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Falun Gong: el imperialismo también sabe aprovechar el servilismo de una secta de lunáticos

Falun Gong es una secta china que, según el diario ABC, tiene 70 millones de fieles (1). Fue fundada en China por Li Hongzhi, que se considera a sí mismo un ser superior. Mezcla un poco de Taoísmo y budismo con política reaccionaria y un fuerte anticomunismo. El “ser superior” asegura que los extraterrestres caminan sobre la Tierra y que puede atravesar las paredes y hacerse invisible.

En 1999 la secta intentó un asalto al poder político en China y al año siguiente a Amnistía Internacional le faltó tiempo para denunciar la represión que sufren las personas en China a causa de sus creencias.

El gobierno disolvió la secta porque obligaba a sus partidarios a no utilizar terapias médicas. Li Hongzhi y algunos de sus discípulos se trasladaron a Estados Unidos, donde el gobierno estadounidense la utiliza para presionar a China. Las instituciones y empresas relacionadas con Falun Gong son financiadas abiertamente con dinero público de Washington.

Uno de los principales medios de comunicación del tinglado es el Epoch Times, que tiene una edición en castellano, donde se pueden leer artículos apasionantes sobre la manera en que el espectro del comunismo dirige el mundo actual (2). Además en España la secta tiene una Asociación de Estudios con sitio propio (3) que puso una querella contra China por el genocidio cometido en Tibet (4).

Epoch Times tiene su sede en Nueva York y es un vehículo de propaganda furibunda a favor de Trump. Ha gastado más de 1,5 millones de dólares en unos 11.000 anuncios a favor del Presidente de Estados Unidos en los últimos seis meses, más que cualquier otra organización fuera de la propia campaña de Trump y más que de lo que la mayoría de los candidatos demócratas han gastado en sus propias campañas presidenciales.

En abril, el punto álgido de su gasto publicitario, los vídeos del grupo Epoch Media, que incluye The Epoch Times y el canal de televisión digital NTD (New Tang Dynasty), fueron visitados unas 3.000 millones de veces en Facebook, YouTube y Twitter, situándose en el puesto número 11 entre los creadores de vídeo de todas las plataformas y por delante de otros editores tradicionales.

Falun Gong es un ariete dirigido contra China. El gobierno de Bush lo utilizó para ridiculizar al presidente chino Hu Jintao durante su visita a Washington en 2006. El punto culminante de aquella desastrosa visita fueron los gritos de la doctora Wang Wenyi, miembro de la secta, en el jardín de la Casa Blanca. El protocolo le había concedido una tarjeta de prensa temporal en nombre del Epoch Times y Wang empezó a vociferar “¡El cielo destruirá a los comunistas chinos!”, “¡Abandona el Partido!”, “10 millones de héroes han abandonado el Partido, ¿cuándo te irás?”

Wang no es periodista sino patóloga en una de las reivindicaciones más delirantes de Falun Gong: el gobierno chino practica la vivisección de los miembros de Falun Gong detenidos en una cárcel de Shenyang y luego venden sus órganos para realizar trasplantes.

Estados Unidos financia a la secta a través de “Libertad en Internet”, un programa dirigido por la Agencia para los Medios de Comunicación del Mundo (USAGM), anteriormente conocida como la Junta Directiva de la Radiodifusión (BBG). El presupuesto de la USAGM/BBG para 2018 fue de 804 millones de dólares.

Desde el año fiscal 2008 hasta 2010, el Congreso proporcionó unos 50 millones de dólares en fondos para “apoyar a la libertad en internet”. En enero de 2011 el Departamento de Estado entregó casi 20 millones de dólares, una parte de la cual estaba dedicada a la Tecnología de Elusión de la Censura en Internet (ICCT).

Los programas más sofisticados de la ICCT los desarrollan dos empresas estadounidenses, DIT y UltraReach, cuyos fundadores huyeron de China por ser miembros de Falun Gong. La empresa DIT (Tecnología de Internet Dinámica) tiene un único administrador, Bill Xia, miembro de Falun Gong. El sitio web de la DIT admite que sólo tiene cuatro clientes: el Epoch Times, Voice of America (VOA), Radio Free Asia (RFA) y el grupo de propaganda de Derechos Humanos en China (HRIC), con sede en Nueva York y Hong Kong. La VOA y la RFA están financiadas por USAGM (US Agency for World Media)/BBG. El CIIH está financiado por el Fondo Nacional para la Democracia, el Instituto Soros y organizaciones similares.

Inicialmente las aplicaciones estaban diseñadas para permitir a otros adeptos de la secta en China eludir el bloqueo, permitiendo a sus usuarios navegar por la web como si estuvieran en Estados Unidos o cualquier otro país “amigo de internet”.

Sin embargo, el uso de las aplicaciones se extendió a otros países, como Irán, Siria, Egipto, Birmania y Vietnam, e incluso al propio gobierno chino: recientemente Twitter censuró 936 cuentas que utilizaban esas aplicaciones con la excusa de que eran bots de propaganda gubernamental. Lo mismo ha hecho Facebook.

La guerra del imperialismo contra China funciona de esa manera: las redes sociales censuran al gobierno chino y el gobierno chino censura las redes sociales. Por su parte, los censurados, tanto si son gobierno como si son oposición, utilizan los mismos recursos técnicos, o parecidos.

(1) https://www.abc.es/internacional/abci-falun-gong-secta-70-millones-miembros-vetada-china-y-miss-mundo-201512130313_noticia.html
(2) https://es.theepochtimes.com/
(3 https://www.asociacionfalundafa.es/
(4) https://cadenaser.com/ser/2019/03/11/tribunales/1552322800_351810.html

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Plaza de Tienanmen: otro caso de intoxicación mediática recurrente durante 30 años

Desde hace 30 años las cadenas de intoxicación difunden reportajes recordando el aniversario de la masacre de la Plaza de Tiananmen, en Pekín, el 4 de junio. Un brutal ejército chino reprime unas manifestaciones pacíficas…

En otra entrada ya refutamos ese relato (1) y los informes de Wikileaks también lo desmienten. En aquel momento la embajada de Estados Unidos en Pekín describió una escena muy diferente que, como es normal, la intoxicación no tiene en cuenta.

10.000 personas, en su mayoría estudiantes, ocuparon la Plaza de Tienanmen en 1989 durante seis semanas. El gobierno negoció con los manifestantes, pero no se llegó a ningún acuerdo y cuando trataron de sacarlos de la Plaza, se resistieron.

El 3 de junio el gobierno trasladó las tropas al centro de Beijing, pero los convoyes militares se retrasaron. Algunos fueron atacados y la embajada de Estados Unidos informó que los manifestantes tomaron rehenes entre los soldados:

“La tensión aumentó a lo largo de la tarde a medida que los vecinos de Beijing expresaban su enojo acosando al personal militar y policial y atacando sus vehículos. Los estudiantes exhibieron las armas, el equipo militar y los vehículos capturados, incluso frente al complejo de dirección de Zhongnanhai. Un esfuerzo por liberar al personal militar aún en cautiverio o por despejar la entrada sur de Zhongnanhai puede haber causado un ataque con gas lacrimógeno limitado en esa zona alrededor de las 15.00 horas (hora local)”.

Otro cable del 3 de junio decía lo siguiente: “A las tropas aún no se les ha ordenado usar la fuerza. El hecho de que muchos de ellos usen cascos y armas automáticas sugiere que la opción de la fuerza es real”.

En la madrugada del 4 de junio, los soldados finalmente llegaron al centro de la ciudad e intentaron expulsar a la multitud de la Plaza de Tiananmen:

“Los estudiantes arrojaron escombros sobre al menos un vehículo blindado de transporte de tropas y los incendiaron, basándose en el abordaje cerca de la escena. ABC informó de que otro vehículo blindado de transporte de tropas está en llamas. Los testigos presenciales informaron que las tropas y la policía antidisturbios se encontraban en el extremo sur de la Plaza y que las tropas se trasladaban a la Plaza desde el lado oeste de la ciudad”.

Los soldados reaccionaron como todos los soldados en cuanto vieron a sus colegas asados en la barbacoa:

“Se dice que hubo disparos indiscriminados de las tropas en la Plaza. Podemos escuchar disparos desde la embajada y el complejo diplomático en Jianguomenwai. Los testigos presenciales informan de la presencia de gas lacrimógeno en la plaza, bengalas disparadas en la parte superior y rastreadores disparados en la parte superior de la plaza”.

La mayor parte de la violencia no se produjo en la Plaza, que ya estaba lo suficientemente vacía en ese momento, sino en las calles que la rodeaban. Los soldados trataron de repeler a la multitud sin usar sus armas:

“La situación en el centro de la ciudad es muy confusa. Las investigaciones en el Hotel de Pekín revelaron que las tropas están empujando a una gran multitud de manifestantes hacia el este en Changanjie. Aunque estas tropas no parecen estar disparando a la multitud, las investigaciones reportan disparos detrás de las tropas que vienen de la Plaza”.

Una vez que la Plaza fue finalmente despejada, el movimiento de protesta estudiantil colapsó. No está claro cuántas personas murieron durante el incidente. Las cifras varían de varias decenas a varios centenares. Tampoco se sabe cuántos de ellos eran soldados y cuántos eran manifestantes violentos o transeúntes inocentes.

El New York Times ha aprovechado el 30 aniversario de los incidentes del 4 de junio para promover -una vez más- la imagen de una supuesta “resistencia civil exitosa” (2) que se ha convertido en un símbolo mundial de libertad y desafío, inmortalizado por fotos, programas de televisión, carteles y camisetas.

Pero tres décadas después de que el ejército chino aplastara las manifestaciones de Tiananmen, “El hombre del tanque”, la persona que valientemente se enfrentó a un convoy de tanques que corrían por una avenida en Pekín, sigue siendo un misterio. ¿Fue realmente un héroe?

No sabemos lo que aquel hombre quería o si formó parte de las manifestaciones siquiera. Según el que tomó la foto, Jeff Widener, de la agencia AP, la foto data del 5 de junio, el día después del incidente de la Plaza de Tiananmen. Los tanques se alejaban de la plaza y no hacia ella. No fueron bloqueados por un estudiante, sino por un hombre con una bolsa de compras que cruzaba la calle y que había decidido jugar al pollo con los tanques que se iban. El tanque se tuvo que salir de su camino para evitar causarle heridas.

El vídeo más completo de la detención del tanque (3) muestra que el hombre habló con el comandante del tanque, que no está tratando de ahuyentarlo. La escena termina después de dos minutos cuando los transeúntes civiles finalmente le dicen que siga adelante. Los farsantes del New York Times aseguran que “el gobierno ha tratado de eliminar la memoria del hombre del tanque, censurando las imágenes suyas en línea y castigando a los que lo mencionan”.

El periódico añade que “como resultado de la campaña del gobierno, muchas personas en China, especialmente los jóvenes chinos, no reconocen su imagen”.

En contra de lo que dice el New York Times, en las redes sociales se habla corrientemente del asunto, mucho más que en occidente. El documental “La Puerta de la Paz Celestial” (4), estrenado en 1995, está considerada como el mejor sobre aquellos acontecimientos. Explora el contexto político e incluye muchas entrevistas y escenas originales.

(1) https://mpr21.info/2015/06/el-mito-de-la-masacre-de-la-plaza-de.html
(2) https://www.nytimes.com/2019/06/03/world/asia/tiananmen-tank-man.html
(3) https://www.youtube.com/watch?v=qq8zFLIftGk
(4) https://www.youtube.com/watch?v=1Gtt2JxmQtg

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El día de la Gran Mentira: la leyenda de la ejecución de Bin Laden en Pakistán se desvanece

En la historia moderna, el 2 de mayo marca el día de la muerte de Osama Bin Laden, el terrorista número uno. La versión oficial dice que las fuerzas especiales le mataron en 2011, en la casa donde vivía con sus esposas e hijos. Desde la huida de los dirigentes de Al Qaeda de Afganistán tras la derrota del gobierno del mulah Omar, la casa donde se escondía Bin Laden sin que nadie lo supiera, estaba en una ciudad de Pakistán. Viniendo de Afganistán en violación de la soberanía de Pakistán durante la noche, los helicópteros trajeron dos equipos de fuerzas especiales de Estados Unidos al lugar de la operación.

Refiriéndose al incidente en su libro “Pakistan: A Personal History”, publicado el mismo año que el asesinato oficial de Osama Bin Laden, Imran Khan, actual Primer Ministro de Pakistán, señaló: “Ya era bastante grave que el hombre más buscado del mundo no fuera descubierto en una cueva, sino en una ciudad situada a sólo 50 kilómetros de Islamabad y a 1,5 kilómetros de la Academia Militar de Pakistán. Lo que empeoró la situación fue que fue el presidente Obama quien lo anunció a los pakistaníes y al resto del mundo.

“Unas horas más tarde, en un comunicado, nuestro gobierno felicitó a Estados Unidos y se atribuyó el mérito de haberles proporcionado todos los datos de localización de Osama. Como resultado, todos los pakistaníes se hicieron una pregunta obvia: si sabíamos dónde estaba, ¿por qué no lo capturamos nosotros mismos? En la India y en el resto del mundo, la prensa se volvió loca. Acusó al ISI pakistaní (es decir, al ejército) de haber preservado a Osama en un lugar seguro durante los últimos seis años […]

“Tres días después, negando tener conocimiento de la operación, el jefe del ejército anunció que tal violación de nuestra soberanía no volvería a ocurrir. Una semana más tarde, finalmente haciendo una declaración, el Primer Ministro no hizo más que aumentar la confusión al sugerir que cualquier ataque a “los recursos estratégicos de Pakistán” recibiría “una respuesta equivalente”. Para los pakistaníes, especialmente los que viven en el extranjero, fue un momento muy humillante y doloroso. Panetta, el jefe de la CIA, “añadió sal a nuestras heridas al decir abiertamente que el gobierno pakistaní era incompetente o cómplice”.

La maquinaria propagandística estadounidense, por otra parte, continuó su trabajo en todo el mundo, y pocos cuestionan ahora la idea generalizada, o más bien el mito, de que Bin Laden fue asesinado en Abbottabad.

Corroborando la versión oficial de Estados Unidos, se hicieron películas y se publicaron libros. La página rusa de Wikipedia sobre la Operación Lanza de Neptuno es muy detallada. Además, todos los enlaces se refieren a fuentes estadounidenses o a repeticiones del tema.

En cualquier caso, el hecho de que todos los que participaron en la redada en la casa de Bin Laden estén ahora muertos parece un poco sospechoso. Igualmente sospechoso fue el hecho de que, casi inmediatamente después de la operación, el Dr. Shakil Afridi -quien, según la leyenda oficial, había obtenido pruebas del paradero de Bin Laden fingiendo estar llevando a cabo un programa de vacunación- fue arrestado y condenado a 33 años de prisión por traición. Otro elemento difícil de tragar es la historia oficial de que el cuerpo de Bin Laden fue lanzado al mar ese mismo día. Al parecer, habían tenido tiempo suficiente para examinarlo e identificarlo en su base militar en Afganistán y habían obtenido todo lo que necesitaban saber.

Habiendo tenido recientemente la oportunidad de ir a Abbottabad, aproveché la oportunidad para visitar el lugar donde Bin Laden fue supuestamente asesinado y obtener detalles que no fueron cubiertos por la prensa mundial.

La ciudad de Abbottabad está situada en un valle rodeado de montañas y la carretera de Karakoram pasa cerca. Además de la Academia Militar, la ciudad está rodeada de varias bases e instalaciones militares. La cerca de una fábrica de material bélico que produce diversas armas se extiende durante varios kilómetros a ambos lados de la carretera del Karakoram. En otras palabras, el nivel de seguridad en el sitio es bastante alto. En 2011, en el momento de la operación, las medidas de seguridad en y alrededor de la ciudad eran probablemente igual de estrictas y serias.

Casi inmediatamente antes de entrar en el territorio de la Academia, un solo giro a la derecha conduce al suburbio de la ciudad de Bilal. Nos detuvimos junto a un pequeño grupo de hombres frente a una tienda y les preguntamos cómo llegar a la casa de Bin Laden. Después de unos segundos, uno de ellos nos dijo cómo llegar. Llegamos unos minutos más tarde, después de haber aclarado de nuevo el camino.

Nuestro primer encuentro fue con un anciano. Le preguntamos sobre la casa. Él respondió: “Sí, ésta es la casa donde los americanos llevaron a cabo su operación y mataron a gente. Sólo que Bin Laden no estaba allí. Era una mentira”.

Como tenía prisa, no le pedimos nada más. Sólo se conservan los cimientos de la casa (otro hecho extraño, el edificio fue demolido poco después de la operación), y el terreno está rodeado por un muro de hormigón bastante bajo con algunas aberturas. Habiendo visto a dos hombres dentro del recinto, decidimos hablar con ellos. Uno de ellos nos dijo espontáneamente lo que sabía.

Viviendo cerca, la noche en cuestión, él y su familia escucharon el ruido de los helicópteros. El ruido era tan fuerte que su padre, temiendo que un helicóptero cayera sobre su casa, se subió al tejado. Un rayo iluminó el cielo y se oyeron explosiones y disparos.

La casa donde se llevó a cabo la operación estaba aislada. Aunque ahora hay varios edificios en el barrio, en 2011, sólo había un edificio de una planta al otro lado de la calle. Sin embargo, todo el vecindario subió a las azoteas o salió a ver qué pasaba.

Todos sabían quién vivía en la casa. Según uno de nuestros interlocutores, era la casa de un empresario de Peshawar. Todos los vecinos lo valoraban porque ayudaba regularmente a la comunidad local. La valla que rodea su residencia es bastante alta. Quizás este fue un factor decisivo para los planificadores de la operación.

«Lo que sucedió después parecía una película de acción india de los años 90”, dijo un testigo. Uno de los helicópteros se estrelló y se incendió.

La policía llegó una hora después de las primeras explosiones. Cerró el perímetro y mantuvo a todos fuera. «Era extraño porque en las bodas o fiestas, la gente suele disparar al aire, y la policía está allí en cuestión de minutos, pero esta vez les llevó casi una hora”, dijo un vecino.

Otro helicóptero llegó un poco más tarde, las fuerzas especiales abordaron y volaron. Mientras hablaba con nosotros, un joven repitió varias veces que parecía una comedia dramática bien interpretada, especialmente si se tiene en cuenta lo que sucedió después. «El viejo que conociste en la carretera fue arrestado por la inteligencia pakistaní y luego liberado”, añadió el vecino.

También piensa que Bin Laden no estaba allí y que fueron personas inocentes las que pagaron el precio. Desde entonces, el terreno ha sido comprado al Estado para construir un complejo residencial. Desde un punto de vista legal, la propiedad es privada. El dueño fallecido probablemente tiene familia en algún lugar, pero nadie se ha dado a conocer todavía. Y puede ser que este lugar haya sido elegido intencionadamente, con el fin de limitar el número de pistas y testigos tanto como sea posible.

La caída del helicóptero que se estrelló tuvo un destino interesante. El ejército pakistaní lo entregó a los chinos y, tras una investigación competente, desarrollaron la versión china del helicóptero americano. Como resultado, la Operación Lanza de Neptuno resultó en una fuga de tecnología militar. Sin embargo, en Estados Unidos, la prensa no informa de este tipo de hazañas.

Hay que añadir que durante la guerra contra el terrorismo que siguió al 11 de septiembre, hubo 36.000 víctimas pakistaníes, entre ellas 6.000 soldados; el país perdió unos 68.000 millones de dólares y casi quinientas mil personas fueron desplazadas. Mantener a un soldado estadounidense en Pakistán cuesta 1 millón de dólares al año, pero un soldado pakistaní cuesta 900 dólares al año. Y, hasta hace muy poco, los aviones teledirigidos de combate estadounidenses han violado repetidamente el espacio aéreo sobre la frontera entre Pakistán y Afganistán, y en lugar de atacar a terroristas, a menudo atacan a civiles en las regiones tribales.

Con todo esto, pase lo que pase, los medios de comunicación bajo el control del Departamento de Estado de Estados Unidos siguen relatando las hazañas de su ejército en su guerra contra el terrorismo. Basta con ver las últimas declaraciones de Donald Trump sobre la victoria de Estados Unidos sobre el Califato Islámico en Siria e Irak. Inventar mentiras y demonizar a los opositores de la geopolítica estadounidense, así como a todos aquellos que no quieren su agenda global, representa todo el trabajo diario de los medios de comunicación del establishment estadounidense.

Leonid Savin https://www.geopolitica.ru/en/article/big-lie-day

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La Universidad de Cambridge colabora con el Ministerio de Defensa en un programa de manipulación sicológica de multitudes

Hace dos años el ejército británico contrató con la Universidad de Cambridge un programa para la manipulación sicológica de multitudes. Aunque el acuerdo se ha suspendido, revela el interés de los militares por el control sicológico.

Tras el escándalo de Cambridge Analytica, una empresa acusada de haber utilizado datos de millones de cuentas de Facebook para influir en los votantes en las elecciones presidenciales estadounidenses, así como en el referéndum sobre Brexit, el diario estudiantil en línea “Varsity” ha revelado (1) el programa británico de influencia militar, lo que confirma un fenómeno preocupante: el creciente interés de los Estados por el uso de las ciencias sociales y la cognición, combinado con herramientas digitales de manipulación sicológica.

La guerra cibernética del futuro podría centrarse menos en piratear las redes eléctricas que en piratear las mentes al crear el entorno en el que tiene lugar el debate político, según Tim Stevens, investigador del Kings College London, especialista en guerra cibernética.

La investigación en ciencias humanas, sobre el funcionamiento del cerebro, para desarrollar herramientas para la manipulación sicológica masiva no es del todo nueva, pero el desarrollo de las redes sociales, la inteligencia artificial y el procesamiento masivo de datos, combinados con la neurociencia, dan a estas herramientas una eficiencia insospechada.

Los laboratorios militares, como el del Ministerio de Defensa británico, le dan prioridad e incluso intentan establecer asociaciones con empresas privadas e institutos públicos de investigación

Un artículo del periódico estudiantil “Varsity” puso a la Universidad de Cambridge en el centro de atención el mes pasado, presentando el programa “Humanities and Social Sciences Research Capacity” (HSSRC), en colaboración con el Ministerio de Defensa, cuyo objetivo era “la manipulación selectiva de la información en los ámbitos físico y virtual para moldear actitudes y creencias en el ámbito cognitivo”.

El “Defence Science and Technology Laboratory” (DSTL) del Ministerio de Defensa de Gran Bretaña ha trabajado durante al menos un año en la Universidad de Cambridge en una instalación llamada “Centre for Future Strategies”. Más de una docena de investigadores han sido seleccionados en campos tan variados como la arquitectura, la siquiatría, la siquiatría, la salud y las ciencias sociales.

El enfoque integral del documento indica como objetivos “la manipulación selectiva de la información y el uso coordinado de toda la gama de capacidades nacionales, incluidas las militares, no militares, declaradas y secretas”.

Tras la revelación del programa HSSRC, un grupo de 41 académicos publicó una carta abierta al decano de la Universidad de Cambridge en la que afirmaban: “No creemos que la función de una universidad pública sea la de implicar al personal en conflictos armados, actuando como proveedor de investigación con un contrato con el Ministerio de Defensa”.

La universidad dijo que había paralizado el programa hace varios meses, pero el daño parece haberse producido, con documentos que declaran explícitamente, por ejemplo, que “el ejército desea desarrollar actividades de información y concienciación, compromiso en defensa y comunicaciones estratégicas” paralelamente a las campañas militares, así como “comunicaciones y mensajes a los públicos británicos de defensa nacional e interna que promuevan la atracción, la salud, el bienestar y la resistencia de nuestros ciudadanos (militares y civiles)”.

¿Cómo definir lo que el ejército británico se comprometió en 2017 en el “Centro de Estrategia Futura” de la Universidad de Cambridge? La expresión más apropiada parece ser “laboratorio de propaganda”, pero de un tipo particular, ya que utiliza las últimas técnicas de influencia en las ciencias cognitivas, y una vez más, en relación con el escándalo de Cambridge Analytica.

Los académicos que firmaron la carta abierta destacan los riesgos particularmente graves, dado el debate público sobre el trabajo de Aleksandr Kogan, un neurocientífico de Cambridge implicado en el escándalo de Cambridge Analytica, que incluye métodos de “manipulación de la información”. Más allá de este ya de por sí dudoso vínculo entre la investigación universitaria y las empresas de influencia electoral, el problema de la manipulación de la opinión pública, tal como lo ha llevado a cabo Cambridge Analytica con la ayuda de Kogan, sigue siendo un tema al que no se le da mucha importancia, especialmente cuando se trata de la administración pública.

Sin embargo, en marzo de 2014 The Guardian reveló un “programa de influencia sobre la mente” desarrollado por el Ministerio de Defensa británico, sin cuestionar posteriormente la legalidad de tales prácticas: “El Ministerio de Defensa está desarrollando actualmente un programa de investigación secreto por valor de varios millones de libras esterlinas sobre el futuro de la guerra cibernética, que incluye la forma en que las tecnologías emergentes, como los medios de comunicación social y las técnicas psicológicas, pueden ser utilizadas por las fuerzas armadas para influir en las creencias de la gente”(2).

Cinco años después, las tecnologías emergentes están maduras y las técnicas psicológicas denunciadas por The Guardian en 2014 han sido probadas a gran escala. Las ciencias cognitivas están en el centro de la actividad de influencia sicológica a través de las tecnologías digitales y están siendo estructuradas e incluso industrializadas, tanto por grupos privados como por instituciones públicas, como el ejército.

Las elecciones kenianas de 2017 fueron un campo de operaciones para estas prácticas.

El programa de influencia del ejército británico revela el deseo de crear nuevas formas de gobierno basadas en técnicas de propaganda silenciosas e insidiosas, calculadas científicamente para orientar a la población. La capacidad de “gobierno algorítmico de la influencia” aparce en la constelación esos nuevos movimientos, calificados de “populistas”, que cada vez tienen más éxito en el mundo. ¿Qué puede suceder cuando se acusa oficialmente a los populistas de ganar elecciones y de gobernar a través de noticias falsas, desinformación y manipulación de la opinión, cuando los Estados están atrapados tratando de hacer lo mismo: manipular la opinión de una manera masiva y científica?

(1) https://information.tv5monde.com/info/manipulations-democratiques-20-revelations-sur-les-profils-d-electeurs-de-l-entreprise-de-steve
(2) Revealed: the MoD’s secret cyberwarfare programme, The Guardian, marzo de 2014, https://www.theguardian.com/uk-news/2014/mar/16/mod-secret-cyberwarfare-programme

Más información:
— En todo el mundo las elecciones también se falsean con redes sociales, intoxicación y noticias falsas
— Las elecciones se manipulan porque en las redes sociales las personas se dejan manipular
— La manipulación electoral sigue: Cambridge Analytica no cierra, cambia de piel
— Los ejércitos controlan las redes sociales a través de empresas privadas de tecnología
— Facebook reconoce que difunde propaganda política falsa procedente de los gobiernos
— Atrapados en la red

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Dos años de noticias falsas: se acaba la intoxicación periodística contra el ‘candidato manchú’

Después de una investigación de dos años el Fiscal Especial Robert Mueller concluyó que no hay evidencias de acuerdo o coordinación entre el equipo de campaña de Trump y Moscú durante las elecciones presidenciales de 2016.

“Las investigaciones de la Fiscalía Especial no determinaron que el equipo de la campaña de Trump o cualquier otra persona asociada con ella estuviera de acuerdo o coordinara con Rusia en sus esfuerzos por influir en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos”, dijo el ministro de Justicia Bill Barr en una carta enviada al Congreso.

Es el escueto despacho de la agencia France Press que destapa dos años de falsedades, día tras día, de todas y cada una de las grades cadenas de intoxicación del mundo, una de las mayores campañas desde los tiempos de Watergate (otro caso de espionaje al Partido Demócrata de Estados Unidos que todos han callado).

Pero los farsantes no se pueden quedar de brazos cruzados y siguen a lo suyo. “¿Se ha librado Trump?”, pregunta ElDiario.es (1). No se cansan del montaje que han alimentado pieza a pieza y deslizan que aún quedan flecos. “¿Trump se va de rositas?”, sigue preguntando el repugnante periódico de Ignacio Escolar.

Este tipo de prensa no rectifica, no admiten que han quedado en evidencia. Luego acusan de conspiranoicos a los demás.

Desde el primer momento el objetivo de esta campaña era político. Como en el caso de Nixon, un sujeto tan execrable como Trump, los demócratas trataban de ganar en los despachos lo que habían perdido en las urnas, es decir, el ‘impeachment’, un juicio farsa que le obligara a dimitir.

No hay nada de nada, como ya sabíamos, pero las conclusiones, dice El Mundo, “no exoneran a Trump de obstrucción a la Justicia” (2). Si siguen buscando es posible que también le busquen multas de tráfico porque es evidente que “algo malo” ha hecho para que la campaña siga, aunque sea en voz baja. Cualquier cosa antes de decir que todo ha sido una patraña, una de las mayores de los últimos tiempos.

Pero El Mundo no se puede quedar con el culo al aire, así que sigue a lo suyo: las conclusiones de la investigación mencionan “la conspiración rusa para influir en las elecciones”, algo que el espionaje de Estados Unidos ha confirmado. “Hubo injerencia rusa pero el equipo de Trump no tomó parte en ella”, dice este periódico para no dar su brazo a torcer.

Veamos esta tontería. Primero tenemos que hacer un esfuerzo para imaginar que los espías dicen la verdad, lo cual es mucho pedir en un caso así. Segundo, si eso fuera verdad, el juicio de destitución estaría garantizado porque los espías llevarían sus pruebas ante los estrados del tribunal. Tercero, en este asunto los espías no son peritos imparciales sino parte de la trama para destituir a Trump, es decir, juez y parte.

Este periódico sólo dice la verdad cuando reconoce que el informe “es un golpe a la credibilidad de muchos medios de comunicación de Estados Unidos”. ¿Sólo de Estados Unidos?

Lo que ha quedado en evidencia es la verdadera naturaleza de esos medios, que han dejado de ser “medios” para unirse a la campaña política contra el “candidato manchú”, de la que han formado parte en las filas del Partido Demócrata, exactamente igual que el asunto Watergate hace casi 50 años, por más que en aquella chapuza, a diferencia de ahora, los hechos eran ciertos. Ahora todo ha sido una pura mentira.

Por eso hay quien prefiere otras comparaciones, por ejemplo con el fraude de las armas de destrucción masiva en Irak. “Estamos ante un nuevo desastre de la prensa similar al de las armas de destrucción masiva en 2003”, dice Matt Taibbi, columnista de la revista Rolling Stone.

Esta comparación es peor. En 2003 las cadenas cumplían su papel, que consiste en ser los altavoces de sus amos, o sea, de Bush. Pero ahora la prensa no ha seguido al Presidente sino que se ha enfrentado a él por razones muy turbias.

Ahora la prensa sigue jugando el mismo papel que al principio. Al igual que la ridícula de Nancy Pelosi, Presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, se agarra a un clavo ardiendo. Lee la letra pequeña, busca alguna rendija en el informe, una pizca de esperanza… Aquí diríamos “sostenella y no enmendalla”.

(1) https://www.eldiario.es/trumplandia/Finaliza-investigacion-Trump-Putin-librado-Trump_6_880921900.html
(2) https://www.elmundo.es/internacional/2019/03/24/5c97e1c7fdddff60698b45d8.html

Más información:

– La ideología dominante es como los zombis: nos persigue por más que se demuestre su falsedad
– Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca
– Los hilos que van del Kremlin a Trump pasan por WikiLeaks pero no conducen a ninguna parte
– Las mentiras llegan y se quedan para siempre
– El gobierno británico dirige a los medios en la campaña de intoxicación contra Rusia
– Espías y periodistas: se le atrapa antes al mentiroso que al cojo

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Capitán Marvel: una película producida por el Pentágono para defender sus guerras de agresión

El Pentágono ha producido la película Capitán Marvel, un éxito de taquilla de Hollywood. Los actores y guionistas de Capitán Marvel trabajaron en estrecha colaboración con el ejército, confiando a sus oficiales el papel de consultores y empleando a docenas de soldados estadounidenses en servicio activo como extras. Varias escenas fueron rodadas en una base militar y, desde su estreno, el Departamento de Defensa ha estado promocionando la película en su sitio web y en las redes sociales.

El ejército estadounidense está en el corazón de la trama Capitán Marvel. La estrella de la película, Carol Danvers, es una antigua piloto de la Fuerza Aérea que se convierte en superheroína gracias a la avanzada tecnología creada por otro científico militar estadounidense.

El científico es miembro de una raza alienígena avanzada conocida como Kree, que decidió realizar una investigación militar revolucionaria y para ello, de todos los lugares posibles del universo, eligió Estados Unidos.

La película bombardea a los espectadores con dos horas de propaganda militarista estadounidense ininterrumpida, aunque no es sutil. En el punto más alto de la trama, el Capitán Marvel cambia los colores de su traje por los de la bandera americana.

Para que no falte de nada, el Pentágono ha comercializado la película  como un éxito de taquilla “feminista”, una rara película de superhéroes protagonizada por una mujer. Como ha dicho la revista Elle, Capitán Marvel es ”la película más rentable con una mujer de estrella”. El “feminismo” de pega se entremezcla con la propaganda militarista de la manera más grosera.

El Capitán Marvel (interpretado por Brie Larson) tiene dos aliados cercanos: Nick Fury (Samuel L. Jackson), un antiguo agente de la CIA que se encuentra sin rumbo en la vida después de derrotar al comunismo durante la Guerra Fría, y Maria Rambeau (Lashana Lynch), otra piloto de la Fuerza Aérea. Los tres se unen en una misión apoyada por el ejército para tratar de salvar a una raza incomprendida de refugiados extranjeros, los skrulls, de la aniquilación de los kree, una superpotencia galáctica beligerante.

Marvel Studios y Walt Disney Studios, que respectivamente han producido y distribuido Captain Marvel, tenían una estrategia comercial similar a la de su película de 2018, “Black Panther”, que han vendido como una obra antirracista con un reparto predominantemente negro y que, por casualidad, contaba con un agente blanco de la CIA que ayudó al héroe T’challa a salvar a su monarquía absoluta de una revolución dirigida por Killmonger, un antimperialista malvado.

Había, pues, buenas razones para que la CIA promoviera “Black Panther” en las redes sociales de manera sostenida.

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Guerra psicológica

El Washington Post sale al rescate de la CIA con una noticia falsa sobre el asalto a la embajada

Tras sentir el dedo acusador, la CIA ha obligado a su servicio de propaganda oficial, el laureado Washington Post, a sacarle la cara con una noticia infame de la que medios como Europa Press, La Vanguardia o El Español se han hecho eco.

Los cazadores de bulos, naturalmente, no incluirán esta mentira entre sus denuncias porque dejan mal a un altavoz del espionaje muy acreditado, por lo que hay que despellejar esta intoxicación.

Según el Washington Post no fue la CIA quien asaltó la embajada de Corea del norte en Madrid sino un grupo de opositor al gobierno de Corea del norte, llamado Cheollima Civil Defense.

La fuente de los intoxicadores son, según confesión propia, quienes “conocen bien la planificación y ejecución de la misión”, es decir, la propia CIA que necesita poner pantallas por todas partes para borrar la pista de sus crímenes.

“Los que están al corriente del incidente dicen que el grupo no actuó en coordinación con los gobiernos”, siguen diciendo los farsantes, que no tienen empacho en calificar un acto de terrorismo como “incidente”. Ni que se hubieran resbalado por la calle… El intento de lavar la cara al “incidente”, independientemente de la autoría del mismo, ya huele a podrido.

El artículo sigue luego hablando de que Cheollima es una organización “oscura” y nos trata de convencer de que da la vuelta al mundo para llegar hasta Madrid. Pero si lo que pretendía era robar los móviles, podía haberlo hecho en Hong-Kong o Bangkok, que están más cerca.

“Este grupo es el primer movimiento de resistencia conocido contra Corea del norte que realiza acciones mediáticas”, sigue el artículo, que a su vez se hace eco de lo que dicen supuestos expertos, analistas y entendidos, a cada cual más estúpido.

“La CIA nunca sería capaz de hacer tal cosa”, dice el periódico a través de una analista. No ha podido ser obra de la CIA porque entonces hubiera frustrado las negociaciones pendientes con el gobierno de Pyongyang. Naturalmente, gilipollas: las conversaciones se frustraron en cuanto Trump hizo el primer ademán de sentarse a la mesa.

El asalto de Madrid fue ordenado por John Bolton, el consejero de seguridad de Trump, porque las negociaciones no les interesan y eso es algo que sabemos porque lo dijo el Washington Post precisamente el 20 de febrero, dos días antes del asalto, en una noticia que calificaba a Bolton como “un halcón” que se oponía “ferozmente” a las conversaciones “etapa por etapa”.

Respecto a Corea del norte, Bolton es partidario, según el Washington Post, de una “presión máxima mediante sanciones económicas” para erosionar la determinación del gobierno de Pyongyang.

Los asaltantes grabaron en vídeo la operación para presionar al antiguo embajador norcoreano en Madrid, Kim Hyok Chol.

Vayamos ahora con Cheollima, que es el nombre del supuesto grupo opositor norcoreano y el de un caballo mítico de los viejos relatos populares coreanos y chinos. A veces firma como Cheollima/Liberación de Joseon. La dinastía Joseon reinó en la península asiática entre 1400 y 1900, cuando se desplomó a causa de la invasión japonesa.

El mismo día que fracasaron las negociaciones de Hanoi, la organización publicó un comunicado que apesta a Guaidó y al golpismo venezolano del momento:

“Hoy declaramos el establecimiento de ‘Joseon Libre’, un gobierno provisional que prepara los fundamentos de una futura nación fundada sobre el respeto a los principios del hombre y del humanitarismo y que acuerda una dignidad manifesta a cada mujer, hombre y niño.

“Declaramos que esta entidad es el único representate legítimo del pueblo de Corea del norte”.

La redacción es tan burda, que no fue redactada en coreano sino en inglés, y luego traducida.

Cheollima es también una cuenta de Youtube que publica vídeos de denuncia que aparentan la existencia de un grupo organizado que se opone al gobierno de Pyongyang pero que no es otra cosa que un montaje de NIS, el espionaje surcoreano, lo cual es lo mismo que decir la CIA. Cuando las cosas se ponen feas en Seúl, el NIS apaña unas elecciones para impedir que salgan electos personajes poco simpáticos hacia Washington.

Lo mismo que en Irán con los Muyaidines, los grupos de la oposición en el norte de Corea no son otra cosa que la CIA. La diferencia es que los Muyaidines tienen una organización fuera de Irán con una trayectoria larga, mientras que en Corea del norte no hay nada de nada, salvo la CIA y el NIS (que son lo mismo).

En cuanto la curiosidad hurga un poco la superficie aparecen coincidencias muy curiosas, una detrás de otra, como la similitud con los Cascos Blancos de Siria. Ni siquiera se preocupan excesivamente en ocultar que el origen es el mismo. Basta comparar el logo o los sitios en internet de ambas organizaciones:

www.syriacivildefense.org
www.cheollimacivildefense.org

En todas partes, Estados Unidos sigue metiendo la pata y el Extremo Oriente no es una excepción. Corea del norte fue a Hanoi porque sus amigos en Pekín y en Moscú le pidieron que lo hiciera. Ya ha cumplido. Ha quedado bien. Ha mostrado su afán conciliador. Ahora los amigos a quien le piden cuentas es a Trump, Bolton, Pence, Pompeo y demás ineptos.

Además, tanto Pekín como Moscú tienen la excusa perfecta para levantar las medidas de presión que habían acordado contra Pyongyang.

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El ‘izquierdismo contrarrevolucionario’ es un viejo diseño de la CIA que sigue de plena actualidad

No nos hubiera debido sorprender tanto la preocupación de la CIA por impulsar a determinados artistas e intelectuales. Los espías de Langley se convirtieron en los mayores mecenas de la cultura que ha conocido la historia. No hubo materia en la que la CIA no metiese la cuchara, como lo prueba el hecho de que se sigan desclasificando documentos, hasta ahora reservados, en los que notorios escritores aparecen generosamente recompensados (*).

El encargado de esta tarea, Thomas W. Braden, lo expresó bastante claramente en 1967: “Me acuerdo de la enorme alegría que sentí cuando la Orquesta Sinfónica de Boston [subvencionada por la CIA] suscitó en París más entusiasmo por Estados Unidos del que John Foster Dulles [secretario de Estado] y Dwight D. Eisenhower [Presidente] hubieran podido lograr con cien discursos”.

La cultura es muy importante para el imperialismo. Por eso la palabra “inteligencia” ha llegado a ser tan dual que lo mismo se refiere a un intelectual que a un espía. Nadie hubiera podido sospechar hasta qué punto en Langley fabrican música, pintura, libros, universidades, becas, bibliotecas, doctrinas, películas y periódicos tanto como Golpes de Estado, tortura y asesinatos en masa. A pesar de ello, tenemos una tendencia “natural” a vincular a la CIA con esto último, pero no tanto con lo anterior.

También tenemos otro vicio más: nos creemos que la CIA sólo genera facherío, reacción, que promociona a escritores de esos a los que se les ve venir desde lejos. ¡Qué error! Los espías son mucho más inteligentes; de ahí viene su nombre. Lo que fabrican son ese tipo de escritores que tanto les gusta leer a los universitarios, como Foucault, por poner un ejemplo de “izquierdista contrarrevolucionario”.

El aparato ideológico de la CIA tenía oficinas en 35 países, publicó docenas de revistas, financió editoriales y libros, organizó conferencias internacionales, exposiciones de arte, espectáculos, conciertos, premios culturales y organizaciones encargadas de dirigir toda esa actividad, como la fundación Farfield. No es cosa del pasado. Toda esa producción cultural sigue pesando en lo que se está escribiendo ahora mismo.

Un informe de 1985 que se ha logrado desclasificar parcialmente pone nombres y apellidos a muchos de los intelectuales subvencionados, entre los que cabe destacar a ilustres personajes como Jacques Lacan o Roland Barthes.

Sobre todo en Europa occidental, la CIA creó esas corrientes que en los sesenta fueron calificadas como “nueva izquierda”, ese tipo de movimientos seudoprogresistas que hoy están tan en boga. Son los que se definen a sí mismos como marxistas, pero no aceptan lo que a la CIA le importaba realmente: la URSS, lo que se llamó el “socialismo real”, algo execrable justamente porque era una realidad, no una utopía.

Las subvenciones de la CIA crearon el mito del “stalinismo”, para lo cual recurrieron a fabricar renegados, en cuyo nombre escribieron biografías y memorias de desengaño o decepción, personajes que fueron pero dejaron de ser: “yo también fui comunista”, “yo viví en la URSS”, “era muy joven y me engañaron”…

Unos decían que la experiencia práctica del socialismo era mala; los otros que también la teoría lo era. En medio de la caza de brujas en Estados Unidos o de los Golpes de Estado de Irán, Guatemala, Brasil o la República Dominicana, la “nueva izquierda” se obsesionó con la URSS y ahí sigue. No importa que ya no exista: hay que recordar al mundo que existió y que no fue algo bueno para la humanidad, que no se debe repetir.

La “nueva izquierda” es el mensaje que la CIA dejó para que en el futuro los intelectuales siguieran combatiendo, como el Cid Campeador, al socialismo real después de muerto, incluso sin necesidad de subvenciones, por su propio impulso. Los espías dejaron el trabajo hecho en la Guerra Fría; no queda más que repetir la misma monserga.

(*) https://www.cia.gov/library/readingroom/docs/CIA-RDP86S00588R000300380001-5.PDF

Por cierto: casi se me olvida añadir que Braden, el jefe del aparato de propaganda de la CIA, era periodista. Cuando dejó el espionaje pasó a trabajar en la CNN, entre otro medios. La serie de televisión “Con ocho basta”, la más famosa de finales de los setenta, se basaba en una biografía tuneada de Braden, que tenía ocho hijos. La CIA es una familia entrañable.

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Las mentiras llegan y se quedan para siempre

Tomemos un ejemplo de bulo de largo recorrido, como la implicación de los servicios secretos rusos en el pirateo del servidor de la Universidad de East Anglia en 2009. Como han pasado diez años, ya casi nadie se acuerda así que hay que refrescar la memoria.

La Universidad de East Anglia, en Inglaterra, es una de las que ha impulsado la doctrina del calentamiento planetario. En 2009 alguien penetró en sus servidores y publicó sus contenidos, en los que aparecían los manejos de los defensores de tal doctrina y sus esfuerzos por acallar a los que sostienen la contraria.

La intrusión se imputó a los servicios secretos rusos. Aunque ahora ya estamos habituados a tales imputaciones, entonces fue algo muy novedoso que demostraba que los rusos estaban empeñados en una batalla contra todos, incluida la ciencia, es decir, una reedición del Caso Lysenko 60 años después.

El origen de la leyenda de la participación de los rusos en el asalto al servidor de East Anglia fue un artículo publicado el 6 de diciembre de 2009 en el Daily Mail, es decir, que en aquella ocasión quien desató el bulo no fue la prensa “rigurosa” sino la “sensacionalista”. Pero como se trataba de los rusos, a nadie le importó aquel detalle.

Normalmente la desmitificación de leyendas siempre cuesta cierto trabajo, pero en aquel caso, no había nada que desmitificar: el artículo del Daily Mail no tenía ninguna prueba, ni ningún dato, ni lo pretendía. El artículo no se ha retirado y todavía se puede consultar en internet (1).

La pregunta es obvia: ¿cómo es posible que tantas personas se lo tragaran entonces y se lo sigan tragando hoy? En otras palabras menos elegantes: ¿cómo es posible que haya tantos borregos?

El artículo dice que durante cierto tiempo los archivos de East Anglia estuvieron almacenados en la universidad rusa de Tomsk, lo que debió hacer que el pirateo fuese más fácil… Luego basta añadir al profesor ruso de la misma universidad Serguei Kirpotin, que nada tenía que ver con el asunto, para que todo parezca ruso.

En fin, una chapuza para personas muy poco exigentes intelectualmente, pero capaz de convencer a quienes quieren ser convencidos de cualquier idiotez.

Nadie ha desmentido esta historia nunca. Por el contrario, la prensa “rigurosa” la ha reproducido mil veces, sobre todo la británica. Por ejemplo, The Telegraph (2), The Guardián (3) y la revista Mother Jones (4), por lo que -en algunos casos- siguen en sus archivos desde hace diez años, sin que se hayan molestado en poner una nota que diga: “¡Ojo! ¡Esta noticia es una patraña!”.

La explicación del mantenimiento y reproducción del bulo es siempre su funcionalidad: en una sociedad burguesa la mentira tiene un papel preponderante para sostener la dominación de clase.

Eso ocurre incluso en el caso de revistas “progres” como Mother Jones, como se desprende de la fecha en que se redactó el artículo (2016, momento de las elecciones presidenciales que ganó Trump) y de sus propios razonamientos:

a) como buen reaccionario, Trump se opone a la doctrina del calentamiento planetario
b) a Trump lo han puesto en la Casa Blanca los rusos
c) los rusos también se oponen a esa misma doctrina, por eso ayudaron a Trump
d) también por ese mismo motivo piratearon el servidor de la Universidad de East Anglia en 2009 (el mismo “modus operandi” que en las elecciones de 2016)

Las leyendas se refuerzan entre sí, unas a otras. Es verosímil que los rusos piratearan el servidor de la Universidad de East Anglia porque lo volvieron a hacer en 2016, y a la inversa: es verosímil que los rusos piratearan el servidor del partido demócrata en 2016 porque ya lo hicieron en 2009.

Hay que tener cuidado con las revistas “de izquierdas”, como Mother Jones, tanto o más que con los “izquierdistas” mismos. Tanto en Estados Unidos como en España, los ataques contra Trump les están sirviendo para maquillarse como “opositores”, e incluso como “progres”, cuando no son otra cosa que farsantes y lacayos del capital.

(1) https://www.dailymail.co.uk/news/article-1233562/Emails-rocked-climate-change-campaign-leaked-Siberian-closed-city-university-built-KGB.html
(2) https://www.telegraph.co.uk/news/earth/copenhagen-climate-change-confe/6746370/Climategate-was-Russian-secret-service-behind-email-hacking-plot.html
(3) https://www.theguardian.com/environment/climate-consensus-97-per-cent/2016/dec/22/russian-email-hackers-keep-playing-us-for-fools
(4) https://www.motherjones.com/politics/2017/12/climategate-wikileaks-russia-trump-hacking

⟶https://cassandralegacy.blogspot.com/2018/12/why-is-it-so-easy-to-lie-to-us-case-of.html

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Corea del norte: las últimas mentiras del New York Times para sabotear la paz

Decir que el New York Times miente es abundar en más de lo mismo; decir que lo hace sobre Corea del norte es tedioso. ¿Hay alguna información sobre el país asiático que no haya sido prefabricada por un cretino consagrado?

Nuestro magnífico detector informático de noticias falsas salta cada vez que uno de los dos, New York Times y Corea del norte, aparece en una noticia y si van juntos se encienden todas las luces rojas, hasta el punto de que acumulamos una amplia colección de imbecilidades escritas sobre aquella península del Pacífico.

El último artículo del New York Times se titula “Las bases de misiles en Corea del norte muestran que el engaño continúa”(*), y no hace falta de decir que quien miente es el gobierno de Pyongyang, no el periódico:

“Corea del norte continúa su programa de misiles balísticos en 16 bases ocultas que han sido identificadas a través de nuevas imágenes satelitales comerciales, una red conocida desde hace mucho tiempo por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, pero no discutida porque el presidente Trump afirma haber neutralizado la amenaza nuclear de Corea del norte”.

“Las imágenes satelitales sugieren que Corea del norte está llevando a cabo un engaño importante: ha propuesto desmantelar un sitio de lanzamiento importante -un paso que ha iniciado y luego ha interrumpido- mientras continúa desarrollando más de una docena de otros sitios de lanzamiento, lo que le permite reforzar sus ataques con ojivas convencionales y nucleares”.

Es un tópico: amenaza y Corea del norte son sinónimos; si aparece uno tiene que aparecer el otro. En cuanto al engaño, no hay tal. No hay más que echarle un vistazo a la Declaración de Singapur firmada por Trump y Kim Jong-un, donde aparece que Pyongyang ha acordado desmantelar un lugar de pruebas de misiles, no un lugar de lanzamiento operativo. Ademas, se ha comprometido a establecer una moratoria sobre los ensayos nucleares y balísticos, no a detener la producción o el despliegue de misiles.

En la Declaración de Singapur Corea del norte no se comprometió a poner fin a su producción de misiles balísticos, del mismo modo que Estados Unidos no se han comprometido a poner fin al fortalecimiento de su capacidad para agredir a terceros países.

Es más, Corea del norte ha declarado abiertamente en varias ocasiones que aumentará su potencia en materia de misiles balísticos. En mayo del año pasado Kim Jong-un ordenó la producción en serie de misiles de mediano alcance Poseidón-2. Poco después, en agosto, dio la orden de aumentar la producción de misiles de combustible sólido. A principios de este año dio de nuevo la orden de aumentar la producción de misiles balísticos.

En julio la ampliación de una conocida fábrica de misiles era visible en imágenes obtenidas vía satélite que son de acceso público.

La revista Foreign Affairs ha señalado que se trata de medidas legítimas y no de engaños:

“Esta actividad no sugiere que Kim sea un mentiroso o que esté ‘engañando’. Nunca prometió dejar de producir armas nucleares o misiles balísticos. De hecho, todo lo contrario. En su discurso de Año Nuevo de 2018, Kim ordenó al sector de investigación de la industria de armas nucleares y cohetes de Corea del norte que produjera en masa ojivas nucleares y misiles balísticos. Ahora está claro que Kim mantiene sus compromisos”.

El artículo del New York Times cita una declaración del Departamento de Estado sin subrayar que es otra mentira obvia:

“Un portavoz del Departamento de Estado respondió a estas afirmaciones con una declaración escrita sugiriendo que el gobierno creía que los sitios debían ser desmantelados: ‘El Presidente Trump dejó claro que si el Presidente Kim cumplía sus compromisos, incluyendo la desnuclearización completa y la eliminación de los programas de misiles balísticos, se abriría un futuro mucho más brillante para Corea del norte y su pueblo’”.

Corea del norte nunca se ha comprometido a nada de eso, por lo que el Departamento de Estado miente y el New York Times también.

En 2002 el New York Times publicó docenas de informes falsos sobre acusaciones de armas de destrucción masiva en Irak. Allá no se encontraron armas de ese tipo y esos informes justificaron el desencadenamiento de una guerra catastrófica.

Ahora el periódico trata de hacer lo mismo para sabotear la única iniciativa de Trump que podría conducir a la distensión en alguna parte del mundo. Lograr la paz en Corea ya es bastante complicado. Los obstáculos adicionales que plantea la presentación de información falsa no hacen más que dificultarla.

En la actualidad las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del norte se han vuelto a suspender. Estados Unidos exige que se empiece por el punto 4 de la Declaración de Singapur (desnuclearización) antes de concluir los puntos 1, 2 y 3: levantamiento de las sanciones y firma de un acuerdo de paz.

(*) https://www.nytimes.com/2018/11/12/us/politics/north-korea-missile-bases.html