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Los mecanismos de reproducción de la ideología dominante

La ideología burguesa es dominante por el monopolio de los medios de información, que no son sólo las grandes cadenas de comunicación, sino también otras instituciones, como la universidad, las redes sociales, el cine, la publicidad o las editoriales. Del mismo modo que el Estado acapara el monopolio de la violencia para la burguesía, los medios acaparan la difusión de su ideología de clase y una (la violencia) es tan decisivo como la otra (la ideología).

El monopolio ideológico burgués no es importante, como a veces suponen algunos, porque alcanza a una audiencia multitudinaria sino porque repite un mismo mensaje constantemente. Un contenido es ideológico porque es reproductivo y, en consecuencia, exactamente igual a otro anterior. A veces llega a ser abrumador, intoxicador. Cuando un mismo mensaje prolifera y lo escuchamos repetido muchas veces, es porque forma parte de la ideología dominante. Lo mismo ocurre cuando escuchamos el mismo mensaje en medios diferentes o en boca de muchas personas diferentes.

La comunicación es una industria que se autofinancia porque gana dinero. Por eso en la actualidad la mayor parte de las cadenas son privadas. Es un negocio que emplea a legiones de personas cuyo medio de vida es la reproducción de los mismos contenidos. Son profesionales de ello y las noticias son mercancías que se venden a los consumidores. Cuantos más consumidores tenga un mensaje, mayor es el negocio; el medio gana más dinero y el mensaje llega más lejos. Por eso las mercancías son difíciles de diferenciar de sus respectivas marcas comerciales y a veces decimos la marca (Dodotis) en lugar de la mercancía (pañal). Por eso los programas de televisión y la radio no son más que publicidad encubierta.

Una ideología es tanto más dominante cuanto más funcional resulta el mensaje para la burguesía que lo patrocina. La ideología dominante circula sin rozamiento y por eso puede tener un recorrido tan largo. Por eso la ideología dominante está en todos y en todas partes, a diferencia de la ciencia.

La ideología dominante no necesita demostrar nada. Por eso sus mensajes son tan simples. Se limitan a repetir algo que todos conocen de antemano y que han oído muchas veces. Una ideología es lo más parecido a un acto de fe. De ahí que las religiones sean el uno de los mejores ejemplos de ideología, capaces de llegar a millones de personas a lo largo de muchos siglos.

La ideología dominante no sólo tiene un contenido intelectual sino emocional. Especialmente las religiones crean poderosos vínculos afectivos entre sus fieles apelando a sus sentimientos, el más importante de los cuales es el miedo y, sobre todo, el miedo a la libertad.

La dominación ideológica invierte la carga de la prueba. A quien se opone a la ideología dominante se le exigen pruebas y argumentos. Por ejemplo, son los ateos los que deben demostrar que dios no existe. Eso convierte a la crítica de la ideología dominante en un acto complejo, que supone la realización de un esfuerzo, no sólo por parte del que expone sino también por parte del que escucha. El trabajo crítico es doble; consiste en negar primero la tesis para sustituirla luego por otra superior, más acabada. Por eso la elaboración crítica es una única creativa, innovadora.

La ideología dominante pone las etiquetas (es el sujeto); la crítica es etiquetada (es el objeto). A un crítico se le tacha de ser la oveja negra, un bicho raro, un personaje polémico, singular. Por el contrario, el que se limita a reproducir la ideología dominante es intercambiable por cualquier otro. Un medio cambia de redactor lo mismo que una radio cambia de micrófono. El mensaje no depende del medio, ni de la agencia de noticias, ni del periodista. A diferencia de ellos, los críticos son insustituibles. Hay informaciones que sólo se pueden leer en determinados medios o a determinados pensadores. Un mensaje crítico aparece muy vinculado a su origen, al que lo elaboró. Eso facilita la agresión dominante. Permite atacar al mensajero además de atacar al mensaje. Basta matar al mensajero para matar su mensaje. A veces basta desacreditar al mensajero para desacreditar al mensaje.

La ideología dominante se sostiene sobre las apariencias; la crítica sobre las esencias. A veces se dice que una determinada información burguesa no llega a la raíz de los acontecimientos. Los medios dominantes se llenan así de anécdotas, curiosidades y vulgaridades que no alcanzan para nada al fondo de asunto. La burguesía es superficial. Cuando un medio o un reportaje se rellena con anécdotas es porque quiere ocultar las raíces. La esencia explica las apariencias y éstas ocultan a la anterior.

Un libro repleto de anécdotas muestra una realidad fragmentada; una explicación esencial suministra un marco mucho más coherente de ella y de sus causas. Como escribió Aristóteles, el único conocimiento realmente científico es el que pone las causas encima de la mesa y, por lo tanto, descubre su esencia.

Las apariencias entran por los sentidos, mientras que la esencia requiere un esfuerzo intelectual, que se añade al anterior. Por eso la prensa se llena de fotos y por eso una imagen vale más que mil palabras.

Las apariencias y las imágenes fabrican consumidores pasivos, agarrotados por la ley del mínimo esfuerzo y la rutina. La crítica necesita indagadores, personajes inquietos que no se conformen con los decorados.

Para la burguesía escribir es un medio de vida; para el proletariado es una necesidad: la de sobrevivir.

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Ucrania es uno de los vertederos yihadistas que utiliza la OTAN para refugiar a sus sicarios

No descubrimos nada nuevo al decir que Ucrania es uno de los vertederos que utiliza la OTAN, junto a otros como Afganistán. Entre otras cosas, las guerras imperialistas y los golpes de estado sirven para destruir determinados países que sirven de retaguardia para el elenco de sicarios de la peor calaña, nazis y yihadistas, que no están tan lejos unos de otros como algunos suponen porque a ambos los une la OTAN.

Ni Afganistán es el paraíso sólo del yihadismo ni Ucrania el del nazismo exclusivamente. Tanto Rusia como las Repúblicas del Donbas han venido denunciando desde hace años que la OTAN utiliza a Ucrania como escondite de los yihadistas. La intervención de Rusia en la Guerra de Siria sólo se produce después de las lecciones aprendidas por el Kremlin en 2014 con el Golpe de Estado de Maidan.

Nadie hizo caso nunca a algo que estaba considerado como pura “propaganda rusa” (1), hasta que la semana pasada lo publicó The Independent en grandes titulares: “Cómo se ha convertido Ucrania en el hogar de los dirigentes del Califato Islámico que han huído de Irak y Siria” (2).

El detonante del artículo fue la detención en Ucrania el 15 de noviembre de Al-Bara Shishani, un dirigente yihadista que huyó de Siria tras fingir que había muerto en un bombardeo aéreo. En realidad llevaba varios años viviendo escondido en Ucrania y, naturalmente, no es el único.

Shishani, “ministro de la Guerra del Califato Islámico”, como lo llamó el Pentágono (3), salió de Siria a través de Turquía con documentación falsa, desde donde llegó a Ucrania. Hace tres años, uno de los que le reclutaron para el Califato Islámico, Shatayev, fue detenido en Uzhgorod, Ucrania occidental, y llevado ante un juez, por una petición de Rusia dirigida a la Interpol. Naturalmente, Shatayev nunca fue extraditado a Rusia y pudo volver a esconderse en Georgia.

A nadie le puede extrañar que este tipo de cosas ocurran cuando Rusia está por medio. El responsable del juicio de Shatayev fue Yuri Lutsenko, a quien luego ascendieron a Fiscal General del Estado por presiones de Joe Biden sobre Poroshenko y el gobierno ucraniano. Para presionarle, a Lutsenko le acusaron de corrupción y liberó al dirigente yihadista buscado por la Interpol.

Una periodista de Kiev, Katerina Sergatskova, investigó el caso y la presencia de Shatayev en Ucrania pero no hizo ningún caso a las informaciones que procedían de Rusia de que en su país, Ucrania, hay campos de entrenamiento para yihadistas dirigidos por la OTAN.

Ni siquiera The Independent es capaz de llegar ahora hasta el fondo de los hechos. Más bien los encubre recurriendo a los tópicos: la falsificación de los pasaportes y la estancia de los yihadistas en Ucrania está favorecida por la corrupción y la incompetencia de la policía y los tribunales ucranianos. Sin embargo, uno de los entrevistados en el reportaje reconoce que el gobierno de Kiev no quiere acabar con la corrupción y la incompetencia de los policías a su servicio. No le interesa.

A pesar del cambio a los pasaportes biométricos, los yihadstas los obtienen sin problemas por unos 5.000 dólares en el mercado negro, dice The Independent. Pero ese mercado negrono existe, no es nada diferente del SBU y la propia policía ucraniana, que se los entregan a los yihadistas de manera encubierta, lo cual explica que los pasaportes biométricos de los yihadistas son auténticos y no pasaportes falsos comunes, fácilmente detectables.

Pero eso no es todo: los yihadistas están luchando en el Donbas, como viene denunciando la “propaganda rusa”, y por eso disfrutan de la tutela del servico secreto ucraniano. Lo mismo que los nazis, los yihadistas son carne de cañón a los que la OTAN puede recurrir en cualquier guerra, sea sagrada o no. Son el Gladio del siglo XXI.

Ya que hablamos de los pasaportes auténticamente falsos del SBU, hay que advertir que la Unión Europea ha eximido a Ucrania de visados, por lo que los yihadistas pueden llegar muy fácilmente a Europa occidental, que es de lo que se trata. Por lo tanto, cuando se cometa un atentado yihadista en Bruselas, o en Madrid, o en Viena, no se sorprendan al leer que los autores habían llegado en un avión procedente de Kiev o que tenían pasaporte ucraniano; no digan que no sabían nada, no se encojan de hombros como hará el ministro de Interior en la rueda de prensa.

Al-Bara Shishani no sólo estaba escondido en Ucrania sino que desde Ucrania continuaba dirigiendo las acciones del Califato Islámico en Siria, y no es el único. Como bien dice The Independent, en Ucrania hay cientos de veteranos experimentados del Califato Islámico que siguen en activo bajo la tutela de la OTAN, el servicio secreto de Kiev y, naturalmente, las organizaciones nazis.

(1) http://euromaidanpress.com/2018/12/06/ukraine-related-narratives-dominate-russian-propaganda/
(2) https://www.independent.co.uk/news/world/europe/isis-leaders-ukraine-tukey-syria-caliphate-al-bara-shishani-a9211676.html
(3) https://www.nst.com.my/world/world/2019/11/539108/ukraine-says-detains-deputy-slain-islamic-state-minister-war

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La lucha de clases es el lápiz que escribe los diccionarios

Si uno se da cuenta de que le roban la cartera se revuelve, pero no ocurre lo mismo cuando lo que le roban es el lenguaje, y todo saqueo ideológico empieza por cambiar el lenguaje, por imponer un nuevo vocabulario, que no es otra cosa que la introducción subrepticia de una ideología.

El lenguaje expresa el pensamiento. La mayor parte de las veces basta atender a las palabras que alguien utiliza para conocer su manera de pensar. Un vocabulario pobre, por ejemplo, indica un pensamiento rudimentario. “Díme cómo hablas y te diré quién eres”.

Hace cien años existía el racismo, que se apoyaba en el color de la piel y escondía una discriminación de clase social. A partir de los años setenta el racismo adquiere una forma cultural que progresivamente se transforma en religiosa.

Hoy internet es un filón para el análisis del lenguaje y sus cambios. En tiempos de las Cruzadas se hablaba de los “sarracenos”, luego de los moros y ahora las alusiones se dirigen hacia el islam.

En España las diferentes alusiones proceden del mito de la “Reconquista” medieval y en otros países europeos del colonialismo y de la descolonización, hasta que finalmente se han vinculado a la explotación de la fuerza de trabajo de origen “extranjero”.

La Universidad de Montpellier ha creado un laboratorio llamado “Praxiling” que estudia el habla corriente (1). A partir de una muestra de artículos de todo el mundo de 1944 a 2015, que comprende 350 millones de palabras, han creado una base de datos del léxico empleado corrientemente y, en consecuencia, de los conceptos que la ideología dominante transmite.

Cuando se segmenta el lenguaje en función de la ideología política se observa que en los años setenta ni siquiera los sectores europeos más reaccionarios, esos que hoy llamaríamos “extrema derecha”, hacía ninguna alusión al islam o a los musulmanes. Los racistas están hablando de una parte de la clase obrera y, fundamentalmente, de los emigrantes de origen norteafricano.

Las expresiones religiosas se comienzan a introducir porque los reaccionarios no quieren que se les acuse de ser lo que son y han sido siempre: racistas. La prensa dejó de hablar de “trabajadores árabes” y comenzó a referirse a ellos como musulmanes o islamistas. Naturalmente a la ideología dominante, manifestada a través de los medios, les importaba un bledo que lo fueran o no.

La ideología burguesa supone que un musulmán puede dejar de serlo; le basta con afiliarse a otra religión, mientras que consideran que el árabe es una raza (o una etnia, para ser más finos) y eso es algo que no cambia nunca. Luego no se le puede acusar de racismo a alguien que califica a otro como “musulmán” porque eso no es una raza.

Los lingüistas han creado una aplicación informática, el buscador Ngram (2), que muestra los vasos comunicantes que hay entre la palabra “árabes”, por un lado, y “musulmán”, por el otro. La aplicación analiza el contenido de casi cinco millones de libros, es decir, alrededor del 4 por ciento de los libros publicados entre 1500 y 2018, el mayor corpus lingüístico de todos los tiempos. Ngram muestra un pico en el uso de la palabra «árabes» a mediados de la década de 1970, seguido de un declive y un aumento casi concomitante de la palabra musulmanes.

En materia de lenguaje siempre hay que recurrir a Nebrija para recordar que el idioma va con el imperio. El “habla” es ideología, es ciencia, pero también es colonialismo. Los conquistadores se refieren a los conquistados de una determinada manera; no los llaman por su nombre sino que los clasifican, como quien calsifica a las especies y les pone un nombre en latín.

Por ejemplo, como a Argelia los colonislistas la consideraban como una parte de Francia, no podían llamar a los argelinos por su nombre. En Argelia no había franceses y argelinos porque todos eran franceses. Por eso los llamaron “musulmanes” y siempre les importaba un bledo que no lo fueran. Tenían que aguantarse que los clasificaran así.

Tras la descolonización ocurrió al revés porque el término “árabe”, que fue despectivo hasta entonces, se revalorizó a partir de 1960, el nasserismo, la lucha palestina y el tercermundismo. No puedes despreciar a alguien que se pone a tu altura y se sienta contigo en una asamblea de la ONU. Necesitan otras palabras despectivas.

Ni siquiera las palabras pueden escapan de la historia, la lucha contra el imperialismo o la lucha de clases, que el motor de todo. Por ejemplo, en 1983 en Francia había un gobierno “socialista” enfrentado a una oleada de huelgas (en Citroën, en Aulnay, en Talbot, en Poissy, en Flins, en Renault) protagonizadas por trabajadores, una parte importante de los cuales eran de origen norteafricano (Marruecos, Argelia, Mauritania, Malí) e incluso de Turquía.

Maestros en el arte prestidigitador, los “socialistas” hicieron lo que mejor saben saben: sacaron la lucha del terreno sindical y la llevaron al campo de la religión, acusando a los obreros de ¡fundamentalismo! Entonces nadie sabía muy bien lo que aquello significaba, pero no tenía buena pinta. El gobierno de Mitterrand se refería a que los obreros no estaban manipulados por los comunistas, un tópico de la posguerra, sino por los imanes.

Ahora la “yihad” (guerra sagrada) ya nos resulta muy familiar, pero entonces fue muy sorprendente escuchar al ministro de Interior, el canalla de Gaston Defferre, referirse a las “huelgas sagradas” que habían emprendido musulmanes y chiítas fundamentalistas. En torno a la revolución iraní (1979) los altavoces del imperialismo habían creado la correspondiente alarma y los “socialistas” franceses supieron a aprovecharse de ello (1983) para romper la solidaridad con los trabajadores en huelga, dividir y enfrentar a unos con otros por motivos religiosos, tras los cuales se escondía el racismo.

A partir de entonces la lucha contra el yihadismo, en cualquiera de sus formas, crea yihadismo, tanto en el interior de Europa como en los países musulmanes. No es la causa sino la consecuencia, una criatura fabricada a imagen y semejanza de su creador.

(1) http://www.praxiling.fr/
(2) http://biblioteca.uoc.edu/es/recursos/recurso/google-books-ngram-viewer

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La máquina de la verdad ya es capaz de fabricar noticias falsas automáticamente

El tipo “geek”, esa persona obnubilada por los artilugios mecánicos, no es de ahora sino que nace con lo que Marx llamó “maquinismo” en El Capital.

Ese tipo de ideologías, tan extendidas, producen muchos equívocos. Uno de ellos es el de tratar de asimilar las máquinas a las personas, o sea, el intento de crear máquinas (robots) “mejores” y, por lo tanto, cada vez más parecidas a los seres humanos.

Muy recientemente se ha comprobado el fracaso de dicho intento, por lo que la investigación va ahora en la dirección contraria: tratar de asimilar las personas a las máquinas.

Sólo entonces tiene sentido la prueba de Touring, es decir, la capacidad técnica que tiene un ser humano para diferenciar a otro ser humano de una máquina.

Sin embargo, a veces cuando navegamos por internet, lo que vemos es lo contrario: entramos en un sitio que nos exige demostrar que no somos una máquina. Ya no es el ser humano el que no sabe diferenciar a otro ser humano de una máquina; las máquinas tampoco lo consiguen tan fácilmente.

En definitiva, así es el capitalismo: como decía Marx, todo lo cosifica, lo convierte en mercancía, en pequeños autómatas sin personalidad propia, capaces de funcionar siguiendo las directrices de un código preestablecido, como un tren encima de la vía.

Pero siempre ocurre lo mismo. Siempre hay algún cretino con título académico que distrae la atención escribiendo sobre los robots, la inteligencia artificial y cosas parecidas. A nadie prece preocuparle lo contrario: la transformación de los seres humanos en clones, fabricados a la imagen y semejanza de un único prototipo androide.

Los cretinos se especializan en darle la vuelta a las cosas. Por ejemplo, hace años se esforzaron por inventar el polígrafo, una máquina que -según decían- era capaz de discernir si una persona decía la verdad o mentía.

Nunca existió nada de eso. El poligrafo no sólo no es capaz de discernir la verdad de la mentira sino que es una mentira o, como se dice en lógica matemática, genera la paradoja del mentiroso (y ya saben Ustedes que NO es cierto que cae antes el mentiroso que el cojo).

Ahora los investigadores vuelven a la carga y aseguran que han creado algoritmos capaces de discernir la verdad de la falsedad en medio del marasmo de noticias que circulan por internet. Vuelve el mito de la “máquina de la verdad”. Una persona no sabe si otra la dice la verdad o le miente, pero una máquina sí puede lograrlo.

Es otra tontería, pero como la universidad está llena de ellas, se convierte en una más. Hay algoritmos mucho más estúpidos que van al grano: crear noticias falsas. De esa manera el periodismo se abarata: baja el precio de esa mercancía que son las noticias. No hace falta periodistas, ni periódicos, ni corresponsales, ni columnistas, ni tertulianos.

Yejin Choi

La inventora de la máquina de noticias falsas es Yejin Choi, profesora de la Universidad de Washington e investigadora del Instituto Allen de Inteligencia Artificial. Como hay muchos artículos falsos (“propaganda”, los llama Choi) circulando por la red, es posible conseguir que una máquina “aprenda” a redactarlos sin necesidad de pagar a periodistas, publicistas o “negros” (*).

Naturalmente, si Choi se equivoca y le entraga a la máquina artículos veraces para que “aprenda”, entramos otra vez en la paradoja del mentiroso que estudia la lógica matemática: la máquina “aprenderá” a redactar artículos verídicos, o quizá se hará un lío y escribirá un poco de todo, que sería lo más probable; posiblemente por ese camino volveríamos al punto de partida.

“La desinformación artificial a gran escala no sólo es posible, sino que es barata y creíble”, dice Sarah Kreps, profesora de la Universidad de Cornell y coautora del estudio junto con Choi. Su difusión en internet, añade, podría crear “campañas de influencia maliciosas”.

Ya ven: hasta ahora la humanidad nunca había conocido “campañas de influencia maliciosas”, pero desde este momento se van a abaratar considerablemente. Los lectores ya no se preguntarán sólo si la noticia es verdadera o falsa (“tertium non datur”, diría Leibniz) sino, además, si la noticia procede de una máquina o no.

Lo más probable es que ocurran las dos cosas a la vez, o sea, una falsedad por partida doble: la noticia es falsa pero a Usted nadie le engaña porque la ha redactado una máquina, uno de esos “bots” que proliferan en las redes sociales, en donde a la falsedad de la noticia se le añade la falsedad del autor.

La máquina de Choi que fabrica noticias falsas muy baratas ya tiene nombre. Se llama Grover. Israel tiene la suya y se llama Haim. Si Ustedes tienen un detector de mentiras en su casa, sepan que no les bastará: necesitarán también un detector de máquinas mentirosas.

El Pentágono ya está en ello y también le ha puesto un nombre que, de momento, es bastante anodino: “Semantic Forensics” (Análisis del Significado).

(*) https://www.wsj.com/articles/readers-beware-ai-has-learned-to-create-fake-news-stories-11571018640

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El Tribunal de Estrasburgo se pronuncia sobre el Caso Magnitsky en términos que no dejan bien parada a la propaganda imperialista

Aquí ya hemos escrito un par de veces sobre el Caso Magnitsky, del que ya nadie se acuerda pero que, en su momento, hace 20 años, protagonizó una de esas típicas campañas de intoxicación a escala mundial.

Magnitsky era un abogado del fondo buitre Hermitage que dirige Bill Browder, que murió en una cárcel de Rusia en 2009. Los altavoces del imperialismo dijeron que había muerto por falta de atención médica, un eufemismo que significa que Putin y los suyos lo mataron o lo dejaron morir.

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Los imperialistas inflaron la cifra de muertos en Srebrenica para acusar a los serbios de ‘genocidio’ (y 6)

Srebrenica pretendía humillar y «exponer» a la ONU -un instrumento de posguerra diseñado y en funcionamiento en su mejor momento en una relación de poder internacional bipolar- como «anticuada» para el nuevo orden mundial unipolar, con la afirmación de que la ONU había sido incapaz de impedir que se produjera un «genocidio» bajo su supervisión. Por lo tanto, la OTAN debe hacerse cargo de «la prevención del genocidio y la restauración de los «derechos humanos».

Sin embargo, lo más importante es que la representación de Srebrenica tuvo que justificar la nueva misión de la OTAN de abandonar los límites de su área de operaciones de «defensa colectiva» de posguerra -limitada a la defensa de los territorios de los países miembros- para convertirse en una alianza mundial de agresión militar [13]. Para ello, necesitaba una fachada «humanitaria». El «genocidio» sería el truco. Para esta reinterpretación del papel de la OTAN Clinton necesitó más de 5.000 muertos.

Durante la década de 1990 los serbios bosnios fueron acusados de crímenes «nazis» uno tras otro, desde campos de refugiados hasta campos de concentración, pasando por el genocidio, la violación y la inseminación forzada. El primer genocidio de la historia que termina con una población más numerosa que cuando comenzó.

Como resultado, los medios de comunicación tuvieron que crear una serie de víctimas. Se ha creado un «tribunal» títere -sin ninguna jurisdicción justificable sobre el territorio o la población que pretende juzgar- para legitimar la criminalización de las víctimas de esta agresión.

Por este motivo, Srebrenica no puede ser considerado sólo como un problema «serbio», sino como un problema mundial.

Los políticos serbios están ahora a la vanguardia de la defensa, lo que determinará si la humanidad seguirá sufriendo esta retirada del derecho internacional a la selva o si recuperará el impulso iniciado con la ONU y el establecimiento de la igualdad de soberanía de las naciones: la Carta de la ONU.

Como se reveló durante el juicio del Presidente Slobodan Milosevic, uno de los objetivos de la formación del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia era someter a los serbios. Michael Scharf, uno de los participantes en el establecimiento de los tribunales títeres de la ONU, enumeró los objetivos del TPIY en un artículo del Washington Post:

«Al crear el estatuto del Tribunal para Yugoslavia, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos definió tres objetivos: En primer lugar, informar al pueblo serbio, engañado durante mucho tiempo por la propaganda de Milosevic, de los actos de agresión, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad cometidos por su régimen; en segundo lugar, facilitar la reconciliación nacional haciendo que Milosevic y otros dirigentes serbios rindieran cuentas y revelando la forma en que el régimen de Milosevic ha llevado a los serbios de a pie a cometer atrocidades; y, en tercer lugar, promover la catarsis política, al mismo tiempo que se permite que los nuevos dirigentes serbios electos se distancien de las políticas represivas del pasado. La decisión del juez Richard May de permitir que Milosevic se representara a sí mismo comprometió seriamente estos objetivos»[14].

Esto es sólo otra prueba más de que el TPIY -desde su creación- no ha tenido nada que ver con una entidad judicial. Ya era un órgano político desde su concepción.

Por eso, la firmeza mostrada hasta ahora por los políticos serbios en su resistencia a estos intentos de extorsionar un «compromiso de defensa» política no puede dejar de ser aplaudida. Merecen toda la solidaridad y el apoyo de todos para continuar la lucha por la justicia.

La Primera Ministra serbia, Ana Brnabic, demostró esa resistencia en su entrevista del 15 de noviembre de 2018 -un contrainterrogatorio de un periodista que parecía creer que era Fiscal General- en el canal de televisión internacional alemán Deutsche Welle, financiado por el gobierno alemán. En la última ronda de preguntas, el entrevistador intentó que la Primera Ministra dijera que Srebrenica fue un «genocidio».

A falta de pruebas tangibles de una masacre, el entrevistador utilizó el argumento habitual de que «dos tribunales, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y la Corte Internacional de Justicia, han dictaminado que se trataba de genocidio». La Primera Ministra Brnabic mantuvo sus argumentos.

Por supuesto, la televisión alemana no ha recordado a sus televidentes que Alemania Occidental, que por ley es idéntica al Reich alemán, nunca ha reconocido ni el veredicto de los juicios de Nuremberg ni los acuerdos de Potsdam.

Además, los tribunales cometen errores en sus decisiones. Es por eso que los tribunales de apelación corrigen las decisiones.

En cuanto al TPIY, reconoció uno de estos errores en el juicio de Milosevic. Después de negar al acusado la asistencia médica que necesitaba, que le costó la vida, el Tribunal exoneró póstumamente al Presidente Milosevic durante el juicio de Karadzic al reconocerlo:

«Con respecto a las pruebas presentadas en este caso en relación con Slobodan Milosevic y su participación en la empresa criminal conjunta, la Sala recuerda que compartía y apoyaba el objetivo político del acusado [Radovan Karadzic] y de los dirigentes serbobosniosnios de preservar Yugoslavia e impedir la separación e independencia de Bosnia, y que cooperó estrechamente con el acusado durante este período. La Sala recuerda también que Milosevic prestó asistencia en forma de personal, suministros y armas a serbios de Bosnia durante el conflicto. Sin embargo, dadas las pruebas presentadas ante la Sala en relación con los intereses divergentes que surgieron entre los dirigentes serbobosnios y serbios durante el conflicto y, en particular, las reiteradas críticas y desaprobación de Milosevic a las políticas y decisiones adoptadas por el acusado y los dirigentes serbobosnios, la Sala no está convencida de que las pruebas presentadas sean suficientes para llegar a la conclusión de que Slobodan Milosevic está de acuerdo con el plan común»[15].

En cuanto al veredicto del TPIY sobre el «genocidio», el propio veredicto admite que el general Krstic no fue condenado sobre la base de la internacionalmente reconocida Convención de la ONU para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, sino más bien sobre la base del artículo 4 de su propio Estatuto. Los estatutos del TPIY ya no tienen jurisdicción más que dentro de las paredes del Tribunal.

El veredicto dice:

“541. La Sala de Primera Instancia debe interpretar el artículo 4 del Estatuto [del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia] a la luz de la situación del derecho internacional consuetudinario en el momento de los acontecimientos de Srebrenica.

«598. La Sala concluye que la intención de matar a todos los hombres musulmanes bosnios en edad militar en Srebrenica constituye una intención de destruir parcialmente al grupo musulmán bosnio en el sentido del artículo 4 y, por lo tanto, debe calificarse de genocidio».

Sin embargo, a pesar de que se admitió abiertamente la opinión de que la Convención de la ONU sobre el Genocidio, reconocida internacionalmente, no era la base del fallo del TPIY, el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que el fallo del TPIY era correcto, basado en la Convención sobre el Genocidio. Los jueces parecen no haber leído el veredicto de Krstic o seguido sus instrucciones de no tomar otra decisión.

Si se confirma la decisión de la CIJ, la Convención sobre el Genocidio, citada por la Primera Ministra Brnabic en su entrevista en la televisión alemana, se ha convertido en nula y sin efecto.

Continuad la resistencia. No les permitais creer que habeis aceptado vuestra propia subyugación.

Realmente están defendiendo las mejores tradiciones de las naciones no alineadas.

[1] Evans, Michael et Kallenbach, Michael: Missing’ enclave troops found (Les soldats de l’enclave disparus retrouvés), The Times, 2 août 1995, p. 9
[2] Pierre Gaultier (entretien), Wo Sind die Vermißten aus Srebrenica?, Junge Welt, 30.8.95.
[3] Faux électeurs… ou faux cadavres, Balkans Infos, Paris; Octobre 1996 – n ° 6; Voir aussi Ivanisevic, Milivoje; Un dossier qui pose bien des questions, Balkans Infos, Paris; Décembre
1996 n ° 8
[4] Ed Vulliamy, Bosnia: The secret War – Serbs ‘run secret camps (Bosnie: la guerre secrète – Les Serbes dirigent des camps secrets): des hommes libérés de la détention clandestine font part à Ed Vulliamy de passages à tabac et de «machines de torture mobiles, The Guardian, 17 janvier 1996.
[5] Another Two Mass Graves Discovered (Découverte de deux autres tombes communes), Press TWRA, 19 janvier 1996.
[6] Bosnian Soldiers in Australia Against Their Will (Soldats bosniaques en Australie contre leur gré), Press TWRA, 6 février 1996.
[7] AInvestigation on Deportation of Bosniaks Requested (Enquête sur l’expulsion de Bosniaques demandée), Press TWRA, 9 mars 1996.
[8] Selective Justice in The Hague: The War Crimes Tribunal on Former Yugoslavia is a Mockery of Evidentiary Rule (Justice sélective à La Haye: Le Tribunal de crimes de guerre sur l’ex-Yougoslavie est un simulacre de règle en matière de preuve), The Nation, 22. septembre 1997.
[9] Srebrenica, Der Kronzeuge Promedia, Vienne, 2009, page 130.
[10] Schädelreste und Kugeln in Massengrab in Bosnien, Reuters (Allemagne), 20 avril 1998.
[11] John M. Crewdson, CIA Secretly Built, Manipulated a Global Propaganda Network (La CIA a secrètement construit et manipulé un réseau mondial de propagande), International Herald Tribune, 3 janvier 1978.
[12] ANP English News Bulletin Karadzic a Pariah, Says War Crimes Tribunal Chief, Stichting Algemeen Nederlands Persbureau (Karadzic un Paria, bulletin d’information de la PNA en anglais, déclare le chef du tribunal chargé des crimes de guerre, Stichting Algemeen Nederlands Persbureau, 27 juillet 1995.
[13] Comme l’a dit un jour le sénateur américain Richard Lugar, l’OTAN doit «sortir de la zone ou se dissoudre».)
[14] Michael Scharf, Making a Spectacle of Himself: Milosevic Wants a Stage, Not the Right to Provide His Own Defense (Se montrer en spectacle: Milosevic veut une tribune, pas le droit de se défendre) Washington Post (29 août 2004), p. B2, cité par le Dr Tiphaine Dickson dans The World’s Court of Justice (La Cour de justice du monde): http://milosevic.co/929/
tiphaine-dickson-historiography-of-war-crimes-prosecutions/
[15] Paragraphe 3460: http://www.icty.org/x/cases/karadzic/tjug/fr/160324_judgement.pdf, cité par Andy Wilcoxson dans http://www.counterpunch.org/2016/08/01/the-exoneration-of-milosevic-the-ictys-surprise-ruling/

More Evidence on the Srebrenica “Numbers Game”

Continuación: Capítulo 1, Capítulo 2, Capítulo 3, Capítulo 4, Capítulo 5

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Los imperialistas inflaron la cifra de muertos en Srebrenica para acusar a los serbios de ‘genocidio’ (5)

Mucho antes de que las tropas serbias entraran en Srebrenica, se había determinado que el número de personas que habrían sido asesinadas por los serbios en Srebrenica debería ser superior a 5.000 para justificar de manera creíble otros acontecimientos políticos internacionales importantes.

El ex presidente del Partido Socialdemócrata (musulmán) de Srebrenica, Hakija Meholjic, que también era jefe de policía allí, concedió una entrevista a la revista musulmana Dani. Durante su entrevista, presentó un elemento muy importante de información de fondo.

En septiembre de 1993, Meholjic fue miembro de la delegación de Srebrenica en el Congreso de su Partido en Sarajevo. Informó que Izetbegovic había mantenido la confidencialidad de la delegación de Srebrenica antes del Congreso. Izetbegovic explicó entonces que el presidente estadounidense Clinton le había dicho en abril de 1993 «que si los chetniks [tropas serbias] entraban en Srebrenica y masacraban a 5.000 musulmanes […] habría una intervención militar estadounidense» (*).

Aunque los delegados de Srebrenica rechazaron la oferta, indica lo que Estados Unidos necesitaba para convencer a la opinión pública occidental de que aceptara la intromisión de la OTAN, fuera de su área de intervención, en la guerra civil bosnia en beneficio de los musulmanes y croatas y contra los serbios. Los gobiernos de Clinton e Izetbegovic ya habían concebido la idea de una «masacre de Srebrenica», mucho antes de que Srebrenica fuera entregada a las fuerzas serbias. Su objetivo era encerrar a los serbios bosnios en una posición en la que sólo pudieran aceptar los términos dictados por Occidente.

Las fuerzas serbias, ilusionadas por la propuesta de un intercambio de tierras, no tenían motivos para cometer una masacre. Después de todo, es obvio que ni siquiera las fuerzas serbias pudieron masacrar a los soldados que habían huido antes de su llegada.

La forma en que las fuerzas serbias trataron a los combatientes musulmanes en Zepa debería ser un buen indicador de la disciplina y el carácter del ejército serbio.

Sin embargo, en lo que concierne a las ejecuciones sumarias: Sí, según testigos oculares, se produjeron ejecuciones sumarias en Srebrenica.

«El teniente general Hans Couzy, Comandante en Jefe de las Fuerzas Terrestres Holandesas, declaró que las tropas holandesas no habían presenciado ninguna violación y que sólo estaban al tanto de incidentes raros que podían calificarse como crímenes de guerra.

«En un incidente, los invasores serbobosnios capturaron a un hombre musulmán, lo colocaron contra una pared y le dispararon en la nuca. En otro, nueve hombres fueron ejecutados en una casa, fusilados por la espalda en la misma habitación».

Estos pueden ser crímenes de guerra, pero nunca parecen haber interesado al Tribunal.

Como ni la OTAN, ni su tribunal títere de La Haya, ni sus auxiliares europeos de Bruselas pueden aportar pruebas tangibles de una «ejecución a gran escala de 8.000 hombres» en Srebrenica, han comenzado a presionar a los políticos serbios, en particular los de Serbia (que no tienen nada que ver con lo que los serbobosnios puedan haber hecho o no en Bosnia), para obligarles a «admitir» y asumir la responsabilidad de un «genocidio» que los serbios (bosnios) presuntamente cometieron en Srebrenica. La posible adhesión a la UE sería considerada como una recompensa, el equivalente a los famosos «treinta denarios» de Judas, por haber hecho esta reverencia (Serbia sólo tiene que mirar a la vecina Grecia, miembro de la UE, para ver hasta qué punto se envenenó este «regalo»).

Una vez que se hace un cabalache de este tipo, es permanente y no hay garantía de que la otra parte mantenga su cuota de mercado. Ceder al chantaje abre el apetito del chantajista, como vimos con la petición de reconocimiento de Kosovo.

El propósito de la negociación de la declaración es evitar la necesidad de que el sistema de justicia proporcione pruebas de que 1) se ha cometido un delito y 2) el acusado estuvo involucrado personalmente en la comisión del delito. Si el acusado se declara culpable -incluso de un crimen que nunca se ha cometido o incluso de un crimen menos grave- el Estado es un ganador y ya no necesita probar la culpabilidad del acusado. En la práctica, la negociación de los alegatos tiene ahora el mismo objetivo que la tortura en la Edad Media. El acusado ha sido sometido a tanta presión que preferiría acortar la agonía que aún le espera.

Las más altas autoridades políticas de Serbia se vieron sometidas a esa presión. Si las autoridades serbias se sometieran a la presión, asumirían a los ojos del mundo el papel histórico que los nazis habían desempeñado en la memoria colectiva internacional durante la segunda mitad del siglo XX, con la diferencia de que los serbios son inocentes.

El Tribunal títere de La Haya no pudo aportar pruebas de una masacre, y mucho menos de un «genocidio». Por ello, pretende animar a las autoridades serbias a aceptar este papel «voluntariamente», para que puedan «poner fin a este caso» afirmando que «se ha hecho justicia». Como hemos visto anteriormente con la declaración del juez Antonio Cassese, el TPIY siempre ha confundido la política con la justicia.

El simbolismo antiserbio de la Segunda Guerra Mundial en las imágenes propagandísticas que rodean a Srebrenica no es una coincidencia. Estaba apuntando a la opinión pública americana, pero no venía de allí. Se adaptó a las necesidades políticas alemanas.

(*) Hakija Meholjic, 5.000 Muslim Lives for Military Intervention, en francés: 5.000 vies de musulmans pour une intervention militaire, interview by Hasan Hadzic, Dani, 22 de junio de 1998, también mencionado en el párrafo 115 del informe Srebrenica del Secretario General de la ONU de conformidad con una resolución de la Asamblea General 53/35, 1998, S.A/54/549

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Los imperialistas inflaron la cifra de muertos en Srebrenica para acusar a los serbios de ‘genocidio’ (2)

Dos semanas antes de que los representantes de la Cruz Roja dieran a conocer sus cifras infladas a la prensa, otro portavoz de la Cruz Roja Internacional en Ginebra, Pierre Gaultier, proporcionó un importante detalle que se repitió dos semanas más tarde en la declaración de Gnaedinger. En una entrevista con el diario alemán Junge Welt, explicó:»Juntos, llegamos a la cifra de unos 10.000 desaparecidos en Srebrenica. Pero puede haber una doble contabilidad…. Hasta que no hayamos terminado de eliminar el doble cómputo, no podemos dar ninguna información exacta. Nuestro trabajo se complica aún más por el hecho de que el gobierno bosnio nos ha informado de que varios miles de refugiados han cruzado las fronteras enemigas y se han reintegrado al ejército musulmán bosnio. Por lo tanto, estas personas no son dadas por desaparecidas, pero no pueden ser eliminadas de la lista de personas desaparecidas […] porque no sabemos sus nombres [2].

Dado que el número de «desaparecidos» (y por lo tanto presuntamente muertos) se ha mantenido en unos 8.000 durante el último cuarto de siglo, es razonable asumir que el gobierno musulmán nunca proporcionó a la Cruz Roja los nombres de aquellos que habían conseguido unirse a las filas del ejército musulmán.

Cabe señalar también que cuando el profesor Milivoje Ivanisevic, de la Universidad de Belgrado, examinó la lista de la Cruz Roja, descubrió que contenía los nombres de 500 personas que ya habían muerto antes de que las tropas serbobosnias entraran en Srebrenica. Aún más interesante, al comparar la lista de la Cruz Roja con las listas electorales bosnias para las elecciones de otoño de 1996, descubrió que 3.016 personas clasificadas como «desaparecidas» por la Cruz Roja estaban en las listas electorales al año siguiente [3]. Esto significa que los musulmanes tenían supuestamente votos muertos en las elecciones -es un fraude electoral o los votantes estaban vivos- lo que proporcionaría evidencia adicional de que la masacre es de hecho un engaño.

Luego están los 300 prisioneros de guerra. ¿Qué les ha pasado? Unos pocos ejemplos bastarán.

«Cientos de prisioneros musulmanes bosnios siguen recluidos en dos campos secretos en la vecina Serbia, según un grupo de hombres evacuados por la Cruz Roja a un hospital de Dublín desde Sljivovica […] Un grupo de 24 hombres fue transportado a Irlanda justo antes de Navidad [de 1995]. Sin embargo, otras 800 personas siguen detenidas en Sljivovica y en otro campo cerca de Mitrovo Polje, sólo tres días antes de la fecha acordada para la liberación de todos los detenidos en virtud del Acuerdo de Paz de Dayton sobre Bosnia […] La Cruz Roja de Belgrado ha estado negociando durante varias semanas para liberar a estos hombres y enviarlos a terceros países. Una portavoz dijo que la mayoría de ellos serían enviados a Estados Unidos o Australia, otros a Italia, Bélgica, Suecia, Francia e Irlanda […] Desde finales de agosto, la Cruz Roja ha realizado visitas bimensuales a su oficina sobre el terreno en Belgrado. Los equipos del Tribunal de Crímenes de Guerra de La Haya viajaron a Dublín para entrevistar y obtener pruebas de esos hombres» [4].

«Estados Unidos decidió aceptar a 214 bosnios que habían sido detenidos en campos serbios y concederles el estatuto de refugiados» [5].

«Ciento tres soldados bosnios recientemente liberados de los campos de prisioneros en Serbia han sido enviados a Australia contra su voluntad», dijo su comandante, Osmo Zimic. Zimic también criticó al ACNUR, cuyo portavoz dijo que los soldados habían exigido su partida a Australia y que no deseaban regresar a Bosnia, ya que aparentemente estaban siendo procesados allí como desertores. «Eso no es verdad», dice Zimic. El portavoz de la Oficina Australiana de Inmigración y Asuntos Étnicos dijo que la Embajada de Bosnia en Canberra le había informado de la acusación de Zimic y que se había abierto una investigación [6].

«La Embajada de Bosnia en Australia ha pedido al Tribunal Penal Internacional de La Haya (TPIY) que abra una investigación sobre la deportación de bosnios (800 personas) de Serbia a Australia y Europa, lo que el ACNUR habría ayudado a hacer en lugar de involucrar a los bosnios en el intercambio de prisioneros, en particular porque se encontraban en campos de Serbia, que afirmaban no estar involucrados en la guerra de Bosnia. El principal testigo de la acusación es Osmo Zimic, un oficial del ejército bosnio, que fue deportado a Australia contra su voluntad» [7].

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Los imperialistas inflaron la cifra de muertos en Srebrenica para acusar a los serbios de ‘genocidio’ (1)

Durante casi un cuarto de siglo, la masacre de Srebrenica ha resurgido regularmente en los titulares de los medios de comunicación occidentales. Denuncia habitual: 8.000 hombres y adolescentes musulmanes fueron masacrados el 11 de julio de 1995 en el contexto del «crimen de guerra más grave desde la Segunda Guerra Mundial». El Tribunal de La Haya dictaminó que la ejecución de estos 8.000 hombres constituía un «genocidio».

En los países de la OTAN -y más recientemente en Canadá- se están llevando a cabo esfuerzos para prohibir el debate sobre Srebrenica, en particular para determinar si la supuesta comisión de «ejecuciones masivas» ha tenido lugar o no, pero también si la supuesta «ejecución colectiva» de hombres constituye un «genocidio», mientras que las mujeres, los niños y los ancianos habían sido evacuados a las líneas musulmanas por las tropas serbobosnias.

La cifra de «8.000 víctimas» se repite como un mantra sin mirar realmente los orígenes de esta estadística. Esto es particularmente preocupante, ya que no se han encontrado pruebas de que se haya ejecutado a 8.000 personas, pero todo el mundo sigue utilizando esa cifra.

Conocer el origen de este número «8.000» sería una contribución importante a la investigación en curso sobre lo que realmente ocurrió en Srebrenica. Esta es la cifra utilizada para justificar la acusación de «genocidio» del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) contra dirigentes serbios de Bosnia. Esto, a su vez, constituye la base para pedir a los políticos serbios que asuman públicamente la responsabilidad del supuesto «genocidio» cometido por serbo-bosnios en Srebrenica.

En las dos últimas décadas pocos se han interesado lo suficiente en los hechos como para examinar más de cerca lo que realmente sucedió en Srebrenica en julio de 1995. Algunos, que cuestionan el veredicto de «genocidio», suponen que la cifra de «8.000» es simplemente una «estimación arbitraria».

Por otra parte, la investigación de los medios de comunicación y los testimonios de testigos oculares de este período ofrecen una imagen diferente, la de la falsificación deliberada. Estas «estimaciones» se basan en cifras concretas, que luego se inflaron.

Una cosa debe quedar clara. Contrariamente a lo que los medios de comunicación quieren hacernos creer, las tropas serbias que entraron en Srebrenica no eran una «fuerza invasora» porque, de hecho, Srebrenica, así como Zepa y Gorazde, fueron entregadas a los serbios contra enclaves serbios en zonas predominantemente musulmanas o croatas en las inminentes negociaciones de paz.

Dos meses después de la entrega de Srebrenica a las fuerzas serbias, el representante del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) emitió el siguiente comunicado de prensa:

«Angelo Gnaedinger, jefe de operaciones del CICR en Europa occidental, visitó Pale y Belgrado del 2 al 7 de septiembre para obtener información de las autoridades serbobosnias sobre los 3.000 ciudadanos de Srebrenica presuntamente detenidos por las fuerzas serbobosnias. El CICR ha solicitado poder ponerse en contacto con todas las personas detenidas lo antes posible (hasta ahora sólo ha podido visitar a unos 200 detenidos), así como información detallada sobre posibles muertes.

«El CICR también se ha puesto en contacto con las autoridades de Bosnia y Herzegovina para obtener información sobre unas 5.000 personas que huyeron de Srebrenica, algunas de las cuales han viajado a Bosnia central”.

Sin embargo, los «testigos» anónimos de Angelo Gnaedinger fueron la Fuerza de Protección del Personal de Paz de las Naciones Unidas (UNPROFOR), con sede en Srebrenica. Cuando los soldados holandeses de las fuerzas de la ONU fueron evacuados de Srebrenica, los periodistas les preguntaron, entre otras cosas, sobre el comportamiento de las tropas serbias. En sus respuestas, mencionaron un número completamente diferente.

El New York Times informó: «Tropas de mantenimiento de la paz holandesas evacuadas de Srebrenica […] dicen que los invasores serbios-bosnios […] han secuestrado entre 150 y 300 hombres de 16 a 60 años».

En otras palabras, los 300 hombres musulmanes «secuestrados» por las tropas serbias cuando entraron en Srebrenica se convirtieron en 3.000 (multiplicados por 10) en el comunicado de prensa de la Cruz Roja, aludiendo a lo que estos «testigos» habían informado. Los 200 prisioneros que la Cruz Roja había visitado durante la detención estaban mucho más cerca de los 300 prisioneros estimados por el batallón holandés que los 3.000 sugeridos por la Cruz Roja, especialmente porque la estimación del batallón holandés era de «150 a 300 hombres».

La hipérbole en el comunicado de prensa de la Cruz Roja fue exagerada de nuevo en un artículo de prensa publicado por el periódico estadounidense New York Times: «Se ha informado de la desaparición de unos 8.000 musulmanes en Srebrenica […] De las personas desaparecidas, 3.000, en su mayoría hombres, fueron detenidos por serbios […] Además de las personas detenidas, unos 5.000 están simplemente desaparecidos».

No se menciona el hecho de que la declaración de la Cruz Roja afirma que «algunos de los 5.000 ya habían llegado a Bosnia Central». En el artículo de AP [Associated Press] reproducido por el New York Times, simplemente «desaparecieron».

En el momento en que se escucharon los dos informes del CICR, hacía tiempo que se había establecido que la mayoría de los 5.000 estaban a salvo. De hecho, habían «desaparecido» detrás de las líneas musulmanas.

El propio New York Times informó de ello: «Entre 3.000 y 4.000 musulmanes bosnios que, según funcionarios de la ONU, desaparecieron tras la caída de Srebrenica cruzaron las líneas enemigas para llegar al territorio del gobierno bosnio. El grupo, que incluía a refugiados heridos, corrió bajo el fuego de las líneas serbias y caminó unos 30 kilómetros a través de los bosques para ponerse a salvo».

Y el London Times escribió: «Los miles de soldados musulmanes bosnios ‘desaparecidos’ de Srebrenica que han estado en el centro de los informes sobre posibles ejecuciones masivas por parte de serbios se encuentran a salvo al noreste de Tuzla. La vigilancia de la huida segura de soldados y civiles musulmanes de Srebrenica y Zepa ha sido una pesadilla para las Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja. Sin embargo, por primera vez ayer, la Cruz Roja en Ginebra informó haber sabido por fuentes en Bosnia que hasta 2.000 soldados del gobierno bosnio se encontraban en una zona al norte de Tuzla. Pasaron de Srebrenica ‘sin que sus familias fueran informadas’, dijo un portavoz, añadiendo que no había sido posible verificar esta información, ya que el gobierno bosnio se había negado a permitir la entrada de la Cruz Roja en la zona” [1].

También se tuvieron en cuenta las de las 5.000 personas que fueron a defender a Zepa: «Los soldados heridos fueron dejados atrás y, cuando los serbobosnios invadieron la ciudad el martes, fueron llevados a Sarajevo para recibir tratamiento en el hospital de Kosevo. Muchos de ellos habían evacuado Srebrenica y habían huido a las colinas mucho antes de que esta ‘zona de seguridad’ cayera en manos de los serbobosnios el 11 de julio». Estos hombres no fueron a Tuzla, donde se encontraban la mayoría de los refugiados, sino a Zepa. «Unas 350 personas han logrado abandonar Srebrenica y viajar a Zepa», dijo Sadik Ahmetovic, una de las 151 personas evacuadas hoy a Sarajevo para recibir tratamiento […] Dijeron que no habían sido maltratados por sus secuestradores serbios».

Puede parecer extraño que los soldados musulmanes de Zepa abandonaran a sus camaradas heridos y que 5.000 soldados de Srebrenica abandonaran a sus esposas e hijos a enemigos con la reputación -al menos en los medios de comunicación- de ser sádicos y violadores que intentan cometer un genocidio. ¿Podría ser que estos soldados musulmanes supieran de antemano que no deberían preocuparse particularmente por ver a sus esposas, hijos y camaradas heridos caer en manos de sus colegas serbios? Las fuerzas serbias evacuaron a los soldados musulmanes heridos detrás de las líneas musulmanas al hospital musulmán en Sarajevo. ¿Es así como se comete un genocidio? ¿Se puede comparar esta fuerza militar con los nazis? ¡Qué banalización de la barbarie nazi! Incluso el hecho de que los serbios proporcionen un paso seguro para las mujeres y los niños se interpreta como siniestro, aunque demuestra que el «genocidio» no tuvo lugar».

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Para justificar la intervención de la OTAN en Ucrania falsificaron la investigación sobre el derribo del vuelo MH-17 en 2014

Un reciente documental de Max van der Werff, el principal investigador independiente del desastre del MH17 de Malaysia Airlines, revela la falsificación de los documentos utilizados por la fiscalía, la eliminación de los registros de radar de la Fuerza Aérea de Ucrania y las mentiras de los gobiernos neerlandés, ucraniano, estadounidense y australiano.

Por primera vez, un representante del Consejo de Seguridad Nacional de Malasia reveló que el FBI había intentado apoderarse de la caja negra del avión derribado.

Las fuentes de estas revelaciones son malasias: el Primer Ministro, Mohamad Mahathir, el coronel Mohamad Sakri, oficial encargado de la investigación del MH17 para el Departamento del Primer Ministro y el Consejo de Seguridad Nacional de Malasia nombrado tras el desastre del 17 de julio de 2014, así como un análisis del OG IT Forensic Services (una empresa malasia de investigación forense) de los registros telefónicos del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) que los fiscales holandeses habían declarado auténticos.

Entre las 298 víctimas del MH17 se encontraban 192 holandeses, 44 malayos, 27 australianos y 15 indonesios. El número de nacionalidades varía porque el comunicado de prensa de la compañía aérea (1) no identifica a las personas con doble nacionalidad con Australia, Reino Unido y Estados Unidos.

El documental tiene todo el peso del gobierno malasio, uno de los cinco miembros del Equipo Internacional de Investigación (JIT), en contra de los hallazgos que se han publicado y de la reciente acusación contra sospechosos rusos por parte de funcionarios holandeses a cargo del JIT. Además de Malasia y Holanda, los otros miembros del JIT son Australia, Ucrania y Bélgica. La exclusión inicial de Malasia del JIT y la inclusión de Bélgica (cuatro nacionales belgas inscritos en el registro de pasajeros del MH17) nunca se han explicado.

El documental revela las pruebas que permiten al gobierno malasio considerar que las declaraciones de los testigos en el JIT, las fotografías, los vídeos y las grabaciones telefónicas han sido manipuladas por el SBU y son inadmisibles en los procedimientos judiciales ante un tribunal malasio y cualquier otro tribunal nacional o internacional.

También por primera vez, el gobierno malasio revela cómo se interpuso en los intentos de Estados Unidos de lanzar un ataque militar de la OTAN contra el este de Ucrania en la primera semana después de la crisis. El pretexto para ello era salvar el avión, los cuerpos de los pasajeros y las pruebas de lo que causó el accidente. De hecho, la operación tenía por objeto derrotar a los movimientos separatistas del Donbas y luchar contra la Crimea anexionada por Rusia.

El nuevo documental revela que el 22 de julio de 2014 se organizó una operación militar secreta de Malasia para proteger las cajas negras del MH17 y evitar que Estados Unidos y Ucrania las incautaran. La operación malasia, revelada por el coronel del ejército malayo que la dirigía, incautó los objetos con dicho pretexto, apoyando así la oposición del gobierno alemán a un ataque militar y obligando a los holandeses a cancelarla el 27 de julio.

El documental de 28 minutos de duración de Max van der Werff y Yana Yerlashova se acaba de estrenar. Fue directora y coproductora de la película con Max van der Werff y Ahmed Rifazal. Vitaly Biryaukov tomó las fotografías. La película completa se puede ver aquí (2). La entrevista completa con el Primer Ministro Mahathir se publicó con antelación. Se puede leer aquí (3).

El Primer Ministro malasio Mahathir reveló que los gobiernos de Estados Unidos, Holanda y Australia intentaron excluir a Malasia de la investigación del JIT en los primeros meses de la investigación. Durante ese período, representantes de Estados Unidos, Holanda, Australia y la OTAN lanzaron un plan para que 9.000 soldados entraran en el este de Ucrania, bajo el pretexto de asegurar el escenario del accidente, el avión y los restos de los pasajeros, en respuesta al supuesto papel de Rusia en la destrucción del MH17 el 17 de julio. Para los detalles del plan hay que leer este enlace (4).

Aunque la oposición alemana a la intervención militar forzó su cancelación, los australianos enviaron una unidad de 200 efectivos de las Fuerzas Especiales a Holanda y luego a Kiev. La Unión Europea y Estados Unidos hicieron lo propio con sanciones económicas contra Rusia el 29 de julio. La resistencia de Malasia a los intentos estadounidenses de acusar a Moscú de destruir el avión fue claramente expresada en las primeras horas después del accidente a Obama por Najib Razak, Primer Ministro de Malasia en aquel momento. Esa información se puede encontrar aquí (5) y aquí (6).

Asumiendo la inusual decisión de hablar en este documental, el sucesor de Razak, el Primer Ministro Mahathir, dijo: “Desde el principio, nunca autorizaron nuestra participación. Esto es injusto e inusual. Por lo tanto, podemos ver que no están examinando realmente las causas del accidente y quién fue el responsable del mismo. Pero ya habían decidido que debía ser Rusia. Así que no podemos aceptar ese tipo de actitud. Estamos interesados en el estado de derecho, la justicia para todos, y no importa quién esté involucrado. Necesitamos saber quién disparó realmente el misil, y sólo entonces podremos aceptar el informe como una verdad completa”.

(1) https://online.wsj.com/public/resources/documents/MH17PassengerManifest.pdf
(2) http://johnhelmer.net/malaysian-prime-minister-mahatir-accuses-us-and-allies-of-mh17-fabrication-violation-of-rule-of-law/
(3) https://www.youtube.com/watch?v=wkDWwYk4-Ho
(4) http://johnhelmer.net/the-obama-shoe-banging-moment-on-the-ukraine-front-dutch-and-australian-troops-were-planning-to-start-war-with-russia-after-mh17-was-shot-down/
(5) http://johnhelmer.net/mh17-inadmissible-evidence-for-what-cannot-have-happened/
(6) http://johnhelmer.net/mh17-the-lie-to-end-all-truths-and-the-new-evidence/