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Los estibadores indios se niegan a cargar armas para Israel en los puertos

Un sindicato que representa a los trabajadores de 11 importantes puertos indios dijo que “se niegan a operar y enviar cargamentos de armas a Israel en medio de la guerra en curso en la Franja de Gaza, días después de la publicación de informes que indicaban que se estaban enviando drones de fabricación india a la entidad ocupante”.

El Sindicato de Trabajadores del Transporte Marítimo de la India afirmó en un comunicado oficial que “se niegan a cargar o descargar cargamentos de armas procedentes de Israel o de cualquier país que pueda manejar material militar para la guerra en Palestina”.

La declaración emitida por el sindicato afirma: “Nosotros, los trabajadores portuarios, que formamos parte de los sindicatos, siempre nos opondremos a la guerra y al asesinato de personas inocentes, como mujeres y niños”.

T. Narendra Rao, secretario general de la Federación de Trabajadores del Transporte Marítimo de la India, dijo que “boicotearán cualquier barco que transporte armas, municiones o envíos de armas a Israel”.

La Federación también dijo: “Hemos decidido que cumpliremos con nuestro deber y no manejaremos ningún cargamento de armas, lo que ayudará a Israel a matar más mujeres y niños, como lo vemos y leemos todos los días en la prensa”.

El sindicato representa a más de 3.500 trabajadores en 11 puertos públicos de India. Está afiliado de la Confederación Sindical Mundial y la acción se inspira en una reunión reciente en Atenas donde varios representantes sindicales expresaron su solidaridad con los palestinos masacrados en la guerra.

Una empresa conjunta controlada por el holding Adani en Hyderabad ha producido y entregado más de 20 drones de combate al ejército israelí. Los drones Hermes 900, similares a los suministrados recientemente por la empresa india Adani-Elbit Advanced Systems Ltd., se han desplegado ampliamente en la ofensiva de Israel contra Gaza, que ha asesinado a 30.000 personas, incluidos más de 10.000 niños.

Ni el gobierno de ocupación ni Nueva Delhi han confirmado la venta, pero a principios de febrero Adani confirmó que la exportación se había realizado.

La victoria en Ucrania coloca a Rusia como interlocutor principal en Asia central

La victoria de Rusia en la Guerra de Ucrania ha aumentado su credibilidad como proveedor de seguridad para Asia central. A los países de la región no se les escapa que, por sí sola, Rusia ha humillado a la OTAN.

Es un momento decisivo, al que se debe sumar el compromiso diplomático que Rusia mantiene con los talibanes.

Ya hemos expuesto que Moscú ha quitado sus ojos de occidente y busca buenas relaciones con otros vecinos que no son los europeos. Además, uno de los mantras de la propaganda occidental ha desaparecido: el de que la influencia de Rusia en Asia central está en declive y que los estados de Asia central están saliendo de la sombra de Rusia y afirmando su independencia de una manera no vista desde el colapso de la URSS en 1991, como dice el Financial Times.

El año pasado la región creció a una tasa del 4,8 por cien y los gobiernos saben que Rusia contribuyó a ello. La recuperación de la economía rusa y su crecimiento del 3,6 por cien el año pasado crearon oportunidades de negocio para los países de Asia Central.

Pero el gran bocado llegó con la Guerra de Ucrania y las sanciones económicas, que provocaron la salida de empresas occidentales del mercado ruso, lo que creó nuevas oportunidades para los estados regionales. Al mismo tiempo, las sanciones impulsaron a las empresas rusas a trasladar sus negocios a la región.

Los estados regionales adoptaron una postura oficial de neutralidad en la guerra, pero los empresarios de Asia central han permitido a Rusia sortear las sanciones y se han lucrado abasteciendo de bienes y tecnología occidentales al mercado ruso. El 9 de mayo del año pasado se produjo en Moscú un acontecimiento ilustrador: todos los presidentes de Asia central se unieron a Putin en las ceremonias de la Plaza Roja por el Día de la Victoria. Fue un gesto masivo de apoyo.

A lo largo del año pasado los diplomáticos de las potencias occidente viajaron a Asia central para que los gobiernos locales sostuvieran las sanciones contra Rusia. Biden y Scholz organizaron dos cumbres históricas en el formato C5+1 en Washington y Berlín respectivamente. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el presidente Macron, estuvieron presionando en la región.

Fracasaron estrepitosamente. Los países de Asia central no son como los bálticos, o Polonia, o Alemania. No padecen el síndrome del Hermano Mayor. El homólogo kazajo de Blinken le dijo que el gobierno de Astana “no siente ninguna amenaza ni riesgo por parte de la Federación Rusa”. Las declaraciones conjuntas emitidas después de las dos cumbres ni siquiera mencionaron a Ucrania.

El miércoles se celebró en Kazán una cumbre de Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán con Rusia. El presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, le deseó éxito a Putin “en todo lo que haga” y le pidió “nervios de acero”. El presidente kazajo, Kassym Jomart Tokayev, subrayó que “bajo su distinguida dirección [la de Putin], Rusia ha logrado éxitos notables e impresionantes. De hecho, sus declaraciones y acciones están dando forma a la agenda mundial”.

Fue una ducha de agua fría, ya que los imperialistas tenían puestas todas sus esperanzas en que Tokayev jugaría el papel de Zelensky en Asia central.

Los esfuerzos de Rusia para forjar buenos vínculos con los talibanes han acabado por conquistar el ánimo de los gobiernos de Asia central, al reducir la sensación de amenaza por parte de Moscú.

En el Kremlin han cambiado de táctica. Hasta ahora en Asia central la clave consistía en aislar a los países de la región de Afganistán, lo cual iba seguido automáticamente del rearme y la intimidación. La diplomacia rusa adoptó un enfoque diferente al colaborar constructivamente con los talibanes, a pesar de que siguen siendo una organización proscrita en Rusia.

Moscú estima que el gobierno talibán ha estabilizado la situación en su país y que les conviene contribuir a ello, logrando que los países de Asia central cierren las puertas al Califato Islámico y otros grupos respaldados por occidente para que no obtengan ningún tipo de refugio.

Por su parte, los talibanes han agredecido el apoyo de Rusia destinado a fortalecer el Estado afgano. Recientemente, boicotearon una conferencia patrocinada por la ONU sobre Afganistán los días 18 y 19 de febrero en Qatar que, en realidad, era un intento por parte de Estados Unidos de volver a involucrar a los talibanes en un supuesto “diálogo interafgano” que, esencialmente, significaba el regreso a Kabul de los lacayos afganos de occidente que viven en el exilio en Europa y Estados Unidos. Dicho regreso favorecía los planes imperialistas para reconstruir sus redes de inteligencia y sabotaje en Afganistán.

Los talibanes pusieron como condición para participar en la conferencia de Doha el reconocimiento de su estatuto como únicos representantes de Afganistán en la reunión. También se opusieron al nombramiento de un enviado especial de la ONU, cuya principal tarea sería la de promover el “diálogo interafgano”.

En un comunicado previo a la reunión de Doha, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los talibanes acusó a las potencias occidentales de “imposiciones, acusaciones y presiones unilaterales”. Lo más interesante de la pantomima que se desarrolló en Doha fue que, a petición de los talibanes, la delegación rusa se negó a reunirse con los llamados “representantes de la sociedad civil afgana”. Rusia había comenzado a trabajar con los talibanes como gobernantes de facto de Afganistán.

Los Estados de Asia central están entusiasmados por la iniciativa diplomática de Rusia para fortalecer la estabilidad regional. El nivel de confianza de la región frente a los gobernantes talibanes ha llegado a tal punto que en la reunión de Kazán, el presidente uzbeko Mirziyoyev planteó la “importante cuestión” de si Uzbekistán y Rusia seguirán adelante con la construcción de un nuevo ferrocarril a través de Afganistán conectando Asia central con el mercado mundial.

—https://www.indianpunchline.com/russias-victory-in-ukraine-resonates-in-central-asia

El Golpe de Estado más discreto

Uno de los principales instrumentos de la política exterior estadounidense es el cambio de régimen encubierto, es decir, la acción encubierta del gobierno estadounidense destinada a derrocar al gobierno de otro país.

Hay motivos para creer que las acciones de Estados Unidos condujeron a la destitución del primer ministro pakistaní Imran Khan en abril de 2022, seguida de su detención, falsamente acusado de corrupción y espionaje, y su condena esta semana a 10 años de prisión por espionaje.

El objetivo político es impedir que el político más popular de Pakistán regrese al poder en las elecciones de la semana que viene.

La clave de las operaciones encubiertas, por supuesto, es que son secretas y, por lo tanto, el gobierno de Estados Unidos puede negarlas. Incluso cuando la evidencia es revelada por denunciantes o filtraciones, como suele ser el caso, el gobierno de Estados Unidos rechaza la autenticidad de la evidencia y los principales medios de comunicación generalmente ignoran la historia porque contradice la narrativa oficial.

Los editores de estos grandes medios de comunicación no quieren difundir las llamadas “teorías de la conspiración” y simplemente están felices de ser portavoces de sus gobiernos.

Los cambios secretos de régimen por parte de Estados Unidos son sorprendentemente rutinarios. Un estudio dirigido por la profesora Lindsay O’Rourke de la Universidad de Boston, cuenta 64 operaciones encubiertas de cambio de régimen llevadas a cabo por Estados Unidos durante la Guerra Fría (1947 y 1989).

Desde entonces, las operaciones de cambio de régimen de Estados Unidos han seguido siendo frecuentes, como cuando el presidente Barack Obama encargó a la CIA (Operación Timber Sycamore) derrocar al presidente sirio Bashar Al Assad. Esta operación encubierta permaneció en secreto hasta varios años después de la operación, e incluso entonces casi no recibió cobertura por parte de los principales medios de comunicación.

Todo lo cual nos lleva a Pakistán, otro caso donde la evidencia apunta claramente a un cambio de régimen liderado por Estados Unidos. En este caso, Estados Unidos quería derrocar al gobierno del Primer Ministro Imran Khan, el dirigente carismático, talentoso y enormemente popular de Pakistán, conocido tanto por su dominio del cricket como por su contacto con la gente. Su popularidad, independencia y enorme talento lo convierten en un objetivo prioritario para Estados Unidos, que siempre está preocupado por los dirigentes populares que no se alinean con las políticas estadounidenses.

El “pecado” de Imran Khan fue cooperar demasiado con Putin y Xi Jinping, mientras buscaba relaciones normales con Estados Unidos.

El gran mantra de la política exterior estadounidense, y el principio desencadenante de la CIA, es que un dirigente extranjero está “o con nosotros o contra nosotros”.

Los dirigentes que intentan ser neutrales entre las grandes potencias corren un grave riesgo de perder su posición, o incluso sus vidas, por instigación de Estados Unidos, ya que Estados Unidos no acepta la neutralidad. Líderes que buscaban la neutralidad, desde Patrice Lumumba (Congo), Norodom Sihanuk (Camboya), Viktor Yanukovich (Ucrania) y muchos otros, han sido derrocados por la mano no tan oculta del gobierno estadounidense.

Como muchos dirigentes del mundo en desarrollo, Khan no quiere romper relaciones con Estados Unidos o Rusia por la guerra en Ucrania. Casualmente, Khan estaba en Moscú para reunirse con Putin el día que Rusia lanzó la operación militar especial (24 de febrero de 2022). Desde el principio, Khan abogó por que el conflicto en Ucrania se resuelva en la mesa de negociaciones y no en el campo de batalla. Estados Unidos y la Unión Europea han obligado a los dirigentes extranjeros, incluido Khan, a alinearse con Putin y apoyar las sanciones occidentales contra Rusia, pero Khan se ha resistido.

Khan selló su destino el 6 de marzo cuando organizó una gran manifestación en el norte de Pakistán. En la manifestación, reprendió a Occidente, y en particular a 22 embajadores de la Unión Europea, por presionarlo para que condenara a Rusia en una votación en la ONU. También arremetió contra la guerra de la OTAN contra el terrorismo en el vecino Afganistán, calificándola de absolutamente devastadora para Pakistán, sin ningún reconocimiento, respeto o aprecio por el sufrimiento de Pakistán.

Khan dijo a la multitud que lo vitoreaba: “Los embajadores de la Unión Europea nos escribieron una carta pidiéndonos que condenemos y votemos contra Rusia […] ¿Qué opinan de nosotros? ¿Somos tus esclavos […] y todo lo que digas, lo haremos?” Y añadió: “Somos amigos de Rusia y también somos amigos de Estados Unidos; somos amigos de China y de Europa; no estamos en ningún bando […] Pakistán permanecería neutral y trabajaría con quienes intentan poner fin a la guerra en Ucrania”.

Desde el punto de vista estadounidense, “neutral” es una palabra agresiva. Las terribles consecuencias para Khan fueron reveladas en agosto del año pasado. Apenas un día después de la manifestación de Khan, el subsecretario de Estado para la Oficina de Asuntos de Asia Central y del Sur, Donald Lu, se reunió con el embajador de Pakistán en Estados Unidos, Asad Majeed Khan, en Washington. Después de la reunión, el embajador Khan envió un cable secreto (un «cifrado») a Islamabad, que luego fue filtrado por un oficial militar pakistaní.

El cable relata que el subsecretario Lu criticó al primer ministro Khan por su postura neutral. El cable cita a Lu diciendo que “la gente aquí y en Europa está muy preocupada porque Pakistán está adoptando una postura tan agresivamente neutral (sobre Ucrania), si ese es el caso. Incluso es posible una posición, pero no nos parece tan neutral”.

Luego, Lu le transmitió lo esencial al embajador Khan: “Creo que si el voto de censura contra el primer ministro tiene éxito, todo será perdonado en Washington porque la visita a Rusia se considera una decisión del primer ministro. De lo contrario, creo que será difícil avanzar”.

Cinco semanas después, el 10 de abril, con la amenaza de Estados Unidos al poderoso ejército de Pakistán y el ejército controlando el parlamento de Pakistán, el Parlamento derrocó a Khan en un voto de censura. Unas semanas más tarde, el nuevo gobierno presentó cargos falsos de corrupción contra Khan, para detenerlo e impedir su regreso al poder.

Cuando Khan hizo pública la existencia del cable diplomático que revelaba el papel de Estados Unidos en su derrocamiento, el nuevo gobierno acusó a Khan de espionaje. Ahora ha sido sentenciado a 10 años de prisión por esos cargos y el gobierno de Estados Unidos guarda silencio ante el ultraje.

Cuando le preguntaron por la sentencia de Khan, el Departamento de Estado respondió: “Ese es un asunto que corresponde a los tribunales paquistaníes”. Semejante respuesta es un ejemplo sorprendente de cómo funciona el cambio de régimen dirigido por Estados Unidos. El Departamento de Estado apoya el encarcelamiento de Khan después de que Khan revelara públicamente las acciones de Estados Unidos.

Por lo tanto, Pakistán celebrará elecciones el 8 de febrero con su dirigente democrático más popular en prisión y con el partido de Khan bajo incesantes ataques, asesinatos políticos, apagones de los medios de comunicación y otras medidas brutales de represión. En todo esto, el gobierno de Estados Unidos es cómplice. Hasta aquí los valores “democráticos” de Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos ha ganado su caso por ahora y ha desestabilizado profundamente un país con armas nucleares de 240 millones de habitantes. Sólo la liberación de Khan de prisión y su participación en las próximas elecciones podrían restaurar la estabilidad.

Japón y Corea del sur soportan la hegemonía de Estados Unidos en Extremo Oriente

En todas las guerras se cumple el principio de que se inicia con la cabeza está puesta en la anterior. Hoy quienes hablan de “guerra mundial” esperan algo parecido a la Segunda Guerra Mundial, y cualquier otra cosa no les parece suficientemente “mundial”, sobre todo si los protagonistas no son grandes potencias.

Pero en la modernas “guerras mundiales” las potencias no dan la cara de plano; recurren a países sicarios, cuyo ejemplo más característico es Ucrania. En el caso del Extremo Oriente, donde el objetivo es China, los sicarios son Taiwán, Japón y Corea del sur. Pero el gran padrino no es otro que Estados Unidos, siempre presto a ayudar a sus perritos falderos.

Estados Unidos intenta rodear a China con una red de cientos de bases militares mientras construye una alianza militar con Corea del Sur y Japón, dos países forjados desde 1945 por el gran padrino.

Estados Unidos ocupa Japón desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con más de 54.000 soldados estacionados en 120 bases militares. También ha interferido fuertemente en la política japonesa, financiando y apoyando al Partido Liberal Democrático (PLD), que ha permanecido en el gobierno casi continuamente desde la década de los cincuenta. A cambio, el PLD permite que el ejército estadounidense haga lo que quiera en Japón.

Los gobiernos japoneses han sido los más leales y serviles del mundo. A pesar de las protestas populares, sirven a la hegemonía estadounidense en la región. La nueva base marítima estadounidense de Okinawa la está construyendo y pagando el gobierno japonés.

El espacio aéreo japonés también lo controla Estados Unidos.

Del mismo modo, Corea del Sur es otro buen modelo de país moderno y desarrollo, el contrapunto perfecto de Corea del norte, que es ejemplo de lo peor que alguien puede imaginar.

Pero durante gran parte de su historia, Corea del Sur estuvo gobernada por una brutal junta militar que masacró a sus oponentes progresistas, preparando el escenario para un clima de miedo en todo el país.

Ahora el sistema político se ha puesto a la altura; es homologable a sus padrinos occidentales, a pesar de una ley de seguridad nacional que permite al gobierno procesar a cualquier oponente político progresista, sindicalista o defensor de los derechos humanos con el pretexto de que están confabulados con el norte.

Al igual que Japón, Corea del sur también fue ocupado militarmente por Estados Unidos en 1945, que todavía mantiene allí decenas de miles de tropas. La presencia estadounidense constituye un factor importante que obstaculiza la posibilidad de unificación coreana.

Estados Unidos siempre se ha opuesto a la unificación. La parte sur debe formar parte de la misma plataforma estratégica que Japón en el Extremo Oriente. El objetivo de la alianza trilateral es mantener a las tropas estadounidenses allí permamentemente.

Corea nunca será un único país mientras haya tropas estadounidenses.

Pakistán consiguió dinero del FMI a cambio de enviar armas a Ucrania en secreto

Las ventas encubiertas de armas pakistaníes a Estados Unidos ayudaron a facilitar un controvertido rescate del Fondo Monetario Internacional a principios de este año. Las ventas de armas se realizaron para abastecer a las fuerzas armadas de Ucrania, lo que marca la participación de Pakistán en un conflicto en el que ha enfrentado presiones de Estados Unidos para tomar partido.

La revelación es una ventana al tipo de maniobras entre bastidores entre las élites financieras y políticas que rara vez se exponen al público, incluso si el público paga el precio. Las duras reformas estructurales exigidas por el FMI como condición de su reciente rescate han provocado una serie de protestas en el país. En las últimas semanas se han producido manifestaciones y huelgas en todo Pakistán en respuesta a estas medidas.

Las protestas son el último capítulo de una crisis política que sacude al país desde hace un año y medio. En abril de 2022, el ejército pakistaní, con el apoyo de Estados Unidos, ayudó a organizar una moción de censura para destituir al primer ministro Imran Khan. Antes del derrocamiento, los diplomáticos del Departamento de Estado expresaron en privado su enojo a sus homólogos pakistaníes por lo que llamaron la postura “agresivamente neutral” de Pakistán sobre la guerra en Ucrania bajo el gobierno de Khan. Advirtieron sobre las terribles consecuencias si Khan permanecía en el poder y prometieron que “todos serían perdonados” si era destituido.

Desde el derrocamiento de Khan, Pakistán se ha convertido en un apoyo útil para Estados Unidos y sus aliados en guerra, ayuda que ahora ha sido reembolsada con un préstamo del FMI. El préstamo de emergencia permitió al nuevo gobierno de Pakistán posponer una catástrofe económica inminente y posponer indefinidamente las elecciones, tiempo que aprovechó para lanzar una ofensiva nacional contra la sociedad civil y encarcelar a Khan.

“La democracia de Pakistán puede ser, en última instancia, víctima de la contraofensiva ucraniana”, dijo Arif Rafiq, académico no residente del Instituto de Oriente Medio y especialista en Pakistán.

Se sabe que Pakistán es un centro de fabricación de municiones básicas necesarias para la guerra de desgaste. Mientras Ucrania se enfrenta a una escasez crónica de municiones y equipos, la presencia de proyectiles y otras municiones de fabricación pakistaní por parte del ejército ucraniano ha surgido en las noticias, aunque ni Estados Unidos ni los pakistaníes han reconocido el acuerdo.

A principios de este año, una fuente militar pakistaní filtró documentos que describían las transacciones de armas y municiones acordadas entre Estados Unidos y Pakistán desde el verano de 2022 hasta la primavera de 2023. Algunos de los documentos fueron confirmados contrastando la firma de un general de brigada estadounidense con su firma en registros hipotecarios disponibles públicamente en Estados Unidos.

El acuerdo de armas fue negociado por Global Military Products, una subsidiaria de Global Ordnance, un controvertido traficante de armas cuyos enredos con figuras poco respetables en Ucrania fueron el tema de un artículo reciente del New York Times.

Los documentos que describen el rastro del dinero y las conversaciones con diplomáticos estadounidenses incluyen contratos, licencias y documentos de requisa estadounidenses y pakistaníes relacionados con acuerdos hechos por Estados Unidos para comprar armas militares pakistaníes para Ucrania.

El capital económico y la buena voluntad política de la venta de armas jugaron un papel clave para asegurar el rescate del FMI, y el Departamento de Estado acordó criticar al FMI por el acuerdo de armas no revelado.

Para obtener el préstamo, el FMI dijo a Pakistán que tenía que cumplir ciertos objetivos de financiación y refinanciamiento relacionados con la deuda y la inversión extranjera, objetivos que el país tuvo dificultades para cumplir. Las ventas de armas acudieron al rescate, y los fondos de la venta de municiones a Ucrania ayudaron a cubrir el déficit.

La obtención del préstamo alivió la presión económica, lo que permitió al gobierno militar retrasar las elecciones -un posible enfrentamiento a largo plazo tras la destitución de Khan- e intensificar su represión contra los partidarios de Khan y otros disidentes. Estados Unidos ha guardado silencio sobre la extraordinaria escala de abusos contra los derechos humanos que han puesto en duda el futuro de la democracia de Pakistán.

“La premisa es que tenemos que salvar a Ucrania, tenemos que salvar esta frontera de la democracia en el perímetro oriental de Europa”, dijo Rafiq. “Y entonces este país de color marrón asiático tiene que pagar el precio. Entonces pueden convertirse en una dictadura, a su gente se le pueden negar las libertades por las que cualquier otra celebridad en este país dice que tenemos que apoyar a Ucrania: la capacidad de elegir a nuestros dirigentes, la capacidad de tener libertades cívicas, el Estado de derecho, todo este tipo de cosas que pueden diferenciar a muchos países europeos y democracias establecidas de Rusia”.

Bombas a cambio de rescates económicos

El 23 de mayo de 2023 el embajador de Pakistán en Estados Unidos, Masud Khan, se sentó con el subsecretario de Estado Donald Lu en el Departamento de Estado en Washington para una reunión sobre cómo las ventas de armas de Pakistán a Ucrania podrían haber apoyado la política del país y a la situación financiera a los ojos del FMI. El objetivo de la reunión era negociar los detalles del acuerdo antes de una reunión en Islamabad el viernes siguiente entre el embajador de Estados Unidos en Pakistán, Donald Blome, y el entonces ministro de Finanzas, Ishaq Dar.

Durante la reunión del 23 de mayo, Lu le dijo a Khan que Estados Unidos había autorizado el pago por la producción de municiones pakistaníes y que informaría confidencialmente al FMI sobre el programa. Lu reconoció que los pakistaníes creen que las contribuciones de armas valen 900 millones de dólares, lo que ayudaría a cubrir el déficit restante en la financiación solicitada al FMI, estimada en unos 2.000 millones de dólares. La cifra exacta que Estados Unidos reportaría al FMI aún está por negociarse, dijo Khan.

Durante la reunión del viernes, Dar planteó la cuestión del FMI a Blome diciendo que “la reunión destacó la importancia de abordar el estancado acuerdo del FMI y encontrar soluciones efectivas a los desafíos económicos de Pakistán”.

A principios de este mes el senador demócrata de Maryland Chris Van Hollen, una voz destacada en Washington en materia de asuntos exteriores. dijo a un grupo de periodistas pakistaníes: “Estados Unidos jugó un papel decisivo para garantizar que el Fondo Monetario Internacional presentara su ayuda económica de emergencia”. Van Hollen, cuyos padres estaban destinados en Pakistán como funcionarios del Departamento de Estado, nació en Karachi y es conocido por ser el observador más cercano del Congreso en Pakistán.

Van Hollen dijo que su conocimiento del papel de Estados Unidos en la facilitación del préstamo del FMI proviene directamente del gobierno de Biden. “Mi entendimiento, basado en conversaciones con personas de la administración, es que apoyamos el paquete de préstamos del FMI dada la desesperada situación económica de Pakistán”, dijo.

Acuerdo de última hora con el FMI

La discusión diplomática sobre el préstamo se produjo un mes antes de la fecha límite del 30 de junio para la revisión por parte del FMI de un pago planificado de mil millones de dólares, parte de un acuerdo de 6 mil millones de dólares alcanzado en 2019. Una revisión fallida significaría que no habrá inyección de dinero, pero, en los meses y semanas antes de la fecha límite, los funcionarios pakistaníes negaron públicamente que tuvieran serias dificultades para financiar el nuevo préstamo.

A principios de 2023, el Ministro de Finanzas Dar afirmó que las garantías de financiación externa –en otras palabras, compromisos financieros de países como China, los Estados del Golfo o Estados Unidos– no eran una condición que el FMI le pidiera a Pakistán que cumpliera. Sin embargo, en marzo de 2023, el representante del FMI encargado de tratar con Pakistán contradijo públicamente la evaluación positiva de Dar. Esther Pérez Ruiz, del FMI, dijo en un correo electrónico a Reuters que todos los prestatarios deben poder demostrar que pueden financiar los pagos. “Pakistán no es una excepción”, dijo Pérez.

La declaración del FMI impulsó a los funcionarios pakistaníes a buscar una solución. La financiación solicitada, según informaron públicamente y confirmaron fuentes familiarizadas con el acuerdo, se ha fijado en 6.000 millones de dólares. Para lograr este objetivo, el gobierno pakistaní dijo que ha obtenido aproximadamente 4 mil millones de dólares en compromisos de los países del Golfo. El acuerdo secreto de armas para Ucrania permitiría a Pakistán añadir casi otros mil millones de dólares a su presupuesto, si Estados Unidos permite que el FMI se entere.

“Fue un punto muerto debido a los 2.000 millones de dólares restantes”, dijo Rafiq, académico del Middle East Institute. “Así que, si la cifra es exacta, los 900 millones de dólares son casi la mitad. Es una cantidad bastante grande en términos del vacío que es necesario cubrir”.

El 29 de junio, un día antes de que expirara el programa original, el FMI hizo un anuncio sorpresa de que en lugar de extender la ronda anterior de préstamos y desembolsar el siguiente tramo de 1.100 millones de dólares, el banco celebraría un acuerdo – “llamado Stand -By Arrangement” – con menos condiciones, condiciones más favorables y un valor de 3 mil millones de dólares.

El acuerdo preveía la libre flotación de la moneda y la retirada de los subsidios a la energía. El acuerdo se cerró en julio después de que el Parlamento aprobara las condiciones, incluido un aumento de casi el 50% en el coste de la energía.

Uzair Younus, director de la Iniciativa Pakistán en el Centro de Asia Meridional del Consejo Atlántico, dijo que el acuerdo con el FMI era fundamental para la supervivencia económica de Pakistán a corto plazo. “Si no se hubiera logrado, se habría producido un verdadero colapso económico en el país”, afirmó Younus. “Así que fue un momento crucial”.

La cuestión de cómo Pakistán superó los obstáculos financieros sigue siendo un misterio incluso para quienes siguen la situación profesionalmente. El FMI publica un registro de sus revisiones, señaló Rafiq, pero hacerlo si el financiamiento involucra proyectos militares secretos presenta un desafío inusual. “Pakistán es muy extraño en muchos sentidos”, dijo, “pero no sé cómo un programa militar secreto, encubierto y clandestino encaja en sus cálculos, porque se supone que todo debe estar abierto y en orden”.

Imran Khan, Ucrania y el futuro de Pakistán

Al comienzo de la guerra en Ucrania, Pakistán se encontraba en una posición geopolítica y económica marcadamente diferente. Cuando comenzó el conflicto, Khan, entonces primer ministro, volaba a Moscú para una reunión bilateral planeada desde hacía mucho tiempo con el presidente ruso Vladimir Putin. La visita indignó a los funcionarios estadounidenses.

Lu, el alto funcionario del Departamento de Estado, en una reunión con el entonces embajador pakistaní Asad Majeed Khan dos semanas después de la invasión, dijo que Estados Unidos creía que Pakistán había asumido una posición neutral sólo bajo la dirección de Khan, añadiendo que “todos serían perdonados” si Khan fuera destituido mediante un voto de censura. Después de su derrocamiento, Pakistán se puso firmemente del lado de Estados Unidos y Ucrania en la guerra.

Mientras tanto, Estados Unidos sigue negando haber puesto el pulgar en la balanza de la democracia pakistaní, ya sea en Ucrania o por cualquier otra razón. A finales de agosto, en una reunión virtual y extraoficial con miembros de la diáspora pakistaní, la adjunta de Lu, Elizabeth Horst, respondió a preguntas sobre la reunión de Lu con el embajador de Pakistán.

“Quiero tomarme un momento para hablar sobre la desinformación sobre el papel de Estados Unidos en la política pakistaní”, dijo Horst al inicio de la llamada. “No permitimos que la propaganda, la desinformación y la desinformación obstaculicen las relaciones bilaterales, incluidas nuestras preciosas relaciones con Pakistán. Estados Unidos no tiene una posición sobre un candidato o partido político sobre otro. Cualquier declaración en contrario, incluidos los informes sobre el supuesto cifra, es falsa y los propios altos funcionarios pakistaníes han reconocido que no es verdad”.

Altos funcionarios pakistaníes, incluido el ex primer ministro Shehbaz Sharif, confirmaron la autenticidad del cable, conocido internamente como cifrado.

Van Hollen, en su reunión informativa con periodistas pakistaníes, adoptó la misma línea que el Departamento de Estado, diciendo que la administración le había asegurado que Estados Unidos no estaba interfiriendo en la política pakistaní. Aclaró que Estados Unidos no planeó el derrocamiento de Khan. “No estoy cuestionando la exactitud del cable”, dijo Van Hollen. “No tengo idea de cuál es la opinión de la administración sobre el resultado final, pero no leo que el cable signifique que Estados Unidos haya diseñado su derrocamiento”.

Después de orquestar la destitución de Khan, los militares emprendieron una campaña para erradicar su partido político mediante una ola de asesinatos y detenciones en masa. El propio Khan se encuentra actualmente en prisión acusado de malversar un documento clasificado y enfrenta alrededor de 150 cargos adicionales, cargos ampliamente vistos como un pretexto para impedirle participar en futuras elecciones.

También le preguntaron a Horst durante la reunión pública por qué Estados Unidos reaccionó tan silenciosamente a la represión. Sostuvo que Estados Unidos intervino en nombre de la democracia. “Sé que muchos de ustedes están muy preocupados por la situación en Pakistán. Los escuché. Créanme cuando digo que los veo, los escucho. Y quiero ser sensible”, dijo. “Seguimos hablando en público y en privado a favor de la democracia de Pakistán”.

Mientras Pakistán siente el impacto de las políticas de austeridad impuestas por el FMI y la disfunción política que siguió al derrocamiento de Khan, nuevos dirigentes militares han hecho elevadas promesas de que el apoyo económico extranjero salvará al país. El jefe del ejército, el general Asim Munir, dijo recientemente en una reunión de empresarios pakistaníes que el país podría esperar hasta 100.000 millones de dólares en nuevas inversiones de Arabia Saudita y otros países del Golfo, dando a entender que no habrá más llamamientos al FMI. .

Sin embargo, hay poca evidencia de que los países del Golfo estén dispuestos a acudir al rescate de Pakistán. El príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman anunció recientemente importantes inversiones y asociaciones económicas con la India durante su visita a la cumbre del G20. Aunque la prensa pakistaní expresó la esperanza de que visitara Pakistán, nada se materializó ni se anunciaron nuevas inversiones importantes.

La ausencia de otro apoyo extranjero ha dejado al régimen militar de Pakistán luchando por depender aún más del FMI, Estados Unidos y la producción de municiones de guerra en Ucrania para sostenerse en una crisis que no muestra signos de resolución.

—https://theintercept.com/2023/09/17/pakistan-ukraine-arms-imf/

Vietnam apuesta por la energía nuclear

Los movimientos seudoecologistas han servido, entre otras cosas, para reactivar la industria nuclear, gravemente descreditada para el accidente de 2011 en Fukushina.

La Unión Europea ha otorgado la etiqueta verde a los reactores nucleares, que ahora son el mejor ejemplo de energía no contaminante, sin emisiones de efecto invernadero.

Los antinucleares de antes son los pronucleares de hoy. Los países corren a construir nuevos reactores y buscan uranio en países como Níger para alimentarlos.

Vietnam ha convertido el desarrollo de la energía eléctrica nuclear en una prioridad y una urgencia, como ha reconocido Nguyen Cuong Lam, subdirector del Grupo de Electricidad de Vietnam (EVN) en el Foro de los suministradores de industria nuclear en Atomex Asia 2014, organizado por Rosatom en Ciudad Ho Chi Minh.

Cuong Lam se refirió a medidas precisas como la selección de sitios para construir plantas nucleares y la aplicación de tecnología avanzada en el proceso de operación, la capacitación de la mano de obra cualificada, el suministro de la materia prima y el tratamiento de los residuos.

Dijo que se trata de las soluciones necesarias orientadas a la buena marcha de la central nuclear.

En relación con el proyecto de la planta nuclear Ninh Thuan, expertos vietnamitas y de Rosatom presentaron el avance de este plan, así como la labor de formación de la mano de obra.

El holding ruso ha ayudado a capacitar a 150 especialistas vietnamitas que realizan prácticas en la planta nuclear Rostov. Se prevé que en el período 2014-2015, más de 340 estudiantes vietnamitas reciban becas para participar en cursos especializados en Rusia.

En el foro, los delegados analizan las potencialidades y perspectivas del desarrollo de la energía nuclear en el sudeste de Asia, la tecnología y la seguridad en los reactores de Rusia, así como la importancia de la energía nuclear en el desarrollo económico.

El evento forma parte de una serie de actividades anuales de Rosatom con el fin de crear condiciones para intercambio y cooperación entre los suministradores mundiales de energía.

Otro vuelco diplomático: Pakistán e Irán pasan de rivales a socios

Las relaciones entre Pakistán e Irán han dado un giro significativo, con China de por medio. También en Asia Central aparece una nueva era en las relaciones diplomáticas y de defensa.

El jefe del ejército pakistaní, el general Asim Munir, se embarcó en una visita oficial a Irán, marcando un momento decisivo para los dos países vecinos. La visita tiene un peso inmenso, dadas las relaciones históricamente tensas entre Islamabad y Teherán, particularmente por sus lazos con Kabul y el tema apremiante de Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) expandiendo su influencia en la región volátil y turbulenta desde Baluchistán hasta el frontera iraní.

Este intercambio de alto perfil entre Pakistán e Irán se produce semanas después de que alcanzaran un acuerdo trilateral de seguridad con China. La reunión celebrada en Teherán involucró a figuras clave, incluido el presidente iraní Ebrahim Raisi, el jefe del ejército iraní, general de división Mohammad Bagheri, el ministro de Asuntos Exteriores Hossein Amir Abdollahian y el comandante del cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), general Hossein Salami.

Fue la primera interacción de alto nivel entre Irán y Pakistán después de años de relaciones diplomáticas inestables, en parte debido a la postura antiiraní de Estados Unidos y en parte debido a la inquebrantable hostilidad de Arabia saudí hacia Teherán: Riad ejerce una importante influencia política, financiera y religiosa sobre Pakistán.

La visita indica un deseo de cerrar la brecha y fortalecer los lazos, especialmente por el rumor de que el exjefe del ejército pakistaní, el general Qamar Javed Bajwa, firmó un acuerdo de defensa durante una visita anterior a Teherán en 2019.

Durante la última reunión, el presidente Raisi aludió sutilmente a los desafíos que plantean los “enemigos” que pretenden desestabilizar la región. Hizo hincapié en la necesidad de transformar la frontera entre Pakistán e Irán en una zona económica segura, promoviendo el comercio de la energía y los mercados. También se mencionó la finalización del llamado “Oleoducto de la Paz”. Mientras Irán está listo con su parte de la infraestructura, existe la expectativa de que Pakistán cumpla con la suya y ponga las ruedas en marcha para un corredor energético transformador.

El dirigente del IRGC, el general Salami, reforzó la opinión de Raisi de que las potencias internacionales han creado fisuras entre los países musulmanas de la región: “El IRGC está listo para trabajar en cooperación con el ejército pakistaní para cambiar las condiciones de seguridad en la frontera entre los dos países y convertirlos en fronteras económicas”.

Talibanes pakistaníes y baluchis

No se ha confirmado si las dos partes han deliberado sobre organizaciones armadas con sede en Afganistán, incluido el TTP, también conocido como los talibanes pakistaníes.

El cambio del panorama político en la región ha ampliado en gran medida el alcance y la importancia del TTP y sus amenazas asociadas. Ahora, la colaboración entre los separatistas baluchis y los militantes del TTP plantea un riesgo potencial de seguridad no solo para Islamabad sino también para Teherán.

La visita del jefe del ejército pakistaní se alinea con la expresión de desacuerdo de Teherán sobre los planes para transferir combatientes experimentados del TTP desde la frontera entre Pakistán y Afganistán a las provincias del norte de Afganistán. Irán ha expresado su preocupación a los dirigentes talibanes, con quienes también enfrenta desafíos relacionados con los refugiados y los problemas del agua.

Desde 2015-16 se estableció un vínculo definitivo entre los independentistas baluchis y el Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), y con el tiempo esa relación se ha intensificado gradualmente. La participación del TTP con el Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA) se hizo evidente cuando comenzaron a entrenar a los miembros del BLA en maniobras de convoyes, estrategias de emboscada y ataques de piquetes.

El TTP también brinda conocimiento y capacitación en la fabricación y uso de dispositivos explosivos improvisados, ya que han colaborado activamente con los terroristas suicidas del Grupo Majeed y se han convertido en una amenaza potencial para la seguridad de Islamabad y Teherán.

La situación se complicó cuando los talibanes afganos se negaron a firmar el Acuerdo de Doha y persistieron en otorgar refugio a las organizaciones armadas que operan en su territorio.

Para engañar a sus vecinos, el TTP, en cooperación con los talibanes afganos, asumió una identidad ficticia conocida como Tehrik-e-Jihad-e-Pakistan (TJP). Esta táctica de engaño se emplea para ocultar sus operaciones a Afganistán y aparentar que el TJP, y no el TTP, es responsable de las actividades militares desde el vecino Afganistán.

Allanando el camino para la colaboración

Dos avances estratégicos en el panorama geopolítico allanaron el camino para una colaboración estratégica entre Irán y Pakistán y eliminaron los principales obstáculos para la reanudación de relaciones cercanas y amistosas entre ambos vecinos.

Uno de los principales obstáculos a los que se enfrenta Pakistán en sus relaciones con Irán tiene que ver con la influencia de Estados Unidos. Washington siempre se ha opuesto a cualquier colaboración entre Irán y Pakistán y ha trabajado activamente para socavar los esfuerzos conjuntos entre los dos países.

Sin embargo, tras el inicio de la Guerra de Ucrania, Estados Unidos cambió su perspectiva. Reconociendo el riesgo inminente de una gran crisis energética, respondió restableciendo las relaciones diplomáticas con países que antes había evitado.

Otro desafío que enfrentó Islamabad en sus relaciones con Teherán fue la rivalidad política entre Arabia Saudita e Irán. Involucrarse en cualquier negocio en el que participe Irán tenía el potencial de interrumpir las relaciones amistosas de Pakistán con Riad.

A pesar de la posición abiertamente neutral de Pakistán en la actual rivalidad entre las dos potencias de Asia occidental, es evidente que Islamabad se ha alineado indirectamente con Riad, como lo demuestra el entrenamiento, apoyo y colaboración con las fuerzas armadas saudíes. Por lo tanto, la afiliación de Pakistán con Arabia saudí ha limitado su capacidad para entablar negociaciones sustantivas con Irán.

La presión sobre Pakistán se alivió tras el histórico acuerdo de paz negociado por China entre Arabia saudí e Irán el 10 de marzo de este año.

Señales positivas en el frente diplomático

A principios de este año, varios acontecimientos allanaron el camino para una interacción más estrecha entre Irán y Pakistán, preparando el escenario para la posterior visita del general Munir a Teherán.

En enero tuvo lugar una conversación telefónica entre los dirigentes militares de los dos países, durante la cual acordaron fortalecer su cooperación militar, en particular en lo que respecta a su frontera común, que se extiende a lo largo de casi mil kilómetros.

El general Bagheri, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, destacó la importancia de aumentar la colaboración en materia de seguridad y defensa entre las dos repúblicas islámicas. El objetivo de esa colaboración es mejorar la seguridad, contrarrestar a las organizaciones terroristas, impulsar los esfuerzos económicos en la frontera y cultivar un sentido de amistad y camaradería.

En diciembre del año pasado, el embajador de Irán en Islamabad, Syed Muhammad Ali Husseini, se reunió con el jefe del ejército pakistaní en el cuartel general de Rawalpindi. El coronel Mustafa Ghanbarpour, agregado militar iraní en Pakistán, también estuvo presente en la reunión.

Durante la reunión el nuevo jefe del ejército de Pakistán expresó su oposición a las sanciones internacionales y al mismo tiempo expresó su apoyo al programa nuclear de Irán.

Munir destacó el inmenso potencial de desarrollo de la relación bilateral, especialmente en el ámbito económico, y subrayó la necesidad de capitalizar esas oportunidades.

A medida que la relación entre los dos países mejoró en mayo, el presidente iraní Raisi y el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif abrieron el primer mercado fronterizo en la remota aldea de Pashin en la provincia suroeste de Baluchistán, en Pakistán. Es el primero de seis mercados que se construirán a lo largo de la frontera entre Pakistán e Irán en virtud de un acuerdo de 2012.

En junio el contraalmirante Shahram Irani, jefe de la armada de Irán, propuso la creación de una alianza naval en el Océano Índico compuesta por Bahrein, Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos, India y Pakistán. El principal objetivo de esa alianza marítima es preservar la seguridad marítima mundial.

La propuesta puede convertirse en una importante iniciativa de seguridad regional, y se espera que el gobierno de Pekín desempeñe un papel importante. Muchos observadores ven a países como China, Pakistán, Irán, Arabia saudí y Rusia como aliados naturales, debido a sus intereses superpuestos en un mundo cada vez más multipolar.

Esfuerzos trilaterales contra las organizaciones armadas

El viaje del general Asim Munir a Teherán ha añadido más tensión a las relaciones entre Kabul e Islamabad, en particular por la cuestión de los militantes del TTP que encuentran refugio en Afganistán.

Los dirigentes militares y civiles pakistaníes han dejado claro que esperan acciones de Kabul contra los militantes del TTP que operan desde suelo afgano. En respuesta, Pakistán amenazó con tomar medidas unilaterales para destruir los escondites de los militantes en Afganistán si fuera necesario. Kabul, por otro lado, señaló que el Acuerdo de Doha se firmó con Estados Unidos, no con Pakistán, lo que indica un creciente intercambio verbal entre ambos vecinos.

El nivel de cooperación regional entre Pakistán, Irán y China ha aumentado. Como ilustra su reciente conferencia en Pekín, ambos países esperan que China tome la iniciativa para abordar una variedad de problemas regionales apremiantes.

La disputa por el agua de Helmand entre los talibanes e Irán y la crisis del TTP entre Pakistán y Afganistán son dos ejemplos que deben abordarse a través de ese foro. La guerra verbal entre los diplomáticos pakistaníes y afganos es solo un escaparate, ya que los miembros del TTP ya se han mudado a la región de Hazara, que limita con Uzbekistán, Tayikistán y Kazajstán. Sin embargo, Irán tiene reservas sobre este movimiento.

Pakistán e Irán han colaborado para abordar el problema crítico de la lucha armada en la región fronteriza de Baluchistán. Un comandante del Frente de Liberación de Baluchistán (BLF) fue supuestamente eliminado en Irán después del primer diálogo trilateral entre Pakistán, China e Irán para acabar con la lucha armada.

Si es cierto, se puede indicar que quienes pongan en peligro el pacto de seguridad entre China, Pakistán e Irán pronto se enfrentarán a graves repercusiones. El escenario se volverá aún más serio con la reciente inclusión de Irán como miembro de pleno derecho de la Organización de Cooperación de Shanghai, junto con los miembros existentes China y Pakistán. Es probable que este desarrollo fortalezca los lazos defensivos entre el trío, lo que conducirá a más esfuerzos conjuntos para fortalecer su seguridad colectiva.

F.M. Shakil https://new.thecradle.co/articles/from-rivals-to-partners-pakistan-and-irans-diplomatic-turnaround

Asia Central es otro foco de Estados Unidos para desestabilizar a Rusia

En la primera mitad de este año, tanto la Unión Europea como Estados Unidos estuvieron notablemente activos en Asia Central, que algunos consideran como el “talón de Aquiles” de Rusia. Muchos políticos y diplomáticos de Europa Occidental y Estados Unidos frecuentaron la región para intentar atraer a su lado a las antiguas repúblicas soviéticas de Kazajstán, Tayikistán, Uzbekistán, Kirguistán y Turkmenistán.

Occidente quiere convencer a esos estados para que apoyen las sanciones a Rusia y bloqueen las importaciones paralelas al país. Ha prometido compensación por pérdidas económicas. Además, Europa Occidental ve a Kazajstán como una fuente de recursos naturales que podría reemplazar a Moscú.

Con toda esta atención reciente, Asia Central se está volviendo cada vez más consciente de su propia importancia política. La semana pasada se celebró en Astana, la capital de Kazajstán, la 10 ronda de diálogo político entre la Unión Europea y Asia Central. El foro se dedicó a crear hojas de ruta para las resoluciones adoptadas en la cumbre a la que asistieron los dirigentes de Asia Central y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que se celebró en la ciudad kirguisa de Cholpon-Ata a principios de junio.

Durante el año pasado, las visitas de Michel a Asia Central, una región que hasta hace poco había sido de muy poco interés para Bruselas, se han vuelto regulares. La primera cumbre entre la Unión Europea y Asia Central a la que asistió el belga tuvo lugar en Kazajstán hace menos de un año, en octubre del año pasado, solo ocho meses después del inicio de la ofensiva de Rusia en Ucrania. La próxima cumbre en la que participarán los dirigentes de la Unión Europea y los cinco países de Asia Central tendrá lugar en Uzbekistán el año que viene.

El foro es una respuesta a la Cumbre inaugural entre China y Asia Central celebrada en Xian, China, en la segunda quincena de mayo. Pero China parece rezagada con respecto a sus competidores de Europa occidental, que celebraron el foro económico entre la Unión Europea y Asia Central en la ciudad de Almaty, Kazajstán, al mismo tiempo. Asistieron representantes de alto rango de sus gobiernos, junto con personas del Banco Europeo de Inversiones, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, la OCDE y organizaciones privadas. Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán estuvieron representados por sus jefes de gobierno, la delegación uzbeka estuvo encabezada por el viceprimer ministro y la delegación turcomana estuvo encabezada por el ministro de finanzas y economía.

Representantes del Departamento de Estado también han realizado un número considerable de visitas a Asia Central. En febrero, el Secretario de Estado Antony Blinken visitó Kazajstán y Uzbekistán. Sus asistentes en la Oficina de Asuntos de Asia Meridional y Central, Donald Lu y Uzra Zeya, también han sido invitados frecuentes en la región. En marzo, el enviado de sanciones de la UE, David O’Sullivan, visitó Kirguistán. En abril realizó una visita de trabajo a Kazajstán y Uzbekistán acompañado de Elizabeth Rosenberg, subsecretaria de Financiamiento del Terrorismo y Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

La interacción entre Washington y Asia Central se plantea en el marco del formato “C5+1”, que se inició en 2015, cuando el antiguo secretario de Estado, John Kerry, promovió un diálogo a nivel de los ministros de Asuntos Exteriores de cinco países de Asia Central y Washington. Desde entonces, anualmente se han realizado reuniones entre el Departamento de Estado y estos países.

El propósito de esta cooperación no es un secreto para nadie. Desde los primeros días del proyecto, los medios prooccidentales en Kazajstán admiten que el formato “1 + C5” es un foro “propuesto por un actor externo que busca poner a los estados de Asia Central bajo su órbita de influencia”.

La Guerra de Ucrania altera la diplomacia mundial

Tras el inicio de la ofensiva militar de Rusia en Ucrania, en febrero del año pasado, Estados Unidos y la Unión Europea introdujeron varios paquetes de sanciones contra Moscú, incluidas restricciones a la importación de cientos de mercancías de países occidentales. En respuesta a las restricciones, las autoridades rusas legalizaron las importaciones paralelas, es decir, sin el permiso del propietario de la marca. Este comercio de los países vecinos de Rusia se multiplicó por cien y, a finales del año pasado, se habían introducido en el país 2,4 millones de toneladas de mercancías por valor de más de 20.000 millones de dólares mediante este mecanismo.

Las exportaciones del país a Rusia aumentaron un 25 por cien el año pasado en comparación con 2021. La cantidad de lavadoras exportadas de Kazajstán a Rusia aumentó de cero en 2021 a 100.000 en 2022. La exportación de equipos informáticos, monitores y proyectores ascendió a 375,4 millones de dólares, y los envíos aumentaron más de 400 veces durante el último año.

A fines de abril, hablando en una exhibición en la capital de Uzbekistán, el ministro de Industria y Comercio de Rusia, Denis Manturov, señaló que el volumen de negocios comercial entre Rusia y Asia Central había aumentado un 15 por cien el año pasado y ascendió a más de 42.000 millones de dólares. Asia Central es una de las principales regiones del mundo en lo que respecta al crecimiento del comercio con Rusia. Por ejemplo, el volumen de negocios del comercio con Uzbekistán ha crecido más del 25 por cien.

Es imposible decir que este crecimiento se deba únicamente a las importaciones paralelas. Sin embargo, nunca antes se había observado tal aumento.

La evidencia indirecta muestra que los países de Asia Central están tratando de aprovechar al máximo la oportunidad de satisfacer las necesidades de importación de Rusia. En abril, los almacenes de la región estaban casi completamente llenos y las tarifas de alquiler aumentaron varias veces. A principios de la primavera, la demanda de las empresas rusas aumentó entre un 40 y un 50 por cien, hasta casi 400 000 metros cuadrados. En ese momento, los medios de comunicación de negocios concluyeron por unanimidad que esto estaba directamente relacionado con la creación de cadenas logísticas para las importaciones paralelas a su gran vecino.

Por lo tanto, Estados Unidos y la Unión Europea están haciendo todo lo posible para evitar que los estados de Asia Central sean los principales socios de Rusia para evitar sanciones.

En 2022 las exportaciones de bienes de la Unión Europea a Kirguistán aumentaron un 300 por cien en general y un 700 por cien en el campo de las tecnologías avanzadas y los artículos de doble uso. Los representantes occidentales no creen que el apetito de consumo del pueblo kirguís haya crecido repentinamente hasta tal punto.

La política del palo y la zanahoria

En la cumbre entre la Unión Europea y Asia Central en junio, Michel prometió a los dirigentes de las cinco antiguas repúblicas soviéticas que Bruselas no impondría sanciones si sus países violaban el embargo contra Rusia. Sin embargo, unas semanas antes se escuchó una retórica completamente diferente durante el foro económico entre la Unión Europea y Asia Central.

En el evento se abordaron algunos temas que no tenían nada que ver con la economía. A pesar de que Bruselas aseguró que el objetivo de la cumbre era establecer relaciones comerciales e inversiones, el conflicto en Ucrania se convirtió en uno de los temas principales.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, amenazó con impedir la importación de productos sancionados a Rusia a través de terceros países y prometió identificar a aquellas organizaciones que continúan socavando sus esfuerzos y castigarlas.

En el verano y el otoño del año pasado, la Unión Europea se ofreció repetidamente a compensar las pérdidas comerciales de ciertos países (incluso en la región de Asia Central) y los invitó a apoyar las sanciones contra Rusia. Pero en los últimos meses, la oferta más importante de Bruselas ascendió a una inversión propuesta de 20 millones de euros para construir estaciones terrestres de satélite. Además, en mayo, en lugar de ofrecer compensar la ruptura de los lazos comerciales con Rusia, la Unión Europea solo lanzó más amenazas por la negativa a secundar las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea contra Moscú.

Estados Unidos ha sido aún más activo en el uso de su “palo”. En abril su Departamento de Comercio impuso restricciones a la exportación contra empresas de Rusia, China, Uzbekistán, Armenia y otros países “por tratar de evadir los controles de exportación”. y la compra de productos estadounidenses para las necesidades de Rusia. A raíz de esto, la Comisión Europea también propuso sanciones contra empresas de varios países, incluidas dos uzbekas y una armenia, por suministrar artículos de doble uso.

Los esfuerzos de la Unión Europea y Estados Unidos han influido parcialmente en Kazajstán, que ha introducido varias prohibiciones a las importaciones paralelas. En abril, para evitar sanciones secundarias, Astana lanzó un sistema de seguimiento de todas las mercancías que entran y salen del país. Esto también ha complicado las entregas de Uzbekistán a Rusia, ya que la carga viaja a través de Kazajstán. Como resultado, las cadenas de suministro se están trasladando a Kirguistán, China y Emiratos Árabes Unidos, y el costo de los productos importados afectados en Rusia puede aumentar entre un 10 y un 12 por cien.

A fines de mayo, el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Mijail Galuzin, advirtió a los países de Asia Central que enfrentarían pérdidas significativas si seguían adelante con las sanciones. Hizo hincapié en que la parte rusa no dicta la política exterior e interna a otros estados, sino solo en aquellos casos que “no van en contra de las obligaciones mutuas, incluidas aquellas dentro [del marco de] la CSTO [una alianza militar], la EAEU [un bloque comercial al estilo de la Unión Europea], y la CEI [el grupo de los antiguos países de la URSS]”.

Los estados de Asia Central debían ser conscientes de ello. “La destrucción artificial de los lazos con Rusia puede resultar en un daño más grave que los gastos de las notorias sanciones secundarias”, dijo en la Conferencia de Asia Central del Club Valdai.

¿Tan mal están las cosas?

Asia Central seguirá siendo importante para Occidente no solo en términos de sanciones contra Rusia, sino también como trampolín para una posible acción militar futura contra Moscú.

“Occidente está interesado en desplegar sus bases militares en la región de Asia Central para amenazar el ‘bajo vientre blando’ de Rusia. Moscú no está preparada para una acción militar importante aquí, a diferencia de sus fronteras occidentales, de donde suele venir el enemigo”, advierte Maxim Kramarenko, director del Instituto de Política Euroasiática. “Este puede ser un trampolín utilizado para representar una amenaza real para Rusia”.

Por el momento, esta advertencia suena prematura, ya que los occidentales ni siquiera obligan a la región a cumplir fielmente con las sanciones. Asia Central obtiene enormes beneficios de la situación económica actual, mientras que si se niega a cooperar con Rusia, son los países dentro de su propia región, y no Moscú, los que sufrirán el golpe principal.

Rusia recibe productos electrónicos, agrícolas, medicamentos, repuestos para automóviles y otra tecnología a través de estos países. Si es posible prohibir estos productos, el mercado ruso sentirá rápidamente la escasez. Pero Asia Central perderá más. Rusia también puede suministrar estos productos a través de otras repúblicas postsoviéticas, sin mencionar a China y Turquía.

Las graves consecuencias con las que los países occidentales amenazan a Asia Central son muy exageradas. La amenaza de sanciones secundarias de Estados Unidos y la Unión Europea y su probabilidad son exageradas, al igual que su importancia. Tales sanciones contra cualquier país de la región automáticamente harían que ese país se uniera al campo de los opositores occidentales y lo convertiría en un aliado más cercano de Rusia y quizás de China.

Los intentos de Occidente de volver a los países de Asia Central contra Rusia, como sucedió con Ucrania, no tendrán éxito.

Un futuro incierto

Es posible que Occidente actualmente no tenga la capacidad de arrastrar a Asia Central a su lado, pero esto no significa que renuncie a intentarlo en el futuro. En este sentido, los países occidentales están utilizando sus herramientas tradicionales de “poder blando”: ONG y medios de comunicación.

“Solo en Bishkek, están registradas 18.500 organizaciones de ese tipo. Contrariamente a los documentos constitutivos, muchas de ellas interfieren en la vida política del país, incluso financiando la organización de mítines políticos en Kirguistán”, dice una nota al proyecto de ley para reforzar del control sobre las ONG que se ha presentado al Parlamento de Kirguistán.

La preocupación de los parlamentarios locales, sin embargo, no ha detenido el trabajo de estos recortes. A principios de junio, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) asignó un primer tramo por valor de 12 millones de dólares a la organización sin ánimo de lucro KazAID, que distribuirá los fondos entre las ONG kazajas para “aumentar la resistencia de la sociedad a la desinformación” y “aumentar la alfabetización mediática de la población”.

Es la primera cuota de un paquete planificado de 50 millones de dólares indicado en el presupuesto estimado del programa. Además, se gastaron otros 15 millones de dólares en proyectos de USAID en Kazajstán en 2022.

Una parte significativa de este dinero se destina a financiar a periodistas locales que luego promueven una agenda pro estadounidense entre la población. Por ejemplo, uno de los beneficiarios de las subvenciones de USAID es el Programa de Medios de Asia Central (MediaCAMP). Está supervisado por la ONG estadounidense “Internews”, que fue prohibida en Rusia en 2007.

Esta ONG se ha establecido cómodamente en Kazajstán, donde ha estado activa durante más de cinco años y “trabaja con socios de los medios de comunicación de Asia Central, [la] comunidad académica y la sociedad civil”.

El ámbito de su actividad es muy amplio. El proyecto ha formado a 2.830 profesionales de los medios en Tayikistán, Uzbekistán y Kazajstán. Más de 10.500 jóvenes y adultos de los tres países han participado en las llamadas “actividades de alfabetización mediática”.

Se desconoce cuándo los trabajadores de los medios de comunicación y los beneficiarios de subvenciones en cuestión comenzarán a promover una política de separación de Rusia en sus propios países. Sin embargo, no hay duda de que tarde o temprano esto sucederá. Después de todo, la estrategia de Estados Unidos establece que Asia Central es una región geoestratégica importante para sus intereses.

George Trenin https://www.rt.com/russia/578416-carrot-and-stick-method/

Los jóvenes nepalíes se incorporan al ejército ruso

En Nepal la juventud no encuentra buenas perspectivas laborales y son muchos los que emigran, principalmente a Europa, América y países del este de Asia, como Japón y Corea.

Unirse al ejército ruso es uno de los medios de emigrar. Los nepalíes tienen una dilatada tradición militar. Lucharon en el ejército británico en todas las guerras desde 1815 y para la India desde 1947. También ha habido casos en los que se han unido a la Legión Extranjera Francesa o al ejército de Estados Unidos.

Uno de los incentivos es que el 16 de mayo Rusia promulgó una ley que concede la ciudadanía por la vía rápida para todos los extranjeros que luchen en el ejército ruso durante un año.

Algunos consultores educativos están involucrados en el envío de jóvenes nepaleses al ejército ruso. Hay canales de YouTube que anuncian las vacantes y alientan a los nepalíes a enrolarse, aunque viajen a Rusia como estudiantes o turistas.

Un joven nepalí viajó a Rusia como estudiante, pero no podía pagar la prórroga de su visado ni la matrícula universitaria. Tenía experiencia militar en el ejército de Nepal, lo que le facilitó unirse al ejército ruso para ganar algo de dinero.

En septiembre del año pasado la embajada de Nepal en Moscú instó a todos los estudiantes a no involucrarse en asuntos que no sean los estudios académicos.

Los parlamentarios que representan al partido gobernante (Centro Maoísta), el Congreso de Nepal y el principal partido de la oposición (UML), han discutido el asunto. El maoísta Durga Rai planteó el tema el 18 de junio. De manera similar, unos días después Rajendra Bajgain, del Congreso de Nepal, y Achyut Mainali de UML, lo volvieron a plantear. El primer ministro Puspa Kamal Dahal, alias “Prachanda”, dijo que le habían llamado la atención sobre el asunto, aunue no dio más detalles.

—https://www.nepalpress.com/2023/06/11/336502/

68 años de la victoria de Vietnam en la Batalla de Dien Bien Phu

El campo de batalla de Dien Bien Phu es una cuenca de 20 kilómetros de largo y entre 6 y 8 kilómetros de ancho situada a 200 kilómetros del centro de Hanoi. En los mapas del frente indochino y del sudeste asiático, ocupa una posición central entre las fronteras de Laos, Tailandia, Birmania (actual Myanmar) y China.

Tras tomar Dien Bien Phu el 20 de noviembre de 1953, el ejército francés desplegó tropas y material, construyendo fortificaciones hasta convertirlo en el campamento atrincherado más poderoso de Indochina.

La ocupación de Dien Bien Phu por los paracaidistas franceses no cambió la estrategia del Ejército Popular Vietnamita. Bajo el lema “Todos al frente, todos por la victoria”, el pueblo se movilizó para la batalla decisiva. Las unidades del ejército se reunieron rápidamente. Día y noche se excavaron pistas a través de la selva montañosa para permitir el transporte de cañones y equipo pesado por piezas.

Tras 56 días y noches de combates, en la tarde del 7 de mayo de 1954, las fuerzas del Viet Minh capturaron el cuartel general de la Fuerza Expedicionaria Francesa. El general de Castries y todos sus soldados se rindieron. La bandera victoriosa del ejército vietnamita ondeó sobre el cuartel general clandestino de los colonialistas.

Con motivo del 68 aniversario de la victoria, la agencia pública de noticias publicó un editorial titulado “Victoria de Dien Bien Phu: coraje e inteligencia vietnamitas”. Los diarios Nhan Dan (El Pueblo) y Quan Doi Nhan Dan (El Ejército del Pueblo) publicaron una serie de artículos y fotos elogiando la tenacidad demostradas por el Partido Comunista Vietnamita y el Presidente Ho Chi Minh durante la resistencia contra el colonialismo.

La victoria de Dien Bien Phu elevó la posición de Vietnam en la escena internacional, gracias al empuje popular y a las favorables circunstancias internacionales.

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