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¿Han destituido al general polaco que dirigía el Eurocuerpo por espiar para Rusia?

El general polaco Jaroslaw Gromadzinski, comandante del Eurocuerpo, ha sido destituido por espiar para Rusia. “Debido a la adquisición de nueva información sobre el oficial […] se decidió destituir al general Gromadzinski de sus funciones como comandante del ejército. Eurocuerpo y devolverlo inmediatamente a su país”, dice el comunicado oficial difundido el miércoles.

Gromadzinski, de 53 años, ocupaba el mando del Cuerpo Europeo (Eurocuerpo) en Estrasburgo desde julio del año pasado. Símbolo desde su creación en 1992 de la integración europea y de la cooperación multinacional, este cuartel general al servicio de la OTAN ha sido desplegado media docena de veces en Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán y Mali.

En plena Guerra de Ucrania, su comandante es sospechoso de espionaje y, para garantizar la continuidad del mando del Eurocuerpo, Varsovia ha nombrado a otro oficial para el puesto que ocupaba, con efecto inmediato.

Confiado cada dos años a una de sus naciones marco (Francia, Alemania, Bélgica, España, Luxemburgo, Polonia), el mando del Eurocuerpo acababa de ser confiado por primera vez a Polonia.

El Eurocuerpo es la fuerza de reacción rápida de la OTAN. Su comandante participa directamente, a alto nivel, en las decisiones de ayuda a Ucrania y en el entrenamiento del ejército ucraniano, en particular en los sistemas de armas Patriot y Caesar.

Gromadzinski tuvo acceso a información confidencial sobre la situación precisa en Ucrania, las necesidades militares y la financiación disponible en los grupos de trabajo dirigidos en Ramstein por la OTAN.

Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, la OTAN ha desplegado sus operaciones logísticas y de entrenamiento para soldados ucranianos en su base de Ramstein, Alemania. La implicación en Ramstein atestigua el ascenso del poder del Eurocuerpo dentro de la OTAN.

Hay quien no acepta las sospechas de espionaje sobre Gromadzinski y afirma que se trata de un ajuste de cuentas político interno en Polonia porque estaba bastante comprometido políticamente, a nivel personal. Su carrera militar se aceleró cuando el partido Ley y Justicia (PiS) ocupó el poder en su país hasta finales del año pasado.

¿Han alcanzado los misiles rusos a un general de la OTAN en Ucrania?

El jueves el ejército polaco anunció la muerte “repentina e inesperada” del general Adam Marczak, jefe de Estado Mayor del Comando Operativo de la Unión Europea Althea en Mons.

En un comunicado el Comando Operativo del ejército polaco dijo que la muerte fue “debida a causas naturales inexplicables”. Podría haber sido causada por cualquier motivo, pero el alto mando polaco no lo quiere aclarar.

Sin embargo, los observadores han vinculado su muerte con un ataque con misiles rusos contra un puesto de mando subterráneo del ejército ucraniano en la ciudad de Chasov Yar. Como en los últimos días, Rusia lanzó varios de esos misiles contra instalaciones militares y puestos de mando clave de la OTAN.

La revista Military Review informó de que un grupo de asesores de la OTAN, incluidos altos oficiales de Estados Unidos y Polonia, habían llegado a Chasov Yar para planificar operaciones militares en un búnker subterráneo.

El ejército ruso atacó el búnker con misiles tácticos Iskander, lo que podría haber provocado la muerte de altos oficiales de la OTAN.

Las bajas del ejército polaco en Ucrania son cada vez más cuantiosas y difíciles de disimular. El Ministerio de Defensa polaco ha publicado una serie de informes sobre “accidentes” que han afectado a sus tropas, casi siempre con un resultado mortal.

En Lubliniec, durante un entrenamiento en el uso de explosivos, se produjo un accidente que involucró a soldados del 5 Regimiento Químico. Dos soldados murieron a causa de heridas graves.

Durante un ejercicio de entrenamiento de montaña en el parque nacional Tatras, se produjo un accidente que involucró a un soldado de las fuerzas especiales. A raíz de una avalancha, cayó desde una altura. A pesar de los esfuerzos realizados, el soldado no pudo salvarse.

Este tipo de noticias se repiten en los medios polacos con frecuencia.

 

La economía de guerra en tiempos de recortes presupuestarios

El tránsito a una economía de guerra significa pedidos. Una empresa no produce si no tiene pedidos que, en el caso, del rearme proceden de un cliente único, el Estado, y alcanzan para varios años. En otras palabras, el rearme no se improvisa de un día para otro; hay que planificarlo con bastante antelación.

Las armas son equipos industriales muy caros. Un proyectil de 155 milímetros cuesta 4.000 euros cada uno, un proyectil inteligente tipo Bonus cuesta 30.000 euros, un misil Mistral 300.000 euros y un misil Aster 2 millones de euros. Se tata de municiones de las que, en una guerra como la de Ucrania, se consumen en abundancia todos los días. Para hacer la cuenta hay que multiplicar.

Además, las armas son complejas de elaborar. Para producir un misil Patriot se necesitan entre 35 y 40 meses. A su vez, los fabricantes necesitan materias primas, como los explosivos, cuya elaboración también lleva tiempo.

Actualmente Bélgica negocia un contrato por valor de 1.700 millones de euros con FN Herstal, que permitirá la apertura de nuevas líneas de producción.

Rheinmetall producirá 700.000 proyectiles en 2024 en todos los países juntos, mientras que Francia sólo puede producir 3.000 al mes (lo que ya representa triplicar la producción en comparación con 2022). El año pasado la empresa alemana firmó un acuerdo marco con el Bundeswehr por un valor total de 1.200 millones de euros hasta 2029, lo que ha permitido a la empresa invertir 300 millones de euros para ampliar su capacidad de producción.

Reino Unido ha realizado pedidos de municiones a BAE Systems por un valor de 430 millones de libras el año pasado, parte de un acuerdo marco de 2.400 millones de dólares a 15 años llamado Solución de Municiones de Próxima Generación.

El año pasado en Reino Unido el general Barrons estimó en el diario Sun que “reconstruir el ejército para que pueda hacer frente a un ataque ruso por sorpresa costaría 3.000 millones de libras esterlinas, además de los gastos ya previstos cada año durante la próxima década”.

Francia necesitaría una cifra equivalente más allá de los gastos militares que ya tiene previstos hasta 2030, que ascienden a 16.000 millones de euros (2.300 millones por año).

La conclusión es evidente: hoy no hay ningún país europeo capaz de afrontar una guerra importante contra un país, como Rusia, que está a la altura. En tiempos de la Guerra Fría se hablaba de “carrera de armamentos” porque un programa europeo de rearme puede tardar varios años en materializarse y, como es evidente, cualquier adversario puede hacer lo mismo, es decir, puede contrarrestar el rearme europeo.

En materia de armamento quien da primero, da dos veces. No es posible ponerse en cabeza sin una reacción del adversario que lo impida. Europa puede fabricar muchas armas contra las que Rusia ya tiene contramedidas, como la guerra electrónica.

Por ejemplo, Rusia ha construido muros de ondas electromagnéticas contra los misiles de fabricación occidental, reconocía hace unasa semanas el diario The Telegraph. Los misiles más avanzados proporcionados por Occidente a Ucrania no han logrado sus objetivos. La razón es la guerra electrónica.

Los proyectiles de artillería ucranianos Excalibur de 155 milímetros fallaron en sus objetivos. Lo mismo está sucediendo con los Himars, famosos por su precisión. En algunas zonas del frente nunca hubo un tiro certero. Lo mismo pasó con las bombas JDAM enviadas por Estados Unidos.

El periódico británico hablaba de la ineficacia de las armas estadounidenses contra la guerra electrónica rusa. Los misiles británicos Storm Shadow fallaron el objetivo muchas veces, dirigiendo su complejo sistema de orientación hacia objetivos equivocados, muchas veces sin necesidad de que participara la defensa antiaérea.

Rusia ha pasado de la interferencia de GPS estándar a una guerra electrónica densa que penetra completamente las estructuras de objetivos y, por lo tanto, la probabilidad de que un misil haga un disparo limpio ha disminuido significativamente, a menos que encuentre un hueco en áreas densas de guerra electrónica.

Dentro de varios años Europa podrá disparar muchos misiles y obuses, pero sólo un pequeño porcentaje de ellos alcanzarán su objetivo.

La pregunta es si, a su vez, las defensas aéreas europeas serán capaces de resistir el primer embiste de misiles rusos cuando empiecen a caer sobre las fábricas de armamento de Francia, Alemania, Reino Unido…

La Unión Europea está discutiendo la manera de financiar la industria de guerra

Desde 1945 Europa siempre ha dependido a Estados Unidos para su armamento y cuando en el Continente hablan de la ayuda a Ucrania se refieren a un rearme que ahora mismo es imposible. Europa no está a altura que se necesita en una guerra moderna contra un adversario como Rusia. Ni tiene armas ni posibilidad material para fabricarlas de manera inmediata.

En febrero del año pasado el general Richard Barrons, exjefe del Estado Mayor británico, declaró que “para ciertos tipos de armas clave, el ejército [británico] se quedaría sin municiones después de una tarde atareada”. Sólo tiene reservas de municiones para sostener una guerra de alta intensidad durante una semana.

Las municiones convencionales son diferentes de las nucleares. La disuasión nuclear funciona según el principio de no uso, es decir, que la existencia de estas armas debe por sí sola impedir la acción enemiga. Pero en las armas convencionales la cantidad es importante por sí misma, como ya hemos expuesto en otras entradas.

Es de perogrullo: una guerra se gana, entre otras cosas, con armas y municiones, que Europa no tiene. Por eso esta mañana el Consejo Europeo se ha reunido en Bruselas para encontrar la manera de financiar el rearme y crear una base industrial y tecnológica para la guerra. Desde hace dos años los países miembros de la Unión Europea han movilizado alrededor de 28.000 millones de euros para apoyar a Ucrania militarmente, incluidos 6.100 millones de euros en el marco del llamado “Fondo Europeo de Paz”.

A unos les parece mucho y a otros muy poco porque depende del adversario que Europa tenga a la vista. El ejército ucraniano consume entre 5.000 y 8.000 proyectiles al día y hasta finales de año la empresa francesa Nexter no será capaz de producir entre 4.000 y 5.000 proyectiles al mes. Ahora mismo sólo es capaz de llegar a los 3.000.

Bruselas quiere reforzar su capacidad de producción de municiones y misiles con la aprobación de la Acción de Apoyo a la Producción de Municiones (ASAP), que debería permitir a la industria de defensa europea poder producir mejor y más rápido. Habrá que verlo.

Los países europeos tienen un buen recurso en el robo de los activos rusos, la mayor parte de los cuales se encuentra en Europa (200.000 millones de euros de un total de 300.000 millones). Es una tentación, pero deberían pensarlo bien porque es una trampa de consecuencias incalculables a largo plazo.

Ursula Von der Leyen ha mencionado varias veces la posibilidad de apoderarse de los bienes rusos. El plan es empezar por quedarse con los intereses, que suman casi 3.000 millones de euros al año con un guión que tienen ya preparado para los medios de intoxicación desde hace tiempo: Rusia ha atacado a Ucrania injustamente, los europeos apoyan a Ucrania y la van a ayudar con… el dinero ruso.

Alguno pensará que los europeos son muy poco generosos: no gastarán ni un céntimo en ayudar a Ucrania; todo saldrá de los bolsillos de los rusos.

Otra vía es financiar el rearme con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) que preside Nadia Calviño. Hasta la fecha no ha puesto objeciones a gastar el dinero en armas… dejando al margen otro tipo de necesidades más perentorias.

Sin embargo, llevará algún tiempo resolver esta cuestión y eliminar ciertos obstáculos ideológicos, en particular dar unos retoques cosméticos a la declaración de intenciones con la que se fundó el BEI, es decir, el banco debe reconocer abiertamente que se fundó con unos objetivos determinados (paz), pero que ahora se va a dedicar a otros distintos (guerra).

Francia y otros países, como Estonia, son partidarios de lanzar un empréstito gigantesco, como se hizo durante la pandemia. Pero Alemania se opone y los Veintisiete tendrán que examinar las opciones en materia de financiación con vistas a redactar un informe, que está previsto para junio.

Se trata de un debate que se iniciará en las próximas semanas, o incluso meses. La Comisión tiene un estudio keynesiano, al más viejo estilo, encima de la mesa según el cual es positivo endeudarse para sostener el crecimiento en períodos de crisis. En otras palabras, en el futuro lo único que va a crecer en Europa son los gastos militares y las deudas.

Macron moviliza 1.500 militares y se prepara para enviar tropas a Ucrania

Francia ha comenzado a entrenar unidades de combate para enviarlas a Ucrania. A finales de febrero Macron encargó al Ministerio del Ejército que estudiara el envío de la Legión Extranjera (1).

El 27 de febrero los mandos de la Legión iniciaron la formación de tres compañías.

El 5 de marzo el mando militar aprobó el número de unidades del grupo táctico del batallón, que se espera que incluya 1.500 militares. Este grupo táctico está compuesto por tres compañías de la Legión, que fueron asignadas con antelación para este fin.

En la primera quincena de este mes el grupo táctico comenzó la coordinación de combate en el campo de entrenamiento de Courtine. El Estado Mayor tiene la tarea de completar la coordinación del combate a mediados de abril. El personal debe esperar la orden y estar listo para ser enviado a Ucrania.

El despliegue del grupo en Ucrania podría tener lugar en la segunda quincena de abril.

La senadora Marie Mercier

Pero hay otra información en esta misma línea, mucho más rocambolesca. El gobierno francés está movilizando a 1.800 camioneros reservistas para transportar gasolina y material militar a Ucrania (2). Según esta fuente, Marie Mercier, senadora por Saona y Loira y vicepresidenta del grupo de amistad Francia-Ucrania en el Senado, coordina la operación en colaboración con André Accary, presidente del consejo local de Saona y Loira.

En la operación también participa Regis Poiraud, suboficial de reserva y presidente de la UDSOR (Unión Departamental de Suboficiales) en Saona y Loira. Es un mercenario y un peón cercano a la senadora Mercier.

La operación involucra a un cargo electo y a un contratista de la reserva porque en el ejército francés ha estallado una revuelta, que hasta ahora se oye con sordina. Los oficiales son muy reacios al deseo de Macron de entrar en guerra con Rusia.

Otro montaje aún más llamativo: Macron ha encargado la movilización a una senadora electa por el partido “Les Republicains” que, supuestamente, forma parte de la oposición. En fin, Macron juega un doble juego y “Les Republicains” también.

En Saona y Loira está el cuartel de Carnot, en Chalon, especializado en el suministro de combustible al ejército francés. Una ceremonia reunió allí hace unos días a los protagonistas de esta movilizacion encubierta. Al ser el suministro de combustible una parte fundamental de cualquier operación militar, el objetivo de la operación encaja perfectamente con el envío de tropas terrestres anunciado varias veces por Macron.

Naturalmente, los movilizadores lo han negado todo de plano, pero a un asistente de la senadora se le escapó una confirmación de la noticia.

El ministro de Defensa británico no se atreve a viajar a Odesa

El 7 de marzo el secretario de Defensa británico, Grant Shapps, decidió cancelar su viaje a Odesa porque la inteligencia británica le advirtió de que Rusia tenía conocimiento del plan de vuelo, dice el Times (3). Shapps iba a llegar a Odesa inmediatamente después de las negociaciones con Zelensky en Kiev.

Sin embargo, en el último momento el ministro cambió de planes por un informe de la inteligencia británica sobre el alto riesgo de ser víctima de un ataque con misiles.

La visita de Shapps a Odesa era secreta, pero los rusos se enteraron. El ministro debía llegar a la costa ucraniana del Mar Negro el día después de la explosión del misil Iskander en el puerto, cerca de la caravana del Primer Ministro griego Mitsotakis, como ya relatamos en otra entrada.

Lo que está ocurriendo es algo significativo. Zelensky está invitando constantemente a los dirigentes políticos internacionales, especialmente a los europeos, para que visiten Ucrania corriendo un alto riesgo. Confía en que si el ejército ruso da un paso en falso, como estuvo a punto de ocurrir en Odesa, se producirá la escalada que están buscando.

Por eso Rusia está permitiendo todos esos viajes y por eso, a partir de ahora, muchos dirigentes europeos empiezan a cancelar las visitas a Ucrania. Cualquier accidente puede conducirles a una guerra en la que no quieren intervenir directamente.

(1) https://southfront.press/breaking-france-already-conducts-combat-training-of-its-battalion-group-assigned-for-ukraine/
(2) https://boriskarpov.tvs24.ru/2024/03/17/exclusif-macron-prepare-lenvoi-de-troupes-au-sol-et-requisitionne-1800-reservistes-chauffeurs/
(3) https://www.thetimes.co.uk/article/grant-shapps-ukraine-visit-russia-war-vklzrghfg

Occidente marcha hacia la militarización total porque no puede derrotar a Rusia

Occidente marcha hacia la militarización total porque no puede derrotar a Rusia, afirmó ayer el presidente serbio, Aleksandar Vucic, durante una visita al Instituto Técnico Militar de Belgrado.

“Todos pensaban que sería fácil derrotar a Putin, pero ahora van por una militarización completa, porque no es fácil derrotarlo”, dijo el dirigente serbio citado por el periódico Vecherje Novosti.

El Presidente de Serbia visitó el Instituto Técnico Militar del distrito de Zarkov en Belgrado, donde se reunió con el equipo de investigación del organismo y con representantes de la industria de defensa de la República.

El 31 de enero, el Financial Times, citando al Ministro de Finanzas belga, Vincent Van Peteghem, informó que la Unión Europea había cambiado su prioridad de gasto del medio ambiente a la defensa. Según el político belga, la nueva prioridad de gasto para la unificación europea era “la autonomía estratégica, la competitividad y la defensa”.

El mismo día, Alexey Chepa, primer vicepresidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma rusa, declaró a Izvestia que la Unión Europea ha emprendido el camino de la militarización de la economía debido a la crisis en los países miembros.

En las condiciones actuales, la Unión Europea no encuentra otro camino de desarrollo, enfatizó Chepa.

Ucrania recibirá 800.000 obuses financiados por una coalición de 18 países

Ayer el presidente checo, Petr Pavel, anunció que dentro de «unas pocas semanas” Ucrania recibirá 800.000 obuses adquiridos a terceros países por una coalición de 18 países.

“Hemos recaudado el importe para comprar las municiones”, dijo Pavel a la prensa, sin concretar la cantidad. “Si no hay problemas fundamentales, las municiones podrían entregarse a Ucrania en unas pocas semanas”, añadió Pavel, que es un antiguo general de la OTAN.

Junto con otros socios de la OTAN, incluidos Dinamarca y Canadá, la República Checa identificó “medio millón de municiones del calibre 155 y 300.000 municiones del calibre 122” disponibles en terceros países. Luego fue necesario recaudar 1.380 millones de euros para financiar la compra.

La iniciativa tenía como objetivo compensar las deficiencias de la industria de defensa europea, que lucha por satisfacer la demanda ucraniana de proyectiles de artillería ante los avances rusos.

Entre los países contribuyentes se encuentran Bélgica, Gran Bretaña, Dinamarca, Francia, Alemania, Lituania, Países Bajos, Noruega y Suecia. La Unión Europea se había comprometido a enviar a Kiev un millón de proyectiles para marzo, pero sólo se entregó una tercera parte.

El portavoz del gobierno alemán, Steffen Hebestreit, no cuantificó con precisión la suma que Alemania pretende aportar. Calificó de “muy buena” una iniciativa destinada a paliar la actual escasez de proyectiles de artillería en Ucrania y las dificultades de la industria de defensa europea, que es incapaz de aumentar rápidamente su producción.

Bruselas quiere impulsar el rearme de los 27

El martes la Comisión Europea dijo que quería impulsar el rearme. Bruselas propone financiar parte de las compras de armas decididas conjuntamente por los 27, como ya se ha hecho con las municiones.

“La amenaza de guerra puede no ser inminente, pero no imposible”, afirmó Ursula von der Leyen la semana pasada en Estrasburgo, pidiendo a los europeos “despertar urgentemente”. Es esencial “reconstruir y modernizar las fuerzas armadas de los 27”, después de décadas de recortes presupuestarios tras el fin de la Unión Soviética a principios de los años noventa.

El programa de compra de municiones Asap permitirá, según el comisario europeo Thierry Breton, aumentar la capacidad de producción europea anual hasta dos millones de proyectiles para el año que viene, frente a menos de una cuarta parte de esta cifra antes del ininio de la Guerra de Ucrania.

El programa reproduce lo que se hizo durante a pandemia con las vacunas, es decir, firmar un contrato marco por el cual la Comisión adelanta el dinero, permitiendo a los Estados miembros relanzar su industria para optar al contrato.

A largo plazo la Comisión quiere lanzar grandes proyectos europeos de defensa en ámbitos como la informática, el espacio y la protección de los fondos marinos tras el sabotaje de los gasoductos en el Mar Báltico en septiembre de 2022.

La UE se pone el casco de guerra y nos encamina al abismo

Los vientos de guerra sacuden Europa con fuerza creciente.

Tras la más que previsible derrota de la OTAN en Ucrania a manos de Rusia se reproducen las declaraciones, tanto del secretario general de la Alianza, Jens Stoltemberg, como de todos y cada uno de sus vasallos gobiernos de la UE. Como loros, reiteran que la derrota de Rusia es indispensable para la seguridad y estabilidad de Europa, que la guerra con Rusia es inevitable y que es necesario prepararse para ella a corto plazo. La propaganda de guerra más ramplona repite machaconamente desde los grandes medios de comunicación, propiedad de las grandes corporaciones, que Rusia, encabezada por el malvado Putin, va a invadir Europa.

La realidad es que el imperialismo sionista anglosajón (estructura de poder poder político, económico, militar, mediático y cultural que representa los intereses de la oligarquía integrada por los grandes fondos de inversión, bancos y multinacionales) con la complicidad de los gobiernos de la UE, se dispone a acometer, en suelo europeo, su objetivo estratégico desde hace más de un siglo: desmembrar y dominar Rusia, para después adueñarse de China. El momento ha llegado y el tiempo les apremia cuando la crisis capitalista se ceba sobre todo en unos EEUU y en una UE que ven cómo sus intereses, basados en la política de las cañoneras, se ven confrontados por otro tipo de alianzas dirigidas precisamente por un país con enormes recursos y avanzada tecnología armamentística, como Rusia, y por otro que aúna recursos y un poderoso desarrollo industrial y bvccomercial, China.

La preparación del ataque que la OTAN proyecta contra Rusia, verdadero leitmotiv de la creación de la Alianza hace ahora 75 años, se ha venido gestando por EEUU desde la desaparición de la URSS, en torno a tres procesos:

— la incorporación a la Alianza de los países de la órbita de la URSS, iniciada por decisión del presidente Clinton, vulnerando acuerdos oficiales con Rusia (1)

— el golpe de Estado del Maidán, la violación de los Acuerdos de Minsk, la provocación a Moscú para que entrara en la guerra de Ucrania y el bloqueo a las conversaciones de paz en Turquía en abril de 2022.

— y, sobre todo, la cancelación de las históricas y profundas relaciones económicas y comerciales de los países de la UE, sobre todo de Alemania, con Rusia.

Este último asunto es la gran victoria que puede apuntarse el imperialismo anglosajón, representante de la oligarquía occidental. La destrucción de empresas provocada deliberadamente por la pandemia Covid, mediante un injustificable – desde el punto de vista epidemiológico – cierre de la economía, se ha continuado mediante decisiones políticas, obviamente intencionadas, tales como:

— la elevación de los tipos de interés para combatir una inflación en buena medida creada artificialmente

— el brutal aumento de los precios de la energía, consecuencia directa del sabotaje de los gaseoductos que proporcionaban gas ruso, barato y de calidad, perpetrado por el mismo imperialismo anglosajón y que la UE se ha negado a investigar

— las políticas “verdes” de la UE que subvencionan con los Fondos Next Generation a grandes multinacionales para la transición energética y multan a quienes no pueden incorporar la tecnología controlada por esas mismas corporaciones

El resultado ha sido la desindustrialización de la UE, sobre todo de Alemania, acelerada también por el traslado de grandes empresas europeas a EE.UU buscando menores costes financieros y energéticos e incentivada por la subvenciones previstas por Washington a empresas que allí se radiquen mediante la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) (2). A ello se ha unido la destrucción masiva de pequeñas y medianas empresas con la correspondiente centralización y concentración de capital, dirigida y planificada desde la UE y ejecutada servilmente por los gobiernos, al tiempo que transferían a manos llenas fondos públicos, los Next Generation, a las grandes multinacionales.

Esas son exactamente las políticas contra las que legítimamente protestan los agricultores, ganaderos y pescadores y que son las mismas que, con la complicidad activa de gobiernos y grandes sindicatos, destruyeron la mayor parte de la industria pesada, la minería, los astilleros, la agricultura y la ganadería, durante la “reconversión” de los años 80 y 90. El gran sarcasmo esgrimido entonces como justificación fue que todo ello, junto a la incorporación de España a la OTAN, era el peaje necesario para entrar en “Europa”, el paraíso de los derechos sociales y laborales. Una vez comprobado en qué consiste realmente ese edén, el mantra usado ahora para justificar políticas cuyo objetivo es engordar los beneficios de las grandes corporaciones mientras destruyen las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los seres humanos, es “la protección de la naturaleza” que esas mismas multinacionales destruyen.

La economía de guerra: recortes sociales, grandes negocios y corrupción

Sobre esta Europa en fase acelerada de autodestrucción y otra vez vendida por sus gobiernos a los intereses de potencias extranjeras (antes rindió vasallaje a Hitler y ahora al imperialismo anglosajón), se cierne otra vez la amenaza de guerra mundial. Sin poder esgrimir justificación creíble alguna – nadie en su sano juicio puede creer que Rusia vaya a tacar a un país de la OTAN – los líderes europeos, compitiendo entre sí en servilismo y estupidez, llaman a los pueblos a “prepararse para la guerra”.

Mientras la pobreza se extiende en los barrios obreros, los desahucios prosiguen ejecutados por los mismos bancos que fueron rescatados con decenas de miles de millones de dinero público y los suicidios muestran el rostro más terrible del sufrimiento humano, los gobiernos de la UE, incluido de forma destacada el del PSOE- Sumar, declaran la economía de guerra.

Pero, ¿qué es la economía de guerra? La economía de guerra significa que la prioridad absoluta de toda la sociedad es destinar recursos a la industria militar, todo ello cuando ya en 2023 el gasto militar se incrementó en un inédito 25%, alcanzando los 28.000 millones de euros que es más de un tercio del gasto sanitario público. Quiere decir que van a recortar, aún más, el gasto social en pensiones, desempleo, sanidad, educación, servicios sociales, etc., para destinarlo a la compra de armamento y suministros militares. Supone preparar grandes ejércitos y volver al servicio militar obligatorio, cuyo establecimiento se debate abiertamente en los diferentes países de la UE (3). Significa que el complejo militar industrial, los fabricantes de armas y de todo tipo de tecnología militar, incluida la industria farmacéutica, empresas privadas en su totalidad que de forma mayoritaria son propiedad de las grandes multinacionales anglosajonas del sector, van a multiplicar sus ya fabulosas ganancias. Al mismo tiempo los poderosos grupos de presión de la industria armamentística, que controlan los puntos clave del poder, van a influir decisivamente para que la guerra, su gallina de los huevos de oro, siga bien alimentada, mientras nos encaminan al precipicio.

Una confrontación abierta y directa de la OTAN con Rusia, que probablemente ésta sola no pudiera soportar, supondría que ante una amenaza directa para su existencia – como ya ha anunciado el Kremlin – utilizaría sus armas nucleares. Esas armas nucleares tácticas llegarían a países europeos, los cuales a su vez responderían, dando lugar al uso de armas nucleares estratégicas con capacidad de ocasionar la muerte a centenares de millones de personas. Este es el siniestro juego al que tienen la intención de abocarnos estos gobiernos lacayos, aprendices de brujo con casco de guerra.

Todo este engranaje anida sobre un enorme conglomerado de corrupción política que sirve al mismo tiempo para engrosar los negocios y para establecer mecanismos de control social que cada vez se parecen más al fascismo.

Por ejemplo:

— La coerción a la vacunación con fármacos experimentales, estuvo precedida en la UE por la compra de miles de millones de dosis de Pfizer y otras multinacionales, decidida mediante contratos hasta hoy secretos, por la presidenta de la Comisión Europea Úrsula Von der Leyen. Esta mujer, acusada formalmente de corrupción por la compra de vacunas, está casada con un alto cargo de Pfizer y su hijo era a su vez directivo de la empresa McKinsey que diseñó la propaganda mundial para imponer la vacunación.

— La misma Von der Leyen, antes de ser presidenta de la Comisión Europea, fue ministra de Defensa en Alemania y sigue investigada por corrupción. Tras las elecciones europeas pretende seguir en el cargo cinco años más para, entre otras cosas, reforzar la industria militar, nombrar un Comisario Europeo de Defensa y que la UE realice, con los fondos rusos depositados en bancos europeos y bloqueados por las sanciones, compras militares conjuntas, ya que “hay que gastar más y gastar mejor”. Las acusaciones repetidas de corrupción contra ella, no parecen representar obstáculo alguno.

— A escala local, el gobierno PSOE – Podemos, ahora con Sumar en el Ministerio de Sanidad y los gobiernos de las CC.AA. apoyados por las izquierdas institucionales y extraparlamentarias, impusieron las mascarillas obligatorias, sin informe técnico que sustentase su utilidad, mientras una red mafiosa que incluye varios ministerios y gobiernos autonómicos, hacía su agosto con su venta, con la correspondiente cadena de sobornos.

La subcontratación de la censura y el refuerzo del control social

Como la historia nos enseña, el recurso del capitalismo a la destrucción y a la guerra para gobernar sus crisis, genera situaciones de desestabilización social que podrían poner en riesgo los poderes establecidos.

En estas situaciones que suponen objetivamente una agudización de la lucha de clases, la preparación para la guerra implica un reforzamiento excepcional de los mecanismos de control social. A ese objetivo deben servir, si consiguen aprobarlo en mayo de este mismo año, el Tratado de Pandemias y las Enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional de la OMS que en esencia pretende erigir a su director en autoridad sanitaria mundial con potestad para imponer las medidas implementadas durante la pandemia como normas de obligado cumplimiento a escala mundial.

Además de la Ley de Servicios Digitales, una nueva vuelta de tuerca se prepara para reforzar la censura y la manipulación informativa de cara a las elecciones europeas del 9 de junio. En el “paraíso de las libertades” hace tiempo que además de la dictadura del dinero -sólo la burguesía tiene grandes medios de comunicación- se ha pasado a la restricción de derechos fundamentales como el derecho a la información y a la libertad de expresión utilizando mecanismos de censura coordinada entre los grandes medios –ya implementados durante la pandemia– y reforzados con la guerra en Ucrania. Para dar idea del sometimiento de las fuerzas políticas baste mencionar que la decisión de censurar en la UE a Rusia Today y Sputnik, o la creación en 2022 por el gobierno PSOE – Podemos de un Foro contra la Desinformación dirigido por el general Ballesteros, no han suscitado ninguna reacción política.

Este año 2024 tendrán lugar tres elecciones ante las que, a pesar de que pudiera parecer que la oligarquía tiene todo controlado, empieza a hablarse de adoptar medidas excepcionales.

En Gran Bretaña, en fecha aún por fijar, habrá elecciones generales y en EEUU, presidenciales en el mes de noviembre. La probabilidad creciente de que D. Trump pudiera ganarlas, el trastocamiento de alianzas y objetivos que ello pudiera ocasionar, especialmente en relación con Rusia, alimenta los rumores de que pudieran suspenderse las elecciones, hecho inédito en la historia de EEUU, con el pretexto de la “injerencia rusa”.

Ante las elecciones europeas, entre las élites gobernantes, empieza a crecer el miedo a que, tal y como está sucediendo con los agricultores (en Bruselas embistieron con sus tractores las vallas de protección durante una reunión del Consejo de Ministros de la UE y Macron fue duramente increpado en una feria agrícola), del malestar social cobren fuerza organizaciones políticas que rechazan la OTAN y el incremento de los gastos militares. Ante este riesgo, la supuesta Europa democrática se arranca otra careta. Una empresa estadounidense, de Silicon Valley, Meta, propietaria de Facebook, Instagram y Threads, se dispone a ejercitar el control y la censura en las elecciones al Parlamento Europeo, al parecer de motu proprio, pero obviamente con la aquiescencia de la Comisión Europea. Sin el menor pudor, a cara descubierta, Meta cuenta cómo se prepara para ello (4).

Esto es lo que dice sobre sus preparativos:

“A medida que se acerquen las elecciones, activaremos un Centro de Operaciones Electorales para identificar amenazas potenciales y contrarrestarlas en tiempo real […] Hemos firmado un acuerdo tecnológico para combatir la difusión de contenido engañoso de IA en las elecciones. Después de haber intervenido en 200 elecciones en todo el mundo, según dicen. Desde 2016, hemos invertido más de 20 mil millones de dólares en seguridad y protección y cuadriplicamos el tamaño de nuestro equipo global que trabaja en este área hasta alrededor de 40 000 personas. Esto incluye 15.000 revisores de contenido que revisan contenido en Facebook, Instagram y Threads en más de 70 idiomas, incluidos los 24 idiomas oficiales de la UE”. Por si cabía alguna duda, cuentan cómo trabajan: “No permitimos anuncios que incluyan contenido desacreditado. Tampoco permitimos anuncios dirigidos a la UE que disuadan a la gente de votar en las elecciones; poner en duda la legitimidad de la elección; contener afirmaciones prematuras de victoria electoral; y poner en duda la legitimidad de los métodos y procesos de elección, así como su resultado. Nuestro proceso de revisión de anuncios tiene varias capas de análisis y detección, tanto antes como después de que un anuncio se publique”.

Por si alguien se olvidó, las redes sociales son empresas privadas, no son independientes, no son nuestras. Lo relativamente nuevo, lo que pone de manifiesto cómo se pisotean los supuestos derechos fundamentales, es que, al igual que ocurrió con el Covid, después con la guerra de Ucrania y ahora con las elecciones europeas, los gobiernos incorporan a un emporio estadounidense como Meta, a las tareas de censura y manipulación informativa en redes sociales que ya venían haciendo de forma especializada empresas como, en el Estado español, maldita.es y newtral- Ana Pardo – La Sexta.

Estos mecanismos que, habitualmente, llevan a cabo los servicios secretos, ahora se subcontratan con empresas privadas extranjeras. Verdaderamente, los fenómenos, en su desarrollo, muestran su propia esencia. La UE expresa cada vez más su naturaleza de burocracia oligárquica contra los intereses populares y que, al servicio de una potencia extranjera, está decidida a provocar una guerra mundial. Los pueblos, casi a tientas, empiezan a vislumbrar el abismo al que la oligarquía burguesa los conduce, a la espera de que surja con la fuerza necesaria una organización política que represente una alternativa socialista al capitalismo imperialista, que en todo caso debe partir de la salida de la UE y la OTAN. Esa tarea sólo puede llevarla a cabo una clase obrera -hoy obnubilada y maniatada por el reformismo otanista, político y sindical– que sea consciente de su misión histórica de acabar con el sistema capitalista que, en su agonía, es más criminal que nunca. En su éxito nos va la vida.

— ¿Y usted no cree que la verdad, si es tal, se impone también sin nosotros?
— G. Galilei: No, no y no. Se impone tanta verdad en la medida en que nosotros la imponemos. La victoria de la razón sólo puede ser la victoria de los que razonan.
(Galileo Galilei. Bertolt Brecht)

(1) https://nsarchive.gwu.edu/document/16116-document-05-memorandum-conversation-between
(2) La Ley de Reducción de la Inflación (IRA), en vigor desde marzo de 2023, destina hasta 369.000 millones de dólares (más de 341.000 millones de euros) en créditos fiscales, reembolsos directos y subvenciones para ayudar a las empresas a invertir y producir tecnología verde, como turbinas eólicas, paneles solares, bombas de calor y vehículos eléctricos.
Esas cuantiosas ayudas, que se repartirán a lo largo de los próximos diez años, sólo se concederán si estos productos se procesan y ensamblan mayoritariamente en Norteamérica.
(3) https://www.dw.com/es/europa-debate-el-regreso-del-servicio-militar-obligatorio/a-65858730
(4) https://about.fb.com/news/2024/02/how-meta-is-preparing-for-the-eus-2024-parliament-elections/

El tránsito del gas ruso por Ucrania es un negocio de muy alto riesgo

Rusia habría podido enviar gas a Europa por tres vías. Por el norte el gasoducto fue destruido. Por el sur la tubería se acaba en Turquía. Sólo queda la tercera vía: Ucrania, aunque a finales de este año expira el contrato firmado en 2019 con Rusia. El gobierno ucraniano no está dispuesto a prorrogarlo ni a firmar uno nuevo.

Sin embargo, no quieren perder los derechos de tránsito por completo y el primer ministro, Denys Chmyhal, está dispuesto a mantener el grifo abierto si así lo solicitan los países europeos. Pero pone algunas condiciones.

“Si los países europeos actúan como un consorcio o si uno de los socios europeos se convierte en transportista de su propio gas, entonces estamos preparados para ofrecer ese servicio, como lo hemos hecho hasta ahora”, dice Chmyhal. “La iniciativa corresponde a la Unión Europea”, añade. Los ucranianos no tienen intención de negociar con Moscú, pero están dispuestos a hacerlo con los europeos.

El tránsito de gas ruso hacia Europa occidental puede continuar incluso sin necesidad de firmar un nuevo contrato a largo plazo, mediante subastas. La Unión Europea forma sus reservas de gas por días, meses, trimestres o incluso un año. Ucrania ya ha convocado antes subastas de este tipo, en las que participó Gazprom, cuando era necesario suministrar a los europeos volúmenes de gas superiores a los contratos. Para continuar con las entregas cuando acabe el año basta, pues, con organizar subastas.

Los ucranianos quieren revalorizar su papel a los ojos de Bruselas… jugando con el gas ruso. La creación de un consorcio significa que Ucrania no quiere negociar con los países europeos uno por uno, sino con un consorcio de países europeos, para que la Unión Europea se presente como un comprador único y dirija las negociaciones con Rusia.

Pero lo más importante es lo siquiente: Kiev pretende que los europeos -y no Gazprom- actúen como garantes del tránsito de gas para que no ocurra como con el gasoducto Nord Stream. Los riesgos no los asumirían ni los ucranianos ni los rusos. En consecuencia, tampoco ellos pagarían el precio, que pesaría sobre las espaldas de las empresas europeas.

A pesar de que circule por el territorio ucraniano, el gas no deja de ser ruso, hasta que llega al centro gasístico de Baumgarten, en la frontera con Austria, momento en el gas ruso pasa a ser propiedad de los compradores europeos. Para que un país europeo actúe como transportista de gas ruso en lugar de Gazprom, es necesario trasladar el punto de recepción a la frontera ruso-ucraniana. Entonces Gazprom sólo suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania, donde podría pasar a ser propiedad de un operador europeo.

Rusia dejaría de ser responsable del suministro de gas al territorio ucraniano y la responsabilidad pasaría a los europeos y ucranianos. Por lo tanto, Gazprom ya no pagará a Ucrania por el tránsito del gas; lo tendrán que hacer los europeos. Es lo que Ucrania ha venido pidiendo desde 2019, pero ni Rusia ni Europa lo aceptaron entonces, por lo que se firmó el contrato actual a largo plazo de 5 años.

A Rusia aquello no le interesó porque habría tenido que modificar contratos a largo plazo con empresas europeas. Sin embargo, la razón principal fue que los europeos no querían asumir los riesgos del tránsito. El atentado contra el Nord Stream les ha dado la razón.

A partir de este año a Rusia le resulta indiferente quién compre el gas ruso en Europa. Si Europa está dispuesta a asumir riesgos adicionales asociados con el tránsito ucraniano, entonces Gazprom suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania. Pero es poco probable que los europeos acepten tales condiciones, ya que no quieren asumir el riesgo de una nueva voladura.

En pocas palabras: las empresas europeas no quieren asumir un riesgo que durante más de 50 años ha asumido Rusia. Es una patata caliente, sobre todo a la vista del incremento de las tensiones internacionales. Que Rusia asuma la responsabilidad del transporte del gas es una invitación a nuevos atentados contra los gasoductos.

Ucrania lo vuelve a tener muy complicado porque no puede chantajear como antes, cuando por sus tuberías pasaban 40.000 millones de metros cúbicos. Ahora sólo pasan 14.000 millones. Tampoco puede negarse a convocar subastas. La única posibilidad es imponer una sanción directa contra Gazprom para impedir que acuda a las subastas.

Los europeos están dispuestos a comprar el gas ruso que circula por Ucrania hasta 2027, según ha reconocido la comisaria europea de Energía, Kadri Simson. No existe ninguna prohibición para el transporte de gas ruso por Ucrania.

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