Desde el comienzo de la Guerra de Irán, uno de los objetivos de Estados Unidos fue acercar el portaaviónes Abraham Lincoln, junto a el grupo naval que lo acompaña, a la parte suroeste del Estrecho de Ormuz, entre otras cosas, para evitar que Irán pudiera cerrarlo. Es uno de sus grandes fracasos.
El ejército iraní no sólo tiene como objetivo mantener el bloqueo del Estrecho de Ormuz, sino también destruir los yacimientos de petróleo y gas, así como las refinerías.