Los países europeos presumen de ser escrupulosos con la legalidad y, como la piratería está prohibida, hay que cambiarla para poder abordar los barcos de la “flota fantasma rusa”.
Es el caso de Bélgica, que va a cambiar su legislación para asaltar los mercantes rusos, informó el jueves el periódico De Tijd. El pretexto es más falso que un billete de tres euros: dicen que navegan bajo pabellón falso o sin pabellón. Es lo mismo que dijo Macron hace unas semanas para justificar el secuestro del petrolero “Grinch”.