El 16 de enero un artículo del New York Times relataba uno de esos bulos absurdos a los que nos tiene acostmbrados: una red heteróclita de informáticos e ingenieros había logrado atravesar las barreras de la censura digital en Irán. Utilizando miles de sistemas de internet satelital Starlink introducidos de contrabando en el país, conectaron y transmitieron imágenes de soldados disparando y de familias buscando cadáveres por las calles.