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Argentina restaura el sistema de espionaje de la última dictadura militar

El Presidente de la República Javier Milei oficializó la disolución de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y dispuso, en el mismo acto, la creación de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), dependiente directamente del Presidente de la Nación, la cual tendrá control operativo de cuatro agencias creadas con el fin de “transformar y modernizar el sistema de inteligencia, promoviendo la excelencia y el profesionalismo en el desarrollo de sus tareas”.

Foto: rueda de prensa de Gustavo Béliz, ex Ministro de Justicia del gobierno de Néstor Kirchner, horas antes de dimitir, y que decidió irse del país con su familia luego de haber mostrado una foto del espía Jaime Stiuso ante las cámaras de televisión. El hecho fue el 25 de julio de 2004, cuando el ministro Béliz mostró en el programa “Hora Clave”, del periodista Mariano Grondona, la foto del legajo policial de Stiuso y aseguró que era la persona que manejaba los servicios de inteligencia y quien había “embarrado” la causa AMIA.

El preámbulo de la disposición hace varias reflexiones. “La desnaturalización del rol de la agencia de inteligencia durante décadas fue total; lejos de poner sus recursos al servicio de la protección del pueblo argentino, el organismo fue utilizado para actividades espurias como el espionaje interno, el tráfico de influencias y la persecución política e ideológica“, se indicó desde Presidencia de la Nación a efectos de explicar el cambio de marras.

Pero lo cierto es que la supuesta transformación no es más que un regreso al pasado. Así como la Agencia Federal de Inteligencia se creó en 2015 tras la muerte del fiscal del caso AMIA Alberto Nisman, con la finalidad de reformar el sistema de inteligencia a los fines de depurar las prácticas de espionaje interno, la realidad es que la tibieza con la que se abordó hizo que el impulso inicial quedara en la nada.

La reforma de Milei es todo un retroceso, no solo al recuperar el viejo y funesto nombre de la SIDE, recordado por miles de víctimas de la represión en el país, sino a que el cambio apunta también al regreso a las viejas prácticas de meterse en los asuntos privados de políticos, empresarios y periodistas.

La prueba irrefutable de ello es el regreso del temible Antonio “Jaime” Stiuso, otrora todopoderoso hombre de “La Casa”, uno de los personajes más siniestros del espionaje local y que sirvió en todas las operaciones sucias de todos los gobiernos desde Videla en adelante.

En todas esas décadas, Stiuso se encargó de mostrar la peor cara del espionaje. Chantaje, extorsión, contrabando, narcotráfico. Nada le faltó, ni a él ni a sus hombres.

Uno de ellos es Santiago Caputo, asesor de Milei y cerebro gris de la reestructuración. El mismo que mantiene “a sueldo” a cientos de tuiteros para hacer daño en las redes sociales y cuyos sueldos se hacen a través de fondos reservados de la todavía existente AFI. En otras palabras, vuelven los tiempos oscuros del espionaje, de la guerra sucia (la que mata gente) y el manejo ilegal de dinero sin justificar.

El gobierno británico está detrás del ataque terrorista contra el Nord Stream

En las diversas hipótesis que han circulado sobre el atentado de setiembre de 2022 contra el gasoducto Nord Stream, los británicos están ausentes. Sin embargo, cinco días antes de los ataques, la primera ministra Liz Truss dijo en la Asamblea General de la ONU: “Cortamos los suministros y oleoductos tóxicos de los regímenes autoritarios y fortalecemos nuestra resiliencia energética. Nos aseguraremos de que las acciones imprudentes de actores deshonestos en el extranjero no nos coaccionen ni nos perjudiquen”.

Se le debió escapar, porque al día siguiente se reunió con miembros de la Casa Blanca y repentinamente desapareció de los focos… para reaparecer tres días después del atentado.

Alec Shelbrook

Una semana después Alec Shelbrooke, ministro para Adquisiciones de Defensa, visitó la Base Naval Clyde en Gare Loch, Faslane, Escocia. El cargo de Shelbrooke era una tapadera. En realidad el ministro tiene varias vidas paralelas, como la de diputado del partido conservador y embajador británico ante la OTAN. También era el jefe del equipo DTXG de la Royal Navy, una unidad especializada del Special Boat Service (SBS) del ejército británico.

El DTXG, acrónimo de Diving & Threat Exploitation Group, es un equipo de élite de buzos de la Royal Navy, es decir, hombres rana expertos en remoción de minas submarinas. Se creó a principios de 2022, unos meses antes de los ataques contra el Nord Stream, tras una reestructuración y un cambio de siglas dentro de la Royal Navy que reemplazó el antiguo escuadrón de buceo de la flota.

También tiene la tarea de realizar operaciones especiales encubiertas. Para ello está dotado de tecnologías modernas e innovadoras, como vehículos submarinos autónomos y vehículos operados remotamente (conocidos como AUV y ROV).

La base que Shelbrooke visitó alberga los minisubmarinos que utilizan los buzos para salir y volver a entrar durante misiones en aguas profundas. Se produjo una semana después del atentado al Nord Stream y el ministro estuvo acompañado de un periodista, a quien explicó el papel de la OTAN y de Reino Unido en la Guerra de Ucrania: “Es nuestra guerra tanto como la de Ucrania”.

Luego, Shelbrooke inspeccionó un submarino en particular, el HMS Ambush (S120) de la Royal Navy, que estaba cubierto con una lona y se reunió con el capitán y la tripulación.

Algunos días después, Truss se vio obligada a dimitir como primera ministra y Shelbrooke se largó del gobierno con ella. El director de la base también fue despedido. Al mismo tiempo, Rusia acusó oficialmente a “especialistas navales británicos” de estar detrás de los ataques, lo que llevó al Parlamento británico a iniciar una investigación sobre el DTXG, que fue rápidamente bloqueada por Ben Wallace, entonces Secretario de Defensa.

Un cursillo de terrorismo subacuático

A finales de enero de 2022 tuvo lugar un cursillo de terrorismo subacuático en la Estación Aérea Naval de Key West, Florida, en Estados Unidos. Durante siete días Shelbrooke enseñó a la sección de Dispositivos Explosivos Improvisados ​​(C-IED) del FBI y a tres equipos de Eliminación de Artillería Explosiva (EOD) de la Marina de Estados Unidos a estudiar los restos de una explosión bajo el agua.

Los aspectos teóricos del cursillo incluyeron la asistencia a diversos talleres, como el impartido por el comandante del DTXG de la Royal Navy, Sean Heaton. En los aspectos prácticos, los alumnos participaron en eventos submarinos simulados posteriores a una explosión, recogiendo pruebas para su análisis en una instalación forense móvil.

La investigación de una explosión submarina implica el dominio de las técnicas características de las intervenciones policiales sobre el escenario de un crimen, como recolectar pruebas, entrevistar a testigos y hacer deducciones lógicas sobre las personas responsables de los ataques.

Siempre se cumple el principio de que quien es capaz de analizar minuciosamente un crimen, es el candidato perfecto para cometerlo sin dejar muchas pistas.

—https://nordstreambymortymer.blogspot.com/

La inteligencia de Estados Unidos niega que Rusia prepare un ataque contra Occidente

Los medios de comunicación llevan meses difundiendo declaraciones de la OTAN, de Estados Unidos y de países europeos en las que sus dirigentes aseguran que Rusia planea atacar a Occidente y que Ucrania es la primera línea de defensa.

En diciembre del año pasado Biden dijo que “si Putin toma Ucrania, no se detendrá ahí […] Continuará. Lo dijo muy claramente. Si Putin ataca a un aliado de la OTAN, bueno, como miembros de la OTAN estamos comprometidos a defender cada centímetro de territorio de la OTAN. Entonces tendremos algo que no buscamos y que no tenemos hoy: tropas estadounidenses luchando contra las tropas rusas”, dijo Biden.

Los constantes aspavientos sirven a los jerifaltes occidentales para justificar ante sus votantes el rearme y el despilfarro económico para apoyar a Ucrania. El choque (militar, político, económico y diplomático) con Rusia, además de prolongado, será muy costoso. Exigirá sacrificios, es decir, despidos, rebajas de salarios, aumentos de jornada, recortes presupuestarios…

En diciembre Putin desestimó las acusaciones, calificándolas de “completamente absurdas”. Rusia no quiere ir a la guerra, ni con la OTAN, ni con Estados Unidos, ni con Europa. “Rusia no tiene ninguna razón, ningún interés -geopolítico, ni económico, político o militar- en luchar con los países de la OTAN”, respondió Putin.

En su informe anual, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos confirma las declaraciones de Putin. “Rusia no quiere un conflicto militar directo con las fuerzas estadounidenses y la OTAN y continuará sus actividades asimétricas por debajo de lo que considera el umbral de un conflicto militar a escala mundial”.

La evaluación fue presentada a los dirigentes estadounidenses a principios de febrero, pero se hizo pública el lunes (*).

La Oficina enumera las herramientas que Estados Unidos espera de Rusia para promover sus intereses, que van desde “usar la energía para intentar coaccionar la cooperación y debilitar la unidad occidental en Ucrania”, hasta la intimidación militar, la influencia maliciosa, los ataques informáticos, el espionaje y el subterfugio.

El informe admite que a pesar de los enormes daños “internos y externos” derivados de la guerra en Ucrania, Rusia “sigue siendo un adversario resistente y capaz en una amplia gama de áreas y busca proyectar y defender sus intereses en el plano mundial, escalar y socavar a Estados Unidos y Occidente”.

La Oficina destaca su preocupación por la mayor cooperación ruso-china, una eventualidad que los viejos especialistas de la política exterior estadounidense, como Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski, siempre destacaron y propusieron evitar.

“El profundo compromiso económico de Moscú con Pekín ofrece a Rusia un mercado importante para su energía y materias primas, una mayor protección contra futuras sanciones y un socio más fuerte contra Estados Unidos”, dice el informe.

China es, con diferencia, el socio comercial más importante de Rusia, con un comercio bilateral que alcanzó más de 220.000 millones de dólares el año pasado, superando ya en un 15 por cien su volumen total de 2022, añade el documento.

En el frente económico, la ODNI espera que el PIB de Rusia registre un crecimiento modesto este año. El FMI espera que aumente un 2,6 por ciento, frente al 1,5 por ciento esperado el otoño pasado, y destaca que sus vínculos económicos con países no occidentales seguirá fortaleciéndose.

Además, la inteligencia estadounidense espera que Moscú mantenga un “importante apalancamiento energético”, incluso en Europa, donde siguió siendo el segundo mayor proveedor de gas licuado hasta la primera mitad del año pasado, a pesar de las sanciones de Bruselas.

Tras asegurar que la Guerra de Ucrania “ha implicado costes significativos y duraderos para Rusia”, la ODNI admite, no obstante, que la estrategia defensiva adoptada por Moscú ante la contraofensiva estival de Kiev “favorece las ventajas militares estratégicas de Rusia y desplaza cada vez más la dinámica a favor de Moscú”. La industria de guerra de Rusia se ha comprometido a “aumentar significativamente la producción de una serie de armas de ataque de largo alcance, municiones de artillería y otras capacidades que le permitirán sostener una guerra larga y de alto impacto”.

Mientras tanto, Moscú ha logrado avances continuos en el campo de batalla desde finales del año pasado y se beneficia de las incertidumbres sobre el futuro de la asistencia militar occidental, dice el informe. Rusia, China, Irán y Corea del norte son los cuatro principales actores públicos que “participan en comportamientos competitivos que amenazan directamente la seguridad nacional de los Estados Unidos”, con China específicamente incluida como una potencia que “apunta a superar a Estados Unidos en términos de poder y seguridad nacional mundial”.

Irán está catalogado como una amenaza a “los intereses, aliados e influencia de Estados Unidos en el Medio Oriente” y como un país que “tiene la intención de consolidar su estatus emergente como potencia regional mientras minimiza los riesgos”.

En cuanto a Corea del norte, la ODNI espera que Kim Jong Un “continúe buscando capacidades militares nucleares y convencionales que amenazan a Estados Unidos y sus aliados”, fortaleciendo los lazos económicos, diplomáticos y de defensa con China y Rusia, que tienen que ayudar a Pyongyang a lograr la “aceptación internacional” de su estatus como potencia nuclear.

(*) https://www.dni.gov/index.php/newsroom/press-releases/press-releases-2024/3789-odni-releases-2024-annual-threat-assessment-of-the-u-s-intelligence-community

Hezbollah captura en Beirut a un espía español que portaba pasaporte diplomático

La semana pasada el servicio de seguridad de Hezbollah capturó a un ciudadano español en el barrio de Al Kafaat, en los suburbios del sur de Beirut. Estaba filmando con su teléfono en la calle y afirmó que se había perdido y que necesitaba enviar su ubicación a unos amigos para que fueran a recogerlo.

Sin embargo, durante el interrogatorio, se descubrió que su teléfono contenía un programa avanzado que impedía el acceso a los datos almacenados. Acto seguido, altos funcionarios de la embajada española intervinieron para obtener su liberación. Más tarde se descubrió que el hombre tenía pasaporte diplomático.

Hezbollah también detuvo a seis ciudadanos holandeses en el mismo barrio de Beirut. Estaban en posesión de armas de fuego, municiones y equipo militar.

Hezbollah entregó a los terroristas a la Dirección de Inteligencia libanesa, donde fueron interrogados y detenidos hasta el viernes.

Los terroristas fingían ser miembros del ejército holandés que simulaban un intento de evacuación. El contacto con ellos se perdió después de que entraron en los suburbios del sur y fueron detenidos por miembros de la seguridad de Hezbollah.

En la simulación fallida participaron dos funcionarios de la embajada holandesa que residen en la periferia del sur de Beirut.

Sin embargo, según el periídico libanés Al Mahatta, los funcionarios de la embajada no eran en realidad ciudadanos holandeses y que “el embajador holandés en el Líbano llegó rápidamente al Ministerio para presionar por su liberación, con el pretexto de que no habían cometido algún delito. Esto es obviamente falso, ya que es una grave violación de la ley y una importante amenaza a la seguridad”.

Lo que resulta aún más sospechoso es que el comando afirmó haber llevado a cabo la operación sin consultar a su propia embajada. También se descubrió que habían lanzado su operación desde Kaslik, una ciudad costera al norte de Beirut, “en lugar de desde la embajada o un lugar afiliado a la embajada”.

Las detenciones del ciudadano español y los holandeses forman parte de un programa implementado por la seguridad de Hezbollah en respuesta a los esfuerzos de la inteligencia israelí y otros servicios extranjeros de espionaje para recopilar la información necesaria para el asesinato de dirigentes de Hezbollah.

En diciembre Israel asesinó a Saleh Al Arouri, un destacado dirigente de Hamas, en un ataque aéreo en el suburbio de Dahiya, al sur de Beirut, y en enero a Alí Hussein Burji, un alto comandante de Hezbollah, en el sur de Líbano.

Desde el inicio de la guerra el 8 de octubre, las embajadas de varios países occidentales, incluidos Gran Bretaña y Canadá, han traído fuerzas especiales, municiones y equipos avanzados con el pretexto de evacuar a sus diplomáticos y a sus nacionales si la situación se deteriora.

En noviembre Al Ajbar informó de que misteriosos vuelos de carga militares extranjeros, que potencialmente transportaban equipos para su uso contra Hezbollah, estaban aterrizando en los aeropuertos de Beirut y Hamat.

Entre el 14 y el 20 de noviembre, nueve aviones de diferentes países de la OTAN fueron registrados aterrizando en los aeropuertos de Beirut y Hamat, incluidos varios procedentes de Tel Aviv.

—https://thecradle.co/articles/hezbollah-detains-dutch-armed-group-in-beirut-suburb

La CIA ya no oculta su intervención en la Guerra de Ucrania

Hace ya tiempo que los servicios secretos dejaron de ser secretos y se convirtieron en su contrario. Por eso es cada vez más complicado diferenciar a un periodista de un espía. Las redacciones se han llenado de agentes (tapados y destapados) dedicados a la intoxicación.

Es el caso del New York Times, que ha publicado la presencia de la CIA en Ucrania. Si el redactor de la noticia hubiera sido Julian Assange, sería un delito de traición, o de espionaje, o algo parecido.

Pero en este caso quien escribe el texto es la propia CIA, es decir, que a la CIA le interesa que conozcamos sus actividades en Ucrania. Dejan de ser secretas. En realidad, eran cosas que ya se sabían desde 2014, pero sólo los conspiranoicos las difundían. Ahora pasan a ser noticias verídicas porque el New York Times les ha puesto el marchamo de la honorabilidad.

Como era de esperar, las actividades de la CIA en Ucrania llevan un nombre cautivador, Operación Goldfish, y los redactores del periódico no ahorran detalles para describir las estaciones subterráneas de comunicaciones y vigilancia que construyeron al borde de la frontera con Rusia.

Cualquiera diría que los periodistas estuvieron allá, pero no es el caso. No hubo ninguna investigación, como pretende el New York Times. Los periodistas no se movieron de Washington. La CIA les proporcionó todo lo que necesitaban saber. Ni un ápice más. La CIA también les proporcionó los contactos, a los que califican de “fuentes”, aunque tampoco hubo tales. Todos eran miembros y colaboradores de la central de espionaje.

Por lo tanto, en el reportaje no hay más que una única fuente: la propia CIA hablando de sí misma y de sus actividades en Ucrania.

La intoxicación se produce en un momento en el que Biden no logra aprobar un paquete de ayuda a Ucrania de 61.000 millones de dólares. El New York Times quiere convencer a los congresistas reticentes de que voten favorablemente porque de lo contrario la CIA quedaría privada de una valiosa información sobre Rusia.

A través del New York Times, la CIA quiere dar a entender que a los sicarios ucranianos no se les puede dejar abandonados y que todo depende de los fondos que el Congreso se niega a aprobar. Pero eso también es falso, porque la CIA administra sus propios fondos, que son gigantescos y completamente independientes de lo que vote el Congreso.

Eso es lo que les explicó William Burns, el director, cuando viajó a Kiev hace dos semanas. El compromiso de Estados Unidos con Ucrania sigue en pie, dijo. Eso se traduce de la siguiente manera: el compromiso de la CIA con Ucrania sigue en pie.

El espionaje británico recurre al British Council para encubrir sus actividades en Jerson

El British Council, una organización gubernamental británica, está llevando a cabo actividades de espionaje en beneficio de la OTAN en Jerson, según un comunicado publicado por el FSB, el secreto secreto ruso (*).

Como hemos afirmado aquí tantas veces, los países de la OTAN están implicados hasta el tuétano en la Guerra de Ucrania, lo cual, además, no es nada sorprendente porque es su guerra; no la de Ucrania.

Dentro de la OTAN, Reino Unido es uno de los puntales, siendo los promotores de la rusofobia y la campaña de intoxicación, en general. La Operación Novichok fue el punto de viraje del cambio en las relaciones entre Occidente y Rusia.

El gobierno británico también fue el primero en firmar un acuerdo de cooperación militar con Ucrania a principios de año, seguido por Alemania y Francia, que deben encargarse de remediar la imposible incorporación de Ucrania a la OTAN.

Reino Unido no sólo envía misiles y adiestradores al frente ucraniano, sino que también se ocupa del espionaje. El FSB ha destapado las actividades del British Council en Jerson, que, a través de organizaciones subsidiarias, lleva a cabo actividades de inteligencia en interés del gobierno de Kiev.

Los objetivos declarados oficialmente del British Council son desarrollar la cooperación en educación, cultura y artes entre Reino Unido y otros países. Pero, en realidad, estas actividades son sólo una tapadera para el trabajo de los servicios de inteligencia británicos.

Una organización extranjera, dice el FSB, utilizó a refugiados ucranianos que viven en Reino Unido para obtener información de inteligencia de carácter político-militar a través de los vínculos existentes en la región de Jerson.

Bajo la apariencia de cooperación cultural, un país busca forjar vínculos personales e institucionales en otro país, que le permitirán obtener información de una naturaleza completamente diferente.

Desde mediados de la década de 2000 el British Council está en la mira del FSB. En 2004 el Ministerio de Interior ruso acusó a la organización de fraude fiscal, ya que no pagaba impuestos en Rusia por las sumas recibidas por los cursos de inglés que impartía.

En 2007 el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso exigió que las sucursales del British Council fueran retiradas de los consulados y les prohibió ampararse en la inmunidad diplomática.

La actividad de esta organización se vio interrumpida en Rusia en 2018, tras el montaje Skripal orquestado por Reino Unido.

Tras el asunto de espionaje descubierto en la región de Kherson gracias a un ciudadano ruso que, tras ser contactado, finalmente se puso en contacto con los servicios rusos, el FSB inicia una verificación general de la actividad de esta organización en la región y de las personas que colaboraron en ella. El FSB publicó en los medios, por ejemplo, información sobre Svetlana Volochina, miembro de esta organización, e instó a los residentes de Kherson a proporcionar información sobre las fuerzas militares.

(*) http://www.fsb.ru/fsb/press/message/single.htm%21id%3D10439924%40fsbMessage.html

La CIA construyó 12 centros de espionaje en la frontera de Ucrania con Rusia

Desde 2014 la CIA entrenó y equipó a los oficiales de inteligencia de Kiev en 12 fortines subterráneos, algunos de los cuales están enterrados en un espeso bosque a lo largo de la frontera con Rusia (*).

Las bases, creadas tras el Golpe de Estado fascista, operaban como centros neurálgicos del ejército de Kiev.

Durante ocho años, el espionaje estadounidense entrenó y equipó a oficiales de inteligencia de Kiev en fortines, algunos de los cuales están enterrados en lo profundo de los bosques de Ucrania. También los han financiado íntegramente y parcialmente equipado.

Los fortines rastreaban a los satélites rusos, escuchaban las comunicaciones entre los comandantes rusos e informaban directamente a la CIA.

La asociación entre las centrales de inteligencia de ambos países comenzó con el Golpe de Estado de 2014. Inicialmente los ucranianos recopilaron tal cantidad de mensajes rusos que la estación de la CIA en la embaja de Kiev no tenía tiempo material para descifrarlos.

La CIA comenzó a entrenar a una nueva generación de espías ucranianos que operaban dentro de Rusia, en toda Europa y en Cuba. También comenzaron a entrenar una fuerza de comando ucraniana de élite, la Unidad 2245, que capturó drones y equipos de comunicaciones rusos para que los técnicos de la CIA pudieran descifrar los sistemas de cifrado de Moscú.

Uno de los oficiales de la unidad de inteligencia era Kyrylo Budanov, que ahora dirige la inteligencia militar del ejército.

Los espías de la CIA permanecieron en el oeste de Ucrania cuando la embajada estadounidense en Kiev evacuó al personal en las semanas previas al inicio de la guerra y ayudaron a transmitir información sobre los lugares en los que Rusia estaba planeando sus ataques y los sistemas de armas que pensaban usar.

El espionaje estadounidense proporciona a Ucrania información para ataques con misiles dirigidos, rastrean los movimientos de las tropas rusas y ayudan a mantener las redes de espionaje.

William J. Burns, director de la CIA, realizó una visita secreta a Ucrania el jueves pasado, su décima desde el inicio de la guerra en 2022. Hablando de la visita, un oficial de la CIA dijo: “Hemos demostrado un compromiso claro con Ucrania durante muchos años y esta visita fue otra fuerte señal de que el compromiso de Estados Unidos continuará”.

(*) https://www.nytimes.com/2024/02/25/world/europe/cia-ukraine-intelligence-russia-war.html

Condenan a 40 años de cárcel a un ingeniero de la CIA que destapó sus secretos

La semana pasada Joshua Schulte fue condenado a 40 años de prisión por filtrar “Vault 7” en 2017, considerado como el mayor robo de información clasificada en la historia de la CIA.

Schulte, ingeniero informático, fue encarcelado en 2018 por sus revelaciones sobre las actividades de ciberespionaje de la central. Entre las filtraciones está la intrusión en los teléfonos personales, así como la transformación de televisores conectados en dispositivos de escucha.

La sentencia, dictada por un tribunal de Manhattan, afirma que los secretos de la CIA acabaron en WikiLeaks, la web creada por Julian Assange, que también está en una cárcel en Londres desde hace diez años por motivos similares, aunque no ha sido juzgado.

Tras las rejas, Schulte intentó destapar más planes secretos, e incluso había creado un archivo que contenía imágenes de abusos sexuales contra niños.

El juez añadió al procedimiento una carta del actual cabecilla de la CIA, David Samuel Cohen, destacando el daño excepcionalmente grave causado a la seguridad nacional.

Al fiscal, David Williams Denton, la condena le parece poco; pidió la cadena perpetua.

Schulte ya fue juzgado en 2020, pero el veredicto fracasó porque los jurados no pudieron llegar a un acuerdo. En 2022 fue declarado culpable de la filtración de datos clasificados como secretos de defensa.

—https://abcnews.go.com/Technology/wireStory/cia-computer-engineer-gets-40-years-prison-giving-106879525

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