La web más censurada en internet

Etiqueta: Islamalgama (página 1 de 65)

El terrorismo se ha multiplicado por 100.000 en África desde el inicio de la guerra contra el terrorismo

El terrorismo en África hoy es mucho peor que cuando el ejército estadounidense desató la “lucha contra el terrorismo”, según un informe del Centro África de Estudios Estratégicos, un centro de investigación del Pentágono (*). Las muertes por terrorismo se han multiplicado por más de 100.000 en poco más de veinte años.

El Departamento de Estado documentó sólo nueve ataques terroristas en África en 2002 y 2003, en los que murieron 23 personas. En ese momento, Estados Unidos iniciaba un despliegue militar de dos décadas en el que ha invertido miles de millones de dólares, ha entrenado a miles de militares africanos, establecido docenas de puestos de avanzada, enviado sus propios comandos a una amplia gama de misiones, lanzado ataques con aviones no tripulados e incluso participado en combates terrestres.

El año pasado el número de víctimas de la violencia militante islamista en África aumentó un 20 por cien, de 19.412 en 2022 a 23.322, alcanzando “un nivel récord de violencia mortal”, según el Centro África. Esto representa casi el doble de las muertes desde 2021 y un aumento superior al 100.000 por cien en veinte años.

Durante estas dos décadas los esfuerzos “antiterroristas” de Estados Unidos en África se han centrado en dos frentes principales: Somalia y el Sahel de África occidental. Cada uno de ellos experimentó máximos significativos de actividades terroristas el año pasado.

Las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses se desplegaron por primera vez en Somalia en 2002, seguidas de ayuda militar, asesores y contratistas privados. Más de veinte años después las tropas estadounidenses todavía llevan a cabo operaciones “antiterroristas” allí, principalmente contra el grupo islamista Al Shabaab. Washington ha proporcionado miles de millones de dólares para ayudar a la “lucha antiterrorista”. Los estadounidenses también han llevado a cabo allí más de 280 ataques aéreos y ataques de comandos y han formado numerosas fuerzas delegadas para llevar a cabo operaciones militares discretas.

Según el Centro África, Somalia experimentó un aumento del 22 por cien en las muertes el año pasado, alcanzando un récord de 7.643 muertes, lo que significa que el balance sangriento se ha triplicado desde 2020.

Los resultados son aún peores para el Sahel. En 2002 y 2003 el Departamento de Estado registró sólo nueve ataques terroristas en África. Hoy en día, los países del Sahel están plagados de grupos terroristas que han crecido desde el inicio de la “guerra contra el terrorismo”. Los ataques de los yihadistas han desestabilizado a Burkina Faso, Mali y Níger. “El número de muertes en el Sahel casi se ha triplicado en comparación con 2020”, según el informe del Centro África. “Las muertes en el Sahel representaron la mitad de todas las muertes relacionadas con militantes islamistas registradas en el continente en 2023”.

Al menos 15 militares que participaron en la asistencia de seguridad de Estados Unidos intervinieron en 12 golpes de Estado en África Occidental y el Sahel desde el inicio de la “guerra contra el terrorismo”. La lista incluye a Burkina Faso (2014, 2015 y dos veces en 2022), Chad (2021), Gambia (2014), Guinea (2021), Mali (2012, 2020 y 2021), Mauritania (2008) y Níger (2023).

Al menos cinco dirigentes de la junta militar de Níger recibieron formación estadounidense y otros cinco miembros de las fuerzas de seguridad nigerianas también fueron entrenados en Estados Unidos para ejercer cargos políticos en el país africano.

(*) https://africacenter.org/spotlight/mig2024-deaths-militant-islamist-violence-africa-rise/

El arma secreta de Estados Unidos en Oriente Medio: los yihadistas

Más de seis años después de declarar la victoria sobre el Califato Islámico, los informes de inteligencia irakíes indican ahora que miles de yihadistas escaparon ilesos, bajo la protección de las tropas estadounidenses en dos zonas del oeste de Irak.

El Califato Islámico tenía más de 35.000 combatientes en Irak en su apogeo: 25.000 de ellos murieron, mientras que más de 10.000 simplemente “desaparecieron”. Cientos de combatientes del Califato Islámico huyeron a Turquía y Siria a finales de 2017. Después de que Abdullah Qardash fuera nombrado dirigente del Califato Islámico en 2019, tras la muerte del califa Abu Bakr al-Baghdadi, el nuevo califa comenzó a reestructurar la organización y ordenó a sus seguidores que regresaran a Irak. La organización aprovechó la larga frontera con Siria, los disturbios en materia de seguridad y la diversidad de fuerzas en ambos lados de la frontera para infiltrarse nuevamente en territorio irakí.

Los miembros del Califato Islámico encarcelados admiten que infiltrarse en esa frontera no es una tarea fácil, debido al estricto control impuesto por los guardias fronterizos irakíes y al uso de tecnología moderna, como las cámaras térmicas. Es necesario que a los terroristas les ayuden intermediarios capaces de atravesar o eludir las fortificaciones para cruzar las fronteras.

Estados Unidos desempeña un papel clave en las violaciones fronterizas. Varios incidentes confirman la asistencia estadounidense para asegurar las rutas de cruce de los miembros del Califato Islámico, principalmente bombardeando unidades irakíes en la frontera, particularmente las Unidades de Movilización Popular (PMU), para crear espacios para que los combatientes del Califato Islámico crucen la frontera.

Hay informes confirmados de que helicópteros Chinook estadounidenses transportaron combatientes desde el este de Siria al desierto de Anbar en el oeste de Irak y a Jebel Hamreen en el este del país.

Las preocupaciones internacionales por las guerras de Gaza y Rusia-Ucrania han permitido al Califato Islámico recuperar sus efectivos, al tiempo que sigue beneficiándose del apoyo logístico interno y externo.

Los padrinos del terrorismo yihadista

El valle de Huran es el más grande de su tipo en Irak. Se extiende 369 kilómetros desde la frontera entre Irak y Arabia Saudita hasta el Éufrates, cerca de la ciudad de Haditha en la provincia de Anbar. Su topografía está marcada por vertiginosos acantilados con una altura de 150 a 200 metros, e incluye las colinas que rodean los valles bajos que se extienden por los alrededores.

Sigue siendo uno de los entornos estratégicos más peligrosos del estado. Los grupos terroristas lo utilizan como refugio debido a su paisaje desértico y su distancia de las zonas urbanas congestionadas. Ha sido escenario de numerosos incidentes de seguridad, incluido el de diciembre de 2013, cuando el Califato Islámico mató al comandante de la séptima división del ejército irakí, a su asistente, al director de inteligencia de la provincia irakí de Anbar, a ocho oficiales y a trece soldados.

El parlamentario irakí Hassan Salem pidió una operación militar para limpiar el valle de Huran de terroristas. Confirmó que “hay miles de miembros del Califato Islámico en este valle recibiendo entrenamiento en campos privados, bajo protección estadounidense”, señalando que las tropas estadounidenses han “transferido a cientos de miembros del Califato Islámico de diferentes nacionalidades”.

La política exterior estadounidense está plagada de evidencia histórica de la creación de milicias armadas en Asia occidental y América Latina, que a menudo utilizan esas organizaciones para derrocar a los gobiernos de los países objetivo. Washington no tiene ninguna renuencia a aliarse con yihadistas, principalmente debido a su participación directa en el armamento y financiación de los muyahidines afganos, de donde surgieron los talibanes y Al-Qaeda.

Hay una conexión de larga data entre Estados Unidos y el Califato Islámico. Los dirigente del grupo terrorista se encontraban entre los reclusos de la prisión de Camp Bucca en el sur de Irak, un centro de internamiento dirigido por el ejército estadounidense. La lista de los terroristas más peligrosos capturados y luego liberados por los estadounidenses es bastante extraordinaria: el dirigente del Califato Islámico Abu Bakr al-Baghdadi, su sucesor Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurashi, Abu Mohammed al-Adnani, Abu Muslim al-Turkmani, Haji Bakr, Abu Abdulrahman al-Bilawi, Abu Ayman al-Iraqi, entre otros.

Camp Bucca, famoso por los abusos contra sus detenidos, reunió a elementos yihadistas, dejó que esa fórmula explosiva se cocinara a fuego lento durante seis años (2003-2009) y luego liberó a los yihadistas, ahora bien organizados en red.

Los clérigos del Califato Islámico incluso afirman que aprovecharon su tiempo en la prisión para lograr que los prisioneros se comprometieran a unirse al grupo después de su liberación.

La inteligencia estadounidense también protegió indirectamente a la organización terrorista, al permitir que los convoyes del Califato Islámico se movieran entre ciudades que entonces estaban bajo su control. Otras formas de protección, según los expertos en seguridad irakíes, incluyen negarse a implementar las sentencias de muerte dictadas por los tribunales irakíes contra miembros detenidos del Califato Islámico y establecer refugios seguros para los miembros de la organización en el oeste y el este de Irak.

Los yihadistas son los pequeños soldados estadounidenses en Oriente Medio

En un discurso pronunciado el 5 de enero, el secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah, advirtió que Estados Unidos estaba apoyando un resurgimiento del Califato Islámico en la región. Los servicios de inteligencia del ejército libanés detuvieron recientemente a un grupo de libaneses y sirios que se preparaban para llevar a cabo atentados terroristas.

Este aumento de las actividades terroristas se produce en un momento en que la resistencia libanesa está inmersa en una batalla estratégica y militar con Israel, que podría convertirse en una guerra abierta en cualquier momento. Cabe señalar también que la renovada actividad del Califato Islámico se concentra en el Líbano, Siria, Irak e Irán, es decir en los países de apoyo político, militar y logístico a la resistencia palestina.

El 4 de enero el Califato Islámico se atribuyó oficialmente la responsabilidad de dos atentados con bombas en la ciudad iraní de Kerman, que tuvieron como objetivo ceremonias conmemorativas que marcaban el aniversario del asesinato del comandante de la Fuerza Quds, Qassem Soleimani, por fuerzas estadounidenses. Las dos explosiones mataron a unas 90 personas e hirieron a decenas más, en un ataque sin precedentes dirigido al mayor adversario israelí-estadounidense en Asia occidental, apenas un día después de que Tel Aviv matara al máximo dirigente de Hamas, Saleh al-Arouri, en Beirut.

Anteriormente, el 5 de octubre de 2023, el Califato Islámico atacó con un dron una ceremonia de graduación de oficiales en la escuela militar en la ciudad siria de Homs, matando a unas 100 personas. Estos ataques, junto con otros en Irak, Siria, Irán, Pakistán, Afganistán y África, indican que -una vez más- están aportando sangre fresca, dinero y armas a las arterias del Califato Islámico.

Las tropas estadounidenses están impidiendo que los irakíes se acerquen al valle de Huran, atacando a todas las fuerzas de seguridad que se acercan a la zona. Así ocurrió cuando aviones estadounidenses apuntaban a las PMU (Unidades de Movilización Popular) que atacaban al Califato Islámico en la región. Informes de inteligencia confirman la presencia de decenas de miembros del Califato Islámico y otras organizaciones yihadistas en el valle, donde reciben entrenamiento y equipo del ejército estadounidense.

El Comando de Operaciones de Anbar confirma esta información. “Hace unas semanas se registró una notable actividad de la organización en el oeste del país. Cerca del desierto de Rutba, se vio a combatientes del Califato Islámico cavando escondites subterráneos”. Los informes indican que la organización está llevando a cabo operaciones terroristas en muchos lugares.

Al mismo tiempo, el Califato Islámico está ampliando sus operaciones en el este de Irak, en el triángulo geográfico que incluye el este de la gobernación de Salah al-Din, el noreste de Diyala y el sur de Kirkuk, particularmente en áreas geográficamente difíciles de Makhoul, Hamrin, Ghurra, Wadi al-Shay y Zaghitun.

Las tropas estadounidenses están desplegadas en Irak precisamente con el pretexto de “luchar contra el Califato Islámico”. La semana pasada, cuatro años después de que el Parlamento irakí votara por primera vez a favor de expulsar a las fuerzas extranjeras, el Primer Ministro irakí Mohammad Shia al-Sudani habló sobre el impacto “desestabilizador” de las tropas estadounidenses y exigió una salida “rápida y ordenada” de sus unidades.

Washington no sólo respondió afirmando que no tenía “la más mínima intención” de retirarse de Irak, sino que el 14 de enero anunció que enviaría 1.500 tropas adicionales a Irak y Siria, ilegalmente y sin el consentimiento de ambos países.

El Califato Islámico gana terreno cada vez que el gobierno de Bagdad exige la retirada del ejército estadounidense de Irak. No es una coincidencia que el grupo terrorista esté reuniendo una vez más sus fuerzas para atacar a los enemigos regionales más poderosos de Washington y Tel Aviv, el Eje de la Resistencia, en el mismo momento en que Estados Unidos e Israel hacen frente a un ataque multilateral del Eje en toda la región.

Las sinergias entre los estadounidenses y el grupo terrorista más grande del mundo no pueden ignorarse: sus objetivos son los mismos, y el Califato Islámico está entrando ahora en la lucha, cuando Washington comienza a perder su control sobre Oriente Medio.

—https://new.thecradle.co/articles/reviving-isis-a-us-weapon-against-the-resistance-axis

Hamas y los yihadistas: una mistificación occidental

En los medios occidentales no sólo destaca el calificativo de Hamas como “organización terrorista” sino, además, como parte integrante de los movimientos yihadistas. Netanyahu ya hizo ese paralelo en 2014 en la ONU, señalando la lucha de la civilización judeocristiana contra el islam.

El 18 de octubre, durante una visita a Tel Aviv, Biden declaró que “Hamas es peor que Daesh”. Unos días después, Macron propuso movilizar la coalición militar internacional creada contra el Califato Islámico para luchar contra Hamas.

Por extensión, el calificativo se extiende a los palestinos en su conjunto. En 2000, durante la Segunda Intifada, Estados Unidos extendió la calificación de “terroristas” a todas las organizaciones palestinas que participaron en ella. Al mismo tiempo, eran “enemigas de Estados Unidos”.

Aunque ciertos países occidentales consideran como “terrorista” a Hamas, el Consejo de Seguridad de la ONU, sin embargo, se ha negado a calificarlo de esa manera. Hamas nunca ha emprendido ninguna acción violenta fuera de los territorios de Palestina e Israel. Tampoco ha llevado a cabo acciones indiscriminadas. En su primera intervención tras el 7 de octubre, Mohamed Deif, dirigente de las Brigadas Ezzedine Al-Qassam, ordenó “no matar a los ancianos y a los niños”, lo que contrasta con los bombardeos isarelíes contra Gaza.

En 2003 Alemania, Reino Unido y Francia se negaron explícitamente a incluir al ala política de Hamas como organización terrorista, conformándose con la rama militar, argumentando que la calificación obstaculizaría el proceso de paz en Oriente Medio. Pero ese mismo año, la Unión Europea optó por poner fin a la distinción entre la rama política y la militar, clasificando a Hamas en su conjunto en su propia lista de “organizaciones terroristas”.

El resto del mundo no lo considera de esa manera, es decir, que esos países son la excepción y no la regla. En el mundo árabe no se han producido manifestaciones de simpatía a favor de Al Qaeda o el Califato Islámico, mientras que son frecuentes las muestras de apoyo de la resistencia palestina encarnada por Hamas, cuyos dirigentes han encontrado refugio en varias capitales como Damasco, Sanaa o Doha.

Por el contrario, dentro de la llamada “coalición” contra el Califato Islámico había varios países musulmanes, entre ellos Turquía.

Hamas y los Hermanos Musulmanes

En otras entradas ya hemos destacado el papel de la Hermandad Musulmana en el surgimiento de Hamas, una cercanía que también aparece en Al Qaeda y el Califato Islámico y que se acentuó durante la Guerra de Siria. Sin embargo, esa proximidad ha sido efímera porque en Hamas el foco siempre ha estado puesto en la situación de Palestina, más que en la retórica islamista.

Buena prueba de ello es la relación de Hamas mantiene con los movimientos chiítas, empezando por Irán y Hezbollah, que es más consistente que la que mantiene con la Hermandad Musulmana. Lo que prevalece en Hamas no son los dogmas religiosos sino los políticos, lo que ha llevado a la organización a participar en las elecciones o a reconocer las fronteras de Israel de 1967.

Hamas no es una organización universalista, como Al Qaeda o el Califato Islámico. No tiene aspiraciones fuera de Palestina, ni trata de unificar a la comunidad musulmana. Los yihadistas rechazan rotundamente un proyecto puramente nacional, como el de Hamas.

En 1996 un dirigente de Hamas en Cisjordania, Jamal Mansur, publicó un documento afirmando que el movimiento tiende hacia un paradigma democrático y se opone a una visión teocrática: “No existe ninguna noción de teocracia en el islam que pretenda representar la voluntad de Dios en la tierra”.

Por lo demás, Hamas ha condenado expresamente los atentados de Al Qaeda y el Califato Islámico, como los cometidos en 2015 en París, que calificó de “actos de agresión y barbarie”.

A tiro limpio con el Califato Islámico

En Gaza, donde ejerce el poder, Hamas detuvo a varios miembros del Califato Islámico y, al mismmo tiempo, el Califato Islámico ha asesinado a miembros de Hamas. Cuando el periodista británico Alan Johnston fue secuestrado por el grupo yihadista Jaich Al Islam (Ejército del Islam), Hamas exigió y obtuvo su liberación, subrayando que este último no podía ser considerado responsable de las acciones de su gobierno.

Cuando en agosto de 2009, Abdellatif Mussa, dirigente del grupo yihadista Jund Ansar Allah (Soldados de los Partidarios de Dios), proclamó un califato islámico en Rafah, dentro de la mezquita de Ibn Taymiyya, Hamas irrumpió en ella para restablecer la autoridad. El dirigente y 28 miembros del pequeño grupo murieron en la batalla y no menos de 150 personas resultaron heridas.

El dirigente del Califato Islámico en el Sinaí, Hamza Adil Mohammad Al Zamli, era de Gaza, donde Hamas nunca le permitió desplegar ninguna actividad.

Fuera de Palestina, en el campo de refugiados palestinos de Yarmuk, cerca de Damasco, el Califato Islámico y Hamas también se enfrentaron de forma sangrienta. Los yihadistas carecen de apoyo entre los palestinos. Según una encuesta de 2015, una abrumadora mayoría (el 91 por cien) de los palestinos de Cisjordania y Gaza cree que el Califato Islámico no representa al verdadero islam.

La equiparación de Hamas con los yihadistas es un arma propagandística de occidente que sirve, sobre todo, para desprestigiar la lucha del pueblo palestino.

Yassin Slama https://orientxxi.info/magazine/la-proximite-entre-le-hamas-et-les-djihadistes-une-mystification-occidentale,6859

La guerra es la continuación de la pandemia por otros medios

El Califato Islámico ha reparecido. Daba la impresión de que se había acabado y que la “guerra contra el terrorismo” había dado paso a la “guerra contra el covid”. Pero no ha sido así; vuelven las noticias sobre los atentados yihadistas, que mutan lo mismo que las infinitas cepas del mortífero virus.

La última vez que los cortadores de cabezas de bandera negra hablaron recomendaban a sus muchachos que se mantuvieran alejados de una Europa azotada por el coronavirus. Según un estudio de la Universidad de Yale, los confinamientos fueron positivos porque redujeron los “atentados terroristas violentos” (1).

Tres años después, un yihadista mata a un sacristán en Algeciras y hiere a un sacerdote. Meses después otro mata con un fusil a dos personas en pleno centro de Bruselas. En España se ha promulgado una “alerta terrorista” y ya han detenido a 14 yihadistas en lo que va de año. Los Mossos d’Esquadra han llevado a cabo un simulacro de atentado yihadista en la Estación de Sants, en Barcelona.

Desde el otro lado del Atlántico los políticos estadounidenses advierten de que la guerra contra el terrorismo no ha terminado. El Califato Islámico es un “polvorín de mecha lenta”. Estados Unidos ha comenzado a atacar de nuevo a sus dirigentes. En abril mató a dos y en julio al tercero. Siria también ha intervenido eliminando a otro. No hay organización que tenga más dirigentes que el Califato Islámico, cuyos cadáveres llenan los cementerios.

A lo largo del verano el Califato Islámico se atribuyó la autoría de varios ataques en Afganistán, Pakistán y Uganda, pero en los últimos días las actividades han empezado a multiplicarse.

El 11 de agosto la CBS informó de que la organización yihadista había tendido una emboscada en Siria, en la que había matado a 20 soldados del ejército regular.

Al día siguiente el Washington Post informó que una filial del Califato Islámico en el Congo, llamada ADF, se estaba volviendo “cada vez más mortífera”.

Al día siguiente siguieron apareciendo noticias de que la organización estaba recurriendo a las criptomonedas para “continuar su reinado de terror”.

Al día siguiente el gobierno iraní culpó oficialmente al Califato Islámico por un presunto ataque terrorista contra un santuario en Shiraz, y TimesNow informó que un experto en fabricación de bombas del Califato Islámico planeaba un ataque en India.

El sábado el Daily Mirror advirtió de que Al Qaeda y el Califato Islámico estaban de regreso en Afganistán. Mientras tanto, la policía indonesia había registrado la vivienda de un sospechoso de terrorismo, donde encontró una bandera del Califato Islámico.

Al mismo tiempo la ONU publica un informe advirtiendo de que el Califato Islámico todavía representa una amenaza grave porque tiene entre 5.000 y 7.000 combatientes en Siria e Irak (2).

La falta de actividad de la organización yihadista en los últimos años no fue porque en el mundo se desatara una horrible pandemia, sino que sólo se trataba de una pausa para facilitar el reclutamiento y la reorganización.

Pero el Califato Islámico, lo mismo que los virus, nunca había hecho pausas hasta ahora. Han seguido sacando de contrabando de Siria cientos de toneladas de petróleo diariamente en convoyes de varios kilómetros y, según algunos, a lomos de mulas. Los cargamentos, que sirven para su financiación, son imposibles de detectar ni de detener.

Sus cuentas bancarias nunca se cerraron y sus cuentas en las redes sociales tampoco.

Todo está como al principio. El yihadismo es otra cortina de humo que hay que mantener, sobre todo desde el 7 de octubre, para vincular con él a los palestinos. Las posibles repercusiones de esta segunda ola preocupan a los Mossos d’Esquadra, que han cuadruplicado las horas de protección de los intereses israelíes en Catalunya y se precupan por la “desinformación”. Los catalanes deberían estar más atentos a lo que digan las instituciones públicas que a las redes sociales (3).

Tienen razón los sesudos investigadores de la Universidad de Yale. Con la pandemia descubrimos que lo mejor para acabar con las olas de terrorismo son los confinamientos.

(1) https://news.yale.edu/2023/01/30/terror-under-lockdown-pandemic-restrictions-reduce-isis-violence
(2) https://www.thenationalnews.com/mena/2023/08/15/isis-still-poses-serious-threat-with-thousands-of-fighters-in-middle-east-un-says/
(3) https://www.telecinco.es/noticias/catalunya/20231020/mossos-cuadruplican-proteccion-sinagogas-preparan-mayor-simulacro-historia-estacion-sants_18_010759623.html

Los países occidentales colaboran con los terroristas en África

Hay pruebas de la colaboración entre los países occidentales y los terroristas en el continente africano, en particular en la República Centroafricana y Mali, dijo el jueves el director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Serguei Narychkin.

En su intervención en la 53 reunión del Consejo de Jefes de Agencias de Seguridad y Servicios Especiales de los países de la CEI, celebrada en Bakú del 10 al 12 de octubre, el Director de Inteligencia Exterior de Rusia reveló que los países occidentales están colaborando con los terroristas en atentados y sabotajes contra objetivos en Mali y la República Centroafricana.

“Recientemente, África ha sido objeto de especial atención por parte de Estados Unidos y sus aliados. Occidente ha observado con preocupación el creciente deseo de los estados africanos de seguir una política independiente, diversificar sus relaciones exteriores y desarrollar la integración regional”, dijo Narychkin.

“Tenemos información fiable de que las agencias de inteligencia occidentales ya están trabajando con grupos terroristas locales, con el objetivo de incitarles a cometer atentados terroristas y sabotear infraestructuras en Mali y la República Centroafricana”, concluyó.

—https://afriquemedia.tv/2023/10/12/il-existe-des-preuves-que-loccident-travaille-avec-des-terroristes-en-afrique-chef-du-renseignement-russe/

La ONU denuncia la complicidad de Francia con los crímenes yihadistas cometidos en Níger

El Encargado de Negocios de la Misión Permanente de la ONU en Níger, Idrissa Abubacar Daddo, denuncia las “violaciones del derecho internacional contra Níger”, cometidas por el gobierno francés y la Cedeao (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental).

En el preámbulo de la carta, fechada el 28 de agosto, Daddo señala “que desde el cambio de régimen que tuvo lugar el 26 de julio de 2023, la República de Níger ha enfrentado sanciones por parte de organizaciones regionales y subregionales, algunas de las cuales son contrarias al derecho de dichas organizaciones internacionales, al derecho internacional general y a la Carta de las Naciones Unidas, medidas que no están exentas consecuencias para la vida de la población nigerina. La República de Níger también es objeto de graves actos cometidos por la República Francesa que probablemente socaven la paz y la seguridad internacionales”.

También denuncia las sanciones adoptadas por la Cedeao, algunas de las cuales exceden las medidas previstas en los textos de la organización, en particular el cierre de fronteras y la suspensión de transacciones comerciales, que se aprobaron en violación de los textos de la Cedeao.

Las amenazas de intervención de la Cedeao constituyen una “violación de la prohibición del uso de la fuerza”, debido al incumplimiento de las normas procesales del Protocolo de Lomé así como a la falta de autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, asegura la carta.

La Misión denuncia también una serie de “actos graves que probablemente socaven la paz y la seguridad internacionales por parte de la República Francesa”. Entre las violaciones cometidas por Francia se encuentran, en particular, “la búsqueda de medios para intervenir militarmente en Níger”, en coordinación con “las antiguas autoridades nigerinas”, así como la negativa a reconocer la decisión de la junta militar de retirar el embajador de Níger en París, pero también la negativa francesa a reconocer la denuncia de “acuerdos de cooperación y acuerdos técnicos en el ámbito de la defensa y de la seguridad”, es decir, su negativa a repatriar a los 1.500 soldados franceses presentes en territorio nigerino.

El encargado de negocios de la misión permanente de la ONU en Níger denunció también el “comportamiento de las fuerzas francesas en territorio nigerino y de sus cómplices terroristas”.

“El 9 de agosto de 2023, alrededor de las 6:30 horas, el destacamento de la Guardia Nacional de Níger (GNN) de Bourkou-Bourkou [a 30 kilómetros de la mina de oro de Samira] fue objeto de un ataque. A través de la comunicación directa con socios occidentales, el comportamiento de las fuerzas francesas fue criticado por haber liberado unilateralmente a elementos terroristas capturados. Estos últimos se agruparon en un valle del pueblo de Fitili [28 kilómetros al noroeste de Yatakala] donde se celebró una reunión de planificación con el objetivo de atacar estas posiciones militares en la zona de las tres fronteras. Los dirigentes de los elementos terroristas, en total dieciséis, fueron detenidos en tres operaciones, dos de ellas en territorio nigerino y una en territorio maliense”.

La Misión denuncia también “la repetida y continua violación del espacio aéreo nigerino” por parte de las fuerzas aéreas francesas.

El 26 de julio, tras la toma del poder por los militares, la junta ordenó al embajador francés en Níger, Sylvain Itté, que abandonara Níger en un plazo de 48 horas. Francia se negó a acatar el ultimátum, lanzado el 27 de agosto, instando a su representante a no abandonar el suelo nigerino y rechazando categóricamente las exigencias de una junta por considerarla ilegítima.

La junta nigerina exige también la salida de 1.500 soldados franceses del territorio nigerino, otra exigencia que París se niega a cumplir.

Ataques armados sucesivos en los países del Sahel

Tras una emboscada yihadista contra un convoy del ejército nigerino cerca de la ciudad de Sanam, en la región de Tillaberi, murieron 6 soldados y 10 atacantes.

Tillaberi se encuentra en la línea fronteriza compartida por Níger, Malí y Burkina Faso, conocida como la línea de las Tres Fronteras.

Unos 12.000 soldados nigerinos participan en las operaciones antiterroristas y casi la mitad de ellos se encuentran en la frontera de 1.400 kilómetros con Malí y Burkina Faso.

El viernes de la semana pasada le había tocado el turno al ejército maliense. Seis de sus soldados murieron en un ataque de los tuaregs en el norte del país, mientras que 24 atacantes fueron eliminados.

Los enfrentamientos se produjeron, según una nota oficial, tras un “intento de incursión y fuego de hostigamiento de grupos terroristas contra unidades de las fuerzas armadas malienses que se instalaron en Ber como parte del proceso de devolución de los derechos de paso de la Minusma”, la misión de la ONU en Mali.

El domingo la base militar de Ber, en el norte, que estaba ocupada por la Minusma, fue ocupada por el ejército de Mali.

La salida de los cascos azules burkineses que ocupaban la base estaba prevista para finales de año, en el marco de la retirada de la Minusma de Malí, decidida por el Consejo de Seguridad de la ONU a finales de junio. Los recientes enfrentamientos entre el ejército de Malí y algunos grupos tuaregs han acelerado la retirada.

“Nuestro convoy que salió hoy de Ber fue atacado dos veces. 3 cascos azules heridos fueron evacuados a Tombouctú para recibir tratamiento médico. Los ataques contra el personal de mantenimiento de la paz pueden constituir crímenes de guerra según el derecho internacional”, escribió la ONU.

Durante varios días, Ber ha sido escenario de combates entre el ejército y los miembros de Wagner, por un lado, y algunos grupos de Azawad, por el otro. La versión de los tuaregs, que operan en el norte de Malí, es que fueron atacados por el ejército maliense y los miembros de Wagner, poniendo en entredicho el acuerdo de paz de 2015.

La agresión de la OTAN contra Libia, alcanzó de lleno a Mali, que es un país sumido en una profunda crisis interna, con sucesivos ataques armados, y en una profunda crisis multilateral, al mismo tiempo de seguridad, política, económica y humanitaria.

Recientemente los ataques armados se han reactivado como conecuencia del Golpe de Estado en Níger, como anunciamos en una entrada anterior.

Francia activa sus redes yihadistas para aislar al nuevo gobierno de Níger

Los servicios secretos franceses en el Sahel han activado a los grupos yihadistas para desestabilizar al nuevo gobierno de Níger. Miembros de Al Qaeda y el Califato Islámico atacaron a las tropas malienses que se dirigían hacia la frontera de Níger para conjurar la amenaza de invasión militar.

Los yihadistas han recibido órdenes de incrementar las acciones terroristas para hacer creer que una retirada de los soldados franceses de la región sería sinónimo de un resurgimiento del extremismo violento y representaría una amenaza para las poblaciones del Sahel.

La colusión entre la DGSE, el espionaje francés en el exterior, y los grupos yihadistas en el Sahel es evidente desde que Macron ordenó a su canal de propaganda France 24 que pusiera sus emisiones al servicio de la propaganda yihadista.

Francia quiere mantener un estado de inestabilidad en el Sahel, justificar su presencia militar y mantener el saqueo de las materias primas, como ha confesado recientemente la esposa del el antiguo presidente de Chad, Idriss Deby.

La CEDEAO, un organismo creado por Francia, corre el riesgo de disolverse a raíz del nuevo movimiento de liberación anticolonial que se ha levantado en África. Los países del Continente Negro quieren desarrollo económico y para ello necesitan independencia política, soltar todas las amarras que les vinculan a las viejas metrópolis europeas.

Los yihadistas se preparan para bloquear cualquier ejército que acudiera en ayuda del nuevo gobierno de Níger. Francia ha venido sosteniendo las redes yihadistas en el norte de África como instrumento de presión, y ahora ha llegado e momento de activarlas.

Francia financió a Al-Qaeda en el Sahel con el uranio de Níger

Francia es un país nuclearizado. Es uno de los que tiene un mayor número de centrales nucleares y una mayor proporción de energía de origen nuclear. El país depende de las minas de uranio.

Aproximadamente, un 20 por cien del uranio lo importa de Níger a través de una empresa pública, Areva, que en 2018 cambió su nombre por el de Orano.

El país africano es uno de los mayores productores mundiales de uranio, después de Kazajistán, Canadá y Australia. Las minas están en el desierto de Arlit, un lugar seco y polvoriento. Desde que en los años sesenta se abrieron las minas, llegan oledas de emigrantes y en medio del desierto malviven 117.000 personas.

En las afueras de Arlit, pesados camiones amarillos trabajan las 24 horas del día transportando mineral de color verde grisáceo desde el fondo de enormes pozos de 100 metros de profundidad.

Pero Níger también es uno de los países más pobres del mundo. Más del 60 por cien de sus 20 millones de habitantes sobreviven con menos de un dólar al día. En Arlit hay barrios que se quedan sin agua durante tres semanas seguidas. En las escuelas los alumnos tienen que sentarse en el suelo o estudiar en chozas de paja. Por la noche, gran parte de la ciudad está a oscuras.

Podría ser muy rico, pero no es así, ¿cómo es posible? Se llama neocolonialismo. Níger se empobrecía mientras Areva/Orano crecía hasta convertirse en una de las multinacionales mineras más grandes del mundo. Su tamaño es casi el doble de toda la economía de Níger.

La empresa tiene dos sucursales en medio de desierto. Sus nombres cambian en función de las minas que explotaban. Una de ellas es Cominak, que Areva/Orano estuvo explotando desde los años sesenta hasta que no quedó nada. La cerró en 2021.

Areva/Orano nunca pagó impuestos por la exportación de uranio, ni por los materiales y equipos utilizados en la extracción. Sólo pagaba el 5,5 por ciento sobre el uranio producido, aunque ningún nigerino sabía a ciencia cierta cuánto uranio se producía. Las exenciones fiscales de Areva/Orano le costaban a Nigeria entre 23 y 30 millones de euros al año.

Los ingresos fiscales de Níger son los más bajos de África occidental. Es un país que vive de la mendicidad internacional. La “ayuda” representa casi el 40 por ciento del presupuesto público y procede de… Francia, naturalmente.

Desde hace diez años, las manifestaciones contra Areva/Orano en Niamey son corrientes, y las reivindicaciones laborales y sociales han pasado a convertirse en una batalla política contra el imperialismo.

El vasallo más fiel

El antiguo Presidente de Níger, Mahamadu Issufu, que aparece en al foto de portada, no era otra cosa que un empleado de Areva/Orano. Es un ingeniero de minas formado en Francia, donde conoció a François Hollande. Ambos se sentaban juntos en las reuniones de la Internacional Socialista.

Entre 1985 y 1992 Issufu fue capataz de las minas de Areva/Orano. Al dejar las minas, los franceses lo nombraron Primer Ministro y luego lo pusieron al frente de la Presidencia, donde demostró lo que se esperaba de él. En los casi años transcurridos entre 1993 y 2021 siguió siendo un fiel vasallo.

Cuando en 2011 Issufu llega a la presidencia, la OTAN había invadido Libia, Gadafi es asesinado y los yihadistas se apoderan del Sahel, incluidas las minas del desierto de Arlit. Al mismo tiempo, Níger no tenía ni un céntimo, ni siquiera para poner a las tropas a vigilar los yacimientos.

En fin, hasta hace muy poco tiempo, en Níger no había otra cosa que Areva/Orano, o sea, neocolonialismo francés. El ministro de Hacienda, Hassumi Massaoudu, también había sido empleado de la empresa minera. Los franceses mantuvieron el monopolio de la extracción de uranio en Níger hasta que en 2006 el gobierno de Niamey aprobó una nueva ley minera. Cayó el monopolio francés y se inició una nueva política de puertas abiertas.

El año pasado había 31 autorizaciones para la prospección de uranio y 11 permisos para extraer el mineral adjudicados a empresas de distintos países.

El uraniumgate

Los medios franceses siempre destacaron la lucha contra la corrupción del antiguo presidente Issufu, su hombre en Niamey. Pero en 2017 la prensa nigerina destapó algo bien distinto, que llamó “uraniumgate”. Se refieren a los sobornos cobrados por Issufu de Areva/Orano nada más llegar a su cargo en 2011.

La multinacional tuvo que cambiar su nombre un año después de destaparse una trama de corrupción de muy largo alcance, donde aparecen bancos, testaferros, yihadistas, países y riadas de dinero que saltan de un lado a otro. Como es natural, Areva/Orano era el principal protagonista, al lado de la empresa pública nigerina Sopamin (Sociedad Patrimonial de Minas de Niger).

La explicación de la empresa minera es que se dedicaban a especular con el precio del uranio en el mercado internacional. Vendían y compraban para beneficiarse de las subidas o bajadas de los precios, entregando a Sopamin una parte de las ganancias obtenidas. Eran trapicheos a corto plazo que dejaban buenos dividendos para todos a cambio de nada.

Naturalmente, a la versión de la multinacional francesa le falta un complemento importante: lo mismo que Lafarge en Siria, como ya explicamos en varias entradas, Areva/Orano también estaba financiando a Al-Qaeda con los trapicheos del uranio en el mercado internacional.

En septiembre de 2010 Al-Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) secuestró en Arlit a 7 trabajadores de las minas de Areva/Orano y Sogea-Satom. En febrero del año siguente, un coronel del espionaje francés (DGSE, Dirección General de Seguridad Exterior), Jean-Marc Gadoullet, a través de una empresa privada suya, denominada OPOS (Operaciones y Organizaciones Especiales), pagó una primera parte del rescate de aproximadamente 13,5 millones de euros que le entregó Areva/Orano y obtuvo la liberarión de tres de los rehenes.

Para liberar a los demás, el entonces presidente francés, Sarkozy, recurrió a su sicario Issufu, que se cobró su parte del negocio. Las pérdidas de la multinacional se cubrieron con las operaciones especulativas de uranio en el mercado internacional y la renegociación en julio de los contratos de adjudicación de las minas con el gobierno de Issufu.

Los yihadistas cobraron 17,6 millones de dólares y con la clave T3 en los papeles, Issufu se aprovechó personalmente de los secuestros. Le correspondió una mordida de 2,6 millones de dólares, cobrados en un banco con sede en Dubai. Pero no fue el único ni el más importante, porque el objetivo de Francia era llevar a Al-Qaeda a Níger y al conjunto de los países del Sahel africano, donde siguen establecidos muchos años después.

Issufu luchaba contra la corrupción tanto como Francia luchaba contra el yihadismo.

Los secuestradores del 11-S fueron reclutados por la CIA

Un documento judicial hecho público recientemente plantea serias dudas sobre la relación entre la Estación Alec, una unidad de la CIA creada para localizar al dirigente de Al Qaeda, Osama bin Laden, y sus asociados, y dos secuestradores del 11-S antes de los atentados, que fue ocultada al más alto nivel del FBI.

El documento es una declaración de 21 páginas de Don Canestraro, investigador principal de la Oficina de Comisiones Militares, el órgano jurídico que supervisa los casos de los acusados del 11-S. Resume información clasificada publicada por el gobierno y entrevistas privadas que realizó con altos cargos anónimos de la CIA y el FBI. Muchos de los agentes que hablaron con Canestraro dirigieron la Operación Encore, la prolongada y abortada investigación del FBI sobre los vínculos del gobierno saudí con el 11-S.

A pesar de realizar numerosas entrevistas a una serie de testigos, producir cientos de páginas de pruebas, investigar formalmente a varios funcionarios saudíes y reunir un gran jurado para investigar una red de apoyo a los secuestradores con sede en Estados Unidos y dirigida por Riad, la Operación Encore se detuvo abruptamente en 2016. Al parecer, esta decisión se debió a un conflicto bizantino en el seno del FBI sobre los métodos de investigación.

Cuando se publicó en 2021 en la lista pública de audiencias del FBI, cada parte del documento estaba redactada, excepto las palabras “sin clasificar”. Dado su explosivo contenido, no es difícil ver por qué: como concluyó la investigación de Canestraro, al menos dos secuestradores del 11-S habían sido reclutados, a sabiendas o no, como parte de una operación conjunta de inteligencia CIA-Saudí que podría haber salido mal.

En 1996 se creó la Estación Alec bajo los auspicios de la CIA. Se suponía que iba a ser un esfuerzo de investigación conjunto con el FBI. Sin embargo, los agentes del FBI asignados a la unidad pronto descubrieron que tenían prohibido pasar información a su sede sin autorización de la CIA, y que se enfrentarían a severas sanciones si lo hacían. Los intentos de compartir información con la unidad equivalente del FBI -la brigada I-49, con sede en Nueva York- fueron bloqueados en repetidas ocasiones.

A finales de 1999, cuando “el sistema parpadeaba en rojo” por la inminencia de un atentado terrorista a gran escala de Al Qaeda en Estados Unidos, la CIA y la NSA seguían de cerca a un “cuadro operativo” dentro de una célula de Al Qaeda que incluía a los ciudadanos saudíes Nawaf Al-Hazmi y Khalid Al-Mihdhar. Ambos secuestraron el vuelo 77 de American Airlines, que se estrelló contra el Pentágono el 11 de septiembre de 2001.

Al-Hazmi y Al-Midhar habían asistido a una cumbre de Al Qaeda celebrada del 5 al 8 de enero de 2000 en Kuala Lumpur (Malasia). La reunión fue fotografiada y filmada en secreto por las autoridades locales a petición de la Estación Alec, pero al parecer no se realizó ninguna grabación de audio. De camino, Mihdhar pasó por Dubai, donde agentes de la CIA irrumpieron en su habitación de hotel y fotocopiaron su pasaporte. Esto reveló que tenía un visado de entrada múltiple para Estados Unidos.

Un cable interno de la CIA de la época indica que esta información se transmitió inmediatamente al FBI “para que siguiera investigando”. De hecho, la Estación Alec no sólo no informó al FBI del visado estadounidense de Mihdhar, sino que prohibió específicamente a dos agentes del FBI asignados a la unidad que lo hicieran.

“Dije: ‘Tenemos que decírselo al FBI. Estos tipos son claramente malos […] tenemos que decírselo al FBI’. Y entonces [la CIA] me dijo: ‘No, éste no es el caso del FBI, ésta no es la jurisdicción del FBI’”, declaró Mark Rossini, uno de los agentes del FBI en cuestión. “Si hubiéramos cogido el teléfono y llamado al FBI, habría infringido la ley. Me habrían expulsado del edificio el mismo día. Me habrían suspendido las autorizaciones y me habría marchado”.

La conexión con el espionaje saudí

El 15 de enero Hazmi y Mihdhar entraron en Estados Unidos por el aeropuerto internacional de Los Ángeles, pocas semanas después del fracaso del Proyecto Millennium. Omar Al-Bayoumi, un “funcionario en la sombra” del gobierno saudí, les recibió inmediatamente en un restaurante del aeropuerto. Tras una breve conversación, les ayudó a encontrar un piso cerca del suyo en San Diego, cofirmó su contrato de alquiler, abrió cuentas bancarias y les dio 1.500 dólares para pagar el alquiler. Los tres mantuvieron numerosos contactos posteriormente.

En entrevistas con investigadores de la Operación Encore años después, Bayoumi afirmó que su encuentro con los dos aspirantes a secuestradores fue una mera coincidencia. Su extraordinario apoyo práctico y financiero fue, dijo, simplemente caritativo y motivado por su simpatía hacia los dos hombres, que apenas hablaban inglés y no estaban familiarizados con la cultura occidental.

El FBI no estuvo de acuerdo y concluyó que Bayoumi era un espía saudí que trataba con varios operativos de Al Qaeda en Estados Unidos. También estimó que había un “50/50 de probabilidades” de que este espía -y por extensión Riad- tuviera un conocimiento previo detallado de los atentados del 11 de septiembre.

Este notable descubrimiento no se hizo público hasta 20 años después, cuando se desclasificaron una serie de documentos de la Operación Encore a instancias del gobierno de Biden, y fue completamente ignorado por los principales medios de comunicación. La declaración de Don Canestraro revela ahora que los investigadores del FBI fueron aún más lejos en sus evaluaciones.

Un agente especial del FBI, identificado como CS-3 en el documento, dijo que el contacto de Bayoumi con los secuestradores y su posterior apoyo a los mismos “se llevó a cabo bajo la dirección de la CIA a través de la inteligencia saudí”. El objetivo explícito de la Estación Alec era “reclutar a Al-Hazmi y Al-Mihdhar mediante una relación de enlace”, con la ayuda de la Dirección de Inteligencia General de Riad.

Una unidad de la CIA de lo más singular

La misión oficial de la Estación Alec consistía en seguir la pista de Bin Laden, “reunir información sobre él, llevar a cabo operaciones contra él, desbaratar sus finanzas y advertir a los responsables políticos de sus actividades e intenciones”. Estas actividades implicaban naturalmente el reclutamiento de informadores dentro de Al Qaeda.

Sin embargo, como le dijeron a Canestraro varias fuentes de alto nivel, era extremadamente “inusual” que una entidad de este tipo se dedicara a reunir información de inteligencia y reclutar agentes. La unidad, con sede en Estados Unidos, estaba dirigida por analistas de la CIA, que normalmente no gestionan recursos humanos. Legalmente, este trabajo es competencia exclusiva de los oficiales de casos “entrenados en operaciones encubiertas” con base en el extranjero.

CS-10, oficial de casos de la CIA en la estación Alec, confirmó que Hazmi y Mihdhar tenían relación con la CIA a través de Bayoumi, y expresó su desconcierto por el hecho de que se hubiera encargado a la unidad que intentara penetrar en Al Qaeda en primer lugar. Creían que sería “prácticamente imposible […] desarrollar informadores dentro” del grupo, dado que la estación “virtual” tenía su sede en un sótano de Langley, “a varios miles de kilómetros de los países en los que se sospechaba que operaba Al Qaeda”.

CS-10 declaró asimismo que había “observado otras actividades inusuales” en la Estación Alec. Los analistas de la unidad estaban “dirigiendo las operaciones de los agentes de casos sobre el terreno enviándoles cables en los que se les ordenaba realizar una tarea específica”, lo que constituía “una violación de los procedimientos de la CIA”. Los analistas “normalmente no tenían autoridad para ordenar a un agente que hiciera nada”.

CS-11, un especialista en operaciones de la CIA asignado a la Estación Alec, “en algún momento anterior al 11-S”, declaró que él también “observó actividades que parecían estar fuera del ámbito de los procedimientos normales de la CIA”. Los analistas de la unidad “eran en su mayoría reservados y no interactuaban frecuentemente” con los demás. Cuando se comunicaban entre sí a través de cables internos, también utilizaban alias operativos, lo que CS-11 calificó de peculiar, dado que no trabajaban encubiertos “y su empleo en la CIA no era información clasificada”.

La inusual cultura operativa de la unidad puede explicar algunas de las extrañas decisiones tomadas durante este período en relación con los informadores de Al Qaeda. A principios de 1998, cuando la CIA tenía la tarea de penetrar en el entorno islamista londinense, un informante conjunto del FBI y la CIA llamado Aukai Collins recibió una oferta sorprendente: el propio Bin Laden quería que viajara a Afganistán para que pudieran reunirse.

Collins transmitió la petición a sus superiores. Mientras que el FBI estaba a favor de infiltrarse en la base de Al Qaeda, su superior de la CIA rechazó la idea, afirmando que “no había forma de que Estados Unidos aprobara la presencia de un agente estadounidense encubierto en los campamentos de Bin Laden”.

Del mismo modo, en junio de 2001, analistas de la CIA y del FBI de la Estación Alec se reunieron con altos cargos del FBI, incluidos representantes de su propia unidad de Al Qaeda. La CIA difundió tres fotos de personas que habían asistido a la reunión de Kuala Lumpur 18 meses antes, entre ellas Hazmi y Mihdhar. Sin embargo, como recordó un agente antiterrorista del FBI cuyo nombre en clave era CS-15, no se revelaron las fechas de las fotos ni detalles clave sobre las figuras que aparecían en ellas. En su lugar, los analistas se limitaron a preguntar si el FBI “conocía la identidad de las personas que aparecían en las fotos”.

Otro funcionario del FBI presente, CS-12, ofrece un relato aún más condenatorio. Los analistas de la Estación Alec no sólo no facilitaron información biográfica, sino que sugirieron falsamente que uno de los individuos podría ser Fahd Al-Quso, sospechoso del atentado contra el [buque] USS Cole. También se negaron rotundamente a responder a cualquier pregunta sobre las fotografías. No obstante, se confirmó que no existía ningún sistema para alertar al FBI si alguno de los tres individuos entraba en Estados Unidos, una “técnica de investigación estándar” para sospechosos de terrorismo.

Dado que Hazmi y Mihdhar parecían estar trabajando simultáneamente para la Estación Alec en algún puesto, es muy posible que la reunión de junio de 2001 fuera una farsa. No fue posible obtener ninguna información preguntando si la Oficina sabía quiénes eran sus agentes, aparte de averiguar si el equipo antiterrorista del FBI estaba al corriente de sus identidades, aspecto físico y presencia en Estados Unidos.

Una tapadera detrás de otra

Otra de las fuentes de Canestraro, un antiguo agente del FBI conocido como CS-23, dijo que después del 11-S, la sede del FBI y su oficina de campo de San Diego se enteraron rápidamente de “la afiliación de Bayoumi con la inteligencia saudí y, posteriormente, de la existencia de la operación de la CIA para reclutar” a Hazmi y Mihdhar.

Sin embargo, “altos funcionarios del FBI suprimieron las investigaciones” sobre estos asuntos. “El CS-23 afirma además que los agentes del FBI que testificaron ante la Comisión Mixta de Investigación del 11-S “recibieron instrucciones de no revelar el alcance de la implicación saudí en Al Qaeda.

La comunidad de inteligencia estadounidense habría tenido todos los motivos para proteger a Riad del escrutinio y de las consecuencias de su papel en los atentados del 11-S, ya que era uno de sus aliados más cercanos en aquel momento. Pero la entusiasta complicidad del FBI en el encubrimiento de la Estación Alec puede haber estado motivada por intereses propios, ya que uno de los suyos estuvo íntimamente implicado en los esfuerzos de la unidad por reclutar a Hazmi y Mihdhar, y por ocultar su presencia en Estados Unidos a las autoridades competentes.

CS-12, que asistió a la reunión de junio de 2001 con Estación Alec, dijo a Canestraro que había “seguido presionando a la sede del FBI para obtener más información sobre las personas que aparecían en las fotografías” durante el verano. El 23 de agosto se encontraron con una “comunicación electrónica” de la sede del FBI, que identificaba a Hazmi y Mihdhar e indicaba que se encontraban en Estados Unidos.

CS-12 se puso entonces en contacto con la analista del FBI de la Estación Alec que había realizado la comunicación. La conversación se volvió rápidamente “acalorada”, y la analista les ordenó que borraran la nota “inmediatamente”, ya que no estaban autorizados a verla. Aunque no se nombra en el comunicado, la analista del FBI en cuestión era Dina Corsi.

Al día siguiente, en una conferencia telefónica entre CS-12, Corsi y el jefe de la Unidad Bin Laden del FBI, “funcionarios de la sede central del FBI” pidieron explícitamente a CS-12 que “se retirara” y “dejara de buscar” a Mihdhar, ya que el FBI tenía la intención de abrir una “investigación de recopilación de inteligencia” sobre él. Al día siguiente, CS-12 envió un correo electrónico a Corsi en el que afirmaba sin rodeos que “alguien morirá” si Mihdhar no era procesado penalmente.

No es casualidad que dos días después, el 26 de agosto, la Estación Alec informara por fin al FBI de que Hazmi y Mihdhar se encontraban en Estados Unidos. Para entonces, los dos hombres se encontraban en las últimas fases de preparación de los inminentes atentados. Si se hubiera abierto una investigación criminal, podrían haber sido detenidos en seco. En lugar de ello, como habían anunciado los funcionarios en contacto con CS-12, se inició una investigación de los servicios de inteligencia, lo que obstaculizó las labores de búsqueda.

En los días siguientes a los atentados del 11 de septiembre, CS-12 y otros agentes del FBI con base en Nueva York participaron en otra conferencia telefónica con la sede central del FBI. Durante la conversación se enteraron de que los nombres de Hazmi y Mihdhar figuraban en el manifiesto del vuelo 77. Uno de los analistas en línea buscó los nombres de los dos hombres en “bases de datos comerciales” y rápidamente los encontró junto con sus direcciones particulares en la guía telefónica local de San Diego. Resultó que vivían con un informante del FBI.

CS-12 se puso rápidamente en contacto con Corsi “para obtener información sobre los secuestradores”. Corsi respondió proporcionando una fotografía de la misma operación de vigilancia que produjo las tres imágenes mostradas en la reunión de junio de 2001 entre la Estación Alec y agentes del FBI; en ellas aparecía Walid Bin Attash, uno de los principales sospechosos de los atentados con bomba perpetrados por Al Qaeda en 1998 contra la embajada estadounidense en África Oriental y el [buque] USS Cole.

Corsi no pudo explicar por qué la foto no se había mostrado antes a los agentes del FBI. De haberla mostrado, CS-12 afirma que habrían “establecido inmediatamente una conexión” entre Hazmi y Mihdhar y Bin Attash, lo que “habría convertido una investigación basada en inteligencia en una investigación criminal”. La oficina del FBI en Nueva York habría podido entonces dedicar todos sus recursos a la búsqueda de los secuestradores antes del fatídico día del 11 de septiembre de 2001.

Los agentes de la Estación Alec son recompensados

Los incansables esfuerzos de la Estación Alec por proteger a sus activos de Al Qaeda plantean la pregunta obvia de si Hazmi y Mihdhar, y tal vez otros secuestradores, trabajaban de hecho para la CIA el día del 11-S.

Puede que nunca conozcamos los verdaderos motivos de la obstrucción de la CIA. Pero está muy claro que la Estación Alec no quería que el FBI se enterara de sus operaciones encubiertas de inteligencia ni que interfiriera en ellas. Si el reclutamiento de Hazmi y Mihdhar por parte de la unidad fue puramente para recabar información, y no para dirigir operaciones, es incomprensible que el FBI no estuviera informado y que estuviera activamente desorientado.

Varias fuentes del FBI consultadas por Canestraro especularon con la posibilidad de que la desesperación de la CIA por penetrar en Al Qaeda la impulsara a conceder a la Estación Alec autoridad para reclutar agentes y a presionarla para que lo hiciera. Pero si realmente fue así, ¿por qué Langley se negó a enviar a Aukai Collins -un agente encubierto en varias bandas islamistas- para penetrar en la red de Bin Laden en Afganistán?

Otra posible explicación es que la Estación Alec, un poderoso e irresponsable equipo disidente de la CIA, trató de infiltrarse en el grupo terrorista para sus propios fines siniestros, sin la autorización y supervisión que Langley suele exigir en tales circunstancias. Dado que Collins era un activo compartido con el FBI, no se podía confiar en que participara en una operación negra tan delicada.

Nadie en la Estación Alec fue castigado en modo alguno por los supuestos “fallos de inteligencia” que permitieron que se produjeran los atentados del 11 de septiembre. De hecho, fueron recompensados. Richard Blee, jefe de la unidad en el momento de los atentados, y su sucesora Alfreda Frances Bikowsky, se incorporaron a la división de operaciones de la CIA y se convirtieron en figuras muy influyentes en la llamada guerra contra el terrorismo. Corsi, por su parte, fue ascendida al FBI, donde llegó a alcanzar el rango de Subdirectora Adjunta de Inteligencia.

En un giro perverso, el informe del Comité de Inteligencia del Senado sobre el programa de torturas de la CIA reveló que Bikowsky había sido una pieza clave en las maquinaciones de la agencia en los sitios negros y una de sus principales apologistas públicas. Cada vez está más claro que el objetivo específico del programa era obtener falsos testimonios de sospechosos para justificar y ampliar la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo.

La comprensión pública de los atentados del 11-S está muy influida por los testimonios de las víctimas de la tortura de la CIA, prestados bajo la coacción más extrema imaginable. Y Bikowsky, una veterana de Alec que cubrió al menos a dos posibles secuestradores del 11-S, ha recibido el encargo de interrogar a los presuntos autores.

Aukai Collins, un veterano agente encubierto del FBI, concluyó sus memorias con una escalofriante reflexión que sólo se vio reforzada por la declaración bomba de Don Canestraro: “Empecé a sospechar que el nombre de Bin Laden se mencionaba literalmente horas después del atentado […] Me volví muy escéptico respecto a todo lo que la gente decía sobre lo que había ocurrido o quién lo había hecho. Me acordé de cuando aún trabajaba para ellos y tuvimos la oportunidad de entrar en el campamento de Bin Laden. Algo no olía bien […] A día de hoy, no sé quién estuvo detrás del 11-S, y ni siquiera puedo adivinarlo […] Algún día se sabrá la verdad, y tengo la sensación de que a la gente no le gustará lo que oiga”.

—Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2023/04/18/9-11-hijackers-cia-recruits/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies