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El doble juego de Erdogan hacia Palestina e Israel

Erdogan es un maestro del doble juego, como corresponde a un Estado que es complejo desde su nacimiento hace 100 años de la mano de Mustafá Kemal. Su posición en la guerra actual en Gaza se resume en “Apoyamos a Palestina de palabra y a Israel en los hechos”.

Erdogan derrama lágrimas de cocodrilo por las víctimas de las masacres cometidas por los sionistas en Gaza. Promete iniciar una querella por los crímenes contra la humanidad cometidos por el ejército israelí en Gaza, al tiempo que sirve de apoyo logístico al gobierno sionista.

En los últimos años, Turquía se ha convertido en uno de los principales exportadores a Israel, haciendo una contribución significativa a su economía. Cerca de 260 buques de carga zarparon de los puertos turcos hacia Israel desde el inicio de la guerra.

Turquía e Israel tienen una relación comercial de larga data, que ha sido beneficiosa para ambos países. Turquía ha diversificado sus exportaciones para satisfacer las necesidades de diversas industrias en Israel. Las exportaciones han aumentado en los últimos 26 años a una tasa anual del 12,6 por cien, pasando de 288 millones de dólares en 1995 a 6.310 millones de dólares en 2021.

Turquía exporta ropa y textiles, productos agrícolas, maquinaria y equipo, repuestos de automóviles y productos químicos a Israel por tierra y por mar. Permite suministros eficaces y rápidos, facilitando así el comercio ininterrumpido entre los dos países.

Turquía ayuda a Israel a reducir su dependencia de socios comerciales tradicionales y regiones específicas. Los últimos datos de exportación destacan el importante papel que desempeña Turquía en el apoyo a la economía israelí. Esta próspera relación comercial no sólo beneficia económicamente a ambos países, sino que también fortalece sus vínculos bilaterales, y se espera que Turquía amplíe aún más su cartera de exportaciones para satisfacer las necesidades del mercado israelí.

También se habla de intercambios tecnológicos y culturales entre Ankara y Tel Aviv.

En un discurso reciente el antiguo primer ministro turco Ahmet Davutoglu criticó duramente a Erdogan, a quien acusó de hipocresía hacia la población de Gaza. Es una definición exacta de la posición de Turquía hacia Palestina e Israel.

Esa hipocresía no ha hecho más que crecer desde la tentativa de Golpe de Estado de 2016.

Novedades sobre el asesinato en 2016 del embajador ruso en Turquía

El embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, fue asesinado el 19 de diciembre de 2016 durante la inauguración de una exposición fotográfica en Ankara. Es uno de los aspectos menos conocidos de la Guerra de Siria, a pesar de que desde entonces se lleva a cabo una prolija investigación, tanto en Turquía como en Rusia.

El asesino fue un policía turco, Mevlut Mert Altintas, que a su vez fue ejecutado por otros policías inmediatamente después de disparar. Ayer la policía turca detuvo a la esposa del asesino.

Ambos eran miembros de la organización FETO, dirigida desde Estados Unidos por Fethullah Gülen, que intentó un golpe militar contra Erdogan seis meses antes. Rusia también acusó a Gülen del crimen, aunque el Ejército de Conquista, del que forma parte el Frente Al-Nusra (Al Qaeda), se atribuyó la responsabilidad, según la agencia de noticias rusa Tass.

En 2018 Turquía acusó a 28 personas del asesinato y nombró a Gülen, que aparece en la imagen de abajo, como el principal inspirador. Fueron acusados de intento de “derrocar el orden constitucional”, pertenencia a una “organización terrorista” y homicidio premeditado.

Al año siguiente un tribunal turco condenó a cinco personas a cadena perpetua por el asesinato del embajador ruso. Tres de los condenados recibieron dos cadenas perpetuas sin libertad condicional, mientras que los otros dos recibieron una cadena perpetua cada uno, también sin libertad condicional.

Otros seis sospechosos fueron absueltos, mientras que otros siete fueron condenados por pertenecer a un grupo “terrorista”.

Erdogan dijo que el movimiento de Gülen estaba detrás del asesinato, una acusación que Gülen ha negado.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia calificó el ataque como “terrorista” y la policía rusa abrió una investigación criminal.

Karlov fue el embajador ruso en Turquía durante un período tumultuoso de las relaciones entre ambos países, que experimentaron su peor crisis diplomática en los últimos años tras el derribo de un avión ruso en noviembre de 2015.

El asesinato tuvo lugar después de un largo período de atmósfera política altamente polarizada e incitada en Turquía, después de varios días de protestas de los islamistas contra la participación rusa en la Guerra de Siria y la batalla por Alepo, que entonces estaba en su apogeo.

Según Putin, el asesinato fue un intento de dañar los lazos turco-rusos.

Antes de Karlov, el diplomático soviético Vatslav Vorovsky fue asesinado en Lausana en 1923. Pyotr Voykov, otro enviado soviético a Polonia, también fue asesinado a tiros en Varsovia en 1927.

Fethullah Gülen

El capital financiero internacional cambia la política económica de Turquía

Tras su victoria electoral, Erdogan ha nombrado para el cargo de ministro de Economía a Mehmet Simsek, a un lacayo de UBS, Merrill Lynch y el Deutsche Bank. Es uno de los suyos.

Otra sicaria de Goldman Sachs, Hafize Gaye Erkan, dirigirá el Banco Central. Se convierte así en la primera mujer de su país en ocupar ese cargo, aunque tiene poco que ver con Turquía porque toda su carrera la ha desarrollado en Wall Street.

Ambos simbolizan un giro económico del gobierno turco, impuesto por el capital financiero internacional. Turquía ha heredado una situación económica desastrosa. Atraviesa una grave crisis económica, arrastrada por la elevada inflación, el déficit público y una caída histórica de su divisa, la lira.

En contra de la política económica convencional, Erdogan bajó los tipos de interés en los últimos años y la inflación se ha disparado. Alcanzó el 80 por cien el año pasado y se estabilizó en el 44 por cien el mes pasado.

En el periodo previo a las elecciones, Erdogan trató de mitigar los efectos de la inflación subiendo repetidamente el salario mínimo, aumentando los sueldos de los funcionarios y permitiendo a millones de turcos cobrar anticipadamente las pensiones del Estado.

Las políticas fiscales expansivas han provocado la caída la lira. Para frenar su caída, Erdogan vendió sus reservas que, a principios de mayo, cayeron en 7.600 millones de dólares.

La lira se mantiene a flote gracias a Rusia, a Qatar y otros países del Golfo. El gigante petrolero saudí Aramco está negociando contratos de construcción con empresas turcas por valor de 50.000 millones de dólares una cantidad astronómica.

Pero la economía no son sólo números. En el barrio de Kasimpasa, en Estambul, cada día hay más gente haciendo cola ante las “halk ekmek”, las panaderías a bajo precio, subvencionadas por el ayuntamiento.

Las colas del pan son la cara visible del hambre, a la que se deben sumar el paro, los suicidios…

Los yihadistas uigures obstaculizan el acercamiento de Turquía a China

Los yihadistas uigures son una espina clavada en las relaciones diplomáticas entre Turquía y China. Son un pueblo túrquico que comparte una identidad lingüística, étnica y religiosa común con los turcos. Son originarios de una región que siguen llamando “Turkestán oriental”, que desde la revolución de 1949 en China se rebautizó como Xinjiang.

La OTAN encomendó al Turquía la desestabilización de China en Xinjiang, para lo cual crearon y adiestraron a un grupo yihadista, el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), vinculado a Al Qaeda y los talibanes, que cometió numerosos atentados, incluso contra las autoridades religiosas musulmanas.

La represión obligó a muchos de ellos a refugiarse en Turquía y el gobierno de Erdogan teme que China pida su extradición. La oposición política a Erdogan presiona para defenderles e impedir que sean enviados a China. Es una cuestión recurrente en el Parlamento de Ankara.

Mientras tanto, Erdogan navega entre dos aguas. Quiere mejorar sus relaciones con China, pero los yihadistas uigures se han convertido en un importante obstáculo.

La agencia de noticias turca Anadolu informó de que Mevlut Cavusoglu, ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, declaró que “a China le molesta nuestra actuación en defensa de los derechos de los turcos uigures ante la comunidad internacional”. En referencia a un reciente informe de la ONU sobre las supuestas violaciones de derechos humanos cometidas por China en Xinjiang, Cavusoglu afirmó que Turquía tiene que reaccionar ante ello.

Cavusoglu también acusó a Pekín de frenar cualquier avance en la construcción de una auténtica relación bilateral.

Hace cinco años Xi Jinping propuso que una delegación turca visitara los supuestos “campos de concentración” que hay Xinjiang, pero los turcos rechazaron la invitación porque no querían convertirse en “instrumentos de la propaganda china”.

El gobierno turco ha asegurado que no extraditará a ningún uigur que hubiera adquirido la nacionalidad turca.

El último viaje de Erdogan a China fue en julio de 2019 y le valió duros reproches de los partidos de la oposición, dadas las informaciones que circulaban entonces sobre los miles de uigures encerrados en “campos de concentración”.

En 2017 Cavusoglu prometió a los chinos que Turquía no fomentaría ninguna actividad subversiva dirigida contra China e incluso incluyó al ETIM en la lista de organizaciones terroristas. Al mismo tiempo el gobierno turco permitió a los uigures vinculados a Al Qaeda y los talibanes refugiarse en Turquía.

En 2021 China protestó por la negativa de Turquía a extraditar a Abudukadir Yapuquan, fundador del ETIM, acusado de actividades terroristas.

La ambivalencia de Turquía hacia los yihadistas uigures radica en la situación económica. La inflación subió un 137 por cien el año pasado. Las encuestas indican que sólo un tercio de los votantes turcos va a votar al Partido de Erdogan, Justicia y Desarrollo (AKP) el próximo mes de junio.

Empresas chinas han adquirido una participación del 65 por cien en el puerto Kumport de Estambul y otra del 51 por cien en un nuevo puente colgante sobre el Bósforo, mientras que la China Export and Credit Insurance Corporation ha ofrecido hasta 5.000 millones de dólares en seguros a empresas turcas.

Erdogan también ha esperado financiación china para su controvertido proyecto de construir una vía navegable artificial como alternativa al Bósforo.

Los chinos estarían dispuestos a ayudar a Erdogan, pero exigen que los turcos pongan algo de su parte. Los yihadistas uigures refugiados en Turquía son la moneda de cambio.

El gobierno de Erdogan se debate entre la necesidad de acercarse a China y la vieja política de apoyar a los yihadistas.

Erdogan está dispuesto a reunirse con Bashar Al Assad al máximo nivel

Menos de una semana después de la reunión de los ministros de Defensa de Rusia, Turquía y Siria, celebrada el 28 de diciembre en Moscú, Erdogan, declaró el jueves que podría reunirse con Bashar Al Assad, confirmando la normalización de las relaciones entre ambos países.

“Nos reuniremos con nuestros ministros de Asuntos Exteriores y después, en función de la evolución de la situación, nos reuniremos como dirigentes”, dijo Erdogan en una reunión de su partido, el AKP. “Nuestro objetivo es garantizar la paz y la tranquilidad en la región”, dijo, en una referencia explícita a los recientes acontecimientos en la región fronteriza, donde las fuerzas turcas han bombardeado las posiciones de los kurdos de las FDS respaldadas por Estados Unidos.

A finales de diciembre, en Moscú, bajo la égida de Serguei Shoigu, Hulusi Akar, ministro turco de Defensa, y Hakan Fidan, director de la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía, se reunieron con el ministro sirio de Defensa, Ali Mahmoud Abbas, y Ali Mamlouk, jefe de la Oficina de Seguridad Nacional (NSB) de Siria, sellando así el primer contacto de alto nivel entre Ankara y Damasco desde el inicio de la agresión militar contra Siria en 2011. La reunión tenía por objeto debatir “los esfuerzos conjuntos para combatir a los grupos extremistas”, según el comunicado del Ministerio de Defensa ruso.

La última visita de Erdogan a Siria fue en 2010, cuando fue recibido por Bashar Al Assad como primer ministro de la vecina Turquía. Fue muy poco antes de que, por encargo de la OTAN, Turquía comenzara a apoyar a las hordas yihadistas que asolaron Siria.

Los presagios de un acercamiento turco-sirio se remontan al pasado mes de septiembre, cuando los jefes de los servicios de inteligencia de ambos países mantuvieron conversaciones en Damasco, acontecimiento al que siguió el anuncio de Erdogan, el 17 de noviembre, de que estaba considerando seriamente un reencuentro con Bashar Al Assad, subrayando que “en política, no hay lugar para el resentimiento”.

Tras apoyar de 2011 a 2020 a los grupos yihadistas con la esperanza de derrocar al gobierno de Bashar Al Asad, reforzado en 2015 por la intervención rusa, Turquía ha dado un giro completo, necesario por su lucha contra las FDS, aliados de Estados Unidos. En respuesta al atentado de mediados de noviembre en Estambul, que Ankara imputa al PKK “con base en Irak pero apoyado por las FDS”, el ejército turco llevó a cabo una operación aérea contra posiciones kurdas en Siria e Irak, amenazando con una nueva invasión terrestre.

Pero Ankara también necesita asegurar la región fronteriza con Damasco para el regreso de los 3,5 millones de refugiados sirios que aún permanecen en Turquía. Como miembro del proceso de Astana, Erdogan se ha plegado así a las recomendaciones de sus aliados ruso e iraní, sobre todo porque necesita demostrar a su electorado, convocado a elecciones legislativas el próximo mes de junio, que no es un hombre que rechace otra vía que no sea la de las armas, como afirma constantemente la oposición.

Tanto para Bashar Al Assad como para Moscú y Teherán, esta victoria simbólica es tan importante como la de 2015.

—https://lexpressiondz.com/internationale/erdogan-pret-a-rencontrer-bachar-al-assad-364701

Bolton pide la expulsión de Turquía de la OTAN

El antiguo consejero de seguridad nacional John Bolton, pide la expulsión de Turquía de la OTAN en un artículo publicado en el “Daily Express” (*). El motivo no es el reciente acuerdo para que el ejército turco salga del norte de Siria, sino que Erdogan no es el antiruso que necesitan. Más bien al contrario.

Estados Unidos contaba con que, una vez abiertas las compuertas en Ucrania, Rusia y Turquía acabarían chocando. Ha ocurrido todo lo contrario. Rusia ha logrado poner de acuerdo a Turquía y Siria para poner fin a una ocupación militar que dura 12 años. A partir de ahora, Estados Unidos queda como el único ocupante de Siria, sostenido por sus secuaces kurdos.

El 28 de diciembre se reunieron en Moscú los tres ministros de Defensa y los tres jefes de los servicios de inteligencia de Rusia, Siria y Turquía. Se espera que este mes se celebre una segunda reunión de los tres ministros de Asuntos Exteriores, probablemente en Emiratos Árabes Unidos, lo que significa que los países del Golfo apoyan el acuerdo.

Estados Unidos está sufriendo otro gran revés en Oriente Medio. En 2011 el gobierno turco fue presionado por Obama para que encabezara la desestabilización de Siria. Erdogan debía ser la cabeza del “yihadismo moderado” contra Bashar Al Assad.

Turquía puede emprender así el camino opuesto al de Finlandia y Suecia. Todo queda pendiente de las elecciones previstas para junio en Turquía, y la reelección de Erdogan es más que probable… si Estados Unidos no pone en marcha otra de sus jugarretas sucias.

En 2016 Estados Unidos ya intentó dar un Golpe de Estado contra Erdogan, que Rusia ayudó a frustrar. La compra de los SS-400 por parte de Erdogan puede ser su seguro de vida.

Unos años después, cuando Bolton estaba en la Casa Blanca, intentó chantajear a Turquía para que protegiera a los peones kurdos. Fracasó, y cuando un país como Estados Unidos va de fracaso en fracaso, lo único que queda es el Golpe de Estado y la desestabilización. Si vuelven a fracasar, las consecuencias serán mucho peores esta vez: Turquía ingresará en la Organización de Cooperación de Shanghai.

(*) https://www.telegraph.co.uk/news/2023/01/02/western-weakness-could-still-allow-putin-snatch-victory-jaws/

Putin ‘recomienda’ a Erdogan que negocie con Bashar Al-Assad

Los dirigentes de Turquía y Siria no se han comunicado entre sí desde el inicio de la Guerra de Siria en 2011, pero tras la reunión de Erdogan con Putin en Sochi el 5 de agosto el ruso le lanzó una “sugerencia”: una charla por teléfono con el Presidente sirio.

El secretario de prensa del Presidente ruso, Dmitry Peskov, confirmó que durante la reunión de Sochi ambas partes se discutieron asuntos sirios, pero no dio detalles. Según el periódico turco Turkiye, Putin le “invitó” a Erdogan a “elegir el camino para resolver” los problemas en Siria en cooperación con Al-Assad.

La propuesta se produce en un momento en el que Turquía prepara una ofensiva militar contra los kurdos en Rojava. El lunes Erdogan anunció su intención de librar de “terroristas” el norte de Siria en cualquier momento.

Por su parte, los kurdos han pedido apoyo al gobierno de Damasco, que ha reforzado el norte de Siria con tropas de refresco.

El ataque turco también cuenta con la oposición de Israel, que quiere convertir a las regiones autónomas kurdas de Siria e Irak en apéndices del imperialismo en Oriente Medio. Un artículo del diario Jerusalem Post afirmaba que “un Kurdistán independiente sería un segundo Israel en Oriente Medio”.

El mes pasado, el gobierno israelí se dirigió a Biden para que presionara a Turquía y frenara la ofensiva de su ejército en Rojava.

Al mismo tiempo, Erdogan se esfuerza por mantener relaciones privilegiadas con los sionistas de Tel Aviv, a pesar de que se opone a la presencia de las milicias kurdas en Siria.

En Ankara juegan con todas las bazas que tienen a su disposición. Están en la OTAN y envían drones a Ucrania, al tiempo que se sientan con Rusia para permitir la exportación de trigo por los Estrechos del Mar Negro y pagar las importaciones en rublos.

Turquía pertenece a la OTAN pero impone el veto a la entrada de Suecia y Finlandia.

En la Guerra de Ucrania desempeña un papel de mediador, mientras que es parte en la de Siria.

En la Guerra de Nagorno Karabaj apoyó a Azerbayán contra Armenia, apoyada por Rusia.

Lo mismo ocurre en Georgia, donde Ankara y Moscú se encuentran en frentes opuestos.

¿Por qué Turquía se opone a la entrada de Suecia y Finlandia en la OTAN?

Hay quien afirma que por culpa de Rusia la OTAN, una organización que languidecía, se ha fortalecido. El Kremlin se ha embarcado en una guerra para evitar que Ucrania entre en la Alianza militar y ahora otros dos países se suman a ella: Suecia y Finlandia. Da la impresión de que cuantos más países se incorporen, mejor para ella.

No hay nada que induzca a pensar así. Más bien la OTAN ya era una jaula de grillos antes y en el futuro será peor. Hay países, como Macedonia, que tiene un ejército a la altura de la policía local de Porriño, que no puede aportar nada más que problemas y no puede esperar recibir el apoyo militar de los demás “socios” para que les solucionen sus contenciosos con Serbia o con Grecia, por poner dos ejemplos.

A Suecia y Finlandia la OTAN tampoco les aporta nada y se pueden complicar la vida si se prestan a transformarse en una plataforma para que Estados Unidos prosiga sus provocaciónes contra Rusia.

Su ingreso ya es una fuente de conflictos internos. Tanto Croacia como Turquía se han opuesto a ella, lo cual es un chantaje, evidentemente. Quieren algo a cambio.

Turquía tiene un pretexto muy bien elaborado: ambos países apoyan a los “terroristas kurdos”. El gobierno de Erdogan es un consumado maestro en este tipo de extorsiones. Exige que los gobiernos de Suecia y Finlandia condenen expresamente el “terrorismo kurdo” y cierren cualquier clase de instalaciones de organizaciones, como el PKK, en ambos países.

Durante la Guerra de Siria, Turquía presionó a la Unión Europea dejando pasar a los emigrantes en masa. Fue una venganza contra Bruselas por no admitir su ingreso en la Unión Europea y, además, un suculento negocio: cada año obtiene más de 5.000 millones de dólares por cerrar la puerta a los emigrantes que proceden de Oriente Medio y Asia central.

Ahora Erdogan vuelve a la carga porque tiene más expedientes abiertos, esta vez contra Estados Unidos, lo que ha provocado una reacción inmediata de la CNN, que ha insinuado la expulsión de Turquía de la OTAN. Es un farol contra otro farol, pero en la Alianza el juego interno es lo más parecido a una reunión de gangsters.

Erdogan está enfrentado con Estados Unidos porque ha vendido cazas F-35 a Grecia, pero se niega a vendérselos a ellos, ni a autorizar la capacidad de fabricarlos dentro Turquía.

También está enfrentado por la compra de sistemas de los defensa aérea rusos SS-400, que la OTAN no admite. Turquía quiere quedar exenta del régimen de sanciones a Rusia.

También exige el levantamiento inmediato del embargo de armas impuesto por Suecia.

Naturalmente, Turquía quiere dinero para votar a favor del ingreso de Suecia y Finlandia.

Naturalmente, entre bastidores, han comenzado las negociaciones, las presiones y las amenazas. Ni a la OTAN ni a sus países miembros les gustan este tipo de extorsiones, pero saben que deberán pagar algún precio, lo mismo que Suecia y Finlandia.

Turquía mira hacia el otro costado

A Turquía le ha ocurrido lo mismo que a Rusia: ha estado suspirando tanto tiempo por encontrar un hueco en la Unión Europea, que se ha olvidado que miraba hacia el lado equivocado. El futuro está en los países de oriente.

La retirada de Estados Unidos de Afganistán es otra muestra de su error y el gobierno de Ankara quiere llenar el vacío en Asia central creando una alianza estratégica con Azerbaiyán y Pakistán. Erdogan ha visitado Azerbaiyán más de 20 veces durante su mandato.

Pakistán es una potencia nuclear y tiene un ejército que siempre necesita nuevo armamento. Por su parte, Azerbaiyán es un gran pozo petrolífero y en la guerra con Armenia, en la que triunfó, su ejército ha experimentado las ventajas de colaborar con los turcos.

Turquía ha incluido a Azerbaiyán y Pakistán en su programa TF-X de aviones de combate de nueva generación. Las exportaciones turcas de armas y tecnología aeroespacial a Azerbaiyán se quintuplicaron en 2020. Turquía es ahora el cuarto proveedor de armas de Pakistán, superando a Estados Unidos.

A principios de 2020, el presidente Erdogan y el primer ministro pakistaní, Imran Khan, firmaron una docena de memorandos de entendimiento en la sexta sesión del Consejo de Cooperación Estratégica de Alto Nivel, la mitad de ellos relacionados con la guerra.

Erdogan no excluye de su foco a Irán o Bangladesh, con los que pretende formar una alianza temporal con fines concretos. Sin embargo, las maniobras militares “Tres Hermanos 2021”, en las que participaron Turquía, Azerbaiyán y Pakistán, que tuvieron lugar el pasado mes de septiembre, despertaron la preocupación de Teherán, que las percibió como una amenaza para su seguridad, especialmente porque la minoría turca en Irán se estima en un 20 por cien de la población total.

Teherán no tardó en tomar represalias con un ejercicio militar “Fatehan Jaybar” cerca de la frontera entre Irán y Azerbaiyán.

Para consolidar la influencia política en Afganistán, el gobierno turco ha establecido estrechas relaciones con Qatar, su aliado en el Golfo Pérsico. A principios de diciembre del año pasado, Erdogan se reunió con el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, y firmó 12 memorandos de entendimiento en los sectores de defensa, sanidad, turismo y educación.

Ese mismo mes, Irán, Azerbaiyán y Georgia acordaron también la construcción de una carretera que unirá el Golfo Pérsico con el Mar Negro y estará conectada a las líneas ferroviarias entre Islamabad y Estambul, en un intento de estimular las relaciones comerciales, especialmente con Irán, que ha estado sometido a la máxima presión económica por parte de Estados Unidos.

El problema más importante de Turquía es China, por su apoyo a los uigures y por el interés de China en Afganistán y en Pakistán. No obstante, tanto para China, como para Irán y Rusia, lo más importante es que Ankara afloje sus lazos con la OTAN y la Unión Europea y mire hacia el otro costado.

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