Más de 50.000 soldados con pasaportes extranjeros sirvieron en el ejército israelí durante la guerra de exterminio contra Gaza. La legislación de algunos países penaliza la mera participación en ejércitos extranjeros, por lo que los gobiernos se enfrentan a una creciente presión para investigar a los ciudadanos que han regresado de Gaza. En algunos casos se han presentado denuncias en varios países por su participación en crímenes contra la humanidad.