Categorías
Ciencia

Doble rasero

El 19 de mayo de 1986, el periódico inglés The Guardian editaba un artículo del profesor de la Universidad de Oxford Jerry Ravertz y la profesora de la universidad de Leeds Sally Macgill que tenía por título “Los desastres ponen a los magos de la tecnología a prueba” en el cual analizaban las explosiones del transbordador espacial Challenger y de la central nuclear de Chernobil, en lo que denominaban el síndrome Ch-Ch.

Planteaban que no fueron “accidentes” sino desastres esperados en un momento u otro debido al catastrófico colapso de la sofisticada megatecnología sometida a presiones políticas y a la falta de controles. Algo similar a lo que actualmente está ocurriendo con la biotecnología, como podemos apreciar diariamente a través de las noticias sobre unas vacunas como panacea frente a un virus al que culpabilizan del desastre económico, socio-cultural, ecológico, alimentario e industrial. En una carrera desenfrenada todo el mundo está inventando vacunas contra algo cuyas características son todavía desconocidas. China, Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña, diferentes universidades, todas las grandes empresas mutinacionales químico-farmacéuticas, la Fundación Bill Gates, etc., etc. Una carrera contra reloj para ver quién llega primero a la meta en la carrera del mercado, importando poco o nada la salud humana, pero amparados todos ellos por legislaciones elaboradas “ad hoc” para eludir cualquier responsabilidad en caso de fallecimientos o graves secuelas derivadas de la inoculación de las mismas.

Estados Unidos cuenta con una ley que excluye las demandas por daños y perjuicios de los productos que ayudan a controlar una crisis de salud pública. El 9 de diciembre de 2015 el Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS) modificó siete declaraciones de la Ley de Preparación Pública ante Emergencias (PREP), sobre la cobertura de las vacunas. Al amparo en la sección 564 de la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos (Ley FD&C), se puede permitir que, en casos de emergencia, se recurra a productos médicos sin aprobar, o a usos sin aprobar de productos médicos. La sección 564 de la Ley FD&C fue modificada por la Ley del Proyecto BioShield de 2004 y la Ley de Reautorización de Preparación contra las Pandemias y Todas las Amenazas (PAHPRA), que fue promulgada en marzo de 2013.

Esta misma legislación es la que están intentando incorporar ahora en el marco de la Unión Europea para la firma de los contratos de compra de vacunas a diversas multinacionales químico-farmacéuticas (AstraZeneka, Moderna, BioNTech, Pfizer, Fosun Pharma, Sinopharm, Sanofi, GSK, Johnson & Johnson)

Del mismo modo que en las megatecnologías de la energía atómica y la fabricación de armamento extremdamente letales, se ha creado un culto a la mega-bio-tecnología basado en la infalibilidad de los expertos y en una representación mediática de la ciencia en la cual dichos expertos, a sueldo de las grandes corporaciones, operan a partir de la suposición que cualquier error no es tan solo imposible, sino inconcebible. Una auténtica teocracia científica negadora de la propia ciencia.

La explosión nuclear en Ucrania tenía los antecedentes de Windscale (Cumbria, Gran Bretaña) en octubre de 1957 y en Three Mille Island Pensilvania, EE.UU.) en marzo de 1979 y posteriormente Fukushima en marzo de 2011.

Pero, uno puede preguntarse: ¿qué tiene que ver una central nuclear o un cohete espacial con un virus? Aparentemente nada, pero a medida que investiguemos un poco podemos ir viendo elementos coincidentes por lo que respecta a las afirmaciones “científicas” de docenas de expertos de diversas organizaciones con vínculos económicos y políticos con la industria atómica y el complejo militar-industrial en las cuales se minimizan las consecuencias de las explosiones antes citadas.

Informes cuyo objetivo es desacreditar aquellas investigaciones independientes que alertan de los peligros de la industria atómica y bélica con sus consecuencias en el medio ambiente y en la salud humana. “La superstición del tributo o del precio del progreso es universalmente aceptada como una verdadera explicación: acarrear accidentes mortales y hasta estragos en los hombres no es considerado como una calamidad o como un inconveniente del progreso, sino como su mejor legitimación, del mismo modo que exigir víctimas en sacrificio, para otorgar sus bienes nunca fue considerado como un abuso, una injusticia o hasta una canallada de los dioses, sino la parte que les correspondía en la relación de intercambio” (1).

Las víctimas de Windscale, Three Mille Island, Chernobil y Fukushima se pueden equiparar a las recientes víctimas producidas por los ensayos en cobayas humanas para la producción de supuestas vacunas para el SARS-Cov2, o en graves afectaciones de las campañas de vacunación como las producidas en Corea del Sur recientemente. Todo ello es insignificante, según los expertos, ya que forma parte indisoluble del quehacer científico.

Paralelamente las diversas instancias que en teoría deberían velar por la salud humana, la primera de ellas la OMS, están avalando la teoría de la pandemia y utilización de miles de millones de “test” para detectar un supuesto virus mediante una técnica que su propio inventor Kary Mullis puso en tela de juicio que sirviera para ello, en la perspectiva de imponer, mediante un terror planificado, un tipo de vacunación bio-tecnológica el objetivo final de la cual, de momento, solamente es conocido por sus productores.

Mientras los científicos, en su quehacer, coinciden con los intereses de las corporaciones, las revistas especializadas y los medios de comunicación los ensalzan, pero en el momento que sus investigaciones contradicen los intereses espúreos de dichas corporaciones, se desencadena una brutal campanya contra ellos a pesar de haberles reconocido, en su momento, sus logros investigativos. Este es el caso tanto de Kary Mullis como de Luc Montaigner.

Ya en el mismo año que le fue concedido el Nobel de Química, en declaraciones a la revista Esquire, Mullis afirmaba que “la búsqueda interminable de más subvenciones y la permanencia en dogmas establecidos ha hecho daño a la ciencia… la ciencia está siendo practicada por personas cuyos pagos dependen de lo que van a descubrir, y no de lo que realmente producen” (2) y posteriormente puso en tela de juicio la instrumentalización del PCR para objetivos distintos de los que realmente servía, y también puso en tela de juicio el origen vírico del SIDA, lo cual le llevó a una enemistad con la industria quiímico farmacéutica que a través de las revistas especializadas que controla y de los medios de comunicación le pusieron el apelativo de “negacionista”, al igual que la campanya actual contra el también Nobel, Luc Montaigner que cuestiona la operación pandemia respecto al Sars-Cov2.

A ambos, además del epíteto de negacionistas, les han dedicado una campanya de difamación acusándolos de locos, anticientíficos, conspiranóicos desde el New York Times hasta El País o el BBVA OpenMind (comunidad científica de la banca española), que con motivo del fallecimiento de Mullis le han “dedicado” notas como ésta: “La creencia en proyecciones astrales, abducciones alienígenas o en la astrología formaban parte de esa faceta más decididamente estrambótica de Mullis, aunque dañaron más su imagen sus posturas negando relación entre el VIH y el sida. Todo ello podrá menoscabar su figura como modelo científico a imitar” (3).

Volviendo a la cuestión atómica, en la primera explosión en Windscale con una liberación del isótopo radioactivo yodo-131, polonio 210, uranio-233, cloro-36, cesio-137, con unas estimaciones que el incendio liberó 740 terabecquereles (20.000 curies) de yodo-131, así como 22 TBq (594 curies) de cesio-137 y 12.000 TBq (324.000 curies) de xenón-133, entre otros radioisótopos. El análisis posterior de los datos de contaminación mostró un nivel de contaminación nacional e internacional más alto de lo previamente estimado.

Entre el 17 y el 25 de octubre de 1957 se reunió una Junta de Investigación que emitió un informe el 26 de octubre de 1957, y entre las conclusiones “científicas” de la misma afirmaba que: “Las medidas tomadas para enfrentar las consecuencias del accidente fueron adecuadas y no hubo daño inmediato a la salud de ningún civil o de los trabajadores de Windscale. Era improbable que se pudiera dar cualquier efecto dañino”.

El accidente de Three Mile Island en 1979 liberó 25 veces más de xenón-135 que Windscale y la cantidad de emisión de gases radioactivos hacia la atmósfera varió entre 2.5 y 15 millones de curios según las fuentes escogidas. La industria pro nuclear sostuvo que “estudios realizados sobre la población demuestran que no hubo daños a las personas, ni inmediatos ni a largo plazo”. Greenpeace, por su parte, apoyada en estudios independientes sostuvo que existió y existe un aumento claro en los casos de cáncer y leucemia sobre la zona cercana a la central.

El 1 de noviembre de 2002, el New York Times publicó un extenso artículo firmado por “eminentes expertos” (4), que llegaba a la conclusión de no encontrar diferencias significativas en la tasa general de muertes por cáncer alrededor de Three Mile Island en comparación con la población general. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh, dijo que su vigilancia «no proporciona ninguna evidencia consistente de que la radiactividad liberada durante el accidente nuclear haya tenido un impacto significativo en la experiencia de mortalidad general de estos residentes». La autora principal, la Dra. Evelyn O. Talbott, dijo en una entrevista telefónica: “Cuando se compara el cáncer observado con el esperado, prácticamente no hay diferencia”.

La cantidad de radiactividad liberada fue minimizada por el NRC que admitió oficialmente sólo 10 millones de curios. La Union of Concerned Scientists de EE.UU. demostró la existencia de varios indicadores de que se produjo una fuga más grande, los cuales no se tuvieron en cuenta, Investigaciones oficiales llevadas a cabo en las tres décadas pasadas concluyeron que no había habido serios impactos.

Las dosis de radiación se calcularon en virtud de una orden del tribunal que rige el Fondo de Salud Pública de la Three Mile Island. Esta orden prohibía «las estimaciones del límite superior de emisiones de radiactividad o de dosis a la población… a menos que tales estimaciones condujeran a una proyección matemática de menos de 0,01 efectos sobre la salud».

La orden también especificaba que «un analista técnico” designado por el consejo de los Pools (aseguradores de la industria nuclear) elaborara los protocolos de dosimetría» (5).

Sin embargo, según un estudio científico independiente dirigido por el investigador Steven Wing el escape de radiación fue más de diez veces superior al reconocido oficialmente ya que estas restricciones legales sugieren que los investigadores no estaban en condiciones de hacer una evaluación crítica libre sobre las emisiones radiactivas (6).

Después del accidente de Windscale la OMS creó un grupo de trabajo que realizó la siguiente pregunta a diversos expertos en genética del mundo: ¿cuáles son los efectos genéticos de las radiaciones en los seres humanos, ya que esta Industria crece y la radiación nuclear afectará cada vez más a los humanos? El grupo de trabajo incluía a un Premio Nobel de la Genética y otros científicos muy reconocidos. El informe final concluyó que la industria estaba produciendo un aumento en la radiación y que, por tanto, también aumentarían las mutaciones en la población, con lo cual la previsión era que sería perjudicial para las personas y sus descendientes.

Una vez conocido el citado informe, los lobbies de la industria nuclear se pusieron en marcha y en 1959 se firmó el acuerdo WHA 12-40 (Agreement between the International Atomic Energy Agency and the World Health Organization) entre la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) y la Organización Mundial de la Salud (WHO) que fue aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud órgano plenario de la OMS, el 28 de mayo de 1959. Dicho acuerdo establece básicamente el protocolo de actuación, la obligación del mutuo acuerdo y la confidencialidad en asuntos relacionados con la energía nuclear entre la OMS y la OIEA. (Se puede leer completo en inglés en el siguiente enlace).

Dicho acuerdo, actualmente en vigor, impide cualquier actuación independiente de la OMS en relación con la energía nuclear y sus efectos sobre la salud ya que en el artículo 1, apartado 2 la OMS reconoce a la AIEA como responsable última de los asuntos relacionados con la energía nuclear con fines pacíficos y obliga a resolver cualquier asunto por mutuo acuerdo, ya sea un programa, estudio o actividad relacionada con la energía nuclear. Esta última afirmación, que hace hincapié en la necesidad del común acuerdo, ha llevado a distintos observadores a advertir de la pérdida de independencia de la OMS para el estudio y difusión de cuestiones relativas a la influencia en la salud humana de la energía nuclear. Para el académico suizo Jean Ziegler, actualmente vicepresidente del comité asesor del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la firma del acuerdo WHA 12-40 y su actual vigencia supone la confirmación de que «el lobby nuclear ha conseguido que la OMS renuncie a ocuparse de las víctimas de las catástrofes atómicas”. Ziegler afirma que la OMS está infiltrada por el lobby nuclear y también por la industria farmacéutica. Recordó que una comisión investigadora, creada por la directora Gro Harlem Brundtland (1998-2003), comprobó que algunos funcionarios de la organización eran pagados por la industria tabacalera, mientras la agencia debatía el Convenio Marco para el Control del Tabaco, finalmente aprobado en 2005.

En el 2011 una coalición de organizaciones no gubernamentales, llamada “Por la Independencia de la OMS”, afirmaba que ésta nunca mostró autonomía en sus decisiones y acción para cumplir con el mandato de proteger y curar a las víctimas de fugas radiactivas debido al acuerdo que suscribió en 1959 con la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) y exigía la anulación de dicho acuerdo (7).

La última estimación de víctimas de Chernobyl divulgada por las dos agencias (OMS y AIEA) data del 5 de septiembre de 2005 menciona unos 50 muertos y alrededor de 4.000 casos de cáncer.

La coalición “Por la Independencia de la OMS” califica esas cifras de «irrisorias» porque no toman en cuenta el estado de salud de los niños, hasta 80 por ciento de ellos afectados en zonas contaminadas, ni el número de muertos e inválidos entre los 600.000 y un millón de «liquidadores», como se llamó a quienes acudieron a evitar una catástrofe aun mayor en Chernobyl. El estudio “Chernobyl: Consequences of the Catastrophe for People and the Environment”, traducido del ruso y publicado en diciembre de 2009 por la Academia de Ciencias de Nueva York, estimó en 985.000 la cantidad de muertos por la catástrofe en todo el mundo, entre el día de la explosión del reactor 4 de la central, el 26 de abril de 1986, y 2004.

Por un lado, la OMS hace dejación de cualquier investigación relacionada con los efectos de la energía nuclear y, por el otro lado, se somete al dictado de las corporaciones bio-tecnológicas. Y es precisamente debido a estas subordinaciones que podemos entender el silencio en un caso y las declaraciones apocalípticas en otro, como en la declaración de pandemia del Sars-Cov2, que nutre de sumas millonarias el conglomerado químico-farmacéutico-industrial-militar.

Hablando de la explosión Fukushima, relacionada con el cáncer de tiroides, los científicos, con el visto bueno de la OMS, alegan que: “El cribado sistemático de tiroides produjo como resultado un aumento de anomalías y cánceres detectados que se deben probablemente a la sobredetección, puesto que se detectó una tasa similar en poblaciones no expuestas a la radiación. Este tipo de cribado puede producir más daños que beneficios, generando una ansiedad innecesaria en los padres y en los niños”. Justamente al contrario de lo que están alentando respecto al Sars-Cov2 con la proliferación de cribados mediante PCR.

En 2013 la OMS estimó que los 12 a 25 milisieverts (mSv) de exposición en el primer año después del accidente en las zonas más afectadas podrían dar lugar a aumentos minúsculos en las tasas de cáncer. La OMS señaló que las exposiciones más altas en la zona de Fukushima elevaron ese riesgo en un 0,5% adicional.

Al mismo tiempo, en 2013 Toshihide Tsuda, epidemiólogo ambiental de la Universidad de Okayama (Japón), comenzó a presentar análisis afirmando que el número de cánceres de tiroides en el examen de Fukushima era inusualmente alto y publicó sus resultados en Epidemiology, concluyendo que la primera ronda de pruebas de detección indicaba tasas de incidencia de cáncer que iban de 0 a 605 casos por millón de niños, dependiendo de la ubicación, pero en general «un aumento de aproximadamente 30 veces» sobre la tasa normal de cáncer infantil. Esa afirmación alimentó titulares alarmantes e inmediatamente otros científicos fueron rápidos y severos en sus críticas. Un error fundamental, según varios epidemiólogos, es que Tsuda utilizó avanzados dispositivos de ultrasonido que detectan crecimientos que de otro modo serían imperceptibles, así lo concluyó Richard Wakeford, en marzo de 2016 el epidemiólogo de la Universidad de Manchester, en nombre de 11 miembros de un grupo de trabajo de expertos de la OMS sobre las consecuencias para la salud de Fukushima. La suya fue una de las siete cartas publicadas en Epidemiology para desacreditar las conclusiones de Tsuda (8).

Los mismos “expertos de la OMS” que, con otros nombres, en este momento están avalando el sometimiento de toda la población mundial al cribado mediante PCR, que es un proceso exactamente igual que el utilizado por Tsuda, detectando fragmentos de ARN que de otro modo serían irreconocibles, y detectando millones de casos “asintomáticos” es decir enfermos sin enfermedad pero arduos clientes de los laboratorios farmacéuticos.

Además los expertos aludían a los errores producidos en Corea del Sur en 1999, cuando el gobierno propició que mediante una pequeña tarifa adicional se ofrecían exámenes de ultrasonidos de tiroides. Inmediatamente los diagnósticos de cáncer de tiroides se dispararon y en 2011 la tasa de diagnóstico era 15 veces mayor que en 1999 convirtiéndose en una “epidemia” pero sin producirse cambios en la mortalidad por cáncer de tiroides por lo cual ponen en duda las pruebas rutinarias (9).

En febrero de 2014, en el estudio sobre las consecuencias emocionales sobre la población derivadas de la explosión de Chernobil (10), afirma que “las consecuencias emocionales de los desastres de las centrales nucleares incluyen depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y síntomas somáticos médicamente inexplicables. Estos efectos suelen ser a largo plazo y están asociados con el temor a desarrollar cáncer. Las consecuencias emocionales se producen independientemente de la exposición real recibida”.

La importancia del impacto psicológico se pone de relieve por su cronicidad y por varios estudios que muestran que la mala salud mental está asociada con las condiciones de salud física y el uso excesivo de los servicios médicos. Los datos preliminares de Fukushima sugieren, que los trabajadores y las madres de niños pequeños corren el riesgo de sufrir depresión, ansiedad y síntomas psicosomáticos y postraumáticos, tanto como resultado directo de sus temores a la exposición a la radiación como resultado indirecto del estigma social.

Este breve repaso a las inconsistencias de diversas declaraciones de la OMS, sesgadas por intereses económicos, políticos y militares, pueden ser de utilidad para entender la gran campanña orquestada a partir de marzo de 2020 declarando pandemia mundial causada por algo todavía irreconocible pero introducido en el imaginario colectivo. Podemos aventurar que la OMS ha participado en este gran proyecto de ingeniería del comportamiento social relacionado con la aceleración para la implantación de unos nuevos patrones tecnológicos cuyos primeros resultados serán de un sufrimiento inmenso para millones de personas.

Un proceso de reproducción social constituído por un conjunto de procesos económicos, políticos e ideológicos que en cada uno de ellos están previstas unas sanciones que se ponen en pràctica cuando el proceso en cuestión se desvía del curso previsto. Göran Therborn a estas sanciones las denomina mecanismos de reproducción y les da el nombre de “coacción económica”, “violencia” y “excomunión ideológica”.

Es lo que estamos atravesando en estos momentos en pleno goze por el triunfo del capital en la presente lucha de clases.

(1) Rafael Sánchez ferlosio. Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado. 1986
(2) Is Kary Mullis God? Nobel Prize winner’s new life 122, Esquire, 16 de julio de 1994, pág. 68-75
(3) https://www.bbvaopenmind.com/ciencia/grandes-personajes/kary-mullis-genio-cientifico-la-excentricidad-una-celebrity/
(4) https://www.nytimes.com/2002/11/01/us/normal-cancer-rate-found-near-three-mile-island-plant.html
(5) Rambo SH.Civil Action No.79-0432. District Court for the Middle District of Pennsylvania, 15 December 1986.
(6) Wing S, Richardson D, Armstrong D, Crawford-Brown D. A reevaluation of cancer incidence near the Three Mile Island nuclear plant: the collision of evidence and assumptions. Environmental Health Perspectives 1997; vol. 105; pp. 52-57. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1469835/pdf/envhper00314-0052.pdf
(7) https://archive.is/20120702211027/www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98063#selection-1345.0-1499.192
(8) Mystery cancers are cropping up in children in aftermath of Fukushima, https://www.sciencemag.org/news/2016/03/mystery-cancers-are-cropping-children-aftermath-fukushima
(9) Heyong Sik Ahn, de la Universidad de Corea en Seúl en The New England Journal of Medicine en noviembre de 2014.
(10) Emotional consequences of nuclear power plant disasters, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24378494/

Categorías
Opinión

Profetas, científicos y medios de comunicación

“Sí, pero ¿sabe usted una cosa…? ¡He fingido ser profeta!” (Henrik Ibsen. Peer Gynt. Acto V. 1867)

Y así andamos, de profetas en profetas como en la obra de Ibsen, profetas, los cuales anuncian grandes males si no cumplimos con los sagrados deberes que imponen “manu militari” desde los vértices políticos, económicos y mediáticos. Una troupe de científicos y periodistas que nos emiten permanentemente la máxima de “sé razonable”, apropiándose de la razón como si fueran sus amos absolutos.

Max Horkheimer, el autor de Crítica de la razón instrumental, en el prefacio de la segunda edición en alemán (1) anota: “Si bien la obediencia a Dios ha servido siempre como medio para conquistar sus favores, y por otra parte como racionalización de todo tipo de dominio, de expediciones conquistadoras y de terrorismo, los iluministas, tanto teístas como ateístas, interpretaron los Mandamientos, a partir de Hobbes, como principios morales socialmente útiles, destinados a fomentar una vida en lo posible libre de tensiones, un trato pacífico entre iguales, y el respeto del orden existente. Liberada de connotaciones teológicas, la sentencia “sé razonable” equivale a decir: observa las reglas… La razón se realiza a sí misma cuando niega su propia condición absoluta”. Y, en caso de no seguir las reglas, para esto están los aparatos coactivos del supuesto Estado de Derecho el cual, siguiendo las órdenes emanadas desde otras instancias se olvidan de sus cacareados Derechos Fundamentales.

Horkheimer, en su estudio titulado Observaciones sobre ciencia y crisis (1932), ya lo tenía claro: “La ciencia moderna tiene el papel de un medio de producción, y por este motivo, funciona para Estados y empresas burguesas” (2).

Volviendo a la obra antes citada (Crítica de la razón instrumental) nos anota: “Cuanto más pierde su fuerza el concepto de razón, tanto más fácilmente queda a merced de manejos ideológicos y de la difusión de las mentiras más descaradas” (3).

“El intelecto humano, que tiene orígenes biológicos y sociales, no es una entidad absoluta, aislada e independiente. Sólo fue declarado como tal a raíz de la división social del trabajo, a fin de justificar esta división sobre la base de la constitución natural del hombre. Las funciones directivas de la producción —dar órdenes, planificar, organizar— fueron colocadas como intelecto puro frente a las funciones manuales de la producción como forma más impura, más baja del trabajo, un trabajo de esclavos” (4).

Para analizar y poder hacer frente a este gran experimento de comportamiento y control social que estamos viviendo, es preciso no perder la memoria ni el hilo conductor de la constante lucha de clases, en la cual, el proletariado está cada vez más abatido y humillado. Y razonar, indispensable para disponer de las bases argumentales, teóricas, sobre las cuales construir la fuerza organizativa que se oponga a la ofensiva del capital, razonar para pensar, aunque como dice Gómez Pin: “Pero pensar es durísimo, supone vencer constantemente la inercia y la costumbre, supone vencerse constantemente a sí mismo” (5). Aunque sea una tarea ardua, conocer, estudiar, analizar, sacar las propias conclusiones es un antídoto eficaz contra las epidemias ideológicas que van paralelas a la destrucción de puestos de trabajo, a la precariedad, a la humillación, a la represión.

El actual ministro de sanidad de Gran Bretaña, Matt Hancock, cuando en 2017 era ministro británico de Digital, Cultura, Medios y Deporte, pronunció un discurso durante una reunión del Grupo Parlamentario Tory sobre la Cuarta Revolución Industrial. Unos fragmento de dicho discurso nos pueden dar ciertas claves de lo que se estaba preparando:

“Una de las funciones del Parlamento es adelantarse y abordar los grandes desafíos de nuestro tiempo… La naturaleza de las tecnologías es materialmente diferente a lo que ha sido antes. En el pasado, pensamos en el consumo como algo único y en la inversión de capital como aditivo.

… Estoy encantado de hablar junto a tantos colegas impresionantes que realmente entienden esto, y junto al profesor Klaus Schwab, quien literalmente ‘escribió el libro’ sobre la 4ª Revolución Industrial. Su trabajo, que reúne a las mejores mentes del planeta, ha informado lo que estamos haciendo… Nuestra estrategia digital, integrada en la estrategia industrial más amplia, establece los siete pilares sobre los que podemos construir nuestro éxito”.

¿Quién es Klaus Schwab? Ni más ni menos que el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, quien, como lo mencionó Hancock en su discurso de 2017, escribió el libro sobre la Cuarta Revolución Industrial. Schwab anunció la “Iniciativa del Gran Reinicio” del Foro Económico Mundial en junio de 2020. Schwab en su libro “COVID-19: The Great Reset”, coescrito con Thierry Malleret publicado en español en septiembre de 2020, señala: “Si ninguna potencia puede imponer el orden, nuestro mundo sufrirá un ‘déficit de orden global’. A menos que las naciones individuales y las organizaciones internacionales logren encontrar soluciones para colaborar mejor a nivel global, corremos el riesgo de entrar en una ‘era de la entropía’ en la que la reducción, la fragmentación, la ira y el provincianismo definirán cada vez más nuestro panorama global, haciéndolo menos inteligible y más desordenado” (6).

La investigación del periodista James Corbett de 16 de octubre de 2020, analiza las propuestas de The Great Reset (el gran reinicio) llegando a la conclusión que el “gran reinicio” no tiene nada que ver con virus ni pandemias ni salud pública. Que es un proyecto de largo alcance construido desde hace años. Y que una vez amansados los movimientos sociales de protesta, crear una caricatura de democracia traspasando el poder real a nivel global y en muy pocas manos: “Es una toma de poder de magnitud sin precedentes, e involucra la reestructuración de clases sociales para desmantelar la democracia, borrar las fronteras nacionales y permitir el gobierno de las comunidades a distancia por parte de un grupo de líderes no electos… es una agenda tecnocrática que busca integrar a la humanidad en un aparato de vigilancia tecnológica supervisado por una poderosa inteligencia artificial”.

El 29 de octubre la web Bitcoin publicaba un artículo con el título de “Una mirada a la agenda fascista detrás del Gran Reajuste” en el cual desvela que “Hace menos de dos semanas el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) pidió un ‘nuevo momento de Bretton Woods’. Mientras tanto, el FMI no es la única entidad que está presionando por un ‘gran reinicio’, ya que el Foro Económico Mundial (FEM) y otras entidades principales han estado promoviendo la propaganda del reinicio financiero. El status quo prepara el ‘gran reinicio’ a través de una intensa propaganda” (7).

Propaganda, es la palabra clave en todo este entramado, pues. “¿Y para quién no es placentero contemplar en la pequeña pantalla como los males se ceban en los otros, desde la seguridad que ofrecen las cuatro paredes del hogar, debidamente protegido por una puerta blindada?” (8).

“La incertidumbre del saber se compensa con un acentuado no-querer-saber. Esto permite posponer ad calendas graecas la cosa y emplear de otra manera el biotiempo ganado. Ver la cosa de un golpe, de una sola mirada… le ahorra biotiempo al receptor de un mensaje; pero el ahorro se hace a costa de la reflexión, y habría que preguntarse si el ahorro vale el precio que se paga por él” (9).

“El fascismo, y sobre todo la sociedad nazi, glorificaron la técnica, hasta el punto de plantearse el exterminio científico de 100 millones de europeos. Los defensores actuales de las tecnologías, viejos y jóvenes, debieran tener en cuenta estos hechos históricos” (10).

En esta epidemia de propaganda salvaje, falaz y emfermiza se arremete contra aquellos que ponen dudas e interrogantes a la multitud de incógnitas y los caracteriza con el apelativo de paranóicos o cosas por el estilo. Nada nuevo bajo el sol, el periodismo canalla está acostumbrado a estos quehaceres desde hace muchísimos años . Ya Horkheimer, en su Crítica a la razón instrumental aludía a ello con las siguientes palabras: “Como en los días de la magia, cada palabra es considerada una peligrosa potencia capaz de destruir la sociedad, hecho por el cual debe responsabilizarse a quien la pronuncia. Por consiguiente, bajo el control social se ve muy menguada la aspiración a la verdad” (11).

Propaganda que viene avalada por firmas de científicos eminentes o no eminentes, pero todos con estrechos lazos en el mundo corporativo, ya sea biotecnológico, químico, farmacéutico y en muchas ocasiones militar; defensores todos ellos de la “neutralidad de la ciencia”. Ante tales desmanes se alzan voces por parte de otros científicos, sin intereses económicos a defender y críticos con la subordinación al capital.

“Lo que aquí se cuestiona es si la ciencia no debe revisar supuestos de otro orden que están en la base de sus prácticas: su modo de apropiación del saber, su modo de cortarlo y aislarlo de la comunidad de la cual lo extrae para encerrarlo asépticamente en un laboratorio… ¿No es hora de que un aire de democracia barra esos ambientes viciados de elitismo?

Así, la neutralidad planteada como virtud por la ciencia clásica deviene intencionalmente falaz ya que desde esta posición puede realizarse cualquier tipo de aplicación —desde bombas guiadas por láser o armas bacteriológicas hasta satélites de comunicación— sin el riesgo de ser estigmatizado por la sospecha de alianza con el poder. Lo que hasta aquí se expuso puede sintetizarse de este modo:

a) En primer lugar, la neutralidad ética de la ciencia pertenece al orden del discurso y no así a sus prácticas que aparecen siempre vinculadas a intereses de grupos de poder.
b) Además, la proclamada neutralidad científica no se limita sólo al ámbito de la ciencia pura, sino que ‘avanza’ sobre áreas de aplicación tecnológica configurando el orden tecnocrático de los especialistas” (12).

La producción de conocimiento, la dirección de la investigación, los procesos de desarrollo científico están estrechamente ligados a procesos productivos. La reducción de los datos empíricos a meros hechos, sin conexión con lo social, lo político y lo económico, es un método que hay que romper para poder realmente hacer teoría. La crítica debe caer tanto sobre la teoría como sobre el conocimiento.

“Bajo una visión marxista, la Teoría crítica presenta a la ciencia como un momento histórico que depende de relaciones de trabajo, es decir, que depende de las actividades del hombre en la historia. La actividad científica es histórica y no puede dejar de serlo” (13).

La ciencia también funciona como creadora de valores y cuando está al servicio del capital cumple un rol ideológico de primera magnitud. Pero este tipo de ideología, desde el análisis marxista, podemos denominarla como la táctica de representar lo irreal mediante una negación de lo real y haciendo de lo irreal lo real.

Así, en los momentos actuales, la caracterización de fascismo a todo el entramado alrededor de la pandemia, prometiendo un mundo feliz una vez hayamos acatado todas las órdenes y nos hayamos sometido al dictado de la técnica, hayamos clamado por más medicamentos –en lugar de más salud-, no es tanto un apelativo despectivo sin base analítica, sino un modo determinado de funcionamiento técnico e ideológico en el cual podríamos parafrasear las palabras de Marinetti, uno de los fundadores del fascismo italiano en los años 20 del siglo pasado: “Después del reino animal, he aquí que da inicio el reino mecánico. Con el conocimiento y la amistad de la materia, de la cual los científicos no pueden conocer más que las reacciones físico-químicas, nosotros preparamos la creación del hombre mecánico de refacciones intercambiables. Nosotros lo liberaremos de la idea de la muerte, y por ende, de la muerte misma, suprema definición de la inteligencia lógica” (14). Palabras nada alejadas de las pronunciadas con motivo de la concesión del premio Nobel de Quimica relativas a la posibilidad de “editar” personas humanas según las necesidades de la reproducción del capital.

Enfrentarnos hoy a esta gran ofensiva coordinada por Profetas, Científicos y Periodistas, no es tarea fácil. Los que nos arriesgamos a ello seremos anatematizados, perseguidos, acosados y condenados al fuego eterno, mientras que los mansos, los elegidos para este gran experimento de control social nos miraran a semejanza de lo escrito por Santo Tomás de Aquino en Summa Theologiae en referencia a los condenados a sufrir torturas en el infierno y a los que se ven libres de ellas: “… ut de his electi gaudeant, cum in his Dei iustitiam contemplantur, et dum se evasisse eas cognoscunt” (“… a fin de que los elegidos se regocijen frente a ellos, al contemplar en ellos la justicia de Dios y al reconocer que ellos han escapado a semejante destino”).

De forma similar, los modernos científicos tomistas junto a la tropa política que los acompaña, nos augoran un trágico destino a quienes no deseamos ser elegidos para las aventuras biotecnológicas de los modernos dioses científicos. Estudiemos, pensemos, razonemos, actuemos, y así tal vez nos salvemos.

(1) Zur kritik der instrumentellen vernunft. Mai 1967 S. Fischer Verlag, Frankfurt am Main
(2) Max Horkheimer, Observaciones sobre ciencia y crisis, en Teoría crítica, p. 15.
(3) Max Horkheimer. Crítica de la razón instrumental. Editorial Sur, 1973. Pág. 26.
(4) Íb. Pág. 52
(5) Víctor Gómez Pin. Reducción y combate del animal humano
(6) https://www.amazon.es/COVID-19-Gran-Reinicio-Klaus-Schwab/dp/2940631158/ref=pd_lpo_14_img_0/262-3963456-4170850?_encoding=UTF8&pd_rd_i=2940631158&pd_rd_r=66eb25ae-645d-4a98-b95b-4f119b9697c1&pd_rd_w=DQpJQ&pd_rd_wg=kbrUd&pf_rd_p=4221015a-01c7-4a3d-a84d-985d938e9995&pf_rd_r=J9CVBQXVFMJ7EWZ7CZ9A&psc=1&refRID=J9CVBQXVFMJ7EWZ7CZ9A
(7) https://news.bitcoin.com/a-look-at-the-fascist-agenda-behind-the-great-reset-and-the-wefs-reboot-propaganda/
(8) Vicente Romano. El tiempo y el espacio en la comunicación. Pág. 298
(9) Vicente Romano. El tiempo y el espacio en la comunicación. Pág. 380
(10) Vicente Romano. El tiempo y el espacio en la comunicación. Pág. 425
(11) Crítica de la razón instrumental. pág. 25
(12) Angelina Uzín Olleros. Ciencia neutra versus ciencia crítica
(13) http://www.agoraphilosophica.com/Agora29-30/agora29-30.florito.pdf
(14) Filippo Tommaso. Marinetti (Manifiesto técnico de la literatura futurista. Milán, 11 de mayo de 1912

(*) La imagen de portada corresponde a Matt Hancock, ministro británico de Sanidad
Categorías
Opinión

El síndrome de Pinocho

La conferencia pronunciada por el filósofo Carlos París el 17 de octubre de 2013 en el Ateneo de Madrid (del cual fue presidente desde 1997 hasta 2014), tenía por nombre “En la época de la mentira”. Nada más acertado, siete años después de la citada conferencia, para nombrar el esperpento que desde el pasado mes de marzo se está representando en el mundo, y particularmente en España.

Definió, Carlos París, la mentira como “decir o hacer algo que se sabe falso, con intención de engañar a una persona, a varias, o a todo un colectivo. Incluso, como hoy hacen tantos gobiernos, a la totalidad de la ciudadanía. El mentiroso no es un ignorante, sino un sapiente y, por ello, llega a ser alabado”. Nada más cercano a lo que diariamente vomitan los medios de comunicación, los portavoces de los gobiernos central y autonómicos, los dirigentes de los partidos y sindicatos ya sean de derechas o de izquierdas, profesionales a sueldo de las corporaciones farmacéuticas que se la dan de “científicos”, en definitiva una pléyade de embusteros de aquí a la China.

Podemos escuchar las voces de las izquierdas extraparlamentarias, y alguna de parlamentaria, acusando al gobierno de incompetente, ignorante, etc., expresando de este modo no una crítica radical a su actuación, sino una disculpa por la actuación de un ente incapacitado, y por lo tanto podríamos decir que en sintonía con él a pesar de las falsas apariencias de “oposición”.

En la misma conferencia, Carlos París aludía a Marcuse: “Marcuse pensaba que en el siglo XXI los recursos tecnológicos y comunicativos del poder para controlar a las masas llegarían a un extremo de hacer innecesario el uso de la violencia. En realidad, lo que se ha producido es una nefasta simbiosis entre ambos procederes”. Palabras proféticas cuando podemos constatar en la actualidad que además de la gran manipulación mediática en torno al tema de la pandemia, se han puesto en funcionamiento los aparatos represivos, judiciales, policiales y militares para aterrorizar a quienes todavía se atrevan a dudar de las mentiras oficiales.

¿Qué significa la solicitud de que los trabajadores se queden en casa para evitar su contagio? Significa, ni más ni menos que la asunción del fondo de la cuestión y la controversia en torno a la forma de llevarla a cabo. Podríamos decir, sin miedo a equivocarnos que jamás se había conseguido tan alto grado de consenso alrededor del poder.

Avanzando un poco en el análisis del comportamiento de los voceros gubernamentales y sociales en el transcurso de la pandemia, tal vez podríamos otorgarles el calificativo de terrorismo, puesto que el terrorismo “explota radicalmente la lógica de lo sensacional y sólo funciona porqué el directo es el funcionamiento de los medios de comunicación” (1). Medios de comunicación o mejor dicho la industria mediática produce en masa objetos temporales “que tienen la característica de ser oídos o mirados simultáneamente por millones, a veces decenas, centenas e incluso miles de millones de “conciencias”, esta coincidencia temporal masiva domina la nueva estructura del acontecimiento a la que corresponden nuevas formas de conciencia y de inconsciencia colectivas” (2). Estaríamos pues ante una nueva dimensión del terrorismo, un terrorismo de Estado amparado por miles, millones de conciencias (o inconsciencias) coincidiendo en la extensión del terror.

¿Cómo ha sido posible la coordinación internacional en la que interviene en primer lugar la OMS, seguida del FMI, la OMC y distintos organismos de las Naciones Unidas? En una primera consideración decir que actualmente no existe una lucha de clases a nivel internacional caracterizada por unos adversarios que disponen de los aparatos de Estado. Lo que si existe es una feroz competencia a nivel mundial entre las economías más potentes y fuerzas militares más agresivas.

En esta contienda, para el control de los mercados, hace años se han disparado las producciones y con ellas una acumulación de todo tipo de productos que no disponían de la correlativa “demanda solvente”. Cientos de millones de personas precisan lo más elemental, como agua corriente y depurada, un mínimo de calorías y vitaminas alimentarias y unas condiciones higiénicas de sistemas de alcantarillado.

En todo el mundo, 3 de cada 10 personas, o 2100 millones de personas, no disponen de agua potable al hogar, y 6 de cada 10, o 4500 millones, no disponen de sistemas de saneamiento, según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la UNICEF (3).

La instalación de un suministro de agua básico y un váter operativo, así como el mantenimiento de los mismos por un lapso de 10 años, puede costar no más de £70 por persona. Cerca de 315.000 vidas infantiles podrían ser salvadas cada año (4).

Las soluciones a las crisis de agua del mundo cuestan mucho menos del que se podría pensar. Una nueva investigación descubrió que asegurar el agua para nuestras sociedades para 2030 podría costar unos 29 centavos por persona, por día de 2015 a 2030 (5).

Enfermedades comunes relacionadas con el agua y el saneamiento: de diarrea, 1,8 millones de personas mueren anualmente a causa de esa enfermedad, más del 90 por ciento (1,6 millones) son niños y niñas menores de cinco años. Se registran más de 120.000 casos anuales de cólera. Alrededor de 400 millones de menores en edad escolar están infectados por ascárides comunes, tricocéfalos y/o anquilostomas. Hay unos 200 millones de personas afectadas por la esquistosomiasis, 20 millones de las cuales sufren consecuencias graves. Cada año se registran unos 12 millones de casos de fiebre tifoidea. Cada año se registran entre 300 millones y 500 millones de casos de paludismo en todo el mundo y la enfermedad causa cerca de un millón de muertes infantiles (6).

Pero la filantrópica Fundación Bill Gates, a través de Moderna, ya están elaborando una vacuna contra el SARS-Cov a un precio por dosis entre 25 y 30 dólares. Ahí está el negocio y no en la construcción de redes de alcantarillado y potabilización de agua.

La inversión para dotar de agua potable y saneamiento a toda la población que carece de ello desde el 2015 al 2030 es el equivalente al gasto oneroso mundial de publicidad previsto para el año 2024. “El gasto mundial en publicidad mantiene una constante de crecimiento que va de los 503.150 millones de dólares en 2012 a los 646.710 millones en 2019 y unas previsiones de 865.120 millones para el 2024” (7).

Hasta aquí llega el cinismo, la mentira, la falsificación de datos y la censura de cualquier investigación científica sobre la cacareada pandemia del SARS-Cov, no subordinada a los intereses de las grandes corporaciones. Hasta aquí llega la mano criminal de los anunciantes y propagandistas de nuevas vacunas, mientras niegan el agua a más de dos mil millones de personas, las cuales son consideradas como “excedente mundial humano”.

En un artículo escrito en 2017 hacía referencia al “Síndrome de Pedrarias”, libro escrito por Óscar René Vargas, en alusión a Pedro Arias de Ávila también llamado ”Furor Domini” que fue gobernador español en Nicaragua des de 1527 y 1531 el cual se caracterizaba por la fusión entre el gobierno, iglesia y ejército, ligado al nepotismo administrativo y judicial. A Pedro Arias de Ávila se le apellidaba “el de las tres tiaras” o coronas de poder: religioso, civil y militar. Hoy podríamos añadir una cuarta y quinta tiara: los medios de comunicación y los científicos mercenarios. El poeta Julio Valle en la introducción del ensayo de Óscar René Vargas escribía: “El soñador fácilmente despierta y se reconoce gozando con el síndrome de pedrarias y se abandona sin vergüenza a realizarlo”.

En la actualidad, junto al “Síndrome de Pedrarias” tenemos una epidemia del “Síndrome de Pinocho”, conocido también como “mentira patológica” y “mitomanía”, es el que padecen quienes mienten consciente y compulsivamente para conseguir un beneficio, utilizando cualquier relato fuera de la racionalidad. Síndrome extensamente arraigado, como se está demostrando en el quehacer político diario. Evidentemente, ni el mitómano individual ni el político van a reconocer que mienten, es más, acaban creyendo sus propias mentiras. La única vacuna contra estos síndromes se llama lucha de clases, y está desaparecida de las estanterias de los supermercados poíticos.

Nietzsche dijo que el mentiroso es aquel que usa las palabras para hacer que lo irreal parezca real. La mentira no se derrota en teoría. Se derrota en la práctica.

“Mentir es un arte, y para ser creíble la mentira debe parecer aceptable y organizarse de una manera racional” (8).

(1) Bernard Stiegler. La técnica y el tiempo. Vol.2, pág. 210
(2) íb. Pág. 370
(3) https://www.who.int/es/news/item/12-07-2017-2-1-billion-people-lack-safe-drinking-water-at-home-more-than-twice-as-many-lack-safe-sanitation
(4) https://www.wateraid.org/us/sites/g/files/jkxoof291/files/Water%20At%20What%20Cost%20report%20Spanish.pdf
(5) https://www.wri.org/blog/2020/01/cost-to-solve-global-water-crisis
(6) https://www.unicef.org/spanish/wash/wes_related.html
(7) https://es.statista.com/estadisticas/600877/gasto-mundial-en-publicidad/
(8) https://www.isep.es/actualidad-psicologia-clinica/autoengano-mecanismo-doble-filo/
Categorías
Memoria Histórica

¡Que viene Miláns del Bosch!

29/09/2020: Militares realizan ya labores de rastreo en Andalucía
https://sevilla.abc.es/andalucia/sevi-coronavirus-andalucia-total-150-militares-realizan-labores-rastreo-andalucia-202009290720_noticia.html

19/10/2020: La Legión activa sus rastreadores en apoyo a la Junta en Almería
https://andaluciainformacion.es/almeria/926837/la-legion-activa-sus-rastreadores-en-apoyo-a-junta-en-almeria/

“El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”
(Sabino Fernández Campo, ex jefe de la Casa Real en “El rompecabezas del 23-F” que publicó el diario ABC)

En el amago de Golpe de Estado del 23F de 1981, el capitán general de la III Región Militar, Jaime Milans del Bosch, ordenó la salida de tanques a las calles de Valencia y promulgó un bando en el cual, en su artículo 6 decía:

Artículo 6: Se establece el Toque de Queda desde las veintiuna a las siete horas, pudiendo circular únicamente dos personas como máximo durante el citado plazo de tiempo por la vía pública y pernoctando todos los grupos familiares en sus respectivos domicilios.

Terminando dicho bando con lo siguiente: “Por último, se espera la colaboración de todas las personas, patriotas, amantes del orden y de la paz, respecto de las instrucciones anteriormente expuestas”.

Por todo ello termino con un fuerte ¡Viva el Rey! ¡Viva por siempre España!

Valencia, a 23 de febrero de 1981. El teniente general Jaime Miláns del Bosch.

Ahora, a casi 40 años del bando de Milans del Bosch, son los demócratas “de toda la vida”, entiéndase partidos y sindicatos ya sean de derechas o de izquierdas, llámense socialistas, comunistas o radicales, que sobreviven al amparo de presupuestos y subvenciones del Estado, o que han abandonado cualquier atisbo de enfrentamiento con el poder, los que claman por un bando similar.

Al parecer, su guía espiritual es el general retirado Rafael Dávila Álvarez, que en su blog de 24 de Septiembre escribía: “Estado de Alarma. No termina ahí la cosa. La Constitución lo contempla, con paso firme y paso siguiente: Excepción y Sitio” (Rafael Dávila Álvarez, https://generaldavila.com/tag/a-mi-la-legion/)

Se denomina toque de queda a la medida que establece un gobierno en situaciones excepcionales para limitar la libre circulación por las calles y la permanencia en los espacios públicos.

Lo habitual es que el toque de queda se establezca paralelo a los golpes de estado, estados de excepción y sitio, en momentos en los que se teme que la reacción popular ante las atrocidades pueda desencadenar cualquier revuelta. Mediante el ejército, la policía y los delatores, el gobierno se encarga de que la prohibición sea respetada ya que aquellos que violan en el toque de queda son multados, detenidos o encarcelados, y en según qué circunstancias, asesinados.

El toque de queda se establece normalmente en horario nocturno, cuando la vigilancia de las calles resulta más complicada, asegurándose de que no haya gente recorriendo la calle, reuniéndose o manifestándose. Es una prohibición de la libre circulación, reunión y manifestación, es una vulneración de los denominados eufemísticamente “derechos fundamentales” y junto a ello, la violación de los domicilios por parte de las fuerzas armadas.

Hasta el día de hoy, está decretado un toque de queda diurno, con la prohibición de utilizar las plazas públicas para reunirse o simplemente sentarse en los lugares acondicionados al efecto. A partir del día de hoy también nocturno en el cual para caminar por la calle se precisa un pasaporte. ¡Estamos en guerra!

Después de la buena acogida de la llamada “Operación Balmis” en memoria del médico militar que transportó a niños huérfanos infectados de viruela a América y Filipinas en el siglo XIX, el 28 de julio del 2020, se aprobó la Medalla conmemorativa de la Operación Balmis para reconocer al personal que participó en el despliegue militar de marzo, cual héroes de la patria, aunque en realidad son mercenarios bajo contrato.

Es de imaginar que dentro de poco el gobierno, con el beneplácito del mundo rojillo van a promocionar la película dirigida por el aristócrata Juan de Orduña y Fernández-Shaw en 1942 ¡A mí la Legión!, película de exaltación militar que no vendrá mal en estos momentos de militarización de la sociedad, al mismo tiempo que se atisba en el horizonte incorporar el contenido curricular de las escuelas el Credo Legionario consistente en una lista de doce máximas -vigentes todavía en la actualidad-, redactadas por José Millán-Astray y Terreros, la primera de las cuales define el Espíritu del legionario: “Es único y sin igual, de ciega y feroz acometividad de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta”, y de este modo conjurar y atemorizar el virus, dando un ejemplo al mundo de la capacidad sanitaria-militar española.

No temamos pues a los virus, ya que con tan aguerrida tropa acabarán con él a bayonetazos.

Categorías
Opinión

Las Crispr/Cas9, el Premio Nobel y la nueva raza aria

Ninguno es tan probable que crea tan poco como aquellos que han comenzado creyendo demasiado
(Miguel de Unamuno)

El Nobel de Química de 2018 fué otrogado a la profesora Frances Arnold, del Instituto Tecnológico de California (CalTech), George Smith, de la Universidad de Missouri Columbia, y Gregory Winter, del Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigaciones Médicas en Reino Unido, por dos trabajos en evolución dirigida y por sus logros al “manipular” la evolución natural y la maquinaria genética de virus y bacterias para producir sustancias químicas con distintas aplicaciones industriales y medicinales según argumentaron desde el Comité Nobel de Química.

El Premio Nobel de Química 2020 se ha otorgado a las bioquímicas Emmanuelle Charpentier, Gerente de la Unidad Max Planck para la Ciencia de los Patógenos de Berlín y Jennifer Doudna, profesora en la Universidad de California en Berkeley en la división de Bioquímica, Biofísica y Biología Estructural por el desarrollo de un método para la edición genética que permite «reescribir” el código de la vida. Demostraron que podían «cortar” cualquier molécula de ADN en un punto determinado, lo que permite modificar el código genético de cualquier ser vivo, incluido el de nuestra especie. Es la llamada “Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats” (repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas), ya investigadas por el microbiólogo de la Universidad de Alicante Francisco Martinez Mojica por allá los años 90. Esta técnica denominada Crispr permite cortar y pegar genes a voluntad, cambiar el destino escrito en el ADN y editar cualquier forma de vida.

Dicen que tiene un potencial terapéutico con enfermedades tan difíciles de tratar como el cáncer o miles de patologías hereditarias. Se ha usado para librar a los cerdos de los virus del ADN que impiden que sus órganos se puedan trasplantar a humanos (y utilizarlos para elaborar en ellos diversas vacunas).

“Este descubrimiento ha llevado a las ciencias de la vida a una nueva era, y, en muchos aspectos, están aportando el mayor de los beneficios para la humanidad”, han afirmado desde el Comité de Química.

Sabemos, por su trayectoria histórica que la otorgación de premios Nobel está marcada por un cúmulo de intereses de todo orden: políticos, económicos, ideológicos, geopolíticos… Podríamos establecer la hipótesis de que las presiones de las grandes multinacionales de la ingeniería genética han tenido mucho que ver tanto en la concesión del 2018 como en la del 2020.

Pero lo auténticamente peligroso, detrás de estas concesiones, está en el triunfo de las tesis de los denominados transhumanistas, aunque quieran disfrazarlo con el apelativo de “evolución dirigida”. Estamos viviendo momentos históricos por lo que respecta a una auténtica involución tecnocrática, con tintes de racismo y plenamente asimilada a las teorías eugenésicas. Paralelamente un modulado y bien elaborado discurso “pantalla” esconde el trasfondo de una operación de largo alcance. Dicho discurso se basa en la teórica posibilidad de “curar todas las enfermedades”, aunque a las grandes corporaciones que financian todos estos experimentos les importa un pimiento la salud de la humanidad especialmente las enfermedades endémicas y fácilmente erradicables de los países pobres. Están en el horizonte grandes cambios legislativos que permitirán la edición de fetos a la carta, de momento para aquellos que dispongan de buena posición económica, pero debido a la simplificación de los procesos de manipulación genética, no sería de extrañar una gran campanya de fecundación “in vitro” en la cual se podrán incorporar aquellas modificaciones del genoma para conseguir la creación de una “raza” cuyas características desconocemos hoy, o de distintas razas específicas para finalidades específicas.

Y, a su lado, el tema económico concretado en la concesión de patentes. No es un tema nuevo sino que tiene una larga trayectoria relacionada con la transferencia de rentas desde lo público a lo privado, Concretamente universidades financiadas a través de presupuestos públicos, pueden patentar los resultados de sus investigaciones. Ya en 1972, un médico de la Stanford University, Stanley Cohen, y un bioquímico de la University of California, San Francisco, Herbert Boyer, desarrollaron la técnica de recombinación de ADN y a través del Programa de Comercialización de Tecnología de la Stanford University solicitaron la patente y fueron concedidas el 2 diciembre de 1980 (Patent No. 4,237,224), el 28 de agosto de 1984 (Patent No. 4,468,464) y el 26 abril de 1988 (Patent No. 4,740,470). Las 3 patentes expiraron el 2 de diciembre de 1997. Desde 1980 hasta 1997 vendieron licencias a 468 empresas y se comercializaron miles de productos con una cifra de negocio de 35.000 millones de dólares y las arcas de las Universidades de Stanford y de California ingresaron 225 millones.

El tratamiento de esta patente ha servido de referencia para todas las que han venido después, en biotecnología y en otros sectores.

En el año fiscal de 2007, en Estados Unidos, los mayores beneficios gracias a la licencia de patentes fueron obtenidos por las siguientes universidades: New York University (791.2 millones de dólares), Coloumbia University (135.6 millones de dólares), The University of California system (97.6 millones de dólares), Northwestern University (85 millones de dólares) y Wake Forest University (71.2 millones de dólares) (1).

En España, la Ley de Reforma Universitaria de 1983 reguló las relaciones entre universidades y empresas, y dio lugar a la creación de las oficinas de transferencia tecnológica de las universidades. La Fundació Bosch i Gimpera fue la primera, vinculada a la Universidad de Barcelona, y ahora todas las universidades tienen un mecanismo de promoción de la tecnología y la creación de empresas a partir de inventos de sus profesores.

Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, el 25 de mayo de 2012, presentaron su primera solicitud de patente. En la actualidad, esta solicitud de patente ya está concedida en la Oficina de Patentes Europea, estadounidense, china y japonesa. Pocos meses después, concretamente el 12 de diciembre de 2012, otro grupo de investigadores liderado por Feng Zhang presentaría una solicitud de patente dirigida esencialmente al mismo método Crispr/Cas9, pero puesto en práctica en células eucariotas.

El elemento clave de estas patentes, y el punto de discordia entre los dos consorcios principales, es la distinción entre procariotas y eucariotas. Donde se lee “eucariotas” hay que entender “mamíferos” y, más concretamente, “humanos” y la posibilidad de “editarlos”.

En 2012, Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier publicaron en la revista Science un artículo titulado “A programmable dual-RNA-guided DNA endonuclease in adaptive bacterial immunity”. En él planteaban la utilización de una especie de “tijeras moleculares” capaces de cortar, pegar y editar el ADN.

Antes de la invención de esta técnica, se habían desarrollado también nuevas técnicas de edición del genoma, como las ZFN (zinc-finger nucleases), las TALEN (transcription activator-like effector nucleases) pero argumenta la Academia Sueca de Ciencias, que la edición genética solía ser un trabajo lento, difícil y, a veces, imposible. Sin embargo, el uso de la técnica Crispr/Cas permite cambiar “el código de la vida” en tan solo unas semanas. “Esta herramienta genética tiene un enorme potencial. No solo ha revolucionado la ciencia básica, sino que también ha dado lugar a ensayos innovadores que se traducirán en tratamientos médicos rompedores”, ha anunciado Claes Gustafsson, presidente del Comité Nobel de Química 2020 para justificar la designación. “Se trata de un experimento de gran impacto en la comunidad científica: reprogramaron las tijeras genéticas para que estas pudieran usarse en cualquier organismo. En su forma natural, las tijeras reconocen el ADN de los virus, pero Charpentier y Doudna demostraron que podían controlarse para «cortar” cualquier molécula de ADN en un punto determinado, lo que permite modificar el código genético de cualquier ser vivo, incluido el de nuestra especie”.

El espaldarazo de la Academia Sueca de Ciencias a una de las dos partes en litigio por el tema de las patentes, dejando fuera del Premio a una de las partes, pone en evidencia los intereses económicos que se esconden detrás del Premio Nobel.

La situación en EEUU es, por tanto, de bloqueo mutuo: por un lado, el grupo Zhang no puede salir al mercado con su método eucariota porque infringiría la patente de Charpentier y Doudna que protege el método Crispr/Cas9 de manera general; y por otro lado, Charpentier y Doudna no pueden comercializar su invención en células eucariotas (células a priori de máximo interés comercial) dado que infringirían la patente de Zhang. Esta tipo de situación no es inusual y suele resolverse a través de licencias cruzadas, es decir, a través de un acuerdo en el que ambas partes se comprometen a no demandarse por infracción de patente y así poder repartir ambas partes suculentos beneficios económicos. Algo similar a lo acontecido sobre el VIH y los tests para determinar las “infecciones” que llevaron a un enfrentamiento entre Francia y Estados Unidos, resolviéndose mediante unos acuerdos de tipo económico, aunque el Premio Nobel en aquella ocasión fue entregado a Luc Montaigner, dejando de lado a Robert Gallo.

David Cameron, portavoz del grupo Zhang ya anunció que: “Es hora de que todas las instituciones vayan más allá del litigio y trabajen juntas para garantizar un acceso amplio y abierto a esta tecnología transformadora […] Lo mejor para todo el campo es que las partes lleguen a una resolución”.

El 12 de julio 2017 la revista británica Nature comunicó un trabajo recibido el 22 de agosto de 2016. Los investigadores de la Universidad de Harvard modificaron en el genoma de un grupo de bacterias, por medio de corta-pega o copipasteo genético logrado con la técnica Crispr y Editas Medicine, una start up de 43 millones de dólares, busca desarrollar tratamientos que usen Crispr/Cas para hacer ediciones desde pares de bases específicas hasta segmentos más grandes de ADN

Según investigadores del Instituto Wellcome Sanger en Inglaterra, la edición genética puede llegar a mutaciones no directamente relacionadas con el sitio de edición del genoma. La complejidad y la interrelación entre genes editados y no editados podría afectar la salud de personas con genes editados. En la monografía El fenotipo revolucionario (The revolutionary phenotype), el neurólogo canadiense Jean-François Gariépy desarrolla una teoría basada en la hipótesis del mundo de ARN en que la edición del genoma humano podría llegar a un reemplazo de la reproducción biológica. En lugar de la presente reproducción biológica, podría formarse una reproducción controlada por científicos usando programas informáticos para cumplir los deseos de los padres eligiendo una edición genética por sus hijos.

El 27 de mayo de 2017, en la revista Nature apareció un artículo científico en el que se demostró a partir de una investigación realizada por los investigadores de Stanford, la Universidad de Iowa y Colombia, Kellie A Schaefer, Wen-Hsuan Wu, Diana F Colgan, Stephen H Tsang, Alexander G Bassuk y Vinit B Mahajan que este tipo de ingeniería genética puede generar centenares de mutaciones aleatorias no esperadas (2).

La noticia hizo caer en picado las acciones de empresas como Editas y Crispr Therapeutics,

Dos días después de esta publicación, en un blog personal de la revista Science se publicó un comentario, no un artículo científico, que pone en entredicho la veracidad de este estudio crítico (3). A continuación, Nature escribe una nota en la cual se retracta para mantener la precisión del registro científico. Stephen H. Tsang y Wen-Hsuan Wu, están de acuerdo con la retractación. Pero Kellie A. Schaefer, Diana F. Colgan, Alexander G. Bassuk y Vinit B. Mahajan no están de acuerdo con la retractación y mantienen, mientras no se demuestre lo contrario, la validez de sus investigaciones.

En noviembre de 2018 apareció la noticia: un científico chino anunció que había creado los primeros humanos editados genéticamente. He Jiankui y su equipo del laboratorio de genética en la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur en Shenzen, desactivaron un solo gen con la herramienta de edición de genes Crispr y crearon los primeros humanos editados genéticamente. Aunque en noviembre de 2019 recayó una sentencia judicial que lo condena a él y a dos de sus colaboradores a 3 años de cárcel, una importante multa y la inhabilitación a perpetuidad para ejercer la medicina. El motivo fue que habían infringido las leyes existentes en este momento al respecto.

Estamos ante un esperpento: se premia internacionalmente a quién diseña y construye un arma de destrucción masiva y se condena a quién la usa. Tremenda contradicción. ¿Por qué? Sencillamente faltan las “leyes” y dichas leyes están sujetas a un sinfín de intereses económicos, políticos e ideológicos, lo cual no quiere decir que no se estén elaborando y negociando solapadamente. Se puede modificar el genoma en embriones, pero no (de momento) insertarlos en úteros. Entonces cabe la siguiente pregunta: ¿Si no hay la perspectiva de utilidad a qué viene tanto premio y tanta patente por algo inservible?

Es el summum del cinismo científico, legislativo y político.

Según la Segunda Cumbre Internacional sobre la Edición del Genoma Humano, celebrada en Hong Kong en noviembre de 2018, “los riesgos son demasiado grandes como para permitir ensayos clínicos de edición de la línea germinal humana [espermatozoides, óvulos y embriones] en este momento”.

Pero el experto en genética de la Universidad de Harvard George Church tiene en su web una lista de posibles ediciones que podrían aumentar la masa muscular, dar más solidez a los huesos, retrasar el envejecimiento, dar inmunidad o aportar más capacidad de combatir algunos virus. Si esas intervenciones se llegan a materializar con éxito hay un segundo paso: crear humanos mejorados (4).

Crispr podría garantizar que los bebés de diseño ya no sigan siendo una utopía. Con su ayuda, los padres podrán reunir las características de sus hijos (color de ojos, tamaño, inteligencia, fuerza corporal y mucho más) de acuerdo con sus deseos. Además, las personas genéticamente optimizadas pronto podrían ser claramente superiores a las “personas normales” cognitiva y físicamente. Estaríamos con la reproducción genética artificial. Estaríamos ante la producción industrial de una nueva raza aria: el sueño de Hitler.

“Los sistemas Crispr de edición genética también pueden usarse como arma para luchar contra la infección por el coronavirus. En 2018 se identificó una nucleasa, Cas13d, que era capaz de cortar moléculas de ARN de forma específica, sin enloquecer después, gracias a la acción de pequeñas guías de ARN que le dictaban qué moléculas de ARN debía cortar. Este año, tras alguna propuesta teórica al respecto, unos investigadores consiguieron demostrar, en células humanas en cultivo, que la nucleasa Cas13d era capaz de atacar y degradar el genoma del coronavirus, convirtiéndose en una tijera curativa, que bautizaron con el no menos sugerente nombre de PAC-MAN (recordando el famoso juego de ordenador que en España conocimos como comecocos) (5).

Se han patentado ya “tests” basados en el sistema Crispr para detectar el SARS-Cov-2 lo que puede representar una afluencia de millones para los detentadores de las diferentes patentes.

OMS, Pandemia, Premio Nobel, miles de millones de beneficios y un futuro nada halagüeño para la humanidad que pretenda seguir siendo humana.

(1) https://francis.naukas.com/2009/03/24/las-patentes-como-fuente-de-financiacion-de-las-universidades/
(2) Wu, WH y col. La reparación de Crispr revela una mutación causal en un modelo preclínico de retinitis pigmentosa. Mol. El r. 24 , 1388-1394 (2016). Koo, T., Lee, J. & Kim, JS Medición y reducción de actividades fuera del objetivo de nucleasas programables, incluido Crispr–Cas9. Mol. Cells 38 , 475–481 (2015). Unexpected mutations after Crispr–Cas9 editing in vivo. Nature Methods.
(3) Blog de Derek, Lowe (31 de mayo de 2017). Trouble with Crispr? Maybe, But Maybe Not. Science.
(4) https://elpais.com/elpais/2019/12/30/ciencia/1577710962_002091.html
(5) https://theconversation.com/crispr-tambien-sirve-para-detectar-y-atacar-al-coronavirus-137518
Categorías
Salud

No es el virus, es el hambre

El pasado 4 de Octubre de 2020, a iniciativa de los científicos Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicina de la Universidad de Harvard, bioestadístico y epidemiólogo con experiencia en la detección y seguimiento de brotes de enfermedades infecciosas y evaluaciones de seguridad de vacunas. Dra. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga con experiencia en inmunología, desarrollo de vacunas y modelación matemática de enfermedades infecciosas. Dr. Jay Bhattacharya, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, médico, epidemiólogo, economista de la salud y experto en políticas de salud pública centrado en enfermedades infecciosas y poblaciones vulnerables, realizaron un llamamiento a nivel internacional para reflexionar sobre las consecuencias de las políticas sanitarias adoptadas por los gobiernos y respaldadas por la OMS y sus financiadores.

“Como epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, nos preocupan los impactos en la salud física y mental de las políticas que predominan con respecto al Covid-19 y recomendamos un abordaje que llamamos Protección Focalizada.

Viniendo tanto de la izquierda como la derecha, y de alrededor del mundo, hemos dedicado nuestra profesión a proteger a los demás. Las políticas de lockdown (confinamientos) actuales están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los resultados (para mencionar algunos) incluyen tasas de vacunación más bajas, empeoramiento de los resultados de enfermedades cardiovasculares, menos detecciones de cáncer y el deterioro de la salud mental—conduciendo a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad sobre quienes recae el peso más grande de estas medidas. Mantener a los niños fuera de las escuelas es una grave injusticia” (1).

En fecha 14 de Octubre, 33.991 científicos de todo el mundo en salud pública, biólogos, virólogos, epidemiólogos y médicos, de entre los 436.936 firmantes, cuyo número aumenta diariamente, han respaldado la citada Declaración. Mientras tanto, la cúpula de la OMS, con la excepción de David Nabarro, en lugar de ser portavoz de los científicos de la salud, cada vez más se define portavoz de las grandes corporaciones farmacéuticas y las fundaciones como la Gates y GAVI que son, en definitiva quienes la financian en un 50% de su presupuesto. Para conocer el total de contribuyentes al presupuesto de la OMS. Se puede consultar el presupuesto por contribuyentes para 2016 (2).

Se da la paradoja que la Fundación perteneciente a la multinacional tabaquera y alimentaria Philip Morris, en 2017 firmó un acuerdo de financiación de la OMS de 80 millones de dólares anuales durante 12 años (3) aunque hay quién afirma que en el 2019 se entablaron negociaciones para revertir dicho acuerdo aunque no se ha hecho público ningún comunicado oficial de la OMS al respecto.

El desempleo masivo, las interrupciones en el suministro de alimentos y la disminución de las ayudas a causa de la pandemia podrían causar hasta 12.000 muertos por hambre al día en el mundo a finales de este año, según un informe de Oxfam citando datos de la Universidad Johns Hopkins (4).

«Los efectos colaterales del Covid-19 están mucho más extendidos que el virus en sí, empujando a millones de las personas más pobres del mundo al hambre y la pobreza», dijo el director ejecutivo de Oxfam, Danny Sriskandarajah.

La FAO y el PMA señalan que declaración de pandemia está sumiendo a la población en una situación de hambre de mayor gravedad debido a que:

La disminución del empleo y los salarios significa que las personas tienen menos dinero para gastar en alimentos para el hogar y que los trabajadores en el extranjero envían menos remesas a sus familiares en los países con inseguridad alimentaria. Al mismo tiempo, los precios de los alimentos están subiendo en muchos países con crisis, creando una barrera para el acceso a los mismos.

La caída en picado de los ingresos gubernamentales significa que las redes de seguridad social fundamentales -como la protección social y los programas de alimentación escolar-, carecen de fondos suficientes y no pueden responder a unas necesidades crecientes (5).

Una caída esencial de la demanda son las cuantiosas pérdidas de ingresos resultantes de la imposibilidad de trabajar debido a los confinamientos, y una menguada demanda externa de las exportaciones de un país. Se prevé que para el fin de junio de 2020 la Covid-19 haya causado una caída de 10,5% en la cantidad de horas trabajadas en todo el mundo, en comparación con el comienzo del año (OIT, 2020). Se proyecta que la pobreza extrema (menos de USD 1,90 diarios) aumentará un 20% en 2020. A raíz de esas pérdidas de ingresos —registrándose las mayores entre los hogares urbanos— el número mundial de personas que enfrentan una aguda inseguridad alimentaria puede casi duplicarse, pasando de 135 millones en 2019 a 265 millones, y más de 30 países quizá enfrenten hambrunas para el final del año según el Programa Mundial de Alimentos (6).

Mientras, ocho de las mayores empresas de alimentación y bebidas (Coca-Cola, Danone, General Mills, Kellogg, Mondelez, Nestlé, PepsiCo y Unilever) han pagado a sus accionistas dividendos por un valor de 18 000 millones de dólares, mientras en todo el mundo siguen surgiendo nuevos epicentros de hambre. Oxfam Intermón ha compilado los datos disponibles sobre el pago de dividendos de ocho de las mayores empresas de alimentación y bebidas del mundo hasta principios de julio de 2020, utilizando para ello varias fuentes como las propias empresas y las páginas web del Nasdaq y Bloomberg. Las cifras están redondeadas al millón más cercano, y son las siguientes: Coca-Cola (3.522 millones de dólares), Danone (1.348 millones de dólares), General Mills (594 millones de dólares), Kellogg (391 millones de dólares), Mondelez (408 millones de dólares), Nestlé (8.248 millones de dólares), PepsiCo (2.749 millones de dólares) y Unilever (1.180 millones de dólares) (7).

En septiembre de 2016 más de 60 empresas y organizaciones -entre las cuales están Bimbo, Coca-Cola, Walmart, PepsiCo y Nestlé- crearon en México la entidad Movimiento por una Vida Saludable (MOVISA). Su presidente es Andrés Garza Herrera, CEO de Qualtia Alimentos en la presentación explicó que “una de las primeras acciones que se emprenderán en este marco, involucra un convenio de colaboración con la Fundación “Healthy Weight Commitment” que tiene como consejeros a directivos de Coca-Cola, Nestlé USA, PepsiCo y General Mills, entre otros. Dentro del plan también seguirá la campaña “Checa y Elige” que tiene como marcas participantes a Coca-Cola, Kellogg’s, PepsiCo, Bimbo, Nestlé, MacMa, Grupo Peñafiel, Unilever, Lala, Alpura, Qualtia, Sigma, y más (8).

La oficina panamericana de la OMS conocida como PAHO es responsable, entre otros asuntos, de intentar detener el problema de la obesidad en México, país que más refrescos consume y con una de las poblaciones más obesas  del mundo. Sin embargo, recibió 50.000 dólares de Coca-Cola, el mayor fabricante de bebidas del mundo, 150.000 dólares de Nestle,  el mayor productor de alimentos, y otros 150.000 de otro gigante del sector, Unilever. Estos datos se revelan en una investigación de Reuters. Además, el estudio muestra que algunos consejeros de la OMS  están relacionados personalmente con las financiaciones recibidas desde el sector privado (9).

El citado informe de Reuters señala que la OMS dedica apenas el 6% de su presupuesto total a la erradicación de enfermedades crónicas debidas a una dieta no saludable, pese a ser la causa del 63% de las muertes (10).

En febrero del2011 el Journal of Public Health de Oxford señaló en un editorial a la industria de alimentos y bebidas como el vector corporativo más preocupante que amenaza las políticas de salud pública: “No es sorprendente encontrar que las mayores empresas de alimentos están utilizando las mismas tácticas de la industria del tabaco para influir en el entorno regulatorio… usan sus campañas de marketing social para fortalecer su reputación y promover sus marcas, oponiéndose a cualquier política efectiva” (11).

Todo este entramado, hay que situarlo dentro de la gran campaña de reorganización del capital a escala internacional en la perspectiva de cambio de patrón tecnológico y de eliminación de stocks. Si no es posible una guerra convencional inter-imperialista, la eliminación de una parte de la población considerada “superflua” se va a dirimir mediante otras estrategias, y el hambre es una de ellas. Ya no será necesaria una política eugenésica tradicional pues está sobradamente denunciada y desprestigiada. Por otra parte, las reestructuraciones empresariales con su secuela de millones de despidos, se están realizando al amparo de las restricciones de las movilizaciones populares derivadas de las medidas impuestas por unas hipotéticas razones de “salud pública”.

La Declaración de Great Barrington pone el dedo en la llaga cuando afirma que “siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad sobre quienes recae el peso más grande de estas medidas”, lo cual debería hacer reflexionar a las organizaciones obreras, que defienden a pies juntillas las proclamas de la OMS y sus acólitos, y en consecuencia tomar una postura en defensa de la clase obrera, cuyo enemigo no es un minúsculo virus, sino la rapacidad del capital.

(1) Declaración de Great Barrington. Para leerla completa https://gbdeclaration.org/view/signatures/
(2) https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/275312/A70_INF4-sp.pdf
(3) https://www.who.int/es/news/item/28-09-2017-who-statement-on-philip-morris-funded-foundation-for-a-smoke-free-world
(4) https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/oxfam-alerta-de-que-finales-de-este-ano-el-hambre-provocada-por-el-covid-19
(5) https://reliefweb.int/report/world/un-informe-se-ala-27-pa-ses-susceptibles-de-sufrir-crisis-alimentarias
(6) https://www.imf.org > Files > covid19-special-notes
(7) https://www.oxfamintermon.org/es/nota-de-prensa/finales-ano-hambre-covid-podria-causar-12000-muertes-dia-mas-que-coronavirus
(8) http://www.healthyweightcommit.org/about/
(9) https://actualidad.rt.com/actualidad/view/56510-independiente-oms-recibe-cientos-miles-dolares-coca-cola-nestle-unilever
(10) https://www.voltairenet.org/article176313.html
(11) Gilmore A, Savell E, Collin J. Public health, corporations and the New Responsibility Deal: promoting partnerships with vectors of disease? Journal of Public Health 2011; 33 (1): 2-4.

 

 

Categorías
Opinión

Cisne blanco para el capital, cisne negro para el proletariado

Nassim Nicholas Taleb, avalador de la corriente de Sextus Empiricus (160 – 210), utiliza en su libro “El cisne negro” una metáfora que describe un suceso sorpresivo (para el observador).

El cisne negro (Cygnus atratus) es una especie de ave anseriforme de la familia Anatidae endémica de Australia. A principios del siglo XVIII, los colonos ingleses que volvieron de Australia trajeron consigo, en sus barcos, un cargamento de cisnes negros que son propios de Australia y hasta ese momento, se pensaba que todos los cisnes eran blancos, porque de ese color eran todos los cisnes que se conocían en Europa hasta entonces.

Metáfora relacionada con la percepción de un pavo durante su engorde. Una tarde el pavo tiene que revisar su creencia; su generoso alimentador, en los últimos 999 días, se convierte en verdugo.

“El problema del pavo se puede generalizar a cualquier situación donde la misma mano que te da de comer puede ser la que te retuerza el cuello. Desde el punto de vista del pavo, el hecho de que el día mil uno no le den de comer es un Cisne Negro. Para el carnicero, no, ya que no es algo inesperado. De modo que aquí podemos ver que el Cisne Negro es el problema del imbécil” (*).

Se ha relacionado dicho fenómeno con acontecimientos como la gripe de 1919, el triunfo de Hitler, la crisis de 1983 y del 2008, los atentados a las torres Gemelas en 2001.

Nada más falso, la gripe de 1919, mejor dicho, lo que se denominó gripe, ya que se utilizó como cajón de sastre para recoger todas las personas enfermadas a raíz de la guerra iniciada en 1914, ya sea por malnutrición, por pulmonía, por sífilis, por tuberculosis, por cólera, por tifus, por efecto de los gases, por “pie de trinchera” con resultados posteriores de gangrenas, por “fiebre de trinchera” producida por la Bartonella Quintana debido a los piojos que la transmiten, por “boca de trinchera” denominada Gingivitis Ulcerativa Necrotizante, por tétanos y por efecto de las vacunas provenientes de anticuerpos de cerdos que se inocularon a todos los soldados, y una gripe estacional de Influenza H1N1 que encontró unos sistemas inmunitarios totalmente debilitados. No existen datos epidemiológicos contrastados de las causas de las muertes posbélicas, tan solo cifras aleatorias interesadas, como en la actual epidemia, que los manipuladores de noticias hacen oscilar entre 50 y 100 millones de “muertos por la gripe”. Lo que si existió y todavía subsiste es la negación de las consecuencias de la guerra, tanto por parte de los vencedores, como de los vencidos.

No fue un “cisne negro” puesto que la guerra se estaba preparando desde la crisis de 1873 y sus organizadores, los capitales europeos en competencia, sabían de antemano la destrucción y muerte que iba a causar, no por casualidad a esta guerra se la denominó “la gran guerra química”. Pero el conjunto de la población era ignorante de ello. Cisne negro para la población, pobre evidentemente, y cisne blanco para los capitalistas.

Otra falsedad, la del ascenso de Hitler al poder. Fue financiado por la gran banca y las grandes empresas alemanas, las mismas que fabricaban los hornos crematorios y los gases asfixiantes de los campos de concentración. Cisne negro para los que sufrieron las consecuencias, cisne blanco para los que organizaron, financiaron y designaron a Hitler “Fürher”.

El derrumbe de las Torres Gemelas en 2001 fue un cisne negro para la mayoría de la población, pero no para los que organizaron y prepararon metódicamente el derrumbe de las mismas, puesto que ya tenían preparada con anterioridad la invasión de Afganistán y toda la batería de legislación antiterrorista (Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act) aprobada el 26 de octubre, al cabo de un mes y medio del supuesto ataque. Ley que posteriormente se expandió y copió en todos los países del mundo. Todo estaba previsto, era un cisne blanco para el imperialismo corporativo estadounidense y sus aliados.

La crisis del 2008 fue un cisne negro para millones de trabajadores que perdieron su empleo y sus ingresos. Para millones de pequeños ahorradores que perdieron su dinero, para los pensionistas que vieron desaparecer sus fondos de pensiones. Pero un auténtico cisne blanco para los negocios multimillonarios procedentes de las fusiones bancarias y la compra a precio de saldo de miles de centros productivos en una operación de genocidio financiero preparada con mucha antelación.

Hoy, algunas opiniones, no la de Nassim, que defienden la teoría que la declaración de pandemia se puede calificar de “cisne negro”, puesto que algunos dicen, fue algo sorpresivo. Aunque del análisis de las declaraciones de diversos organismos y corporaciones internacionales, tal vez la más emblemática fuera el “Event 201”, podríamos deducir que todo estaba planeado y “atado y bién atado”, como la democracia española post franquista. Ha sido un auténtico cisne blanco para el entramado químico-farmacéutico-industrial-militar y para los capitales a la caza de las empresas de la competencia en una operación de largo alcance para imponer “manu militari” el inicio de un cambio de patrón tecnológico.

Pero ha sido un auténtico “cisne negro” para la clase obrera mundial, para el campesinado de la periferia, para los trabajadores del “mercado informal”. Y una “rara avis” para los escépticos.

El escepticismo promueve dudar de toda la información que no sea bien apoyada por la evidencia, aunque hay diversas lecturas del mismo, una de las cuales es «no afirmar nada», es decir, quedarse en una reflexión permanente dubitativa sin pronunciarse ni aceptando ni negando. Tal vez uno de los ejemplos más característicos de esta última lectura es el de los “ni-ni” utilizado, en política, para designar aquellas personas que de forma pusilánime no se atreven a tomar partido en cualquier conflicto, situándose de esta forma por encima del bién y del mal, mejor dicho, por debajo del bien y del mal, y que en la práctica dan su apoyo tácito a los desmanes de corporaciones económicas y gobiernos de turno.

La mayoría de la población ha estado representando un papel similar a la metáfora del pavo antes de Navidad, pensando que el capitalismo le daría migajas a perpetuidad, pero de golpe degüella.

No seamos pavos.

(*) Nassim Nicholas Taleb, El cisne negro, pág.103.

Categorías
Economía

Perspectivas de trabajo futuro en el capitalismo tecnocrático

“Algunos de los dogmas de fe del ámbito laboral que han caído con el mayor experimento de teletrabajo de la historia, abriendo la puerta a nuevos escenarios en los que el teletrabajo post-pandemia cobre mucha más fuerza que antes, y cuyas consecuencias también salpicarán a las oficinas, que podrán, si no eliminarse para muchas empresas, sí contraerse y cambiar su modelo. El teletrabajo ya está aquí, y aunque la transición de quienes se lo pueden plantear no sea total e inmediata, sí podemos empezar a ver una metamorfosis gradual en los próximos años con la pandemia prendiendo la mecha… La consecuencia será que ni siquiera haga falta tener a todos los empleados viviendo en la misma ciudad que la empresa. Podemos intuir un panorama en el que la proximidad con el lugar de trabajo ya no sea tan decisiva a la hora de escoger dónde vivir” (1).

Según el informe “Perspectivas del empleo de la OCDE 2020” de fecha 7 de julio de 2020, existe una menor probabilidad de que personas que antes se habrían considerado “típicos” trabajadores con una calificación media desempeñen empleos de esa calificación, y una mayor probabilidad de que ocupen uno de baja calificación. Esta tendencia se ha observado en los trabajadores con un nivel educativo medio en los 37 países de la OCDE que en mayo de este año contabilizaron 54,5 millones de desempleados y durante la pandemia en estos países un 39 por ciento de los trabajadores hicieron teletrabajo.

En España, la incidencia del teletrabajo en 2019 era de un 4,8 por ciento de las personas ocupadas, ya sea trabajando normalmente desde su domicilio o la mitad del tiempo, pero durante las semanas de los arrestos domiciliarios este porcentaje alcanzó el 34 por ciento mientras que según las encuestas del INE el total de trabajadores de todos los ramos de producción que no pueden realizar teletrabajo se sitúa en un 45,3 por ciento del total de las personas ocupadas (2).

La implantación de la Industria 4.0 lleva aparejada la desestructuración del trabajo asalariado. La perspectiva es que éste, en un porcentaje muy importante, ya no se realice en una ubicación física, llámese taller, oficina, consultorio o escuela, sino en el domicilio de las personas asalariadas, poniendo éstas el espacio físico ya sea de propiedad, alquiler o hipotecado,. Es un recorte importante de gastos para las empresas.

Un ejemplo: el coste de alquiler de oficinas en Barcelona es de alrededor de 30 euros el metro cuadrado. Una oficina de 500 metros supone un coste, incluyendo IVA, de 18.000 euros mensuales, sin incluir los demás gastos (limpieza, electricidad, teléfonos, agua, calefacción, aire acondicionado, etc.). Si el trabajo se realiza en los domicilios particulares, seguramente la sede empresarial precisará solamente de un espacio de 70 u 80 metros cuadrados lo que significará un coste de alquiler de 3.000 euros mensuales y un ahorro importante en el resto de servicios. En algunas empresas, como las financieras, significará el cierre de centenares o miles de oficinas que, o dejarán de pagar alquiler o si son de su propiedad las pondrán a la venta. El negocio está servido.

La legislación sobre el trabajo a domicilio y el teletrabajo, apunta que la empresa debe suministrar los utensilios de trabajo y cubrir los gastos para su funcionamiento (energía y teléfono) pero no hace mención a tener la obligación de pagar en concepto de alquiler por los metros cuadrados que utiliza el trabajador a domicilio.

Es la continuación de las sucesivas modificaciones que ha sufrido el sistema industrial o de servicios a lo largo de los años. Hace un siglo, las inmensas manufacturas agrupaban a miles de trabajadores bajo un mismo techo, bajo el cual se realizaban distintas operaciones fruto de las cuales surgían ya sea vehículos, máquinas de todo tipo, muebles, ropa, zapatos, alimentos, electrodomésticos… unas entidades productivas en las cuales se realizaba un proceso de producción integral, desde la manipulación de la materia prima, su transformación, su mecanización, su acabando, pintura, etc. A medida que los medios de transporte se han hecho más rápidos y han desaparecido las legislaciones que amparaban y protegían las industrias nacionales, siguiendo las directrices de la Organización Mundial del Comercio, las entidades productivas se fueron encogiendo: dejaron de ser procesos integrales de fabricación para convertirse unas en productoras de partes de un todo y otras en ensambladoras de piezas elaboradas en cualquier parte del mundo. Mediante estas operaciones no tan solo se diseminaron drásticamente a los trabajadores en diversas empresas de más reducido tamaño y en lugares geográficamente distantes, sino que se eliminaron los conocimientos profesionales y las transmisiones de dichos conocimientos, haciendo desaparecer multitud de profesiones y una visión integral de lo que se estaba produciendo, aumentando a escala geométrica la alienación respecto a lo producido.

Ante este proceso de desestructuración del trabajo por cuenta ajena, entendido de la forma tradicional de los últimos tiempos, no se trata de una defensa del trabajo asalariado como ideal de proletariado, esto sería un error, sino que la solución sería acabar con el trabajo asalariado y la alienación respecto al fruto del trabajo.

Para ello la Industria 4.0, si estuviese en manos del proletariado podría suponer un incremento de las capacidades, un incremento de los conocimientos y un control eficiente de que producir, como producir y para quién producir, controlando de forma fácil la totalidad del proceso productivo incrementando al mismo tiempo el número de personas que formarían parte del mismo no virtualmente, sino presencialmente con la condición de reducir drásticamente la jornada de trabajo. ¿Cuantas horas? Posiblemente dos o tres serían suficientes, con lo cual las relaciones sociales se intensificarían al máximo, la participación en el conocimiento global de lo que se produce aumentaría enormemente y junto a ello la capacidad organizativa del proletariado.

Si el control de la tecnología se rescatara de manos del capital, se tendría el control de la producción, el control de distribución y el control del consumo, evitando las sobreproducciones y los consumos superfluos. Pero a lo largo de los años se ha ido robando el saber obrero, su capacidad para saber que producía, aunque no fuera dueño de la producción. Ya no es tan solo la alienación respecto al producto de su trabajo, sino una doble alienación al convertirse en apéndice de una operación determinada, de la cual no sabe su finalidad, tanto puede estar produciendo una pieza para un aparato de destrucción, como una para mejorar el bienestar.

Burguesía, capitalismo, capitalismo liberal, capitalismo monopolista, capitalismo corporativo… y llegamos al capitalismo tecnocrático (del griego tékhnē, “técnica” y krátos, “poder, dominio”) en alusión al Krátos de la mitología griega que, como personificación del poder y la fuerza fue quién junto a Hefesto y a Bía, encadenaron y cegaron a Prometeo como castigo por haber robado el fuego a los dioses y entregarlo a los hombres.

Esta Tecnocracia la hemos visto entrar en funcionamiento en toda su dimensión a partir del mes de Marzo del 2020. Momento en que las decisiones en materia económica y de producción emanaron de los Tékhné-Krátos sanitarios, algunos de ellos siguiendo órdenes estrictas de las corporaciones químico-farmacéuticas, otros actuando como el autómata construido por Wolfgang von Kempelen (1769), que era capaz de replicar cada jugada de un jugador de ajedrez con otra jugada contraria que le aseguraba ganar la partida. Dicho muñeco vestido de turco estaba sentado frente a un tablero de ajedrez puesto sobre una amplia mesa y un sistema de espejos daba la sensación que dicha mesa era trasparente por sus cuatro costados, pero en realidad dentro de ella estaba sentado un enano que era un maestro en el juego de ajedrez y que guiaba la mano del muñeco mediante hilos.

El fuego, que Prometeo robó a los dioses para entregarlo a los hombres, podemos entenderlo como la capacidad, el conocimiento, el arte, la técnica, la ciencia… que la clase obrera en su hacer fue perfeccionando a lo largo de los años al mismo tiempo que emergía la esperanza y la lucha por un mundo mejor. Pero a medida que fue disolviéndose la esperanza y paralizando la lucha, el fuego ha ido retornando a los dioses.

En la antigüedad griega, los mitos emanaban como explicaciones a la incomprensión de las causas de las adversidades, y los héroes, rebeldes, se construían a lo largo del tiempo mediante un proceso en el cual la población era al mismo tiempo creadora y receptora tanto de los mitos como de los héroes. Pero hoy, los mitos son alimentados por las necesidades del capital y los héroes creados al instante mediante la propaganda, y la población, pasiva, es solamente receptora. Asimismo, las funciones tanto de los mitos como de los héroes también se han modificado. A los mitos se les ha cubierto con un manto científico hecho a medida del sastre que lo ha confeccionado, y los héroes, transforman su rebeldía en pasividad a expensas de las subvenciones de los presupuestos del Estado, y de este modo su objetivo ya no es “traer el fuego a los hombres” robándolo a los dioses, como Prometeo, sino devolver a los dioses los rescoldos encendidos que quedan todavía en manos de los hombres.

Si miramos un poco más allá de nuestros espacios circundantes, según fuentes de la OIT hay 1.600 millones de personas trabajadoras de lo que se denomina la “economía informal” y cuyos ingresos se calcula que disminuyeron un 60 por ciento desde el inicio de la declaración de pandemia por parte de la OMS, fruto de las disposiciones político-militares de diversos países impidiendo los desplazamientos y los mercados en los cuales estas personas realizaban sus tareas.

¿Qué es la economia “informal”?

Según Karl Polanyi, es aquella economía que no está sometida a los cánones del capitalismo moderno. Es un tipo de economía de subsistencia o sobrevivencia basada en el mercado. Y, ¿qué es el mercado? Según la definición de Karl Polanyi “es un lugar de reunión para la realización del trueque o la compra-venta”. Y sigue Polanyi: “los mercados no son instituciones que funcionen principalmente dentro de una economía, sino fuera de ella” (3).

Pero en la “economía formal” es probable que muchos trabajadores con sueldos bajos y cuyos salarios se estancaron ya a raíz de la pandemia financiera del 2008 debido a la pérdida de poder y voluntad de los sindicatos y el cambio de situación contractual, tendrán una mayor erosión de sus ingresos a medida que aumenten las listas de desempleados, y otros simplemente engrosarán estas listas, con lo cual aumentará la depauperación de una parte muy importante de la población trabajadora mundial, mientras que en otra pequeña parte aumentarán los ingresos, especialmente en trabajos de alta y media tecnología.

Pero esto no será ninguna novedad, sino la repetición de los ciclos críticos del capitalismo que sin rubor, las Naciones Unidas en su informe de 1 de junio de 2020 constataba que “históricamente, las crisis económicas, las pandemias y las guerras han agudizado las desigualdades” (4).

Al capital se le planteado el interrogante de cómo penetrar y mantener en la conciencia colectiva un nuevo paradigma en una situación mundial en la que no le parece viable una guerra convencional interimperialista, como ha hecho con anterioridad acarreando grandes catástrofes como consecuencia de las guerras para imponer los grandes cambios tecnológicos. Tal vez haya encontrado la forma de realizarlo a través de la Tecnocracia.

En esta cruda realidad es preciso hacernos algunas preguntas: ¿Cual es la situación organizativa del proletariado mundial? ¿De qué formaciones políticas dispone que se mantengan coherentemente en lucha constante con la perspectiva de la toma del poder?

Encontrar algunas respuestas puede ser el inicio del retorno del fuego a los hombres.

(1) https://www.xataka.com/empresas-y-economia/oficinas-tradicionales-peligran-mundo-post-pandemia-teletrabajo-cambiara-concepto-que-tenemos-ellas
(2) IvieLab. Instituto valenciano de Investigaciones Económicas. Mayo 2020
(3) Karl Polanyi. La Gran Trasformación. Fondo de Cultura Económica. 1992
(4) https://news.un.org/es/story/2020/06/1475242

Categorías
Represión Salud

Luther Emmett Holt: la ‘ciencia’, los niños enjaulados y ancianos aislados

… La advertencia de “no tocar”, antes tratándose de cosas, se desplaza ahora a los seres humanos. Los niños ven que el tocar algo ajeno está castigado, y se convierte en algo misterioso cuando no peligroso … Somos extraños entre nosotros y cualquier contacto físico innecesario se evita. El hombre se ha vuelto temeroso y alejado de los sentidos próximos, tacto, gusto y olfato, pero no hacia los sentidos distantes como la vista y el oído … Este movimiento de esterilización de todo, hace que el tacto entre personas se vea afectado a diversos niveles. El miedo a contagios, enfermedades, virus, a posibles malentendidos, a denuncias por abusos sexuales, etc. hace que cada día se toque menos. Todo este movimiento genera que se viva en la era de la comunicación, la tecnologías, internet, móviles, pero sin embargo, y a modo de gran paradoja, es cuando más aislados los seres humanos están los unos de los otros … A pesar de esta perspectiva de frialdad humana, los seres humanos siguen necesitando de la estimulación táctil para un crecimiento adecuado (1).

A principios de siglo XX, el Dr. Holt, un “genio científico” del sistema, como presidente de la Asociación Estadounidense para el Estudio y la Prevención de la Mortalidad Infantil (AASPIM), promovió el control de la reproducción por parte de la sociedad como un medio de eugenesia. En su discurso presidencial de 1913 dijo: “Debemos eliminar a los no aptos por nacimiento, no por muerte. La raza debe mejorarse de la manera más eficaz evitando el matrimonio y la reproducción por parte de los no aptos, entre los que clasificaríamos a los enfermos, los degenerados, los defectuosos y los criminales” (2).

Holt fue miembro fundador de la Sociedad Estadounidense de Pediatría. En 1891 fue nombrado miembro de la junta directiva del Instituto Rockefeller. En la Conferencia de Cannes de la Cruz Roja (1919), fue elegido presidente de la Organización de Salud Infantil.

Durante el siglo XIX, más de la mitad de los bebés recluidos en los orfanatos morían durante su primer año de vida de una afección denominada marasmo, palabra de origen griego que significa «consunción». En la segunda década del siglo XX, la tasa de mortalidad en los lactantes menores de 1 año en diferentes orfanatos de Estados Unidos era casi del cien por cien. En su informe de 1915 sobre las instituciones infantiles de diez ciudades distintas, el doctor Henry Dwight Chapin, pediatra de Nueva York, hizo la asombrosa declaración de que en todas las instituciones, excepto en una, todos los niños menores de 2 años fallecían.

El doctor J. M. Knox describió un estudio que había realizado en Baltimore: de los doscientos niños admitidos en distintas instituciones, casi el 90 % falleció a lo largo de un año.

En esta época, toda Norteamérica se hallaba bajo la influencia de Luther Emmett Holt, profesor de Pediatría en la Policlínica de Nueva York y en la Universidad de Columbia. Holt fue el autor de “The Core and Feeding of Children” y se convirtió en la autoridad suprema del tema. En este libro el doctor Holt recomendaba no tomar en brazos al bebé cuando lloraba, alimentarlo a horas predeterminadas y no tener con él demasiado contacto físico. La idea de aplicar cuidados tiernos y cariñosos era considerada «muy poco científica» (3).

¿Qué relación tienen estos acontecimientos con las “científicas” teorías impuestas a golpe de decreto militar sobre el aislamiento en escuelas y geriátricos? Mucha. Tanto las criaturas pequeñas, como las personas ancianas necesitan el contacto humano.

Las miles de páginas de investigación en Pedagogía y Psicología, escritas hasta marzo de 2020 alentaban el contacto y el juego como elementos básicos para el desarrollo cognitivo y emocional de las criaturas, pero por arte de magia “donde dije digo, digo diego” y de golpe pedagogos y psicólogos callan como truhanes ante los despropósitos de mantener a las criaturas a partir de cinco años con bozal, quietecitos, sin tocar a los amiguitos y amiguitas y sin poder establecer intercambio simbólico de juguetes, cuentos, etc. en un ejercicio de elevar exponencialmente la individualidad.

Un estudio realizado en el Advanced Telecommunications Research Institute International en Kyoto organizó una conversación de aproximadamente 15 minutos entre algunas personas y sus parejas. Después, algunos de ellos recibieron un abrazo y otros no. Al evaluar los parámetros fisiológicos, los investigadores apreciaron que aquellos que recibieron el abrazo mostraron una reducción significativa en el nivel de cortisol en la sangre (4).

El sistema inmunitario es una compleja red de células, tejidos y órganos. Juntos ayudan a su cuerpo a combatir infecciones y otras enfermedades.

En los mamíferos, los corpúsculos cutáneos mecanosensibles son los responsables del tacto ligero (los corpúsculos de Meissner) y profundo (los corpúsculos de Pacini).

“La privación sensorial extrema en otros aspectos, como la luz y el sonido, pueden sobrellevarse, siempre y cuando se mantengan las experiencias sensoriales cutáneas” (5).

En niños sin estímulos ni afectividad, la privación sensorial se convierte en privación emocional, y puede causar incluso deterioro orgánico. Es corriente que los niños autistas «desconecten» sus sentidos para aislarse de la realidad. En ancianos enfermos en condiciones de aislamiento (salas de hospitales, residencias, entornos familiares poco favorables) se dañan las funciones psicológicas y orgánicas (6).

El mundo tiene sentido cuando se puede comparar lo almacenado en el cerebro con lo percibido por los sentidos. La estimulación correcta del cerebro permite establecer nuevas conexiones neuronales y aumentar la eficiencia cerebral.

Ir provisto de bozal tapando boca y nariz, y guantes significa dejar los sentidos del cuerpo humano reducidos a ver y oír. Cuando miramos las fotografías de las torturas impuestas a los presos políticos enjaulados en las cárceles norteamericanas de Guantánamo podemos ver como se les priva de cualquier sentido: gafas oscuras, auriculares tapando las orejas, guantes y bozales. Y aislamiento total en celdas individuales.

Así, han estado y están miles de ancianos en los geriátricos, aislados en celdas individuales semana tras semana, cuando es bien sabido que al envejecer aumenta la incidencia de infecciones; enfermedades relacionadas directamente con la funcionalidad de los leucocitos y más concretamente con la actividad cito tóxica natural de las células NK en el caso de procesos víricos y tumorales.

“El sistema nervioso y el sistema inmunitario se encuentran íntimamente relacionados y forman una compleja red de interacciones bidireccionales que mantiene la homeóstasis del organismo y, por tanto, la salud. Factores ambientales como el estrés, ya sea por aislamiento, exposición a relaciones sociales excesivamente jerárquicas u otras situaciones que implican adaptación a cambios ambientales extremos, dañan la función inmunológica del individuo” (7).

“… Soledad y aislamiento social se relacionan con una mayor morbimortalidad. Aumentan el riesgo de un amplio abanico de enfermedades, desde las cardiovasculares hasta los resfriados comunes … Algunos de los mecanismos neurobiológicos que lo explican son los cambios relacionados con la edad en la respuesta al estrés de los sistemas endocrino, cardiovascular e inflamatorio; la elevada resistencia vascular, la presión arterial y la actividad adrenocortical del eje hipotálamo-hipofisario, así como el menor control inflamatorio y la reducción de la respuesta inmune … El aislamiento social y la soledad predicen la mortalidad con la misma consistencia que muchos factores de riesgo conocidos … En los ancianos, más que preocuparnos tanto por su colesterol deberíamos esforzarnos más en conseguir que puedan ver, oír y andar” (8).

A Emiliano Zapata se le atribuye la frase “Es mejor morir de pié que vivir arrodillado toda la vida”, frase que con ligera variación fue utilizada por Dolores Ibarruri en el mitin de París en solidaridad con la República Española el 8 de Septiembre de 1936. Paradógicamente, ahora podríamos decir que es mejor morir abrazados que vivir sin abrazos, y tal como en el mitin citado, debería ser un acto de solidaridad frente a las agresiones de científicos a sueldo de las multinacionales, de políticos corruptos, de periodistas sicarios, de sayones vocacionales, que cada vez se asemejan más al fantasma de un nuevo tipo de fascismo: “el neofascismo científico”.

¿Cómo los abrazos influyen en nuestro cerebro?

Cuando alguien nos abraza, ese contacto activa los receptores de presión que tenemos en la piel, los cuales se conocen como corpúsculos de Pacini y responden fundamentalmente ante la presión profunda. Estos receptores envían inmediatamente una serie de señales de calma al nervio vago para, entre otras cosas, desactivar la zona del cerebro que responde ante las amenazas y nos mantiene en tensión.

En ese momento comenzamos a sentirnos bien porque ese nervio se conecta con fibras nerviosas que llegan a diferentes pares craneales y desempeñan un papel importante en la regulación de la mayoría de las funciones clave de nuestro organismo, incluyendo la presión sanguínea (9).

¿Cómo los codazos influyen en nuestro comportamiento?

Si los abrazos son una señal inequívoca de afecto, de empatía, “dar codazos” es una expresión muy popularizada para designar aquellas personas que quieren apartar a los demás. Y no es de extrañar que los pseudocientíficos insistan en esta clase de saludo pues está en consonancia con el resto del discurso pandémico neodarwiniano acorde a los cambios sociales y culturales que están intentando imponer a cuenta de un virus.

¿Qué ocurre con los profesionales que, salvo honrosas excepciones, hace unos meses teorizaban sobre los efectos nocivos con resultado de muerte en las situaciones de aislamiento? ¿Cómo es que no ha surgido un tropel de ellos denunciando las nefastas y peligrosas actuaciones de los dirigentes políticos y sanitarios?

Tal vez haya sucedido y sucede algo parecido a lo que le ocurrió al Dr. John Reed Lee a finales del siglo XX, que así lo cuenta el mismo en un libro (inédito en España), en el cual se enfrenta a la corporación médica, a las mafias farmacéuticas y a los efectos perjudiciales de sus compuestos químicos.

“Sucedió algo inesperado en esta terapia con progesterona: mis colegas no me felicitaron y, de forma unánime, decidieron no aplicar este tratamiento a sus pacientes. Me pareció que las razones de su decisión eran poco válidas y egoístas, alegaron el temor a incumplir las normas profesionales, puesto que se les pedirían responsabilidades si por desgracia una de sus pacientes desarrollaba un cáncer, su preocupación por la opinión de otros colegas y el hecho de que ninguna empresa farmacéutica financiara el tratamiento.

“También es verdad que algunos, me llamaron para informarse de los detalles para tratar a sus esposas, a sus madres y a sus abuelas con progesterona natural. Pero ante todo lo que prevaleció fue, 1) la necesidad de obtener una autorización oficial antes de utilizar la progesterona natural en vez de un progestágeno sintético y, 2) su gran ignorancia de la fisiología hormonal. La práctica clínica cotidiana de “seguir las instrucciones del libro” necesita mucho menos esfuerzo (y se considera más seguro) que pensar por uno mismo, a pesar del bienestar potencial que se puede aportar a la paciente.

“He aprendido mucho y es evidente que me queda mucho por aprender. Tengo un gran deseo de compartir lo que he aprendido. Tal vez no le den importancia, pero es por este simple motivo que he escrito este libro. Espero que lo lean con agrado; tal vez puedan aprender algo y al mismo tiempo reforzar su confianza y su voluntad de actuar como médicos dentro de la pura tradición científica al mismo tiempo que como sólidos consejeros para sus pacientes” (10).

(1) Teresa Dezcállar Sáez. Universidad Autónoma de Barcelona. Facultad de Psicología Programa de Doctorado de Psicología del Aprendizaje Humano. Tesis Doctoral. Relación entre procesos mentales y sentido háptico
(2) https://es.qwe.wiki/wiki/Luther_Emmett_Holt
(3) Ashley Montagu: «El tacto. La importancia de la piel en las relaciones humanas». Instituto Europeo de Salud Natal y Perinatal. https://saludmentalperinatal.es/2017/11/16/no-pudieron-vivir-sin-las-caricias/
(4) https://www.ecoportal.net/
(5) Marta García Calavia, La glía de los corpúsculos sensitivos de los mamíferos como base de la mecanotransducción y su potencial neurogénico, Universidad de Oviedo, 2013 https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=208628
(6) http://www.percepnet.com/ed01_02.htm
(7) Revista Española de Geriatría y Gerontología. 2009; 44(3):137–142 www.elsevier.es/regg
(8) Atención Primaria. Volume 48, Issue 9, November 2016, pages 604-609 https://doi.org/10.1016/j.aprim.2016.03.008
(9) https://rinconpsicologia.com/
(10) John R. Lee, M.D., Equilibrio hormonal, Sebastopol, California, Octubre 1993
Categorías
Salud

La percepción subjetiva

En enero de 2008 el Banco Mundial, a través de la Oficina del economista Jefe publicó un amplio informe analizando dos epidemias: la de Surat (India) en 1994 y la de SARS en Guangzhou (China) en 2003. Posteriormente, en The Journal of Immunology de 1 de Noviembre de 2008 se publicó un largo estudio: “Investigación sobre Enfermedades Infecciosas Emergentes y Reemergentes del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón, por el programa de Centros de Excelencia del Siglo XXI sobre Estrategias Globales para el Control de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Reemergentes. Enfermedades Infecciosas en la Universidad de Nagasaki y por el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón”, en el cual se analiza el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) que se originó en China en 2003 y se extendió por 34 países mundo, sin que hubiera ninguna declaración de pandemia por parte de la OMS. En una de sus conclusiones señala que: “Los detalles del mecanismo por el cual el coronavirus asociado al síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV) causa una neumonía grave no están claros, aunque la liberación incontrolada de mediadores inmunes se ha implicado en la patogénesis del SARS, mientras que los perfiles de citocinas de los pacientes con SARS no han dilucidado la causa de la neumonía debido a su diversidad. Parece probable que los diversos perfiles de citocinas observados entre los pacientes adultos con SARS estén relacionados con la anamnesis del paciente” (1).

Concluyendo dicha investigación con lo siguiente: “Los autores llegaron a la conclusión que las respuestas sesgadas por Th2 (tipo de linfocitos) de los huéspedes vacunados después de la infección por SARS-CoV podrían agravar la inflamación pulmonar, puesto que la respuesta principal del huésped sigue siendo desconocida” (2).

Volviendo al informe del Banco Mundial empieza diciendo: “El documento analiza en particular cómo la gente forma juicios subjetivos de probabilidad sobre riesgo de enfermedad. Encuestas de opinión pública durante el brote SARS proporcionan evidencia sugerente de que la gente a veces tienen percepciones excesivamente altas de la riesgo de infectarse o, si se infecta, de morir de la enfermedad” (3).

En una encuesta en Taiwán, el 76 por ciento de los encuestados calificaron la probabilidad de muerte después de contraer SARS con una calificación de 4 sobre 5, en una escala de 0 a 5. Casi una cuarta parte de los encuestados en Hong Kong pensó que era muy probable infectarse con el SARS aunque a posteriori la tasa de infección en Hong Kong (casos probables notificados a la OMS en relación con la población) era de solo 26 por 100.000 habitantes (0,026 por ciento). Según G.M. Leung, varias encuestas realizadas durante el brote de SARS proporcionan evidencia directa sobre las evaluaciones de probabilidad subjetiva (4).

Según R.J. Blendon, en Estados Unidos, alrededor del 16 por ciento de los encuestados pensaron que infectarse ellos o su familia inmediata por SARS en los próximos doce meses era muy probable (5).

Después de ver un accidente de coche, la subjetividad de las personas aumenta en el sentido de aumentar la probabilidad de tener un accidente, mientras que subestiman otros riesgos más comunes (6).

Según investigaciones en psicología del comportamiento aplicadas en el caso de Surat y Guangzhou, bajo unas condiciones de mala información y estrés, las personas llegan a conclusiones sesgadas o erróneas y apreciaciones subjetivas sobre dichas enfermedades, lo que les lleva al pánico, con lo cual la prevalencia de la enfermedad a su vez también se verá afectada por el cambio de comportamiento de la población (7).

En el caso de China, el boca a boca sobre la enfermedad se extendió rápidamente tanto dentro como fuera de China, debido al acceso generalizado a teléfonos móviles e Internet. Se estima que “miles de millones” de mensajes de texto de teléfonos celulares con alguna referencia a la enfermedad se enviaron en el país. Del 8 al 10 de febrero de 2003, el mensaje de texto SMS “Hay una gripe mortal en Guangzhou” se envió 126 millones de veces solo en la ciudad de Guangzhou, y para el 26 de abril, los periodistas calculaban que un millón de personas abandonaban la ciudad (8).

Igual que en Surat (India) en 1994 en que los rumores y los informes exagerados de los medios en hacer su propia evaluación sobre la probabilidad de un brote de peste y del peligro de infección de personas y familias, desencadenó caos y pánico desproporcionado. “Del 19 al 22 de septiembre, 1994, hubo tres días seguidos de caos en la estación de tren y autobús de Surat. La gente se subía a todos y cada uno de los vehículos que podían llevárselos… Más de la mitad de los médicos también se fueron y para el 26 de septiembre se estimó que hasta una cuarta parte de los 2,2 millones de habitantes habían huido de la ciudad. Pánico se extendió a otras ciudades importantes” (9).

¿Cómo se forman en las personas estas probabilidades subjetivas?

“La infección es inseparable del hombre. Cuando se presenta una epidemia se produce una convulsión social que apenas ha cambiado con el tiempo. Tras la sorpresa inicial, los ciudadanos se sumergen en una mezcla de incertidumbre, miedo, e ira colectiva.

El miedo modula la percepción subjetiva del riesgo. No tenemos miedo a viajar o a fumar, lo que causa de miles de muertos, ¡una verdadera pandemia!, porque se supone que ejercemos un control personal. Sin embargo tememos lo desconocido, lo incontrolable. Probablemente, como el miedo a las serpientes o a la oscuridad, tenga algún componente constitutivo. El miedo es emocionante y contagioso; más cuanto más intenso. Simples rumores pueden cambiar una situación de temor individual a un pánico colectivo incontrolable. Se exigen vacunas, diagnósticos y tratamientos inexistentes, ocupación de hospitales, demandas, en fin, imposibles de cumplir. En España tenemos recientes ejemplos: recordemos el asunto de la “colza” (demanda masiva de eritromicina), la legionelosis, la última epidemia de meningitis con la agotada rifampicina y rocambolesca búsqueda de la vacuna, el problema de las vacas locas, la “bacteria asesina”, o la aspergilosis (enfermos rebeldes o redundantes de los hospitales).

Los periódicos, televisión etc., sintonizan con la sociedad “vendiendo” muy bien las malas noticias. El ciudadano espera impaciente las siguientes noticias, busca en otros medios, y se encuentra con un goteo de datos “objetivos”, comprensibles e impactantes: “Mas de 100.000 afectados”, “un muerto más”, “en 3 días se agotaron…” Interesa la noticia del riesgo que provoca las primeras reacciones. Se buscan posibles fraudes trasfondos de manipulación o bioterrorismo. Se espera el traspié en las declaraciones o medidas que tomará el ministro de turno. El morbo está garantizado (10).

Diversos psicoanalistas han reflexionado sobre las consecuencias de la violencia social extrema en la cual el discurso autoritario que emana de instituciones de poder adopta una lógica causal basada en hipótesis falsas, se sostiene en valores éticos perversos que promueven acciones corruptas. “El estado de amenaza es una situación en la que el yo pierde la capacidad de reconocer los signos que lo habilitan para percibir los peligros del mundo exterior y diferenciar entre imaginación, realidad, vida o muerte” (11).

También la ciencia, alejada de los intereses populares y al servicio de la clase dominante está preñada de una alta dosis de ufana subjetividad que se coloca por encima de todo lo existente pero excluyendo a las personas como sujetos del quehacer y arrinconándolos en un estado de simple objeto.

Como plantea Francisco Rodriguez, “el drama de una ciencia, que como la clásica, renuncia a entender al universo de otra manera que no sea en términos de procesos susceptibles de ser aprehendidos a través de leyes universales y absolutas, plantea el dilema de una ‘Razón mesiánica’ que al mismo tiempo que postula un programa de salvación de la humanidad a propósito del desarrollo de las estructuras científico–técnicas, expulsa al sujeto del reino de la empresa que esta tarea significa… podemos ver a la ciencia como cosa de sujetos que se relacionan con otros sujetos en el proceso de producción de conocimientos, por lo tanto en sí misma, relación social fundamentada en poder e intersubjetividad. Afortunadamente, estamos hoy en condiciones de abandonar esta posición epistemológica por el carácter anti-histórico e ideológico-neurótico que ha comportado. Y sin embargo, en descargo de la ciencia realmente comprometida con la vida y el hombre, podemos decir que esta posición epistemológica y esta manera de hacer ciencia, no es más que una vía en el amplio camino de la producción de conocimientos en función de la transformación social” (12).

Tucídides, en la “Historia de la Guerra del Peloponeso”, alude a una plaga en Atenas en los años 429 y 430 a.n.e., y que a partir de ella, con la derrota de Atenas y el triunfo de Esparta se realizó un cambio radical en el reparto de poder de la antigua Grecia y con él un cambio en las costumbres y la política: el fin de la democracia ateniense y el ascenso del militarismo espartano (13).

La militarización de la pandemia, el autoritarismo rampante, la censura de cualquier medio que ponga en tela de juicio el discurso oficial, paralelo a un incremento de la represión y la propagación del terror mediático mediante el cual diariamente se bombardea la población con la aseveración de que su vida corre peligro, que el amigo, vecino, compañero de clase puede ser el enemigo mortal, solo puede conducir a una situación como la descrita por Tudícides.

(1) La anamnesis es el proceso de la exploración clínica que se ejecuta mediante el interrogatorio para identificar personalmente al individuo, conocer sus dolencias actuales, obtener una retrospectiva de él y determinar los elementos familiares, ambientales y personales relevantes. Para aprender a interrogar al paciente y obtener una historia clínica adecuada se requiere de una guía organizada y objetiva. Solamente así se puede evitar la elaboración de historias ambiguas, superficiales, desorganizadas, artificiosas y redundantes.
(2) J Immunol 1 de noviembre de 2008, 181 https://doi.org/10.4049/jimmunol.181.9.6337
(3) http://documents1.worldbank.org/curated/en/101511468028867410/pdf/wps4466.pdf
(4) Leung, GM, S. Quah, LM Ho, SY Ho, AJ Hedley, HP Lee y TH Lam. (2004). “Historia de dos ciudades: vigilancia psicoconductual comunitaria y otros Impactos en el control de brotes en Hong Kong y Singapur durante la fase de la epidemia de síndrome respiratorio”. Control de Infecciones y Epidemiología Hospitalaria. vol. 25. núm.12
(5) Blendon, RJ, J. Hazel, CM DesRoches, SARS en Toronto y EE. UU. Proyecto sobre Seguridad Biológica y el Público, Escuela de Salud Pública de Harvard y Health Canada. 6 de junio de 2003 http://www.hsph.harvard.edu/press/releases/blendon/TorontoSARS.doc
(6) Slovic, P. y EU Weber, Percepción del riesgo planteado por eventos extremos, Conferencia sobre Estrategias de gestión de riesgos en un contexto incierto, Nueva York, 12-13 de abril de 2002
(7) Philipson, Gersovitz y Hammer, Modelo elástico de prevalencia del comportamiento en el contexto de un modelo epidemiológico estándar SIR
(8) Washington Post, 26 de abril de 2003. Pomfret, J. SARS: Funcionarios de Beijing intentan detener a los viajeros. El recuento final de la OMS para el SARS fue de 8.096 casos probables en todo el mundo
(9) Ramalingaswami, V. Los efectos psicológicos del brote de peste de 1994 en Surat, India, Medicina militar, diciembre de 2001; 166, 12, pág. 29
(10) José Prieto. Médico. Universidad Complutense de Madrid https://www.esferasalud.com/especialidades-sanitarias/microbiologia/infecciones-epidemicas-arrastran-epidemias-conducta
(11) Guillermo Bodner. Psicoanalista didáctico y ex presidente de la Sociedad Española de Psicoanálisis (SEP-IPA) https://www.temasdepsicoanalisis.org/2012/01/01/la-subjetividad-en-tiempo-de-crisis/
(12) Francisco Rodríguez. Subjetividad en la ciencia: crítica a la razón neo-positivista
(13) https://helenika.files.wordpress.com/2014/04/tucidides-historia-de-la-guerra-del-peloponeso.pdf