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Salud

Francia confirma que las nuevas vacunas causan miocarditis

Al principio, la OMS dijo que las nuevas vacunas contra el coronavirus podían causar miocarditis, pero que los casos aparecidos no mostraban una relación clara de causa a efecto.

Lo mismo dijeron al aparecer los primeros casos en Israel y Estados Unidos. Además de que no estaba probado, los casos eran “excepcionales”, por lo que las vacunas tenían más beneficios que riesgos.

Ahora la ANSM francesa, que regula la seguridad de los medicamentos, lo confirma en su último informe, publicado el viernes de la semana pasada: la miocarditis es un efecto secundario causado por la vacuna de Pfizer.

El informe abarca el periodo comprendido entre el 11 y el 24 de junio, en el que aparecieron 45 casos de miocarditis y los clasifica como “señales confirmadas” de la vacuna.

De los 45 casos, hay 14 que han aparecido en personas menores de 30 años y la mayoría de ellos se está recuperando.

El análisis reconoce un “exceso de casos notificados con la vacuna Comirnaty [Pfizer] sobre el número esperado en la población general menor de 50 años” y, por su parte, el comité de seguimiento admite el papel de la vacuna en la aparición de la miocarditis.

Pero la ANSM se retuerce sobre sus propios datos: “Este raro acontecimiento adverso, que tuvo un resultado favorable, no pone en duda la relación beneficio/riesgo de la vacuna”. Es lo más viejo del mundo: mantenella y no enmendalla

Es un argumento absurdo, teniendo en cuenta que sus propias mediciones indican que el “covid” es absolutamente irrelevante en los tramos de edad por debajo de los 30 años y que, además, la miocarditis nunca viene sola, sino acompañada de otros efectos secundarios.

Además, se han notificado 95 casos de pericarditis desde el inicio del seguimiento. La mayoría de ellos eran mujeres, con una edad media de 61 años, y 51 casos se han recuperado o están en proceso de recuperación.

La ANSM siguen clasificando este tipo de efectos adversos como “potenciales”, es decir, que su vínculo con la vacuna aún no se admite oficialmente. Pero todo es cuestión de tiempo. Basta seguir vacunando a millones de personas más para tener las evidencias que obliguen a los “expertos” a caerse del guindo.

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Salud

China se opone a la vacunación forzosa de su población

En China algunos gobernadores y alcaldes habían procedido de la manera habitual que conocemos en otros países más cercanos, tratando de impedir el acceso de los no vacunados a determinados lugares públicos.

El viernes de la semana pasada la Comisión Nacional de Salud, máxima autoridad sanitaria del país, ha tenido que reaccionar para impedirlo. La vacunación se debe llegar a cabo voluntariamente, sin recurrir a la coacción. El consentimiento debe ser libre e informado.

Una docena de provincias habían aprobado medidas coercitivas que han causando controversia en el país. La Comisión dijo que había intervenido para proporcionar asistencia y supervisión a los gobiernos que habían adoptado tales medidas.

En China la Ley de Prevención y Tratamiento de Enfermedades Infecciosas estipula que las personas sin contraindicaciones que tengan la edad suficiente para recibir la inyección deben ser vacunadas en la medida de lo posible, pero no menciona la obligatoriedad.

Sin embargo, los gobiernos locales han adoptado normas que prohíben a las personas no vacunadas la entrada en lugares públicos como hospitales, supermercados, restaurantes, lugares de ocio o instituciones públicas.

Algunas ciudades incluso habían regulado sus campus universitarios para exigir a los estudiantes y a los miembros de sus familias que se vacunaran lo antes posible, o de lo contrario no se les permitiría volver a la escuela en septiembre.

El gobierno del distrito de Tanghe, en la provincia central china de Henan, exigió a los funcionarios, incluidos los jubilados, que se vacunaran (a menos que tuvieran contraindicaciones) o no se les permitiría trabajar ni cobrar sus salarios. El gobierno del condado finalmente abandonó estas medidas.

En abril, la ciudad de Wanning, en la provincia de Hainan, restringió el acceso al transporte público a las personas vacunadas, antes de levantar la prohibición tras la intervención de la Comisión Nacional de Salud.

La Comisión central dice que no se puede socavar la confianza de la población. Sin embargo, algunos gobiernos locales pretenden continuar la campaña de vacunación a toda velocidad.

Hasta el viernes el país había administrado más de 1.400 millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus, que cubren aproximadamente a la mitad de su población. China espera haber vacunado al 70 por ciento de la población para finales de año.

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Salud

La derrota de los nazis en 1945 prohibió las vacunas experimentales, que ahora resurgen

Desde hace 2.500 años al menos la práctica de la medicina se basa en el juramento hipocrático: la tarea de un médico es curar al enfermo o, por lo menos, conseguir que su estado de salud no empeore. A partir de la Ilustración este principio fue desapareciendo. La medicina no tenía por objeto curar sino saber. El punto de gravedad comenzó a trasladarse del enfermo al médico. El sujeto es el médico y el enfermo es el objeto; por eso se le llama “paciente”.

El cambio se argumentó con una falsa concepción del “progreso científico” que encubría un problema de clase: los experimentos se llevaban a cabo con marginados, como pobres, presos, internados, esclavos, indígenas, prostitutas… Desde el siglo XVIII los médicos llevaron a cabo experimentos con esclavos negros en las colonias europeas, e incluso les inocularon enfermedades deliberadamente, como la viruela. En 1884 Pasteur escribió al emperador de Brasil para pedirle autorización para infectar de cólera a los condenados a muerte con el fin de probar tratamientos médicos en ellos.

En los campos de concentración el fascismo llevó la “nueva medicina” a su máxima expresión. La Unidad 731, creada por Japón en 1932, asesinó a más de 10.000 presos utilizados como cobayas humanas. En 1944 el jefe médico del ejército japonés, Nakamura Hirosato, provocó la muerte de 900 indonesios inyectándoles una vacuna experimental que contenía una toxina tetánica modificada químicamente. El III Reich también llevó a cabo experimentos a gran escala con los antifascistas que encerró en Auschwitz, Buchenwald, Dachau y Natzwzeiler. Los médicos nazis inocularon patógenos a los presos, como el tifus, la fiebre amarilla, la viruela, la fiebre tifoidea, el cólera y la difteria para buscar vacunas o desarrollar tratamientos médicos.

Tras la Segunda Guerra Mundial, veinte médicos y tres nazis fueron acusados de crímenes de guerra y de lesa humanidad y juzgados en Nuremberg. En su defensa, los nazis argumentaron que el juramento hipocrático no se aplica en tiempos de guerra, y que el Estado puede poner los intereses de la ciencia por encima de los del individuo en beneficio de la colectividad. Sin embargo, la sentencia del Tribunal Militar estableció diez criterios para evaluar los experimentos médicos, que hoy se conocen como “Código de Nuremberg”.

La regulación jurídica de los experimentos médicos es consecuencia, pues, de la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial. Es tanto interna como internacional y se ha construido históricamente sobre la base del consentimiento libre e informado del sujeto. El artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la Asamblea General de la ONU el 16 de diciembre de 1966 establece que “nadie será sometido sin su libre consentimiento a experimentos médicos o científicos”.

La Asociación Médica Mundial, una organización no gubernamental de médicos creada en 1947, aprobó la Declaración de Helsinki en junio de 1964, que reitera el Código de Nuremberg y recuerda la necesidad de prestar un “consentimiento libre, informado y expreso”. Hay decenas de reglamentos parecidos en cada colegio profesional, en los repertorios legislativos de cada país, en las normas de la Unión Europea, como el Convenio de Ovideo, y en los organismos internacionales.

La conclusión es que el médico que realiza un experimento con seres humanos sin obtener su consentimiento previo comete un delito grave.

En 2002 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que la imposición de un tratamiento sin el consentimiento del paciente es “una violación de la integridad física de la persona afectada“ y que “las vacunaciones obligatorias como tratamiento médico no voluntario constituyen una injerencia en el derecho al respeto de la vida privada”.

Pero la experimentación médica no acabó en 1945, como ya hemos explicado aquí varias veces. En los años cuarenta y cincuenta el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) alimentó a niños que padecían problemas síquicos con cereales radiactivos. Hemos explicado el falso tratamiento de negros con sífilis en Tuskegee entre 1932 y 1972, la contaminación de niños discapacitados mentales con hepatitis por parte de dos médicos en la Wilowbrook State School de Nueva York entre 1956 y 1972. Lo mismo cabe decir de los experimentos en 20.000 estadounidenses con talidomida, un sedante responsable de graves malformaciones fetales, que se prolongaron hasta 1961, la inyección de células cancerosas en pacientes ancianos e indigentes en el Jewish Chronicle Disease Hospital de Brooklyn en 1963… La lista es terrorífica y sorprende la facilidad con la que se olvida.

El 8 de abril del año pasado, en plena pandemia, la sentencia Vavricka del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (1) cambió la jurisprudencia sobre este asunto al establecer que la administración de ciertas vacunas se puede hacer de manera obligatoria, que es la práctica ahora vigente. Lo mismo que el servicio militar, algunas vacunas vienen impuestas por las leyes, por lo que se inoculan de manera masiva e indiscriminadamente, incluso desde el nacimiento.

Ahora bien, la sentencia Vavricka se refiere a un caso de 2015 y a unas vacunas ya experimentadas previamente, no a las que están por experimentar, como es el caso de las que se están administrando en la actual pandemia, que sólo han obtenido una autorización “de emergencia” de la Agencia Europea del Medicamento gracias a la ola de histeria que han desatado en el mundo con la pandemia.

La propia Agencia reconoce que concedió la autorización apresuradamente “sobre la base de datos menos completos de lo que normalmente se requiere”, por lo que el fabricante se compromete a “proporcionar datos clínicos completos en el futuro”. Los informes europeos de evaluación emitidos en la Agencia añaden que las empresas farmacéuticas deben “proporcionar los resultados del ensayo principal” en el plazo de dos años.

Por lo tanto, no cabe ninguna duda de que estamos en presencia de un experimento masivo fuera de un laboratorio que no tiene precedentes en la historia de la medicina. Aparte de la incertidumbre relativa a la nueva técnica de ARNm, la Agencia reconoce que “no se han realizado estudios de carcinogenicidad” para la vacuna Moderna y “no se han realizado estudios de genotoxicidad o carcinogenicidad” para las vacunas de Pfizer, AstraZeneca y Johnson & Johnson.

En consecuencia, estas vacunas no se pueden imponer de forma obligatoria.

Ahora cualquiera que haya acudido a un centro de vacunación puede juzgar si el personal sanitario que atiende a los candidatos les pregunta algo, les pide el consentimiento, les informa del caracter experimental de la vacuna que le van a inocular, o si se trata de ganado que espera salir ileso del experimento.

Las empresas no contratan a trabajadores que no se hayan vacunado y pueden despedir a los que ya están en plantilla. Para ello les basta con introducir las vacunas en los planes de “riesgo laboral”. ¿A eso llaman “consentimiento libre” o es un delito de coacciones?

Pregunten a los que exigen la vacunación para matricularse en una escuela, para viajar, para entrar en una tienda o para acudir a un concierto. ¿Eso es consentir o es un chantaje permanente?

En febrero Galicia trató de imponer la vacunación obligatoria y El Confidencial tituló un reportaje: “Llega la Galicia hitleriana” (2). Afortundamente el Tribunal Constitucional lo impidió, al menos de momento.

En mayo Baleares, una comunidad autónoma presidida por Francina Armengol, farmacéutica y del PSOE, aprobó la vacunación obligatoria, aunque sólo para “ciertos colectivos” de trabajadores, que no definió. Otro gobierno “progre” que se lo vuelve a poner en bandeja a Vox, que recurrió el decreto ante el Tribunal Constitucional.

¡Las vueltas que da la vida! Los “progres” imponen normas nazis y los nazis se oponen a ellas. El enredo no es fácil de aclarar.

(1) https://www.boe.es/biblioteca_juridica/anuarios_derecho/articulo.php?id=ANU-L-2021-00000001259
(2) https://www.elconfidencial.com/espana/galicia/2021-02-06/feijoo-galicia-covid-19-antivacunas_2939036/

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Salud

El Pentágono trabaja con Moderna para fabricar vacunas a la carta que se puedan vender en la próxima pandemia

Uno de los motivos para prolongar esta pandemia indecentemente ha sido la rehabilitación del buen nombre de la terapia génica, que fue repudiada hace 20 años por su letalidad. No es causualidad que la mayor parte de las vacunas que se han puesto en marcha en occidente, sean de esa misma factura, porque tienen el apoyo financiero del ejército de Estados Unidos, lo mismo que Moderna, una empresa creada ex novo con ese mismo fin.

Hablar de Moderna es lo mismo que hablar del Pentágono. Ahora ambos se han embarcado en el Proyecto Dart o Tecnología de ARN Acelerada Desplegable. Un equipo de 15 científicos del centro de investigación de Moderna en Norwood, Massachusetts, lleva unos meses trabajando con el Pentágono para miniaturizar la producción de vacunas de ARNm.

En el mercado actual los remedios van por delante de las enfermedades. No conocemos la próxima pandemia, pero ya están trabajando para adelantarse a los acontecimientos. Habrá pandemia y tendremos una vacuna preparada.

Seguirá el modelo de la comida rápida: tenemos un amplio menú de fámacos contra cualquier enfermedad que a Usted le diagnostiquen y se lo servimos a domicilio por mensajería casi instantánea. El propio trabajador de reparto le pondrá la inyección intravenosa, sin coste adicional.

Las unidades experimentales Dart se están diseñando para que el proceso de fabricación quepa en un cubo de dos metros y produzca 500 dosis de una vacuna contra prácticamente cualquier virus. Solo hay que introducir el código genético del bicho que se quiere aniquilar, y si aún no se conoce el código genético, no se preocupe: se lo inventan con un ordenador y una base de datos que nadie de dónde ha salido.

Antes una vacuna tardaba ocho años en fabricarse; con el coronavirus hemos pasado ya a ocho meses, según dicen, porque parece que ya estaban preparadas de antemano. La comida rápida no espera a que Usted tenga hambre. El repartidor ya tiene la pizza de aceitunas en su bicicleta antes de que Usted llame por teléfono.

Las fábricas de vacunas serían muy simples y se podrían dispersar por todo el mundo para llevar vacunas en cuanto un “experto” detecte un virus en las aguas fecales de una alcantarilla, o una depuradora, o en los retretes de un bar. Los rastreadores de virus serán un nuevo y prometedor oficio para hurgar en los excrementos y las meadas, en busca de los malvados virus que dejan los usuarios de los inodoros.

Moderna anunció el proyecto en octubre y cuenta con una financiación del Pentágono de 47 millones de euros. La máquina Dart es un robot que genera una plantilla de ADN de longitud completa en un proceso sin células. El ARN mensajero, que constituye la columna vertebral de la vacuna, se fabrica a partir de este ADN.

Esta farmacia militar es capaz de fabricar vacunas en cadena, como quien fabrica zapatos, pero el ejército de Estados Unidos no está solo porque la competencia capitalista es descarnada. El desarrollador de vacunas alemán CureVac trabaja con una filial de Tesla para desarrollar lo que Elon Musk ha llamado “microfábricas de ARN”.

SQZ Biotech también está trabajando en cápsulas de producción de vacunas miniaturizadas.

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Salud

Noruega ha comenzado a indemnizar a tres víctimas de la vacuna de AstraZeneca

Noruega ha comenzado a indemnizar a tres víctimas de las reacciones adversas severas a la vacuna de AstraZeneca que han reclamado una compensación económica. Otros 77 casos siguen pendientes de tramitación, de los que 50 fueron vacunados con AstraZeneca.

Ocho de las reclamaciones se refieren a personas fallecidas tras recibir las inyecciones.

El Sistema Noruego de Indemnización a Pacientes (NPE) lo anunció el viernes oficialmente y espera recibir aún más reclamaciones entre los afectados por las vacunas en general, y por las de AstraZeneca, en particular.

El NPE confirmó que las vacunas de AstraZeneca, que actualmente está suspendido en Noruega, provocó graves casos de coágulos sanguíneos y bajos recuentos de plaquetas entre las víctimas, una de las cuales falleció.

Dos trabajadores sanitarios -que formaban parte del grupo prioritario de vacunación- se encuentran entre los que experimentaron reacciones adversas tras recibir una dosis de la vacuna.

Ambas trabajadoras fueron trasladadas al hospital en marzo y una de ellas, de unos 40 años, murió.

Otro solicitante, un hombre anónimo de unos 30 años, sigue sufriendo graves reacciones inmunológicas como consecuencia de la inyección. “Me ingresaron en el hospital con mucho dolor. Fue aterrador seguir las noticias sobre otras personas que acababan de morir por la misma vacuna”, dijo la víctima.

Rolf Gunnar Jorstad, director de la NPE, anunció que estaban calculando el importe de las indemnizaciones a pagar, afirmando que la relación entre las lesiones y la vacuna había sido establecida y confirmada por el personal médico.

Jorstad también dijo que la familia de la mujer fallecida cobraría los gastos de su funeral.

En Noruega se han presentado hasta ahora 77 demandas de indemnización a las víctimas de las diversas vacunas contra el coronavirus. Más de 50 de dichas reclamaciones se refieren a la vacuna de AstraZeneca, mientras que el resto están relacionadas con las de Moderna y Pfizer.

A finales de junio se habían registrado más de 16.000 reacciones adversas a las vacunas, según la Agencia Noruega del Medicamento (NMA). Estas reacciones van desde las leves, como los dolores de cabeza, hasta las fiebres graves, pasando por los coágulos de sangre, la parálisis y la anafilaxia.

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Salud

La OMS modificó la definición de ‘inmunidad natural’ poco antes del ‘descubrimiento’ de las vacunas contra el coronavirus

Sin vacunas ni corporaciones farmacéuticas no hay salud posible. Es el enésimo cambio de definición que ha hecho la web de la OMS y que en este caso pretende asociar la inmunidad a un virus a la vacunación.

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Represión

Censuran a uno de los científicos que desarrolló las nuevas vacunas de ARNm por advertir de que no son seguras

Sin ninguna clase de explicaciones, la red LinkedIn ha bloqueado la cuenta personal del científico Robert Malone, uno de los inventores de las vacunas de ARNm, por criticar la administración de las mismas en la actual campaña contra el coronavirus.

En los mentideros científicos se hablaba de Malone como un futuro candidato al Premio Nóbel de Medicina, pero ahora tiene el viento en contra. En sus mensajes ha estado advirtiendo que la aplicación de las vacunas que desarrolló conlleva ciertos riesgos.

Desde hace más de diez años el científico había contratado la versión premium de LinkedIn a cambio de un dinero para promover el negocio de biotecnología y consultoría gubernamental que dirige con su esposa Jill. La página sigue activa pero su última publicación, que destacaba las patentes de ARNm, es de hace tres semanas.

En sus mensajes Malone advirtió que en Canadá habían detectado los problemas causados por la proteína de superficie que se utiliza en las vacunas de ARNm contra el coronavirus y, sobre todo, la inflamación del corazón.

Ahora Malone ha tenido que recurrir a Twitter para denunciar la censura en LinkedIn, una filial del monopolio Microsoft.

Ni siquiera los científicos, como Malone, son capaces de contrarrestar las presiones de las farmacéuticas sobre las redes sociales, que quieren difundir un mensaje sin fisuras.

Al epidemiólogo de la Facultad de Medicina de Harvard, Martin Kulldorff, le bloquearon su cuenta durante un mes por criticar la utilidad de las mascarillas.

“El debate abierto es especialmente importante durante una emergencia de salud pública, cuando muchas cuestiones importantes de salud pública no tienen todavía una respuesta conocida”, dice Kulldorff. “Censurar y silenciar a los científicos en tales circunstancias puede conducir a muchas muertes innecesarias”, por lo que LinkedIn, Facebook, Twitter y YouTube deberían “restaurar todas las cuentas suspendidas”.

Los ataques a Malone forman parte de una campaña para eliminar todo rastro de su participación en el desarrollo de las vacunas de ARNm en los años ochenta (*). Recientemente también le han eliminado un archivo de audio en Youtube en el que defendía su tesis de que la proteína de superficie utilizada en las vacunas de ARNm es “muy peligrosa”.

En castellano la Wikipedia dice que ciertas declaraciones de Malone son “imprecisas”, aunque la Santa Inquisición (Reuters y Politifact) han ido un poco más allá y dice que se trata de una “noticia falsa”.

La impresión general es que Malone ha sido vetado definitivamente por las grandes empresas farmacéuticas y que deberá olvidarse del Premio Nóbel.

(*) https://static1.squarespace.com/static/550b0ac4e4b0c16cdea1b084/t/60b62e4f1dcb1f52ad2d4c0c/1622552143483/Jill%27s+letter+about+RNA+vaccination+generic+v5+June2021.pdf

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Represión

El Partido Comunista de la Federación Rusa se pronuncia contra la vacunación obligatoria

En un comunicado, el secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Federación Rusa, Serguei Obujov, se posiciona sobre la pandemia y las vacunas, criticando el cambio en la política saitaria del gobierno desde el 18 de junio, cuando se han comenzado a aplicar medidas coercitivas y segregacionistas para obligar a los trabajadores a vacunanarse e imponer un certificado sanitario.

Obujov es médico de profesión y en su escrito reconoce haber padecido el “covid”.

El Partido Comunista de la Federación Rusa, asegura Obujov, defiende resueltamente la posición de los dos tercios de los rusos que están en contra de la vacunación obligatoria y el sistema soviético implantado por Semashko desde el inicio de la URSS: un sistema sanitario universal, gratuito y de calidad.

La posición del Partido Comunista de la Federación Rusa, que es la segunda fuerza política dentro del Parlamento ruso, es de principios porque se estableció en el XVIII Congreso: la vacunación es voluntaria y la discriminación entre los vacunados y los no vacunados es inadmisible.

Obujov constata que, como en el resto del mundo, la cuestión de la vacunación comenzó como un asunto médico para convirtirse rápidamente en algo claramente político, que es describe como la transición de una “democracia sanitaria” a una “dictadura sanitaria”.

Los gobiernos locales están permitiendo la celebración de eventos masivos en Rusia, como el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el Campeonato Europeo de Fútbol o el campamento de las 100.000 Jornadas de la Juventud, mientras prohíben las actividades políticas en la calle.

En Rusia la mascarilla sólo se impuso de forma excepcional y actualmente no hay toques de queda ni cierres de establecimientos. Pero desde el viaje de Putin a Ginebra para entrevistarse con Biden, la política sanitaria ha cambiado repentinamente en Moscú, San Petersburgo, Krasnodar y algunas otras regiones, donde se exige el pasaporte de vacunación.

Obujov no acepta la dicotomía entre los partidarios y los detractores de las vacunas, “y me duele ver cómo las autoridades apoyan claramente esta hostilidad. Los argumentos de estos y otros deben ser escuchados. Y cada uno debe decidir de forma independiente, voluntaria y consciente vacunarse. También es legal negarse a la vacunación. El derecho a la intervención médica voluntaria está inscrito con la sangre victoriosa de nuestros abuelos y el Código de Nuremberg”.

También en Rusia los que defienden su derecho a no aceptar intervenciones médicas son tachados de extremistas, perseguidos, acosados y amenazados con el mismo celo inquisitivo y estúpido que en España.

Obujov afirma que el pasaporte de vacunas crea un “campo de concentración digital” que discrimina a los más pobres, que no tienen la oportunidad de comprar un móvil o no saben manejarlo.

No es aceptable que la ley y Putin declaren que la vacunación es voluntaria y las autoridades locales quieren hacerla obligatoria. Putin y el Parlamento deben asumir la resposabilidad del cambio en la legislación y en la política sanitaria.

Además de política, las vacunas son un mercado en el que las empresas farmacéuticas están empeñadas en una guerra competitiva que nada tiene que ver con la salud. “Existen datos contradictorios tanto sobre la calidad de algunas vacunas como, en general, sobre la justificación médica de la vacunación en el momento álgido de la epidemia”, dice Obujov. Los funcionarios del gobierno y sus propagandistas llaman a algunas vacunas “fuflomicina” porque forma parte de las disputas entre las empresas farmacéuticas.

“Miles de ciudadanos se reunieron el otro día en la plaza Pushkin de Moscú para reunirse con diputados comunistas en defensa del principio de la vacunación voluntaria”, concluye Obujov.

—https://kprf.ru/activity/healthcare/203615.html

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Guerra psicológica

El Foro de Davos propone tres técnicas de publicidad comercial para persuadir a la población de que se vacune

El Foro Económico Mundial ha publicado una guía dirigida a los gobiernos y funcionarios de salud pública de todo el mundo para persuadir a la población de que se vacune (1) y lograr así la llamada “inmunidad de rebaño”.

Los funcionarios de salud pública deben recurrir a las técnicas de publicidad comercial, manipular la opinión de las personas, apoyarse en personajes influyentes y ofrecer incentivos para ayudar a los escépticos a acudir a los centros de vacunación.

Las técnicas de publicidad comercial giran en torno a la “jerarquía de efectos” (2), según la cual “los clientes primero piensan, luego sienten y después hacen”. El Foro de Davos afirma que los dirigentes políticos de todo el mundo se han adaptado a las personas que ya están interesadas en vacunarse, mientras que, para convencer a los escépticos, hay que utilizar tres sencillas técnicas de persuasión.

1. La etapa de la reflexión

La primera es “superar la información errónea y aumentar los conocimientos”. Esta etapa gira en torno a la reflexión e indica que los dirigentes políticos contactan y educan proactivamente a los escépticos a través de llamadas telefónicas, correo, televisión, vallas publicitarias y redes sociales.

El desarrollo de las vacunas ha sido muy apresurado. El tiempo medio que tardan en aprobarse una vacuna es de unos ocho años, mientras que en esta pandemia empezaron a vacunar a los 11 meses con una autorización de emergencia.

En consecuencia, las vacunas aún están en la fase de ensayo y, por tanto, son experimentales. La aprobación de emergencia significa que el fabricante de la vacuna no se hace responsable de las lesiones que puedan producirse como consecuencia de la inoculacion.

Además, los efectos adversos se han subestimado. El MHRA, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido, calcula que sólo se notifican entre el 1 y el 10 por ciento de las reacciones adversas, por lo que el número real de acontecimientos adversos y muertes notificados es aterrador. Según datos oficiales, hasta el 16 de junio de este año se han producido 973.425 eventos adversos que van de leves a extremadamente graves y 1.356 muertes.

2. La etapa de la propaganda

El segundo paso que el Foro de Davos recomienda es la propaganda y el acoso mediático. Es la etapa del “sentir” de las técnicas de la publicidad comercial: bombardear a los indecisos con llamadas telefónicas y discusiones, y acosarlos en las redes sociales para persuadirlos de que se vacunen.

El Foro también sugiere otra forma de mejorar la parte emocional de la manipulación: jugar con el miedo, tanto social como económicamente. Para lograrlo, recomienda que los funcionarios de salud pública utilicen tácticas que induzcan a la culpa y al arrepentimiento.

Se puede hacer de forma similar a la utilizada con éxito en Canadá en los años 30 y 40 para combatir la difteria. Durante ese periodo se utilizaron mensajes como “si tus hijos mueren de difteria, es culpa tuya porque prefieres no molestarte en protegerles”.

El problema es que las vacunas no previenen la transmisión, por lo que recurrir a este tipo de mensajes no equivale a un consentimiento informado, sino a la desinformación pura y simple.

Según la doctrina oficial, las inyecciones sólo aspiran a reducir el riesgo de ser hospitalizado o de morir, que es increíblemente bajo para la mayoría de las personas, con una media del 0,02 por ciento.

3. La última etapa es el soborno

El tercer y último paso que el Foro de Davos recomienda a los responsables de la sanidad pública es el soborno y la llamada en frío. Es la etapa del “hacer” de las técnicas de publicidad comercial y recomienda ofrecer incentivos para empujar a la población a vacunarse, así como acosarla en sus casas en un esfuerzo por persuadirles.

El Foro de Davos aconseja a los funcionarios de sanidad pública que ofrezcan incentivos en metálico, transporte gratuito, vacaciones pagadas, productos gratuitos y regalos de lotería para animar a la población a vacunarse.

También aconseja crear clínicas de corta duración en zonas desatendidas con poblaciones reticentes a la vacunación, y crear “equipos de ensayo de vacunas” que acosen a la gente en sus casas con el pretexto de llegar a los que están confinados en su vivienda o tienen dificultades para llegar a los centros de vacunación.

(1) https://www.weforum.org/agenda/2021/06/3-tactics-to-overcome-covid-19-vaccine-hesitancy/
(2) https://www.jstor.org/stable/1248516

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Salud

Las aerolíneas tienen que cancelar miles de vuelos diarios a causa de las vacunas

Los pilotos de líneas aéreas tienen un riesgo acrecentado de sufrir coágulos de sangre y las personas que se han vacunado también tienen un mayor riesgo de sufrir coágulos de sangre. Los “expertos” de pacotilla que afirman lo contrario mienten.

Que el riesgo de los pilotos de sufrir problemas de coagulación debido a los frecuentes y prolongados viajes en avión es mayor, lo aseguró en 2014 un estudio científico publicado en el Journal of Thrombosis and Haemostasis (1). Los pilotos deben ser conscientes de los síntomas de trombosis venosa profunda y de los problemas de coagulación, y tomar medidas preventivas como la compresión y el estiramiento de las piernas durante los vuelos largos.

Recientemente otra revista científica, Medical News Today, publicó otro estudio en el que mostraba que también hay un mayor riesgo de coagulación de la sangre y de disminución de las plaquetas en las personas que se han vacunado con AstraZeneca (2).

Blanco y en botella: el riesgo de los pilotos se multiplica cuando se vacunan y luego pretenden ponerse a los mandos de un avión.

Delta Airlines exige que sus trabajadores se vacunen, lo que les expone a un riesgo acrecentado. American Airlines no se lo exige, pero regala a sus trabajadores un día libre y 50 dólares para que lo hagan. Delta y American Airlines nunca mencionan a sus trabajadores el riesgo de las vacunas, ni siquiera a los que pasan mucho tiempo en altura. La aerolínea United Airlines y su sindicato de pilotos han llegado a un acuerdo para prohibir la vacunación obligatoria contra el coronavirus, pero los que se han vacunado tienen derecho a recibir una paga extra (3).

British Airways alardea de que el 85 por ciento de su plantilla está vacunada y al menos cuatro pilotos que lo hicieron han muerto casi simultáneamente. La aerolínea dice que no tiene nada que ver con la inoculación y los “expertos” se esfuerzan en tratar de argumentarlo de manera verosímil. A la aerolínea los trabajadores le importan un bledo; lo hace de cara a la galería, o sea, a los clientes. Recomiendan a los viajeros con problemas de coágulos que no viajen, pero no dicen nada de su personal de vuelo.

Según una web que registra las cancelaciones de vuelos, al año la media es de 120.000 en todo el mundo. En un día normal se producen 329 cancelaciones, o sea, 658 cancelaciones en dos días. Pero entre el 18 y el 19 de junio se produjeron 3.533 cancelaciones. Esto supone un aumento del 580 por ciento en las cancelaciones a escala mundial (4).

Las aerolíneas dicen que eso no tiene nada que ver con las vacunas. Southwest retrasó o canceló cientos de vuelos y lo atribuyó a las “dificultades técnicas” y el clima. El 20 de junio American Airlines anunció que cancelaría cientos de vuelos hasta mediados de julio. La aerolínea achaca la cancelación preventiva de los vuelos a problemas meteorológicos y a la escasez de mano de obra. British Airways, que ha visto morir a 4 pilotos recientemente, canceló cientos de vuelos, pero luego despidió a miles de trabajadores de la plantilla.

(1) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jth.12627
(2) https://www.medicalnewstoday.com/articles/oxford-astrazeneca-vaccine-slight-increase-in-blood-clot-risk
(3) https://www.reuters.com/business/healthcare-pharmaceuticals/united-airlines-union-agree-against-mandatory-covid-19-vaccinations-pilots-2021-05-25/
(4) https://flightaware.com/live/cancelled/today

Más información:
— Las aerolíneas se enfrentan al problema de los coágulos con la recomendación de no viajar a las personas vacunadas