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Decenas de muertes y centenares de convalecientes en toda España tras la vacuna de Pfizer

Al igual que se han registrado en Italia, Dinamarca y Austria, casos de muerte por paro cardiaco, trombosis múltiple y trastorno de la coagulación, respectivamente, tras la administración de la vacuna Covid-19, España no es una excepción, y ya se pueden consultar, a pesar del secretismo, algunos números.

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Otros 55 pacientes en Estados Unidos han fallecido tras la vacuna de Pfizer

Cincuenta y cinco personas en los Estados Unidos han muerto después de recibir la vacuna contra el coronavirus producida por Pfizer, según informes presentados al sistema federal de salud.

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El centro logístico de Guadalajara no tiene capacidad de frío para almacenar la vacuna de Pfizer

Las imágenes de los camiones del Ejército Español saliendo de los almacenes de la empresa ID Logistics de Cabanillas del Campo (Guadalajara), portando supuestamente las dosis de la vacuna de Pfizer, no eran camiones frigorífico y ninguno de esos almacenes tiene capacidad para almacenar o distribuir una vacuna que necesita estar a -70º C de temperatura.

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Salud

Tras la vacunación, más de 3.150 personas han experimentado efectos adversos que han necesitado atención médica

Tras la vacunación, más de 3.150 personas han experimentado efectos adversos que han necesitado atención médica, según los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Los afectados no han podido trabajar o realizar sus actividades diarias, o han requerido atención médica después de recibir la vacuna, y aún no les han administrado la segunda dosis.

Hasta el 18 de diciembre, 3.150 personas habían informado de lo que la institución califica como “eventos de impacto en la salud” después de recibir la vacuna. El término se define como la “incapacidad de llevar a cabo las actividades diarias normales, incapacidad para trabajar, que requiere el cuidado de un médico o un profesional de la salud”.

Los afectados informaron a través de V-safe, una aplicación para móviles que utiliza mensajes de texto y encuestas en línea para proporcionar evaluaciones de salud personalizadas.

La información fue presentada por Thomas Clark, un epidemiólogo de los CDC (*), al Comité Asesor de Prácticas de Inmunización, un equipo que suministra recomendaciones a la institución.

Los CDC dijo que se habían administrado 272.001 dosis de la vacuna hasta el 19 de diciembre.

La institución ha identificado seis casos de anafilaxis, o reacción alérgica grave, que se produjeron después de la vacunación con la nueva vacuna, dijo Clark. Se examinaron otros informes de casos y se determinó que no eran anafilaxis.

Cualquiera que sufra de anafilaxis después de recibir la primera vacuna no debería recibir la segunda, según los CDC. Se supone que las vacunas contra el coronavirus se dan en dos dosis, con un intervalo de unas tres semanas.

Al menos cinco trabajadores sanitarios en Alaska han experimentado reacciones adversas después de recibir la vacuna de Pfizer. Uno de los dos que sufrió reacciones adversas en el Hospital Regional Bartlett requirió atención hospitalaria durante al menos dos noches.

Un hospital de Illinois suspendió las vacunaciones después de que cuatro cuidadores sufrieran eventos adversos.

El doctor Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación de Biología de la FDA (Administración de Alimentos y Drogas), dijo que están trabajando con los CDC y sus colegas en el Reino Unido, para investigar las reacciones alérgicas.

“Vamos a mirar todos los datos que podamos obtener de cada una de estas reacciones para determinar exactamente lo que pasó. Y también intentaremos comprender qué componentes de la vacuna podrían contribuir a su producción”, aseguró.

Señalando que estaba especulando, Marks dijo que se sabe que el polietilenglicol -un componente de las vacunas Pfizer y Moderna que los reguladores aprobaron- puede estar asociado, de manera inusual, con reacciones alérgicas.

Ambas vacunas tienen efectos secundarios “sistémicos” que, generalmente, son leves», dijo Marks. Desaparecen después de un día.

(*) https://beta.documentcloud.org/documents/20432769-05-covid-clark

Más información:
– Un hospital de Chicago suspende la vacunación de sus trabajadores después de cuatro reacciones adversas
– Primera reacción alérgica grave a la vacuna de Pfizer: una trabajadora de sanidad ha sido hospitalizada

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Varios voluntarios españoles han abandonado las pruebas de la vacuna contra el coronavirus

Algunos voluntarios abandonaron el ensayo de la vacuna JNJ.N COVID-19 de Johnson & Johnson en España, después de las noticias de los efectos secundarios en un participante del ensayo AZN.L de AstraZeneca, según comentó a Reuters el investigador principal del programa español, aunque no se han precisado cuántos son los desertores.

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Las prácticas monopolistas en el mercado farmacéutico mundial

Después del brote de H5N1 (gripe aviar) y en los primeros días de la epidemia de H1N1, las empresas farmacéuticas transnacionales compitieron ferozmente para proporcionar tratamientos en ausencia de vacunas.

Entre 2005 y 2009, el antiviral oseltamivir, comercializado por Roche como Tamiflú, logró ser reconocido como el medicamento estrella para la prevención y el tratamiento por varios organismos internacionales como la OMS, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) y la Agencia Europea de Medicamentos.

En aquel momento, a fin de prepararse para una “posible operación de confinamiento”, la OMS recibió una donación de tres millones de tratamientos con oseltamivir de Roche para ser utilizados como reserva, según el informe del Comité encargado de examinar el funcionamiento del Reglamento Sanitario Internacional (2005) en relación con la pandemia H1N1, publicado por la OMS en 2009.

Según el mismo informe, la OMS alentó a los países a que introdujeran planes de confinamiento rápidos en sus mecanismos nacionales de preparación para la pandemia de gripe. Además, la OMS elaboró un “protocolo de confinamiento rápido” basado principalmente en el oseltamivir con el mismo fin.

No es sorprendente que, como resultado del pánico mundial generalizado, Roche recibiera pedidos de países de todo el mundo. Las investigaciones posteriores y la bibliografía revelaron que las decisiones de compra se basaban en ensayos clínicos financiados por Roche, cuyos resultados, según los expertos, eran limitados e incompletos, especialmente en lo que respecta a la eficacia y los efectos secundarios del Tamiflú, algunos de los cuales resultaron posteriormente peligrosos.

Además, algunas informaciones erróneas sugerían un brote incontrolable de la infección. Una revisión Cochrane encontró que los beneficios del oseltamivir eran pequeños en cuanto a la reducción de los síntomas, ya que el fármaco reducía los síntomas en no más de medio día.

Los autores del estudio, que se encargaron de obtener informes completos de la investigación clínica original, también obtuvieron un panorama más claro de los efectos secundarios del oseltamivir. Al final, la revisión Cochrane cuestionó si se justificaba la acumulación de oseltamivir.

Lo anterior puede verse bajo otra luz.

Las empresas farmacéuticas suelen presionar a los gobiernos durante estas crisis. Durante la pandemia de H1N1, el enfoque de Roche fue esencialmente persuadir a los gobiernos de que firmaran acuerdos para comprar Tamiflú porque, en aquel momento, se atendía por orden de llegada.

Cabe señalar que esas negociaciones se celebraron en un contexto de tensión mundial y de competencia abierta entre los países para obtener un tratamiento lo antes posible de una sola fuente.

Esa situación demuestra la gravedad de las prácticas monopolistas en el mercado farmacéutico mundial. La probabilidad de que este escenario se repita es tanto mayor cuanto que los países siguen negociando el acceso a los medicamentos en un mercado monopolístico, como lo demuestra la compra por Estados Unidos a Gilead Sciences de todas las reservas existentes y los acuerdos de compra previos de posibles vacunas por parte de varios países europeos.

En ese momento, las ventas de oseltamivir superaron los 18.000 millones de dólares, la mitad de los cuales fueron pagados por los gobiernos. Estados Unidos, por ejemplo, gastó más de 1.500 millones de dólares para almacenar oseltamivir, sobre la base de las recomendaciones de los CDC, mientras que Reino Unido gastó 770 millones de dólares en el mismo fármaco entre 2006 y 2014.

La OMS es una organización intergubernamental y como tal es responsable ante sus Estados miembros. En 2010 esos Estados miembros evaluaron la actuación de la OMS en la declaración de la pandemia de H1N1. La decisión despertó las reservas de las comunidades científicas y políticas internacionales, que la consideran prematura, causando una confusión mundial y costando millones de dólares a los presupuestos públicos.

Lo que es importante señalar sobre el control del coronavirus es que no hay ninguna droga “nueva” que haya sido probada contra el virus. Los que están siendo estudiados son conocidos o ya están en el mercado. Se están probando para demostrar que tienen un efecto específico contra el coronavirus.

Este reposicionamiento o reorientación de los medicamentos existentes es una práctica común en la investigación de los brotes. Además, la investigación y el desarrollo farmacéuticos ya no producen “nuevas” sustancias farmacéuticas, sino que a menudo sólo mejoran los productos existentes o los abren a indicaciones adicionales.

Los ensayos clínicos realizados por la OMS comenzaron con cuatro propuestas de tratamiento, la mayoría de ellas muy costosas. Tres meses después del inicio declarado de la pandemia, la competencia se redujo a dos medicamentos: el remdesivir, producido por Gilead Sciences, y el favipiravir, producido por Fijifilm Toyama Chemical, bajo el nombre comercial de Avigan, que más tarde se informó de que no había mostrado ningún efecto convincente en algunos ensayos contra el coronavirus, lo que retrasó su aprobación hasta el final de los ensayos.

El pasado mes de marzo, con el brote de coronavirus, la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos (FDA) decidió conceder al medicamento la condición de “medicamento huérfano”, que normalmente proporciona a la empresa productora una serie de derechos exclusivos además de los derechos de propiedad intelectual.

La decisión fue recibida con sorpresa y escepticismo en los círculos de especialistas de todo el mundo debido a su contenido y oportunidad.

Las enfermedades huérfanas, tal como las definen tanto la OMS como la legislación de los Estados Unidos, son aquellas que afectan a un pequeño número de personas, de manera que no fomentan el desarrollo de medicamentos para tratarlas, lo que también justifica el costo potencialmente elevado de su tratamiento.

El coronavirus, que fue declarado pandemia, es exactamente lo contrario de una enfermedad huérfana, y la designación como “medicamento huérfano” revela la intención de la empresa de maximizar las ventas y los beneficios de la reexpansión una vez que sea aprobado por la FDA.

Con el creciente número de casos diagnosticados en Estados Unidos, la creciente presión ha llevado a Gilead Sciences a retirar su designación de medicamento huérfano. Unas semanas después, el remdesivir fue aprobado por la FDA para su uso de emergencia en pacientes con coronavirus, tras lo cual la empresa donó 1,5 millones de dosis al gobierno de Estados Unidos.

A mediados de abril, los medios de comunicación informaron de que el Gobierno egipcio había acordado con FUJIFILM Toyama Chemical utilizar el favipiravir (Avigan) para el tratamiento del coronavirus en Egipto. Este acuerdo nunca se materializó, ya que unas semanas más tarde el Ministro de Salud anunció que Egipto participaría en el ensayo clínico del remdesivir coordinado por la OMS.

Entretanto, la empresa egipcia Eva Pharma firmó un acuerdo voluntario y no exclusivo de licencia con Gilead para fabricar remdesivir para su distribución en 127 países. En la actualidad, la oferta en Egipto se limita a ayudar a los pacientes hospitalizados en cuarentena.

Ha comenzado a surgir una creciente preocupación mundial por la prisa con que se ha recurrido al remdesivir antes de que se haya demostrado su eficacia, en particular porque los resultados de los ensayos publicados muestran que no hay ningún beneficio terapéutico de importancia estadística.

Se han presentado solicitudes de patentes para el rediseño en muchos países y algunas ya han sido concedidas. La oficina de patentes egipcia ha rechazado la solicitud de rediseño de la patente en 2017 por motivos técnicos, pero la decisión final sigue pendiente ya que el solicitante ha apelado.

Gilead ha fijado recientemente el precio del tratamiento con remdesivir (6 viales) en 3.120 dólares para los particulares y 2.340 dólares para los planes de seguros nacionales de Estados Unidos. El precio de esta droga es exorbitante y no puede justificarse tampoco por los costos de investigación y desarrollo, ya que no se trata de un compuesto nuevo y, por lo tanto, no ha sido patentado en varios países.

Además, las investigaciones han demostrado que el costo de producción de remdesivir no puede superar los 5,58 dólares por tratamiento. De hecho, la empresa farmacéutica india Cipla ha anunciado que producirá una versión genérica de remdesivir a un precio de unos 400 dólares.

A la luz de las altas tasas de incidencia y mortalidad de coronavirus, así como de la presión ejercida sobre los gobiernos para que adopten medidas de protección de su población, existe una competencia entre las empresas farmacéuticas para preservar su cuota en un mercado mundial lucrativo.

Esta competencia se manifiesta en los intentos de inscribir a un gran número de pacientes en ensayos clínicos realizados apresuradamente para demostrar resultados favorables o desfavorables para un determinado medicamento, de firmar acuerdos de compra previos con los gobiernos, como ocurre actualmente entre Gilead y el gobierno de Estados Unidos, y de tratar de registrar patentes en el mayor número posible de países a fin de obtener derechos exclusivos, incluida la posibilidad de vender el medicamento al precio más alto posible.

En medio de la crisis actual, con repercusiones económicas y sociales mundiales sin precedentes, es preocupante ver el retorno del escenario del H1N1. Los gobiernos están una vez más “comprando con pánico” y acumulando irracionalmente existencias de medicamentos, ninguno de las cuales ha demostrado ser eficaz contra el coronavirus. ¿Realmente no estamos aprendiendo nada del pasado reciente?

—https://twn.my/title2/unsd/2020/unsd200708.htm

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Crece la resistencia africana a las vacunaciones masivas de las empresas farmacéuticas

En África la campaña contra las vacunas se extiende desde hace años. Ilustra la profunda desconfianza del Continente Negro hacia los manejos de las grandes potencias coloniales con pretextos sanitarios.

No sólo hay antivacunas en el Primer Mundo. En África no admiten que se les utilice como conejillos de indias, que se enriquezcan a su costa, que maten a cientos de ellos o que se les esterilice.

Los padres se niegan a vacunar a sus hijos, confirma el periódico La Vie Sénégalaise (1). La consigna es la resistencia, como aparece en una ilustración de Twitter que muestra a una mujer africana que amenaza con un machete a un médico blanco. El médico lleva un parche distintivo de la Unión Europea y una jeringuilla en la mano (2).

Todo comenzó con una intervención el 2 de abril de dos científicos en el canal francés de televisión LCI que propusieron realizar las pruebas de las vacunas contra el coronavirus en África (3).

Además, a los expertos se les escapó que en los tiempos de la lucha contra el Sida, ya experimentaron todo tipo de fármacos con las prostitutas (4). Los africanos servirán ahora de prostitutas.

“Estas personas hacen anuncios importantes como si no tuviéramos voz ni voto en el asunto. Es como si volviéramos a la época colonial. Personalmente, lo encuentro racista y condescendiente”, protesta la ex ministra de Justicia de Kenia, Martha Karua, en África Radio (5).

Gracias a las ONG las grandes empresas multinacionales están liquidando la sanidad africana para abrir nuevos mercados. África ha sido expoliada de todo y la sanidad no es una excepción porque la medicina está plagada de prejuicios coloniales: no hay otra medicina que la medicina que imponen las grandes potencias.

El destino de África es servir de laboratorio “in vivo”. Si el experimento funciona, se traslada a las potencias coloniales. En caso contrario, quienes mueren son los negros.

En África está vivo el recuerdo del Wouter Basson, el “Doctor Muerte” que en los tiempos del apartheid en Sudáfrica inventó 24 tipos de venenos para liquidar la resistencia contra el régimen racista (“Proyecto Coast”) (6).

(1) https://laviesenegalaise.com/lunicef-insiste-sur-la-necessite-de-vacciner-les-enfants/
(2) pic.twitter.com/k6MdyUyx2v
(3) https://www.youtube.com/watch?v=RKkryblBfuA
(4) https://www.lemonde.fr/afrique/article/2020/04/06/coronavirus-des-specialistes-francais-s-excusent-apres-leurs-propos-sur-un-test-de-vaccin-en-afrique_6035692_3212.html
(5) https://www.africaradio.com/news/coronavirus-sur-les-reseaux-sociaux-en-afrique-les-vaccins-de-la-colere-167458
(6) https://www.liberation.fr/planete/2012/05/27/afrique-du-sud-le-fantome-du-docteur-folamort_821760

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— ‘Un ejercicio de esterilización masiva’: médicos de Kenia encuentran un agente antifertilidad en la vacuna antitetánica de la ONU

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‘Un ejercicio de esterilización masiva’: médicos de Kenia encuentran un agente antifertilidad en la vacuna antitetánica de la ONU

Los obispos católicos de Kenia acusan a dos organizaciones de la ONU de esterilizar a millones de niñas y mujeres al amparo de un programa de vacunación contra el tétanos patrocinado por el gobierno de Kenia, lo que le ha obligado a abrir una investigación.

Según una declaración publicada por la Asociación de Médicos Católicos de Kenia, la organización ha encontrado un antígeno que causa abortos involuntarios en una vacuna administrada a 2,3 millones de niñas y mujeres por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF.

Según los informes, los sacerdotes de Kenia aconsejan a sus congregaciones que rechacen la vacuna. “Enviamos seis muestras de todo Kenia a laboratorios en Sudáfrica. Su resultado positivo fue el antígeno HCG”, una hormona producida por la placenta de mujeres embarazadas con efectos abortivos, dijo a la prensa local el doctor Muhame Ngare, del Centro Médico Mercy en Nairobi.

El doctor Ngare, portavoz de la Asociación de Doctores Católicos de Kenia, declaró en un boletín publicado el 4 de noviembre: “Esto demostró nuestros peores temores; que esta campaña de la OMS no trata de erradicar el tétanos neonatal, sino que se trata de un ejercicio de esterilización masiva, potente y bien coordinado, para el control de la población utilizando una vacuna comprobada que regula la fertilidad. Esta evidencia fue presentada al Ministerio de Salud antes de la tercera ronda de inmunización, pero fue ignorada”.

Pero el gobierno dice que la vacuna es segura. El ministro de Salud, James Macharia, dijo a la BBC que “recomendaría a mi propia hija y esposa que lo tomen, porque estoy totalmente de acuerdo y confío en que no tiene efectos adversos para la salud”.

Los obispos y los médicos advierten que inyectar HCG a las mujeres, que imita una hormona natural producida por mujeres embarazadas, hace que desarrollen anticuerpos contra ella. Cuando quedan embarazadas y producen su propia versión de HCG, desencadena la producción de anticuerpos que causan un aborto espontáneo.

“Sabíamos que la última vez que se utilizó esta vacuna con cinco inyecciones fue en México en 1993 y en Nicaragua y Filipinas en 1994”, dijo el doctor Ngare. “No causó abortos espontáneos hasta tres años después”, razón por la cual, agregó, las afirmaciones de que las mujeres que recibieron la vacuna recientemente y luego quedaron embarazadas no tienen sentido.

Ngare dijo que la OMS trató de llevar el mismo programa antifertilidad a Kenia en la década de 1990. “Alertamos al gobierno y detuvo la vacunación. Pero esta vez no lo han hecho”.

Ngare también comparó el secreto de esta campaña con la fanfarria habitual que acompaña los programas nacionales de vacunación. “Por lo general, reúnen a todos los interesados ​​tres meses antes de la campaña, como lo hicieron con la polio hace poco tiempo. Y utilizan personal en todos los centros para distribuir la vacuna”.

Pero con esta campaña contra el tétanos, “solo unos pocos agentes del gobierno la han dado a conocer. Los vacunadores vienen con escolta policial y se llevan los resultados con ellos cuando terminan. ¿Por qué no dejarlo en manos del personal médico local para que lo administre?”

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— Crece la resistencia africana a las vacunaciones masivas de las empresas farmacéuticas

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Una empresa vinculada a Donald Rumsfeld tiene ya la ‘vacuna’ contra el coronavirus, igual que con la Gripe A

Las acciones de la empresa farmacéutica Gilead Sciences se han disparado tras la publicación de un supuesto estudio de la Universidad de Medicina de Chicago que mostraba ua rápida recuperación en 125 pacientes infectados con el Covid-19 que han sido tratados con Remdesevir, un antiviral cuya patente ostenta el propio laboratorio.

La noticia ha corrido como la pólvora y los medios de comunicación de todo el mundo están repitiendo como loros la esperanza en esta vacuna. Sin embargo, esta historia parece repetir el guion que en su día se desarrolló con la Gripe A, ya que uno de los principales accionistas de esta empresa es el ex Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y que fue en su día su Director General.

Gilead Science, uno de los principales proveedores de tecnología química del Pentágono, es además el laboratorio responsable de la muerte de 73 ciudadanos georgianos víctimas de los experimentos que esta empresa realizó en el período 2007-2018, y que según denunciaron en su día portavoces del gobierno de la Federación Rusa, responden a experimentos de guerra bacteriológica.

En el caso de la declarada “epidemia” de Gripe A del año 2009 fue el Tamiflú, también inventado por Gilead Sciences y que forma parte del catálogo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el medicamento galardonado como “eficaz” para curar la gripe causada por el virus mutado H1N1, causante de los brotes de la llamada influenza porcina en México y Estados Unidos.

El consejero de la malograda OMS, Marion Koopmans, declaró en marzo de 2018 al diario The Telegraph advirtiendo del peligro que suponía una enfermedad a la que se bautizó como X, siendo la primera vez en la historia de la medicina mundial en la que se hacía un llamamiento para prevenirse de una enfermedad inexistente. Les aseguramos que no es una broma.

El comunicado en su día difundido decía que “La enfermedad X representa el conocimiento de que una epidemia internacional grave podría ser causada por un patógeno que actualmente se desconoce”, algo así como el hombre del saco.

Quien afirmó esta estupidez fue John-Arne Rottingen, director ejecutivo del Consejo de Investigación de Noruega y asesor científico del comité de la OMS.

También dijo que la enfermedad X podría ser provocada por una enfermedad zoonótica, una que salta de animales a humanos, y luego propagarse para convertirse en una epidemia o pandemia de la misma manera que el virus de la gripe A.

No hace falta reducir estos datos a “teorías de la conspiración”, pues básicamente lo que hizo la OMS es dar un cheque en blanco para la creación de supuestas enfermedades, para luego fabricar los remedios. Sería algo parecido a provocar una guerra para luego vender hospitales.

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Teoría y práctica del contagio y la vacunación a lo largo de la historia de la medicina

El conocimiento es un hacer o, en expresión de Sócrates, lo que mejor conoce el hombre es aquello que sabe hacer. El “Homo sapiens” empieza y acaba en el “Homo faber”. Hoy los marxistas expresan el mismo principio cuando hablan de la “unidad de la teoría y la práctica”.La medicina siempre fue una práctica o, si se quiere llamar de otra manera, un “arte”, algo que se hace con las manos. Palabras como “cirujano” o “quirófano” proceden del griego “khir” que significa mano.

Hasta hace muy pocos años en España aún existían “practicantes” que eran trabajadores sanitarios que ponían las inyecciones a domicilio. A los médicos se les llamaba “prácticos” e incluso “empíricos” porque eran personas que se movían sobre el terreno, en medios muy concretos, especialmente rurales.

Un enfermo no es un laboratorio; los seres humanos no somos iguales, ni cuando estamos sanos ni cuando estamos enfermos. No hay dos enfermos iguales. El remedio que vale para uno quizá valga para otro; pero quizá no.

Las crónicas del colonialismo cuentan las epidemias de “fiebre amarilla” que surgían en los barcos cargados de esclavos africanos y cómo afectaban a unos, los negreros, mientras los otros permanecían inmunes. Unos no contagiaban a otros a pesar de compartir durante la travesía un mismo espacio, muy reducido por lo demás.

Naturalmente que la medicina también tiene una teoría, e incluso varias y diferentes, algunas de las cuales son antiquísimas. Los tratados de medicina se cuentan entre los libros más antiguos, lo mismo que las facultades que enseñan la disciplina.

La medicina se apoya en la “experiencia” y las epidemias forman parte de ella, lo mismo que la inmunización y, lógicamente, la vacunación. Esa experiencia no ha surgido hoy sino que es secular y concierne a todo el mundo.

Los hechiceros de las tribus africanas, especialmente las mujeres, y los curanderos chinos e hindúes inmunizaban a la población hace ya muchísimos siglos, sobre todo a los pastores, los ganaderos y otras profesiones que tenían relación con la cría de animales.

Cuando los pueblos de África padecían viruela, envolvían las pústulas del brazo enfermo con un ligamento hasta que se quedaba adherida. Con él aplicaban una cataplasma en el brazo de los niños sanos para inmunizarles.

Los ganaderos ingleses también practicaban medios tradicionales de inmunización que en 1796 Edward Jenner puso por escrito, dando a conocer en occidente lo que en oriente ya sabían desde muchos siglos antes.

Pero ya saben lo que les ocurre a los occidentales; se creen el ombligo del mundo y han convertido a Jenner en el “padre de la inmunología”, como dice la Wikipedia (1) en una de sus tantas estupideces.

National Geographic tampoco se queda atrás al atribuir a Jenner la invención de las vacunas, calificándole como “el científico que más vidas ha salvado” (2).

Así podriamos seguir hasta aburrir a los lectores con miles de declaraciones absurdas del mismo estilo, o peores incluso. Algunos dicen que Jenner fue médico, pero vean un detalle: Jenner no pudo conseguir su título de medicina, que a finales del siglo XVIII sólo expedían las Universidades de Oxford y Cambridge en toda Inglaterra a cambio de una importante cantidad de dinero. En los Colegios de Médicos nunca le admitieron. Jenner era un “empírico” al que la medicina oficial no admitió en sus filas. Hoy le despreciarían, le calificarían de “curandero” o cosas peores, sobre todo esa banda de cretinos que despotrican contra los “magufos”.

Jenner ha subido a los altares de la ciencia después de ser un proscrito. En su época hizo algo que hoy los médicos no se atreven: experimentó por sí mismo, en su propio cuerpo, algo que echamos de menos en esos que están empeñados en hacer con los demás experimentos que jamás harían consigo mismos.

En los documentos más antiguos, a la vacunación la llamaban “variolización”. Los primeros aparecen en el siglo XVI en China. Sin embargo, la mención más antigua de esta práctica en los círculos intelectuales europeos no aparece hasta 1671, cuando el médico alemán Heinrich Voolgnad menciona el tratamiento con “viruelas de buena especie” que llevaba a cabo un “empírico” chino en las zonas rurales de Europa central.

Los médicos turcos aprendieron en India las prácticas populares de vacunación y tendieron un puente para que las terapias orientales se conocieran en occidente.

Hay, pues, una ingente experiencia práctica y teórica, tanto sobre epidemias como sobre vacunación, tanto sobre seres humanos como sobre ganado, que los manuales de medicina y veterinaria casi tienen olvidada porque están enfrascados en los laboratorios y los microscopios.

La vacunación es una parte consolidada de la ciencia y, ciertamente, ha salvado muchas vidas, tanto de seres humanos como de ganado, lo cual no puede hacer olvidar a nadie que, en definitiva, una vacuna es una intervención artificial sobre un cuerpo que está sano y que, en consecuencia, no necesita que le curen de nada.

Queda por contar la otra parte de la historia, que concierne a las vidas que han costado determinadas vacunas y los negocios organizados en torno a ellas. Esa parte negra de la medicina y la veterinaria forma parte de la ciencia exactamente igual que la otra.

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Edward_Jenner
(2) https://historia.nationalgeographic.com.es/a/edward-jenner-probablemente-cientifico-que-mas-vidas-ha-salvado-historia_14242