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Los países de la OTAN dan muestras de descomposición interna

La publicación de las conversaciones entre los dirigentes de la Fuerza Aérea alemana sobre un ataque contra el puente de Crimea pone en duda la continuación de los suministros militares a Ucrania, escribe el Financial Times (1). “Moscú ha logrado crear un dilema político perfecto en Alemania”, dice Christian Melling, analista de defensa del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores.

Ha sido otro golpe maestro. El objetivo de la filtración era garantizar que Scholz no cambie de opinión sobre el suministro de misiles Taurus de largo alcance a Ucrania, y así ha ocurrido. Scholz ha insistido: no enviarán los misiles.

Pero la posición de Scholz al frente de un gobierno tripartito se tambalea y el prestigio internacional de Putin se acrecienta. Su “operación magistral” deja a Scholz “en un callejón sin salida”, escribe Matthew Karnitschnig, columnista de Politico (2).

A los periodistas occidentales se les ha quitado la sonrisa de la boca y rinden pleitesía al Kremlin. “Después de tantos años al frente de Rusia, Putin sigue siendo en el fondo un oficial de inteligencia. No tiene mayor alegría que burlar a los adversarios de Rusia”, escribe.

“Nada de lo que se dice en la grabación es manipulación. Por eso [Putin] tiene tanto poder: no es desinformación, sino simplemente información filtrada”, concluye Karnitschnig.

Este cambio de tono es consecuencia de la victoria de Rusia en la guerra, que ya nadie discute, como nadie discute tampoco que el bando derrotado no es otro que la OTAN y por eso la semana pasada no hubo ni un momento de respiro.

Las potencias occidentales dan síntomas de impaciencia y desesperación. La racha empezó cuando Macron se bajó los pantalones y quiso hacer abiertamente lo que hasta ahora había permanecido bajo la mesa: enviar tropas a Ucrania para vengar la humillación que ha padecido en sus colonias africanas.

La derrota ha enfrentado a unos países contra otros, poniendo de relieve que la OTAN no es un bloque tan sólido como muchos creían. La unanimidad sólo se ve en los desfiles triunfales, no en los momentos sombríos de derrota. Ahora la Alianza militar más bien parece una jaula de grillos.

Hay quien dice que las conversaciones entre los dirigentes de la Fuerza Aérea alemana no fueron captadas y filtradas por el espionaje ruso sino por algún país de la OTAN disconforme con la prolongación de la Guerra de Ucrania. Incluso dicen que ha sido obra del propio servicio secreto alemán, opuesto al envío de más suministros militares al gobierno de Kiev.

También hay quien cree que la filtración es obra de los británicos y que eso explica la airada reacción de Scholz al denunciar en público la intervención de Londres en la guerra. Los soldados británicos y franceses ayudaron directamente al ejército ucraniano a disparar misiles de largo alcance contra objetivos en el interior de Rusia.

Tampoco es ninguna novedad. El almirante Tony Radakin, del Estado Mayor británico, no se esconde y se jacta de ayudar al ejército ucraniano a destruir los buques de la Flota rusa del Mar Negro.

La intervención de la OTAN en Ucrania empieza, pues, a tener nombres y apellidos y ya nadie puede decir que se trata -otra vez- de Estados Unidos. La Casa Blanca ha dejado a los europeos a cargo de Ucrania. Los primeros espadas de la agresión a Rusia están en Londres, París y Berlín.

Los amantes de los formalismos deben reconocer que la riada de declaraciones de los máximos dirigentes europeos de la semana pasada no son otra cosa que una declaración de guerra contra Rusia, que está en su derecho de tomar represalias, si así lo estima.

(1) https://www.ft.com/content/b2eaa2c3-3def-4ce8-b09e-4a463d3311ce
(2) https://www.politico.eu/article/vladimir-putin-olaf-scholz-russia-germany-taurus-missile-ukraine-war/

Economía de guerra: los cien primeros drones fabricados en Francia viajan a Ucrania

Francia ha entregado a Ucrania los primeros cien drones kamikazes fabricados en Francia. La empresa de Toulouse que los diseña, Delair, se ha convertido en uno de los símbolos de la nueva economía europea de guerra.

En junio de 2022 Macron acuñó el concepto de “economía de guerra” y la empresa aprovechó la oportunidad. Con un centenar de trabajadores, es “un escaparate de lo que hay que hacer en la economía de guerra”, afirmó el ministro de las Fuerzas Armadas, Sebastien Lecornu, que visitó las instalaciones de Toulouse.

En 2014 la empresa desarrolló el DT-26, un dron de reconocimiento que puede utilizarse tanto para aplicaciones militares como para la vigilancia civil, recurriendo a 500.000 de euros de la Dirección General de Armamento.

Diez años después Delair vuelve a las generosas ubres del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Se ha convertido incluso en uno de los símbolos de la economía de guerra junto a los grandes monpolios de la guerra, como Nexter, MBDA o Thales. “Es el ejemplo perfecto de una empresa comprometida con la economía de guerra”, afirmó Lecornu.

Delair genera el 80 por cien de su facturación (algo más de 10 millones de euros el año pasado) en defensa, frente al 80 por cien en el sector civil antes de la Guerra de Ucrania.

En sólo ocho meses ha entregado los primeros 150 drones, capaces de superar mejor la guerra electrónica del ejército ruso. En el verano suministró a Kiev 100 drones de reconocimiento UX-11 y 50 drones más pesados ​​DT-26. Ahora se prepara para entregar otros 150 más. La Dirección General de Armamento ha verificado que los materiales cumplen con las normas, explicó Alexandre Lahousse, cabeza visible de la economía de guerra que quiere impulsar el gobierno francés.

Para este año y el siguiente el Ministerio comprará 2.000 drones kamikaze. Uno de ellos es el dron UX-11, que pesa 1,4 kilos y puede volar durante 1 hora y 20 minutos hasta 25 kilómetros con una carga de unos cientos de gramos.

La economía de guerra está transformando a la Dirección General de Armamento. La Agencia de Innovación de Defensa ha sido uno de los primeros pasos aunque, como dijimos en un artículo anterior, se prima la velocidad y la cantidad. Producir muchas armas y hacerlo rápido. Los drones entregados a Ucrania cuestan menos de 20.000 euros cada uno.

El ejército ucraniano se enfrenta a una escasez de proyectiles y ha tenido que recurrir a los drones kamikaze a gran escala, en particular pequeños drones del mercado civil, fabricados y modificados de manera artesanal para transportar cargas explosivas.

La OTAN se verá arrastrada a la guerra con Rusia si Ucrania es derrotada

El jueves el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, advirtió que la OTAN se verá arrastrada a la guerra si el ejército ruso derrota a Ucrania.

Hablando en una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, para discutir su reciente ausencia mientras estaba hospitalizado por complicaciones de una cirugía de cáncer de próstata, Austin pronosticó que Putin no se detendrá si gana la Guerra de Ucrania.

Austin hizo esas declaraciones después de que el Congreso no aprobara un paquete de ayuda militar de 60.000 millones de dólares para Ucrania, como había solicitado Biden.

“Si Putin tiene éxito ahora, no se detendrá”, dijo Austin. “Continuará tomando medidas más agresivas en la región. Y otros dirigentes mundiales, otros autócratas, verán esto y se sentirán alentados por el hecho de que esto sucedió y no apoyamos una democracia”.

También dijo que los países bálticos (Estonia, Letonia, Lituania) son especialmente vulnerables ante lo que calificó como “ambiciones expansionistas de Putin”. Los tres países son miembros de la OTAN, lo que significa que Rusia estaría declarando la guerra a toda la alianza militar al atacar a un solo país.

“Si eres un Estado báltico, estás realmente preocupado por si serás el próximo o no”, dijo Austin. “Conocen a Putin, saben de lo que es capaz… Y, francamente, si Ucrania cae, realmente creo que la OTAN entrará en una pelea con Rusia”.

A medida que Ucrania se desmorona, la OTAN tensiona la cuerda con Rusia, con una cascada de provocaciones y declaraciones delirantes. La OTAN se va quitando la máscara y ya no oculta el activo papel que desempeña en Ucrania desde el Golpe de Estado fascista de 2014.

El New York Times ha destapado que los fortines subterráneos que la CIA excavó en la frontera entre Ucrania y Rusia formaban parte de un plan más amplio, llamado Operación Goldfish, que además del espionaje, pretendía llevar a cabo operaciones de sabotaje y terrorismo en el interior de Rusia (*).

Francia, una potencia colonial que ha perdido sus últimos baluartes en África, se muestra especialmente rabiosa, emitiendo amenazas. Cuando el viernes los periodistas le informaron a Lavrov de las últimas bravuconadas de Macron, no pudo contener una carcajada.

En cuanto a Alemania, la reciente publicación de las conversaciones de los altos mandos de su Fuerza Aérea, han arrojado más leña al fuego.

Una de las razones expuestas por Rusia para atacar Ucrania hace dos años fue la expansión de la OTAN hacia el este, que no ha acabado. Finlandia se unió a la OTAN en abril del año pasado y Suecia hará lo mismo a finales de este año.

(*) https://indianexpress.com/article/world/the-spy-war-how-the-cia-secretly-helps-ukraine-fight-putin-9181565/

La Fuerza Aérea rusa despliega por primera vez el nuevo caza Su-57

La Fuerza Aérea rusa ha desplegado un caza Su-57 de quinta generación para misiones de ataque contra objetivos ucranianos en la región de Lugansk. Los informes indican que el caza entró en el espacio aéreo ucraniano durante la operación. El avión utilizó misiles de crucero Kh-59MK2 para atacar objetivos más allá del alcance visual.

Varios aspectos de la información siguen siendo cuestionables, incluido el tipo de misiles utilizados por el avión y por qué el Su-57 entró en el espacio aéreo ucraniano mientras que el Kh-69 es capaz de atacar objetivos en todo Lugansk desde las profundidades de Rusia.

Los ataques con el Kh-59MK2 los días 7 y 8 de febrero fueron los primeros confirmados por fuentes ucranianas, ya que esta clase de misil ya ha sido probada en combate en Siria y está optimizada para neutralizar pequeños objetivos blindados.

A pesar de su largo alcance de ataque de 300 kilómetros, el misil es lo suficientemente compacto como para alojarse en los compartimientos de armas internos del avión, lo que permite a los Su-57 conservar sus secciones reducidas de manera efectiva contra la detección de radar.

No se sabe que ninguna otra clase de caza de quinta generación sea capaz de transportar internamente una clase similar de misil.

Dos batallones que forman un solo regimiento están desplegando actualmente estos cazas Su-57. A finales del año pasado entraron en servicio 22 aviones, después de que 12 de ellos fueran entregados ese año, en comparación con sólo seis entregas en 2022.

Este año se esperan 20 aviones o más, lo que llevará la producción de la clase a una escala que superará la de cualquier otra clase de caza ruso, o de cualquier caza del mundo que no sea el F-35 estadounidense y los chinos J-10C, J-16 y D-20.

Con un coste de compra de aproximadamente 35 millones de dólares por avión, dependiendo del tipo de cambio del rublo, esto hace que el Su-57 sea más barato de comprar que los otros dos únicos cazas de quinta generación que se producen en el mundo, el J-20 chino y el mucho más barato y más ligero: el monomotor F-35.

A mediados de esta década la Fuerza Aérea rusa planeó que el avión formara su columna vertebral y se espera que más de 200 unidades entren en servicio para 2025, aunque los retrasos en el programa han retrado los planes hasta este año, en lugar de 2018 como se planeó inicialmente.

Se espera que una nueva clase de bomba planeadora desarrollada específicamente para el avión, la PBK-500U Drel, entre en producción en masa también este año, lo que podría aumentar significativamente la probabilidad de que el avión se despliegue más profundamente en el espacio aéreo ucraniano para atacar objetivos a menor distancia.

—https://militarywatchmagazine.com/article/su57-strike-mission-regiment-ukraine

La industria rusa de guerra desarrolla las defensas antiaéreas

La industria rusa de guerra ha desarrollado un nuevo sistema de misiles antiaéreos y antibalísticos, llamado SS-500 Prometeo, según el diario Izvestia. Se trata de un sistema antiaéreo, que además de ser flexible y modular, podría contrarrestar las armas hipersónicas.

Por el momento, no se han publicado imágenes de su funcionamiento y el Kremlin no ha confirmado la novedad.

Según la información disponible, el SS-500 Prometeo sería capaz de interceptar y destruir misiles y planeadores hipersónicos. Si eso es cierto, sería el primer sistema de este tipo que vería la luz, lo que confirmaría la superioridad tecnológica de Rusia en la materia militar.

Además de su capacidad para destruir municiones muy veloces, lo que sorprende también son sus capacidades de vigilancia. El SS-500 podría detectar lanzamientos de misiles a una altitud de más de 3.000 kilómetros.

Su despliegue no está previsto para todas las fuerzas armadas rusas. Al menos inicialmente, sólo se verán afectadas las unidade que participan en la defensa de Moscú.

La industria rusa de guerra da prioridad al desarrollo de otros productos equipos militares más esperados en la Guerra de Ucrania que, hasta el momento no ha impedido las inversiones masivas para desarrollar el arsenal militar.

Hace dos años la OTAN se las prometía muy felices, pronosticando el colapso económico y militar de Rusia. Ha ocurrido lo contrario. Rusia se ha fortalecido considerablemente, tanto militar como económicamente. Ahora tiene un ejército entre cuatro y cinco veces mayor que en febrero de 2022, entrenado en dos años de guerra real de alta intensidad.

El ejército británico no puede cumplir sus compromisos internacionales con la OTAN

Aunque ha sido puesto a prueba por sus compromisos en Afganistán e Irak, desde el ejército británico ha perdido casi todos los fondos presupuestarios, a pesar de que el importe del gasto militar de Reino Unido siempre ha estado por encima del 2 por cien del PIB exigido por la OTAN.

Los programas de rearme que había puesto en marcha están experimentando muchas dificultades, lo que provoca costos y retrasos adicionales. El caso del vehículo blindado “Ajax” también es elocuente.

La última revisión estratégica de defensa publicada en 2021 por el gobierno británico, actualizada posteriormente para tener en cuenta la frustrada experiencia de la Guerra de Ucrania, señaló una nueva disminución en el número de efectivos del ejército británico, que debe pasar de 82.000 a alrededor de 73.000 soldados.

Pero las previsiones para 2026 son mucho peores: es posible que el ejército no pueda alcanzar los 70.000 efectivos. Esta reducción del tamaño se debería compensar con una mayor capacidad de respuesta y una automatización del funcionamiento.

Ciertamente, todavía tiene la capacidad de movilizar 16.000 hombres para el ejercicio Steadfast Defender de la OTAN y encabezar un batallón multinacional en Estonia. Pero en una carta dirigida a los oficiales retirados, cuyo contenido fue publicado por el diario The Telegraph, el general Patrick Sanders pregunta cuánto tiempo más podrán permanecer en el este de Europa.

Sanders denuncia que el ejército británico no tiene una financiación suficiente y que hay una brecha entre los recursos concedidos y las pretensiones imperialistas del gobierno de Londres. Tal como van las cosas, teme que el ejército británico no pueda cumplir sus compromisos con la OTAN, ni llevar a cabo operaciones en el exterior. “Nuestra resiliencia estratégica está amenazada y podríamos vernos reducidos a una fuerza terrestre más pequeña, estática y centrada en la defensa del país.

Uno de los destinatarios de la carta, el coronel Richard Kemp, que sirvió en Afganistán, los Balcanes e Irak, reconoce que la capacidad del ejército británico para realizar operaciones en el extranjero está amenazada debido a los recortes presupuestarios.

“Es muy preocupante, dadas las múltiples amenazas procedentes de China, Rusia e Irán, que nuestras fuerzas armadas se hayan quedado sin los recursos necesarios para luchar eficazmente y apoyar nuestros aliados en el extranjero”, afirma.

Integrar en el ejército alemán a los ciudadanos de segunda que no tienen la nacionalidad

El 12 de octubre el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, concedió una entrevista al semanario Die Zeit, que parecía dirigida a los alemanes que se muestran reacios a apoyar la guerra de la OTAN contra Rusia. Frente al tirano Putin, los alemanes irán “con todo”. Para ello constituirán todo un cuerpo de ejército (Heeresdivision) de 35.000 soldados de aquí a 2025 como parte de una estrategia de disuasión de la OTAN.

Las tropas estarán bajo el mando superior de la OTAN en Europa (Saceur), o sea, que el gobierno alemán pondrá sus fuerzas al servicio de la OTAN. Serán el “flanco oriental de la OTAN” y con esa cobertura podrán establecerse en cualquier país de la región: Polonia, países bálticos, Rumanía, Moldavia…

En los días siguientes, los altos mandos le bajaron los humos al ministro. El inspector del ejército Alfons Mais informó a sus superiores de que, a pesar de todos los esfuerzos del mundo, la Bundeswehr nunca podría constituir una unidad de ese tamaño antes de 2027.

Además, declaró que Alemania no tiene actualmente líneas de producción capaces de equipar y armar a un contingente militar de esas dimensiones. Los almacenes del ejército están vacíos porque todo los han enviado a Ucrania.

En enero Pistorius concedió otra entrevista, esta vez al diario Tagesspiegel, y se desmiente a sí mismo: “No podemos ir con todo, como algunos quisieran que hiciéramos, porque nos encontraríamos indefensos”.

Es lo que tiene ser un ministro, como el alemán, sin ejército ni armas. Su única tarea es hablar con los medios de comunicación. Lo de decir una cosa y luego la contraris tiene otra explicación: Pistorius no es nadie por sí mismo, es la voz de su amo. Son incoherentes porque hablan en funión de lo que les dicta la embajada de Estados Unidos. Un día recibe unas instrucciones y al siguiente le llegan otras nuevas.

Es la historia misma de Alemania desde 1945, cuando los aliados les prohibieron reconstituir su ejército. La columna vertebral de Alemania es la base aérea de Ramstein, donde Estados Unidos planifica cada una de las agresiones dirigidas hacia el este de Europa (Drang nach Osten).

La situación del ejército alemán cambió en los años sesenta, cuando el general De Gaulle sacó a Francia de la OTAN. Hacía falta un recambio y a cambio de tener un ejército de verdad, al gobierno de Berlín no le importó ceder el mando a la OTAN, o sea, a Estados Unidos.

Pero el ejército alemán no es nada absolutamente. Si alguien se pasea por una ciudad alemana verá publidad en las paradas del tranvía pidiendo reclutas. Como en los demás ejército occidentales, los alemanes están dispuestos a llevar a cualquiera a filas porque nadie quiere ir… si no es con abultados incentivos económicos y de otro tipo.

Por ejemplo, buscan mujeres y visten el reclutamiento con las señas más características de la posmodernidad de género. Buscan refugiados y emigrantes para darles papeles, e incluso la nacionalidad, a cambio de que vayan a los cuarteles una temporada. “No seríamos la primera fuerza militar en Europa en hacer esto […] En nuestro país hay personas de segunda o tercera generación que viven en Alemania, pero que todavía no tienen la nacionalidad alemana”, dice Pistorius.

No cabe duda de que la segunda y tercera generación de emigrantes a los que nunca concedieron la nacionalidad, es decir, los ciudadanos de segunda, lucharían ardorosamente por defender a su patria… si supieran cuál es realmente su patria.

Las armas occidentales se diseñan para exhibir en los desfiles militares

Más de un lector se imagina que exageramos cuando decimos que el caza F-35 de última generación es un montón de chatarra o que los submarinos más modernos de la Royal Navy corren el riesgo de irse al fondo del océano al menor contratiempo.

Nada de eso. Incluso la situación es peor, como lo demuestra la Guerra de Ucrania. Los sistemas occidentales de armas son un despilfarro inútil de dinero público. Tienen un coste tan elevado que sus operadores tienen orden de no usarlos, salvo en contadas oc asiones.

Un artículo reciente de la revista Forbes asegura que las municiones de artillería occidental están “sobrediseñadas” (*). En circunstancias ideales, los sistemas de artillería aliados superan a sus equivalentes rusos. Sólo hay un pequeño problema: en una guerra no hay circunstancias ideales. Por lo tanto, concluye Forbes, cuando se habla de armas la cantidad es mejor que la calidad.

Como hemos dicho algun vez, se han diseñado para exhibir en los desfiles militares y las ferias de armamento. Son las consecuecias de privatizar las empresas de armamento, que sólo buscan su propio beneficio y venden por catálogo.

Además de caros, los equipos son muy complejos técnicamente y no se prueban suficientemente para evitar su deterioro. No se sabe exactamente cómo funcionan, ni tampoco si realmente funcionarán alguna vez. Sin embargo, adiestrar a un operador en el manejo de ese tipo de armas lleva mucho tiempo.

Pero si en una guerra, como la de Ucrania, resulta difícil para las potencias occidentales poner sus mejores sistemas de armas al alcance del fuego ruso, resulta mucho peor cuando se trata de adversarios, como los huthíes, que con medios muy baratos pueden destruir armas muy caras. Un militar australiano asegura que 5.000 “proyectiles de mierda” de Corea del norte causan más daño que 100 proyectiles estadounidenses de última generación.

Entonces las cuentas no salen y las academias miltares sólo son capaces de explicar las guerras pasadas, pero no las futuras. Empiezan a mirar hacia Rusia y China y a imitar su política de defensa. El plan es fabricar armamento barato para poder fabricarlo en mucha cantidad y muy rápidamente.

Hasta ahora la OTAN ha confiado en una política propia de matón de barrio. Ha diseñado sus ejércitos a medida para combatir en guerras híbridas, localizadas y contra adversarios muy inferiores.

En un escenario de guerra total ningún país del planeta es capaz de fabricar las gigantescas cantidades de “municiones inteligentes” que son necesarias para una guerra a largo plazo contra adversarios parejos.

Se puede sentir la desesperación en Occidente a medida que la realidad comienza a comprender a sus principales pensadores. Años de construir ejércitos de “buen tiempo” destinados a impresionar a los compradores en las ferias de armas organizadas por el MIC han dejado las doctrinas militares occidentales lamentablemente obsoletas en cuanto a cómo se libran las guerras reales.

(*) https://www.forbes.com/sites/craighooper/2024/01/02/want-200000-155mm-artillery-shells-a-month-for-ukraine-simplify-production/

Los submarinos británicos no son capaces de disparar misiles nucleares

No es la primera vez que comentamos la desastrosa situación de la Marina de Guerra británica. No son sólo los fallos de sus portaaviones, la colisión entre dos cazadores de minas, una catástrofe evitada in extremis a bordo de uno de sus submarinos lanzadores nucleares SNLE o incluso la incapacidad para reclutar.

A principios mes ya anunciamos que los buques de la Marina británica no podían disparar en el Mar Rojo porque no tienen misiles.

El mes pasado fracasó el lanzamiento de un misil balístico estratégico mar-tierra Trident desde el submarino SSBN HMS Vanguard, con un detalle más que significativo que no se puede pasar por alto: el ministro de Defensa británico, Grant Shapps, se encontraba a bordo en el momento del disparo fallido, al igual que el comandante de la Royal Navy, el almirante Ben Key (*).

El misil salió del submarino, pero el motor de su primera etapa no se encendió, lo que provocó que el proyectil de 58 toneladas cayera justo al lado del submarino que lo disparó.

Es el segundo fracaso consecutivo de la Royal Navy. En junio de 2016, tras pasar más de 40 meses en dique seco para una importante revisión y la instalación de un nuevo sistema de lanzamiento de misiles, el HMS Vengeance lanzó un Trident frente a las costas de Florida, como parte de las pruebas que realizaba antes de reanudar su ciclo operativo.

Al desviarse de su trayectoria, el proyectil tuvo que autodestruirse, según un procedimiento que se activa automáticamente en caso de aparecer alguna anomalía.

En aquel momento, el gobierno británico intentó encubrir el incidente a los medios de comunicación. Fue en vano porque lo destapó seis meses después el Sunday Times, antes de ser confirmado por un miembro de la Marina estadounidense a la cadena CNN.

El segundo fallo de un misil Trident II D5 se produce en el peor momento imaginable. De ahí los esfuerzos del Ministerio de Defensa británico para averiguar el alcance de una cadena repetida de chapuzas en su Flota de vanguardia.

“Por razones de seguridad nacional, no podemos proporcionar más información sobre este asunto, pero estamos seguros de que la anomalía fue específica de un evento y, por lo tanto, no hay implicaciones sobre la confiabilidad de los sistemas de misiles Trident”, explicó el Ministerio de Defensa en un comunicado de prensa. “La disuasión nuclear de Reino Unido sigue siendo segura y eficaz”, añadió.

Desde que se pusieron en servicio los misiles Trident II, la Royal Navy ha realizado 12 lanzamientos. Pero este fallo es más importante que el de 2016 porque los misiles Trident fueron objeto de un programa para extender su vida útil. El arsenal nuclear debería ser más fiable de lo que era hace ocho años.

Reino Unido basa su disuasión en cuatro SSBN del tipo Vanguard, así como en misiles Trident II D5, suministrados por la estadounidense Lookheed Martin Space Systems. En el CASD (Continuous At Sea Deterrent) está previsto que la Royal Navy tenga patrullando al menos uno de esos submarinos.

(*) https://www.thesun.co.uk/news/26070479/trident-nuke-sub-missile-launch-fails/

Europa vuelve a sus raíces historicas de siempre: el rearme y la guerra

El Presidente del Consejo de Europa, el belga Charles Michel, ha solemnizado el rearme europeo en un discurso pronunciado en el Foro 2024 del Banco Europeo de Inversiones: “Desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania, hemos roto innumerables tabúes. Estamos haciendo lo que habría sido impensable incluso unos días antes del inicio de la guerra: suministrar armas a Ucrania a través del Fondo Europeo de Paz, por una suma superior a los 5.000 millones de euros. El apoyo militar proporcionado a Ucrania por la Unión Europea y sus Estados miembros desde el inicio de la guerra asciende a aproximadamente 28.000 millones de euros”.

En un momento de crisis aguda, esa cantidad de dinero tiene que salir de otros capítulos económicos, como sanidad, educación y… políticas agrarias. Por eso se han inventado el fantasma de la “amenaza rusa”.

Trump pidió a los países europeos un aumento de los gastos militares del 2 por cien, pero en el Viejo Continente son generosos: en promedio los presupuestos crecieron más de un 8 por cien el año pasado, reconoció Michel.

El rearme y la guerra ya no son un tabú en Europa. Por si alguno no lo recuerda: la Unión Europea siempre se justificó con el pretexto de evitar las guerras en el Viejo Continente. Es más, la propaganda decía que gracias a una “Europea sin fronteras” no hay guerras desde hace décadas.

Ahora Europa vuelve a donde siempre: el fascismo y la guerra.

“Este es el noveno año consecutivo de aumento del gasto en defensa. En 2022 una cuarta parte del gasto total en defensa, casi 60.000 millones de euros, se dedicó a inversiones en este área. En otras palabras, podríamos invertir al menos 600.000 millones de euros en defensa durante los próximos diez años”, dijo Michel.

Pero Europa no tiene un céntimo para ese dispendio, los impuestos no se pueden subir y reducir más los gastos sociales puede conducir a abrir el “frente interno”. La solución es consumar el expolio de las propiedades rusas confiscadas hace dos años. El Consejo de Europa lo explica con ese estilo imprescindible para que nadie entienda nada: “Los Veintisiete adoptaron el lunes una decisión y un reglamento que aclara las obligaciones de los depositarios centrales de valores que mantienen los activos y reservas del Banco Central de Rusia inmovilizados debido a las medidas restrictivas de la Unión Europea, allanando el camino para el posible establecimiento de una contribución financiera al presupuesto de la Unión Europea a partir de estos beneficios netos para financiar la reconstrucción de Ucrania”.

Para los que necesiten aclararse con la jerga cabalística: como la ayuda a Ucrania ya forma parte del presupuesto de la Unión Europea, si Bruselas se queda con las propiedades rusas, entonces habrá más dinero para ayudar a la “reconstrucción de Ucrania”, o sea, a la guerra.

La historia del expolio ruso hay que completarlo con otros pequeños detalles. El primero es que la confiscación es una medida que los imperialistas imponen al darse cuenta de que las sanciones no serían suficientes para acabar con Rusia, como prometió el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, al comenzar la Guerra de Ucrania.

El segundo es para los defensores del orden y la ley: si las sanciones son ilegales a la luz del derecho internacional, el expolio también lo es por una razón evidente: la propiedad pública es inembargable.

El tercero es que, por enésima vez, los europeos siguen el dictado de los estadounidenses. El 24 de enero el Comité de Asuntos Exteriores del Senado presentó un proyecto de ley “de reconstrucción de la prosperidad y las oportunidades económicas para los ucranianos”, llamada REPO, para confiscar los activos rusos y transferirlos a Ucrania.

Pero, a diferencia de Estados Unidos, Europa no tiene una industria de guerra y tampoco parece dispuesta a dejar salir el dinero para reforzar la del otro lado del Atlántico. En consecuencia, el plan de la Unión Europea es proceder a crearla… con dinero ruso y bajo la cobertura publicitaria de la “amenaza rusa” y la “reconstrucción de Ucrania”.

Como suele ocurrir, en Bruselas no acaban de medir bien los pasos. Si un Estado puede robar los fondos soberanos de otro, se rompen las reglas de juego. Nadie querrá dejar su dinero en manos de Estados Unidos o la Unión Europea, sabiendo que puede perderlo en cuanto a los dueños de la caja fuerte no les gusten las decisiones que toma.

El sistema financiero occidental quedará bajo sospecha y, de rebote, cualquier otro. Si el expolio se consuma, lo primero que va a hacer Rusia es tomar represalias. Como no tiene fondos soberanos a los que meter mano, lo hará con los fondos privados o, dicho de otra manera, Rusia va a hacer pagar el expolio a las empresas occidentales que operan en su suelo.

La confiscación conducirá a una gran crisis internacional y a una grave desestabilización financiera a escala mundial. Es muy probable que se provoque una avalancha de desinversiones y desdolarización por parte de terceros países. Las pérdidas son fáciles de cuantificar: Países Bajos perderá hasta 50.000 millones, Suiza 28.000 millones, Reino Unido 19.000 millones, Alemania 17.000 millones, Francia 16.000 millones, Italia 13.000 millones, Estados Unidos hasta 9.000 millones, Japón 4.000 millones y Canadá 3.000 millones.

Esos fondos soberanos se orientarán hacia nuevos mercados, en particular los de Asia y el Golfo Pérsico.

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