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Estados Unidos podría llevar tropas a Haití para sostener al gobierno local

Estados Unidos podría llevar tropas a Haití para ayudar al gobierno local a controlar la situación del país tras el asesinato del Presidente Moise Jovenel. El gobierno haitiano ha pedido que le ayuden a asegurar el aeropuerto y otras infraestructuras sensibles.

La petición haitiana “sigue en estudio” y no está excluida, declaró Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca, durante una sesión informativa celebrada el lunes. Biden dijo a los periodistas que su gobierno estaba siguiendo de cerca los acontecimientos en el país caribeño.

Como consecuencia de los vínculos entre Estado Unidos y los asesinos del Presidente haitiano, Maria Zajarova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso Rusia, preguntó: “¿Dónde están las sanciones, dónde están las declaraciones del G7, por qué los activistas de derechos humanos estadounidenses no se han vuelto locos todavía?”

En 1915 el presidente estadounidense de la época, Woodrow Wilson, envió tropas a la isla para “restablecer el orden” y “mantener la estabilidad política y económica en el Caribe”. Esta ocupación militar duró 19 años, hasta 1934, en una isla considerada por la Marina estadounidense como un relevo naval estratégico en la zona.

En 1957 llegó al gobierno François “Papa Doc” Duvalier, al que en 1971 sucedió su hijo “Baby Doc”, una dinastía que reinó durante casi tres décadas y que dejó un Estado clientelar dominado por las bandas parapoliciales, los Tonton Macoutes, y el saqueo organizado desde arriba.

Haití se convirtió en una especie de fusión del Estado con la mafia. “Baby Doc” les cambió el nombre para lavar su imagen de forajidos. Los llamó “Voluntarios de la Seguridad Nacional” y en los ochenta creó otra banda paralela, “Los Leopardos” para que se enfrentaran a los anteriores, que eran ya ingobernables.

En 1986 “Baby Doc” huyó en un avión que la Fuerza Aérea de Estados Unidos puso a su disposición y comenzó un quiquenio de peleas callejeras, hasta que Jean Bertrand Aristide, un advenedizo, fue elegido presidente por aclamación y declaró la “segunda independencia” de Haití en 1991, que Washington no podía permitir.

Entre 1990 y 2006 se produjeron dos golpes de Estado y otras tantas ocupaciones militares extranjeras, gestionadas por la ONU. El terremoto de 2010 fue el mejor pretexto que tuvieron los imperialistas, que acabaron tomando el control del gobierno y pusieron al frente a uno de sus peones, Michel Martelly, un sicario de la vieja escuela duvalierista, al que siete años después relevó otro protegido suyo, Jovenel Moise, después del correspondiente pucherazo electoral que tanto la ONU como la OEA convalidaron, a pesar de que sólo votó el 18 por ciento del censo.

Moise llegó a la presidencia con un proyecto de desarrollo de zonas francas agrícolas orientadas a la exportación con sede en el noroeste del país, particularmente a través de su empresa Agritrans S.A., construida sobre el despojo de miles de hectáreas de propiedades comunitarias y campesinas.

El Presidente asesinado se enfrentó a la inmensa mayoría de la población, incluida una parte de la burguesía local, lo que se intensificó al seguir las “recomendaciones” del FMI de eliminar las subvenciones a los combustibles y meterse las ayudas internacionales en el bolsillo. Los cálculos estiman que Moise y sus seguidores se apoderaron de una cuarta parte del PIB.

La respuesta de Moise fue sacar a la policía a calle, imponer el toque de queda, masacrar a los barrios populares, suspender las elecciones, cerrar el Parlamento, asesinar a los opositores más destacados y crear una polícía política con el nombre de “Agencia Nacional de Inteligencia”. El crimen organizado y las bandas armadas crecieron exponencialmente con Moise. Unas fueron creadas por el propio Moise y las otras se oponían a él.

Cuba se resiste a ser ‘libre’

Ya es una constante la periodización de los intentos contrarrevolucionarios por devolver a Cuba al «mundo libre» y sus excelencias. Cada cierto tiempo se fomentan, auspician y financian intentonas gusanas socolor de «revoluciones naranjas» con soporte en firmas de la «intelectualidad» más vendida y rastrera nativa y occidental. Dejan pasar un intervalo y vuelven, sin desmayo, a las andadas apoyados por la reacción internacional, léase europea y latinoamericana. Si a ello se añaden firmas de renombrados «izquierdistas», incluso que se llaman a sí mismos «marxistas», miel sobre hojuelas. Cuando un «intelectual liberal» denuncia la presunta falta de libertad de expresión en la isla, en realidad está preguntando hasta qué punto y límite se puede ser contrarrevolucionario y tocapelotas sin que se le falte a uno, por supuesto, al respeto, que sería atentar contra los «derechos humanos» (concepto hace tiempo manoseado nauseabundamente por la reacción internacional). Reclamándose, esto sí, y ante todo, «demócrata» de terciopelo, otrosí: contra las dictaduras, sobre todo de «izquierdas», como la cubana. Antes, en otro tiempo, era contra las dictaduras sin adjetivos y se daba por hecho que eran fascistas tipo Pinochet. La sociología norteamericana «descubrió» que también existían las «dictaduras de izquierdas», por ejemplo, la cubana, la de Fidel Castro. Había que admitir que, por lo menos, el gobierno de Castro era de izquierdas, comunista, totalitario, una satrapía (sin saber siquiera qué es una «satrapía» y menos un «sátrapa»). Ya tenemos, pues, metidos en el mismo saco, insaculados, dos clases de dictaduras: la fascista y la comunista. Y en medio, nuestros lindos e inmaculados intelectuales y artistas ergo: demócratas por definición y ex nihilo.

El modelo de democracia que se pide para Cuba es el occidental, o sea, lo que entraña lo formal: elecciones, un Parlamento, separación de poderes y para de contar. Sabemos lo que da de sí este sistema en la realidad de los países que vivimos, pero hay una libertad que está debajo de estas supuestas libertades formales que se exigen para Cuba (o Corea del Norte), y es la sacrosanta libertad no ya de propiedad, que se da por sagrada, sino la libertad de corrupción. Un país será verdaderamente libre cuando se pueda corromper y ser corrompido por quien pueda hacerlo. Y ese país será plenamente democrático si hay unos tribunales que condenen a los corruptos pillados en sus agios y chanchullos y, en el colmo de las libertades, sean condenados a penas de cárcel. Que eso es la quintaesencia de la democracia: que haya corrupción y se pague por ella. Y eso es lo que diferencia una oscura dictadura de una democracia transparente. No queremos ser irónicos, pero en una dictadura se tapaban las corruptelas, y en una democracia la «prensa libre» puede destaparlas para que el juez «independiente» proceda a limpiar los establos de Augías. No es cierto porque, bajo Franco, surgió el llamado «caso Matesa», un ajuste de cuentas político entre «familias» del régimen franquista (entre tecnócratas y opusdeístas), o Reace (con muertos) o Sofico, aunque es cierto que la mayoría de las corruptelas se tapaban… igual que se hace ahora pues hay cientos de casos que duermen en los cajones de las redacciones de periódicos que se sacan a la luz por razones políticas y no por afanes de limpieza democrática. Esto es como las vacunas: se sacan al mercado de prisa y corriendo, experimentalmente, sin probaturas previas, no por razones sanitarias, sino comerciales. Así pues, cuanto mayor sea el grado de corrupción, más alto será el gálibo de la democracia que el pueblo -como gustan decir en España con humor fúnebre- «se ha dado a sí mismo».

No diremos aquí, aunque nunca sobra, que las mentiras que se dicen de Cuba (o Venezuela) se calla de Colombia o Ecuador porque, primero, se da por supuesto que lo que se dice de Cuba es cierto, y segundo, porque se equipara y se pone al mismo nivel países de regímenes distintos e incomparables salvo en rubros específicos como el desarrollo de sus sociedades en materias sensibles para el pueblo como la educación, sanidad, etc. Son conceptos heterogéneos. Es locución popular oír decir, por ejemplo, «¡no vas a comparar (esto o Fulano) con… (lo otro o Mengano)!», queriéndose decir que son magnitudes incomparables. A Bolsonaro no se le puede comparar, políticamente, con Díaz-Canel, presidente cubano, sino con, por ejemplo, Pedro Sánchez, donde ambos países tienen un sistema capitalista y, por tanto, son cantidades homogéneas. En Cuba se sale de eso, son otros los parámetros. Resulta un tanto pueril, y hasta infantil, contestar, cuando se oye difamar sobre Cuba, «joer, pues mira lo que pasa en Brasil…» porque se mide con el mismo rasero. Y no, aunque supongo que es inevitable…

El presidente de Haití fue torturado antes de ser asesinado en su domicilio

El presidente de Haití Jovenel Moise, que fue asesinado el miércoles a manos de un comando de mercenarios, fue torturado en su dormitorio, mientras su hija logró huir y uno de sus hijos fue amordazado junto a una empleada.

“Moise fue asesinado, antes de eso, lo torturaron y las pruebas son que le partieron un brazo y un pie, luego recibió el impacto de 12 balas”, explicó ayer Mathias Pierre, ministro encargado de Asuntos Electorales de Haití en una entrevista con la W Radio de Colombia.

De acuerdo con el ministro, el comando que ingresó a la residencia de Moise la madrugada del pasado miércoles “buscaba algo y era una carta de dimisión”, que Moise se opuso a firmar.

Ante la negativa de Moise de abandonar del cargo, a pesar de la tortura, lo asesinaron, propinándole 12 disparos que acabaron con su vida.

La planificación del magnicidio se prolongó durante en 32 días. El comando ejecutor estaba compuesto por 28 mercenarios, 26 colombianos y dos estadounidenses de origen haitiano. Al menos 17 de los colombianos que participaron en el magnicidio habían formado parte del ejército de su país.

“Decían que eran traductores. La misión era detener al presidente Jovenel Moise, en el marco de la ejecución de un mandato de juez de instrucción y no matarlo”, dijo el juez del caso, citando las declaraciones de James Solages y de Joseph Vincent, dos de los participantes en el asalto.

La policía haitiana encontró el cuerpo del mandatario acostado boca arriba, con pantalón azul y una camisa blanca manchada de sangre. Tenía la boca abierta, el ojo izquierdo perforado, al igual que su frente, pezones, cadena y abdomen, según relató el juez Carl Henry Destin.

La policía haitiana busca a otros ocho mercenarios que habrían participado en el magnicidio. Otros tres fueron ejecutados.

“Tenemos todas las identidades de los colombianos y sabemos que entraron en grupos pequeños, con la complicidad de alguien, les dieron residencias en uno de los barrios más lujosos, el mismo barrio donde vivía el Presidente”, comentó el ministro Pierre en la entrevista.

El expresidente hondureño Manuel Zelaya indica que la CIA está detrás del asesinato del Presidente haitiano

Ayer el expresidente de Honduras José Manuel Zelaya Rosales (2006-2009) denunció el asesinato del jefe de Estado de Haití, Jovenel Moise, a manos de un grupo de hombres armados desconocidos que irrumpió en su residencia privada en el barrio de Pelerin, Puerto Príncipe.

Zelaya equiparó lo ocurrido con Moise con el golpe de Estado en su contra en 2009, vinculando ambos hechos con la CIA.

“La modalidad de asesinar se intentó en Honduras en 2009 […] El deseo de sangre del golpismo CIA hoy lo saciaron en Haití”, hizo hincapié Zelaya, a través de un mensaje en Twitter.

El asesinato del mandatario haitiano resultará en una nueva “intervención” de Estados Unidos en los asuntos internos del país caribeño. No obstante, a diferencia de lo ocurrido en Haití, los militares hondureños no llevaron a cabo un magnicidio en su contra, ni usaron mercenarios.

En su lugar lo expatriaron a Costa Rica. “La falsa renuncia, ya muerto no podría desmentirla”, denunció el expresidente centroamericano.

El periódico estadounidense Miami Herald declaró que los hombres armados que asesinaron al mandatario haitiano se habían identificado como agentes de la DEA. El diario indicó que, en los videos tomados por personas cerca de la casa del presidente, se puede escuchar a alguien con acento estadounidense, gritando por un altavoz: “¡Operación de la DEA! ¡Retírense todos! ¡Operación de la DEA! ¡Retrocedan, retírense todos!”.

La policía haitiana ha informado hoy de la muerte de cuatro mercenarios y la captura de otros 17, entre ellos un estadounidense, acusados del asesinato de Jovenel Moise.

La policía bloqueó la carretera para impedir la huida de los mercenarios. Algunos de ellos se habían refugiado en Pelerin y tres policías tomados como rehenes fueron liberados.

Por su parte, el ministro de Comunicación y Cultura de Haití, Pradel Henríquez indicó que a partir de jueves es efectivo el estado de sitio y un toque de queda.

Moise fue elegido presidente de Haití en la primera vuelta de las elecciones de octubre de 2015; no obstante, dichos comicios fueron anulados debido a unas denuncias de fraude electoral. Más tarde, en 2016, fue declarado ganador de nuevo y asumió la Presidencia el 7 de febrero de 2017, por lo que debería gobernar hasta el próximo año.

Sin embargo, el Presidente dijo que debía gobernar hasta 2022 y denunció a la oposición por un intento de golpe de Estado, por lo que a mediados de 2018 comenzó una fuerte crisis política. El Consejo Superior del Poder Judicial de Haití consideraba que el 7 de febrero finalizaba el mandato de Moise.

El asesinato se produce a poco más de dos meses de las elecciones presidenciales y legislativas, convocadas para el próximo 26 de septiembre, unos comicios en los que Moise no podía ser candidato, pero el mandatario había convocado para la misma fecha un referéndum a fin de aprobar una nueva Constitución, un proyecto que no contaba con el apoyo de la oposición ni de Estados Unidos.

El papel de los mercenarios israelíes en las matanzas políticas colombianas

El 6 de abril de 1984, un grupo de hombres disfrazados con uniformes de policía llegaron a la casa de Milcíades Contento en el pueblo de Viotá, Colombia. Contento era un campesino, comunista y miembro de la Unión Patriótica (UP), un nuevo partido político experimental nacido en 1985 durante las negociaciones de paz entre el presidente conservador Belisario Betancur y las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Los hombres tomaron a Contento, lo amarraron y se lo llevaron. Al día siguiente su cuerpo fue encontrado en una aldea cercana.

El asesinato de Milcíades Contento marcó el inicio de una campaña de exterminio que duró dos décadas. De 1984 a 2002, al menos 4.153 miembros —incluyendo 2 candidatos a la presidencia, 14 parlamentarios, 15 alcaldes, 9 candidatos a alcalde, 3 miembros de la cámara de representantes y 3 senadores— fueron asesinados o desaparecidos, en lo que la justicia colombiana denominó como “genocidio político”. De acuerdo con datos presentados a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la purga tuvo como resultado más de 6.000 víctimas a través de asesinatos, desapariciones, torturas, desplazamientos forzados y otras violaciones a los derechos humanos. Desde mayo 1984 hasta diciembre 2002, no pasó ni un mes sin un asesinato o desaparición de un miembro de la UP. Cuando en 2002 Álvaro Uribe fue elegido presidente, la Unión Patriótica ya había sido completamente acabado, por lo que fue destituido y despojado de su estatus legal.

De acuerdo a una reciente investigación del reconocido periodista colombiano Alberto Donadio, el exterminio de la Unión Patriótica fue ideado por el sucesor de Betancur, el presidente Virgilio Barco Vargas, implementando un plan elaborado por uno de los espías más condecorados en la historia israelí, Rafael “Rafi” Eitan.

Las revelaciones subrayan la relación fundamental que se ha ido desarrollando entre Israel y Colombia, principales aliados de Estados Unidos en el Medio Oriente y América Latina respectivamente. Ambos países han probado armas y estrategias militares que han exportado durante mucho tiempo en todo el mundo. Tras el éxito que supuso el Plan Colombia del gobierno de Estados Unidos a la hora de debilitar el movimiento guerrillero de las FARC, éste ha sido aclamado como un modelo de contrainsurgencia exportable para implantar en otros lugares, desde México a Afganistán. Israel, por su parte, mantiene los laboratorios de represión y pruebas de armas más grandes del mundo en la ocupada Cisjordania y la Franja de Gaza, donde tiene a una población cautiva de varios millones de palestinos.

La presencia de Rafi Eitan en Colombia ahondó la creciente alianza de los socios menores del imperio estadounidense. Pese a algunos escándalos, la relación Israel-Colombia sólo se ha fortalecido a lo largo de los años. Bajo el presidente Iván Duque, los dos países han renovado los lazos y el personal militar israelí ha capacitado a sus homólogos colombianos en “contraterrorismo”.

Sin embargo, la masacre sistemática de la UP sigue siendo uno de los casos más extremos de violencia política en Latinoamérica. La escala de asesinatos es especialmente notable porque, a diferencia de muchos de los regímenes más sangrientos de la década de 1980 respaldados por Estados Unidos, Colombia nunca se convirtió en una dictadura. El asesinato de la UP, conocido entre sus autores como El Baile Rojo, tuvo lugar en una ostensible “democracia”.

‘Todo el trabajo de inteligencia es una asociación con el crimen’

Involucrado en el espionaje israelí desde el establecimiento del estado, Eitan es recordado principalmente por capturar al criminal de guerra nazi Adolf Eichmann en Argentina. Sin embargo, también jugó un papel central en varias de las operaciones más desagradables del Mossad. “Todo el trabajo de inteligencia es una asociación con el crimen. La moral se deja a un lado”, comentó una vez Eitan.

En 1965, Eitan aconsejó al rey marroquí Hassan II sobre cómo secuestrar y asesinar al político de izquierda Mehdi Ben Barka.

Durante una misión del Mossad en 1983 en Estados Unidos, se disfrazó de fiscal asistente del Ministerio de Justicia israelí y se reunió con el inventor del software de vigilancia Promis. Después de una visita al Departamento de Justicia, Eitan obtuvo el software e hizo que un israelí que trabajaba en Silicon Valley instalara una “puerta trasera” en el programa. El agente del Mossad Robert Maxwell (padre de Ghislaine Maxwell, la notoria traficante sexual de niños y cómplice de Jeffrey Epstein) vendió la tecnología Promis a docenas de países de todo el mundo, incluida Colombia. Esto le dio a Israel acceso sin restricciones a la inteligencia que el programa recopiló en todos los países que lo usaban, amigos y enemigos por igual.

En 1985 Eitan inició una operación de espionaje contra el principal aliado de Israel: Estados Unidos. El equipo de Eitan reclutó a Jonathan Pollard, el analista judío-estadounidense del Servicio de Inteligencia Naval, quien pasó a entregar 800 documentos clasificados de inteligencia militar relacionados con las capacidades militares de Estados árabes, Pakistán y la Unión Soviética. Seymour Hersh informó que los documentos sobre las capacidades de inteligencia de Estados Unidos se pasaron a la Unión Soviética a cambio de la liberación de judíos soviéticos.

Según una evaluación de daños desclasificada de la CIA, Eitan instó a Pollard a obtener material sobre señales de inteligencia y “cotilleo sobre figuras políticas israelíes, cualquier información que identificara a los funcionarios israelíes que estaban proporcionando información a Estados Unidos y cualquier información sobre las operaciones de inteligencia estadounidenses dirigidas contra Israel”. Según un documento judicial, Pollard rechazó algunas de las solicitudes de Eitan “porque sospechaba que Eitan usaría esos estudios para un chantaje político indebido”.

El descubrimiento de la operación de espionaje llevó a Pollard a prisión. Los fiscales federales de Estados Unidos nombraron a Eitan como uno de los cuatro conspiradores, pero se negaron a presentar cargos. Con Eitan convertido en una vergüenza nacional, éste regresó a Israel, para nunca volver a poner un pie en Estados Unidos.

Sin embargo, el estatus de élite de Eitan le aseguró el aterrizaje en una posición cómoda. En la década de 1970, trabajó como adjunto de Ariel Sharon, entonces asesor de seguridad nacional del primer ministro Yitzhak Rabin. Cuando Sharon se convirtió en general del ejército, éste organizó el nombramiento de Eitan como presidente de Israel Chemicals, la empresa estatal más grande del país. Este nuevo puesto dejó a Eitan con mucho tiempo libre para aprovechar su experiencia en operaciones negras y ocupar un puesto como asesor clandestino de seguridad nacional del presidente de Colombia, Virgilio Barco Vargas. Con la Unión Patriótica comenzando a confluir en un partido político formidable, Barco buscaba cualquier forma de detenerlos. La experiencia vital de Eitan en la guerra contra la población campesina palestina lo convirtió en el hombre perfecto para este trabajo.

Eitan va a Colombia

En 1985, el presidente colombiano Belisario Betancur y los rebeldes de las FARC negociaron un acuerdo de paz para poner fin a casi tres décadas de conflicto armado. El acuerdo formalizó la creación de la Unión Patriótica y vio a exguerrilleros unirse a comunistas, sindicalistas, juntas de acción comunal e intelectuales de izquierda para formar un partido que integraría a las FARC en el sistema político electoral. Mientras las negociaciones estaban en marcha, los miembros de la Unión Patriótica estaban siendo asesinados. En mayo de 1986, el líder del Partido Liberal, Virgilio Barco, ganó la presidencia. Poco después de asumir el cargo, el ritmo de asesinatos de miembros de UP se disparó: unos 400 fueron asesinados sólo en los primeros 14 meses de su mandato.

Según una investigación de Donadio, Barco llevó en secreto al veterano agente del Mossad Rafi Eitan a Colombia el 7 de agosto de 1986, en busca de consejo sobre cómo derrotar a las FARC. Después de una reunión clandestina inicial en el palacio presidencial de Colombia, Eitan pasó meses recorriendo el país con asesores colombianos, financiados en secreto por la empresa colombiana Ecopetrol.

Durante la segunda reunión, el presidente Barco explicó la recomendación de Eitan al secretario general Germán Montoya y a una figura del alto mando militar presente. Eitan incluso se ofreció a llevar a cabo él mismo los asesinatos a cambio de aumentar sus honorarios, pero el comandante militar rechazó su oferta, insistiendo en que una fuerza totalmente colombiana los llevaría a cabo.

Durante décadas, el papel de Eitan en el genocidio colombiano estuvo a la vista, incluso cuando su presencia pasó desapercibida para los medios de comunicación. La edición del 1 de febrero de 1987 del periódico colombiano El Espectador presentó un informe protegido sobre la contratación de Eitan, señalando que fue traído por su experiencia en “contrainsurgencia”. En 1989, los periodistas veteranos Yossi Melman y Dan Raviv informaron en el Washington Post que el israelí había sido contratado como asesor de seguridad nacional del gobierno de Colombia.

Cuando Donadio comenzó a buscar documentación sobre el papel de Eitan, encontró un memorando y un borrador de contrato con una firma de seguridad israelí llamada “Ktalav Promotion and Investment Ltd” (KPI) en los archivos del secretario legal de Barco, Fernán Bejarano Arias, quien es hoy vicepresidente de asuntos legales en Ecopetrol. El documento valoró el trato en casi un millón de dólares, incluyendo una tarifa de 535.714 dólares, que cubría “hasta 50 boletos para transporte aéreo, ida y vuelta, en la ruta Tel Aviv-Bogotá”, entre otros gastos. El memorando indica que partes del contrato fueron pactadas con el abogado Ernesto Villamizar Cajiao.

Cuando Donadio se puso en contacto con Villamizar y le preguntó sobre el contrato con KPI, aunque sin mencionar el nombre del espía del Mossad, Villamizar le respondió con una pregunta: “¿Rafi Eitan?”.

Pese a que Eitan trató de mantener discretas sus actividades en Colombia, un perfil en la revista israelí Makor Rishon reveló que desempeñó un papel central en la compra de marzo de 1989 de 20 aviones de combate Kfir israelíes. Eitan “organizó una visita de altos mandos del ejército de Colombia, una visita que fue seguida por los colombianos que ordenaron muchas cosas a la fuerza aérea [israelí], y le reportó muchos beneficios a Israel, pero a él mismo no se le permitió participar en la reunión”. Después de la compra, Colombia envió varios pilotos a Israel para recibir capacitación. Los aviones volaron en numerosas operaciones contra las FARC durante las tres décadas siguientes.

Yair Klein llega a Colombia

Para los colombianos, otro israelí es bien conocido por su papel en las acciones de los escuadrones de la muerte que han plagado al país desde la década de 1980. Mientras Eitan asesoraba al presidente Barco, un mercenario israelí llamado Yair Klein, que aparece en la fotografía de portrada, había llegado a Colombia para entrenar a narcoparamilitares sobre cómo derrotar a la insurgencia de las FARC.

Oficial militar retirado, Klein fundó una empresa de mercenarios llamada Hod Hahanit (Punta de lanza) en 1984, sacados de los grupos de ex policías israelíes y unidades de operaciones especiales.

Según el libro “All Is Clouded by Desire: Global Banking, Money Laundering, and International Organized Crime”, este grupo de mercenarios alcanzó su primer acuerdo a cuenta de la guerra civil en el Líbano, suministrando ayuda a las notoriamente brutales milicias cristianas falangistas, la misma fuerza que masacró entre 800 y 3.500 refugiados palestinos en los campamentos de Sabra y Chatila bajo la supervisión militar directa de Israel en septiembre de 1982.

En 1987, Klein aterrizó en Colombia para reunirse con el teniente coronel israelí Yithzakh Shoshani y otro connacional, Arik Afek, quienes se habían establecido años antes en el país latinoamericano tras conseguir lucrativos acuerdos de venta de equipo militar. Posteriormente, Shoshani se convirtió en el mediador principal entre Klein y sus clientes colombianos.

En 1990, el cuerpo en descomposición del israelí Afek fue encontrado con múltiples heridas de bala en el maletero de un automóvil en el Aeropuerto Internacional de Miami después de que un peatón notase el olor. Según los informes, la CIA lo estaba investigando y las autoridades colombianas lo buscaban.

En una entrevista telefónica, Klein me aseguró que su trabajo fue a través del Ministerio de Defensa israelí y el fabricante de armas de propiedad estatal, Israel Military Industries (IMI), que a su vez tenía un contrato con una empresa colombiana de vigilancia de datos obtenido a través del Ministerio de Defensa de Colombia. Además precisó que originalmente fue contratado para brindar seguridad a las operaciones de cultivo de cambures [bananas] en la región de Urabá, donde la empresa estadounidense American Fruit Company había pagado millones de dólares a los escuadrones de la muerte colombianos.

Shoshani, explicó, trabajaba para una empresa llamada AMKAN, que es una subsidiaria de IMI. La Federación Colombiana de Ganaderos, conocida desde hace mucho tiempo por sus vínculos con los paramilitares, se puso en contacto con Shoshani para que Eitan entrenara una fuerza para luchar contra la guerrilla.

Con Shoshani guiándolo, Klein regresó a Israel en 1988 y se reunió con las principales figuras militares y paramilitares, así como con empresarios adinerados. Todo esto, me aseguró Klein, se hizo con pleno conocimiento del gobierno israelí. “No se puede hacer nada sin el permiso del Ministerio de Defensa”, dijo.

La declaración de Klein invalida la afirmación del entonces ministro de Defensa Yitzhak Rabin, quien le dijo a la Agencia Telegráfica Judía que el Ministerio de Defensa israelí le había negado una licencia a la compañía de Klein y le advirtió que abandonara el país.

Cabecilla de los escuadrones de la muerte: ‘Aprendí infinidad de temas en Israel’

Klein llevó a cabo tres sesiones de formación, cada una para unas 30 personas. Lo asistieron tres entrenadores, todos coroneles del ejército israelí: Tzadaka Abraham, Teddy Melnik y Amatzia Shuali.

Klein entrenó a los hermanos Carlos y Fidel Castaño, los cabecillas de los escuadrones que luego formarían las notoriamente violentas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Bajo el patrocinio de ricos terratenientes, narcotraficantes, ganaderos, políticos y militares colombianos, las AUC cometieron masacres espeluznantes en todo el país, incluso utilizando motosierras para asesinar y desmembrar a los campesinos, todo ello con el objetivo de aterrorizar a las comunidades para que huyeran de sus tierras. Naciones Unidas estimó en 2016 que las AUC fueron responsables del 80 por ciento de las muertes en el conflicto.

Eventualmente Carlos Castaño fue asesinado, supuestamente por su hermano Vicente, otro poderoso dirigente paramilitar. Y, aunque las AUC se desmovilizaron oficialmente en 2007, los paramilitares pronto se reconfiguraron bajo diversas banderas y nuevas formaciones, manteniéndose estrechamente vinculados al Estado y los intereses empresariales.

Pero la influencia de Israel en los escuadrones de la muerte de Colombia no se debe solo al entrenamiento de Klein. En su autobiografía, el fundador de las AUC, Carlos Castaño, escribió que había estudiado entre 1983 y 1984 en la Universidad Hebrea de Jerusalén y en escuelas militares israelíes. Castaño describió el entrenamiento en armamento y tácticas avanzadas que recibió y que se convertiría en la base de la guerra del paramilitarismo colombiano contra los agricultores:

“Recibí instrucción sobre estrategias urbanas, cómo protegerse, cómo matar a alguien o qué hacer cuando alguien intenta matarte […] Aprendimos cómo detener un vehículo blindado y usar granadas de fragmentación para entrar en un objetivo. Practicamos con varios lanzagranadas y aprendimos a realizar tiros precisos con RPG-7 o disparar un proyectil de cañón a través de una ventana”.

Castaño también “recibió clases de cómo el mundo de los negocios de las armas funciona y cómo comprar armas”.

Además del entrenamiento militar que recibió, Castaño asegura que su tiempo en Israel revolucionó toda su cosmovisión. Durante ese período, el futuro asesino en masa se convirtió en un ferviente admirador del sionismo y se convenció de que era posible acabar con la insurgencia en Colombia:

“Admiro a los judíos por su valentía al enfrentar el antisemitismo, su estrategia de supervivencia en la diáspora, la seguridad de su sionismo, su misticismo, su religión, y sobre todo por su nacionalismo […] Aprendí infinidad de temas en Israel y [a] ese país le debo una parte de mi cultura, mis logros tanto humanos como militares, y, aunque me repito, no aprendí sólo sobre entrenamiento militar en Israel.

“Fue allí donde me convencí de que era posible derrotar a la guerrilla en Colombia. Empecé a ver cómo un pueblo podía defenderse del mundo entero. Comprendí cómo involucrar a alguien que tenía algo que perder en una guerra, convirtiendo a esa persona en el enemigo de mis enemigos. De hecho, la idea de las armas de ‘autodefensa’ la copié de los israelíes; cada ciudadano de ese país es un soldado en potencia”.

Klein también entrenó a Jaime Eduardo Rueda Rocha, quien en 1989 asesinó al candidato presidencial del Partido Liberal Luis Carlos Galán, el gran favorito para ganar las elecciones. Klein no solo había entrenado al asesino, sino que el arma que utilizó Rueda era parte de un envío que Klein orquestó de 500 ametralladoras fabricadas en Israel desde Miami al cartel de la droga de Medellín, según un informe de 1989 del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. (En 2016, Miguel Alfredo Maza Márquez, jefe del entonces Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, fue declarado culpable por su participación en el complot para asesinar a Galán y sentenciado a 30 años de prisión. Desde entonces, ha declarado que miembros de alto rango del ejército planearon el asesinato de Galán.)

Mientras las revelaciones de que un oficial de reserva militar había estado entrenando escuadrones de la muerte crearon un escándalo internacional, el gobierno israelí presentó cargos y condenó a Klein por exportar ilegalmente armas y experiencia militar.

En 2001, el gobierno colombiano juzgó a Klein y lo sentenció a 11 años de prisión. En 2007, Klein fue arrestado en Moscú con una orden emitida por Interpol y pasó tres años en prisión. Colombia solicitó su extradición, pero en noviembre de 2010 la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) dictaminó que Colombia no podía garantizar su seguridad física. El gobierno ruso cumplió con la decisión del CEDH y liberó a Klein, lo que le permitió regresar a Israel. Desde entonces, Colombia ha solicitado su extradición, pero el gobierno israelí la ha negado.

La empresa de Klein, Hod Hahanit, se mantiene activa hoy en día.

¿Un esfuerzo conjunto?

Aunque la investigación pionera de Donadio ha creado polémica en Colombia, no responde si las operaciones simultáneas y respectivas de Rafi Eitan y Yair Klein para asesorar al gobierno y a los escuadrones de la muerte fueron un esfuerzo conjunto o una mera coincidencia.

Por su parte, el abogado Ernesto Villamizar le dijo a Donadio que Eitan y Klein no tenían nada que ver el uno con el otro.

Klein corroboró su declaración, diciendo que no tenía conocimiento de ninguna de las actividades de Eitan en Colombia.

Sin embargo, un artículo de AP hace referencia a un informe de los medios israelíes que asegura que Rafi Eitan (deletreado Eytan en el artículo) estaba en Colombia al mismo tiempo que Klein y se fue días antes de que el pistolero armado y entrenado por él asesinara al candidato presidencial Luis Carlos Galán:

“[El informe de los medios] dijo que Rafael Eytan, un experto en contraterrorismo israelí, negó las sugerencias de que era consultor de empresas israelíes que operan en Colombia y dijo que había cortado todos los vínculos comerciales con ese país.

“Según el informe, Eytan confirmó que voló a Colombia hace una semana por motivos privados”.

Más allá de la vaga sugerencia de ese artículo, no hay una prueba clara que justifique una conexión entre Eitan y Klein. De alguna manera, es aún más notable que dos israelíes que asesoraban al gobierno colombiano en el asesinato masivo de sus oponentes políticos estuvieran operando independientemente y sin el conocimiento del otro.

Las relaciones Israel-Colombia se enfrían

Después de las consecuencias del entrenamiento de los paramilitares colombianos por parte de los israelíes, la relación entre los dos principales aliados de Estados Unidos se enfrió, según los cables diplomáticos estadounidenses publicados por WikiLeaks. Pero a medida que se implementó el Plan Colombia, Israel y Colombia intensificaron una vez más sus colaboraciones.

En diciembre de 2006, el Ministerio de Defensa de Colombia contrató a otra empresa privada de seguridad israelí conocida como Global CST para “ayudar al GOC [Gobierno de Colombia] a realizar una evaluación estratégica del conflicto interno”. Global CST está dirigido por Israel Ziv, un oficial de carrera que, como Yair Klein, aprovechó su experiencia militar en una carrera rentable asesorando y entrenando a déspotas en todo el mundo.

“El general Ziv era un conocido personal del entonces ministro de Defensa Juan Manuel Santos”, señala el cable. William Brownfield, entonces embajador de Estados Unidos en Colombia, comentó que “Ziv se abrió camino en la confianza del exministro de Defensa Santos al prometer una versión más barata de la asistencia del USG [Gobierno de Estados Unidos] sin nuestras condiciones”.

Bajo Santos, Colombia buscó comprar el Hermes-450 de Israel, un dron en desarrollo utilizado durante la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza, y en guerras contra el vecino Líbano.

Sin embargo, según el cable diplomático, las relaciones entre Tel Aviv y Bogotá se deterioraron nuevamente después de que se supo que el intérprete de Global CST y ciudadano israelí nacido en Argentina, Shai Killman, “había hecho copias de documentos clasificados del Ministerio de Defensa de Colombia en un intento fallido de venderlos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”. Estos documentos contenían “información de base de datos de objetivos de alto valor (HVT)”, una referencia a la dirección de las FARC que la CIA ayudó al gobierno colombiano a asesinar. Las consecuencias resultantes, combinadas con la presión de Estados Unidos, obligaron a Colombia a cancelar el contrato de compra de drones israelíes.

A pesar de las tensiones durante décadas en la relación, los dos países han mantenido fuertes lazos. En 2016, el entonces embajador de Israel en Colombia, Marco Sermoneta, se jactó de que Colombia era el principal receptor de ayuda israelí.

Al año siguiente, cuando comenzó el exterminio de dirigentes sociales y excombatientes, asesores militares israelíes visitaron bases militares colombianas para impartir cursos de capacitación en “seguridad”.

Otro genocidio

El presidente Iván Duque, el sucesor elegido a dedo por el expresidente de extrema derecha Álvaro Uribe, ha trabajado asiduamente para fortalecer los lazos de Colombia con Israel. En marzo de 2020, apareció en la Conferencia de Acción Política Estadounidense de Israel, presumiendo de sus vínculos con Israel. Meses después, Duque y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunciaron el lanzamiento del Tratado de Libre Comercio Israel-Colombia.

Mientras tanto, Duque ha socavado y atacado el histórico acuerdo de paz de 2016 a cada paso, haciendo la vista gorda ante el asesinato masivo de guerrilleros desmovilizados de las FARC, sindicalistas, defensores de derechos humanos, activistas ambientales y líderes sociales, un escenario que recuerda inquietantemente al genocidio político de la Unión Patriótica.

En lugar de un espía veterano que asesora al gobierno colombiano, Israel ahora tiene una presencia oficial. En enero de 2020, el general de brigada militar israelí Dan Glodfus visitó una base militar colombiana para reforzar los lazos entre los dos países. En medio de una serie de masacres en septiembre de 2020, Israel envió a 10 instructores para entrenar a las Fuerzas Especiales colombianas en “contraterrorismo”.

Con el reciente asesinato de Francisco Giacometto Gómez, anciano activista y miembro fundador de la Unión Patriótica, la antigua campaña contra la UP y la matanza actual parecen indistinguibles.

Dan Cohen https://portalalba.org/temas-del-portal-alba/geopolitica/guerras-e-intervencionismo/el-rol-de-agentes-israelies-en-el-genocidio-politico-colombiano/

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— La policía colombiana aplasta a los manifestantes con armamento israelí

La policía colombiana aplasta a los manifestantes con armamento israelí

Desde hace más de un mes, una huelga nacional ha paralizado Colombia y ha sido respondida con una represión mortal por el gobierno reaccionario de Iván Duque. Mientras los sindicatos han cerrado las principales ciudades, interrumpiendo el transporte público y bloqueando la economía del país, las fuerzas gubernamentales han respondido con violencia. Según las cifras del gobierno, al menos 44 personas murieron en las protestas que comenzaron el 28 de abril. Además, se informó de la desaparición de 500 personas, más de 100 fueron alcanzadas por la munición real y al menos 28 resultaron heridas en el ojo por la policía, los conocidos antidisturbios del ESMAD o las organizaciones paramilitares vinculadas al Estado.

La represión de la disidencia está fomentada por el gobierno israelí, que se enfrenta a una revuelta económica, militar y social generalizada por parte de su población palestina cautiva. Aparte de Estados Unidos, Israel es el principal proveedor de armas del ejército y los paramilitares colombianos, y la policía y el ejército colombianos han utilizado su entrenamiento y armas israelíes contra su propia revuelta interna.

El Estado ha declarado esencialmente la guerra a los ciudadanos, convirtiendo las calles y los barrios en campos de batalla en un intento de hacer aprobar las muy controvertidas políticas neoliberales del presidente Duque, que eliminarían la sanidad pública, privatizarían las pensiones, reducirían el salario mínimo e impondrían un impuesto del 19 por ciento a los alimentos básicos, medidas que los críticos consideran un ataque en toda regla a la mayoría de la clase trabajadora colombiana. El presidente no da señales de retroceder, aunque su índice de popularidad ha caído al 18 por ciento, un mínimo histórico para los jefes de Estado colombianos.

Las fotos que circulan por las redes sociales muestran a las fuerzas del gobierno utilizando armas israelíes contra los manifestantes, mientras que los vehículos blindados Sand Cat de fabricación israelí recorren las calles de las principales ciudades de Colombia. Los fusiles estándar de todas las ramas del ejército y de la policía son israelíes; el ejército utiliza el IMI Galil, las fuerzas especiales usan el IWI Tavor, mientras que la fuerza aérea, la marina y la policía prefieren el IWI Ace.

Duque ha enviado al ejército a varias de las mayores ciudades de Colombia para hacer frente a la huelga general, una medida condenada por los grupos de derechos humanos. Estas fuerzas han sido entrenadas en “técnicas de lucha contra el terrorismo y de combate” por los agregados de las FDI [ejército israelí] para compartir su experiencia en aplastar la resistencia interna. Así que cualquier palestino que visite Colombia en estos momentos puede sentir una extraña sensación de familiaridad con lo que está sucediendo.

“Los contratistas militares privados israelíes están muy involucrados con el ejército colombiano en términos de entrenamiento militar, la realización de operaciones de contrainsurgencia, la recopilación de información, los asesinatos selectivos, las intervenciones militares transfronterizas en estados como Venezuela, junto con la guerra híbrida en general, y más. Como el segundo socio militar más importante después de Estados Unidos, Israel puede ser visto como un apoyo clave del terrorismo de estado de Colombia”, dijo Oliver Dodd desde Bogotá. Dodd es un investigador de la Universidad de Nottingham que cubre la guerra civil colombiana.

En septiembre de 2020, cuando los paramilitares reaccionarios estaban llevando a cabo numerosas masacres en Colombia, el ejército israelí dio varios días de entrenamiento a las fuerzas especiales del ejército colombiano. Incluso hicieron feos parches para conmemorar su alianza.

También se han visto drones israelíes en los cielos colombianos, que el gobierno utiliza para la vigilancia y la inteligencia militar. AMnetpro SAS, empresa fundada por dos empresarios israelíes, también suministra a las fuerzas colombianas sistemas de reconocimiento facial y otras tecnologías de seguridad.

Israel también entrena a los paramilitares colombianos

Lo más preocupante es que Israel también ha entrenado directamente a grupos paramilitares reaccionarios responsables de muchos de los peores actos de terror en el país durante los últimos 50 años. Carlos Castaño, comandante de las AUC, quizás el más notorio y despiadado de todos ellos, viajó a Israel para estudiar y ser entrenado por el infame mercenario israelí y ex teniente coronel de las FDI Yair Klein, quien afirma haber sido invitado a Colombia para entrenar a la policía nacional. Dodd explicó el interés del gobierno colombiano en utilizar los conocimientos técnicos israelíes:

“Los veteranos de las FDI también están muy involucrados en el conflicto colombiano. El Estado colombiano depende en gran medida de estos mercenarios israelíes -llamados ‘contratistas militares privados’ por sus apologistas- en el sentido de que son reclutados para importar su amplia experiencia en contrainsurgencia desarrollada en la lucha contra los palestinos. El hecho de que estos mercenarios no sean técnicamente miembros de las fuerzas armadas colombianas y no lleven uniformes oficiales del ejército, les permite proporcionar al Estado una negación plausible de los crímenes de agresión contra el movimiento revolucionario y otras fuerzas progresistas”.

Los mercenarios israelíes se han normalizado tanto en la sociedad colombiana que cuando el presidente Juan Manuel Santos apareció en un anuncio de la empresa de mercenarios israelí Global CST, dijo: “Son personas con mucha experiencia. Nos han ayudado a trabajar mejor”, dijo.

Palestina también tiene lazos con América Latina, y la comunidad palestina allí está bien. En los últimos tiempos, varios palestinos han llegado a altos cargos en la región, como Carlos Roberto Flores, presidente de Honduras de 1998 a 2002, Antonio Saca, presidente de El Salvador de 2004 a 2009, y Yehude Simon, primer ministro de Perú de 2008 a 2009.

A medida que el continente se desplazó hacia la izquierda en la década de 2000, casi toda la región comenzó a reconocer a Palestina como un Estado independiente. Durante años, Colombia fue el único país sudamericano que resistió, y no lo hizo hasta 2018.

Al mismo tiempo, el presidente Duque dejaba clara su posición. El año pasado, habló ante el AIPAC, el grupo de presión pro-Israel más poderoso de Estados Unidos, donde anunció que Colombia abriría una “oficina de innovación” en la Jerusalén ocupada, a un paso de desafiar el derecho internacional trasladando allí la embajada colombiana. También denunció una supuesta presencia de Hezbolá en la vecina Venezuela, designando al grupo libanés y enemigo militar de Israel como organización terrorista, una medida que probablemente tenga más que ver con hacer amigos que con cualquier preocupación real de seguridad.

A lo largo de estos últimos bombardeos en Gaza, que han dejado un saldo estimado de 250 muertos, casi 2.000 heridos y decenas de miles de desplazados, el gobierno colombiano se ha mantenido al lado de su aliado, condenando el lanzamiento de cohetes contra Israel. “Colombia expresa su profunda preocupación por los actos y atentados terroristas contra Israel y manifiesta su solidaridad con las víctimas de estas acciones”, escribió. No hubo ningún reproche a los misiles israelíes, mucho más mortíferos, que golpean Gaza.

Un ciclo de dependencia

La incipiente alianza política ha propiciado la profundización de los lazos económicos. En 2013 las dos naciones firmaron un acuerdo de libre comercio. “Este es un momento histórico en la relación entre el Estado de Israel y la República de Colombia”, anunció el Primer Ministro israelí, Benyamin Netanyahu. “Estas decisiones crean una plataforma de cooperación entre nosotros que llevará nuestra asociación, nuestra amistad, nuestra hermandad… a nuevos niveles políticos y económicos”.

En su mayor parte, el comercio entre los dos Estados consiste en el envío de armas y conocimientos técnicos israelíes a Colombia a cambio de reservas minerales de la nación sudamericana. En 2011, las armas de uso militar representaron el 49,6 por ciento de todas las exportaciones israelíes a Colombia. El carbón representa alrededor del 89 por ciento de lo que vuelve por el otro lado. El resto son principalmente productos agrícolas (café, fruta, azúcar, etc.).

La riqueza mineral de Colombia sólo es explotable después de décadas de presión por parte de los militares y paramilitares asociados para expulsar a los negros y a los indígenas de sus preciadas tierras para permitir la instalación de empresas transnacionales de la agroindustria y la energía. El armamento y el asesoramiento técnico israelíes han sido cruciales en este sentido. Como resultado, Israel puede cosechar algunos de los beneficios, manteniendo las luces en casa con carbón colombiano barato, en un acuerdo que beneficia a los israelíes y a las grandes empresas, pero que perjudica a la gente y contribuye a la limpieza étnica en ambos lados del mundo.

‘Puestos clave del poder estadounidense’

Colombia e Israel son los aliados más favorecidos de Estados Unidos en sus respectivas regiones. Israel recibe miles de millones de dólares en ayuda militar cada año, armas que a menudo prueba en civiles palestinos y que luego puede vender en ferias de armas de todo el mundo como “probadas en combate”.

Del mismo modo, Colombia recibe enormes cantidades de armas estadounidenses de forma gratuita (por valor de más de 461 millones de dólares en 2021), en su mayoría bajo el pretexto de la desacreditada guerra contra las drogas. El Plan Colombia -la militarización de la guerra contra las drogas en América Latina- se asocia principalmente con la administración Bush. Sin embargo, el cerebro de la operación fue en realidad Joe Biden. “Soy el que puso en marcha el Plan Colombia… enderezando este gobierno durante mucho tiempo”, se jactó el año pasado. Durante su mandato, Joe Biden tiene previsto ampliar su política sobre Colombia a América Central.

Ni la última ofensiva de Israel ni la de Colombia han provocado la censura de la administración Biden, ya que el presidente anunció inmediatamente que “Israel tiene derecho a defenderse” mientras bombardeaba objetivos civiles en Gaza. Asimismo, no hubo ninguna palabra oficial de Washington sobre la mortal represión del gobierno colombiano contra los manifestantes. De hecho, el Secretario de Defensa, Lloyd Austin, se reunió con su homólogo colombiano, Diego Molano, a principios de esta semana, donde “expresó su compromiso de fortalecer nuestra relación de defensa”, según sus palabras.

“Israel y Colombia son puestos clave del imperio estadounidense y, como tales, se les permite aterrorizar a la población civil en nombre de la lucha contra el terrorismo”, dijo Belén Fernández, periodista que cubre de cerca las relaciones entre Oriente Medio y América Latina. “Ambos estados están firmemente vinculados a Estados Unidos y entre sí en lo que equivale a un ‘ménage à trois’ militar-económico basado en la perpetuación de la inseguridad, el desplazamiento forzado y la tiranía de la derecha”, añadió.

Manuel Rozental, médico y activista de larga data, vive en el Cauca, donde la represión reciente ha sido más extrema. Rozental vio una serie de paralelismos entre Israel y Colombia: “Ahora mismo hay un levantamiento en Colombia de gente que está harta de un régimen que sólo explota y utiliza la violencia y la fuerza. Lo mismo está ocurriendo en Gaza”, dijo.

“En ambos casos, Estados Unidos no dice nada o presenta a ambas partes como parte de un proceso de polarización para ocultar el hecho de que hay un régimen ilegítimo que está reprimiendo y oprimiendo a la gente. Nada de esta violencia en Colombia ocurriría sin el apoyo de Estados Unidos y sus intereses comerciales. Y este es también el caso de Israel”.

El papel de Colombia en el sistema es claramente similar al de Israel: es el principal lugarteniente de Estados Unidos en la región, atacando a Venezuela, Bolivia o cualquiera de sus otros vecinos progresistas. También es la principal ubicación de las bases militares estadounidenses en la región. Para Rozental, los paralelismos entre Colombia y la situación israelo-palestina son evidentes:

“Israel es la punta de lanza de los intereses de Estados Unidos en Oriente Medio a cambio de una financiación masiva del gobierno para apoyar un régimen cada vez más fascista bajo el control de Benyamin Netanyahu como hombre fuerte, como el [ex] presidente Uribe en Colombia. Este modelo genera enormes sumas de dinero para la industria militar estadounidense y ha convertido a Israel en una superpotencia militar y en un productor y exportador de seguridad bélica en todo Oriente Medio y el mundo.“

Los manifestantes de ambos países reciben gases lacrimógenos procedentes del mismo fabricante de armas con sede en Pensilvania que suministra a ambos regímenes. Ambas naciones también están dispuestas a hacer el trabajo sucio que Estados Unidos preferiría no ser sorprendido haciendo. Israel, por ejemplo, se convirtió en el principal proveedor de armas de la dictadura fascista chilena del general Pinochet después de que la presión pública obligara al gobierno estadounidense a suspender su ayuda militar. También suministró cerca del 95 por ciento de las armas a la junta militar argentina proestadounidense cuando estaba en el poder (1976-1983).

Mientras tanto, el aumento del escrutinio sobre el entrenamiento estadounidense de decenas de miles de policías y militares latinoamericanos en tácticas represivas ha hecho que Estados Unidos esté menos dispuesto a continuar con esta práctica, especialmente desde que muchos graduados de la tristemente célebre Escuela de las Américas en Fort Benning, Georgia, han sido condenados por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Evan King, Director del Programa de Colombia del Colectivo de Solidaridad Testigos por la Paz en Bogotá, dijo:

“Colombia es el Israel de Sudamérica porque ha empezado a exportar estas tácticas a toda la región. A Estados Unidos le encanta esto, el traslado del adoctrinamiento militar al extranjero. No tienen que hacerlo porque los colombianos lo están haciendo ahora. Así que se ven fuerzas colombianas entrenando a la policía hondureña o salvadoreña o mexicana. Más recientemente, se ha visto a las fuerzas especiales colombianas ir a Haití para entrenar a las fuerzas de seguridad haitianas, que ahora también están disparando a los manifestantes en las calles.

Estados colonizadores

La frase “el Israel de América Latina” fue originalmente un epíteto contra la Colombia del ex presidente venezolano Hugo Chávez, destacando cómo Colombia es una herramienta del imperialismo estadounidense. Sin embargo, el ex presidente colombiano Santos se apropió de la frase como un cumplido, declarando a su pueblo israelita honorario y señalando sus similitudes.

En efecto, los dos estados son mucho más parecidos de lo que muchos creen. Ambos son gobiernos altamente militarizados que libran guerras aparentemente interminables contra sus poblaciones indígenas, mientras utilizan la retórica de perseguir un “proceso de paz” que nunca parece traer la paz.

Del mismo modo, ambos gobiernos califican a sus oponentes de “terroristas”. En Colombia, son los sindicatos, los grupos guerrilleros de izquierda y los líderes indígenas y sociales; en Israel, son los médicos, los periodistas y la población palestina en general. Así, cualquiera que se interponga en su camino puede ser designado como terrorista y, por tanto, se convierte en un objetivo legítimo.

“El tipo de paz que le gustaría al gobierno israelí es una paz en la que puedan hacer lo que quieran con la tierra y no devolverla nunca. Y hay un enfoque similar en el conflicto que está ocurriendo aquí [en Colombia]. El gobierno apoya el proceso de paz, pero principalmente como una herramienta para abrir el país a la inversión extranjera”, dijo King, y añadió: “Ahí es donde creo que Colombia y la Unión Europea tienen un papel que desempeñar“:

“Aquí es donde creo que Colombia e Israel se parecen mucho; la contrainsurgencia ya no es una táctica o una estrategia para hacer frente a una amenaza, sino que es una forma de gobernar y una razón de ser del Estado. El Estado ya no está para prestar servicios sociales o garantizar los derechos de las personas, sino para protegerse de un enemigo interno en todo momento y a toda costa.

El gobierno colombiano, bajo el mentor de Duque, Álvaro Uribe, ha supervisado una larga serie de ejecuciones extrajudiciales y masacres que han dejado hasta 10.000 muertos. Bautizado como el “escándalo de los falsos positivos”, las fuerzas gubernamentales asesinaron a quien quisieron y luego afirmaron que sus víctimas eran miembros de organizaciones narcoterroristas. Esto permitió al gobierno eliminar cualquier oposición a él e intimidar a otros posibles opositores para que guardaran silencio. Por eso fue especialmente llamativo que el año pasado el Primer Ministro Netanyahu aplaudiera a Duque diciendo: “Iván, tu liderazgo en la lucha contra el terrorismo es un ejemplo para el resto de América Latina. Una semana después del inicio de las actuales protestas, el ministro de Defensa colombiano, Diego Molano, dijo que el país “enfrenta la amenaza terrorista de las organizaciones criminales”.

Ambos gobiernos también están llevando a cabo lo que equivale a proyectos de colonización. En Colombia, es una élite decididamente blanca la que trata de librar la tierra de los agricultores indígenas y afrocolombianos para dar paso a las corporaciones multinacionales, mientras que en Israel, es la construcción de un estado supremacista judío sobre un estado palestino ya existente. La magnitud de la violencia en Colombia es casi desconocida en Occidente; la ONU calcula que actualmente hay 7,4 millones de colombianos desplazados, una cifra superior a las estimaciones más altas sobre los refugiados palestinos.

“El gobierno central trata a los indígenas y a los afrocolombianos como ciudadanos de segunda clase. Realmente no les dan derechos. No es algo formal, pero si se va a ciudades con mayoría de negros, como la ciudad portuaria de Buenaventura, la diferencia es muy marcada”, dijo King. “La forma en que la gente vive allí es, supongo, más parecida a las condiciones de Gaza que del resto de Colombia. No existe un régimen formal de apartheid, pero está claro que se trata de que abandonen el territorio tras unas dificultades económicas y humanitarias tan extremas que acaben por despoblar el territorio ellos mismos, sin necesidad de utilizar la fuerza”.

Israel en América Latina

En toda América Latina, Israel es una cuestión partidista. Mientras que los movimientos de izquierda del continente han ofrecido su apoyo a los palestinos, viendo su lucha contra el imperialismo como íntimamente ligada a la suya, la derecha ha hecho de Israel su causa.

En 2010, el presidente Chávez ofreció su pleno apoyo a la independencia de Palestina. “Desde el fondo de mi alma, ¡maldito seas, Estado de Israel! ¡Terroristas y asesinos! Viva el pueblo palestino”, declaró. Cuatro años después, tras otro ataque israelí a Gaza, el presidente boliviano Evo Morales declaró oficialmente a Israel como “Estado terrorista”.

Casi inmediatamente después de que Morales fuera derrocado por un golpe de Estado respaldado por Estados Unidos en 2019, el nuevo gobierno de extrema derecha restableció los lazos con el Estado de Oriente Medio e inmediatamente invitó a oficiales de las FDI al país para ayudar a gestionar las protestas a nivel nacional contra el golpe. “Les invitamos a ayudarnos. Están acostumbrados a tratar con terroristas. Saben cómo manejarlos”, dijo el nuevo ministro del Interior, Arturo Murillo, sobre sus invitados. El ministro de Asuntos Exteriores, Israel Katz, expresó su satisfacción por el hecho de que un nuevo “gobierno amigo” haya tomado las riendas de Bolivia. En Venezuela, una de las primeras cosas que hizo Juan Guaidó tras anunciarse como presidente del país fue revelar que estaba trabajando para renormalizar las relaciones con Israel.

En Brasil, el presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro parece casi obsesionado con Israel, hasta el punto de que rara vez se le ve en un mitin sin múltiples banderas israelíes cerca. El ex oficial del ejército, de 66 años, también ha abierto una oficina comercial en Jerusalén y ha insinuado que la embajada no tardará en llegar. Otros Estados de derecha, como Honduras, han prometido hacer lo mismo. Los hijos de Bolsonaro también se dejaron fotografiar con camisetas de las FDI y del Mossad. Netanyahu expresó su gratitud, diciendo que su gobierno no tenía “mejores amigos que el pueblo y el gobierno de Brasil”.

La razón de la preocupación por Israel en gran parte de la región proviene del aumento de la iglesia evangélica conservadora. Como explicó el periodista y ministro ordenado Chris Hedges a MintPress la semana pasada, muchas profecías cristianas de derecha sobre el fin de los tiempos predicen el regreso de los judíos a Tierra Santa y la destrucción de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén. Sólo entonces los justos ascenderán al cielo y los condenados (incluidos los judíos y otros no creyentes) serán arrojados al infierno. Bolsonaro y otros líderes de la nueva derecha sacan su apoyo más fiel de estos grupos.

Israel también está ayudando a apuntalar al presidente chileno Sebastián Piñera, que se encuentra en medio de protestas nacionales y de un desprecio generalizado, como hizo con Pinochet hace 40 años. Como señaló Fernández, Israel ha vendido armas y material antidisturbios a Chile, y ha entrenado a su ejército y a su policía, experiencia que podría haber sido útil para hacer frente a una revuelta nacional.

¿Un futuro mejor?

Aunque la violencia en Colombia y Palestina ha ocupado los titulares, hay algo de esperanza en el horizonte para los que sufren en ambos países. Las encuestas muestran que el gobierno de Duque parece debilitado como fuerza política y que el ex guerrillero de izquierda Gustavo Petro está muy por delante de sus competidores en las elecciones presidenciales del próximo año.

Petro perdió en 2018 en medio de amenazas contra su vida, compra de votos y amaños generalizados, y una amenaza generalizada de paramilitares reaccionarios que prometen matar a cualquiera que se atreva a votar por él. Sin embargo, la desastrosa gestión de Duque de la pandemia y su impulso a la terapia de choque económica han alienado a gran parte de su base. Si Petro consigue mantenerse con vida hasta el año que viene -tarea nada fácil para los políticos progresistas colombianos- la victoria podría ser suya.

También en Palestina parece que los ánimos están cambiando. Donde antes el apoyo incondicional a Israel era la norma, políticos de alto nivel, presentadores de televisión por cable y columnistas han denunciado inequívocamente la agresión israelí, y muchos se han hecho eco de las organizaciones de derechos humanos al calificar al Estado de apartheid. El movimiento Black Lives Matter ha ofrecido su apoyo a Palestina, y muchos funcionarios electos vinculan abiertamente la violencia contra los palestinos con la violencia contra la gente de color en Estados Unidos.

“Hoy me solidarizo con el pueblo palestino”, comenzó el discurso de la diputada Cori Bush (demócrata) ante el Congreso a principios de este mes, una declaración impensable hace tan sólo unos años. “El equipo que utilizaron para brutalizarnos [en Ferguson] es el mismo que enviamos al ejército y a la policía israelíes para aterrorizar a los palestinos”, añadió. “La limpieza étnica está en marcha ahora”, dijo la congresista de Michigan Rashida Tlaib en una protesta frente al Departamento de Estado. “Lo que están haciendo al pueblo palestino es lo que siguen haciendo a nuestros hermanos y hermanas negros aquí… Todo está interconectado”. Con sus innumerables conexiones, también debemos considerar que la violencia contra los colombianos y los palestinos está interconectada. Quizás su liberación también lo sea.

Alan Macleod https://www.mintpressnews.com/birds-fascist-feather-why-israel-aiding-colombia-crackdown-protesters/277406/

Más información:
— El papel de los mercenarios israelíes en las matanzas políticas colombianas

Estados Unidos concede un plazo a Guaidó para destituir a Maduro que acaba el 1 de diciembre

El gobierno golpista de Guaidó tiene fecha de caducidad: será reconocido por Estados Unidos sólo hasta el 1 de diciembre, según el últimátum que le ha concedido Biden. Esto explica la decisión desesperada de proponer una negociación con Maduro en busca de “elecciones libres”, haciendo a un lado su demagógico “cese de la usurpación”. Ante el fracaso de este mantra, intentar sacarlo del poder por la vía electoral, que es la última carta que puede jugar Guaidó.

La decisión la notificó el embajador para Venezuela, James Story, al G-4 (coalición de los principales cuatro partidos golpistas de Venezuela) en una reunión que se llevó a cabo el martes en Bogotá, la capital colombiana.

“Tenemos información fidedigna y cierta de que hasta el 1 de diciembre le da plazo Estados Unidos a la interinidad. Es una decisión del Departamento de Estado y Story la hizo oficial en una reunión con el G-4 en Bogotá”, ha asegurado Oswaldo Muñoz en una entrevista concedida a PanAm Post (*).

El cambio en la política de la Casa Blanca hacia Venezuela es evidente. Muñoz asegura que Estados Unidos exigió a Guaidó “resolver” antes del 1 de diciembre. Esto no solo se traduce en una retirada del reconocimiento al dirigente golpista como presidente interino, sino también el acceso a los fondos y la ayuda de Washington.

El último desembolso aprobado por Estados Unidos asciende a 152 millones de dólares del total de 342 millones en activos congelados en la Unión Americana. El monto total retirado por Guaidó hasta la fecha es de 245 millones de dólares, dejando disponibles 97 millones, menos de un tercio de la cifra inicial.

Guaidó decidió negociar con Maduro porque está “con el agua al cuello” y necesita buscar oxígeno. Todo parece indicar que Maduro está dispuesto a dárselo, pero únicamente porque esto representa también mayor oxígeno para su régimen.

“Si no hay una salida viable, [Guaidó] no puede ser eterno. Si logra un acuerdo sería ideal, pero es difícil pensar en una negociación justa cuando la otra parte ya tiene previamente sobre la mesa un nuevo CNE [Consejo Nacional Electoral] y una fecha para las elecciones” regionales.

Estados Unidos podría reestablecer las relaciones diplomáticas con Maduro una vez que deje de reconocer oficialmente a Guaidó. La política de Trump hacia Venezuela fue una estafa porque vendió la esperanza de una salida por la fuerza que nunca ocurrió.

En este momento Maduro tiene el escenario a su favor porque las fórmulas aplicadas previamente “no funcionaron”, razón por la cual la Biden está apostando por una política más abierta al diálogo, en la que también busca favorecer sus intereses económicos en Venezuela.

La “cubanización” de la oposición venezolana es algo que Muñoz considera otro grave error, pues recuerda que más de 50 años de sanciones a La Habana no han dado resultados para lograr someter a la Isla.

El golpista Guaidó no supo aprovechar lo que tuvo en las manos y perdió tiempo y efectividad. Llegó a contar con el reconocimiento de más de 60 países y se apresuró al ofrecer la esperanza de un golpe que no ha dejado más que frustración. El cese de la “usurpación” de Maduro fue una falacia desde el comienzo.

(*) https://panampost.com/jose-gregorio-martinez/2021/05/18/eeuu-plazo-guaido-sacar-maduro/

La primera línea de la revuelta social colombiana: Cali

No han sido semanas fáciles para Colombia, el Valle del Cauca y, mucho menos, para Cali. Los reclamos del Paro Nacional y las protestas de miles de jóvenes denominada la “Primera Línea” ante el hambre, la pobreza y el desempleo, sumado a una débil institucionalidad, abuso policial y poca capacidad de diálogo, han escalado la violencia. En Cali los bloqueos aparecen y desaparecen, en medio de la zozobra por el desabastecimiento y la latente posibilidad de una nueva crisis económica. Mientras unos y otros intentan explicar qué ocasionó el estallido social en Cali, un grupo de académicos recordó que se trata de una historia de vieja data, en la que el racismo, la lucha de clases y promesas incumplidas son una constante.

“Hay un contexto que viene de los procesos de formación de las ciudades desde la colonia, pasando por el siglo XIX y hasta el siglo XX. Esta es una región de antiguas haciendas esclavistas. Pero también de capitanías donde se controlaban a los indígenas de la región del Cauca. Participaba la iglesia y los terratenientes hacendados”, explica Fernando Urrea, profesor emérito titular de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle. A su voz se une la del director del Centro Investigaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Icesi, Enrique Rodríguez Caporalli, quien indica que lo que hoy acontece no es nuevo porque siempre ha estado presente en la ciudad.

Además de las protestas y clamores del paro que piden a las autoridades, entre otras cosas, satisfacer las necesidades básicas de las comunidades marginadas, los académicos coinciden en que no son reclamos nuevos, pues la situación de fondo está marcada por el racismo contra comunidades migrantes que por años estuvieron invisibilizadas por las élites caleñas. “Cali es un cruce de caminos, es la conexión con el Pacífico y hacia el sur del país. Es una ciudad de migrantes. Para hablar sobre caleños raizales hay que hacerlo con precaución. Cali históricamente ha sido muy desigual e inequitativa, con una élite cerrada y una clase media pequeña a comparación con los sectores populares”, señala Enrique Rodríguez.

Para explicar el desarrollo y crecimiento de Cali como ciudad, las comunidades afrodescendientes e indígenas juegan un rol determinante. “Siempre estuvieron y han estado allí. A comienzos del siglo XX, el 70 por ciento de la población de Cali era negra. La ciudad se blanqueó con las migraciones paisas de la colonización cafetera. Los ricos blancos eran la élite hacendada y existían algunos sectores mulatos. Si bien había desaparecido la esclavitud, parte de la población negra eran hijos y nietos de esclavos de las haciendas del Norte del Cauca y del Sur del Valle”, manifiesta el profesor Urrea, quien agrega que varios de los que hoy reclaman y están en los bloqueos traen en su espalda ese pasado.

Para Urrea, la capital del Valle del Cauca es un espacio multirracial, en la que, si bien la mayoría de la población se reconoce como blanca o mestiza, hay una fuerte presencia afro e indígena, que se explica por la cercanía del Pacífico y las comunidades del Norte del Cauca. “Cali es un tejido multiétnico, multicultural y multirracial. Es una ciudad de todos los colores de piel, que a su vez explica la división de las clases sociales en Colombia. Las recientes investigaciones demuestran que en Cali siempre han existido negros e indígenas, que han sido desconocidos e invisibilizados por el mestizaje”, agrega. Por este fenómeno, la ciudad creció fragmentada y creó nichos culturales muy cerrados que no se mezclan, lo que ocasionó un proceso de marginalización.

“En Cali hay dos formas de racismo. Una contra los indígenas por su cercanía al departamento del Cauca y los históricos problemas por la tierra que han existido con las élites. Esto se ha extendido en la sociedad que, por ejemplo, insulta a otra persona diciéndole ‘indio’. La segunda forma de racismo es con la población negra, con la cual existe un pasado esclavista y de segregación”, manifiesta el profesor Enrique Rodríguez. El racismo se intensificó cuando las comunidades fueron más visibles y exigieron mejores condiciones. La profesora Inge Helena Valencia sostuvo que esto explica que las poblaciones fueran marginadas a los barrios de ladera y en el oriente de la ciudad, lo que se conoce como el distrito de Aguablanca, y que además se radicalizara la pobreza.

‘En Cali hay una disputa entre raza y clase’

“En Cali hay una disputa entre raza y clase. Es una ciudad dividida en dos. Los lugares empobrecidos tienen pertenencias raciales. Si se cruzan con los índices violencia y homicidios, son los mismos lugares. Lo que ha sucedido durante estos días exacerbó el racismo y la xenofobia de la ciudad”, expresa la profesora Inge Helena Valencia. “Pertenecer a la etnia afro o indígena está correlacionado a la pobreza y la falta de oportunidades”, añade Rodríguez. ¿Cómo se llegó a esta situación? Los académicos consideraron que la relación entre racismo y pobreza se dio por el no cumplimiento de la promesa de valor con la que llegaron miles de migrantes a Cali, vista en las últimas décadas del siglo XX como la de mayor proyección y crecimiento económico.

Cali tuvo una fuerte migración a mediados y finales del siglo XX, bajo la promesa de encontrar un mejor futuro. “Fue una migración multiestrato, porque la evidencia más clara es que hubo gente prominente de Antioquia y Cundinamarca que llegaron a Cali por ser una buena plaza para los negocios. Otros llegaron desde el Pacífico, por desplazamiento de la violencia o fenómenos naturales en la costa. Y finalmente otro grupo atraído por la burbuja del narcotráfico”, explica Enrique Rodríguez. El asesor de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico, Jesús Flórez, añadió que a eso se sumó la idea de que el empresariado caleño tenía una visión filantrópica de desarrollo. Sin embargo, Flórez sostuvo que esas oportunidades nunca llegaron.

Los sueños se acabaron en los años noventa

Así fue que Cali empezó a erigirse como la tercera ciudad de Colombia. Pero ante el auge del conflicto armado, los desplazamientos y la cooptación del narcotráfico la ciudad fue perdiendo impulso. Además, los académicos coinciden que la apertura comercial de los años 90, el cierre o venta de varias empresas caleñas y la salida de decenas de multinacionales de la región, sumieron a Cali en una crisis económica de la que no logró salir. Sumado a esto, la pérdida de institucionalidad producto de la corrupción y la captura de los capos del narcotráfico ahondaron la crisis que desencadenó una ola de violencia e inseguridad. Las cifras de desempleo llegaron a máximos históricos y la economía local nunca logró ajustarse al cambio.

Así se esfumó la promesa de que Cali era la capital para que los desplazados por el conflicto, las comunidades más vulnerables de la costa pacífica y quienes buscaban un mejor futuro pudieran salir adelante. “Hubo un momento en el en algún momento a todos los habitantes de Cali les iba a ir bien. Así a la persona llegara sin nada, existía la posibilidad de que su familia iba a lograrlo. Pero esa promesa se acabó en los 90 y no volvimos a tener alguna que le diera esa esperanza a la gente”, dijo el profesor Rodríguez. “El Pacífico ve a Cali como un lugar de esperanza y oportunidades. Pero no es una ciudad de tales características sino de mezquindad”, recalca Jesús Flórez.

La poca capacidad institucional se ha visto reflejada en la poca capacidad para buscar soluciones a lo que hoy sucede en varios puntos de la ciudad. No existen interlocutores válidos que entiendan las peticiones diferenciadas en cada uno de los sectores de Cali en los que hay bloqueos. “En la historia de Cali la inversión pública municipal ha sido muy baja. El PIB per cápita en gasto público es mediocre y en términos relativos es igual o más bajo que en ciudades como Pereira. Cualquier presupuesto de cualquier secretaría de Cali de las últimas décadas es mucho más bajo que los de las capitales como Medellín y Bogotá. Tiene que ver con una política de las élites de descuidar la inversión en la oferta de bienes y servicios”, concluye Urrea.

Mientras las autoridades locales y nacionales intentan abrir espacios de discusión y diálogos, los líderes de los bloqueos insisten en que sus reclamos no están siendo escuchados y la respuesta ha sido militarización y el abuso policial. Gritos de un lado a otro y posiciones radicales, han provocado que se paren varias personas de las mesas de negociación. Para los académicos, lo que hoy sucede es que en Cali chocan muchas gobernanzas, tanto legales como ilegales, que han exacerbado la violencia y, hasta cierto punto, promovido la paraestatalidad. La solución que plantean es, por un lado, calmar el hambre que dejó la crisis económica, y por el otro, retomar los programas de intervención en los barrios populares.

“Hay una necesidad de agendas de intervención locales y diferencias a partir de las peticiones de quienes están tras los bloqueos, porque sus reclamos y entornos son distintos. Llamó la atención de que la alcaldía de Ospina acabara con el programa TIOS (Territorios de Inclusión y Oportunidades), el cual debe volver a retomarse”, indicó Inge Valencia. A su vez, Fernando Urrea propuso la creación de ollas comunitarias y abrir verdaderos espacios de diálogo. Propacífico, que reúne a los empresarios para formular planes de desarrollo, propuso un programa de educación que beneficie a los jóvenes de estas poblaciones para formar perfiles específicos que permitan ubicarlos laboralmente y reactivar la economía de la región.

Lejos de encontrar una pronta salida, el llamado a las autoridades es a desescalar el conflicto, para evitar episodios como el ataque con armas de civiles a la Minga Indígena en el sur de Cali y ante la mirada de las autoridades. “Hay que desescalar el conflicto y que el gobierno entienda que es peor militarizar la ciudad y enfrentar a la población. Es un hecho que hubo actos vandálicos, que repruebo, pero que se han dado en muchos países. Hoy en día los fenómenos de movilización vienen con esos componentes desagradables. No podemos permitir que se haga la lectura de que esto es un tema terrorista, porque si se cae en ese tipo de discurso paranoico, no hay posibilidades de entender lo que sucede en Cali, donde se mezcla el hambre y la pobreza con temas raciales y étnicos”, sintetiza el profesor Fernando Urrea.

La bomba social creada por la pandemia ha estallado

Si bien en la última década se buscó la forma de repuntar y salir adelante, la pandemia creó una bomba social que estalló con el anuncio de la reforma tributaria. Fue el detonante para que hoy miles de jóvenes salieran a las calles. La ciudad pasó de tener 558.360 personas a 934.350 en pobreza monetaria, es decir, el 36,6 por ciento de los caleños, la tercera parte de la ciudad. En Cali la informalidad es la tendencia, por lo que el confinamiento aumentó el hambre y el desempleo. Además, la clase media se redujo en un 22 por ciento (256.000 personas) y la clase alta bajó en 16 por ciento (11.000 personas). “Por eso los bloqueos se dieron en las zonas más pobres que tienen las necesidades básicas insatisfechas”, agregó la profesora Valencia.

Los datos sobre el impacto de la pandemia por hogares vulnerables en Cali, se comprobó que las cifras más altas de contagio se dieron en los barrios de alta concentración de población afro e indígena. Reproduce de manera dramática esta relación entre muertos por la pandemia y pobreza. Hay una relación estrecha entre las áreas marginales y los efectos del confinamiento.

En la capital del Valle ya se ven los efectos del desabastecimiento de combustible, con largas filas de carros en las estaciones de servicio, y de comida. Algunos precios han subido y los supermercados no dan abasto.

—https://www.msn.com/es-co/noticias/Colombia/racismo-pobreza-y-hambre-la-bomba-social-de-cali-en-el-paro-nacional/ar-BB1gLZOW

19.000 escolares padecen desnutrición en Santiago de Chile, donde presumen de haber acabado con el hambre infantil

La pieza es una mezcla de madera y albañilería. Con una primera planta de tres por cuatro metros y un pequeño altillo, se alinea junto a otros cuartos de materiales ligeros en el patio de una antigua fábrica reconvertida en cité (1), donde viven unas 15 familias. No tiene calefont (2) ni nada que caliente el chorro de agua que sale del único baño. En ese espacio mínimo también convive un escritorio, una cocina vieja y una cocinilla de un quemador. Jota se abre camino desde la calle. Ella atraviesa varias piezas-hogares, que alguna vez fueron las oficinas de la fábrica, hasta llegar al patio y a la puerta de la pieza que ocupa con cuatro de sus cinco hijos. La mayor cumplió 21 y ya no vive con ellos. Afuera está su lavadora y el carro que usa para vender las bebidas Inca Kola, Score y Fruna que guarda en el altillo, al que se llega por una escalera empinada casi en 90 grados. Por ahí trepan los cinco y cada noche se acomodan en dos colchones.

Hasta ese segundo nivel sube el calor de la cocina que, a fuego fuerte y con un agudo pitido permanente, calienta una porción de lentejas. Jota se acomoda en una silla del altillo y cuenta que la primera comida para sus hijos, en las mañanas, es un pan y un vaso de leche. Después de unas horas, les prepara un caldo con huesos de vacuno que le venden por mil pesos en una carnicería del barrio. Y pasadas las tres de la tarde todavía no comen el almuerzo que ahora supervisa su hija de 15 años. Este viernes toca acompañarlo con pollo, que compra por trutros (3).

– ¿Un trutro para cada uno?

– No… del trutro sacó tres presas–, responde sorprendida, y en su cara se esboza una sonrisa cerrada, sin mostrar los dientes. Mira al suelo y agrega con el tono con que se comenta una obviedad, algo que todos saben en esos pocos metros cuadrados:

– El kilo de trutro está a una luca, que viene un trutro y medio o dos. De un trutro, saco una piernita o una caderita para cada uno, con su lenteja o su arroz.

Jota asegura que no pasan hambre, pero la comida es escasa. Las lentejas, tallarines y arroz –la base de sus alimentos diarios– vienen en las canastas que cada 15 días la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) envía a sus hijos, al igual que a miles de estudiantes. Este mismo organismo difundió hace seis semanas su Mapa Nutricional 2020, que constató un aumento de 0,8 puntos porcentuales en la prevalencia de la desnutrición en la población escolar, llegando al 2,6 por ciento de una muestra de más de 736.000 alumnos de pre-kínder, kínder, primero básico, quinto básico y primero medio.

El estudio reveló una realidad incómoda y poco conocida por el resto del país: en 2020 más de 19.000 estudiantes de todo Chile mostraron señales de desnutrición, es decir, en los que su índice de masa corporal para la edad (IMC) está 2 puntos o más por debajo de lo considerado normal. En el informe del año anterior, la prevalencia de desnutrición había marcado 1,8 por ciento, correspondiente a 16.901 casos, de una muestra de 920.404 escolares.

En todo caso, el principal problema detectado por el Mapa Nutricional 2020 fue el aumento de la obesidad y sobrepeso, que alcanzó al 64 por ciento de los escolares de quinto año básico. Los expertos especulan que esto último se debe a que las cuarentenas han agravado el sedentarismo y provocado –por las mayores dificultades para abastecerse­– una selección de alimentos para la canasta familiar de fácil acceso, pero poco saludables.

El incremento del indicador de desnutrición escolar fue calificado por los expertos como “marginal”, pero de todas formas “preocupante” si es que el alza se ratifica en futuras mediciones.

La Junaeb informó que la prevalencia de la desnutrición en sus estudios de años anteriores (desde 2009) había fluctuado entre 1,7 por ciento y 2,2 por ciento. El alza detectada ahora, aunque leve, fue encarada como una voz de alerta por los especialistas del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile. Y así lo dijo el director del INTA, Francisco Pérez Bravo: “Están apareciendo focos de desnutrición en grupos vulnerables y teníamos erradicado ese problema”.

Pérez Bravo indicó que, a partir del Mapa Nutricional 2020 de la Junaeb, “llama mucho la atención la obesidad, porque se ha tornado incontrolable, pero aparece este pequeño detalle cuando uno compara 2019 versus 2020, de un leve ascenso de la desnutrición, y uno podría eventualmente achacar este aumento a la crisis social y a la pandemia, por ahí están las respuestas”.

La Junaeb confirmó que es urgente detectar las causas de este leve incremento. Y agregó que “puede deberse, entre otros (factores), a malas mediciones, desnutriciones secundarias (enfermedades hormonales u otras, más allá de la falta de comida) que requieren atención médica especializada y, en alguna medida, a la falta de alimentos”.

Respecto de eventuales problemas en la medición, la Junaeb agregó: “Típicamente, estos datos son capturados por personal de la escuela entrenado en una metodología estándar de medición, pero en el 2020, la medición de peso y talla fue realizada, mayoritariamente, en el hogar de los estudiantes con los medios disponibles y apoyados por instrucciones de nuestro equipo. Dado lo anterior, será necesario confirmar lo observado el año pasado una vez que podamos volver a medir peso y talla en la escuela”.

La crisis socioeconómica ha obligando a los padres a repartir las raciones Junaeb –supuestamente destinadas únicamente al estudiante– entre todo el grupo familiar.

– El comentario de los apoderados era de agradecimiento. Lo tomaban como un beneficio para el grupo familiar, no para el estudiante. Por lo tanto, supimos que las raciones se iban a dividir entre las familias completas y que no iban a llegar solo al niño o a la niña–, cuenta la directora de un colegio de la zona norte de Santiago que describe el momento en que los padres llegaron por primera vez a retirar los alimentos.

Todos los docentes entrevistados dijeron que supieron de inmediato que un gran número de canastas Junaeb serían usadas por familias completas apenas comenzaron a repartirlas.

Jota dice que trata de arreglárselas con las cajas de la Junaeb, con la ayuda de una fundación que atiende a uno de sus hijos que es discapacitado y con la que recibe de su municipalidad. Cuando le llega la canasta, dice, igual le reparte a su quinta hija, que no vive con ella sino que con su pareja y el hijo de ambos.

– Le comparto, porque ella no recibe nada todavía, excepto las cajas que Piñera estaba dando a todo el mundo.

Apenas iniciada la pandemia, Junaeb realizó una modificación de contrato con sus proveedores del Programa de Alimentación Escolar (PAE). Al suspenderse las clases presenciales, las raciones dejaron de ser preparadas en las cocinas de las escuelas y servidas en sus comedores. Los alimentos, para desayunos y almuerzos, pasaron a ser empaquetados en una caja que cada 15 días se entrega a los apoderados. La canasta normalmente trae arroz, avena, algún tipo de legumbre, huevos, atún y frutas y verduras, entre otras cosas.

Los profesores cuentan que el PAE siempre ha atendido a menos niños de los que califican en sus escuelas para recibir el beneficio, porque la Junaeb limita su aporte al número de alumnos que pueden ser alimentados según la capacidad de la cocina, bodega y casino de cada colegio. Así, se seleccionan, por ejemplo, familias con ingresos esporádicos o golpeadas por el desempleo. Pero con la actual crisis son muchos los hogares que requieren con urgencia la caja Junaeb.

La encargada de repartir canastas en un colegio de la zona sur de la capital relató que tiene cientos de apoderados que quedaron fuera del beneficio. Y ella solo puede reasignar los alimentos cuando los padres no van a buscarlos: “El mes pasado pude reasignar solo una canasta”. Ante la demanda creciente, solicitó más raciones. Una funcionaria de la Junaeb le respondió que evaluarían su solicitud, pero que estas decisiones se analizaban en la Dirección Nacional, encabezada por Jaime Tohá Lavanderos (PS). Aún espera la respuesta.

Uno de los colegios de la zona norte de la capital, a inicios de este año pidió un aumento de canastas, aludiendo a las necesidades urgentes que habían pasado sus estudiantes en 2020 e indicando que la nómina de alumnos que calificaban para el PAE era superior a la cantidad de raciones que recibían. Con el regreso a clases –en caso de que ocurriera– necesitaban el aumento, argumentaron, pues por razones sanitarias no se usarían ni la cocina ni el casino del establecimiento, que son algunos de los factores que evalúa Junaeb para determinar cuántas raciones se asignan a un colegio.

La respuesta a esta solicitud llegó por medio de un correo electrónico firmado por un funcionario del PAE: “Las raciones que se entregan en los establecimientos corresponden a la cantidad de almuerzos asignados a su establecimiento independiente a que las listas enviadas tengan una mayor cantidad de beneficiarios, ya que las asignaciones se realizan en base a las capacidades […] que tiene su cocina y bodegas”.

En su respuesta, la Junaeb explicó que se define “cuántas canastas individuales (se) entrega por colegio, basado en la cantidad de estudiantes que se alimentaban regularmente en los comedores de sus establecimientos educacionales, lo que a su vez se define mediante la matrícula disponible en el Sistema de Información General de Estudiantes (SIGE) del Ministerio de Educación y el Registro Social de Hogares, entre otras variables de vulnerabilidad, conformes con la normativa vigente”.

“El Programa de Alimentación Escolar es innominado, es decir, cada establecimiento educacional asigna las canastas o raciones de acuerdo con la realidad de su comunidad escolar y contexto porque sabemos que nadie mejor que ellos conoce el detalle de quién necesita este apoyo”, agregó el comunicado.

La familia de Elsa, compuesta por ocho personas, vivía –hasta el inicio de las cuarentenas– con lo que generaban su esposo y su hijo desabollando y pintando vehículos. Ella cuenta que desde entonces los ingresos cayeron a la mitad y que vendieron el auto que tenían. Su hija y su nieta asisten a la misma escuela en la zona centro-sur de Santiago. Ambas contaban con el beneficio del PAE, pero una de las niñas lo perdió este año. Una caja de la Junaeb menos en la casa provocó un desajuste del que aún no pueden recuperarse.

Ahora, la despensa la rellenan con ayuda de otros familiares y con la única ración que les entrega la escuela. Los alimentos, cuenta Elsa, se reparten entre todos los integrantes del hogar, a pesar de que debieran destinarse a la alumna.

La directora de un colegio en la zona norte de Santiago dijo que tiene apoderados que han dicho “que no conectarían a los niños a las clases, porque esperan a que se despierten para darles directamente el almuerzo, para no decirles que no iban a darles desayuno”.

Otra directora, pero de un colegio de la zona sur capitalina, contó que frente a la situación desesperada de algunos de sus apoderados “hemos generado campañas, pero tenemos el concepto que desde la caridad no se vive. Hemos tratado de establecer vínculos con aquellas instituciones que sí pueden aportar, como la Dirección de Desarrollo Comunitario de la municipalidad”.

Más allá del pequeño incremento que arrojó el Mapa Nutricional 2020, la desnutrición se encuentra prácticamente erradicada en Chile, o al menos muy por debajo de otros países de América Latina.

“Si miras desnutrición global, Chile muestra un 0,5 por ciento considerando niños, adultos y viejos. Es la prevalencia de desnutrición que encuentras cuando te vas a carpetas de la Organización Mundial de la Salud o la Organización Panamericana de la Salud. Eso se considera una cifra muy marginal, cuando tú piensas que Guatemala tiene cerca de un 30 por ciento, Honduras un 27 por ciento, México casi un 15 por ciento; estamos lejos de esas tasas y por eso se habla de haberla erradicado”, señaló el director del INTA, Francisco Pérez Bravo.

Para que la desnutrición no vuelva a convertirse en un problema, la Junaeb señaló que, aunque el alza detectada en 2020 es baja, “es importante y urgente identificar las causas que originan este incremento”.

—https://www.ciperchile.cl/2021/05/06/19-mil-escolares-con-senales-de-desnutricion-las-historias-que-se-viven-en-las-escuelas-donde-aumentaron-los-casos/

(1) Cité: es un conjunto de viviendas que tienen la misma fachada
(2) Calefont: termo o caldera de agua caliente
(3) Trutro: muslo de pollo.

La policía colombiana está fuera de control: decenas de muertes, violaciones, desapariciones y heridos por arma de fuego

La brutalidad del Estado colombiano hacia su población se vive ahora en las principales ciudades debido a un estallido social que dura ya ocho días. Con las frases “Nos están matando” y “SOS Colombia”, la población denuncia los crímenes cometidas por militares y policías al mando del gobierno de Iván Duque que ya dejan 19 personas muertas, 800 heridas, 87 personadas desaparecidas y violaciones.

Lo que partió como jornadas de protesta contra una reforma tributaria que castigaba a la mayoría de la población, se ha transformado en una revuelta social que exige cambios en Colombia de profundización democracia, anticorrupción y reforma de la estructura del Estado.

El anuncio de este domingo de retirar el polémico proyecto del Congreso no bastó para calmar la rabia de un pueblo -principalmente su juventud- harto de años de postergación de un sistema que no sirve a la población y que ha transformado a Colombia en un narcoestado.

En una semana de manifestaciones, el país sudamericano presenta ya 19 personas muertas, 800 heridas, 87 personadas desaparecidas y múltiples acusaciones de violaciones y disparos con arma de fuego de policías y militares hacia los manifestantes. Según la ONG Temblores, el número de muertes es de 26.

La ONU ha tomado carta en el asunto, denunciando la grave situación de violación de los derechos humanos, los disparos y agresiones de la policía contra una de sus misiones en el país. Asimismo, compartió el listado completo de las 87 personas que según las denuncias siguen desaparecidas, 35 de ellas en Cali.

La Campaña Defender la Libertad es Asunto de Todas denunció que sólo ayer martes 305 personas fueron heridas “por el accionar desproporcionado de la Policía Nacional”.

Los manifestantes exigen la dimisión del Presidente, Iván Duque, y de su ministro de Defensa, Diego Molano.

De hecho, cerca de esta medianoche un grupo de personas atacó y prendió fuego a una comisaría de policía en Bogotá, dejando cinco policías heridos.

En el clima de militarización de las calles, el sonido de los cacerolazos ha marcado cada noche en decenas de ciudades.

El padrino de Iván Duque es el expresidente y exsenador (en este momento procesado por los tribunales) Álvaro Uribe, un político a quien la población señala como el poder en la sombra. Uribe publicó en Twitter un comentario llamando a los soldados a usar sus armas contra la población que se manifiesta.

—https://resumen.cl/articulos/sos-colombia-decenas-de-muertes-violaciones-desapariciones-y-heridas-de-arma-de-fuego-deja-la-represion-de-duque/

Más información:
— ‘La policía y el ejército están tirando a matar’
— Para intentar acallar las protestas, el gobierno colombiano ha desconectado de internet a la población de Cali

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