La web más censurada en internet

Etiqueta: Guerra psicológica (página 90 de 94)

Rusia nunca ha hecho preparativos para invadir Ucrania

Christophe Gomart
En contra de las informaciones procedentes de Estados Unidos, el director de la inteligencia militar francesa, el general Christophe Gomart, aseguró ante la Comisión de Defensa de las Fuerzas Armadas de la Asamblea de su país que Rusia nunca ha hecho preparativos para invadir Ucrania.

El general francés aseguró que la inteligencia de Estados Unidos había suministrado datos que calificó como “erróneos” para asegurar lo contrario. “La verdadera dificultad con la OTAN es que en ella la inteligencia americana es preponderante, mientras que a la francesa no se la tiene en cuenta en la misma medida […] La OTAN anunció que los rusos iban a invadir Ucrania, mientras que, según las informaciones de la DRM [inteligencia militar francesa], nada apoyaba esta hipótesis”, dijo el general ante los parlamentarios franceses el 25 de marzo.

“En efecto, nosotros constatamos que los rusos no había desplegado mando ni medios logísticos, especialmente hospitales de campaña, que permitieran sospechar una invasión militar y las unidades del segundo escalón no efectuaron ningún movimiento”, añadió el oficial.

“Luego los hechos demostraron que nosotros teníamos razón porque si bien se han visto soldados rusos en Ucrania, se trata más de una maniobra destinada a presionar al presidente ucraniano Poroshenko, que de una tentativa de invasión”, concluyó Gomart en su informe.

Desde el comienzo de la guerra en el Donbas, la propaganda de Estados Unidos no ha cesado de tratar de intoxicar al mundo entero con la tesis de que las tropas rusas estaban involucradas en los combates y presentes en el suelo ucraniano, sin presentar nunca la menor prueba de ello.

En febrero el senador republicano por Oklahoma, James Inhofe, tuvo un estallido de cólera en público cuando le informaron de que las fotos que había mostrado a la prensa para demostrar la presencia de tropas rusas en el Donbas eran falsas. Le habían tomado el pelo y, a su vez, él se lo había tomado a los demás. Pero la rectificación no tuvo el mismo alcance que la noticia falsa.

La presencia de tropas rusas combatiendo en Ucrania es un embuste del mismo calado que las “armas de destrucción masiva” en poder de Sadam Hussein, otra excusa para justificar la agresión imperialista contra Irak.

Se publica el manual de torturas de la CIA

A pesar de las presiones de la CIA, una comisión del Senado ha publicado una mínima parte de su informe sobre las torturas practicadas por los espías de la Agencia a los detenidos, lo que ha orquestado el consabido «escándalo», que ha servido para que los fariseos de siempre se rasguen las vestiduras.

Una lectura apresurada del largo documento (1) demuestra que se trata de otra cortina de humo: las torturas no iban asociadas al objetivo que hasta ahora se suponía en ese tipo de prácticas, es decir, a obtener información por medio de un interrogatorio del acusado.

Se trata de algo distinto: una política de condicionamiento del comportamiento del detenido, de obtener falsas confesiones a efectos propagandísticos, es decir, para poder ser utilizados en los medios de comunicación al servicio de la política imperialista de la Casa Blanca.

Por eso la investigación del Senado no se dirige a los interrogadores sino a los sicólogos que trataban a los detenidos, como Martin Seligman, autor del método de tortura, Bruce Jessen y James Mitchell, que estaban presentes en el momento de las torturas.

Aunque el Senado se ha limitado a estudiar sólo a 119 cobayas humanas recluidas en campos de concentración como Guantánamo, era una operación mucho más amplia, pues las cifras de detenidos en la «guerra contra el terrorismo» rondan los 80.000, la mayor parte de ellos recluidos por todo el mundo en cárceles secretas, o bien en 17 buques anclados en aguas internacionales.

A la CIA no le interesaba interrogar a nadie, no se trataba de obtener una confesión, verdadera o falsa, para utilizarla en un juicio, no le interesaba tampoco averiguar la verdad, seguramente porque ya la sabían. No buscaba pruebas: las fabricaba. La CIA sigue fiel a sus orígenes, persigue otra cosa diferente: lo que le interesa es la falsedad, el efecto propagandístico.

No es que a la CIA no le interesara conocer el pasado sino que tampoco le intesaba el futuro, es decir, que el manual de torturas de la CIA no pretende evitar la comisión de futuras acciones terroristas del estilo del 11-S u otras cualesquiera. Al ser falsas, las confesiones no pueden evitar futuros crímenes y hay algo que el Senado deja meridianamente claro: las confesiones de los detenidos eran falsas. Es más: todo era falso.

Para demostrarlo, como dice Meyssan (2), no hay mejor ejemplo que las páginas que el Senado dedica al 11-S: a la CIA no le interesaba saber quiénes, cómo y por qué cometieron los atentados, sino fabricar confesiones falsas y el propio reconocimiento de su falsedad por el Senado demuestra que no fue Al-Qaeda quien cometió dichos atentados.

Además, la falsedad alcanza a la comisión de investigación creada por la Casa Blanca tras el 11-S: los testimonios recogidos por ella también son falsos. No se trata sólo de que Al-Qaeda no los cometiera sino que ninguna otra organización fuera de los Estados Unidos, es responsable del crimen del 11-S.

Más falsedades: no hay ninguna prueba de que los 19 acusados de secuestrar los aviones estuvieran en el interior de alguno de ellos.

Ninguno de los comunicados de Al-Qaeda reivindicando la acción son auténticos.

Al fabricar pruebas falsas, la CIA encubre a los verdaderos autores de ese y de otros crímenes parecidos. Pero, ¿a quién está protegiendo la CIA?

Apresuradamente Obama ya ha anunciado que no va a perseguir a ninguno los responsables de las torturas. Por supuesto que tampoco va a restituir la verdad en medio de las cortinas de humo tendias por la CIA a los largo de todos estos años de «guerra contra el terrorismo».

En resumen: los terroristas son ellos mismos.

(1) US Senate Select Committee on Intelligence, 9 de diciembre de 2014, http://www.intelligence.senate.gov/study2014/sscistudy1.pdf

(2) El informe senatorial sobre la tortura confirma que al-Qaeda no está implicada en los atentados del 11 de Septiembre, http://www.voltairenet.org/article186200.html

El director de ‘El País’ es un soplón del CNI

Las peleas entre mafiosos provocan este tipo de conflictos, dignos del mejor guión de cine negro. El comisario José Manuel Villarejo se ha hartado de que “El País” saque a relucir sus trapos sucios y ha tirado de la manta. Dice que Javier Ayuso, adjunto a la dirección del diario, es un soplón del CNI.
No es de extrañar porque antes de desembarcar en el pediódico, Ayuso fue director de Relaciones con los Medios de Comunicación de la Casa Real. También fue quien aireó los chanchullos empresariales del comisario de policía. Antes de publicarlos Ayuso se entrevistó con Villarejo para avisarle y éste le preguntó: “¿Lo haces como periodista o como emisario del CNI?”
La publicación de los múltipldes negocios del comisario de policía es una venganza del CNI a través de su sicario Ayuso por haber denunciado la desaparición del dinero de los fondos reservados que el CNI utilizó para pagar el rescate de Marc Marginedas, Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova, periodistas secuestrados en Siria y liberados el año pasado después de seis meses de cautiverio.
El pago del rescate por el CNI fue absolutamente silenciado por todos y cada uno de los medios de comunicación españoles ya que hubiera dejado en mal lugar al gobierno del PP, cuya divisa es que “nunca negocia con terroristas” de cara a la galería, aunque luego haga todo lo contrario.
Tiene razón el comisario de policía cuando dice que “en cualquier país civilizado el descubrir la identidad de un agente encubierto y poner en riesgo su red de colaboradores se consideraría traición. Pero aquí la frivolidad y el morbo puede a la lógica y al sentido común”.
Pero él tampoco es muy consecuente cuando anuncia una querella contra el CNI. Sería divertido. Asistiríamos a una pelea llena de misterio: a un lado un agente encubierto y al otro un servicio secreto. Hasta el sumario sería secreto y el juez encargado del caso podría aparecer encapuchado, como en Perú.

El Ministerio del Interior sigue siendo una cloaca
https://mpr21.info/2015/03/en-menos-de-24-horas-el-ministro-del.html


Villarejo forma parte de un dispositivo secreto dirigido contra el independentismo catalán
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-forma-parte-de-un-dispositivo.html


Villarejo: un comisario de policía pluriempleado y millonario
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-un-comisario-de-policia.html

Sigue la purga del PP en los informativos de TVE

Naturalmente que no es censura. Ni siquiera es despido. Lo que pasa es que se le ha acabado el contrato. A la periodista Yolanda Álvarez no le renuevan el contrato para que siga en Gaza, por lo que volverá a la redacción de Torrespaña.
La noticia ha conmocionado a la redacción, donde se especula con los continuos ceses de corresponsales. A última hora de la tarde, RTVE ha hecho público un comunicado en el que depura a los corresponsales en Bruselas, Lisboa, Rabat, Jerusalén, México y Bogotá. Naturalmente que serán sustituidos por plumillas y becarios, fieles lacayos de sus jefes en Torrespaña, Washington y Tel Aviv.
La corresponsal en Túnez, Gema García, también fue depurada. A la que fue subdirectora de informativos de TVE junto a Fran Llorente tampoco le han renovado su contrato. En el pasado García fue corresponsal en Roma y Nueva York, y recientemente cubrió los atentados de Túnez. En la comunicación del cese no se han argumentado motivos profesionales.
La destitución de Yolanda Álvarez es el primero de una lista que afecta a periodistas que el PP considera «poco fiables» en el terreno ideológico, y es continuación de la cadena de ceses de cargos clave de la redacción, y proseguida por la contratación, al margen de los canales profesionales y normativos, de periodistas procedentes de medios cercanos al gobierno y al PP, y que fueron denunciados por el Consejo de Informativos como «pasos firmes en la creación de una redacción paralela».
La noticia sobre Yolanda Álvarez ha causado un gran impacto, no solo dentro de la redacción, sino en medios profesionales, e incluso simples espectadores. Desde el primer momento, en redes sociales se han multiplicado los mensajes de apoyo a la periodista y de repulsa a la purga de la dirección.
Durante los últimos días de julio y primeros de agosto, la coresponsal, que informaba cada día en directo de la guerra en Gaza, fue obligada a salir de la zona y trasladarse a Jerusalén por orden de Julio Somoano, entonces director de Informativos, que atendía así a las imposiciones del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Tras estas imposiciones se encontraba la denuncia de Israel que acusaba a la profesional de TVE de «ser una mera portavoz de Hamas». En aquellos momentos, el Consejo de Informativos hizo publicó un texto en el que, tras defender el irreprochable trabajo profesional de Álvarez, reclamaba «el inmediato regreso a Gaza de esta enviada especial que salió de la franja ayer cumpliendo órdenes de la dirección de la Corporación RTVE. Hay que insistir una vez más en que, en las zonas de conflicto, los periodistas y reporteros son la única garantía de información objetiva y neutral sobre lo ocurre. Su testimonio es fundamental para satisfacer el derecho a la información de los ciudadanos».
Pocos días más tarde, Yolanda Álvarez regresaba a Gaza, desde donde ha continuado su tarea periodística que la ha granjeado un premio a la libertad de expresión. Un trabajo que se verá ahora interrumpido por una decisión de la dirección, enmascarada en un fin de contrato, pero que significa un paso más en la caza de brujas dentro de TVE, acrecentada desde la llegada del PP al gobierno.

La CIA mintió sobre las armas de destrucción masiva en Irak

Documentos internos de la CIA confirman que el espionaje imperialista mintió deliberadamente sobre las supuestas armas de destrucción masiva en poder del gobierno iraquí para justificar la invasión que Estados Unidos lanzó contra Irak hace 12 años y que los medios de comunicación reprodujeron dichas mentiras.
Una copia de la Estimación de Inteligencia Nacional publicada en el sitio digital ViceNews confirma que el espionaje imperialista carecía de pruebas para invadir Irak militarmente y derrocar al gobierno de Saddam Hussein en 2003. El documento reconoce que la CIA no contaba con “información específica” en “muchos aspectos claves”, sobre los eventuales programas de armas de destrucción masiva de Saddam Hussein.
Sin embargo, eso no fue lo que dijeron los altos funcionarios del gobierno de Bush para justificar ante la opinión pública mundial la necesidad de ir a la guerra. Miembros de dicho gobierno, como el exsecretario de Estado Collin Powell, citaron el mismo documento, pero aseverando que Bagdad estaba buscando desarrollar armas nucleares y ocultaba un vasto arsenal de armamento químico y biológico, lo cual suponía “una amenaza grave e inmediata para la seguridad nacional”.
Años después, el Congreso finalmente llegó a la conclusión de que el gobierno de Bush había “exagerado” sus advertencias sobre la amenaza, y que las afirmaciones del gobierno sobre el programa de armas de destrucción masiva de Irak “no estaban apoyadas por la presentación de informes de inteligencia consecuentes”.
A partir del contenido de la Estimación de Inteligencia Nacional se supo que las principales fuentes usadas por Washington para analizar los supuestos nexos entre la organización terrorista Al Qaeda y el gobierno de Hussein fueron desertores de Irak, posiblemente pagados por la propia CIA para que lanzaran fichas acusaciones.
Asimismo, la CIA basó sus afirmaciones sobre el potencial químico del país y el desarrollo de agentes biológicos “en una sola fuente”.
Los informes de inteligencia contenidos en la Estimación de Inteligencia Nacional se mantuvieron en secreto hasta que recientemente John Greenewald, quien dirige The Black Vault, un sitio digital especializado en la desclasificación de documentos del gobierno, exigió revelar partes del documento amparado en la Ley de Libertad de Información.
Por primera vez, ahora el público puede leer el documento de la CIA redactado de manera apresurada, y que llevó al Congreso a aprobar una resolución conjunta autorizando el uso de la fuerza militar en Irak, para lograr el desarme de las inexistenets armas de destrucción masiva, derrocar a Saddam Hussein, y arrasar completamente Irak.

Un agente boliviano de la CIA coordina la campaña sicológica contra Venezuela

Andrés Sal.lari
José Miguel Humire nació en Bolivia, pero en la CIA todos lo llaman Joe. Diría que José Miguel remite demasiado a su cuna quechua; Joseph Michael Humire suena mejor, y así lo conocemos mediante los medios de comunicación hegemónicos, donde se lo acepta como especialista en temas de seguridad y operaciones de contrainsurgencia.
El agente Joe ejerce actualmente como integrante de un ejército de analistas-opinólogos que tienen la misión de alimentar la guerra mediática y psicológica en contra de Venezuela y la Revolución Bolivariana.
La estrategia es presionar para lograr el aislamiento político de Nicolás Maduro a nivel regional y global. Este aislamiento mediante la demonización pública del ejecutivo de Maduro, es el mejor caldo de cultivo para justificar un posible derrocamiento. O sea, preparar nuestras mentes y corazones para que todos estemos convencidos de que un golpe de Estado en Venezuela es justo y necesario.
Cabe destacar que el agente Joe no está solo, en su cruzada lo acompañan “prestigiosas” entidades como el Instituto Cato, la Atlas Economic Research Foundation, la Fundación Heritage, el Center for Secure Free Society, la Fundación Panamericana para el Desarrollo, la Fundación Internacional Libertad y el famoso Faes de José María Aznar.
A ellos les gusta denominarse Think Tanks (tanques del pensamiento), su supervivencia garantizada por el financiamiento de la CIA está en casi todos los casos bien documentada (lea “La CIA y la Guerra Fría Cultural” de Frances Stonor Saunders).
Impulsan sus líneas estratégicas mediante seminarios, conferencias, cursos, publicaciones y -la frutilla del postre- apariciones como analistas en los grandes medios de comunicación.
El agente Joe es el exponente que analizaremos en este caso, sus constantes viajes por nuestro continente para denunciar los atropellos del gobierno bolivariano y su obsesión por Irán lo hacen merecedor de estás líneas.
Recuerdo la primera vez que me llamó la atención, era julio de 2013 y el agente Joe fue invitado a exponer nada más y nada menos que ante Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes de Estados Unidos; allí aseguró muy suelto de cuerpo que Irán podría haber financiado total o parcialmente la construcción de una nueva instalación de entrenamiento militar del ALBA en las afueras de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Semejante aseveración que olía demasiado a una operación de guerra psicológica en contra de Bolivia y el ALBA, me impulsó a convertirme en uno de sus fans.
No fui el único, la analista Mary O´Grady se sintió igualmente fascinada por la figura del agente Joe y en base a su exposición se animó a arriesgar que la Bolivia del “narcococalero” Evo Morales sería la próxima Afganistán. No lo hizo en su blogg al que acceden sus padres y sus primos, sino en una pomposa columna del -otra vez- “prestigioso” Wall Street Journal.
El agente Joe presenta dos caras: intelectual y hombre de acción. Como intelectual dirige el Centro de Estudios para una Sociedad Libre y Segura. Como hombre de acción integró el cuerpo de Marines de Estados Unidos, con participación militar activa en Liberia e Irak.
Su fachada intelectual le permite participar periódicamente como analista en medios de información como CNN, Fox News o NTN 24 de Colombia. Su línea es indefectiblemente de ultraderecha, contra el ALBA y abiertamente anti iraní. La mejor muestra de ello es su última investigación publicada en un texto titulado “La estrategia de penetración iraní en América Latina” cuyo coautor es el asesor –por no decir agente- de la CIA y el Mossad, Ilan Berman.
Gracias a su membresía a la mayor organización terrorista del globo, la CIA, el agente Joe Humire puede presumir en su curriculum de haber fungido como instructor de inteligencia de la Marina de Estados Unidos. Como se ha visto, su status le ha alcanzado para esparcir sus matrices de opinión extremistas ante el Congreso de Estados Unidos, y también ante el brasileño y el canadiense.
En su faceta de admirador de las aventuras de Rambo y cia, el agente Joe aterrizó en junio de 2006 en Santa Cruz de la Sierra para asistir (formalmente) a un curso de “manejo de crisis y conflictos internos”. Su presencia y la de un grupo que lo acompañaba, fue descubierta y denunciada por el recientemente asumido gobierno de Evo Morales, quien justamente enfrentaba un proceso desestabilizador con epicentro en la mencionada ciudad. Más creíble es que la estadía del agente Joe obedeciera al impulso de esa desestabilización por parte de la CIA.
Cuando en junio de 2013 las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje global de Estados Unidos sacudieron a buena parte del mundo, el agente Joe fue uno de los destacados voceros mediáticos en defensa de las labores de la CIA. De manera tal que si Ud. viera en alguno de los mencionados medios de comunicación hegemónicos –o en cualquier otro) al especialista Joseph Michael Humire denunciando el peligro por la influencia de Irán en América Latina o analizando la necesaria salida del poder de Maduro, le pido por favor tenga en cuenta tres datos fundamentales:
1. Joseph Michael (en realidad José Miguel) –o simplemente el agente Joe- Humire es un asalariado de la CIA.
2. (insisto) Sus jefes le han encomendado formar parte del grupo de especialistas-opinadores que apuntan todos sus cañones en contra de Venezuela, con el propósito de consolidar matrices de opinión contrarias al gobierno bolivariano de Nicolás Maduro, con el objetivo de justificar su derrocamiento ante la opinión pública regional y global.}
3. El objetivo final de toda esta operación psicológica es volver ubicar a un títere en la presidencia de Venezuela, recuperar el control de su petróleo y asestar un durísimo golpe al inédito proceso de emancipación que vive nuestra América.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195775

Prensa y capital monopolista

[…] Cuando se habla de libertad de prensa o del periodismo de manera abstracta o teórica suele excluirse, generalmente de manera deliberada, que detrás de la información, de la defensa de valores, de las presuntas o verdaderas vocaciones y sacerdocios hay un negocio formidable y, por supuesto, mucho menos romántico que la imagen inmaculada que por mucho tiempo ha gozado el ejercicio del periodismo. Esto que digo es una obviedad, pero como la prensa, por razones elementales, tiene buena prensa, muchas veces el público ajeno a la actividad no considera este punto.

La prensa es el único producto que se vende a la mitad de su costo de fabricación. Y esto puede ser así porque el verdadero negocio no es vender la información al público, sino el público a los anunciantes, de manera que el lector o televidente es, desde el punto de vista estrictamente comercial, el producto del que los medios de prensa se apoderan para ofrecer a sus anunciantes.

Por otra parte, desde mediados de la década del 90, el periodismo no quedó ajeno al fenómeno de brutal concentración de poder característico de la globalización. Algunos analistas sostienen que el sector periodístico es el que ha sufrido mayor concentración, junto con los sectores petroleros, el comercio de armas y la industria aérea.

[…] Algunos datos relacionados con el control de los medios de prensa.

En los Estados Unidos, en 1945, ocho de cada diez diarios pertenecían a propietarios independientes; hoy, en cambio, el 85% depende de grandes grupos, que además se van fagocitando entre sí, por lo que son cada vez menos y al mismo tiempo más poderosos. En Europa la concentración es aún mayor, y a ella sólo sobreviven un reducido número de imperios mediáticos: Berlusconi, Bertelsmann, Murdoch, Hachette, Hersant…

Este fenómeno se da de manera simultánea con otro no menos importante: el crecimiento del capital necesario para la creación de nuevos medios. De manera que cuando hablamos de la prensa libre en Occidente, deberíamos añadir que es libre siempre y cuando tenga los recursos suficientes para su existencia. De ese modo es el Norte el que informa al Sur, que permanece en silencio. La visibilidad o invisibilidad del Sur quedan por lo tanto sujetas a la voluntad del Norte. Se reproduce así un moderno sistema de colonización de las ideas. Quizá la batalla futura que deba darse por un mundo más justo sea la de la “descolonización de la información”.

Voy a citar algunos datos para saber dónde estamos parados cuando hablamos de medios de información:

— Estados Unidos, Japón y la Unión Europea controlan el 90% de la información y la comunicación de todo el planeta.

— Sólo cinco agencias de prensa distribuyen el 96% de las noticias mundiales.

— Desde hace 25 años, cuatro de cada cinco mensajes emitidos en el mundo provienen de los Estados Unidos o de empresas de capital norteamericano. Lo que se añade como fenómeno relativamente reciente es la inversión en las nuevas tecnologías y en el sector de la imagen: actualmente, el 80% de los programas audiovisuales que se producen en el mundo (ya sea televisión, vídeo o cine…) son norteamericanos.

— Estados Unidos controla el 71,5% de todos los programas de TV que se difunden en Europa y el 80% de las salas de cine.

— De cada 100 palabras de información internacional que se difunden en América latina, 90 provienen de 5 agencias de prensa internacionales (la norteamericana Associated Press, la británica Reuters, la francesa France Press, la española EFE y la italiana ANSA). Y de ese 90 por ciento, el 70 por ciento corresponde sólo a dos agencias: la norteamericana AP y la británica Reuters.

— De las primeras 300 empresas internacionales de información y comunicación, 144 son norteamericanas, 80 son de la Unión Europea y 49 japonesas. Es decir que de las 300 empresas de información más importantes, 293 son de los Estados Unidos, de Europa o de Japón y sólo 7 de otras naciones.

— En materia de medios audiovisuales, el magnate de la televisión Rudolph Murdoch controla, de manera directa o indirecta, la información y el entretenimiento visual que consumen 3.000 millones de personas, es decir, casi la mitad de la población mundial.

¿Quién decide lo que deben decir los medios? ¿Quién da al periodista su materia prima? De hecho, casi siempre las mismas fuentes: gobierno, administración y empresas. Como alimentarse de las fuentes institucionales es más barato, cada día hay numerosas informaciones preparadas de antemano, tomadas de los servicios de información al público que todos los gobiernos, empresas y entidades tienen, incluido el ejército. Es tan obvia la influencia de la prensa en la toma de decisiones, que en los últimos años ha cobrado mayor importancia el periodismo institucional o de empresas. Cuando hablamos de “hacerle la prensa” a un producto, a un político o a un libro nos referimos a darle a los medios de prensa una noticia previamente digerida que ayude a imponer en la consideración del público nuestro producto, sea éste un objeto, una política o una idea.

En ese contexto, el ejercicio del periodismo independiente debe sortear numerosas dificultades para mantenerse al margen de las necesidades y operaciones del poder.

Cuando Estados Unidos había decidido iniciar su ofensiva militar en Afganistán, el secretario de Defensa norteamericano fue lo suficientemente claro cuando anunció que los periodistas acreditados en el Pentágono no podrían acompañar a las tropas y recordó una frase de Churchill, que alguna vez dijo que “la verdad a veces debe ser cuidada por los guardaespaldas de la mentira”, lo que obviamente es la legitimación de la mentira con fines patrióticos. Al mismo Churchill se le atribuye otra frase terriblemente cínica: “la responsabilidad por asumir como ciertas las promesas de los políticos corren por cuenta de quienes las creen”.

En escenarios de conflictos, el periodista, aunque se esfuerce por mantener una posición equidistante y neutral, no puede evitar enfrentarse a dificultades operativas concretas en el terreno, fundamentalmente el dilema de exponerse a la manipulación de alguno de los actores, en caso de trabajar en alguna de las filas, o a enormes riesgos para su vida si opta por desplazarse de manera independiente.

Los medios de comunicación funcionan frecuentemente como verdaderas armas de control social. A veces, por propia voluntad y otras tantas por efecto de presiones o manipulaciones desde el poder.

Existe una auténtica ingeniería de la persuasión, de manera que si queremos superar ese tipo de analfabetismo que muchas veces nos proponen, debemos aprender a decodificar el lenguaje de los medios y la jerarquía selectiva que se les da a las noticias. La lectura crítica de las informaciones emanadas desde el poder es un ejercicio indispensable, en primer lugar para los propios periodistas y luego, para los receptores de las noticias.

La manipulación de la opinión pública es, ciertamente, muy antigua, pero quisiera hacer una breve referencia al período moderno y cómo los medios de comunicación y la desinformación se ubican en este contexto.

Como bien señala el semiólogo norteamericano Noam Chomsky, la primera operación moderna de propaganda llevada a cabo por un gobierno ocurrió en los Estados Unidos bajo el mandato de Woodrow Wilson. Éste fue elegido presidente en 1916 como líder de una plataforma electoral que podría calificarse de pacifista cuando promediaba la Primera Guerra Mundial. La población norteamericana de entonces era mayoritariamente opositora a la idea de involucrar a los Estados Unidos en la guerra; sin embargo, la administración Wilson había decidido que el país tomaría parte en el conflicto. Había, por lo tanto, que inducir en la sociedad la idea de la obligación de participar en la guerra, para lo cual se creó una comisión de propaganda gubernamental, conocida como Comisión Creel, que en sólo seis meses logró quebrar la vocación pacifista de la población y convertirla en una sociedad profundamente histérica, dispuesta a combatir el peligro que significaba para el mundo no ya la Alemania en guerra sino los alemanes en general.

La Comisión Creel alcanzó un éxito extraordinario que conduciría a otro mayor todavía: usando la misma metodología, al final de la guerra, logró avivar el terror al comunismo, lo que permitió la destrucción de sindicatos tachados de filocomunistas y establecer restricciones a la libertad de prensa y de pensamiento político. El poder financiero y empresarial y algunos medios de comunicación adictos fomentaron y prestaron un gran apoyo a esta operación, de la que, a su vez, obtuvieron toda clase de beneficios.

Los medios utilizados fueron muy amplios. Pero el más burdo y al mismo tiempo más efectivo fue la fabricación de relatos de atrocidades que supuestamente cometían los alemanes, en las que se incluían niños belgas con los miembros arrancados y todo tipo de perversiones inventadas por el ministerio de propaganda, cuyo auténtico propósito en aquel momento -tal como queda reflejado en la desclasificación de sus deliberaciones secretas- era el de dirigir el pensamiento de la mayor parte del mundo.

El principio moral que sustenta estas políticas es la creencia nunca confesable por las dirigencias de que la opinión pública en general está incapacitada para comprender a fondo los intereses nacionales, por lo que resultaría impropio e inmoral permitir que lo hicieran. Hay que domesticar al rebaño desconcertado, utilizando la misma lógica que nos dice que sería incorrecto permitir que un niño de tres años cruce la calle solo. Así como no damos a los niños de tres años este tipo de libertad porque partimos de la base de que no saben cómo utilizarla, negamos a los individuos del rebaño desconcertado la participación activa en la discusión de las ideas.

Reinold Niebuhr, uno de los intelectuales dilectos de Kennedy, afirmaba que la racionalidad es una habilidad al alcance de muy pocos y que la mayoría de la gente se guía por emociones e impulsos. Aquellos que poseen la capacidad lógica tienen, entonces, que crear ilusiones necesarias y simplificaciones acentuadas desde el punto de vista emocional, con objeto de encaminar a una masa desvalida e ignorante. Este principio se ha convertido en un elemento sustancial de la ciencia política contemporánea.

Los Estados Unidos crearon, en la década de 1920, los cimientos de la industria de las relaciones públicas. Tal como decían sus principales mentores, su compromiso consistía en controlar a la opinión pública. Basados en el éxito de la Comisión Creel y del “miedo rojo”, y de las secuelas dejadas por ambos, las relaciones públicas experimentaron una enorme expansión, obteniéndose grandes resultados a la hora de conseguir una subordinación total de la gente a las directrices procedentes del mundo empresarial.

Las relaciones públicas constituyen una industria que mueve, en la actualidad, presupuestos en torno del billón de dólares al año, y desde siempre su cometido ha sido el de controlar a la opinión pública, que es el mayor peligro al que se enfrentan las corporaciones.

Como contraparte a la enorme concentración de grandes medios a los que me referí anteriormente, la creciente irrupción de las nuevas tecnologías (especialmente Internet) abrió una fisura en ese enorme dique informativo aludido, con voces verdaderamente independientes de los grandes poderes. El problema que ahora debemos enfrentar desde el lugar de receptores no es el de la falta de información sino el de la subreabundancia de ella y la manipulación a la que es sometida.

Ciertamente, la aparición de Internet facilitó la entrada en el mundo de la información de actores que de otra manera estarían silenciados. El problema, aquí, no es la posibilidad de incorporar información, sino la de hacerla “visible”. Aun cuando hay gran diversidad de buscadores, en la práctica su uso constituye una forma oligopólica a escala mundial pues unos pocos -Google, Yahoo, Lycos, Altavista- acaparan la mayor parte de las búsquedas. Al efectuar una búsqueda determinada se obtiene una lista de páginas web ordenadas por criterios propios del buscador, lo que significa una jerarquización de la información no controlada por el receptor. Pero tampoco nos permite el acceso a toda la información que dice haber encontrado. Por ejemplo: si pedimos a Google que rastree las páginas referidas a “la sociedad de la información”, nos indicará que ha encontrado más de un millón y medio de entradas, pero solamente nos dará acceso a unas 800, es decir, sólo el 0,05% de lo existente […]

Ricardo López Dusil, Ponencia presentada en el Congreso de la Organización de la Conferencia Islámica, Bakú, Azerbaián, 26 al 28 de abril de 2014

Las manipulaciones de ‘El País’ contra los internacionalistas del Donbás

Euskal Herria-Donbas Elkartasun Komitea

Anteayer, a las 17:30 de la tarde, el periódico europeísta-atlantista “El País” de Madrid publicó un reportaje sobre los combatientes voluntarios del Donbass que fueron detenidos ayer viernes 27 de febrero. El título era el siguiente, entrecomillado: “Combatíamos comunistas y nazis juntos”. El título iba entrecomillado para dar a entender que son declaraciones literales.
Pero si ponemos un poco de atención y empleamos el sentido crítico, las manipulaciones saltan a la vista. SI nos fijamos bien, en ningún momento aparece cuándo y cómo se obtuvieron esas declaraciones; no aparecen ni locativos (“al salir de la detención”, “delante del juez”), ni ningún determinante cronológico (“hoy”, “a la tarde”).
De hecho, es imposible que estas declaraciones se efectuasen el mismo día. La noticia de El País es subida anteayer a las 17:30, esto es a la tarde (por tanto, si tenemos en cuenta lo que se puede tardar en recoger las declaraciones, redactar la noticia y subirla a la web; los combatientes deberían de haber quedado libres a las 16:30). Y las noticias sobre su puesta en libertad han comenzado a correr por el anochecer o la noche. Cogeremos como muestra otros dos periódicos de Madrid: el periódico ABC recoge la noticia a las 22:54 y el periódico online El Diario a las 21:51. Ninguno de los dos recoge ninguna declaración de los arrestados. Es más la agencia de noticias rusa Sputnik también recoge la liberación de los combatientes, e incluso cita al portavoz del Comité de Apoyo a la Ucrania Antifascista de Madrid, Ramiro Gómez. Según dice Gómez, dichos combatientes quedaron libres “a la noche”. Por tanto es imposible que a las 17:30 hiciesen declaraciones a ningún periódico. Por tanto queda claro que lo citado por El País son declaraciones manipuladas o inventadas, pero no efectuadas anteayer como sugiere la noticia.
La noticia de El País trae algunos datos personales sobre los detenidos, como su lugar de residencia, cómo se unieron a la lucha y dice que alguno de ellos fue “detenido”. Pero se da un dato extraño: se atribuye a “alguno de ellos” la militancia en el partido Reconstrucción Comunista. Muy extraño, teniendo en cuenta que este partido no ha destacado por su postura pro-Novorossiya. Este partido ha definido ese conflicto como “choque entre dos imperialismos”, por ejemplo en este comunicado.
Todavía no hemos deducido de donde han sacado las declaraciones, pero seguramente los hayan cogido de las entrevistas que dos periodistas vascos, Lur Gil e Ibai Trebiño realizaron para los medios vascos ARGIA y BERRIA (uno de ellos traducido al castellano por el portal Slavyangrad). En esos reportajes Gil y Trebiño entrevistaron a los voluntarios españoles, y estos hablaron sobre su ideología comunista, pero también sobre la diversidad ideológica de los voluntarios y las contradicciones que ese factor creaba. Aun así, en ningún momento se mencionaba allí a “nazis” o a “luchar junto a nazis”. Sí en cambio a “nacionalistas” o “ultranacionalistas”, pero no “nazis”. Es más la frase “estamos así para luchar contra el fascismo” se repite más de una vez, e incluso un voluntario español llega a sugerir que “quienes no estén de acuerdo (…) quizá deban cambiar de bando”. La frase extraña citada por El País “luchamos para liberar a Rusia del invasor ucranio” tampoco aparece por ningún lado.
Por tanto eso de “combatíamos comunistas y nazis juntos” es pura invención. Los voluntarios comunistas españoles no han luchado junto a los voluntarios nazis o fascistas rusos que puedan estar luchando por Novorossiya.
Por tanto, desde el Comité de Solidaridad Euskal Herria-Donbass denunciamos esta manipulación hecha con intención de criminalizar no sólo a los detenidos, sino también de criminalizar políticamente a la Unión de Repúblicas Populares de Novorossiya, así como para dar cancha a sus enemigos. Así mismo, denunciamos el tratamiento parapolicial en torno a las detenciones, que utiliza “técnicas periodísticas” sobradamente conocidas por los vascos; inventándose armas, explosiones y etcétera.
Para finalizar, denunciamos el carácter político de estas detenciones: puesto que el primero en violar la supuesta neutralidad de España es el mismo gobierno español que da ayuda tanto militar como política a la Junta golpista de Kiev (el presidente del Congreso Jesús Posada estuvo en Ucrania celebrando el aniversario del golpe del Maidan), y además de eso facilita que ciudadanos españoles luchen en batallones neonazis (“Azov” por ejemplo) bajo autoridad de la Junta. Denunciamos que detenciones son un acto político nauseabundo para relanzar el “Pacto Antiterrorista” firmado por PP y PSOE este mes, y para justificar medidas represivas venideras.

El arte de la guerra sicológica según la CIA

Juan Manuel Olarieta

A comienzos del siglo XIX, Felix Walker, representante de Carolina del norte ante el Congreso de Washington, comenzó a exponer un largo y pretencioso discurso para satisfacer a sus votantes y demostrarles que se preocupaba por defender sus intereses. Los demás diputados le pidieron que abreviara y él dijo que no estaba hablando para el Congreso, sino para Buncombe, una localidad de Carolina del norte cuyo nombre («bunkum», en inglés) quedó desde entonces como sinónimo de charlatanería.

En 1923 el escritor William E. Woodward retomó la palabra a la inversa, «debunk», para describir la tarea de «eliminar la paja» o la palabrería de un libro o un discurso. Si la exposición no se caracteriza por el vacío sino por la falsedad, entonces el término «debunk» es el intento de ridiculizarlo, más que de criticarlo.

El «bunkum» y el «debunk» se alimentan uno del otro. Ambos son criaturas de una ideología típicamente estadounidense que, como no podía ser de otra forma, ha desembarcado por todo el mundo. El «bunkum» es ese discurso y esa rueda de prensa oficial que no dice nada. El «debunk» cree que el discurso no está vacío sino que encubre algo.

Pero los papeles de ambos son como la negación de la negación, intercambiables, como en el siglo XII había escrito el gran Averroes: la refutación de la refutación. Hay quienes defienden cualquier entuerto, normalmente delirantes conspiraciones secretas, y también quijotes que se afanan en deshacerlos, acusando a los anteriores de «magufos».

En abril de 1967 la CIA complicó aún más las cosas. En un memorándum lanzó una campaña para combatir a quienes que desconfían de los discursos oficiales, que resultarían desacreditados como «conspiranoicos», que es casi una enfermedad siquiátrica. Los que buscan tres pies al gato deben ser presentados como personas perturbadas o exaltados.

Sin embargo, en 1976 los partidarios de las conspiraciones ganaron la partida. Una petición del New York Times apoyada en la Ley de Libertad de Información encontró la conspiración. El memorándum estaba marcado como «psych», una abreviatura para las operaciones sicológicas (desinformación) y CS, que indica a la unidad de la CIA encargada de las actividades clandestinas.

La CIA elaboró el memorándum poco después del asesinato de Kennedy. Como consecuencia del escepticismo generalizado hacia el informe oficial de la Comisión Warren, la CIA remitió una directiva a los principales organismos vinculados al espionaje. Se titulaba «Lucha contra las críticas al informe de la Comisión Warren» (*) y en ella ya se hablaba claramente de la necesidad de crear el término «teoría de la conspiración» para desacreditar a quienes criticaban las acciones clandestinas que el espionaje llevaba a cabo en todo el mundo.

El objetivo de la CIA era explícito: había que «desacreditar las declaraciones de los teóricos de la conspiración para impedir su circulación en otros países». Medio siglo después Bush siguió ese mismo guión en su discurso ante la ONU sobre los atentados contra las Torres Gemelas de 2001: «Nunca vamos a tolerar esas escandalosas teorías del complot sobre los ataques del 11 de setiembre. Son mentiras maliciosas que tratan de desacreditar la implicación de los propios terroristas y devolver la culpabilidad contra nosotros».

Para impedir la difusión de versiones alternativas, la CIA propuso varias medidas, la primera de las cuales consistía en «no iniciar una discusión sobre la conspiración cuando no sea pública». En caso contrario, cuando una versión contradictoria empieza a alcanzar una difusión preocupante, hay que contratar lo que califica como «agentes de propaganda» para contrarrestar las críticas. La CIA también propone entrar en contactos amistosos con las élites (políticos y editores) para subrayar que:

a) la investigación oficial ha sido profunda y exahustiva
b) las imputaciones de quienes critican la versión oficial carecen de fundamento serio
c) dar pábulo a sus teorías es hacerle el juego a la oposición, es decir, a los comunistas
d) no hay conspiración porque cuando intervienen muchas personas es imposible que se pongan de acuerdo para guardar silencio
e) los conspiranoicos son personas sin estudios, o bien no tienen una preparación académica equiparable a los que defienden la versión oficial
f) que los conspiranoicos no son imparciales sino más bien propagandistas o militantes que se dejan llevar por su causa, por ideas preconcebidas o financiados por terceros

Con el transcurso del tiempo, el manual de la CIA sigue vigente. En referencia a los atentados contra las Torres Gemelas, Obama utilizó un lenguaje muy característico: «No hay que debatir sobre las opiniones. Hay que tratar sobre los hechos». Los hechos tienen, pues, el carácter de indiscutibles, sobre todo si se trata de los que ellos ponen encima de la mesa.

Cuando el primer ministro británico David Cameron se refirió al mismo asunto, el 11-S, equiparó al «Truth Movement» (Movimiento por la Verdad) con una ideología extremista, que es «la madre del terrorismo», añadió. Los que buscan la verdad, esos a los que Sócrates llamó «filósofos», forman parte del «entorno». Peores que los propios terroristas.

(*) CIA Document 1035-960 concerning criticism of the Warren Report, http://www.jfklancer.com/CIA.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies