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Noticias

Una fábrica de mentiras: la agencia Efe

La agencia Efe es una máquina de propaganda al más puro estilo fascista e intoxicador que se creó en 1939, con los primeros días del franquismo y que tuvo entre sus impulsores al padre de Aznar. Hoy se ha convertido en una multinacional gigantesca de titularidad pública, una de las fuentes de noticias más importantes del mundo, y la primera en lengua castellana. Emplea a 1.148 trabajadores, 333 de ellos contratados en el extranjero.

Como toda la prensa, los suscriptores han disminuido drásticamente en los últimos tiempos y está en horas bajas. A pesar de los recortes, el año pasado cerró el balance con más de cuatro millones de euros de pérdidas.

Lleva años buscando una fuente alternativa de ingresos para evitar la quiebra. Ante la imposibilidad de recurrir abiertamente a la publicidad, está haciendo lo mismo que otras agencias, como Europa Press o Reuters: venderse al mejor postor, firmando oscuros contratos de propaganda para recaudar fondos de manera encubierta. Pero ya no se trata de vender perfume Cacharel sino de lavar la cara a gobiernos sátrapas o grandes multinacionales.

Por ejemplo, la agencia reconoce que en 2013 firmó en Astaná, la capital de Kazajistán, un contrato con el gobierno cuyos detalles no ha explicado porque existen “cláusulas de confidencialidad”. El contrato se disfraza como un “acuerdo de colaboración” con la agencia de noticias kazaja “Kazainform” en cuya firma, además del gobierno kazajo, estuvo presente Rajoy.

Es un negocio con varias facetas simultáneas: periodístico, político y capitalista. En el momento de la firma del contrato, además de Rajoy, estaban presentes una docena de empresas españolas con intereses en aquel país asiático. El contrato con el gobierno no sólo le lava la cara de sus actividades políticas sino que tiene, además, un componente económico: favorecer el turismo y las exportaciones de las empresas españolas en Asia, para lo cual es necesaria una “buena imagen” de España en Kazajistán y de Kazajistán en España, un intercambio de corresponsales y un flujo mayor de “informaciones”.

Tras la firma del contrato la agencia Efe organizó una corresponsalía muy barata en Astaná servida por dos periodistas locales. Al mismo tiempo la agencia Kazainform abrió una corresponsalía dentro de las instalaciones de Efe en Madrid.

Cuando las “noticias” empezaron a fluir, los afiliados de Comisiones Obreras de la agencia se quejaron: eso no eran “noticias” sino propaganda del gobierno de Nursultan Nazarbaiev, un sátrapa que preside el país desde 1991, que no respeta los derechos humanos, que censura la prensa, etc. En las entrevistas con los políticos kazajos “no hay preguntas comprometidas”, se muestran “cariñosos” con ellos, lamenta Comisiones Obreras. “No hay una cobertura crítica” de la situación interna del país, hasta tal punto que “el régimen” reproduce las “noticias” en sus medios de propaganda.

Todo eso está muy bien. Pero Comisiones Obreras protesta porque quien dirige la campaña publicitaria de Nazarbaiev dentro de la agencia Efe es Carmen Clara Rodríguez, su corresponsal en Astaná que fue presidenta por UGT del Comité Intercentros y recientemente ha sido ascendida a redactora jefe de la agencia.

Todo eso está muy bien. Pero Comisiones Obreras se atreve a ello porque el contrato de la agencia es con Kazajistán, un país paria, y sería bueno que denunciara contratos parecidos con otros países de mayor relieve o con multinacionales, que también exigiera una “cobertura crítica” en otro tipo de informaciones y que no siempre sean los mismos quienes soporten las “críticas” de los plumillas de la agencia, incluidos los afiliados a Comisiones Obreras.

La agencia Efe acabará como Canal 9, la desaparecida televisión valenciana. Empezará a ser menos “cariñosa” y más “crítica” cuando cierre sus instalaciones y despida a la legión de mercenarios que comen la sopa boba.

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Guerra psicológica

El mito de la masacre de la Plaza de Tienanmen

Mientras la revista trotskista española “Sin Permiso” sigue ejerciendo de fiel portavoz del imperialismo al denunciar la “tragedia” de Tienanmen (1), ocurrida en Pekín en 1989, el antiguo diplomático australiano Gregory Clark afirma en un reciente artículo que dicha tragedia es un mito y una operación de intoxicación informativa por parte del imperialismo británico (2).

Clark, que actualmente reside en Japón, donde dirige una universidad, la califica como una de las operaciones más espectaculares de desinformación por parte del Reino Unido, casi a la altura del mito de las armas de destrucción masiva con las que justificaron la agresión a Irak. Los hechos, escribe Clark, ni siquiera ocurrieron en la misma Plaza de Tienanmen sino en las calles adyacentes.

El artículo lo escribe Clark con motivo del 26 aniversario de aquella matanza y sostiene que las tropas chinas no ametrallaron a los estudiantes chinos indefensos en la noche del 3 al 4 de junio de 1989, aportando como prueba varios testimonios de testigos presenciales de los hechos, entre ellos un equipo de TVE, un corresponsal de la agencia Reuters y los propios manifestantes, quienes siempre reconocieron que en la Plaza sólo entró una unidad del ejército chino para pedir a los pocos centenares de estudiantes que permanecían en ella que abandonaran el lugar.

La falsificación de la historia comenzó con un artículo publicado seis días después de los hechos en el diario de Hong Kong South China Morning Post, cuando Hong Kong aún era colonia británica, por un supuesto estudiante del que nunca más se supo. Este tipo de historias anónimas y rumores son una de las técnicas tradicionales de los imperialistas británicos encargados de las operaciones de desinformación.

A pesar de ello, el 12 de junio el New York Times retomó el bulo, al que añadió fotos que mostraban 400 autobuses de transporte de tropas incendiados, seguidas por la más conocida, que mostraba a un estudiante plantado delante de un carro de combate en actitud de pretender detener su avance hacia el centro de la Plaza para proteger a los manifestantes.

A raíz de la “noticia” del New York Times, el mito adquirió vida propia y empezó a circular por todas las televisiones, constituyendo una de las noticias más relevantes de Asia en el pasado siglo, e incluso todo un icono del hombre que protesta contra un gobierno despótico, como el de Pekín, o la lucha en condiciones muy desiguales, la humanidad contra la maquinaria de guerra… algo más bien propio de filósofos de cátedra que de las crónicas políticas de finales del siglo pasado.

La intoxicación imperialista transmitió que los estudiantes quemaron los autobuses de tropas encolerizados después de que comenzaran a disparar. En realidad, fueron quemados antes, como se comprobó al observar los cadáveres calcinados y colgados de cuerdas sobre los pasos de cebra de la calzada. Un fotógrafo de Reuters logró tomar las imágenes, que jamás han sido publicadas. Otras fotos muestran a los soldados chinos gravemente afectados por las quemaduras que buscan refugio en las casas vecinas. Algunos de ellos abrieron fuego contra la multitud que se congregaba por los alrededores, causando un número indeterminado de muertos.

La embajada de Estados Unidos en Pekín publicó en internet los informes puntuales de los acontecimientos según se iban produciendo. Inicialmente el gobierno chino quiso enviar tropas desarmadas para evacuar la Plaza de los estudiantes congregados en ella, que eran cada vez menos numerosos. Bloqueados por la multitud, las tropas armadas llegaron en autobús y fueron recibidos por los estudiantes con bombas incendiarias, con un resultado aterrador. Algunas unidades militares trataron de calmar a los soldados, presas del pánico. Uno de los informes de la embajada relata el asesinato por los estudiantes de un soldado del ejército chino que trataba de entrar en la Plaza para explicar la carnicería que estaba ocurriendo en los alrededores.

En lo que concierne al estudiante que se plantó delante de los carros de combate, el propio fotógrafo dijo que tomó la imagen desde la ventana de la habitación del hotel en el que se hospedaba al día siguiente de los hechos y que los tanques no trataban de entrar en la Plaza sino de abandonar la zona.

El conocido escritor taiwanés Hu Dedjian estaba en la Plaza en aquel momento en huelga de hambre y explicó así lo sucedido: “Algunos dicen que 200 personas murieron en la Plaza y otras gritan que fueron 2.000. También hay historias de carros de asalto aplastando a los estudiantes que trataban de salir. Debo decir que yo no vi nada de eso. Esa noche yo estuve en Tienanmen hasta las 6 y media de la mañana. No he dejado de preguntarme: ¿vamos a utilizar la mentira para atacar a un enemigo que miente?”

Un detallado informe de la Columbia Journalist Review, titulado “El mito de la masacre de Tienanmen y el precio a pagar por una prensa pasiva” se lamentaba de la preferencia de los medios de comunicación por las historias sangrientas. Sin embargo, nada de eso parece haber desacreditado la leyenda oficiosa de la masacre de Tienanmen.

Una parte de la responsabilidad incumbe al propio gobierno de Pekín, lo cual siempre fue asumido de manera expresa. Entonces se hallaba más que nunca bajo la férula de Den Xiaoping que dos años antes había expulsado del gobierno a Hu Yaobang, antiguo Secretario General del Partido Comunista de China, porque se había escorado excesivamente hacia Estados Unidos. En 1989 la división interna aún no se había superado y los partidarios de Den Xiaoping seguían temiendo que Estados Unidos manejara ciertas riendas dentro del país, lo cual no era descabellado del todo.

En el desencadenamiento de las protestas Tienanmen concurrió mucha frustración por la deriva capitalista de China, alimentada sin duda por manejos del imperialismo que luego se hicieron típicos en otros países, desde las revoluciones de colorines hasta las primaveras árabes.

No cabe duda que la protesta era absolutamente legítima, ni tampoco que se agrupó de manera pacífica y que inicialmente contra ella no intervinieron ni la policía ni las tropas del ejército. El secretario general del Partido Comunista de China, Zhao Ziyang en persona, trató de negociar con ellos personalmente. Pero a medida que durante seis semanas la concentración se prolongó, fue perdiendo fuelle porque la pasividad del gobierno chino sorprendió a los imperialistas que movían los hilos desde la trastienda. Necesitaban carnaza y empujaron a los peones que aún les quedaban en las calles a la provocación.

No se sabe la manera en que los estudiantes se apoderaron de las bombas incendiarias, ni tampoco quién las fabricó. Pero es un arma completamente desconocida en las protestas chinas.

(1) http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=8055
(2) Tiananmen Square Massacre is a Myth, All We’re ‘Remembering’ are British Lies, http://www.ibtimes.co.uk/tiananmen-square-massacre-myth-all-were-remembering-are-british-lies-1451053

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Planes de guerra sicológica del imperialismo para el Donbas

Un colectivo de piratas ucranianos, Ciberberkut, ha desvelado la existencia de un proyecto estadounidense de manipulación de la información en el Donbás a favor del gobierno golpista de Kiev.

Estados Unidos ha elaborado un proyecto de creación de una emisora de radio, que además de música, se encargará de influenciar a la opinión púbica en el Donbas a favor del gobierno de Kiev por medio de manipulaciones sicológicas e informativas.

Es un mecanismo que ya utilizó Estados Unidos en otras regiones del mundo, como Irak, comenta Ciberberkut, y cuya experiencia va a trasladar al Donbas ahora.

Los piratas han desvelado los planes en el sitio que mantiene el grupo en internet. Según los documentos, Estados Unidos también distribuiría receptores de radio entre la población bajo la forma de ayuda humanitaria al Donbas.

El proyecto de Estados Unidos también tiene como objetivo ensuciar la imagen del Kremlin, informando a la población del Donbás de que Rusia es un país totalitario y con ambiciones imperialistas.

Además, la provocación tiene por objeto degradar las relaciones de Rusia con Bielorrusia y Kazajistán.

El grupo de piratas también ha publicado unas imágenes tomadas vía satélite que envió la embajada de Estados Unidos a un alto cargo militar ucraniano que evidencian la presencia de armamento pesado ucraniano dentro de la zona de seguridad establecida por los acuerdos de Minsk, lo que supone una violación de los mismos. Las instrucciones de Estados Unidos al gobierno de Ucrania le indican que hagan pasar por falsas las fotografías ante la posibilidad de que terminen en manos de la OSCE.

El correo electrónico pirateado corresponde al general Alexander Tarán, que encabeza la delegación ucraniana en el Centro de Control y Coordinación del Alto el Fuego conjunto, en el cual participan expertos ucranianos, rusos y de la OSCE. Entre sus correos hay uno, que le envió el pasado 25 de mayo la empleada de la embajada de Estados Unidos en Kiev Tatiana Podobinskaia-Shtik, que contiene imágenes satelitales que evidencian la violación de los acuerdos de Minsk por parte del gobierno de Kiev.

CyberBerkut es un colectivo de piratas ucranianos surgido el año pasado para luchar contra la intervención del imperialismo en los asuntos internos de Ucrania, la arbitrariedad y el nacionalismo del gobierno de Kiev. Los piratas se han pronunciado contra la adhesión de Ucrania a la OTAN y a la Unión Europea.

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Los buitres se pelean por la carroña

El 11 de junio el director de El País Antonio Caño irá al Juzgado a responder de una querella presentada por su colega Jaume Roures, dueño de Mediapro y de la cadena de televisión La Sexta.

El motivo de la querella es el siguiente: el 14 de diciembre del año pasado el diario perteneciente a la mafia Prisa acusó (*) al dueño de Mediapro de tener cuentas por valor de 75 millones de euros en paraísos fiscales. El artículo se titulaba “Roures posee 250 millones en 150 cuentas, un tercio en paraísos fiscales”. En ella se insinuaba que el presidente de La Sexta no pagaba impuestos por unos ingresos que el reportaje calificaba de millonarios.

En la época inmediatamente posterior a la transición, El País fue el diario de referencia. Sostenido por el maná del Banco de Santander, logró embaucar a una buena parte de los “progres” hispanos, desencantados por la reconversión de sus sueños (anti-fascistas) en pesadillas (seudo-democráticas). Fue el mejor apoyo del PSOE en su dilatado periodo de gobierno que empezó en 1982 y acabó en 1996.

Una de las estrellas de aquella “progresía” fue Hermann Tersch, corresponsal del diario en Praga y encargado de “informar” sobre los acontecimientos, verdaderos o inventados, que ocurrían más allá del Telón de Acero.

Pero quien paga manda y ahora paga el PP. En los últimos tiempos El País se ha quitado la máscara definitivamente tratando de convertirse en un bastión del gobierno de Rajoy. De ahí derivó el ataque a Roures, que es otro emblema del tipo de mafiosos que fabricaron la transición en España.

Si en 1982 el PSOE impulsó El País, en 1995 el PSOE impulsó La Sexta. A Zapatero le pusieron al frente del PSOE un grupo de capitalistas catalanes del que formaban parte, entre otros, Jaume Roures, José María “Tacho” Benet, José Miguel Contreras y Miguel Barroso, marido de Carme Chacón.

Roures y Benet proceden de la sección deportiva de TV3, la televisión pública catalana, mientras que José Miguel Contreras, consejero delegado de La Sexta, y Miguel Barroso, el marido de la Ministra de Defensa, Carme Chacón, eran peones de confianza de Zapatero. A la vez Barroso fue secretario de Estado de Comunicación durante el gobierno de Zapatero.


En los noventa, durante la “guerra del fútbol” el PSOE había aprendido que era posible crear un poderoso grupo capitalista sin apenas capital, especulando con los derechos de emisión del fútbol. A su vez, en torno al fútbol era posible crear un poderoso grupo a la vez mediático y político. Ese es el papel desempeñado por Roures y sus socios catalanes del PSOE. Hoy Roures es director general del Grupo Imagina que controla los derechos del fútbol español, el baloncesto, la Fórmula 1, La Sexta, Público y Gol TV, que es el primer canal de la TDT de pago.

Esos accionistas de Mediapro-La Sexta son los gestores de la cadena que desde hace años rivaliza con la mafia Prisa-El País, que hoy ha perdido sus viejas galas “progres” y se encuentra en plena bancarrota. De ahí esos ataques y contrataques mutuos.

En su juventud Roures militó en la LCR, integrante de la IV Internacional trotskista. Tras dejar el periodismo deportivo en 1995 fundó Mediapro. Alcanzó relevancia entre el “progrerío” al crear el diario Público y obtener la concesión de la última licencia de televisión analógica en abierto que Zapatero adjudicó. De esa confluencia de intereses nació La Sexta.

Hoy Roures y La Sexta engañan casi tanto como El País durante la transición. Algunos creen incluso que también son “de izquierdas”. Pero atiendan a un detalle que no les contarán en El Intermedio: tras el cierre de la edición impresa, en enero de 2012 el diario Público despidió a la práctica totalidad de sus trabajadores. Cuatro meses después un grupo de antiguos trabajadores y lectores acudieron a la subasta para adquirir el rotativo y se tropezaron con que se adjudicó a… Roures. ¿Verdad que no parece muy “de izquierdas”?

El capital sólo tiene una única ideología, que es siempre la misma. Hoy Mediapro-La Sexta es un puente para el desembarco en España de la cadena de televisión takfirista Al Jasira. El próximo 1 de agosto la empresa española y la qatarí pondrán en marcha Bein Sports, un canal deportivo que emitirá eventos deportivos a… quienes puedan pagar por ellos. ¿De izquierdas?

El 14 abril el trotskista Roures fue presentado en sociedad por el fascista Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional. En un discurso a su estilo, fatuo y vacío, Tebas destacó la importancia del negocio del fútbol, que no es “español” porque alcanza una dimensión internacional. En una década ha duplicado el precio de venta de los derechos audiovisuales de los clubes, desde los 400 hasta los 800 millones de euros.

Por lo demás, ahora mismo La Sexta está en la órbita de Atresmedia, es decir, del fallecido marqués José Manuel Lara, propietario de Planeta y conocido fascista. ¿Me quieren explicar en dónde ven el progresismo de esta cadena?

(*) Roures posee 250 millones en 150 cuentas, un tercio en paraísos fiscales, http://politica.elpais.com/politica/2014/12/13/actualidad/1418494419_085083.html
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Los imperialistas nunca dicen la verdad

Como ya apuntamos en nuestra reseña sobre la película Zero Dark Thirty, recientemente otro artículo de Seymour Hersh en la London Review of Books (1) volvía sobre las mentiras de Obama acerca de la muerte de Bin Laden.

Hersh es un periodista muy veterano y muy conocido en el mundo entero. Fue quien denunció la matanza de My Lai, realizada por Estados Unidos en Vietnam y las torturas que practicaron los mercenarios del imperialismo en la cárcel de Abu Ghraib en 2003 y 2004.

Su artículo no aporta muchas novedades importantes. A estas alturas el cúmulo de mentiras que contaron Obama y la prensa mundial no creo que puedan sorprender a nadie. ¿Han dicho la verdad alguna vez?

Seymour Hersh confirma los siguiente datos:

a) Bin Laden fue capturado en 2006, no en 2011 como hizo creer Obama todo el mundo
b) no fue la CIA quien le capturó sino el ISI, el Servicio de Inteligencia pakistaní
c) durante cinco años lo mantuvo detenido en secreto en Abbottabad

Abbottabad es una ciudad de Pakistán que alberga la sede de la más prestigiosa academia militar de aquel país asiático, así como importantes unidades de combate. También es la ciudad en la que Obama aseguró haber capturado al dirigente de Al-Qaeda. Naturalmente, que lo del tiroteo que se produjo durante la detención es mentira, es mentira que Bin Laden estuviera armado, es mentira que un prisionero confesara su paradero a causa de las torturas, el cadáver tampoco fue arrojado al mar…

Absolutamente todo lo que contó Obama es mentira. El ataque peliculero de las fuerzas especiales, tampoco existió. Los espías paquistaníes guiaron a los pistoleros de la Armada de Estados Unidos hasta la habitación de Bin Laden. Le encontraron agachado y, a pesar de que estaba enfermo, lo acribillaron a tiros. Vaciaron los cargadores de sus armas en el cadáver hasta el punto de que el cuerpo se desintegró en pedazos.

A pesar del secreto, la autocracia saudí conoció la detención de Bin Laden desde el primer momento y, a causa de sus presiones, Pakistán no dio a conocer la noticia de la captura. La familia real saudí no quería verse involucrada en un asunto que concernía a uno de sus familiares más allegados que tantos servicios les había prestado en el pasado.

A cambio de ingentes sumas de dinero, los saudíes consiguieron que Pakistán mantuviera al dirigente de Al-Qaeda detenido en secreto. Temían que una entrega formal a Estados Unidos desvelara la connivencia de la familia real saudí con el yihadismo desde los tiempos de la Guerra de Afganistán, es decir, desde 1979.

A los pakistaníes tampoco les interesaba una entrega formal que pondría en primer plano que también ellos habían desempeñado un papel estelar en el impulso a Al-Qaeda y al yihadismo, un problema que llega hasta nuestros días. En resumen: todos (Arabia saudí, Pakistán, Estados Unidos) querían a Bin Laden muerto y con la boca cerrada para siempre. Tienen mucho que ocultar.

La CIA se enteró de la captura de Bin Laden en agosto de 2010 gracias al soplo de un antiguo dirigente del ISI que a cambio se embolsó 25 millones de dólares, lo que le ha permitido establecerse en Virginia con su familia a cuerpo de rey. Naturalmente que, además, trabaja para la CIA como “consultor”.

Además de las pruebas que aporta Hersh, hay otros rastros (2) que conducen en la misma línea, sobre cuya pista ya estaba un diario de Pakistán, mientras que otro ha confirmado la identidad del delator que informó a la CIA de la captura de Bin Laden.

La posterior entrega a Estados Unidos del detenido y su ejecución fueron objeto de de una larga negociación, en la que participó la familia real saudí, a la que Bin Laden pertenecía.

El caso es que el teatrillo orquestado por Obama y su famosa rueda de prensa para dar a conocer al mundo la noticia de su falsa captura, es una patraña de dimensiones colosales, aunque poco a poco el castillo de naipes se va desmoronando y hasta el New York Times reconoce que de aquellos polvos llegan estos lodos: la creación de Al-Qaeda tiene su origen en el apoyo de los saudíes a la yihad afgana.

Lo de la CIA y Al-Qaeda es ya un clamor general. En su último libro, el conocido periodista Bob Woodward, que en los años setenta fue uno de los que reveló el escándalo de Watergate, también lo dice bien claro: Bin Laden fue un instrumento de guerra creado y financiado por la CIA.

Todo eso ya lo sabíamos, pero que ahora El Mundo reconozca que “todo lo que nos han contado sobre el ataque en el que los Navy SEAL de Estados Unidos mataron a Bin Laden es mentira” (3), debería hacernos reflexionar: ¿quién es el que mintió?, ¿quién difunde mentiras?, ¿por qué mienten?, ¿alguna vez dicen la verdad?

El New York Times también se rasga las vestiduras, lo cual resulta apasionante porque nos entrega detalles escabrosos, como el de que el actual rey Salman era la persona que recaudaba los fondos entre los sátrapas de su familia para sostener la yihad contra el comunismo en Afganistán, Bosnia y otros lugares.

Cuando el New York Times deja caer que los saudíes también financiaron la yihad “en otros lugares” es porque no quiere que sus lectores prestemos atención a que se está refiriendo a la Guerra del Caúcaso de 1999, es decir, que la yihad es un movimiento creado de cabo a rabo por el imperialismo para luchar contra la Unión Soviética primero y contra Rusia después.

“La casualidad no existe”, decía Voltaire. Pues si es así, justo cuando Hersh publicaba su artículo, Obama merendaba en su residencia de Camp David con los sátrapas del Consejo de Cooperación del Golfo, esto es, Arabia saudí, Kuwait, Qatar, Barein, Omán y los Emiratos Árabes Unidos. En las fotos se les ve felices. ¿De qué se ríen? (Perdón, la pregunta está mal formulada: ¿de quién se ríen?)

(1) Seymour M. Hersh, The killing of Osama bin Laden, London Review of Books, http://www.lrb.co.uk/v37/n10/seymour-m-hersh/the-killing-of-osama-bin-laden
(2) Jon Schwarz y Ryan Devereaux, Sy Hersh’s bin Laden Story First Reported in 2011 — With Seemingly Different Sources, The Intercept, https://firstlook.org/theintercept/2015/05/11/former-professor-reported-basics-hershs-bin-laden-story-2011-seemingly-different-sources/
(3) La ‘verdadera’ historia de la muerte de Bin Laden, http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/11/5550b674ca4741bb658b456e.html
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El cine al servicio de las torturas de la CIA

El documental “Secrets, Politics and Torture” destapa que la CIA patrocinó la película “La noche más oscura” (Zero Dark Thirty), dirigida por Kathryn Bigelow que relata la busca y captura de Osama bin Laden, para justificar su programa de torturas.

Dentro de su serie documental Frontine, la cadena PBS ha emitido el documental, que muestra cómo, para justificar su programa de torturas, la CIA hizo prevalecer su falsificación de la historia en lugar de lo que realmente ocurrió a través de la película protagonizada por Jessica Chastain, una de las películas más aclamadas de 2012 que consiguió cinco nominaciones a los Óscar.

Meses antes del estreno de la película ya hubo una gran controversia acerca de la manipulación de “La noche más oscura” con fines propagandísticos y sobre la precisión de la película y su representación de las torturas como herramienta fundamental para conseguir la información que ayudó a dar con el paradero de Osama bin Laden.

Muchos políticos estadounidenses, entre ellos John McCain, pusieron en duda la veracidad de la película e incluso se abrió una comisión de investigación en el Senado para determinar qué grado de acceso habían tenido Bigelow y su guionista Mark Boal a documentos clasificados de la CIA para realizar la película. Todo quedó en nada.

Ahora el documental “Secrets, Politics and Torture” revela que Hollywood se ha vuelto a convertir en un instrumento de la CIA, que utiliza a la industria del espectáculo para ofrecer al mundo sus mentiras. En el documental se incluyen testimonios muy significativos, como el de la senadora Dianne Feinstein, presidenta del Comité del Senado sobre Inteligencia, que evidencia la discordancia entre lo que se muestra en pantalla y lo que realmente ocurrió. “Vimos la película días antes del estreno y en 20 minutos nos fuimos. No pude soportarlo, era demasiado falsa”.

Feinstein se refería a la representación del programa de torturas de la CIA como herramienta indispensable para lograr la localización y posterior captura del dirigente de Al Qaeda, asesinado el 2 de mayo de 2011, según la versión oficial. Así, el documental retrata la película de Bigelow, que pretende ser el relato definitivo de la historia, como una visión falsa, fuertemente influenciada por la CIA y su oficina de prensa.

La agencia de espionaje dio a los cineastas acceso extraordinario a detalles de la operación a los que la prensa jamás tuvo acceso. “Una gran cantidad de personas que cubría el día a día de la búsqueda de Bin Laden como yo lo hice, no nos acercamos a ese tipo de cooperación por parte de la agencia para la historia desde dentro”, afirma el periodista del “Washington Post” Greg Miller.

Si bien es cierto que el documental es escaso en noticias y revelaciones inéditas, logra establecer con claridad las dos líneas enfrentadas entre la versión de la CIA sobre su programa de «detención, interrogatorio y torturas» y los años que duró la investigación del Senado del Comité de Inteligencia sobre dicho programa.

Las conclusiones de dicho comité concluyen que a pesar de las torturas a los detenidos, la CIA no pudo conseguir ninguna información útil sobre los ataques de Al-Qaeda. “Secrets, Politics and Torture” también aborda otros aspectos de dicho programa, como la destrucción de las cintas en las que se grababan las torturas, extremo confirmado por el antiguo consejero general de la CIA John Rizzo y que ya salió a la luz hace varios años.

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Oratorio anticomunista

N. B.

J. Slavyanski proponía una especie de catecismo anticomunista resumido en 40 normas básicas. Nosotros señalaremos unas cuantas, veamos:

1. Insistir constantemente en que el marxismo está desacreditado, obsoleto y totalmente muerto y enterrado.

2. Hable constantemente de George Orwell. Cite obras suyas como «Rebelión en la granja» y/o «1984», aunque no haya estado jamás en la URSS ni haya leído esas obras ferozmente anticomunistas.

3. Todo aquel que estuvo preso bajo un régimen comunista probablemente era inocente de cualquier crimen. Los comunistas sólo encerraban a poetas inofensivos y profetas políticos que tenían un hermoso mensaje para compartir con el mundo.

4. Ataque constantemente a los regímenes «comunistas» por acciones que ocurren HOY en los regímenes capitalistas.

5. Alegue que el marxismo es utópico por su descripción de una posible sociedad futura.

6. Comience a referirse al marxismo como algún tipo de fe religiosa, mesiánica, o cualquier otra porquería espiritualista que se le ocurra.

7. Utilice constantemente palabras como «libertad» y «democracia». Llénese la boca con ellas.

8. Ataque constantemente a Stalin en relación al Tratado Molotov-Von Ribbentrop. No falla, oiga.

9. Glorifique la recién encontrada «libertad» en el Este de Europa. 10. Nada que venga de «comunistas» es fiable. A no ser que de alguna manera sirva a su favor, como el «Informe Secreto» de Kruschev de 1956 o cualquier cosa escrita por Trotski.

11. Cuando quiera usted hablar positivamente de China, es un país capitalista. Sin embargo, si quiere usted criticarla, aun es «comunista».

12. Aprenda a usar la palabra mágica: «totalitario».

De 40 normas o mandamientos nos quedamos con 12, como los apóstoles, incluido Judas.

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Hasta la prensa deportiva nos engaña

Este artículo nos va dejar en evidencia ante Ustedes, pero no nos podemos resistir a contarlo: si señor, leemos el Marca.

Nos justificaremos diciendo que no siempre la información de Marca trata sobre deporte, o sea sobre fútbol (el deporte-rey porque el deporte también es monárquico), o sea sobre el Real Madrid y el Barcelona. ¿No lo sabían? En España el deporte y la información deportiva es sinónimo de fútbol, el fútbol es sinónimo de Real Madrid y Barcelona, e incluso más: de CR7 y Messi.

A veces la prensa deportiva, que es la verdadera prensa de masas, trata sobre otras cosas interesantes, aparte de fútbol. Es más, a veces esas cosas tan interesantes vienen en portada, o sea, que es lo más importante del deporte.

Por ejemplo, ayer sin ir más lejos Marca informó de un acontecimiento futbolístico muy importante en su portada: el ministro de Defensa de Corea de norte, Hyon Yong-chol, había sido fusilado con un disparo de cañón por haberse quedado dormido durante un desfile (militar, naturalmente, porque en Corea del norte todos los desfiles son desfiles militares).

Nosotros pensamos que se lo tenía bien merecido, porque si durante un desfile el jefe del ejército se duerme, durante la guerra, cuando hay más trajín, se echará unas siestas demasiado profundas. En una guerra hay estar muy espabilado.

Luego nos enteramos de que las cosas no ocurrieron de esa manera exactamente, cuando el ministro de la Guerra apareció sano y salvo en un programa de la televisión norcoreana, sin agujeros visibles de cañón en su guerrera. ¿Llevaría chaleco antibalas durante el fusilamiento?

El problema de la prensa imperialista es siempre el mismo: la realidad les estropea los mejores titulares.

El engaño procedía del Servicio de Inteligencia surcoreano, quien se lo contó a la agencia surcoreana de noticias Yonhap y luego el bulo rodó como radio macuto por todo el mundo, incluso hasta el punto de llegar a los diarios deportivos, como Marca sin que nadie haya rectificado. No se pierdan Ustedes la farsa y si quieren reírse un rato hagan una búsqueda por internet. Se encontrarán con titulares como éste del diario El Mundo:

Corea del Norte ejecuta a su ministro de Defensa con un cañón antiaéreo
http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/13/5552a39b268e3e4d348b4578.html
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Guerra psicológica

El Pentágono apuesta por internet para la guerra imperialista

El jueves de la semana pasada el Secretario de Defensa estadounidense Ashton Carter visitó Silicon Valley, donde tienen su sede las principales empresas tecnológicas de Estados Unidos, pronunciando una conferencia en la Universidad de Stanford (1) en la que presentó las líneas maestras de la Estrategia Ciber del Pentágono (2) hasta 2018.

Es el primer documento en afirmar que Washington utilizará internet como un arma de guerra, al afirmar que Estados Unidos “debe ser capaz de utilizar las ciberoperaciones para quebrar las redes de mando y control, infraestructuras críticas y sistemas de armas de los potenciales adversarios del país”.

Las operaciones de piratería informática se integrarán plenamente en las operaciones militares. Para ello, el Pentágono creará una fuerza compuesta por 6.200 piratas repartidos en tres tareas principales relacionadas con la defensa, inteligencia y ataque. Los piratas del imperialismo no estarán formados únicamente por personal militar, sino también por personal civil y reservistas, a tiempo parcial.

En su discurso Carter dijo que el Pentágono tiene que estar a la vanguardia de la innovación tecnológica como elemento central de la tercera estrategia de compensación (Third Offset Strategy) presentada durante el pasado mes de octubre (3). Pero para el imperialismo la innovación tecnológica ya no tiene como motor principal al ejército.

El Pentágono seguirá financiando, a través de la Agencia de Proyectos Avanzados (DARPA) o de otras instituciones científicas, proyectos tecnológicos avanzados que luego serán explotados comercialmente. Sin embargo, el grueso del desarrollo tecnológico se financiará con recursos privados.

La visita de Carter a Silicon Valley tiene un claro mensaje: la guerra imperialista necesita una industria tecnológica de vanguardia, en especial, en el ámbito de internet. El Pentágono va a poner sobre la mesa miles de millones de dólares para dinamizar la industria tecnológica en el ámbito bélico. Creará la Defense Innovative Unit Experimental para estrechar las relaciones entre los monopolios informáticos y el Pentágono, estar al día de las nuevas tecnologías y ayudar a las nuevas empresas a iniciarse en la guerra.

Los imperialistas seguirán financiando nuevos proyectos informáticos a través de IN-Q-Tel, la empresa de capital riesgo financiada por la CIA que impulsó Google hasta la cúspide tecnológica en la que se encuentra ahora. IN-Q-Tel lleva más de 15 años trabajando en Silicon Valley financiando a empresas que desarrollan nuevas tecnologías bélicas.

El Pentágono considera que la formación de sus informáticos es inadecuada. Los capitalistas privados hace mucho tiempo que van por delante y por ello ha previsto programas de intercambio con el sector privado. Durante un par de años los informáticos militares trabajarán en empresas civiles donde aprenderán su modo de trabajo e intentarán trasladar sus métodos al Pentágono.

A la inversa, los principales informáticos en materia de piratería de las empresas privadas trabajarán en las actividades bélicas del Pentágono.

Hace años que el Pentágono sabe que el único camino para mantener la hegemonía de Estados Unidos sobre el mundo requiere de consolidar su dominio en internet y en las nuevas tecnologías informáticas.

(1): http://www.defense.gov/Transcripts/Transcript.aspx?TranscriptID=5621
(2): http://www.defense.gov/home/features/2015/0415_cyber-strategy/Final_2015_DoD_CYBER_STRATEGY_for_web.pdf
(3): http://www.thiber.org/washington-tenemos-un-problema-thiber-en-el-ieee/

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¿Está el enemigo por ahí?

En octubre del año pasado, un mes que siempre recuerda a 1917, los medios de comunicación del mundo entero desencadenaron la histeria colectiva sobre el peligroso submarino ruso que había sido visto navegando furtivamente cerca de las costas de Suecia.

Los rusos cada vez están más cerca. Se atreven a acercarse a las costas de países tan civilizados y pacíficos como Suecia. Si todo lo ruso es un peligro, lo del submarino ya es el colmo porque navega sumergido y se oculta a la vista.

Las histerias van y vienen. Sólo duran el tiempo suficiente para aparecer a toda plana en las portadas de los noticiarios. Luego nadie se acuerda. ¿Localizó por fin la marina sueca al submarino ruso o logró escurrir el bulto?

La respuesta ha tardado en llegar, por lo que ya no es noticia. El sábado el contralmirante sueco Anders Grenstad declaró a la agencia de prensa TT que lo que pensaron que era un submarino ruso no era más que un “barco de trabajo”.

Ya ven Ustedes la mierda de radares que tienen los suecos: no son capaces de diferenciar a un barco que navega en superficie de un submarino. Si hubieran estado en guerra hubieran matado a una cofradía de pescadores de bajura.

Si Ustedes sospechan que todo fue una payasada (periodística y militar) habrán vuelto a acertar. Pero la falsa alarma le sirvió al ejército sueco para lograr un incremento sustancial de los presupuestos públicos destinados a armamento y equipación militar para el periodo 2016-2020.

Es lógico que cambien los viejos radares por otros que les permitan diferenciar a un viejo barco de pesca de un submarino de combate. Pero ese dinero debería haber salido del sueldo de los militares suecos, por inútiles.

Para atraer la atención de los papanatas de la prensa, la Marina de Guerra sueca desplegó durante semanas una búsqueda intensiva del esquivo submarino en la que participaron helicópteros, dragaminas y destructores que recorrieron toda la costa hasta el Mar Báltico a la caza del enemigo ruso.

En Suecia aún no se han olvidado de la farsa. El diario sueco Svenska Dagbladet publicará próximamente un informe exhaustivo de un operativo de búsqueda que fue lo más parecido a los inolvidables monólogos de Gila: