Decenas de soldados de la Brigada Givati abandonaron la base militar de Sde Teiman, en el Negev, después de una disputa con sus comandantes militares sobre la eliminación y destrucción de los símbolos utilizados por los soldados.
Decenas de soldados de la Brigada Givati abandonaron la base militar de Sde Teiman, en el Negev, después de una disputa con sus comandantes militares sobre la eliminación y destrucción de los símbolos utilizados por los soldados.
La policía británica investigará a los ciudadanos británicos que masacraron a la población palestina de Gaza combatiendo en las filas del ejército israelí.
En agosto del año pasado el Centro Jurídico de Interés Público (PILC) y el Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) presentaron una denuncia de 240 páginas a la policía, alegando que diez ciudadanos británicos habían cometido crímenes de guerra en Gaza dentro del ejército israelí.
Las acusaciones incluían crímenes sometidos al derecho internacional, como “asesinato premeditado, exterminio, ataque a civiles y deportación o traslado forzoso de población”.
En una respuesta inicial, la policía indicó que va a limitar su investigación a cuatro ciudadanos británicos identificables. Posteriormente, en abril, la policía informó a los denunciantes que no se llevaría a cabo ninguna investigación penal, alegando la falta de perspectivas realistas de condenas.
En un mensaje enviado la semana pasada con el PILC, la policía declaró que llevaría a cabo una nueva investigación preliminar sobre los cuatro ciudadanos británicos.
La investigación se ha encargado al equipo de crímenes de guerra de la policía, perteneciente al Mando Antiterrorista, que decidirá en última instancia si se inicia una investigación más amplia.
El cambio de postura se produce después de que la representante de PILC, Lubna Speitan, amenazara a la policía con un recurso de revisión judicial, alegando su actuación arbitraria.
El PILC afirmó que la policía no consideró todas las vías probatorias disponibles para la investigación. El cambio de rumbo brinda la oportunidad de una evaluación nueva e independiente basada en todas las pruebas disponibles.
El Pentágono deja de publicar datos sobre sus bajas en Oriente Medio y recurre, cada vez con mayor frecuencia, a razones de “seguridad operativa” para negarse a divulgar información sobre el número de muertos y heridos. CNN y el New York Times observan intentos sistemáticos de ocultar o encubrir información sobre los daños reales causados por los ataques con misiles iraníes.
Los últimos ataques iraníes contra instalaciones militares estadounidenses en Oriente Medio, incluida la base aérea de Muwaffaq Salti en Jordania, han herido a decenas de militares estadounidenses y dañado varios helicópteros.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, calificó las acusaciones de ocultar bajas como “invenciones diseñadas para confundir aún más al pueblo estadounidense” y “calumnias de mercenarios afines al New York Times”. Se apresuró a asegurar que las lesiones eran tan leves que ni siquiera era necesario registrarlas.
“Aunque desde el 7 de julio de 2026, casi 100 militares han sufrido lesiones de diversa gravedad, el 96 por cien de ellos se han reincorporado al servicio”, escribió. Sin embargo, su declaración contradice los hechos presentados tanto por periodistas como por imágenes satelitales.
La principal fuente oficial de información sobre las bajas entre el personal militar estadounidense es la base de datos centralizada del Departamento de Guerra para recopilar y almacenar información sobre bajas en situaciones de guerra (DCAS). Si bien antes la información se actualizaba en tiempo real, los dirigentes del Pentágono afirman ahora que el registro de nuevos casos puede tardar varios días, o incluso semanas, debido a los procesos de verificación.
Por este motivo, hasta hace poco, no se habían realizado actualizaciones significativas en la base de datos con respecto a los resultados de las primeras semanas de la escalada.
Un incidente revelador que ilustra el problema ocurrió en los últimos días. La base de datos DCAS se actualizó inicialmente, registrando cuatro nuevas muertes (cuando oficialmente solo se conocían tres) y 20 heridos, elevando el total de fallecidos a 18 y el de heridos a 447. Sin embargo, pocas horas después, los datos se eliminaron y se restablecieron las cifras anteriores (14 muertos y 427 heridos).
Posteriormente, los nuevos datos se reintrodujeron en la base de datos, pero solo en la sección de categorías de bajas, mientras que la tabla mensual conservó las cifras antiguas.
Es una prueba directa de que las estadísticas están siendo manipuladas y no simplemente retrasadas. Todo indica que las cifras se manipulan para ajustarse a la retórica deseada, en lugar de reflejar la situación real.
“Es una señal más de la creciente falta de transparencia. En lugar de responder con prontitud a las preguntas sobre lo que les está sucediendo a los hijos e hijas de Estados Unidos, el Pentágono ahora remite a los periodistas a la base de datos”, escribió Dan Lamothe, corresponsal de guerra del Washington Post.
En este contexto, la afirmación de Parnell de que “la inmensa mayoría” de los aproximadamente 100 heridos sufrieron “conmociones cerebrales leves” parece un intento de minimizar los daños, especialmente ante la aparición de fotografías que muestran daños significativos en bases estadounidenses.
Nuevas imágenes satelitales, publicadas y analizadas proporcionan evidencia irrefutable de que los ataques contra la base aérea de Muwaffaq Salti en Jordania causaron daños considerablemente mayores de los que reconoce el Pentágono. Según las fotografías, durante los últimos seis meses misiles iraníes impactaron varios puntos estratégicos en el territorio de la base.
En las zonas residenciales, aproximadamente 20 viviendas para las tropas estadounidenses resultaron completamente destruidas o gravemente dañadas. En esta zona, según informes oficiales, dos militares perdieron la vida y otro se encuentra desaparecido.
Además de los ataques a las infraestructura, también se han registrado pérdidas de aeronaves en tierra. Varios helicópteros UH-60 Black Hawk fueron destruidos en la misma base jordana. Si bien los impactos no se han confirmado oficialmente, las imágenes satelitales revelan daños en las áreas de estacionamiento de helicópteros.
Al menos tres o cuatro hangares que albergaban drones MQ-9 Reaper fueron completamente destruidos, y al menos dos drones estacionados en el exterior resultaron dañados por metralla.
También han circulado rumores sobre la destrucción de un avión de combate F-15. La Guardia Revolucionaria informó haber atacado hangares que albergaban aviones de combate, destruyendo una aeronave y un sistema de defensa antimisiles.
A diferencia de los helicópteros, este tipo de aeronaves generalmente pueden ser trasladadas rápidamente a otro aeródromo en caso de peligro. Sin embargo, es posible que la aeronave no pudiera despegar porque estaba siendo reparada.
En medio de los reveses militares estadounidenses, la situación en la región continúa deteriorándose. El Estrecho de Ormuz está prácticamente cerrado. En una semana, del 13 al 19 de julio, el número promedio de tránsito de petroleros se redujo de más de 20 a 7 u 8 diarios.
Mientras tanto, se ha abierto un segundo frente. Como ya anunciamos, el 20 de julio los huthíes anunciaron un bloqueo naval contra Arabia Saudí en el estrecho de Bab El Mandeb. Estados Unidos se enfrenta, pues, a una amenaza simultánea en dos rutas marítimas estratégicas. Es un importante desafío estratégico para el cual el Pentágono no tiene una respuesta clara.
En este contexto, las amenazas estadounidenses suenan cada vez más vacías. El Pentágono es incapaz de proteger sus bases de los ataques iraníes, incapaz de garantizar la navegación en el Estrecho de Ormuz, y carece de una respuesta coherente al bloqueo huthí en el Mar Rojo.
Estados Unidos está perdiendo el control de la situación en la región, pero hace todo lo posible por ocultarlo. Los intentos estadounidenses por intimidar a Irán parecen cada vez más inútiles ante un panorama de bajas ocultas, falta de una estrategia coherente y un creciente cansancio estadounidense ante las mentiras constantes.
El gobierno de Países Bajos anunció el martes que prohibiría las importaciones de los territorios palestinos ocupados por los colonos israelíes a partir del 22 de septiembre.
Irán no puede enriquecer uranio, pero Arabia Saudí sí porque tiene el aval de Estados Unidos. Un acuerdo firmado por Trump con Riad podría proporcionar al reino una capacidad de enriquecimiento de uranio para su programa nuclear civil.
El lunes los huthíes dijeron que impondrían un bloqueo naval a Arabia Saudí, abriendo un nuevo frente contra Estados Unidos en su guerra de agresión con Irán y elevando la amenaza al suministro mundial de energía y el comercio más allá del Golfo.
Messi ha visitado Israel varias veces durante su carrera. En 2013 el F.C. Barcelona y él viajaron a Israel dentro de una “gira por la paz”. Durante el viaje se reunió con Netanyahu y el presidente Shimon Peres, y saludó a los soldados del ejército israelí. Ataviado con una kipá, rezó en el Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado del judaísmo.
Desde la revolución de 1979 Estados Unidos e Irán han firmado tres acuerdos, el último de ellos en junio de este año, calificado como “memorando de entendimiento” porque ni siquiera se le podía llamar “acuerdo”.
El primero fueron los Acuerdos de Argel, firmados el 19 de enero de 1981, en tiempos de Carter, para liberar a los rehenes capturados en la embajada de Teherán poco después de la revolución.
El segundo fueron los acuerdos nucleares firmados por Obama en 2013 y llamado “Plan de Acción Integral Conjunto”.
Ninguno de los tres han servido para nada porque Estados Unidos no reconoce nunca sus compromisos con terceros países, cualquiera que sea su contenido. Cuando Estados Unidos pone algo por escrito es la señal de una derrota. Firma porque no le queda más remedio.
El primero lo firmaron después del fracaso de los intentos diplomáticos para liberar a los rehenes. Como ocurre siempre, la diplomacia estadounidense encubría una operación militar, llamada “Eagle Claw”, para lograrlo.
La operación, iniciada el 24 de abril de 1980, se convirtió en un fiasco cuando el clima severo en la ciudad desértica iraní de Tabas y los fallos mecánicas hicieron que Carter la abortara. Ocho estadounidenses murieron, un avión de transporte y un helicóptero fueron destruidos en una colisión, y cinco helicópteros adicionales fueron abandonados o capturados por las fuerzas iraníes.
Luego, después de 444 días de que Irán no parpadeara y retuviera a los rehenes, Carter firmó los Acuerdos de Argel, que contenía cláusulas que no podían ser más explícitas:
“Estados Unidos promete que es y a partir de ahora será la política de Estados Unidos de no intervenir, directa o indirectamente, política o militarmente, en los asuntos internos de Irán”.
“Irán y los Estados Unidos […] seleccionarán inmediatamente un banco central mutuamente aceptable […] para actuar […] como depositario del dinero y los fondos de seguridad”.
“Al finalizar los acuerdos de depósito en garantía requeridos con el Banco Central, Estados Unidos llevará a cabo la transferencia al Banco Central de todos los lingotes de oro que es propiedad de Irán”.
“Comenzando con la adhesión de Irán y Estados Unidos a esta declaración […] Estados Unidos organizará […] la transferencia a Irán de todas las propiedades iraníes que se encuentran en Estados Unidos y en el extranjero”.
“Si surge alguna disputa entre las partes en cuanto a si los Estados Unidos han cumplido alguna obligación […] Irán puede someter la disputa a arbitraje vinculante por parte del tribunal establecido por, y de conformidad con las disposiciones del acuerdo de resolución de reclamaciones”.
Irán cumplió y liberó a los rehenes pero Estados Unidos se olvidó de su parte del trato. Las miles de sanciones impuestas a lo largo de 45 años son un buen ejemplo de ello.
La guerra desatada el 28 de febrero en compañía de Israel es otro ejemplo. La desestabilización del mes anterior y el intento de volver a imponer la monarquía en la figura del hijo del antiguo shah de Irán, es otro.
Se suponía que la guerra duraría de 4 a 5 semanas, pero duró 110 días y ya está de vuelta.
El primer día Estados Unidos bombardeó una escuela primaria en Minab, Irán, matando a 168 niños. Fue un ataque doble: los supervivientes del primero que intentaron refugiarse o ayudar fueron alcanzados por un segundo misil. El asesinato masivo de niños fue tan horrible y causó tanta consternación en todo el mundo que incluso los más ardientes partidarios de Estados Unidos no pudieron defenderlo. Los cómplices europeos de Estados Unidos e Israel trataron de distanciarse de los agresores.
Estados Unidos todavía está “investigando” el crimen.
El mismo día del ataque, más de 40 dirigentes iraníes fueron asesinados, incluido Ali Jamenei y su familia. Luego, durante 37 días más, Estados Unidos e Israel bombardearon a Irán con todo lo que tenían. Los sistemas de defensa aérea, los activos navales, los sistemas de mando y control, las infraestructuras de misiles y drones, así como los hospitales e instalaciones de atención médica, las escuelas, las universidades y los centros de investigación, los museos, los sitios históricos, los puentes y las instalaciones petroleras y petroquímicas, fueron atacados. Al menos 3.200 iraníes murieron y más de 20.000 resultaron heridos.
Mojtaba Jamenei, de 56 años, reemplazó a su padre y los demás dirigentes asesinados fueron reemplazados por otros. Irán respondió. Israel no solo fue atacado con drones y misiles, sino que las instalaciones estadounidenses en el Golfo Pérsico también fueron destruidas. Esto incluyó bases estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahrein, Arabia Saudí y Jordania.
La Guardia Revolucionaria cerró el Estrecho de Ormuz a principios de marzo. Trump amenazó a Irán con una “destrucción total”. Si Irán no reabre el Estrecho de Ormuz, escribió el 7 de abril, “toda una civilización morirá esta noche y no volverá nunca”. Algunos lo interpretaron como una amenaza nuclear.
Las amenazas se alternaban con declaraciones de que Estados Unidos había destruido las defensas aéreas, la marina y la fuerza aérea de Irán. En realidad, por supuesto, Irán nunca tuvo mucho de un sistema de defensa aérea, fuerza aérea o marina para empezar. Pero tenía un montón de misiles y drones, y estos causaron estragos en Israel y los jeques en el Golfo Pérsico. El implacable contraataque de la Guardia Revolucionaria contra las instalaciones estadounidenses e Israel, así como el cierre del Estrecho, comenzaron a sacudir la economía mundial. Se frenó la tasa mundial de crecimiento del PIB se y los precios comenzaron a subir. La perspectiva asustó no solo a los europeos sino también a los estadounidenses. Trump admitió más tarde que continuar la guerra contra Irán “podría haber causado una depresión internacional”.
Estados Unidos estaba agotando rápidamente sus existencias de misiles y antimisiles. Después de siete semanas de guerra, el ejército estadounidense había consumido al menos el 45 por cien de su reserva de misiles de ataque de precisión, al menos el 50 por cien de su inventario de misiles THAAD y casi el 50 por cien de su reserva de misiles interceptores de defensa aérea Patriot.
Otro temor fue el aumento del costo de la guerra. El Pentágono inicialmente estimó que la guerra en Irán había costado a los estadounidenses 29.000 millones de dólares. Pero más tarde, hubo una solicitud de financiamiento de defensa suplementaria de 80.000 millones. Otras estimaciones fueron mucho más altas. Aquellos que incluían costos indirectos, como aumentos en los precios de los alimentos y el combustible, proyectaron, a mediados de junio, que la guerra había costado a la población estadounidense alrededor de 132.000 millones.
La reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos cayó a su nivel más bajo desde 1983. Un caza F-15 estadounidense fue derribado por parte de las fuerzas iraníes. Al menos 38 veces Trump repitió que un acuerdo con Irán era inminente. Finalmente, el 17 de junio, después de 109 días de comenzar la agresión, Trump firmó.
El documento tiene dos páginas y media y consta de 14 párrafos. El primero declara “la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluso Líbano”. ¿Cómo se convirtió Líbano en un “frente” en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán? El párrafo nunca menciona a Israel o Hezbollah y la lucha de este último contra Israel durante más de cuatro décadas. La omisión deja espacio para que Israel continúe su agresión contra Líbano y, de hecho, Israel no se ha marchado de allá.
Es otra muestra de la desesperación de Estados Unidos. Una demanda de un alto el fuego en Líbano nunca había aparecido en ningún acuerdo previo entre Estados Unidos e Irán. Si Estados Unidos estuviera negociando desde una posición de fuerza, nunca habría aceptado la inclusión de tal alto el fuego. En cambio, habría argumentado que Hezbollah es una organización terrorista irrelevante para cualquier alto el fuego entre ambas partes.
El segundo párrafo del memorando recuerda los Acuerdos de Argel: “La República Islámica de Irán y Estados Unidos de América se comprometen a respetar la soberanía y la integridad territorial del otro y a abstenerse de interferir en sus asuntos internos”. Sin embargo, Estados Unidos continúa bombardeando Irán diariamente, en su mayoría áreas costeras en el sur.
El compromiso de no interferir en los asuntos internos de Irán se contradice con otros artículos en el memorando de entendimiento, como el tercero que dice: “La República Islámica de Irán y Estados Unidos de América se comprometen a negociar y lograr el acuerdo final, en un máximo de 60 días, extensible con consentimiento mutuo”. Si Estados Unidos respetara la soberanía y la integridad territorial de Irán y no interfiriera en sus asuntos internos, ¿por qué debería haber un “acuerdo”, presumiblemente sobre el programa nuclear de Irán, que es un asunto interno de Irán?
El cuarto párrafo dice que Estados Unidos “se compromete a eliminar sus fuerzas de la proximidad de la República Islámica de Irán dentro de los 30 días posteriores al acuerdo final”. Pero, ¿qué significa la proximidad de Irán? ¿Significa que Estados Unidos va a abandonar todas sus bases en el Golfo Pérsico en 30 días?
El quinto párrafo es el gran hueso de la disputa y ha llevado a una guerra continua entre Irán y Estados Unidos: “La República Islámica de Irán hará los arreglos utilizando sus mejores esfuerzos para el paso seguro de buques comerciales, sin cargo durante 60 días solamente”. Esto se puede interpretar en el sentido de que Irán supervisará el tráfico en el Estrecho de Ormuz. Es así como la Guardia Revolucionaria lo ha interpretado, y cuando Estados Unidos intenta redirigir los barcos lejos del control de Irán, la Guardia Revolucionaria les dispara.
El sexto párrafo es similar al compromiso de devolver el dinero a Irán que ya constaba en los Acuerdos de Argel: “Estados Unidos de América se compromete, con socios regionales, a desarrollar un plan definitivo y mutuamente acordado con al menos 300.000 millones de dólares”.
El séptimo promete el fin de “todo tipo de sanciones contra la República Islámica de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, las resoluciones de la Junta de Gobernadores del OIEA y todas las sanciones unilaterales de Estados Unidos, tanto primarias como secundarias, de acuerdo con un calendario mutuamente acordado como parte del acuerdo final”. Es muy poco realista. Incluso si Trump quisiera levantar “todas las sanciones” contra Irán, el Congreso probablemente se lo impediría.
Los párrafos octavo y noveno abordan los límites al programa nuclear de Irán y contradicen el segundo, ya que el programa nuclear de Irán, que, según una evaluación de inteligencia de Estados Unidos, no es un programa activo y, además, es parte del derecho soberano de Irán.
Lo interesante de estos párrafos son las concesiones hechas por Estados Unidos. Contrariamente a las repetidas exigencias de que Irán debe detener el enriquecimiento de uranio y que todo el uranio altamente enriquecido se les tiene que entregar, el noveno artículo establece que “Irán mantendrá el status quo actual de su programa nuclear”. Además, el octavo artículo establece que las dos partes “han acordado resolver la disposición del material enriquecido almacenado de conformidad con un mecanismo que se acordará mutuamente […] con la metodología mínima para reducir la mezcla sobre el lugar”.
El décimo párrafo dice que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitirá exenciones por exportar petróleo crudo iraní, productos derivados del petróleo y derivados. Este compromiso se vino abajo el 7 de julio cuando Estados Unidos retiró la exención, culpando a Irán por atacar a tres petroleros.
El undécimo párrafo repite los Acuerdos de Argel: “Estados Unidos de América se compromete a poner a disposición de Irán los fondos y activos congelados o restringidos”. El duodécimo es otra repetición: Estados Unidos e Irán “acuerdan que se establecerá un mecanismo ejecutivo para seguir la implementación exitosa de este Memorando de Entendimiento y el cumplimiento futuro del acuerdo final”.
Los dos últimos párrafos se refirien también a un futuro acuerdo final y su respaldo por una “resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU”. Es similar a la promesa de los Acuerdos de Argel de resolver las disputas mediante un arbitraje vinculante.
El memorando de entendimiento de junio, lo mismo que los Acuerdos de Argel de 1981, estaban condenados al fracaso. Trump ya declaró el 8 de julio que el memorando había terminado. También dijo que los negociadores iraníes son “escoria” y que ya no “quiere lidiar con ellos”. Se reanudaron los bombardeos, se volvieron a imponer sanciones y bloqueos.
Sasan Fayazmanesh https://www.counterpunch.org/2026/07/17/we-have-been-there-before-the-us-iran-mou-and-the-algiers-accords/
Anoche Estados Unidos lanzó la sexta ola consecutiva de ataques contra las infraestructuras de transporte de Irán, golpeando aeropuertos, puentes y estaciones de trenes. Desde la semana pasada, los renovados ataques estadounidenses han matado al menos a 30 personas en Irán, dijo el portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani.
Al más puro estilo mafioso, Trump exige el reembolso de los países del Golfo por la protección brindada por el ejército estadounidense contra los ataques iraníes. Desde el despacho oval, el presidente nombró a Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Kuwait como beneficiarios de su “protección”.
“Estamos protegiendo una parte muy rica del mundo, estamos gastando dinero, por eso nos van a reembolsar esta protección”, dijo el presidente estadounidense a los periodistas en la Casa Blanca.
El chantaje se produce después de meses de exposición directa de los países del Golfo a las represalias iraníes. Desde finales de febrero, Bahrein, sede de la Quinta Flota estadounidense, y Kuwait, que alberga la base aérea Ali Al Salem, han sido atacados repetidamente con misiles balísticos y drones contra intereses estadounidenses en su territorio.
Según un recuento transmitido por la agencia Anadolu, Irán atacó siete países árabes con más de 6.400 misiles y drones en el espacio de 41 días en la primavera.
Qatar no se salvó: fragmentos de misiles balísticos interceptados sobre Doha hirieron a varios civiles, entre ellos un niño, y un ciudadano qatarí perdió la vida durante una operación de búsqueda y rescate en el mar.
Emiratos Árabes Unidos también vieron sus sistemas de defensa bajo el fuego iraní, mientras que Jordania interceptó varias oleadas de misiles dirigidos a su territorio.
Los analistas del instituto estadounidense Jinsa estiman que los países del Golfo habían agotado gran parte de sus recursos reservas de interceptores Patriot: Kuwait y Emiratos utilizaron alrededor del 75 por cien de los suyos y Bahrein hasta el 87 por cien.
El padrino Trump ya mencionó un mecanismo económico vinculado al Estrecho de Ormuz, mediante el cual Estados Unidos se declararía “guardián” del paso marítimo a cambio de una comisión del 20 por cien sobre los cargamentos que transiten por la ruta. El Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, lo rechazó y afirmó en las redes sociales que Irán sigue siendo el verdadero garante del Estrecho y, como tal, se le debe pagar por el servicio.
Trump también consideró que Washington no tenía necesidad de los aliados del Golfo, afirmando tener reservas de petróleo mayores que las de cualquier otro país. Sin embargo, calificó la relación de muy eficaz, sin detallar por el momento las modalidades concretas del reembolso solicitado a las capitales afectadas.