Marruecos envía tropas a Gaza para desarmar a la resistencia palestina

El 15 de julio Marruecos se convirtió en el primer país árabe y africana en desplegar su ejército dentro de la “fuerza internacional de estabilización” de Gaza y del “plan de paz” de Trump para la Franja, reforzados por su igualmente fantasmal “Junta de Paz”.

Originalmente la “fuerza de estabilización” se planeó para desplegar 500 militares marroquíes en un campo de refugiados en la ciudad sureña de Rafah. La cifra ahora se ha reducido a solo 200 soldados. La Fuerza trabaje bajo las órdenes del ejército israelí.

Marruecos es miembro fundador de la “Junta de Paz” y, desde que firmó el acuerdo, Hamas ha anunciado su propuesta de desarme condicional de acuerdo con el plan de Trump para Gaza. Sin embargo, como cabía esperar, Israel ha ignorado su parte del acuerdo y no muestra signos de retirarse de Palestina y de los territorios que sigue ocupando ilegalmente. En lugar de dar un plazo de retirada, el ministro de Economía israelí, Bezalel Smotrich, propuso extender los asentamientos ilegales a Gaza.

El objetivo es que la “fuerza estabilización” reemplace al ejército israelí y mantenga la ocupación de Gaza. Supone entrar en la Franja para que las tropas israelíes puedan dedicarse a otros fines y obligar a los palestinos a rendirse y ser desarmados.

El Índice 2025 del Centro Árabe de Washington, publicado a principios de este año, muestra que el 89 por ciento de los marroquíes se oponen a reconocer a Israel, con solo un seis por ciento que apoya la normalización con los sionistas.

Es un intercambio en el que Marruecos da alas a la pantomima de una “fuerza internacional de estabilización”, a cambio del respaldo de Estados Unidos e Israel a la anexión del Sáhara y a su conversión en el gendarme del Estrecho de Gibraltar, encargado de cerrar el Mediterráneo a los buques rusos por ambos costados.

Marruecos es el típico estado pelele del imperialismo, el único del norte de África y árabe que despliega fuerzas militares en la “fuerza estabilización”, uniéndose a otros de parecida factura, como Kosovo, Albania, Kazajistán, Indonesia y, más recientemente, Uganda.

Mientras tanto, el vecino Egipto ha limitado su participación a la formación y el apoyo logístico.

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