El costo de los drones MQ-9 Reaper perdidos por las fuerzas estadounidenses en la lucha contra Irán se estima en más de 1.300 millones de dólares. Un total de 45 aeronaves han sido destruidas o están desaparecidas desde el inicio de la guerra, lo que representa aproximadamente una cuarta parte de la flota desplegada.
Antes del estallido de las hostilidades, el 28 de febrero, el ejército estadounidense contaba con aproximadamente 185 Reaper, 165 en la Fuerza Aérea y 20 en el Cuerpo de Marines. En mayo el general David Tabor informó al Senado que la flota restante se había reducido a unas 135 aeronaves. El coronel Joshua Benson aclaró que los Marines no han perdido ningún Reaper, ya que estas aeronaves operan principalmente en la región de Asia-Pacífico, lejos del teatro de operaciones iraní.
El número de drones destruidos, 45 en total, supera con creces las estimaciones previas: en el momento del acuerdo de alto el fuego alcanzado el 9 de abril entre Washington y Teherán, la prensa informó del derribo de aproximadamente dos docenas de drones. Un cuarto funcionario aclaró la cifra de pérdidas: no todos los drones fueron derribados por fuego enemigo; un número indeterminado se estrelló tras perder la comunicación con sus operadores.
El Estrecho de Ormuz es el foco de la mayor parte de la actividad de los Reaper. Utilizados para vigilancia y ataques selectivos, estos drones vuelan a baja altitud y velocidad reducida, lo que los convierte en objetivos relativamente fáciles para Irán.
Cada Reaper cuesta entre 30 y 50 millones de dólares, dependiendo de sus sensores y armamento. El dron, que entró en servicio en 2007 como sucesor del Predator, fue utilizado en 2020 para asesinar al general iraní Qassem Soleimani en Bagdad, un precedente que ha puesto de manifiesto su vulnerabilidad ante las tensiones con Teherán, a pesar de su papel central en las operaciones de ataques selectivos estadounidenses.
El Congreso estadounidense sigue dividido respecto a la estrategia de financiación de la guerra. En junio el gobierno de Trump solicitó al Congreso 80.000 millones de dólares para cubrir los costes operativos y de reposición relacionados con la guerra.
Un informe publicado la semana pasada por el American Enterprise Institute destaca las dificultades que enfrenta la industria de defensa estadounidense para reponer sus reservas de municiones críticas, citando como ejemplo los interceptores THAAD, cuya sustitución podría tardar varios años al ritmo de producción actual.
Aviones de la OTAN derriban drones en Letonia y Rumanía
En Rusia, el gobierno de la región de Leningrado afirmaron el viernes haber destruido más de 50 drones ucranianos durante la noche. También se informó de un incendio en el puerto de Ust-Luga, situado en el golfo de Finlandia.
Por su parte, los aviones de combate de la OTAN matan las moscas a cañonazos. Ayer derribaron un dron en el este de Letonia tras ingresar en su espacio aéreo y esta madrugada un caza español ha derribado otro en Rumanía
El ejército letón había informado de la intrusión antes de que el Ministerio confirmara la intervención de los aviones de combate aliados. Letonia no ha atribuido públicamente el dron a un país específico.
Varios países del flanco oriental de la OTAN se enfrentan a la penetración de drones por sus fronteras. Finlandia anunció una restricción temporal de su espacio aéreo y fronteras marítimas en la parte oriental del Golfo de Finlandia. Helsinki no especificó ningún posible vínculo entre esta medida y los sucesos ocurridos en la región.
La proximidad geográfica de estos incidentes se produce en un contexto de mayor vigilancia en torno a la frontera oriental de la OTAN. Letonia comparte aproximadamente 270 kilómetros de frontera con Rusia.
La OTAN cambia de estrategia
Las intervenciones se producen pocas semanas después de un cambio significativo en la estrategia de vigilancia aérea de la OTAN. El cambio amplía las prerrogativas de las tripulaciones encargadas de la vigilancia del espacio aéreo de Letonia, Lituania y Estonia. El nuevo mandato les otorga mayor libertad para reaccionar ante objetos catalogados como “amenazas”, incluidos los drones. Esta decisión se tomó al término de la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara.
La misión de vigilancia aérea en los estados bálticos existe desde 2004, año en que Estonia, Letonia y Lituania se unieron a la OTAN. Estos países no poseen fuerzas de combate comparables a las de sus padrinos y, por lo tanto, se benefician del despliegue de fuerzas aéreas proporcionado de forma rotatoria por otros miembros de la OTAN, como España.
El fortalecimiento del despliegue se produce en un momento en que la Alianza busca mejorar su capacidad para detectar y neutralizar “amenazas aéreas” en su flanco oriental. En junio el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, ya había indicado que aeronaves aliadas habían interceptado y destruido un dron que había entrado en el espacio aéreo letón, presentando estos incidentes como una cuestión de defensa colectiva para la Alianza.