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El Proyecto Jedi del Pentágono: las guerras imperialistas 2.0 no se acabarán nunca

El Pentágono está invirtiendo grandes sumas de dinero en tecnologías que intensificarán las guerras posteriores al 11-S, según el periódico The Guardian. “Al adoptar las últimas herramientas que ofrece la industria de la tecnología, el ejército de Estados Unidos está creando una forma más automatizada de guerra, una forma que aumentará enormemente su capacidad de hacer la guerra en cualquier lugar y para siempre”.

“El Ministerio de Defensa cerrará el período de licitación de uno de los mayores contratos de tecnología de su historia: la Infraestructura Conjunta de Defensa (Jedi). Jedi es un ambicioso proyecto para construir un sistema informáatico en la nube al servicio de las fuerzas estadounidenses en todo el mundo, desde analistas detrás de una oficina en Virginia hasta soldados patrullando en Níger. El contrato tiene un valor de hasta 10.000 millones de dólares en 10 años, por lo que las grandes empresas de tecnología están luchando por conseguirlo”.

El Proyecto Jedi tiene como objetivo militarizar la llamada “inteligencia artificial”. El Ministerio de Defensa habría empezado a llamar a esto “guerra algorítmica”. Al reunir la información militares en una plataforma moderna en la nube y usar los servicios de aprendizaje que estas plataformas proveen para analizar estos datos, el Jedi ayudará al Pentágono a lograr sus propósitos de “inteligencia artificial”.

Hasta ahora, la “inteligencia artificial” del Pentágono se ha centrado en armas autónomas, como los robots asesinos de tipo Terminator que matan a la población sin ninguna intervención de un operador humano. El Pentágono se centra en la ayuda de la “inteligencia artificial” para determinar a quién matar o qué objetivos bombardear en el contexto de la guerra algorítmica.

El Proyecto Maven del Pentágono ya está poniendo en práctica esta idea. Maven, también conocido como el Equipo de Guerra Algorítmica Multifuncional, apareció recientemente en los titulares por provocar una protesta de los trabajadores de Google por la participación en él de la multinacional.

Maven es el proyecto exploratorio del ejército sobre inteligencia artificial. Su fase inicial consiste en utilizar el aprendizaje automático para escanear secuencias de vídeo de los aviones no tripulados para ayudar a identificar a las personas, los vehículos y los edificios que pueden ser bombardeados.

“Tenemos analistas viendo vídeos en pantalla completa durante 6, 7, 8, 8, 8, 9, 10, 10, 10, 11 horas a la vez”, dice el general Jack Shanahan, director del Proyecto. los programas de Maven automatizan esta tarea y luego transmiten sus hallazgos a un humano.

Hasta ahora, ha sido un gran éxito: el programa se ha desplegado en hasta seis sitios de combate en Oriente Medio y África. El objetivo es cargar el programa en los propios drones, para que puedan localizar los objetivos en tiempo real.

Estos programas fortalecerán el complejo militar-industrial, tecnológico e informático para perpetuar las guerras en el mundo, concluye The Guardian.

—https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/oct/11/war-jedi-algorithmic-warfare-us-military

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Del ‘gran tablero’ al ‘anillo de oro’: los países de Asia central unen sus fuerzas con Rusia y China

El viceministro ruso de Asuntos Exteriores ruso, Oleg Syromolotov, ha denunciado que el Califato Islámico está agrupando sus fuerzas en el norte de Afganistán.

Syromolotov participaba en una conferencia de dos días sobre “La lucha contra el terrorismo y la prevención del extremismo violento” en Dushanbé, la capital tayika.

El coronel estadounidense Kone Faulkner ha calificado estas advertencias de “propaganda rusa”. Estados Unidos niega que los yihadistas estén acumulando efectivos en Asia central porque son ellos quienes están dirigiendo el reagrupamiento.

Para Estados Unidos, Moscú manipula la amenaza terrorista para buscar aliados en la región. Los Estados de Asia central colaboran con Rusia a través del Tratado de Defensa Mutua de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y con China a través de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCS), mientas que Washington quiere ser el único “proveedor de seguridad” en la región.

Estados Unidos está tratando de reactivar su asociación estratégica con Uzbekistán, tras la visita de la semana pasada de su Presidente a Washington, donde se reunió con Trump (1).

Es, pues, bastante evidente que la presencia del Califato Islámico en Asica central también tiene como objetivo dividir y sembrar las semillas del caos en Asia central, como ha hecho en Oriente Medio. Si no pueden sacar a Rusia y China de la región, al menos pueden lograrlo al menos con alguno de los países, sacarlos de las organizaciones internacionales de seguridad e impedir el trazado de la Ruta de la Seda.

Hasta ahora la política imperialista no sólo no ha tenido éxito sino que ha provocado efectos tan contraproducentes, como el alejamiento de Pakistán, un aliado tradicional de Estados Unidos que se acerca tanto a China como a Rusia.

El enfrentamiento entre la URSS y Pakistán alcanzó un máximo en los ochenta, durante la etapa de la presencia militar del Ejército Rojo en Afganistán y la alianza se está forjando exactamente en el mismo lugar. El acercamiento ruso-pakistaní había sido hasta ahora el eslabón más débil del consorcio que ambos países forman con China, Irán y Turquía, pero ahora es uno de los más prometedores.

Así se ha acabado trenzando el llamado “anillo de oro” de los países centroasiáticos, una pesadilla para la diplomacia del Departamento de Estado en Washington. Estados Unidos se ha esforzado al máximo para evitar que Rusia y China unan sus fuerzas contra y ha fracasado. Luego ha visto que esas dos potencias unen sus fuerzas, además, con los países del “gran tablero” (2) centroasiático.

Sólo otra guerra regional puede destruir esa coalición de fuerzas. Ese es el significado de la presencia del Califato Islámico en Afganistán: deben desempeñar hoy el papel que desempeñaron los talibanes en los ochenta.

(1) https://www.whitehouse.gov/briefings-statements/united-states-uzbekistan-launching-new-era-strategic-partnership
(2) https://orientalreview.org/2018/03/31/from-bandwagoning-against-eurasia-to-circling-the-wagons-in-the-center-of-i

Yihadistas del Califato Islámico y talibanes capturados por la policía afgana

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Un corredor estratégico suministrará gas al sur de Europa procedente de Azerbaián

Los países que formaron parte de la antigua URSS, como Azerbaián, intentan hacerse con la mayor parte del gigantesco mercado del suministro energético europeo.

En Bruselas los deseos no tienen nada que ver con la realidad. De palabra dicen que están tratando de reducir su dependencia del gas ruso, pero lo único cierto es que el consumo aumenta cada día. En Europa-28 la cuota de mercado del gas ruso se situó en el 35 por ciento el año pasado, mientras que en Alemania la proporción se acerca al 60 por ciento.

Azerbaián quiere un pedazo de ese pastel y el martes inauguró un gasoducto de gran importancia geoestratégica, un paso fundamental para la creación de un corredor de gas destinado a abastecer Europa desde el sur, un proyecto presupuestado en 40.000 millones de dólares.

La ceremonia se retransmitió por la televisión de Bakú y en su discurso el presidente azerí Ilham Aliyev habló de la creación de “un nuevo mapa energético de Europa”. El proyecto se lleva a cabo en un contexto de estrecha cooperación regional entre Azerbaián, Turquía y Georgia, dijo Aliyev, quien agradeció el apoyo de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea.

A unos 50 kilómetros de la capital, Bakú, Aliyev abrió por vez primera las puertas de la terminal de Sangacal, en el Mar Caspio, el tramo del gasoducto que conduce hacia Turquía, país del que saldrá otro gasoducto hacia Europa, llamado Tanap o TransAnatoliano.

Las primeras entregas de gas a Europa desde el gigantesco campo Shah Deniz deberían comenzar en 2020 y se espera que el corredor suministre 10.000 millones de metros cúbicos de gas al año a Europa y 6.000 millones de metros cúbicos a Turquía.

El proyecto reúne tres gasoductos para llevar el gas de los yacimientos azerbaiyanos a Europa a través de Turquía, Grecia, Albania y el Mar Adriático. Con el tiempo, la red tendrá que recorrer un total de 3.500 kilómetros a través de siete países. Una docena de grandes empresas de energía están participando en el proyecto con una inversión total de alrededor de 40.000 millones de dólares.

Las rutas de transporte constan de tres segmentos: el Gasoducto del Cáucaso Meridional (SCP), que conectará los yacimientos del Mar Caspio con Turquía, el Gasoducto TransAnatoliano (Tanap), cuya finalización está prevista para este año, y el Gasoducto Trans-Adriático (TAP), cuyo tramo final termina en Apulia, Italia, y se espera que esté operativo para el año que viene.

En mayo de 2016 el Primer Ministro griego Alexis Tsipras inauguró las obras de construcción del tramo griego del TAP, de 550 kilómetros de longitud.

Paralelamente a la construcción de los tres segmentos del gasoducto, el corredor meridional requirió el desarrollo del yacimiento azerbaiyano Shah Deniz 2, la perforación de pozos y la puesta en marcha de la producción de gas en alta mar en el Mar Caspio, así como la ampliación de la planta de procesamiento de gas natural en la terminal de Sangacal.

Hasta la fecha Azerbaián sólo ha vendido su gas a escala regional, pero el nuevo proyecto podría convertir al país en un actor importante en el sector del gas. La nueva infraestructura permitirá suministrar más gas cada año y que en diez años el país podrá exportar 31.000 millones de metros cúbicos de gas anuales.

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Al imperialismo le interesa mucho controlar ‘el opio del pueblo’

Nadie como Marx disfrutaría hoy más leyendo los nuevos ecos de cierto renacer religioso en el mundo, a diferencia de sus discípulos, que presumen de ateísmo para evadirse de uno de los recursos a los que siempre ha echado mano el imperialismo. Al fin y al cabo la inmensa mayoría de la población mundial es religiosa y para manipularla hay que manipular su religión, y lo mismo le ocurre a los que pretenden exactamente lo contrario.

La evolución del Opus Dei es simétrica al Concilio Vaticano II, los curas obreros y la teología de la liberación. Por lo tanto, en el mundo no hay una religión sino muchas, muy diferentes, que desempeñan funciones sociales, políticas e ideológicas también diferentes según los fieles a los que va dirigida.

Eso le ocurre incluso una religión centralizada, como el catolicismo, que es diferente en Europa, Latinoamérica o África. Con mucha más razón al islam, que es un opio distinto, mucho más diverso.

A primera hora esta mañana desayunamos con el siguiente titular en la boca: “La mezquita de París sigue en manos de los servicios argelinos”, en referencia al espionaje argelino (1). Al mismo tiempo sabemos que la de Munich está desde hace décadas en manos de la CIA (2), la de Ripoll (Girona) en las del CNI y así sucesivamente podríamos seguir a lo largo del muchos países del mundo.

¿Qué intereses tiene el espionaje imperialista para dedicar sus energías a las mezquitas?

El número dos de la de París, Mohamed Lawanughi, es un agente del antiguo DRS, el servicio secreto argelino, y trata de imponer su sello al islam en Francia a través de un centro de culto que sirve de escaparate para los musulmanes de las antiguas colonias francesas, especialmente del norte de África.

A la mezquita de París no sólo van los fieles a ponerse de rodillas sobre una alfombra, sino que es una escuela de futuros imanes. Actualmente unos 140 “dirigentes del culto islámico” están bajo el control de la mezquita de París, o sea, del gobierno argelino y, seguramente, del francés.

Lawanughi es un sargento del ejército argelino al que desmovilizaron hace 20 años para trasladarlo a los “servicios especiales” de la capital francesa donde el coronel Alí Benguedda, apodado “El Pequeño Smain”, le colocó de guardaespaldas en un lugar discreto a la sombra del rector de la mezquita, Dallil Bubakeur.

Lo mismo que muchos oficiales del espionaje argelino, “El Sargento”, como se le conoce, veranea en Benidorm, donde tiene un chalet en una urbanizaciones de lujo.

En País ejerce una doble función. No sólo espía a los exiliados argelinos de la guerra de hace 20 años contra el fundamentalismo, sino que tiene la pretensión de reformar el “islam francés” de la mano de Macron, el Presidente de una República que alardea de “laicismo” cuando le conviene.

La semana pasada Bubakeur se trasladó a Argel para explicar en la orilla africana del Mediterráneo lo que debe ser el islam en la orilla europea. La conferencia estaba patrocinada, entre otros, por el embajador francés en Argel porque a las dos orillas les interesa mucho el islam (el control político del islam).

Unos, los argelinos, aún viven con el susto de perder unas elecciones ante los islamistas hace dos décadas, que tuvieron que superar recurriendo a una guerra devastadora y a muchos crímenes.

Los otros, los franceses, necesitan controlar a los emigrantes, que son una parte cada vez más importante de la fuerza de trabajo en Francia. Para la otra ya tienen a los sindicatos, los reformistas, las ONG, la prensa y demás.

Hace poco, cuenta Mondafrique, “El Sargento” le pegó una paliza a Abdelmalek Djebbar, su adjunto en la inspección de imanes, que tuvo que ser ingresado en el hospital. Le denunció a la policía Abderrahman Dahman, un antiguo asesor de la Presidencia de la República en tiempos de Sarkozy. A la denuncia Dahman añadió que en una ocasión “El Sargento” le había amenazado de muerte a él personalmente.

El viejo sargento tiene mano de hierro. Una mujer de origen marroquí también le denunció por haberla golpeado. Lawanughi confunde la mezquita con el cuartel.

(1) https://mondafrique.com/mosquee-de-paris-toujours-controle-services-algeriens/
(2) https://mpr21.info/2014/08/juan-manuel-olarieta-el-terrorismo.html

Más información:

— El islamismo funciona con mando a distancia
— Nazis en Ucrania, fundamentalistas en Chechenia
— Los ataques terroristas chechenos llevan el sello ‘made in USA’
— En Ucrania algunos perros de la guerra son islamistas

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China construirá una base militar en Afganistán para sustituir a Estados Unidos

China está analizando la posibilidad de construir una base militar en Badajshan, en Afganistán. El vicepresidente de la Comisión Militar Central China, Xu Qiliang, dice que se espera que la construcción de esta base esté terminada para
este año.

Las discusiones sobre los detalles técnicos comenzarán pronto. Las armas y el equipo serán chinos, pero la instalación será operada por personal afgano. Los vehículos y el equipo se transportarán a través de Tayikistán. Los instructores militares chinos y otros expertos también irán a entrenar y asistir a las misiones.

El año pasado los talibanes capturaron temporalmente los distritos de Ishkashim, Zebak y Badajshan. El gobierno afgano no ha mantenido una presencia militar suficiente para garantizar la seguridad. Se había llegado a un acuerdo con los comandantes locales sobre el terreno, que les había proporcionado una parte de la producción de lapislázuli, a cambio de un alto el fuego.

Sin embargo las disputas internas socavaron la frágil paz entre los grupos locales, y los talibanes aprovecharon la oportunidad para intervenir. Preocupa especialmente la presencia del Califato Islámico en la región.

Los intereses de China en la región son lo suficientemente fuertes como para justificar un compromiso militar fuera de sus fronteras. La seguridad fronteriza es una cuestión de suma importancia para Pekín. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar China? Hasta ahora ha limitado sus actividades militares a las patrullas por el corredor de Wakhan. Una base militar en Badajshan demostraría la disposición de Pekín a ampliar su presencia en Afganistán para reemplazar a Estados Unidos.

China tiene un activo que le falta a Estados Unidos: sus buenas relaciones con Rusia y Pakistán. Pekín representa a la OCS, la Organización de Cooperación de Shanghai, que incluye a actores como Turquía, Irán, India, Pakistán y los países de Asia central.

El año pasado Putin relanzó el trabajo del Grupo de Contacto de la OCS sobre Afganistán. Las actividades habían sido suspendidas en 2009. Rusia aboga por la apertura de conversaciones directas entre el gobierno afgano y los talibanes lo antes posible. Pekín también apoya esta idea. Ambas naciones están en el mismo barco. Moscú dijo que estaba lista para acoger una conferencia sobre Afganistán.

La provincia afgana de Badajshan limita con la región autónoma uigur de China, Xinjiang. Antiguamente formaba parte de la Ruta de la Seda que unía a oriente con occidente. Hoy en día, la carretera está siendo relanzada como parte de la Nueva Ruta de la Seda, que implica la construcción de importantes infraestructuras en Afganistán y Asia central para relanzar el interés por la región.

China es el mayor inversor y socio comercial de Afganistán, que alberga importantes fuentes de materias primas que China quiere importar. El gobierno de Pekín ha invertido 55.000 millones de dólares en Pakistán y planea construir un corredor económico que se extienda hasta el Océano Índico. La Nueva Ruta de la Seda impulsará la economía mundial y también beneficiará a Afganistán.

El narcotráfico es el único tipo de negocio que prospera allí. La estabilidad de Afganistán le interesa a China, pero hay pocas esperanzas de que Estados Unidos pueda proporcionársela. Después de todo, desde 2001 Washington no ha logrado ningún avance en esa dirección. Se han producido ataques y retiradas repentinas, cambios en las tácticas y estrategias, y muchos estudios sobre cómo revertir la tendencia de la guerra, pero los talibanes siguen siendo fuertes y la economía afgana está en ruinas.

Hasta ahora, el gobierno de Trump aún no ha presentado su esperada estrategia para Afganistán, a pesar de que hay por lo menos 8.400 tropas estadounidenses en el país, y su número aumentará pronto.

Las relaciones entre Estados Unidos y otros actores relevantes, como Pakistán, son muy tensas. Washington ha suspendido recientemente su asistencia militar a ese país.

La inestabilidad en Afganistán amenaza el corredor económico chino-pakistaní, una parte importante del OBOR. China actúa como mediador, tratando de conciliar las diferencias entre los protagonistas regionales. Las relaciones afganas y pakistaníes se deterioraron en 2017 cuando se acusaron mutuamente de prestar apoyo a los yihadistas que operaban en las zonas fronterizas. Pekín se esfuerza en mejorar las relaciones bilaterales. Organizó una reunión tripartita de todos los Ministros de Asuntos Exteriores en 2017. Uno de los resultados de los debates fue la creación de grupos de trabajo para promover la cooperación en diversos campos de actividad. Está previsto celebrar otra reunión este año en Kabul.

En Afganistán opera el Movimiento Islámico de Turkmenistán oriental, una organización uigur, nacionalista e islámista. Los milicianos uigures adquieren experiencia de combate luchando codo a codo con los talibanes y otros grupos guerrilleros. Pekín no quiere que esos uigures regresen para participar en actividades terroristas en su territorio.

Rusia y China han intensificado la asistencia militar a los Estados de Asia central. Consideran que la OCS puede aportar una contribución sustancial a una solución pacífica. Ambos países están intentando tejer una red regional de Estados.

La OCS puede transformar el proceso de paz en un auténtico esfuerzo multilateral. Esto debilitará el peso de Estados Unidos en la región, pero aumentará las posibilidades de encontrar una solución al conflicto. La cooperación y la diplomacia podrían abrir un nuevo capítulo en la historia de Afganistán.

https://www.strategic-culture.org/news/2018/01/30/china-builds-military-base-in-afghanistan.html

Niños afganos de la región de Badajshan, en la frontera con Tayikistán, Pakistán y China
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El ejército ruso se prepara para la guerra de las galaxias

Rusia ha comenzado a preparar a sus fuerzas armadas para librar una guerra en el espacio exterior, según ha admitido el senador Viktor Bondarev, presidente del comité de defensa en la cámara alta del parlamento ruso y ex comandante de la fuerza aérea.

La guerra de Rusia en Siria ha demostrado la creciente importancia de la tecnología aeroespacial y del espacio exterior en los combates.

Bondarev dijo que el uso de reconocimiento por parte de los militares rusos y los objetivos avanzados de misiles de crucero han ampliado el campo de batalla tradicional más allá de la atmósfera de la Tierra.

“En los últimos dos años dominamos la habilidad de combatir las guerras de una manera nueva. La campaña siria indica que todas las guerras futuras se librarán no solo en el aire, sino también en el espacio. El brazo o servicio correspondiente de las Fuerzas Armadas tendrá prioridad”, dijo Bondarev, según la agencia Tass.

“Será una guerra de alta tecnología. Ya está claro que resistir los medios de la guerra moderna con solo rifles y ametralladoras será prácticamente imposible”, agregó.

Rusia ha utilizado la campaña de Siria como una oportunidad para probar algunas de sus últimas armas de alta tecnología. El viceministro de Defensa ruso, Yury Borisov, dijo en agosto que el ejército ruso ha probado más de 600 nuevas armas y otros tipos de equipamiento militar en Siria.

Estos incluyen la última generación de la armadura corporal futurista Ratnik, que recientemente recibió un reloj resistente a las armas nucleares, y el transportador personal blindado BMPT-2, también conocido como “Terminator”.

Los últimos modelos del creciente arsenal de misiles de crucero balísticos de Rusia también han presentado en la guerra de Siria. El ejército ruso ha atacado las posiciones yihadistas en Siria con misiles de crucero supersónicos 3M-54 Kalibr lanzados desde submarinos en los mares Mediterráneo o Caspio.

Atacó al Califato Islámico desde Rusia utilizando misiles de crucero de largo alcance Kh-101 transportados por Tu-95MS, bombarderos estratégicos que parten de la ciudad caucásica de Engels.

Estos misiles están guiados por una sofisticada red satelital conocida como Glonass, esencialmente la réplica de Rusia al GPS de los Estados Unidos.

—http://www.newsweek.com/russia-prepares-war-outer-space-fighting-syria-lawmaker-says-699115

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Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (y 4)

A medida que la crisis avanzaba, el trío agresor, Gran Bretaña, Francia e Israel, cometía un error tras otro, especialmente uno que hoy sería impensable: en el mundo no se puede atacar a nadie sin avisar antes a la Casa Blanca.

Para preparar la invasión los franceses y británicos acumulan tropas en Chipre, mientras el ejército israelí se despliega en la Franja de Gaza. La CIA comete su enésimo error en muy poco tiempo: cree que los israelíes van a atacar a Jordania.

Pero el 29 de octubre lo que atacan es Egipto. Inmediatamente después, el Estado Mayor israelí lanza la típica cortina de humo: Israel se defiende de los atentados perpetrados por los “fedayin” (guerrilleros) palestinos que operan desde los campos de refugiados sitos en la Franja de Gaza bajo administración egipcia. La prensa israelí asegura que los comandos palestinos están dirigidos por oficiales del ejército egipcio.

Para demostrarlo capturaron a uno de los comandos junto a la frontera de Gaza. Los detenidos hablaban árabe y vestían uniformes egipcios. Era un montaje. Se trataba de cuatro soldados israelíes, nacidos en países árabes, que fueron vestidos y pertrechados como combatientes palestinos para justificar la agresión.

Lo que nadie contó fue lo siguiente: el mismo día que el ejército israelí invadía Egipto, la policía (israelí, militarizada) masacró a 49 campesinos palestinos que por la tarde volvían a su casa en Kafar Kassem después de una jornada de trabajo.

Los franco-británicos recurrieron a sus viejas argucias jurídicas para justificarse. Recurren al acuerdo tripartito de 1950 para llamar un alto del fuego e invaden Egipto pretextando que se trata de tropas de interposición para separar a ambos contendientes (egipcios e israelíes). Quieren un respaldo internacional a su agresión, incluido el de la ONU.

Siguiendo el guión previsto para la comedia, Israel acepta la mediación franco-británica, pero como Egipto no lo hace, su negativa se convierte en una declaración de guerra, absolutamente justa, por lo demás.

Estados Unidos no apoya la agresión y Nasser hace algo que los franco-británicos no esperan: convierte la invasión en una guerra de resistencia contra el imperialismo. Moviliza a todos los egipcios capaces de llevar un fusil y ordena hundir una cuarentena de buques en el canal para interrumpir el comercio mundial.

Junto con China, la URSS ofrece a Egipto el envío de voluntarios para combatir la agresión. Además, amenaza a Gran Bretaña y Francia con un ataque nuclear si no se retiran de Suez y propone a Estados Unidos una alianza, es decir, pretende apoyarse en unas potencias imperialistas (Estados Unidos) en contra de otras (Gran Bretaña y Francia).

En tales términos, Eisenhower teme que el papel de la URSS crezca, no sólo en Oriente Medio sino en todo el mundo y desencadena una revuelta donde los soviéticos menos esperan: en Hungría.

Estados Unidos se considera víctima de una patente humillación por parte de Gran Bretaña y Francia, por no advertir del ataque. Además, sus informes de inteligencia pronostican que la agresión puede ser absolutmente contraproducente.

Eisenhower tiene otros medios para arrojar a los franceses, británicos e israelíes de Suez, sin necesidad de acudir a métodos excesivamente drásticos. Ni Gran Bretaña ni Francia tienen dinero para pagar el coste de la agresión militar y, además, Washington amenaza con sanciones económicas. Por el contrario, si abandonan Egipto, Estados Unidos les promete algo que de lo que dispone en abundancia: mil millones de dólares de aquella época llegaron a las arcas británicas desde el otro lado del Atlántico.

El 27 de diciembre los imperialistas salen de Suez por su propio pie e Israel hace lo mismo en marzo del año siguiente. El Canal de Suez siguió nacionalizado; la lucha contra el imperialismo convirtió a Nasser en uno de los más importantes dirigentes mundiales del siglo pasado y un ejemplo para que otros hicieran lo mismo en el Tercer Mundo.

Al mismo tiempo que Gran Bretaña atacaba el Canal, la libra esterlina se desplomaba. Lo mismo que Francia, era una potencia imperialista en declive; no podía dar un paso más sin recurrir a la tutela de Estados Unidos. El informe de la seguridad nacional de 1952 lo deja bien claro:

“Gran Bretaña jugó un rol central en el mantenimiento y la defensa de los intereses occidentales en el Medio Oriente. Pero la rápida decadencia del Imperio Británico en la última década y su insuficiencia para garantizar estos intereses en varios países de la región han empujado a los Estados Unidos a jugar un papel más activo e importante y han creado las condiciones para una revisión y el establecimiento de una nueva política estadounidense hacia la región. En algunos países, como Grecia, cuando los británicos no fueron capaces de asumir sus responsabilidades, fueron los Estados Unidos quienes lo hicieron. La influencia de los Estados Unidos ha crecido y ha reemplazado a Gran Bretaña en lugares donde poseemos grandes intereses militares y económicos, como en Arabia saudí”.

El caso de Francia es muy distinto al de Gran Bretaña. En lugar de someterse a Estados Unidos, el general De Gaulle abandona la OTAN y se lanza a un desenfrenada carrera nuclear. Una fuga hacia adelante que no duró mucho tiempo.

A través de Egipto, la crisis del Canal de Suez muestra la emergencia del Tercer Mundo en los asuntos internacionales. Dio un impulso al proceso de descolonización. Argelia conquistó su independencia.

La URSS propuso el llamado “plan Chepilov” para que los países de Oriente Medio no participaran en ninguna alianza militar ni permitieran la instalación de bases militares extranjeras sobre su suelo.

Como respuesta, en enero de 1957 el Congreso de Estados Unidos escuchó la llamada “doctrina Eisenhower” que sentaba las bases para la política del imperialismo estadounidense en Oriente Medio con la que pretendía llenar el vacío que había supuesto el fin de la influencia franco-británica para que no fuera ocupado por la URSS.

El resultado no es lo que los imperialistas califican como “reparto del mundo” con su usurpación lingüística. Comprueben quién llama a la puerta de quién. Estados Unidos acude a donde nadie le ha llamado. Su dominación regional se sostiene sobre ciertos países, como Israel, Arabia saudí o Jordania que ejercían de pilares; los que nunca aceptaron dicha dominación (Egipto, Siria) se sostenían gracias al apoyo de la URSS. Son cosas completamente diferentes.

El mundo no es un tablero de ajedrez donde los jugadores cambian para jugar la misma partida.

Primera parte, Segunda parte, Tercera parte

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Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (3)

Los debates parlamentarios habidos en países como Gran Bretaña, aunque aún conservaban algún resquicio de las viejas prácticas democráticas, se inundaron de mentiras, aunque entonces los diputados aún tenían el coraje de burlarse de las torpezas de Eden y de llamarle mentiroso abiertamente.

No hay guerra imperialista sin el apoyo de la prensa domesticada. La crisis del Canal fue otra de las grandes batallas mundiales de intoxicación informativa de la posguerra, donde el papel de la prensa mundial fue el previsto: cualquier parecido con la realidad era muy remoto. Pero (casi) nadie acusó a la prensa de mentir.

Había que preparar a la “opinión pública” para la agresión, estimular el patriotismo, es decir, la conformidad de la población con los planes bélicos del gobierno. Para ello Eden reclutó a dos caciques del “(des)prestigioso” periódico Times para que se encribieran artículos de encargo, al tiempo que impone una auto-censura sutil sobre el resto de los rotativos. La autocensura es el suicidio periodístico; nunca se considera como parte integrante de la falta de libertad de expresión.

De los 100 millones de beneficios que reportaba anualmente el Canal, sólo 3 caían en manos egipcias. Pero la prensa británica puso el asunto del revés. Calificó a Nasser de ladrón: había robado el Canal a sus legítimos propietarios, entre los que estaba Gran Bretaña. En la intoxicación no hay nada más efectivo que asumir el papel de víctima.

Pero en aquella época los imperialistas aún no habían afinado su maquinaria criminal como ahora. Tras la nacionalización del Canal, Eden deja pasar un tiempo precioso; aparenta que busca una solución diplomática, mientras en la prensa algunos empiezan a emitir opiniones divergentes, sobre todo por la falta de sintonía de Estados Unidos con el plan de agresión. Quizá Nasser tenga razón, quizá Israel esté involucrado y quiera provocar una agresión contra Egipto…

¿Hace falta recordar que la explotación del Canal de Suez no beneficiaba a ningún país sino a una empresa privada, es decir, que el imperialismo había provocado una crisis internacional de enormes proporciones a causa de los meros intereses económicos de un puñado de accionistas?

Las dudas no tardan en disiparse desfavorablemente para los invasores, que quedan al descubierto. Cuando comienza el ataque, lo primero que aparece a la vista es que, en efecto, Israel forma parte del operativo, lo cual puede conducir a una guerra de vastas proporciones en Oriente Medio. Hasta los vendidos del Times se indignan. En Oriente Medio los árabes juzgan los acontecimientos en función del posicionamiento de Israel. Si Israel forma parte de la agresión, los que luchan en contra, como Nasser, son los héroes.

Eso no sólo ocurre en Oriente Medio. Todo el mundo se vuelve contra los imperialistas franco-británicos y, en especial, contra Eden. Aún no se había secado la tinta de las firmas estampadas sobre la Carta de la ONU, cuando los imperialistas volvían a sus viejas costumbres de siempre.

El Canal de Suez es una de las joyas a la “grandeur” francesa. Los monumentos a Lesseps llenan las plazas de las ciudades y los nombres de las calles. En 1956 el gobierno francés está encabezado por el “socialista” Guy Mollet, lo que suscita unas pésimas relaciones diplomáticas con Estados Unidos. A Francia la crisis del Canal le sorprende en medio de una guerra colonialista en Argelia y Nasser apoya y arma a los combatientes del FLN argelino. En su prensa la socialdemocracia francesa recurre al viejo truco de equiparar a Nasser con Hitler. Eso les ayuda a mostrar su sintonía plena con el Estado de Israel, amenazado por Nasser.

Primera parte, Segunda parte, Cuarta parte

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Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (2)

Tras su fracaso en Egipto, el imperialismo estadounidense queda obligado a buscarse los aliados en otra parte, por lo que crea el Pacto de Bagdad, una especie de OTAN para Oriente Medio.

Al mismo tiempo, los imperialistas restringen el apoyo a Nasser que, como los demás países no alineados, tiene que recurrir a la URSS y otros países socialistas, que comienzan a sumistrar armas a Egipto.

Otro fruto de dicha colaboración es el mayor proyecto africano de ingeniería: la presa de Asuán, que incrementaba en un tercio la superficie regada y en un 50 por ciento la potencia eléctrica instalada.

Cuando en 1956 Nasser nacionaliza el Canal de Suez a la adjudicación franco-británica sólo le quedaban 12 de un total de 99 años de explotación. ¿Por qué adelantarse?, ¿por qué no esperar un poco más? Porque Nasser necesitaba el dinero procedente de la explotación del Canal para financiar la construcción de la presa de Asuán.

El contrato del Canal tenía previsto que en un supuesto parecido, Egipto debía indemnizar adecuadamente a los explotadores, pero Nasser también tenía su estratagema: la Convención de Constantinopla impide a los agraviados acudir a ningún tribunal.

A falta de tribunales recurren a los ejércitos. Con la oposición de Estados Unidos, contra Egipto se forma una coalición entre Gran Bretaña, Francia e Israel.

El 16 de agosto de 1956, el secretario de Estado John Foster Dulles, reúne a 24 países para solucionar las contradicciones entre las grandes potencias sobre el Canal de Suez mediante un acuerdo de explotación conjunta. En setiembre 18 países aceptan el plan y el Primer Ministro australiano, Robert Menzies, queda encargado de que Nasser lo acepte por las buenas. Fracasa.

Para tratar de impedir la solución militar franco-británica, el 19 de setiembre Foster Dulles elabora una segunda oferta pero, con la oposición de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia llevan el asunto a la ONU. Pretenden una solución “a la coreana”: que la ONU avale la guerra contra Egipto. El secretario general de la ONU, Dag Hammarskjöld, propone seis principios para un arreglo amistoso del litigio. Nasser se planta y rechaza todas las alternativas propuestas porque no hay tal litigio: el Canal pertenece a Egipto única y exclusivamente.

En una carta a Eisenhower el Primer Ministro británico, Anthony Eden, le dice que la independencia de Egipto sólo puede conducir a la “expansión soviética”, lo que en el diccionario imperialista siempre ha significado lo mismo: en su lucha por la independencia, Egipto y los demás países del mundo árabe no tenían más que un único aliado en el mundo: la URSS y el bloque de países socialistas.

Desde que los imperialistas tuvieron que ponerse de acuerdo con la URSS para ganar la Segunda Guerra Mundial, como en Yalta en 1945, empezaron a utilizar un lenguaje “leninista” y hablan de “expansión”, “influencia soviética” y “reparto del mundo”. En sus argumentaciones esos términos indican que algo que se escapa a su dominación en el mundo, lo cual es una tendencia general de la época imperialista. Su burda explicación no tiene en cuenta a los pueblos mismos, que para ellos no significan nada. Sólo entienden el mundo en términos de dominación, de fuerza y de guerra. Los pueblos se escapan a su dominación, según dicen, porque han caído bajo la de los soviéticos (o los rusos en su caso).

El 2 de setiembre Eisenhower le responde a Eden que está de acuerdo en lo que a la URSS concierne, pero que la agresión militar no impediría a Egipto acudir a su ayuda sino que tendría efectos contraproducentes: “En una generación, e incluso en un siglo, todos los pueblos del Cercano Oriente y África del norte y, en cierta medida, toda Asia y toda África se enfrentarían a Occidente de manera irreversible, sobre todo si tenemos en cuenta la capacidad de lo rusos para crear problemas […] Tenemos dos problemas, el primero concierne a la apertura permanente del Canal y a un trato justo para todas las partes involucradas. El segundo es obrar de manera que Nasser no se convierta en una amenaza hacia la paz y los intereses vitales de Europa”.

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Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (1)

Egipto es un país estratégico como pocos. No sólo es la bisagra entre dos continentes, África y Asia, sino entre dos mares, el Mar Mediterráneo y el Rojo, que abre un camino mucho más rápido para los colonialistas europeos al Océano Índico.En 1854 el francés Ferdinand de Lesseps plantea la posibilidad de abrir un canal a través de la Península del Sinaí para conectar ambos mares, de manera que en sus viajes a Asia los buques europeos no tuvieran que atravesar toda África. Para ello inventa lo que ahora llaman “globalización”: una empresa multinacional que no es ni francesa ni egipcia sino “universal” y que obtiene la concesión de las obras a cambio de su explotación durante 99 años.

Francia logra asentarse en un punto estratégico del comercio mundial y la potencia colonial más importante de la época, Gran Bretaña, queda al margen que, en un principio, se opuso a la construcción del Canal. La corona inglesa veía en el Canal impulsado por Francia una amenaza a sus intereses coloniales en África, Asia y Oriente Medio. Pero en 1875 los egipcios tuvieron que ceder sus acciones a la Corona Británica. En una brillante maniobra de despojo colonial, Gran Bretaña se hizo con el 44 por ciento de las acciones y en la práctica se transformó en su verdadera dueña, administrando y recaudando los cuantiosos pagos en concepto de derechos de paso por sus aguas, dejando de lado a franceses y particularmente a egipcios. Los británicos se apoderan así de una de las más importantes vías de comunicación con la “joya de la Corona”, la India.

Egipto aportó casi la mitad del capital necesario para realizar las obras del Canal y cuatro de cada cinco trabajadores que durante diez años estuvieron construyéndolo, eran de origen egipcio. Los campesinos (“falajin”) reclutados para las obras eran los peores pagados y debían realizar las obras más duras. Miles de ellos pagaron con sus vidas la excavación del Canal. En los años setenta del siglo XIX se utilizaron esclavos en diversas actividades, incluso portuarias. Durante decenas de años británicos y franceses negaron a los egipcios cualquier posibilidad de llegar a puestos de responsabilidad en la gestión del Canal.

En 1869 el Canal acoge la llegada de los primeros barcos. En 1888 la Convención de Constantinopla obliga a que, cualquiera que fuera su pabellón, los barcos puedan atravesar el Canal, tanto en tiempo de paz como de guerra.En 1936 el imperialismo británico estrecha el control sobre el Canal: un tratado impuesto a Egipto permite que sus tropas ocupen las orillas, que es el inicio de su militarización unilateral. Junto con el Canal, el ejército británico planta sus cuarteles en Egipto.

En 1948 el imperialismo crea el Estado de Israel y comienza la limpieza étnica de los palestinos de sus tierras. Los egipcios cierran el Golfo de Aqaba (1949) y el Estrecho de Tiran (1950), impidiendo que los buques israelíes accedan a la única salida que tienen al Mar Rojo.

Aquí hay que hacer una pausa para explicar que, frente a las posiciones consolidadas por Francia y Gran Bretaña en Oriente Medio, Estados Unidos tenía otros intereses en la zona, opuestos a los anteriores, especialmente el de quebrar el monopolio de las empresas europeas sobre el petróleo, significado último del Pacto del Quincy (1945) y del derrocamiento de Mossadegh en Irán (1953).

Para ello Estados Unidos aprovecha el proceso de descolonización que se iniciaba entonces. Esas contradicciones entre potencias imperialistas favorecen el golpe de Estado que lleva al coronel Gamar Abdel Nasser al poder en Egipto.

En marzo de 1952 Kermit Roosvelt, el jefe de CIA en Oriente Medio, se reúne con Nasser para preparar el golpe de Estado con el apoyo de la Hermandad Musulmana y explotando los sentimientos anticoloniales ampliamente extendidos entre las masas que, en realidad, no era tal; sólo se centraban en las viejas potencias: Gran Bretaña y Francia.

Estados Unidos abandona el plan porque no es necesario. Pocos meses después, el 23 de julio de 1952, Nasser lleva a cabo el golpe sin su ayuda. No obstante, la CIA aporta su experiencia para que los militares del nuevo régimen organicen su propio servicio de inteligencia e incluso redacta los programas de radio que difunden propaganda del gobierno contra Estados Unidos. Nunca la intoxicación fue tan sibilina.

Como es habitual, en Egipto los oportunistas tampoco entienden el verdadero alcance de la situación. Consideran a Nasser un peón de Estados Unidos y se burlan de él llamándole “coronel Jimmy”.

En 1952 a los británicos les quedaba un plazo de nueve años para evacuar sus tropas. A partir de entonces sólo quedaría una empresa extranjera explotando una riqueza egipcia.

Faltos de experiencia, la información de la CIA sobre Oriente Medio no era tan buena entonces como ahora, sino más bien absurda, lo que encadena los errores, uno detrás de otro. La CIA creía que el apoyo de la URSS en Egipto era la Hermandad Musulmana. Por eso con su ayuda, en 1954 Nasser organiza un atentado contra sí mismo para aplastar a la Hermandad Musulmana.

Sin embargo, la CIA comete su tercer error: se precipita al suministrar armas a Nasser esperando que, a cambio, el coronel egipcio firme un acuerdo reconociendo al Estado de Israel.

Pero el error más importante de los que cometió la CIA fue descubrir que Nasser no es el hombre de paja que ellos creían. Algunos le comparan con el turco Mustafá Kemal. El asunto es aún más serio: en medio de la Guerra Fría, Nasser se declara neutral e inicia el movimiento de los países no alineados.

Además, Nasser no admite la creación del Estado de Israel. Finalmente, no es la CIA quien ha manipulado a Nasser sino al revés. La CIA aún no era entonces lo que conocemos ahora.

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