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Operación Ruiseñor: la absorción del periodismo mundial por la CIA

La Operación Ruiseñor (Operation Mockingbird en inglés) fue una extensa campaña secreta de la CIA con el objetivo de influir tendenciosamente en los medios de comunicación masivos de Estados Unidos y el exterior, cuyo inicio se dio alrededor de finales de los años cuarenta. El peculiar nombre de la operación es tomado de un ave con la especial capacidad de imitar los sonidos de otras aves para confundirlas; lo cual es muy diciente de los objetivos a conseguir por la Agencia. De tal manera, la CIA suplantaba por todo el orbe a un periodismo que se autodefinía independiente y veraz, por redes de propaganda y delación. Las mutaciones expansivas de aquella operación y el carácter letal añadido están hoy al orden del día, en estos tiempos confusamente turbulentos.

El origen de toda la Operación en cuanto a su sustento económico fue algunos fondos supuestamente dirigidos al programa de reconstrucción de Europa destruida luego de la Segunda Guerra Mundial, denominado Plan Marshall, en realidad direccionados a la Oficina de Coordinación Política (Office of Policy Coordination, OPC en inglés), precursora división de la recién fundada CIA. Las labores de espionaje y propaganda, fines últimos de la operación, surgen a la par de las acciones de guerra económica y subversión contra estados estimados como hostiles o dudosos, junto con el apoyo de todo tipo a fracciones armadas antinacionalistas de cualquier tendencia, en cualquier lugar.

Se espiaba y se actuaba influyendo propagandísticamente por medio de Ruiseñor contra todo aquel que se opusiera a los intereses considerados como estadounidenses o de aliados. Ello equivalía a insertar un sinnúmero de noticias de alguna forma pro-estadounidenses, reales o falsas (propaganda blanca o negra), con sus respectivos análisis tendenciosos encubiertos, a la vez de suprimir la presentación de informes contrarios a Estados Unidos, sus aliados y clientes; mientras el público creía inocentemente recibir información fidedigna y su respectiva valoración objetiva y contextualizada.

El famoso periodista Carl Bernstein en una investigación publicada en la revista Rolling Stone en 1977, revela alguna parte de este funcionamiento, cuando da a conocer el caso de uno de los más importantes periodistas controlados a través de la Operación Ruiseñor de la CIA, el republicano-conservador Joseph Alsop, cuyos artículos aparecen desde los años 50 al 70 en al menos 300 periódicos de Estados Unidos. No obstante, la lista de comunicadores en la nómina de la CIA es de más de cuatrocientos y los ejecutivos de empresas de comunicación en funciones análogas, legión. Como Alsop, muchos periodistas publican artículos que en la realidad son escritos directamente por la Agencia.

La operación se amplía a espacios inconfesables en su ejecución con la llegada a la dirección en la CIA del ominoso Allen W.Dulles en 1953, y alberga de facto buena parte del periodismo de aquel entonces. Su continuidad en medio de la Guerra Fría con la Unión Soviética, siempre está garantizada sea quien sea director de la Agencia hasta por lo menos los años setenta. La compenetración entre una entidad dedicada al espionaje y acciones encubiertas y los periodistas colusionados en Ruiseñor es tal, que frecuentemente la CIA les paga a manera de trueque por sus servicios, con información clasificada u otra que llega a su conocimiento. Al remunerar así a periodistas con información privilegiada, aquellos adquieren noticias exclusivas, logrando un artificioso halo de respetabilidad debido a su acceso a los pasillos del poder, soliendo en consecuencia, subordinarse tranquilamente ante la burocracia. Por instinto, los  afortunados  periodistas entienden como su deber el respeto a las narrativas impulsadas por el gobierno, a la par que de una u otra forma incrementan su desprecio por el público al cual éticamente deberían servir. Todo ello es parte de una especie de pacto Bonus Fides CIA-PERIODISMO, el cual incluye formas de contacto extremadamente informales como almuerzos, encuentros o llamadas ocasionales.

Múltiples acuerdos de secretismo son firmados, prometiendo no divulgar algo sobre las transacciones de la Agencia con entes de información; algunos espías tienen particulares contratos de empleo firmados como periodistas en medios, siendo asignados y tratados con especial deferencia en la institución periodística donde resultan empotrados. La absorción de una parte importante del periodismo por parte de la CIA, llega a ser incluso una política descentralizada. Es el caso del Miami Herald de La Florida, el cual se vincula con la Agencia, según funcionarios de la misma, sobre la marcha y directamente con la cercana estación en Miami y no con Langley.

Las simbióticas relaciones de los periodistas con la Agencia de espionaje resultan ser tácitas y otras veces explícitas, de medio o tiempo completo. La flexibilidad es absoluta: cooperación de ayuda mutua como trueque ya enunciada; alojamiento, cuando los medios, ya sean prensa, televisión o radio, aceptan en sus plantas de trabajo a legítimos espías; y superposición, cuando periodistas aceptan convertirse en agentes de la CIA con todas las implicaciones del trabajo. Ninguna ética informativa ha sido respetada.

En la práctica, los periodistas proporcionan una extensa gama de servicios clandestinos, desde de una simple reunión de inteligencia hasta el papel de mediadores con espías en países comunistas; los periodistas estuvieron acostumbrados ayudar a reclutar y manejar a extranjeros para convertirlos en agentes; adquirir y evaluar información, y colocaron información falsa en funcionarios de gobiernos extranjeros. Los manejos menos estructurados en la relación Agencia-periodistas, logran formar a estos últimos como personal especializado de la CIA para viajes al extranjero, e interrogados después y usados como intermediarios con agentes foráneos. Un ejemplo directo de todo esto es Newsweek; la CIA contrata los servicios de varios corresponsales extranjeros mediante directivas aprobadas por editores mayores de la revista.

La magnitud de la Operación Ruiseñor en cuanto a personal implicado en esta faena no es de poca monta. En los años 50, “al menos 3.000 empleados asalariados de la CIA están destinados sólo a propaganda”; esto otorga una capacidad descomunal a la agencia, la de nada más ni nada menos que censurar periódicos, canales televisivos y radios, para que no informen de ciertos eventos de intromisión contraria a todo principio de justicia y derecho perpetrados por el gobierno de la Casa Blanca y adláteres, como los cruentos complots de la CIA para derrocar a los gobiernos de Irán y Guatemala, el escalamiento bélico en Indochina, el respaldo ilegal y amoral a despiadadas dictaduras en Latinoamérica y por el orbe, etc. Todo ello corre paralelo al auge del macartismo de los años cincuenta y al posterior nuevo clímax anticomunista de los tiempos de la Guerra de Vietnam en los sesenta.

Sin duda, se constituye una categoría de periodismo por entero al servicio de la guerra psicológica y como pilar de la misma, para lo cual se establece un circuito de periodistas y expertos en el área del control de masas operando por entonces, principalmente en el teatro europeo, asiático y latinoamericano, a sabiendas que esta propaganda y espionaje son de imposible limitación geográfica por su intrínseca naturaleza, llegando a los propios Estados Unidos, situación expresamente prohibida por ley a la CIA, y por tanto, motivo de investigación congresional.

La Agencia es tan osada, persuadida de los óptimos resultados obtenidos con la mampara del periodismo, que fabrica, como ya se mencionó, periodistas a partir de espías, en una dimensión tal que la Operación Ruiseñor involucra a los más importantes elementos del ente de espionaje. El exaltado papel del periodismo en una entidad de tan invasivo espionaje como la CIA, llega a ser tal, que precisamente un periodista tiempo después llega a ser director de la misma: Richard Helms (director 1969-1973) periodista de la UPI en determinado momento. Hay un copamiento generalizado por parte del espionaje de la labor de comunicación, una desfiguración incondicional de los códigos de deontología de la profesión donde haya intereses capitalistas en juego.

Ruiseñor permite observar la ejecución de un esquema bien definido de propaganda de guerra con sus intrincadas variantes; Carl Bernstein con suficiente autoridad, manifiesta en su momento que “el empleo por parte de la Agencia Central de Inteligencia de la prensa estadounidense ha sido mucho más extenso de lo que los funcionarios de Agencia han reconocido públicamente o en sesiones cerradas con los miembros de Congreso”. Lo cual equivale a decir también, dada la magnitud y persistencia de la operación, que el periodismo de este tipo, es fundamental en el funcionamiento de la CIA.

Se corrobora la insistencia en la ejecución con las declaraciones del director de la CIA William E. Colby (1973-76), durante las audiencias de investigación ante la Cámara de Representantes en Washington (Comité Pike 1975). El congresista Otis Pike le pregunta a Colby: “¿Tiene alguna gente pagada por la CIA que esté trabajando en las cadenas de televisión?” Colby responde con ostensible duda: “Esto, creo, que se mete en detalles, Sr. Presidente, me gustaría entrar en una sesión ejecutiva” [secreta].

En la práctica, y a pesar de todos los mortíferos desmanes de la Agencia, sus indiscutibles errores, incalculables perjuicios causados, patente despilfarro y pertinaz desprecio por la democracia, por entonces  los altos funcionarios de la CIA, incluyendo antiguos directores como William Colby y el recién llegado George H. W. Bush (futuro Presidente de Estados Unidos 1989-93), convencen a los Comités de restringir los alcances de las investigaciones y deliberadamente falsifican el alcance real de las actividades CIA-periodismo en el informe definitivo. A pesar de la amplia tergiversación que ello implica, algo sabemos.

La notoriedad de dichos desafueros en momentos de intensos cuestionamientos al papel de Estados Unidos y su gobierno en la Guerra de Vietnam y su secuela de muerte y destrucción, y las evidentes muestras de corrupción y desprestigio del afrentoso gobierno de Richard Nixon (1969-74) en el escándalo Watergate, impulsa a la Agencia (dentro de su rocambolesca autonomía), a que en febrero de 1976, ya en encabeza de George H. W. Bush, anuncie una nueva política:

“La CIA no volverá a pagar o contratará a ningún periodista o dueño de periódicos, a tiempo completo o parcial acreditado en algún servicio de noticias, periódico, radio o televisión estadounidenses [No dice nada de los del resto de mundo]. Sin embargo, para la CIA continua siendo “bienvenida” la cooperación voluntaria, no pagada, de periodistas de este país”.

El texto del anuncio evidencia que la Agencia Central de Información seguirá “dando la bienvenida” a la cooperación voluntaria, impagada (en efectivo) de periodistas. Así, permiten a muchos contubernios permanecer intactos. Además se puede inferir fácilmente que compensar los servicios de maneras que no se relacionen con el desembolso de dinero es permitido, para eso están otras prebendas (viajes, becas, visados especiales, referencias laborales, etc.).

Afectación consensuada de la realidad. En esencia, la Operación Ruiseñor como tal en el aspecto de la comunicación social, significa la ejecución de prácticas del gobierno de Washington para influir, determinar o dirigir, el conocimiento y la interpretación de hechos que construyen la narrativa de las sociedades, lo cual sólo puede ser descrito como síntoma de la existencia de un omnipresente sistema represivo autoritario, fuera de control. En otras palabras, una reconstrucción de la realidad al servicio del poder dominante en occidente.

En el fondo lo que ocurre con las Comisiones de Investigación Church y Pike (Senado y Cámara), es que el apoyo consensuado a la adopción del periodismo como parte importante de los aparatos de guerra del gobierno de la Casa Blanca, el cual incluye al mismo Congreso, ha perdido su fuerza original; sectores prominentes e influyentes de la sociedad ocultan dicha situación en Estados Unidos. Seguramente la obcecada y paranoica visión del poder de un Presidente concreto, Richard Nixon, quien provoca rechazo hasta en su propio gabinete, tiene influencia determinante en tal fractura en lo alto del poder.

En 1964, lo que se ha denominado eufemísticamente en Estados Unidos la “comunidad de inteligencia”, constaba de nueve miembros; cuarenta y ocho años después, en el 2012, ya son diez y siete los organismos destinados por el gobierno de Washington, al secretismo, el espionaje masivo, las operaciones encubiertas (ya no secretas sino fuera de cualquier supervisión), inclusive etiquetadas de ayuda, las acciones paramilitares, la intensiva propaganda, etc.

¿Una remozada y generalizada Operación Ruiseñor no es posible en momentos de tal omnipresencia del espionaje al estilo CIA? Cuesta mucho creer que no, en un conjunto de entidades para las cuales todo es válido, como principal característica de su funcionamiento, y que no dudan en aplicar métodos de investigación cercanos a los practicados en el medioevo, como las diversas formas de asesinato, desaparición y tortura, que atiborran su pasado y presente, desde Indochina, Indonesia, la Operación Cóndor, Centroamérica, Afganistán, Irak, etc.

Se llega al dominio de los medios empleados en la meditada ejecución de autenticas operaciones de encubrimiento de reales acciones de terror de falsa bandera. En una amarga ironía del presente, para lo que es una profesión tenida universalmente como eminentemente humanística, el ocultamiento de la prensa occidental del apoyo actual encubierto de la CIA e intermediarios a Al Qaeda, ISIS y demás fantasmagóricos grupos en el Medio Oriente (nunca bien explicados en su naturaleza y origen por periodistas de grandes medios corporativos), hace que la Agencia y sus adláteres, conviertan en instrumento de muerte y a la vez de opresión a los comunicadores. Las desastrosas consecuencias de un periodismo-instrumento de miedo y ocultamiento de la emboscada, para la población Siria, iraquí, libanesa, de Libia, Yemen, Sudan, etc. saltan a la vista, cuando el mundo entero es engañado sistemáticamente, a través de lo que difícilmente no puede ser calificado sino como libreto de guerra subrepticia del gobierno de Washington.

En general, las organizaciones de comunicación y periodísticas han sido intervenidas hasta llegar a ser preciados activos de agencias de espionaje; una praxis, al menos tan extendida en el presente, como hace cincuenta o sesenta años, en el apogeo de la Guerra Fría. No en vano pareciera en estos momentos ocurrir una mimetizada especie de Tercera o Cuarta Guerra Mundial (dependiendo como se vea la historia del siglo XX), donde la desinformación es elemento central. La confusión es el intencional resultado de una estructura periodística instrumentalizada con fines bélicos.

Ex agente de la CIA, Robert David Steele afirma sin ambages que la manipulación de la CIA de los medios de comunicación es “peor” en la década de 2010 que en la década de 1970 cuando Bernstein sucintamente la describió. Steele tiene muy claro “lo triste que es que la CIA sea muy capaz de manipular [los medios] poseyendo acuerdos financieros con los medios de comunicación, con el Congreso, con todos los demás [29]. Lo cual nos regresa a Ruiseñor. Sin embargo, afirma Steele, la otra cara de la moneda es que los medios de comunicación son perezosos”, lo que sería apenas un problema a corregir, sino fuera por a quién favorece dicho letargo y los crueles efectos que ello acarrea.

La increíble concentración presente de los medios en cabeza de tan pocos, potencia aún más tales ominosos resultados. A su vez, los poderes otorgados a las agencias de espionaje en pleno ascenso del 11-S, permiten que sus antiguas y ya conocidas capacidades sean establecidas a niveles de pesadilla orweliana; desde los años cincuenta la propaganda de la CIA tiene a su servicio una variada gama de especialistas (sociólogos, psicólogos, historiadores, antropólogos, geógrafos, etc.), los cuales sabemos que se erigen en verdaderas instituciones multidisciplinarias destinadas concienzudamente a imponer una farragosa tramoya como percepción de los hechos.

Vemos con insistencia el impulso a los denominados agentes de influencia en determinadas sociedades, es decir personas con prestigio o poder acreditado por los mismos medios, a través de la repetición pedante de sus opiniones y posturas, dentro de los cuales se destacan profesionales de la información que resultan poseer sorprendentes contactos, fuentes, suspicacia; son expuestos como una especie de sumos sacerdotes del periodismo, aderezados eso sí, con fuertes dosis de banalidad destinada a distraer. Sus funciones manipuladoras son ostensibles. En cada sociedad bajo control de Estados Unidos aparece esta clase de sicofantes; de hecho, son puntas de lanza de operaciones psicológicas de guerra.

Las acciones de la CIA al presente se han militarizado y por tanto su visión de sí misma ha corrido igual suerte. La Agencia describe a internet como un campo enemigo, al constituir un eje de información planetario de irregular control para sus propósitos. Es decir ámbito no del todo dominado. Lo pretendido es la supremacía de la tierra, el mar, el espacio y la información, lo cual es llamado en la jerga tecno-castrense predominio de espectro pleno”, un objetivo militar a conseguir en cualquier guerra moderna.

El periodismo ha sido colocado de facto a manera de parte sustancial del pie de fuerza en el campo de batalla de las tropas agresoras de Estados Unidos, los cuales por estos días vislumbran muchos potenciales frentes. Ejemplo de ello es lo practicado en la invasión a Irak de 2003. Allí está el plan “de integrar” a periodistas con los militares ocupantes de Irak, una operación estratégica que abiertamente considera al periodismo como parte indispensable de operaciones psicológicas. Justamente a los periodistas que no fueron “integrados” se les consideró de hecho “combatientes enemigos”. Nada más ni nada menos que violando flagrantemente las Convenciones de Ginebra. Más periodistas han sido muertos en Irak que en cualquier otra guerra y Estados Unidos de múltiples formas hace la parte de esta matanza.

A pesar de que la profesión que Albert Camus denominara la más bella del mundo, se halla deformada en su función humanística, hay mujeres y hombres que la practican con honestidad y en consecuencia se juegan íntegro el pellejo como en Irak, Siria, México y otros lugares. Sí, existen comunicadores que no se compran ni se arredran, se enfrentan con su pluma a los oscuros poderes de agencias como la CIA. Así, el laureado periodista Gary Webb, con sus denuncias a finales de los años noventa de la acción de esta Agencia de apoyo ilegal y contrario a cualquier norma ética, a los grupos mercenarios Contra en la Nicaragua Sandinista de los años ochenta, mediante el tráfico de cocaína y su distribución posterior, en suburbios de las grandes ciudades de Estados Unidos con mayoría africana o latina a fin de hacerlos adictos e incapaces de oponerse políticamente a su pobreza y marginalidad [35], es buena prueba de ello.

La vil persecución a Webb como periodista investigador a causa de estas denuncias fundamentadas (en la cual participaron el New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times, Miami Herald entre otros), y por lo menos, su extraña muerte posterior, permiten establecer una vez más la sospecha del pérfido y exicial actuar de la Agencia, aún con un ciudadano de los Estados Unidos en su propio país. A la vez que certifica una vez más, el espíritu anti poder arbitrario latente en todo ser humano, indiferente a cualquier riesgo.

Por la razón o por la fuerza, el periodismo es forzado a plegarse a los designios de la Agencia y en general del US Governmment, so pena de violencia. No obstante, la abrumadora mayoría se somete y/o con gusto es seducida por la comodidad a cambio de prebendas. Esto equivale a no hacer preguntas incómodas en la ruedas de prensa, no investigar, repetir con disimulada abulia comunicados oficiales por absurdos que parezcan, mantenerse en las inmediaciones del poder del cual son escribanos, y demás argucias. En una frase, olvidar que la esencia periodística reside en un compromiso ético con gente que no se conoce.

Los periodistas tarifados buscan borrar el pasado, distorsionar el presente y falsificar nuestros anhelos de futuro. Repiten como borregos, acríticamente la cantinela del “terrorismo”, como el mal de nuestro tiempo; un razonamiento evidentemente favorable a la militarización de las sociedades y la injerencia en naciones codiciadas por sus recursos y/o ubicación estratégica. De ahí el actuar de CNN, BBC, FoxNews, DW, Telemundo, etc., y sus amos de Comcast, The Walt Disney Company, Time Warner, News Corporation, el Estado británico, o el alemán, etc., etc., actuando en consecuencia. Algunas voces afirman que más que la CIA controla a los medios de comunicación, estos constituyen la CIA, ello debe tener en cuenta a la Agencia funcionando por estos tiempos, como reforzado buró de de propaganda de guerra.

¿Tendrán aquellas empresas comunicacionales y sus periodistas algún compromiso con la CIA y las otras agencias constituyentes de la constelación del espionaje y propaganda actuales, como en la época de Ruiseñor? ¿Apostarías a que este pájaro no continúa cantando y esta vez con más fuerza?

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=216899

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La nueva División Azul: el ejército español envía 300 soldados a las maniobras de la OTAN en Letonia

El Ejército de Tierra presentó oficialmente el contingente que España enviará a Letonia como parte del despliegue de la OTAN en el este de Europa, que estará compuesto de 300 militares, seis carros de combate Leopard 2E y catorce carros blindados Pizarro.

“España aportará capacidad de combate día y noche, en todo tipo de terreno”, afirmó el jefe del contingente, el teniente coronel Castroviejo.

La presentación del contingente se realizó en la provincia de Badajoz, donde tiene su base la Brigada de Infantería Mecanizada Extremadura XI, que aportará la mayor parte de los soldados participantes en la misión.

“Es un despliegue basado en la defensa colectiva, con capacidad de disuasión, multinacional y con potencia de combate”, afirmó el general Francisco José Dacoba Cerviño, jefe de la citada brigada.

Sin embargo, Castroviejo destacó que la misión es “eminentemente defensiva y no combativa” y apuntó que la zona de despliegue es un territorio “sin tensión” en el que “no hay sensación de amenaza”.

El batallón que la OTAN desplegará en Letonia como parte de su política de contención a Rusia estará liderado por Canadá y contará con la participación de España, Italia, Polonia, Eslovenia, Albania y Letonia.

En concreto, España aportará a la primera rotación de la Enhanced Forward Presence (Presencia Avanzada Reforzada) un total de 250 efectivos de la citada Brigada Extremadura y 50 de la Fuerza Logística Operativa.

En cuanto al despliegue de vehículos, además de los seis carros de combate Leopard E2 (el más avanzado del que dispone España) y los catorce blindados Pizarro, la misión contará con vehículos de combate de zapadores y transporte oruga acorazados.

Durante la presentación del contingente, el general Dacoba destacó que este envío de tropas demuestra la “solidaridad” y “compromiso” de España con el resto de países de la OTAN.

El despliegue de tropas españolas tiene “carácter permanente” aunque los soldados enviados serán relevados por efectivos de otras brigadas pasados seis meses de su llegada a Letonia, según informaron los mandos militares.

No se trata de la primera vez que la Brigada de Infantería Mecanizada Extremadura XI participa en una misión internacional, ya que en otras ocasiones sus efectivos se desplazaron a Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Irak, Líbano o Malí.

Sin embargo, la misión en Letonia será la primera en la que España despliegue carros de combate Leopard 2E y vehículos de infantería Pizarro en una misión exterior.

Los soldados españoles establecerán su base a lo largo de mayo y junio en Adazi, a unos 30 kilómetros de Riga.

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La Guerra de Yugoeslavia fue un diluvio de mentiras

¿Empezó la guerra en 1991 con las secesiones eslovena y croata?

No. En 1979 el BND (la CIA alemana) envía a Zagreb un equipo de agentes secretos. Misión: apoyar a Franjo Tudjman, racista que propaga activamente el odio étnico y predica la fragmentación de Yugoslavia. Alemania apoya y financia a este Le Pen croata y le enviará armas “antes” de la guerra. ¿Con qué objetivo? Berlín nunca ha admitido la existencia del Estado unitario yugoslavo que se le había resistido valientemente durante las dos guerras mundiales. Al volver a resquebrajar Yugoslavia en miniestados fáciles de someter, Alemania pretende controlar los Balcanes. Una zona económica para anexionarse, implantar allí sus empresas, exportar sus productos y dominar el mercado. Una ruta estratégica hacia Oriente Medio, el Caúcaso, el petróleo y el gas. En 1992, el ministro bávaro del Interior declara: “Helmut Kohl ha conseguido lo que no obtuvieron ni el emperador Guillermo ni Hitler”.

¿Provocó Alemania deliberadamente la guerra civil?

Si. Al inicio de la cumbre de Maastricht, en 1991, el canciller alemán Kohl es el único que quiere fragmentar Yugoslavia y reconocer precipitadamente las “independencias” de Eslovenia y Croacia, despreciando el derecho internacional y la Constitución yugoslava, pero el ascenso de la potencia alemana impondrá a todos sus socios esta locura. París y Londres se alinean con esta postura. Según el londinense “The Observer”, “el primer ministro británico Major pagó un precio muy alto apoyando la política yugoslava de Alemania que, según todos los observadores, precipitó la guerra”. En efecto, todos los expertos habían advertido que semejante “reconocimiento” provocaría una guerra civil. ¿Por qué?

  1. En casi todas las repúblicas de Yugoslavia se mezclaban diversas nacionalidades. Dividir los territorios era tan absurdo como dividir París o Londres en barrios étnicamente puros.

  2. Favoreciendo al neofascista croata Tudjman y al nacionalista musulmán Izetbegovic (colaborador de Hitler en su juventud), era evidente que se provocaría el pánico entre la importante minoría serbia que desde hace siglos vivía en Croacia y en Bosnia. Cada familia serbia había perdido al menos a un miembro en el terrible genocidio cometido por los fascistas croatas y musulmanes, agentes de Alemania, entre 1941 y 1945. Únicamente la Yugoslavia de Tito había podido devolver la paz, la igualdad, la coexistencia. Pero Berlín, y después Washington, querían quebrar a toda costa a este país “demasiado a la izquierda”.

¿Permaneció Estados Unidos ‘pasivo y desinteresado’ en esta guerra?

No. Lord Owen, enviado especial de la Unión Europea en Bosnia, por tanto observador privilegiado, escribió en sus Memorias: “Respeto mucho a Estados Unidos. Pero, durante estos últimos años (92-95), la diplomacia de este país es culpable de haber prolongado inútilmente la guerra en Bosnia”. ¿Cuál es su objetivo? Como los alemanes estaban ocupados en tomar el control de Eslovenia, de Croacia y pronto de Bosnia, entonces Washington presionó a Izetbegovic, el dirigente nacionalista musulmán de Sarajevo: “No firméis ningún acuerdo de paz propuesto por los europeos. Haremos que ganéis la guerra sobre el terreno”. De esta manera, Washington prolongó durante dos años los terribles sufrimientos inflingidos a toda la población de Bosnia. ¿Cuáles eran los motivos?

  1. Despojar a Berlín de sus posiciones adquiridas en la región estratégica de los Balcanes
  2. Dividir y debilitar a la Unión Europea
  3. Instaurar a la OTAN como gendarme del continente europeo
  4. Quitar a Rusia cualquier acceso al Mediterráneo
  5. Imponer su liderazgo político y militar para las demás guerras en preparación. Porque al mismo tiempo, la guerra contra Yugoslavia también era una guerra larvada contra Europa. Tras la caída del Muro, los estrategas de Estados Unidos querían impedir a cualquier precio que emergiera una superpotencia europea. Por eso se ha hecho lo imposible para debilitarla política y militarmente.

¿Participaron el Banco Mundial y el FMI en la fragmentación del país?

Si. En diciembre de 1989, el FMI impone unas condiciones draconianas a Yugoslavia, cuyo primer ministro liberal, Markovic, mendigó la ayuda a George Bush padre. El objetivo de “la ayuda” será en realidad desestabilizar y hacer quebrar a las grandes empresas estatales. El Banco Mundial desmantela el sistema bancario, despide a 525.000 trabajadores en un año y, después, reclama la supresión de dos de cada tres empleos. El nivel de vida desciende dramáticamente. Estos diktats y el aumento de huelgas solidarias en todas las repúblicas exacerban las contradicciones entre los dirigentes de las distintas repúblicas a las que Belgrado ya no puede enviar fondos. Para salir de esta situación, estos dirigentes recurrieron a la táctica de la división y de alentar el odio nacionalista. Esta guerra se alentó desde exterior. Como muchas otras. La guerra contra Yugoslavia fue una guerra de globalización. Todas las grandes potencias occidentales trataban de liquidar el sistema económico demasiado de izquierda de Yugoslavia: un sector público fuerte, importantes derechos sociales, relativa resistencia a las multinacionales… El 4 de agosto de 1996, el “Washington Post” exponía la verdadera razón de las distintas guerras contra Yugoslavia en este reproche (¿esta amenaza?): “Milosevic no ha logrado comprender el mensaje político de la caída del Muro de Berlín. Otros políticos comunistas han aceptado el modelo occidental, pero Milosevic ha ido en la otra dirección”.

¿Presentaron los media una imagen engañosa de Tudjman y Izetbegovic, ‘nuestros amigos’?

Si. Los dirigentes hipernacionalistas croatas y musulmanes fueron presentados como auténticas víctimas, como grandes demócratas antiracistas. Y, sin embargo, tanto su pasado como su presente hubieran debido ponernos en guardia. Al tomar el poder, Franjo Tudjman declaró: “Estoy contento de que mi mujer no sea ni judía ni serbia”. Se apresuró a cambiar los nombres de las calles que llevaban el nombre de luchadores antifascistas, restableció la moneda y la bandera del régimen fascista genocida y modificó la Constitución para comenzar la expulsión de los serbios. En 1990, Izetbegovic hizo campaña electoral volviendo a publicar su “Declaración islámica”: “No existe paz ni coexistencia entre la religión islámica y las instituciones sociales y políticas no islámicas”. Instauró un régimen corrupto y mafioso, basado fundamentalmente en un lucrativo mercado negro y en el desvío de la ayuda internacional. Con la bendición de Washington invitó a los mercenarios islamistas, especialmente a Al Qaeda. Una vez empezada la guerra, se cometieron crímenes terribles en los tres campos, pero al ocultar estos antecedentes se lograba que la situación fuera incomprensible.

¿Ocultaron los medios los datos esenciales de la historia y de la geografía de Bosnia?

Si. Nos han hecho creer que los serbios eran los agresores invadiendo “Bosnia desde el exterior”. En realidad, en Bosnia habitaban desde siglos atrás tres grupos nacionales: musulmanes (43 por cien), serbios (31 por cien), y croatas (17 por cien). Sin olvidar un 7 por cien de “yugoslavos” nacidos de matrimonios mixtos o aquellos que prefirieron dejan atrás la miseria. Repartir Bosnia entre los grupos nacionales, como la Unión Europea seguía imponiendo, era absurdo y peligroso, puesto que las distintas poblaciones estaban completamente mezcladas: los musulmanes vivían sobre todo en las ciudades, mientras que serbios y croatas eran fundamentalmente campesinos y estaban dispersos por todas las regiones. No se podía dividir Bosnia sin una guerra civil. De hecho, la población serbia de Bosnia no luchaba por invadir los territorios “de los otros”, sino por conservar sus tierras o por establecer corredores de comunicación entre ellas. Una situación absurda y sangrante con todos los desórdenes de una guerra civil, pero esta guerra civil fue provocada por las grandes potencias.

¿Era correcto el esquema ‘serbios agresores, croatas y musulmanes víctimas’?

No. El general belga Briquemont, al frente de las fuerzas de la ONU en Bosnia hasta enero del 94, estaba en una posición privilegiada para declarar: “La desinformación es total […] La televisión necesita un chivo expiatorio. De momento hay unanimidad total para condenar a los serbios y esto no facilita la búsqueda de una solución. No creo que se pueda considerar el problema de la ex Yugoslavia y de Bosnia-Herzegovina únicamente desde el ángulo antiserbio. Es mucho más complicado que todo eso. Un día, en plena guerra croato-musulmana, habíamos informado sobre las masacres cometidas por el ejército croata. Un periodista estadounidense me dijo: ‘Si usted ofrece este tipo de información, los telespectadores estadounidenses no entenderán nada’”. No se trata de negar los crímenes cometidos por las fuerzas serbias.

La ideología de los textos del dirigente serbio-bosnio Karadzic es de extrema derecha. Pero en realidad desde la división de Yugoslavia, en todos los bandos algunas fuerzas políticas y mafiosas han utilizado métodos de guerra para apropiarse de territorios y riquezas. En los tres campos —croata, musulmán y serbio—, las milicias han cometido crímenes tremendos, en detrimento de todas las poblaciones. Así, en agosto del 94, el dirigente de Sarajevo, Izetbegovic, atacó la región… musulmana de Bihac dirigida por Fikret Abdic, quien se estaba distanciando de él y deseba vivir en buena armonía con sus vecinos serbios y croatas. Izetbegovic fue ayudado en esta ofensiva por seis generales de EEUU. Silenciar los crímenes de “nuestros amigos”, pero demonizar a todo aquel que se nos opone es un clásico de la propaganda de guerra.

Numerosas mentiras mediáticas han sido claramente fabricadas por una agencia estadounidense de “relaciones públicas”, Ruder Finn, compañera de la conocida Hill & Knowlton, que inventó las mentiras mediáticas de las incubadoras “robadas” por los iraquíes.

¿Puso en marcha Serbia un programa de limpieza étnica?

No. Si se cree que la limpieza étnica era verdaderamente el programa del “dictador” Milosevic, hay que admitir que su eficacia ha sido lamentable, puesto que, a lo largo de todos estos años y hasta hoy, uno de cada cinco habitantes de Serbia ni era ni es serbio. En Belgrado siguen viviendo, y sin problemas, numerosas minorías: musulmanes, gitanos, albaneses, macedonios, turcos, húngaros, goranes… En realidad, contrariamente a la imagen que ha dado la prensa, Serbia es hoy el único estado de la ex Yugoslavia, junto con Macedonia, que sigue siendo “multinacional”. Por el contrario, todos los estados protegidos por la OTAN —Croacia, Bosnia y Kosovo— han practicado una limpieza étnica prácticamente total. Milosevic desaprobaba los excesos cometidos por las milicias serbias en Bosnia. Su mujer realizó muchas declaraciones virulentas contra ellos. Serbia incluso aplicó un embargo contra Karadzic. Claro es que una parte de la opinión pública serbia se ha inclinado hacia en el nacionalismo racista. Pero es precisamente responsabilidad de Alemania y de las grandes potencias el haber sumergido al país en la guerra civil y por consiguiente en el odio.

¿Informaron correctamente los medios sobre Srebrenica?

No. Primera cuestión. Incluso si se trata de condenar los crímenes abominables, no se sirve a la verdad histórica —imprescindible para la reconciliación— con procedimientos propagandísticos como el uso indiscriminado del término “genocidio”, la ocultación del hecho de que una parte de las víctimas murieron en los combates, o la exageración sistemática de las cifras. Las investigaciones han revelado que numerosas “víctimas” fueron encontradas algunos meses más tarde votando en las elecciones siguientes o incluso tomando parte en otros combates con el ejército de Izetbegovic. Esto ha permanecido oculto. No vamos a entrar aquí en esta polémica sobre las cifras, que sólo historiadores rigurosos podrán aclarar definitivamente.

Segunda cuestión. ¿Por qué los medias han ocultado acontecimientos esenciales para poder entender el drama? Al principio, esta región estuvo habitada por musulmanes. Y serbios. Estos últimos habían sido expulsados en 1993 en una limpieza étnica cometida por las tropas nacionalistas musulmanas de Izetbegovic. El general francés Morillon, que dirigía las fuerzas de la ONU en el lugar, acusa: “Durante la Nochebuena ortodoxa, noche sagrada de enero de 1993, Nasser Oric lanzó una incursión sobre los pueblos serbios… Se cortaron cabezas, hubo masacres abominables cometidas por las fuerzas de Nasser Oric en todos los pueblos de la vecindad” (Documentos de información de la Asamblea Nacional, Srebrenica, t 2, pp. 140-154). El deseo de venganza no justifica los crímenes cometidos después. Pero, ¿por qué ocultar sistemáticamente los crímenes de “nuestros amigos”?

Tercera cuestión. Como otros “enclaves” llamados desmilitarizados, en realidad Srebrenica era una zona en la que las fuerzas de Izetbegovic se estaban reagrupando, y la ONU les protegió de una derrota total. Sorprendente: las tropas de Oric se retiraron de Srebrenica justo una semana antes de la masacre. El general francés Germanos manifiesta: “Oric ha declarado profusamente que le hicieron abandonar Srebrenica, ya que querían que cayera la ciudad. El ‘querían’ era Izetbegovic”. Y, ¿por qué? Sería interesante retomar un curioso informe de la ONU, redactado un año y medio antes por Kofi Annan: “Izetbegovic sabía que era posible una intervención de la OTAN en Bosnia-Herzegovina. Pero ésta no tendría lugar salvo que los serbios se introdujeran a la fuerza en Srebrenica y masacraran al menos a 5.000 personas (sic)”. ¡Una masacre anunciada año y medio antes! (Informe de la ONU, 28-29 de noviembre). El general Morillon nos muestra también que “Fueron las autoridades de Izetbegovic las que se opusieron a que se evacuara a quienes lo pedían, y eran muchos”. Su conclusión: “Mladic cayó en una trampa en Srebrenica”.

¿Las primeras víctimas de la guerra fueron asesinadas por los serbios?

No. El 28 de junio de 1991, la policía eslovena ejecutó (al menos) a dos soldados desarmados del ejército nacional yugoslavo que acababan de rendirse en el puesto fronterizo (con Austria) de Holmec. Esto fue reconocido por el periódico “Slovenske Novice”. Igualmente “se estableció desde el principio” que tres soldados de este mismo ejército yugoslavo fueron ejecutados en un puesto fronterizo con Italia después de haberse rendido (hechos y testimonios comunicados al Tribunal Penal Internacional de La Haya).

¿Era falso el célebre anuncio de los ‘campos de concentración’?

Si. Fabricado por Bernard Kouchner y Médicos del Mundo, este anuncio mostraba a los “prisioneros” detenidos, parecía, tras una alambrada de espino. Uno de ellos tenía las costillas terriblemente demacradas. Kouchner había pegado sobre la foto una torre de observación de Auschwitz y la acusación “exterminios masivos”. Para recalcar el mensaje: “Serbios nazis”. Además volvía a sacar una campaña de demonización lanzada por la agencia estadounidense de “relaciones públicas” Ruder Finn. Pero todo era falso en esta imagen, sacada de un reportaje de la TV británica ITN. La trampa es evidente cuando se ven las imágenes rodadas en el mismo instante por un equipo de TV local. En realidad, la cámara británica se colocó deliberadamente detrás de los dos únicos alambres de espinos que sujetaban un viejo cercado agrícola que aún se sostenía en pie. Y los “prisioneros” estaban en el “lado adecuado” de los alambres de espino. Libres, puesto que ellos mismos eran refugiados en ese campo para escapar de la guerra y de las milicias que los alistaba a la fuerza. En las imágenes completas, el único prisionero que hablaba inglés declaraba, además, por tres veces a la periodista de la ITN que estaban bien tratados y “salvos”. Al hombre demacrado de las costillas salientes (gravemente enfermo) le habían destinado a un primer plano puesto que todos sus compañeros gozaban de buena salud. El montaje de Kouchner era una burda mentira. Es cierto que existían algunos campos en Bosnia. No eran campos de exterminio, sino más bien campos para preparar los intercambios de prisioneros. Allí se cometieron violaciones de los derechos humanos. Pero, ¿por qué se nos han ocultado los informes de la ONU sobre este tema? Estos informes mencionaban seis campos croatas, dos serbios y uno musulmán.

¿Nos informaron de la verdad sobre las tres grandes masacres de Sarajevo?

No. En tres ocasiones la opinión pública occidental se vio conmocionada por imágenes terribles: decenas de víctimas despedazadas ante una panadería o en el mercado de Sarajevo. Inmediatamente, los serbios fueron acusados de haber asesinado deliberadamente bombardeando la ciudad. A pesar de las numerosas contradicciones en los comunicados oficiales. Pero la opinión pública nunca fue informada de los resultados de las ulteriores investigaciones de la ONU. Estos informes acusaban a las fuerzas del presidente Izetbegovic. Además, los máximos responsables occidentales lo sabían, pero lo han ocultaron cuidadosamente. Solo mucho más tarde el redactor en jefe del “Nouvel Observateur”, Jean Daniel, admitó: “Tengo que decirlo hoy. He escuchado, uno tras otro, a Edouard Balladur (primer ministro francés del momento), François Léotard (ministro del Ejército), Alain Juppé (de Asuntos Exteriores) y a dos generales ‘muy responsables’, cuya confianza no traicionaré […] decirme que el obús que se lanzó sobre el mercado ¡también era musulmán! ¡Provocaron una masacre entre los suyos! Observé con espanto. Sí, me contestó el primer ministro sin dudar” (“Nouvel Observateur”, 21 de agosto de 1995).

¿Por qué estas manipulaciones? Como por casualidad, cada masacre sobrevenía justo antes de una reunión decisiva para justificar una medida occidental: embargo contre los serbios (1992), bombardeos de la OTAN (1994), ofensiva final (1995).

La OTAN y Izetbegovic aplicaron un principio fundamental de la propaganda de guerra: justificar su ofensiva con una mentira mediática, una “masacre” que conmocionara a la opinión pública. La versión oficial del sitio de Sarajevo oculta varios puntos: 1. Las fuerzas serbias han cometido, ciertamente, crímenes tremendos. Pero a los civiles que quisieron huir por un túnel que permitía abandonar la ciudad se lo impidió el régimen de Izetbegovic. Éste quería mantener el máximo número de clientes de su mercado negro, producto del desvío de la ayuda internacional. 2. Necesitaba sobre todo presentar una imagen en blanco y negro de un pueblo víctima de sus agresores. En realidad, en el propio Sarajevo, los francotiradores de Izetbegovic asesinaban regularmente a los habitantes de los barrios serbios de la ciudad, sin que jamás se haya hablado de ello. 3. Atrocidades igualmente terribles se cometieron, por ejemplo, en Mostar. Pero allí estaban luchando las fuerzas croatas y musulmanas (“nuestros amigos”), que desde hacía mucho tiempo habían expulsado a todos los serbios.

¿La mayor limpieza étnica de la guerra fue cometida por el ejército croata?

Si. El 4 de agosto de 1995, cien mil soldados croatas, ciento cincuenta carros de combate, doscientos transportadores, más de trescientas unidades de artillería, cuarenta lanzaderas de misiles atacaron a la población serbia de Krajina. Más de 150.000 serbios fueron así forzados a abandonar esta región, que habitaban desde hacía siglos. Se cometieron las peores atrocidades: las fuerzas croatas abatieron a los ancianos que no pudieron huir, quemaron el 85por cien de las casas abandonadas. Clinton juzga la ofensiva “útil”. Su ministro de Asuntos Exteriores también: “La reconquista de Krajina puede conducir a una nueva situación estratégica, que puede sernos favorable”. Peor aún: Estados Unidos aconsejó a Croacia para llevar a cabo su ofensiva, según la confesión del ministro croata de Asuntos Exteriores. Además, fue Washington quien se encargó de la formación “democrática” de este ejército.

¿Utilizó Estados Unidos bombas de uranio también en Bosnia?

Si. En el coloquio internacional “Uranio, las víctimas hablan”, organizado en Bruselas en marzo de 2001, un médico de Bosnia presentó a un guardabosques serbio de Bosnia, víctima como otros de “cánceres múltiples” atípicos y fulminantes después de haber estado expuesto en las zonas de bombardeos de Estados Unidos. Un responsable de la sanidad en Bosnia ha confeccionado estadísticas: los habitantes de un barrio serbio de Sarajevo, bombardeado por los aviones estadounidenses en 1995 (habitantes expulsados inmediatamente de esta ciudad), han visto multiplicado por cinco los diversos tipos de cánceres. Las armas del uranio denominado empobrecido permiten a Estados Unidos —pero también a Francia y a Reino Unido— desembarazarse de desechos tóxicos de sus centrales nucleares. Los residuos contaminan seriamente el suelo y la capa freática, provocando cánceres, leucemias y mutaciones genéticas monstruosas (lo que incluye niños nacidos de soldados estadounidenses contaminados). En resumen, las armas de uranio convierten a numerosos países en cubos de basura para la eternidad.

La guerra contra Yugoslavia, ¿ha sido la ‘única guerra buena’ de Estados Unidos?

No. Estados Unidos ha intentado hacer creer que llevaban a cabo una guerra humanitaria, y presentarse como los defensores, por una vez, de los musulmanes. Pero en realidad Washington y Berlín provocaron esta guerra. Deliberadamente. Con el interés egoísta de conquistar objetivos estratégicos: colonización económica de los Balcanes, control de rutas de petróleo, lucha por la supremacía mundial. Estados Unidos jamás ha hecho ninguna guerra humanitaria. Este país no es el bombero de esta guerra en Yugoslavia, es el pirómano. Es el primer culpable del sufrimiento infligido a toda la población. Estados Unidos no es por un lado amigo de los musulmanes en los Balcanes y por otro lado su peor enemigo en Palestina e Iraq. Es su peor enemigo en todas partes. Y el enemigo más peligroso de todos los pueblos del mundo. Amenaza a Siria, Irán, Corea, Cuba, y un día incluso a China. Porque su estrategia de guerra tiene como único objetivo mantener el orden económico injusto, dominar y explotar a todos los países del globo a fin de enriquecer aún más a un puñado de supermillonarios. Por esa razón es importante desenmascarar todas las mentiras mediáticas y dar a conocer la verdad sobre la guerra contra Yugoslavia: fue una guerra de agresión.

—http://revistaamoryrabia.blogspot.com.es/2013/01/las-mentiras-de-la-guerra-de-yugoslavia.html

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¿Por qué la OTAN desató la guerra contra Libia?

1

Para apoderarse del fondo soberano libio que tenía 150.000 millones de dólares invertidos en el exterior o depositados en bancos occidentales y, en buena parte, embargados a causa de las sanciones económicas

2

Con el dinero, Gadafi estaba a punto de crear un nuevo sistema bancario en África que iba a expulsar al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a otros banqueros occidentales en el continente. Se acabaron los préstamos occidentales abusivos, utilizados para paralizar las economías africanas. En su lugar, un Banco de Inversiones Africano, creado con 29.000 millones de euros, se disponía a ofrecer importantes créditos con tasas de interés muy bajas o incluso sin intereses.

Libia había financiado importantes proyectos de infraestructuras en todo África, lo cual ha permitido empezar a conectar las economías africanas y a romper la sempiterna dependencia de las importaciones de los países occidentales.

3

Gadafi exigió a las multinacionales petroleras estadounidenses, que habían sido actores importantes en la industria petrolera del país, que pagaran a Libia decenas de miles de millones de dólares en concepto de compensación por los daños que habían causado a la economía libia las sanciones impuestas, a instancias de Estados Unidos, por el Consejo de Seguridad de la ONU tras el atentado de Lockerbie, a lo largo de los años 90 y la primera década del siglo XXI.

La CIA pagó millones de dólares a testigos en el juicio por el atentado de Lockerbie para que cambiaran sus confesiones e implicaran a Gadafi, lo cual fue utilizado como argumento para aprobar las sanciones de la ONU contra Libia. El gobierno de Estados Unidos mintió y perjudicó a Libia, así que las empresas petroleras norteamericanas iban a tener que pagar compensaciones por los daños causados.

4

Además del oro negro, Libia tenía oro blanco: agua, inmensas lagunas subterráneas que se extienden hasta Sudán. El gobierno de Gadafi había perforado 13.00 pozos en el desierto y construido acueductos para convertir 1.600 kilómetros cuadrados de desierto en cultivos fértiles.

5

Gadafi vinculó el futuro desarrollo económico de Libia y de África más a China y Rusia que a Occidente. Era solo cuestión de tiempo que los planes de la CIA para derrocar a Gadafi pasaran a un primer plano.

Poco antes de la agresión, el 14 de marzo de 2011, Gadafi prometió otorgar las concesiones petrolíferas que tenían las empresas estadounidenses y europeas a empresas rusas y chinas.

6

Los imperialistas querían dividir Libia, un país “inventado” por los colonialistas italianos, para crear gobiernos en Tripolitania, Cirenaica y Fezzan.

7

Para salir del aislamiento diplomático, Gadafi le financió las elecciones presidenciales a Nicolas Sarkozi en 2007, que le traicionó cuatro años después, convirtiendo a Francia en la máxima responsable de la guerra. Un espía francés fue quien asesinó materialmente a Gadafi cerca de Sirte, disparándole un tiro en la cabeza a quemarropa.

8

No sólo mataron a Gadafi. El antiguo ministro del Petróleo, Chukri Ghanem, apareció ahogado en el Danubio al año siguiente.

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Esos cabrones que ejercen de imperialistas por la mañana y de benefactores por la tarde

La investigación sobre el tráfico de órganos en el Estado fantasma de Kosovo se está acabando de perfilar. Los tribunales europeos ya han condenado a cinco médicos kosovares a penas que van hasta los ochos años de cárcel. Formaban parte de una red que operaba desde una clínica en las afueras de Pristina, la “capital” kosovar.

Además hay dos órdenes de busca y captura emitidas contra otros dos miembros de la red, un cirijando turco y el cerebro de la banda, un israelí llamado Moshe Artel, lo que vuelve a poner de manifiesto, como ya relatamos aquí hace un año, la implicación del Estado israelí en las mafias organizadas en torno a este delito en el mundo entero.

Cuando estuvo de visita oficial en Kosovo en 2010, al ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, un periodista le preguntó por este asunto, ya que de 1999 a 2001 había sido jefe de la Minuk, la delegación de la ONU en Kosovo. Como había hecho siempe, en declaraciones a la BBC Kouchner negó de plano la existencia de tráfico de órganos en Kosovo y la existencia de pisos francos y clínicas clandestinas dedicadas a ello.

A causa de ello, a Kouchner le acusaron “de mirar para otro lado” en aras de los manejos de los imperialistas, con la complicidad de la ONU. “Todos se acuerdan de su sonrisa indecente”, dice hoy el diario argelino “Réflexion” (*), frente a los periodistas serbios, a los que acusó de “cabrones” y de “locos” durante las ruedas de prensa que dio cuando estaba al frente de la delegación de la Minuk.

Kouchner protegía a su amiguete Hachim Thaçi, el criminal al que los imperialistas pusieron al frente del nuevo Estado de Kosovo, hasta que las investigaciones de la fiscal Carla del Ponte en 2008 tiraron del hilo poniendo de manifiesto quiénes eran los verdaderos cabrones. No era un rumor: durante la Guerra de Kosovo a los presos serbios les arrancaron sus órganos en vivo.

El Consejo de Europa encargó una investigación a Dick Marty, cuyas conclusiones tampoco dejan lugar a dudas: “En Kosovo todo el mundo está al corriente de lo que ha pasado y de lo que aún pasa, pero la gente sólo habla de ello en privado”, dice. La mafia kosovar estaba dirigida por los mismos que hoy están al frente el Estado “independiente”, auténticos responsables de éste y otros crímenes contra la humanidad, además de tráfico de armas y tráfico de drogas, miembros de la policía, la judicatura e incluso de Eulex, el órgano judicial europeo encargado del aparato judicial en Kosovo.

Como también expusimos en otra entrada anterior, numerosos testigos del juicio contra el antiguo Primer Ministro, Ramush Haradinaj, fueron asesinados y a los demás los obligaron a retractarse bajo amenazas de muerte. La investigación de Marty confirma que aunque en 2005 había pruebas abundantes de los horrendos crímenes cometidos en Kosovo, fueron deliberadamente destruidas.

Según un documento de la ONU, desde 2003 la Minuk tenía información de los crímenes cometidos en Kosovo relacionados con el tráfico de órganos humanos. Los dirigentes de la UÇK y luego del Estado kosovar “independiente” cobraban 45.000 dólares por los órganos de uno sólo de los presos serbios a los que se les extirpaban.

Lo mismo de su patrón Kouchner, los mafiosos kosovares exculpan su responsabilidad negando la evidencia y recurriendo al tópico hoy en boga: las numerosas denuncias que se han expuesto sobre estos crímenes son obra de serbios y rusos.

De Kosovo no hay nada nuevo que añadir que no sepamos. Fue el prólogo de lo que luego los imperialistas pusieron en práctica durante las Primaveras Árabes y la Plaza Maidan. En los Balcanes fue la primera ocasión en que la OTAN tuvo la oportunidad de salir en defensa de una “minoría oprimida” por los serbios, la albanesa, de crear organizaciones terroristas, como la UÇK, de desestabilizar toda una región y de bombardear a la población civil con munición radiactiva.

Anualmente pasan por Kosovo camino de los barrios europeos 60 toneladas de heroína procedentes de Afganistán, un negocio que reporta 3.000 millones de euros a los mafiosos kosovares. A diferencia de lo que ocurre con los refugiados, nadie protesta por ello. No hay xenofobia contra la heroína; tampoco hay muros, fronteras, pateras. La policía mira para otro lado. Las tropas estadonidenses no están para eso. La Unión Europea no se siente afectada…

¿Quiénes son los cabrones de esta historia? Se lo contamos nosotros: los cabrones son gentuza como Kouchner que, además de jefe de la delegación de la ONU en Kosovo y luego ministro frances de Asuntos Exteriores, es el fundador de Médicos del Mundo y de Médicos Sin Fronteras.

¿Sin fronteras? Este tipo de criminales, como Kouchner y sus ONG, que no cree en las fronteras son los que las imponen, los que levantan muros y los rodean de alambradas para que no circulen las personas pero circule las drogas, las armas, los riñones…

Siempre más de lo mismo: imperialistas por la mañana y benefactores por la tarde.

(*) http://www.reflexiondz.net/_a45610.html

Más información sobre el Estado mafioso de Kosovo:

– Desarticulada una red israelí que traficaba con órganos de refugiados sirios
– Detenido el antiguo ‘Primer Ministro’ del Estado criminal de Kosovo
– La Unión Europea enseña a robar a los bandidos kosovares
– ¿Serán condenados por criminales de guerra los terroristas kosovares del UÇK?
– Vuelve el yihadista kosovar que trabajó para la OTAN en la Guerra de los Balcanes

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‘La CIA desencadenó la Primavera Árabe en Túnez en coordinación con los yihadistas’

Seis años después de su derrocamiento, el antiguo Presidente tunecino Ben Ali, ha lanzado un mensaje a su pueblo en el que acusa a la CIA de haber desencadenado la Primavera Árabe en coordinación con los yihadistas. El mensaje lo publicó la agencia de prensa Jamahiriya News el 7 de enero.

Presentado por la prensa imperialista como “un dictador”, Ben Alí gobernó Túnez de 1897 hasta que en enero de 2011 un pequeño comerciante se inmoló públicamente, lo que el imperialismo y sus sicarios aprovecharon para desestabilizar el mundo árabe. Así nació la Primavera Árabe.

Según Ben Alí, los planes de la CIA comenzaron a fraguarse en 2007 porque su gobierno rechazó ceder a Estados Unidos la base militar de Bizerta y tampoco admitió endurecer el bloqueo económico contra Libia.

Al año siguiente Condolezza Rice, consejera de seguridad de Obama, se presentó en Túnez para crear un “centro” que enseñara a la juventud tunecina a defender los derechos humanos, a lo que el gobierno de Ben Alí le respondió: “¿Por qué no crea ese centro en Israel?” A Rice la prgunta no le agradó nada; suspendió las entrevistas que tenía concertadas, hizo sus maletas y cogió el avión de vuelta el mismo día de su llegada.

Cuando el gobierno cayó en la cuenta de que Estados Unidos preparaba su derrocamiento, preguntó a Ali Seriati, quien les dijo que eran informaciones falsas. Todo estaba bajo control. Faltaba una semana para que el comerciante se quemara a lo bonzo.

El 14 de enero Ben Alí acompañó al aeropuerto a su mujer y a su hijo, que abandonaban el país a causa de la incertidumbre política, y cuando se disponía a regresar al palacio presidencia se encotró con Seriati en el aeropuerto, que le aconsejó coger el avión y marcharse, con una amenaza velada: su vida corría peligro. Ya tendría ocasión de regresar cuando estuviera en calma.

Lo mismo que en en otras revoluciones de colores, primaveras o en la Plaza Maidán, muy pronto empezaron las matanzas, causadas por francotiradores enboscados que disparaban indiscriminadamente para enardecer a la multitud contra el gobierno y sembrar la confusión. Con los yihadistas de Ennahda y mercenarios procedentes de los países vecinos, e incluso de Bosnia, la CIA había formado escuadrones de la muerte, financiados por Qatar.

En su mensaje Ben Alí señala directamente al movimiento islámico Ennahda como parte integrante del golpe, e incluso armando y entrenando militarmente a sus juventudes. Se muestra extrañado de la cercanía que Ennahda tenía con la CIA y de que nadie haya preguntado quién ordenó disparar contra la multitud, a pesar de que algunos francotiradores fueron detenidos en el mismo lugar de los hechos. Añade el Presidente depuesto que los tiroteos prosiguieron cuando él ya estaba exiliado en Arabia saudí. Tras el golpe, los islamistas de Ennahda se presentaron ante la población como las víctimas de las matanzas.

Ben Alí termina su relato asegurando que hoy Túnez es un refugio para los servicios secretos extranjeros y las bandas criminales, bajo el patrocinio de la CIA. El acuerdo para crear una base miliar de Estados Unidos en Túnez ya se ha firmado. Ese fue el motivo último del inicio de la Primavera Árabe en el mundo árabe.

El relato del antiguo Presidente tunecino quedaría un poco más completo si hubiera enumerado sus propias repsonsabilidades, pero eso es ya mucho pedir.

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La ‘lucha antiterrorista’ será una asignatura en las escuelas Castilla y León

El jueves el Consejo de Gobierno de la comunidad autónoma de Castilla y León aprobó el proyecto de Ley de Reconocimiento y Atención a las Víctimas del Terrorismo, que se remitirá a las Cortes para su tramitación en el Parlamento.

El proyecto de ley incluye en el currículo educativo de la enseñanza secundaria la historia, evolución y consecuencias de las “distintas formas de terrorismo” en España con el objetivo de contribuir a la memoria de las víctimas, aunque no concreta a qué víctimas se refiere.

El vicepresidente de la Junta y consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, ha explicado que de momento no está contemplada la creación directa de una asignatura. De momento la Consejería de la Presidencia pondrá a disposición de los centros educativos unidades o módulos didácticos para que los usen, ya que serán de carácter voluntario.

Según los datos del Ministerio del Interior, en Castilla y León hay contabilizadas 392 víctimas del terrorismo de las que 44 perdieron la vida por esa causa, a pesar de lo cual se aprueba un proyecto de ley para menos de 400 personas y no protección a los millones de parados.

Son las víctimas del terrorismo (y no los parados) los que disfrutarán de ayudas asistenciales (sanitarias, educativas, sociales y vivienda) y para el empleo.

El proyecto también modifica la regulación en materia de función pública de Castilla y León para recoger la necesidad de adoptar medidas para que las víctimas puedan acceder a la función pública, es decir, lo mismo que hicieron los franquistas en la posguerra.

El proyecto regula la creación de dos medallas a las víctimas del terrorismo e impone más restricciones contra las libertades de expresión y manifestación, “como impedir cualquier acto, manifestación o símbolo vejatorio o de humillación para las víctimas o de exaltación u homenaje a terroristas”.

El Cabildo de Fuerteventura debería hacer lo mismo con las numerosas víctimas de los numerosos crímenes cometidos en la isla por los terroristas de la Legión Española. El proyecto de ley de Castilla y León no aclara a qué terrorismo se refiere. Tampoco si la “paz” comprende o no el envío de unidades militares a guerras fuera del país, ni si considera la tortura como una forma de terrorismo, es decir, si el terrorismo de Estado es terrorismo o no.

También se les ha olvidado incluir que los cursos los impartirá la Guardia Civil, un baluarte de la pedagogía moderna.

⟶http://www.lainformacion.com/disturbios-conflictos-y-guerra/terrorismo/CyL-secundaria-consecuencias-terrorismo-Espana_0_991702033.html

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El declive de la potencia naval del imperialismo estadounidense

El despliegue estratégico de una gran potencia imperialista mide el radio de acción de sus intereses económicos. En el caso de Estados Unidos esos intereses están repartidos por casi todo el mundo y son hegemónicos, o sea, dominantes, por lo que es capaz de imponerlos, o al menos, de presionar, en la misma medida, es decir, en casi todo el mundo en distintos grados.

Como el comercio internacional de mercancías se traslada por vía marítima, el control naval de las rutas, el cruce de los estrechos y la vigilancia de los grandes espacios oceánicos es vital para Estados Unidos y es, además, único. Ningún otro país del mundo tiene la capacidad operativa de mantener desplegadas simultáneamente grandes unidades de combate en todas las aguas del planeta.

Desde 1945 Estados Unidos ha sido capaz de lograrlo. Para ello llegó a crear diez unidades navales en torno a grandes portaviones de ataque, llamados CVA en la jerga militar imperialista. Dada la enorme complejidad técnica de esas ciudades flotantes, sólo siete de ellas se han podido mantener operativas, mientras las demás se debían revisar en los puertos periódicamente.

Con el transcurso del tiempo, los periodos de mantenimiento se los portaviones se han alargado y el número de grandes unidades navales se ha ido reduciendo, hasta el punto de que hoy, por primera vez desde 1945, no hay ninguna operativa, precisamente cuando la escalada bélica en distintos escenarios es mayor que nunca.

La Marina de Guerra ya no puede hacer frente a sus necesidades. Los últimos planes establecían que, como mínimo, eran necesarios tres grandes grupos navales simultáneamente en funcionamiento, y no tienen ninguno. Desde hace tres semanas están todos en el dique seco.

El vacío marítimo es paralelo al vacío político en Washington, donde las peleas en las altas esferas han llevado a los imperialistas al colapso. Ahora mismo no podrían golpear aunque quisieran, si es que saben lo que quieren.

No es la primera vez que ocurre. Cuando en 2006 el gobierno de Bush reclamaba un ataque contra Irán, no se pudo llevar a cabo porque la Marina no pudo poner suficientes unidades navales en el Golfo Pérsico, donde se ha visto ridiculizada por el apresamiento de sus tropas por los guardacostas iraníes.

Una de las promesas electorales de Trump ha sido la reconstrucción del poder naval de Estados Unidos, para la que ha comprometido importantes inversiones que, de paso, crearán puestos de trabajo en los astilleros militares. Mientras tanto, deberá ganar tiempo, negociar y abandonar las aventuras exteriores en las que se ha visto involucrado y de las que ha salido muy malparado.

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La Unión Europea levantará un muro en la frontera rusa de Kaliningrado

Las fronteras se convierten en muros militares e ideológicos, como el Telón de Acero, el de Gaza o el de Melilla, por algún motivo especial. Pero cuando ni siquiera se reconoce a quien lo levanta, mucho menos se podrán conocer los motivos de ello.

En tiempos de la Guerra Fría la propaganda repetía, una y otra vez, que la República Democrática Alemana había alzado el Muro de Berlín porque como no había libertad (en el este), no dejaban a las personas viajar, salir de su país, y la gente huye hacia donde hay libertad, como es bien sabido por todos.

El motivo invocado era, pues, la libertad. Pero ahora, como se están levantando cada vez más muros por todas partes, a pesar de que ya no existe la URSS, ni el Pacto de Varsovia, ni nada parecido, aquel argumento no vale. Hay que inventar otro.

El último plan es el de Lituania, que echa de menos su propio muro y quiere ponerlo alrededor de los 130 kilómetros de frontera de Kaliningrado, que pertenece a Rusia y permanece enclavado, pues, dentro de la Unión Europea, con frontera al Báltico, a Lituania y a Polonia.

Es posible que en el futuro también alguien le de la vuelta a este muro, afirmando que es Rusia quien lo levanta, por lo que hay que poner en claro las cosas desde este mismo momento. Lo dijo ayer el Ministro lituano de Interior, Eimutis Misiunas: “Las razones son a la vez económicas, impedir el contrabando, y geopolíticas, reforzar la frontera exterior de la Unión Europea”.

No se trata del muro de Trump sino de la Unión Europea, por lo que pasará mucho más desapercibido que el otro. Lo más seguro es que nadie diga nada, y si alguien dice algo, es posible que no sea en tono de protesta o, finalmente, que alguien se queje, pero sólo del coste de la obra que pagará Bruselas: 25 millones de euros.

La excusa geopolítica del ministro lituano es banal. Se cree que puede parar los misiles nucleares con un muro de ladrillos de dos mestros de altura, al estilo de línea Maginot de hace 100 años.

El ministro también se ha excusado con el contrabando de tabaco, algo sencillamente inverosímil. Del contrabando de tabaco viven muchos vecinos rusos, pero del contrabando de ámbar viven los lituanos, y de eso el ministro no dice nada.

Además de un fortín naval, Kaliningrado, la vieja Könisberg kantiana, tiene las mayores reservas mundiales de ámbar, una riqueza que saquean sus vecinos bálticos y Polonia, por donde la piedra preciosa sale al mercado negro de la joyería.

Muy cerca de los submarinos nucleares se pueden ver las minas de ámbar de Kaliningrado que se explotan clandestinamente al más viejo estilo minero.

En 2012 el Tribunal ruso de Cuentas publicó un informe según el cual el año anterior Rusia había obtenido un rédito de 20 millones de dólares gracias al comercio legal de ámbar, mientras Polonia había obtenido 600 millones, 30 veces más, sin poner nada a cambio. Un verdadero saqueo. El puerto polaco de Gdansk está considerado como la capital mundial del ámbar ruso.

El negocio es tan redondo que nadie quiere el ámbar legal, el que explota Rusia, que es sólo el 16 por ciento del mercado del ámbar; el resto es ilegal y beneficia a los países bálticos y Polonia. No hay nada como el contrabando y la corrupción ligada al mercado negro.

Por ejemplo, Rusia explota la mina de Yantarny, que está dirigida directamente desde Moscú por el Ministerio ruso de Finanzas, pero está a punto de cerrar o de venderse a capital extranjero porque no puede competir.

En Kaliningrado el muro demostrará que los mercados capitalistas son tan libres que en ellos también caben los mercados negros, y cuando más negros mejor; más beneficios reportan. ¿O creen que la Unión Europea levantará el muro para que los vecinos no roben el ámbar a Rusia?

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¿Próxima parada?, ¿cómo?, ¿qué ha dicho? No le he entendido…

Menos mal que al Ministerio de Infraestructuras de Ucrania ha llegado un hombre como Volodymyr Omelyan eficaz, importante, dispuesto a llamar a las cosas por su nombre en un país donde, 20 años después, las cosas se siguen llamando en ruso y las estaciones de tren mucho más. Afortunadamente se ha puesto a la faena de abandonar el ruso… por el inglés.

Al corresponsal del periódico (ruso) Kommersant, Maxim Yussin, la noticia le sorprendió en Lvov, bastión del nacionalismo ucraniano, donde en los cafés dos de cada tres hablan… ruso, pero no porque sean rusos; si pudiéramos diferenciar al acento nos daríamos cuenta de que son ucranianos que hablan ese idioma, escribe Yussin. Desde luego lo que allá nadie habla es inglés.

Es normal que en Ucrania los medios de comuncación hablen de la “ocupación” rusa del país, que más bien es una “preocupación”. Si echan un vistazo a las estadísticas oficiales, la “ocupación” resultaría aún más dramática para los nacionalistas que se expresan en la lengua del “ocupante”: sumidos en la miseria del paro, cientos de miles de ucranianos (hay quien habla de un millón) tienen que cruzar la frontera para buscarse un puesto de trabajo en… la odiada Rusia.

Las invasiones son así de curiosas. Los rusos no se sienten invadidos por los ucranianos, no se lamentan de que les quiten los puestos de trabajo, como en otros lares. Lo que debería hacer el Ministro ruso de Infraestructuras es cambiar los rótulos de las estaciones de tren para que los ucranianos se despisten y acaben yendo a trabajar a… Hamburgo, o a Turín, o a Getafe. ¿No prefieren entenderse con la Unión Europea en lugar de Rusia?

De momento, en materia lingüística lo que prevalece son situaciones así de significativas: si compras un billete en Jarkov, donde la mayoría habla ruso, para viajar a Mariupol, donde la mayoría habla lo mismo, no se te ocurra expresarte en ruso; haz lo mismo que si estuvieras en cualquier otra parte del mundo: recurre al… inglés.

Estación de tren de Jarkov