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Estrategia

Las razones del Golpe de Estado militar en Myanmar

Desde el Golpe de Estado de febrero, un país desconocido como Myanmar está en un primer plano, especialmente por la sanguinaria represión desatada por la Junta Militar (Tatmadaw) que se ha apoderado de las riendas del país. Del resto se habla más bien poco.

Myanmar también interesa mucho al imperialismo. La reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 celebrada en Londres a principios de mayo puso al país en el orden del día. Ninguna de las partes dio detalles, pero las filtraciones indican que discutieron sobre Myanmar al mismo tiempo que sobre China.

El Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, se ha reunido con su homólogo indio, S. Jaishankar, tres veces desde que los militares tomaron el poder. El imperialismo se apresta a “restablecer los derechos humanos” en Myanmar y para ello cuenta con India en el marco del proyecto Quad, dirigido contra China.

Lo que no han hecho y no harán nunca será aprobar sanciones contra el ejército, ni imponer un embargo de armas que le arroje -aun más- a los brazos de Rusia y China.

Myanmar es un país estratégico, ubicado entre Tailandia, Laos, Bangladesh e India, con una ventana al Océano Índico, una ruta de acceso al Mar Rojo y al Canal de Suez. Pero, sobre todo, Myanmar tiene 2.200 kilómetros de frontera con China.

Cuenta con grandes reservas de gas, principalmente en el estado de Arakan, una región controlada por su propio ejército que hoy es conocida por albergar a la población rohingya, de religión islámica y privada de la nacionalidad birmana.

Desde su fundación tras la Segunda Guerra Mundial, Myanmar ha sido gobernado, de forma más o menos brutal, por militares, aunque tiene poco parecido con los gobiernos golpistas latinoamericanos clásicos. El ejército birmano se forjó en la lucha contra el colonialismo británico. Se le podría calificar de nacionalista o tercermundista, aunque lo más importante es que es dueño de industrias clave del país y está interesado en fomentar la inversión extranjera, cuyo principal origen es China.

Como tantos otros Estados surgidos de la descolonización, es un Estado artificial, un mosaico de diferentes pueblos muy mal avenidos. Cada una de las regiones son militarmente autónomas.

Tanto los chinos como las diferentes religiones forman parte de ese mosaico. Como ya se ha explicado aquí en otra entrada, Myanmar se puede considerar como un Estado confesional budista, implacable con otras religiones, como el islam.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Nacional Birmano dirigido por el general Aung San luchó junto a Japón para expulsar al ejército colonial británico. Por su parte, Gran Bretaña, que en aquella época también controlaba la India, utilizó a las minorías étnicas kachin y karen para librar una guerra de guerrillas contra Japón y sus aliados birmanos.

Una revolución de colores y luego otra más

En 2010 el imperialismo logró que los militares pasaran a un aparente segundo plano y empezó a creer que se le abría un mercado muy próspero. El plan de Estados Unidos siempre consistió en hacerse con el control de Myanmar, apartar a los militares e instalar un gobierno civil que se plegara a sus exigencias. Washington vio la oportunidad que andaba buscando. Puso en marcha a las 77 ONG que financia a través de la Fundación Nacional para la Democracia. Comenzaron las manifestaciones y los ataques a empresas e instalaciones chinas.

Lo que resulta significativo es la rapidez con la que comenzaron las revueltas. Las revoluciones de color suelen tardar años en crear colectivos y preparar a sus figurines. Necesitan apoyo financiero y de comunicaciones, así como orientación política de los asesores de las embajadas imperialistas. En Myanmar sólo tardaron diez días en salir a la calle.

En 2016 la candidata preferida de Estados Unidos, Suu Kyi, la hija del antiguo dirigente militar y padre de la nación, Aung San, se instaló al frente de un nuevo gobierno. Pero no cambió nada porque Aung San Suu Kyi también era amiga de China y, además, resultó ser otra nacionalista, tan implacable con las minorías étnicas del país como los militares. Ganó las elecciones de 2020 porque excluyó del voto a muchas regiones.

Aung San Suu Kyi representa a una oligarquía que quiere apoderarse de una parte de las industrias controladas por los militares, un plan en el que está muy interesado el imperialismo. Tras el Golpe Militar de 1962, el ejército había emprendido lo que calificó como la “vía budista al socialismo” que nunca fue otra cosa que capitalismo de Estado y un extenso sector público de la economía, que los militares gestionaban y que hacía negocios con las empresas privadas de los militares y de sus familiares.

Pero en Myanmar son tan importantes como los negocios legales como los ilegales. El contrabando, el tráfico de drogas, los casinos ilegales y la corrupción también están controlados por los militares.

Las industria pesada y las empresas más lucrativas están bajo el control de dos monopolios públicos controlados por los militares: la Myanmar Economic Corporation (MEC) y la Myanmar Economic Holdings Limited (MEHL). En 2016 había 50 empresas y 500 fábricas públicas propiedad de los ministerios y organismos del Estado. Muchas de ellas estaban obsoletas y requerían inversiones que sólo podían proceder del extranjero.

Las empresas públicas desempeñan un papel decisivo en la economía. Emplean a unos 150.000 trabajadores y generan la mitad de los ingresos fiscales. Están presentes en casi todos los sectores, desde el transporte al textil, desde la banca a los recursos naturales. Sus administradores pueden adjudicar contratos a socios del sector privado, que muy a menudo son empresas propiedad de altos oficiales del ejército.

Al año de llegar al gobierno, Aung San Suu Kyi y los suyos no sólo pretendieron privatizar ese extenso sector público, sino apoderarse de él a precios de ganga. Nombró vicepresidente a Myent Swe, un antiguo militar de alto rango, que también era presidente del comité que supervisaba las privatizaciones.

Fue su perdición. El reparto no satisfizo a todos y los militares dieron un Golpe de Estado para conservar su tajada.

Más información:
— El golpe en Myanmar es un golpe a la política exterior de Estados Unidos y a su principal agente birmana, Suu Kyi
— El exterminio de los rohingyas muestra las contradicciones del imperialismo en el sudeste asiático
— Los medios acaban con el mito que ellos mismos crearon por encargo del imperialismo: Aung san Suu Kyi
— Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la represión
— Cuando el terror viste ropajes budistas

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Economía

China es el mayor vendedor mundial de vacunas contra el coronavirus

El viernes la OMS (Organización Mundial de la Salud) aprobó la vacuna china Sinopharm con carácter de urgencia, es decir, con el mismo carácter experimental que las demás.

A la OMS no le ha quedado otro remedio que claudicar para reactivar la iniciativa Covax para vacunar a los países del Tercer Mundo y, en consecuencia, a la mayor parte de la humanidad.

Sinopharm es la sexta vacuna autorizada por la OMS, junto con las de Pfizer, Johnson & Johnson, Moderna y las dos de AstraZeneca, fabricadas en India y Corea del Sur. Otra vacuna china, Sinovac, también está siendo examinada por la OMS para cumplir con el trámite de homologación.

Afortunadamente nunca podrán lograr vacunar a la población mundial, que es de 6.000 millones de personas porque si cada ser humano necesita dos dosis de Sinopharm, como recomienda la OMS, necesitarían 12.000 millones de dosis, 12.000 millones de jeringuillas y mucho personal sanitario que ni tiene medios de almacenamiento, ni de transporte, ni está dispuesto a desplazarse a las zonas rurales para inocular.

En el mundo no hay laboratorios suficientes ni capacidad de producción para distribuir tan gigantesco número de vacunas. El plan Covax sólo aspira a suministrar 2.000 millones de dosis, seis veces menos de las que son necesarias. Hasta ahora Covax sólo ha llegado 54 millones de personas de 121 países diferentes y en el futuro no va a ir mucho más lejos. Jamás se logrará implementar en su totalidad porque es otro de los muchos fraudes de esta pandemia.

El único país del mundo que puede acercarse a las cifras necesarias de vacunas es China.

Volvemos así a la casilla de salida: al comienzo de la pandemia ningún país tenía mascarillas ni equipo médico para abordar la pandemia, ni capacidad para fabricarlo. Países como España, tuvieron que viajar a China a comprarlo y pelearse por acaparar los alijos sanitarios como verdaderos matones.

De esta manera, el año de pandemia es la crónica de un fracaso: lo que se diseñó para aislar a China del mercado mundial, ha servido para todo lo contrario. Si en el mundo hubiera una verdadera y atroz pandemia, y si la vacuna fuera el remedio, China quedaría como la tabla de salvación de la humanidad, un blasón que podría ostentar con legítimo orgullo.

Pero no se trata de eso; estamos hablando de economía política y tanto la OMS como los países del mundo, incluidas las grandes potencias, necesitan de China. No hay más que comprobar los problemas de abastecimiento de vacunas de la vieja y achacosa Europa, que obligará a Bruselas a tomar una medida a regañadientes: aprobar las vacunas rusa y china.

Un mundo se agota mientras otro emerge, de manera que organismos internacionales como la OMS y otros parecidos jamás podrán llevar a cabo ningún proyecto de alcance mundial sin China. Por ejemplo, el plan Covax lo tendrá que llevar a cabo la OMS con productos chinos, fabricados en China.

Estados Unidos intentó que ese papel lo desempeñara India, pero ese plan también ha fracasado, como ha admitido Jake Sullivan, el consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca: “Debemos preguntarnos por qué tanta gente piensa que el método para resolver la pandemia de covid 19 es mucho más eficaz en China que las recomendaciones liberales de Estados Unidos”.

Como vemos, los reformistas se vuelven a equivocar. No se trata de patentes sino de algo mucho más simple. China puede regalar las patentes de sus vacunas, e incluso las propias vacunas ya elaboradas, y en su inmensa mayoría el mundo seguirá sin poderse vacunar. Afortunadamente, porque no lo necesita.

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Estrategia

Los imperialistas comienzan a promover el terrorismo en Myanmar

Un grupo étnico birmano alzado en armas afirma haber derribado un helicóptero del ejército. El incidente se produce en medio de las continuas protestas en las ciudades contra el reciente Golpe de Estado militar.

El Ejército de la Independencia de Kachin (KIA) dijo que el helicóptero fue derribado el lunes en el extremo norte del país mientras el ejército realizaba ataques aéreos contra los rebeldes. Las imágenes que circulan por internet muestran el helicóptero -probablemente un aparato de transporte y asalto Mi-17- aparentemente alcanzado por un lanzador de misiles antiaéreos portátil Manpad, idéntico al que utilizan los yihadistas en Siria.

A mediados de abril, el primer ataque armado contra los militares fue llevado a cabo por la Unión Nacional Karen, el grupo rebelde más antiguo de Myanmar, creado originariamente por los colonialistas británicos para servir como fuerza de choque.

En la época colonial, las minorías étnicas siempre fueron aliadas de los británicos. Los kachin, en el noreste, y los karen, en el sureste, llevan mucho tiempo luchando contra la mayoría birmana y por su autonomía dentro de Myanmar. Tras el Golpe de Estado de febrero, el MI6 británico ha reactivado viejos lazos y ha reunido a los principales grupos guerrilleros étnicos, aprovechando el levantamiento popular para abrir un segundo frente.

El imperialismo está acercando a los manifestantes birmanos de las ciudades, con los grupos étnicos minoritarios no birmanos. Para lograrlo, el MI6 ha creado un “gobierno de unidad nacional” al estilo Guaidó en Venezuela, que a su vez se apoyará en un “ejército de unidad federal”, una fuerza paramilitar formada por desertores del ejército y la policía birmanos, grupos étnicos rebeldes y voluntarios. Además, también hay grupos étnicos a ambos lados de la frontera india que serán utilizados para librar una guerra de guerrillas contra el ejército de Myanmar.

Sería un punto de inflexión para transformar la agitación popular en un enfrentamiento armado contra la Junta Militar golpista al estilo del “ejército nacional sirio”, una tropa de mercenarios y señores de la guerra. También hay que esperar que aparezca una organización humanitaria de propaganda al estilo de los “Cascos Blancos”.

El misil utilizado por los Kachin contra el helicóptero del Ejército de Myanmar procede del MI6 o de la CIA a través de India, miembro de la alianza regional Quad, dirigida contra China.

El objetivo es iniciar una guerra civil que impida la ejecución del Corredor Económico China-Myanmar, que comenzó en 2018 y se extiende desde la región china de Yunnan hasta el estado de Arakan en Myanmar, pasando por la principal ciudad económica del país, Rangún.

Este corredor económico incluye más de 30 proyectos y 9 megaproyectos. La más importante es la Zona Económica Especial de Kyaukphyu, en la región de Arakan. Abierto al golfo de Bengala y al océano Índico, incluye un puerto de aguas profundas, un oleoducto y un gasoducto. Además, esta zona requiere la construcción de un ferrocarril y de carreteras para su operatividad.

Además, China ha comenzado recientemente las obras de un vasto proyecto en Shwe Kokko, un diminuto pueblo de pescadores, a menos de 15 kilómetros al norte de Myawaddy, en la frontera con Tailandia. Es una obra faraónica, la construcción de una ciudad completamente nueva, de tamaño similar a la de Hong Kong, de forma privada y financiada por China.

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Guerra psicológica

El espionaje británico dirige la campaña de intoxicación contra Rusia a través de la BBC y Reuters

La BBC y Reuters participan en un programa secreto del Foreign Office, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico, según documentos filtrados en febrero. El objetivo es “debilitar la influencia del Estado ruso”.

El programa está apoyado por el servicio de inteligencia británico MI6 y por Bellingcat, un equipo de propagandistas de la OTAN.

Los documentos han sido publicados por The Grayzone y analizados detalladamente por Max Blumenthal (*), a quien el New York Times calificó de “tonto útil de Putin” por sus ataques a los nazis ucranianos durante la Guerra del Donbás.

La campaña de intoxicación tiene como diana a medios de comunicación rusos, como Sputnik y RT. Sus argumentos, además de evidentes, no son nada nuevos: Sputnik y RT son medios de comunicación públicos financiados por el gobierno ruso, lo mismo que la ETB, por poner un ejemplo.

La diferencia es que Sputnik y RT vienen socavando sistemáticamente la credibilidad de la propaganda imperialista, lo que ha hecho crecer su audiencia. En la medida en que se debilitan sus altavoces, se debilita el imperialismo y, por lo mismo, crece el prestigio de Rusia y de sus propios medios de información.

En otras palabras, Sputnik y RT no son más dependientes del gobierno ruso que la BBC y Reuters de los imperialistas. La diferencia es que una cosa es sabida y la otra sigue escondida, y quien oculta algo no merece ninguna credibilidad.

Al respecto, el artículo de The Grayzone es exhaustivo. Incluye documentos procedentes de empresas, administraciones y oficinas públicas británicas y, como no se explica su origen, sospecho que han sido obtenidos por los medios típicos del espionaje ruso y luego filtrados a Blumenthal.

Los documentos confirman algo que ya hemos expuesto aquí: la campaña de intoxicación contra Rusia la dirige el MI6, que ha creado un departamento secreto dentro del Foreign Office en el que los periodistas trabajan conjuntamente con espías y subcontratistas de inteligencia.

Oficialmente el departamento se llama CDMD (Desarrollo de Medios de Comunicación y Contra-Desinformación), aunque es más conocido como “Consorcio”.

El departamento tiene un programa “de formación” para periodistas rusos supervisado por Reuters, uno de cuyos objetivos es crear un “impacto positivo” en su “percepción del Reino Unido”. El otro es crear una red de agentes de influencia en el segmento de habla rusa de las redes sociales.

Hay varios ejemplos de ello, entre los que siempre hemos destacado el Caso Skripal, como modelo de intoxicación. El tan llorado Navalny también es un buen ejemplo. Al jefe de la organización anticorrupción de Navalny, Vladimir Ashurkov, le pilló el espionaje ruso en 2012 reuniéndose con un espía del MI6, James William Thomas Ford, que operaba desde la embajada británica en Moscú. Durante la reunión se le oye a Ashurkov pedir entre 10 y 20 millones de dólares para generar “una imagen diferente” de Rusia: corrupta, oligárquica, represora…

(*) https://thegrayzone.com/2021/02/20/reuters-bbc-uk-foreign-office-russian-media/

Más información:
— El gobierno británico dirige a los medios en la campaña de intoxicación contra Rusia
— El espionaje británico supervisa la contratación de los periodistas de la BBC
— Culebrón Skripal: últimas y apasionantes revelaciones sobre un temible coronel del no menos temible GRU
— La Nueva Guerra Fría de la CIA contra Rusia

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Opinión

La varita mágica: por una ley que resuelva los problemas más acuciantes

El movimiento por la vivienda lleva tiempo con una campaña para que el Congreso apruebe una ley que garantice el derecho a la vivienda. Lo había prometido el gobierno del PSOE y Podemos, pero la parte PSOE se niega a ello y la otra insiste para demostrar que el incumplimiento no es por su culpa.

Los programas electorales no bastan para lograr los derechos. Ni siquiera bastan los derechos para disfrutar de ellos porque el derecho a la vivienda ya está en la Constitución desde que se aprobó en 1978.

La Federación de Colectivos Trans quiere una ley integral para las personas de dicha condición y la ministra Montero, de la parte Podemos del gobierno de coalición, ya tiene una en cartera, aunque también se ha encontrado con resistencias que, a su vez, han intensificado la campaña del movimiento. En Uruguay ya hay una ley de ese tipo desde 2018 que garantiza los derechos de la población trans.

El movimiento por la memoria histórica quiere una ley de memoria histórica, otra más, porque la anterior de 2007 no era buena y, además, no se ha cumplido.

Es difícil explicar al mundo por qué un país democrático necesita una ley para reivindicar a quienes han luchado por la democracia. Si España fuera un Estado democrático no hay explicación posible de los motivos por los cuales la ley de memoria histórica no se ha cumplido, los demócratas siguen enterrados en fosas comunes y las calles repletas de nombres franquistas. Lo lógico es pensar que un Estado democrático hubiera debido erradicar cualquier vestigio fascista al día siguiente de su surgimiento, sin necesidad de ninguna ley.

Otros son partidarios de que el Congreso apruebe una ley que saque las drogas de la clandestinidad, o quizá que saque sólo algunas de ellas y siga prohibiendo otras, pero a nadie parece importarle entender por qué las que se legalicen estuvieron prohibidas antes.

Afortunadamente el artículo 6 de la Constitución de Cádiz decretó que los españoles debían ser justos y benéficos y desde 1818 el carácter de los españoles cambió y ha perdurado durante más de dos siglos, a pesar de que aquella Constitución fue derogada. Desde entonces, los turistas y emigrantes llegan a raudales, atraídos por esa idiosincrasia, típicamente española.

Las Constituciones y las leyes son así: cambian las cosas de la noche a la mañana. El paro desaparecería aprobando una ley de pleno empleo. Por eso es tan importante votar en las elecciones. Una mayoría adecuada en un Parlamento convierte en blanco lo que es negro, y al revés.

Los que no votamos estamos equivocados; los que no escriben la carta a los Reyes Magos nunca tendrán regalos. Si quieres acabar con la tortura, escribe una carta a los Reyes pidiendo que no se vuelvan a producir torturas en las comisarías, y si quieres que no haya hambre, escribe otra pidiendo un plato de comida en cada mesa. Además, si eres un poco educado, pídelo por favor, sin gritar por las calles, sin estridencias y, sobre todo, sin violencia.

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Represión

El gobierno francés aprovecha la pandemia para presentar una nueva ley antiterrorista

La pandemia está siendo el gran chollo para reforzar la represión política hasta el paroxismo. Primero el gobierno francés aprobó una “ley de seguridad general” que fue vivamente contestada en la calle y ahora ha presentado un nuevo proyecto de ley antiterrorista.

Una de las principales novedades es la legalización de las “cajas negras”, un mecanismo que permitirá a la policía rastrear el historial de navegación de los internautas para crear bases de datos con perfiles políticos de la población.

La policía quiere recurrir a los algoritmos informáticos para “detectar comportamientos sospechosos” en la enorme cantidad de datos que los internautas generan al navegar por la red. Los metadatos de navegación serían recogidos por “cajas negras” y, gracias a las tecnologías de análisis de datos, podrán vigilar más estrechamente a determinados colectivos y movimientos sociales de todo tipo.

Los algoritmos leerán las direcciones de los sitios visitados por los internautas para detectar conexiones recurrentes con páginas sospechosas.

La medida acaba de una forma abierta con la confidencialidad de internet, sobre todo cuando los algoritmos se utilicen también para detectar la consulta de otro tipo de sitios sensibles, como los médicos, los culturales o los religiosos.

Las “cajas negras” se probaron de forma experimental en 2017 con una cláusula de revisión fijada para finales de 2018. En medio de las protestas, la vía de entrada se abrió con el pretexto de que se trataba de una medida provisional.

Sin embargo, después el “experimento” se renovó dos veces, con una cláusula de revisión que ahora se pospone hasta finales de 2021. Se supone que se debe presentar una evaluación al Parlamento a más tardar el 30 de junio de este año.

Era mentira. El gobierno ha contratado a 1.900 policías adicionales para los servicios de inteligencia y duplicado el presupuesto de la DGSI (Dirección General de Seguridad Interior).

En público el gobierno vende la moto asegurando que el control informático de la población ha permitido frustrar 36 atentados, aunque cualquiera sabe que también eso es falso, además de opuesto a los derechos y libertades fundamentales, de los que a Francia le gusta tanto alardear.

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Estrategia

Hoy el menú del día se compone de una amplia variedad de insectos comestibles

Como tantas otras ficciones, la seudoecología moderna se impulsó desde Estados Unidos y hoy sigue estando dirigida por la Casa Blanca, que aprueba los planes y convoca las cumbres al más alto nivel, invitando a unos y cerrando la puerta a otros.

Recientemente Biden convocó otra de esas cumbres, aunque esta vez puramente virtual, en la que fue el único que apareció ante la pantalla con la mascarilla en la cara. Entre los invitados estaban Putin y Xi Jinping.

Antiguamente, los seudoecologistas vinculaban el “cambio climático” a la industria y, sobre todo, al consumo de combustibles calificados como “fósiles”. La “lucha” contra el “cambio climático” era un llamamiento a una reconversión industrial promovida por los consumidores de dicho tipo de combustibles en perjuicio de los productores.

Ahora el tono ha cambiado; va mucho más allá. Se trata de reconvertir también la agricultura y, en consecuencia, la alimentación del mundo entero y, muy especialmente, la de los países del Tercer Mundo. El plan consiste en incrementar su dependencia de las grandes metrópolis imperialistas.

El seudoecologismo moderno se puede resumir, pues, de la siguiente manera: las grandes potencias imperialistas quieren reducir su dependencia de los países productores de crudo, al tiempo que aumentan la dependencia alimentaria de los demás.

Lo que está bajo el ojo acusador es —sobre todo— la ganadería. Las cabañas y rebaños que alimentan a los países más pobres perjudican al clima. Las grandes potencias pretenden controlar la alimentación mundial y para ello deben cambiar la manera en que la población se alimenta, acabar con la producción de carne natural y acostumbrar a la humanidad a consumir otras cosas, como insectos, por ejemplo.

Un típico altavoz del imperialismo, como la BBC, lo ha resumido muy claramente: “La agricultura es el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad mundial y uno de los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los insectos cultivados podrían ayudar a resolver dos de los mayores problemas del mundo a la vez: la inseguridad alimentaria y la crisis climática”.

Como suele ocurrir en todas estas marejadas que proceden de Estados Unidos, la cuestión climática se reconvierte en un asunto de guerra o, en palabras más modernas, de “seguridad nacional”, porque no se trata de cuidar el clima sólo en Estados Unidos sino en el mundo entero, o dicho de otra manera, Estados Unidos ha asumido la tarea de “frenar el calentamiento del planeta”. A partir de ahora, la CIA cuidará de lo que el mundo puede hacer o no en materia climática.

La directora de la inteligencia de Estados Unidos, Avril Haines, reconoce que el calentamiento es “fundamental para la seguridad nacional y la política exterior de un país”. En consecuencia, “debe integrarse plenamente en todos los aspectos de nuestro análisis para permitirnos no sólo vigilar la amenaza, sino también, y de manera crucial, garantizar que los responsables políticos comprendan la importancia del cambio climático en cuestiones aparentemente no relacionadas”.

Afortunadamente en Rusia no se dejan embaucar por los planes “verdes” de Estados Unidos. “El último comentario de Estados Unidos sobre la agenda verde no es más que un chantaje y un intento de crear una cortina de humo medioambiental y climática, y de utilizar palancas económicas extranjeras para obligar a sus socios y clientes a pagar por la modernización de su complejo energético”, ha escrito un analista ruso.

Putin conoce de sobra el verdadero significado de los planes seudoecologistas de Estados Unidos, aunque el mensaje ha calado de tal manera en el mundo moderno que no se manifiesta en contra de una manera abierta. Hasta Biden ha elogiado su contribución al Green New Deal porque crea esa sensación de unanimidad que es necesaria para comprometer a organismos como la ONU, que siempre parecen estar por encima del bien y el mal.

Putin se muestra, pues, de acuerdo y se limita a minimizar los peligros, especialmente, en materia de hidrocarburos, de los que es el principal exportador mundial.

En el mercado mundial de hidrocarburos, Rusia compite ventajosamente con el gas natural licuado de Estados Unidos. Si a China la obligan a cambiar el carbón por el gas natural, algo que está por ver, Rusia venderá gas a Pekín a un precio inferior al de Estados Unidos. Las centrales nucleares rusas también tienen la tecnología más avanzada y Moscú las construye y vende “llave en mano”.

En la cumbre virtual Putin dijo que Rusia ha reducido casi a la mitad sus emisiones de CO2 con respecto a los niveles de 1990. Lo que no mencionó que ese “éxito” es consecuencia de la destrucción de la URSS, la desindustrialización y un dramático descenso del nivel de vida de la población. Los rusos todavía se estremecen cuando recuerdan los años noventa y la miseria que padecieron.

Eso es lo que le espera al mundo si los planes seudoecologistas de Estados Unidos salen adelante: pobreza, hambre, paro, precariedad e insectos para desayunar.

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Salud

El exceso de mortalidad en Reino Unido o cómo es posible demostrar cualquier hipótesis

El problema de las estadísticas es que se suelen falsear y, además, se manipulan haciendo unas comparaciones y dejando de hacer otras. Con una selección cuidadosa de los números, es posible “demostrar” cualquier cosa. No hay más que oír a los “expertos” en la televisión hablando de “incidencia acumulada”, que es el abracadabra de la “cuarta ola” de la pandemia.

Las cifras demográficas de Reino Unido son otro ejemplo de que el dato más fiable al que se puede recurrir para analizar una pandemia es el exceso de mortalidad, que el año pasado fue de 70.000 fallecidos más que el anterior, con un total de unos 600.000.

Por lo tanto, hubo menos exceso de mortalidad que en España y la cifra se reduce aún más si tenemos en cuenta que la población británica es casi un 50 por ciento mayor que la española.

Pero podemos hacer otro tipo de comparaciones. Por ejemplo, el año pasado el porcentaje de muertos en proporción a la población fue de 1.016 por cada cien mil habitantes, también superior al del año anterior, cuando sólo llegó a 893.

Pero a lo largo de toda la década de los noventa y hasta 2004, las tasas de mortalidad británicas fueron superiores a las del año pasado.

A ojo de buen cubero, que son siempre las mejores estadísticas, se pude concluir que, en tres décadas, en Reino Unido la mitad del tiempo la tasa de mortalidad estuvo por encima de la del año pasado y en la otra mitad por debajo.

¿Está la botella medio llena o medio vacía? El lector puede elegir el tramo histórico que más le guste para porfiar con sus contertulios.

En cualquier caso, nadie se preocupó nunca de las razones por las que entre 1990 y 2004 murieron todas esas personas, año tras año, y desde luego nadie habló de pandemia ni de epidemia.

En aquel periodo el gobierno de Londres tampoco impuso ningún tipo de medida restrictiva apelando a razones sanitarias: ni toque de queda, ni mascarillas, ni distancia social, ni hidrogel, ni vacunas…

En los noventa este tipo de informaciones no eran noticia. Salvo los afectados, nadie se preocupó nunca de los muertos, ni de los ancianos, ni de los enfermos, ni de las camas UCI…

Ahora la pandemia lo invade todo y cualquier información se reconduce a ella, como los creyentes ponen a dios en el centro del universo.

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Guerra psicológica

El Golpe de Estado sanitario

El equipo de 70 expertos que asesora al gobierno suizo desde el origen de la pandemia lleva un título militar, “task force”, como si fuera una unidad de choque. Lo mismo que en otros países, su campo de acción no es sólo la enfermedad, ni la ciencia, sino los hábitos de comportamiento de las personas, es decir, que han puesto en práctica un experimento de ingeniería social.

El reglamento interno del equipo establece que sus miembros no deben comunicarse directamente con los medios de comunicación. Sólo su presidente está facultado para ello, y si la comunicación se refiere a nuevas medidas, debe hacerlo después de que se hayan hecho públicas por el gobierno.

Los miembros del equipo se han saltado a la torera estas disposiciones, participando regularmente en los medios de comunicación, que los han elevado a los altares: sólo lo que ellos afirman es ciencia. La televisión, la radio y los periódicos han convertido a unos desconocidos en auténticas estrellas de la sociedad del espectáculo (*).

Hace un año nadie conocía a Fernando Simón en España y lo mismo ocurría con Martin Ackerman, su homólogo en Suiza, que aparece en la foto de portada. Hoy no hay nadie que no los conozca en sus respectivos países. En un año, los periódicos han dedicado miles de portadas y primeras planas a estas nuevas figuras del famoseo, un fenómeno que jamás había ocurrido antes, ni siquiera con el deporte, la música o cualquier otro espectáculo de masas. Antes los periodistas eran altavoces de los políticos y ahora de los científicos.

Naturalmente, el equipo científico no se limita a aconsejar. Está creando un nuevo tipo de sociedad, de relaciones personales, de comportamientos públicos y privados.

Las armas de estos expertos son muy simples. Se componen de amenazas, miedo y falsedades. Si el gobierno (y la sociedad) no hacen lo que ellos dicen, llegará la hecatombe. Cuando el gobierno decide no seguir sus recomendaciones, los expertos se salen con la suya acudiendo a los medios, porque los periodistas, como la sociedad, siempre cree más a un científico que a un político. El científico sabe; el político sólo opina.

Así ocurrió en Suiza con el uso obligatorio de mascarillas en el transporte público, o el cierre de restaurantes, bares y discotecas.

El equipo científico es ahora uno de los organismos más influyentes de Suiza y a nadie parece importarle que no los haya elegido nadie, que no representen a nadie y no sean responsables ante nadie. Sus miembros son cooptados. Se han elegido a sí mismos. No existe ningún reglamento que establezca los criterios de elección o de destitución. En marzo del año pasado invitaron a incorporarse a Pietro Vernazza, médico jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas de un Hospital Cantonal y a continuación le despidieron sin ninguna explicación. ¿Por qué? No se sabe…

Además de la falta de legitimidad democrática, el funcionamiento de los equipos es totalmente opaco.

¿Al servicio de quién están los expertos? Ni siquiera en Suiza hay transparencia sobre los conflictos de interés de los asesores científicos del gobierno. Hasta junio del año pasado los expertos suizos no hicieron declaraciones de interés. Sin embargo, sigue pendiente la comprobación de su exactitud.

¿Cómo toman sus decisiones?, ¿por mayoría?, ¿por unanimidad?, ¿se lo juegan al mus? Nadie lo sabe.

¿Llevan actas? En caso afirmativo, ¿se darán a conocer algún día o serán secretas?

¿Cuánto tiempo estarán en su cargo, tomando decisiones que comprometen la vida y los derechos de las personas?, ¿hasta que ellos mismos decidan? Tampoco se sabe.

En Suiza dicen que los expertos no están cobrando por su asesoramiento, lo cual no hay quien se lo crea. En España parece que son de pago, pero ¿cuánto han cobrado en lo que llevamos de pandemia?, ¿han cobrado las horas extra o no?

En Suiza saben quiénes son los expertos, pero en España no. Los expertos son fantasmas (en el más amplio sentido de la palabra). ¿Qué papel están jugando los sicarios de IS Global en el equipo que asesora al gobierno español?, ¿a quién deben su lealtad?, ¿al gobierno o a La Caixa que los financia?

Por cierto, el Vicepresidente de IS Global no es otro que Javier Solana, antiguo secretario general de la OTAN.

(*) https://www.foeg.uzh.ch/dam/jcr:13f6efc8-f9c4-45dd-816c-b6a8356edfe6/2020_Gesamtausgabe.pdf

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Salud

El exceso de mortalidad supera los 100.000 fallecimientos durante la pandemia en Francia

Esta semana Francia ha superado oficialmente la marca de las 100.000 víctimas del “covid” lo que, en términos relativos, supone un incremento del 16 por ciento respecto al año anterior, un porcentaje inferior al de España.

Como cualquier dato que procede de fuentes públicas, la cifra es falsa sin ningún género de dudas, aunque son aún más falsas las predicciones que se emitieron al inicio de la pandemia para justificar el confinamiento. Macron habló de 400.000 muertos.

No hay alarma sin exageración. Como los datos no cuadran, los medios que a lo largo de la pandemia han ido fabricando histeria, como Le Monde, aseguran que la cifra oficial es inferior a la real.

La realidad es que la cifra es falsa porque los números se han inflado y así lo han admitido algunas instituciones públicas. Se han imputado al fantasma “covid” muertos que no tenían ni la más remota relación con ningún virus. Así lo han asegurado varias familias, cuyos allegados sufrían patologías previas muy graves.

Lo mismo que en España, la contabilidad se apoya sobre los certificados extendidos por los médicos, cuya fiabilidad es cero. Incluso ha bastado la más insignificante alusión al “covid” para ponerla en primer plano, por encima de cualquier otra patología.

La edad media de los fallecidos “por covid” en Francia es de 85 años y las comorbilidades sólo se mencionan en el 65 por ciento de los informes, según datos del 6 de abril de este año, lo cual es una auténtica vergüenza (y no sólo para los médicos franceses).

En Italia las cifras oficiales son aún más contundentes: no ha existido ningún exceso de mortalidad en la población por debajo de los 50 años, sino todo lo contrario; la mortalidad es inferior a la de años anteriores (1).

Según las cifras del Insee, el instituto francés de estadística, el año pasado el exceso de mortalidad con respecto al anterior es de 55.000, aunque la reserva es idéntica: aún suponiendo que dicha cifra sea real, de ninguna manera se puede aseverar que las muertes se puedan atribuir al “covid”.

Si se analiza el exceso de mortalidad por tramos de edad, la conclusión para Francia es la misma que en Italia: no se ha producido ningún exceso de mortalidad entre la población con menos de 65 años.

“La epidemia que afectó a Francia en 2020, muestra un exceso de mortalidad nulo para los menores de 65 años (es decir, el 80 por ciento de la población) y un exceso muy bajo para los mayores de 65 años (máximo del 3,34 por ciento para este grupo de edad). Este resultado está muy lejos de la hecatombe anunciada y para la que se han aplicado medidas sanitarias desproporcionadas”, según un estudio científico dirigido por Laurent Toubiana (2).

Por lo tanto, cuando aparece un exceso de mortalidad sólo entre los ancianos, las causas no hay que buscarlas en el “covid” sino en otros lugares, como las restricciones sanitarias, el aplazamiento de operaciones urgentes, el aislamiento de los ancianos, el aumento del número de suicidios o el mayor consumo de antidepresivos, como el rivotril.

Me gustaría llamar la atención sobre este último punto, que también es parecido al caso español. El 28 de marzo del año pasado un decreto del gobierno francés autorizó el uso de ese fármaco en caso de “infección por coronavirus” (3).

El rivotril es la marca comercial del clonazepam, un ansiolítico de la familia de las benzodiacepinas que comercializa la multinacional Roche. Los médicos prescriben su uso en casos de epilepsia, depresión y otros. Además, se suele recetar en los asilos para que los ancianos tengan una “muerte dulce”. La prensa francesa asegura que durante la pandemia los médicos han recetado rivotril a los ancianos como una forma de eutanasia (4).

No les falta razón; basta leer las contraindicaciones en letra pequeña: no se puede recetar rivotril a quienes padecen una insuficiencia respiratoria severa (5), que es el síntoma más característico de eso que llaman “covid”. Por lo tanto, ¿cómo es posible que el gobierno francés haya autorizado un medicamento contraindicado en casos de dificultad respiratoria?

Blanco y en botella: lo mismo que en España, el exceso de mortalidad sólo aparece en Francia entre la población de edad avanzada, la cual no ha fallecido por ningún “covid” fantasmal, sino por abandono e ingesta de tranquilizantes. No han muerto; los han matado.

(1) https://www.istat.it/it/files//2021/03/Report_ISS_Istat_2020_5_marzo.pdf
(2) https://recherche.irsan.fr/fr/documentation/index/voir/154-
(3) https://www.legifrance.gouv.fr/affichTexte.do?cidTexte=JORFTEXT000041763328&categorieLien=id
(4) https://www.theprairie.fr/rivotril-la-france-facilite-t-elle-leuthanasie-dans-les-ehpad/
(5) https://base-donnees-publique.medicaments.gouv.fr/affichageDoc.php?specid=68429141&typedoc=N

Más información:
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