Como cada 25 de mayo, ayer se celebró el Día de África, que conmemora la firma, en 1963 en Addis Abeba, de la carta fundacional de la Organización para la Unidad Africana por 32 estados independientes.
Este año el continente celebra la efemérides bajo el lema del acceso sostenible al agua y al saneamiento. Las celebraciones se desarrollan en varios frentes: en Addis Abeba, en la sede de la Unión Africana; en Brazzaville, donde el Banco Africano de Desarrollo inauguró su reunión anual con la presencia de jefes de Estado y de Gobierno; y en París, donde la UNESCO organizó su Semana Africana del 19 al 22 de mayo.
Con tal motivo, el antiguo primer ministro maliense Choguel Kokalla Maiga publicó un mensaje en las redes sociales en el que aboga por una profunda reforma de la Unión Africana.
En su mensaje, Maiga lanza una dura crítica a la institución panafricana. “El ideal panafricano se enfrenta a profundas crisis estructurales. El estancamiento en materia de seguridad y el terrorismo están devastando nuestras zonas rurales”. El retroceso democrático, tan a menudo denunciado en círculos cerrados, es simplemente la consecuencia directa del fracaso de instituciones desconectadas de la realidad de los pueblos”.
La Unión Africana, añade Maiga, “sufre una parálisis institucional crónica”. El exjefe de gobierno cree que su país se ha convertido, lamentablemente, en el epicentro de las contradicciones, denunciando el fracaso de los mecanismos tradicionales de solidaridad africana frente a la agresión terrorista que sufre Mali.
Recuerda que la transición de la Organización para la Unidad Africana a la Unión Africana en julio de 2002 tenía precisamente como objetivo corregir las limitaciones estructurales de la organización original, en particular su impotencia ante los conflictos internos y el genocidio, sustituyendo el principio de no injerencia por el de “no indiferencia”, formulado en el Acta Constitutiva de la Unidad Africana, que autoriza la intervención militar en casos de crímenes de guerra, genocidio o golpes de Estado. Un mecanismo que el exprimer ministro considera ahora que se ha utilizado indebidamente.
Maiga presenta la Alianza de Estados del Sahel, que ha reunido a Mali, Burkina Faso y Níger desde su retirada de la CEDEAO, como respuesta concreta al estancamiento: “Esta opción soberanista no es un rechazo a la unidad africana, sino su necesaria refundación. El verdadero panafricanismo comienza con la reconquista de nuestra soberanía en materia de seguridad, política y económica. No podemos unirnos en la debilidad ni en la dependencia externa”.
Su llamamiento final a la institución es directo: “La UA debe dejar de ser un mero instrumento de las potencias extranjeras y convertirse de nuevo en el refugio de la libertad africana”.
La próxima cumbre ordinaria de la Unión Africana se celebrará en julio de 2026, durante el 49 período ordinario de sesiones del Consejo Ejecutivo, previsto para el 24 y 25 de junio, que precederá a la Asamblea de Jefes de Estado. Entre los temas a tratar debería figurar el papel de la Unión Africana ante la transición política en el Sahel.
China impulsa el autoabastecimiento agrícola de Burkina Faso
Aprovechando las celebraciones, China entregó a Burkina Faso un cargamento de maquinaria agrícola, semillas y fertilizantes valorado en más de 160 millones de francos CFA, en una ceremonia celebrada en Uagadugú. La embajada china realizó la entrega en presencia de Prosper Zemba, director general de Producción Vegetal del Ministerio de Agricultura, en representación del ministro. La donación incluyó tractores, cultivadoras, sembradoras, segadoras, desgranadoras y trilladoras, así como maquinaria para la ganadería y un laboratorio de análisis de semillas.
Desde la reanudación de las relaciones diplomáticas en 2018, China se ha consolidado gradualmente como socio estratégico de Burkina Faso en el sector agrícola. El volumen del comercio bilateral aumentó de 318 millones de dólares en 2018 a 740 millones de dólares en 2024, lo que refleja una intensificación significativa de la cooperación. Las inversiones chinas en la agricultura de Burkina Faso se reflejan no solo en el suministro de equipos, sino también en programas de capacitación a gran escala: más de 7.400 agentes y técnicos agrícolas ya han recibido formación en métodos chinos de cultivo.
Este nuevo equipo forma parte de la Fase 3 del proyecto chino de asistencia técnica agrícola. Las autoridades planean cultivar 400 hectáreas adicionales y establecer piscifactorías para diversificar la producción. Desde su inicio ambas partes han cultivado 2.800 hectáreas de arrozales de tierras bajas, construido 15 proyectos de infraestructura de riego y capacitado a miles de campesinos en técnicas agrícolas modernas.
El apoyo chino no se limita al suministro de equipos. Burkina Faso también se beneficia de la transferencia de conocimientos agrícolas a través de programas de capacitación continuos. Estas iniciativas están dirigidas a productores locales, técnicos agrícolas y funcionarios del Ministerio involucrados en la gestión de los recursos hídricos y terrestres.
La ceremonia de entrega se produce mientras Burkina Faso continúa su camino hacia la autosuficiencia alimentaria, un objetivo que el país afirma haber alcanzado el año pasado. Se espera que el nuevo equipo ayude a consolidar este logro y a aumentar los rendimientos agrícolas, en particular en el cultivo de arroz, donde las técnicas introducidas por China han permitido una producción superior a las 9 toneladas por hectárea de arroz híbrido.