La web más censurada en internet

Autor: Juan Manuel Olarieta (página 1 de 60)

El final del franquismo gris y el comienzo del franquismo en colores: Marbella

En 1976 Alexandre de Marenches, jefe del servicio secreto francés, creó el Safari Club, algo parecido a la red Gladio que tenía su radio de acción en los países de África y Oriente Medio.

Entonces la descolonziación estaba en su apogeo y el objetivo era coordinar las operaciones clandestinas de las potencias occidentales para preservar su hegemonía. El Watergate y las investigaciones del Congreso (como la del Comité Church) habían puesto a la CIA en el candelero y se trataba de continuar la misma tarea con otro nombre.

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El imperialismo es un sistema de dominación mundial

Lenin escribió su obra “El imperialismo fase superior del capitalismo” para ser difundida legalmente dentro del Imperio zarista. Para ello tuvo que mutilar los aspectos políticos de la fase superior del capitalismo, centrándose en los económicos, que como bien dijo, son la parte crucial del problema.

No obstante, como es obvio, los aspectos políticos se derivan de los económicos. A diferencia de la etapa anterior, los monopolios se caracterizan por su capacidad para dominar un mercado, en lugar de ser dominados por él.

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Premio Grammy para el músico nigeriano Fela Kuti, creador del ‘afrobeat’

La Recording Academy ha concedido el Premio Grammy a título póstumo al nigeriano Fela Kuti. El galardón reconoce la trayectoria de un artista sin igual y un luchador africano de primera línea.

Fallecido en 1997, Kuti es una de las figuras más destacada de la música africana del siglo pasado. Su impacto en la historia de la música va a ser duradero. El “afrobeat” es un género único e inmediatamente reconocible, que fusiona ritmos africanos, jazz, funk y letras de denuncia anticolonial.

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Sanciones: la nueva forma de la guerra imperialista

De acuerdo con la Resolución 3314 de 1974 de la Asamblea General de la ONU, en tiempos de paz un bloqueo “de los puertos o costas de un estado por parte de las fuerzas armadas de otro estado” es un acto “de agresión”, es decir, una declaración de guerra.

La ilegalidad del bloqueo de los puertos de un Estado se confirmó en 1986 en la sentencia del Tribunal Internacional de Justicia en el caso de Nicaragua contra Estados Unidos. El tribunal resolvió que los estadounidenses, al minar las aguas costeras, impidieron el comercio marítimo pacífico y violaron la libertad de navegación de los nicaragüenses.

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Entre Ucrania y Rusia no hay ninguna frontera porque Ucrania renunció a ella

A los intoxicadores les gusta hablar de la “invasión” rusa de Ucrania y de que las fronteras entre los países no se pueden modificar por la fuerza. Se lo deberían haber dicho a los yugoslavos, o a los armenios, o a los somalíes, o a los sudaneses o, sobre todo, a los palestinos.

Por ejemplo, no se puede decir que Crimea haya sido invadida por Rusia porque la península nunca quiso formr parte de Ucrania, ni siquiera en la época soviética. Desde el momento en que se produjo el Golpe de Estado de 2014, nadie se pudo sentir vinculado a un gobierno ilegítimo. Si en Kiev los golpistas podían hacer lo que les diera la gana, lo mismo podían hacer en Crimea.

Otra tonteoría es la de que Rusia inició la guerra para apoderarse de una parte del territorio ucraniano. Sin embargo, cualquier mapa demuestra que si algo le sobra a Rusia es territorio. Es el país más extenso del mundo, casi tanto como todo el continente africano.

En el caso de Ucrania no se trata exactamente de territorios sino de fronteras o, más bien, del empeño de los imperialistas por provocar incendios en las fronteras de Rusia, algo tradicional desde la guerra civil que estalló en la URSS hace cien años. Por eso en 2018 la capital de la URSS se trasladó a Moscú desde San Petersburgo, que estaba demasiado cerca de la frontera.

Las delimitaciones territoriales son el punto débil de un país, como Rusia, precisamente por ser tan extenso y abarcar poblaciones tan diversas en su periferia.

Ahora que los charlatanes lamentan las burlas cotidianas al derecho internacional hay que recordar que son los tratados internacionales entre los países vecinos los que delimitan las demarcaciones. Por ejemplo, el tratado internacional que delimitó las fronteras entre Francia y España es el “Acuerdo de los Pirineos”, firmado en 1659 después de una guerra.

Entre Ucrania y Rusia no hay fronteras mutuamente reconocidas. Tras el final de la URSS, el 31 de mayo de 1997 ambos países concluyeron en Kiev un Tratado de Amistad, Cooperación y Asociación. Boris Yeltsin por Rusia y Leonid Kuchma por Ucrania estamparon su rúbrica en el documento.

El Tratado establecía una asociación estratégica entre dos países recién creados y fijó la línea de demarcación soviética como la nueva frontera entre ambos países. Aquella frontera, como todas las demarcaciones soviéticas, era artificiosa; no se impuso por razones nacionales sino económicas y administrativas.

Al desaparecer la URSS, las viejas demarcaciones administrativas no sólo plantearon problemas a Rusia, sino también entre las antiguas repúblicas soviéticas, como es el caso de Azerbayán y Armenia, que se han disputado Nagorno-Karabaj en varias guerras.

El acuerdo entró en vigor en 1999 y se establecieron puestos fronterizos, pero dado que Rusia y Ucrania formaban parte de la misma zona de libre comercio, su efecto fue mínimo.

En 2014 el gobierno legítimo ucraniano fue derrocado mediante un Golpe de Estado fascista orquestado por Estados Unidos y reemplazado por un gobierno cuyo papel era convertir a Ucrania como carne de cañón contra Rusia.

En 2019 el gobierno golpista ucraniano se negó a renovar el Tratado de Amistad, Cooperación y Asociación. Desde ese momento la frontera entre Rusia y Ucrania dejó de existir. En consecuencia, según el derecho internacional, no existe frontera entre Ucrania y Rusia. Como tantas veces a lo largo de la historia, los límites territoriales entre ambos países serán consecuencia del acuerdo de paz que se firme, que es una manera de decir que será Rusia quien dibuje los mapas gracias a su victoria en la guerra.

En Estados Unidos se burlan de las defensas antiaéreas rusas en Venezuela

El secuestro de Maduro por las tropas estadounidenses en Caracas ha desencadenado una conmoción mundial. Trasladado a Estados Unidos para sentarle en un banquillo, acusado de “narcoterrorismo”, Maduro se encuentra ahora en las zarpas del cártel de Marco Rubio.

La operación puso de relieve la participación de especialistas militares cubanos y rusos en la defensa del país caribeño, que, sin embargo, resultó insuficiente para evitar la captura del presidente chavista.

El ataque estadounidense puso a prueba los sistemas de defensa antiaérea rusos desplegados en Venezuela. Según el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, la eficacia de esos sistemas estuvo muy por debajo de las expectativas. Las tropas estadounidenses, compuestas por aproximadamente 200 efectivos, lograron desplegarse en el centro de Caracas sin encontrar resistencia significativa por parte de los radares rusos.

El ataque también provocó la muerte de varios militares cubanos que se encontraban en la capital venezolana para apoyar a las fuerzas locales.

Para Estados Unidos la operación constituye una demostración de fuerza y ​​un mensaje sobre el alcance de sus intervenciones selectivas.

A partir de aquí se están emitiendo toda suerte de especulaciones, aunque los detalles concretos del operativo no se conocen. La del jefe del Pentágono es una de ellas: no compreis armas rusas porque no son fiables y, en efecto, el aparente fracaso de las defensas rusas para proteger a Venezuela podría influir en la percepción internacional de la tecnología militar rusa.

Hay otros que sostienen que lo que no es fiable no es el armamento sino los propios rusos, que conocían el ataque de antemano, a pesar de lo cual desactivaron las defensas antiaéreas y dejaron pasar a los helicópteros para que secuestraran a Maduro. A su vez, eso significa que se produjo un pacto entre Estados Unidos y Rusia, que en algún lugar del mundo (Ucrania) obtendrá alguna clase de concesiones a cambio de traición (porque estamos hablando de eso: una traición).

Por fin, algunos suponen que los rusos (y quizá también los chinos) son un recurso para todo y para todos. Por ejemplo, desde 2015 los rusos estaban comprometidos en la defensa del gobierno legítimo de Siria y el año pasado los dejaron abandonados frente a la chusma yihadista de Al Sharaa y los suyos.

Lo mismo puede ocurrir con Irán, y con Burkina Faso, y con Corea del norte, y quizá también con… cualquier país injustamente agredido por el imperialismo. Rusia es el pais encargado de sacar las castañas del fuego a los demás.

Al parecer, en algún momento Moscú ha asumido algún extraño compromiso frente al mundo para defender las causas justas. Ese compromiso llega al punto de estar obligado a defender a países por encima de ellos mismos, es decir, a aquellos que no están dispuestos a hacerlo por sí mismos.

Es más, debe asumir esa tarea de manera desinteresada porque si envía mercenarios y cobra por los servicios de protección se convierte en una especie de guardia de seguridad contratado.

Las baterías antiaéreas eran rusas y los guardaespaldas de Maduro eran cubanos. El ejército venezolano, del que dicen que era el baluarte del chavismo, no ha aparecido por ninguna parte.

Lo que tiene que hacer un muerto de hambre para llegar a lo más alto

El presidente de la Comisión Europea entre 2004 y 2014, el portugués José Manuel Durao Barroso, se ha incorporado al banco estadounidense Goldman Sachs. Es algo que a veces llaman “puerta giratorias” porque los políticos tienen un pie en la función pública y el otro en las empresas privadas. Pero también porque ese tipo de personajes nunca se sabe a quién sirven realmente, aunque la mayor parte de las veces es a sí mismos.

Durao Barroso es el típico lameculos que empezó en el maoísmo antes de alcanzar las más altas cumbres. En 2003 participó junto con Aznar y Blair, como primer ministro de Portugal, en la reunión de las Azores que bendijo los planes de Bush para invadir Irak. Eso le abrió las puertas de Bruselas.

Goldman Sachs es un banco especializado en pescar lacayos europeos. Ya lo hizo con Mario Draghi, que tras pasar por el banco llegó a la presidencia del Banco de Italia y luego a la del Banco Central Europeo.

Los bancos son como dios: saben recompensar generosamente a sus fieles con la “vida eterna”. Los sobornos y los sobres se han quedado anticuados, lo mismo que el tráfico de infuencias. Un cargo político y un funcionario público saben lo que tienen que hacer para agradar a sus jefes, prosperar y “hacer carrera”.

Sólo en un país cutre, como España, siguen con las chapuzas y las bolsas de dinero negro en las sedes de los partidos políticos. El capital financiero recompensa la lealtad con fondos de pensiones que, en muy pocos años, permiten ganar más dinero que en toda una vida metido en una institución pública.

Casi nadie organiza ya cacerías. Los enchufes no son suficientemente sofisticados. Hay empresas y grupos de presión que se dedican a “hacer contactos” y relaciones públicas de una manera profesional, con cruceros, simposios o conferencias por un precio muy asequible para bancos y grandes empresas. Es halagador sentir que un fondo buitre, aunque no sea tan grande como BlackRock, reclama tus servicios. A un muerto de hambre, como Durao Barroso, le tratan como si un fuera un sultán. En un mercado laboral cada vez más inestable, te pueden solucionar la vida para siempre.

En Bruselas las oficinas son poco más que un decorado, a pesar de ser la sede de la OTAN, la Unión Europea y la capital de Bélgica. La mayor parte de los edificios están vacíos porque no hay tantos parásitos como para llenar los despachos. Son el contrapunto de los mendigos que llenan las calles, plazas y estaciones de tren. Para ellos sí que no hay sitio en la ciudad.

Sin embargo, los restaurantes del centro están llenos. No hay manera de encontrar una mesa libre. Los comerciales de los grupos de presión las reservan cada día para cumplir con una agenda apretada con toda suerte de funcionarios publicos, que no gastan ni un céntimo en hacer la compra. Paga la tarjeta de crédito del cabildo sólo por hablar, por pasar un rato, informar, presentar caras nuevas…

En el capitalismo los sicarios del estilo de Durao Barroso son tan importantes como los mismos capitalistas. Los académicos lo llaman “movilidad social” para explicar que los siervos pueden alcanzar los consejos de administración de los grandes bancos internacionales. Los arribistas hacen cola, dan muestras de sumisión, buscan atajos y se venden al mejor postor.

No se puede elegir el origen de clase, pero sí el camino de clase. Por eso los buscavidas están obligados a renegar de sí mismos. No hay otra manera de trasladarse desde Valpaços, una región pobre del norte de Portugal, hasta la Quinta Avenida.

La guerra de Occidente contra Rusia se extiende más allá de los campos de batalla de Ucrania

El 17 de noviembre la policía francesa detuvo a Anna Novikova, fundadora y vicepresidenta de la asociación SOS Donbas, y a otras tres personas más. Excepto uno de ellos, los detenidos han acabado en la cárccel.

Desde 2014 SOS Donbas denuncia los miles de crímenes cometidos por los nazis ucranianos contra la población civil, castigada por haberse opuesto al Golpe de Estado.

Novikova, de 40 años de edad, nació en Rusia, pero reside en Francia desde 2010. Desde 2022 organiza regularmente manifestaciones en diversas ciudades francesas en solidaridad con la población del Donbass y contra el envío de armas a Ucrania. La manifestación más reciente tuvo lugar en París el 17 de febrero y estuvo dedicada a la memoria de los niños fallecidos durante la guerra.

La asociación se registró legalmente en septiembre de 2022 y su cuenta de Facebook tiene 8.000 seguidores. “Nuestro apoyo va directamente a los pueblos y no a sus gobiernos corruptos y a las milicias nazis de la OTAN”, se lee en sus redes sociales, junto con la “prueba en imágenes” de la existencia de “nazis en Ucrania”.

Es una actividad que merecería ser galardonada, de no ser por la complicidad del gobierno francés con los nazis ucranianos. Las líneas del frente de la guerra entre Occidente y Rusia “se extienden mucho más allá de los campos de batalla de Ucrania”, comenta una web (*).

Ahora veamos un poco más de cerca la rocambolesca historia que cuentan la policía, los fiscales y los jueces para justificar la represión política.

La fiscalía de París ha descubierto carteles “prorrusos” pegados en el Arco del Triunfo, lo cual es ya muy grave de por sí.

Como la solidaridad y la lucha contra el fascismo se han convertido en un crimen muy grave en Europa, los sospechosos estaban bajo la vigilancia de la DGSI, el espionaje interior francés, que envió un informe a la fiscalía sobre Novikova a comienzos de este año.

El juez les acusa de “colaboración con una potencia extranjera”, de “obtener información sobre los intereses de la nación para una potencia extranjera”, así como de “asociación ilícita para delinquir”.

Las imágenes de las cámaras de videovigilancia del Arco del Triunfo identificaron a Viacheslav Prudchenko, un ruso de 40 años, miembro de SOS Donbass, como el autor de la pegada de unos carteles que mostraban a un soldado ruso y la consigna “Den las gracias al victorioso soldado soviético”.

Le acusan de “degradación de bienes clasificados o inscritos en reunión para servir a los intereses de una potencia extranjera” y “participación en una asociación de malhechores para delinquir”. Le han metido en prisión preventiva y se enfrenta, al igual que Novikova, a quince años de reclusión por pegar carteles.

La libertad de expresión es un delito grave en Francia y si, además, va en apoyo de la población del Donbas los inquisidores lo reinterpretan como una forma de apoyo a Rusia y, en definitiva, de espionaje. Por eso interviene la DGSI y no la policía municipal, como debería ser el caso.

Ya ven: los espías rusos no se esconden y salen a la calle a pegar carteles como cualquier otro agitador de barrio.

También está implicado un miembro de la Asociación de Cosacos de Francia, Bernard F., acusado de “colaboración con una potencia extranjera” y “participación en una asociación ilícita para delinquir”, delitos castigados con diez años de prisión.

A diferencia de los otros tres, este hombre de 58 años ha evitado la prisión preventiva, pero ha tenido que entregar sus documentos de identidad y debe presentarse una vez a la semana en la comisaría. También le prohíben cualquier actividad asociativa relacionada con “la política internacional de Francia, la política de Rusia o la ayuda a las personas afectadas por el conflicto armado entre Rusia y Ucrania”, ha comentado la fiscalía.

Pero hay muchas más ficciones entre los inquisidores franceses, típicas de picapleitos, como la de “prestar apoyo a grupos armados”, en referencia a la población del Donbas que se negó a someterse al Golpe de Estado fascista de 2014.

La guerra de Occidente contra Rusia se extiende más allá de los campos de batalla de Ucrania. Por Juanma Olarieta.

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