Si no eres indigente no te hace caso nadie

En el capitalismo moderno ya no existe la pobreza porque es una de esas cosas a las que han cambiado el nombre en las facultades de sociología para que duela menos. Ahora lo que hay son “personas en riesgo de pobreza”, aunque pernocten en una estación de autobuses.

La expropiación del pensamiento empieza con la expropiación de las palabras. Ya no hay pordioseros, ni mendigos, ni vagabudos, ni indigentes. Hablan de personas “en riesgo de exclusión social”, o quizá de “personas vulnerables”.

La cifra de “personas vulnerables” aumenta de forma vertiginosa en todos los países capitalistas, no sólo en Estados Unidos. Puedes votar, porque eso es importante, pero no puedes abrigarte del frío y la lluvia, porque eso es secundario.

El año pasado había medio millón de personas en Alemania alojadas en albergues públicos porque no pueden pagar el alquiler de su vivienda. La cifra ha subido un ocho por cien respecto al año anterior. El 41 por ciento de las personas que duermen en los albergues son menores de 25 años.

Las cifras no incluyen a quienes duermen en la calle o a quienes no tienen un techo propio, pero viven gracias a la generosidad de un amigo.

El tratamiento de los medios de este fenómeno cambia muy fácilmente de una orilla a la contraria. Tan pronto son víctimas que dan pena, como suponen un peligro social. Son muchas las veces que un problema social se convierte en un problema de orden público: los mendigos afean las calles.

Los charlatanes pueden publicitar el “estado de bienestar” porque hay miles de personas durmiendo en los albergues que pasan desapercibidas. Los albergues disimulan el problema de puertas afuera pero, para un mendigo las cosas son muy diferentes: una cama no es un hogar.

Las caridad pública sólo se preocupa de los menesterosos cuando han tocado fondo. Mientras tanto, deja que resbalen por la pendiente. El capitalismo exprime al ejército industrial de reserva y solo lo rescata cuando está a punto de ahogarse. Primero te echan de tu casa y luego te buscan un albergue.

Es preferible ser pobre que estar en riesgo de serlo. Si no eres indigente no te hace caso nadie. La caridad no te hace caso si no puedes pagar el alquiler; se empieza a preocupar por tí cuando un fondo buitre te ha echado de tu casa.

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