La OMS y los medios de propaganda seudocientificos, como el Lancet, presentan el cambio climático como una emergencia sanitaria internacional de salud pública. Es otra manera de vender la misma moto: tuneándola una y otra vez para que reluzca siempre como nueva. El aumento de las temperaturas va a aumentar la mortalidad.
Cada vez que surge un brote de algo (gripe aviar, viruela del simio, hantavirus, Ébola) se asocia al calor. Como hemos explicado en entradas anteriores, la realidad muestra otra cosa: mueren muchas más personas de frío que de calor. Exactamente diez veces más.
Pero el frío no les interesa al IPCC ni a la OMS, que cuando hablan de “clima” en realidad se refieren siempre al calor. Están empeñados en propagar el mito del “hombre del saco”, que una vez se disfraza de huracán y otro de epidemia. Por eso recientemente se ha creado una Comisión Paneuropea sobre Clima y Salud (PECCH), que a su vez depende burocráticamente de la Oficina Regional de la OMS para Europa (1).
La preside el ex Primer Ministro islandés Katron Jakobsdottir y su objetivo es sencillo: el cambio climático en Europa debe tratarse como una emergencia sanitaria internacional.
En junio de 2023 se nombró a la primera representante especial de la OMS sobre cambio climático y salud, otro cargo burocrático para parásitos que recayó -nada menos- que en Vanessa Kerry, la hija de John Kerry, el antiguo vicepresidente de Estados Unidos, que durante el gobierno de Biden se encargó de las cuestiones climáticas.
Todo queda en casa siempre. En el discurso de apertura con motivo del primer día dedicado a la salud en una de las Conferencia de la ONU sobre cambio climático, Kerry sentó cátedra: “La crisis climática es una crisis de salud, y nos está matando”.
En la imagen de portada, Kerry aparece con su jefe Tedros Adhanom Ghebreyesus, el patético director de la OMS, que dijo lo mismo ante el Tribunal Internacional de Justicia en diciembre de 2024: la subida de temperaturas es una “crisis de salud” que ya está teniendo “efectos devastadores”. El cambio climático “contribuye directamente a las emergencias humanitarias causadas por olas de calor, incendios forestales, inundaciones, tormentas tropicales y huracanes” (3).
Es el vocabulario típico del pánico, repetido por los principales medios de comunicación, que actúan como taquígrafos.
La OMS salta de los virus a los fenómenos meteorológicos extremos
El estudio seudocientífico del Lancet sobre las muertes relacionadas con el calor en Europa (4) ha sido ampliamente reproducida por los medios para destacar la emergencia sanitaria (5). La crisis climática nos está enfermando y sólo una acción internacional coordinada por la OMS y la ONU, junto con instituciones como el Banco Mundial, pueden salvarnos.
La OMS ha saltado de los temibles virus a los no menos temibles fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes. Ha avanzando el plan “One Health” (la salud es única), que trata de integrar el clima, el medio ambiente y la salud humana y animal en el mismo paquete. Afortunadamente, su primer intento, con el Tratado de Pandemias, ha sido su primer fracaso.
El aumento de las muertes por calor en Europa es otro fraude: los aumentos de la mortalidad observados en el continente se explican por el envejecimiento de la población. Las muertes a causa de los “fenómenos meteorológicos extremos” (huracanes, inundaciones, sequías) han disminuido en más del 97 por cien desde hace un siglo, a pesar de que la población mundial ha aumentado considerablemente.
La esperanza de vida se ha duplicado en cien años
La esperanza de vida se ha duplicado en el mundo desde 1900 y el acceso al agua potable, los saneamientos, la electricidad y la atención sanitaria ha aumentado considerablemente.
Las predicciones malthusianas de Paul Ehrlich sobre las hambrunas masivas han quedado el desnudo, una y otra vez, como un fraude científico. Pero las reliquias del catastrofismo ambiental siguen vivas. Incluso en España, el Ministerio de Medio Ambiente añade el título de “reto demográfico” como el mejor homenaje posible a la estupidez actual.
La malaria, por ejemplo, se extendió por Europa y América del Norte, donde ha sido erradicada mediante la mejora de la alimentación, de las condiciones de trabajo, el saneamiento y la vivienda, no porque las tempraturas del planeta hayan bajado. Hoy en día, en los países más pobres, la salud pública mejoraría si las condiciones de vida y trabajo cambiaran y se acabaran las guerras interminables.
A lo largo de la historia, las causas de las epidemias han sido siempre sociales, económicas y políticas. Lo mismo ocurre en la actualidad, a pesar de que los “expertos” cumplen con su papel y se empeñen en ocultarlas con sus virus.
(1) https://www.who.int/europe/publications/m/item/pan-european-commission-on-climate-and-health–call-to-action
(2) https://seedglobalhealth.org/2023/12/05/dr-vanessa-kerrys-keynote-address-at-the-cop28-reaching-the-last-mile-forum/
(3) https://healthpolicy-watch.news/climate-catastrophic-for-global-health-who-chief-tells-icj/
(4) https://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS2468-2667(26)00025-3/fulltext
(5) https://www.cnn.com/2026/05/09/americas/hantavirus-cases-double-argentina-climate-change-latam-intl