Una alemana que perdió la vida en la Guerra de Ucrania hace más de dos años, Savita Wagner, ha sido honrada con dos exposiciones en Bonn y la emisora Arte ha transmitido un documental sobre su vida: “Un ángel alemán”. Es una heroína en un país donde los mitos traen muy malos recuerdos.
En Alemania los héroes posmodernos no proceden de la guerra sino de servicios civiles, como los bomberos. Por eso a Wagner la presentaron salvando vidas en los servicios paramédicos del ejército ucraniano. Pero las fotos no la muestran con una bata blanca sino con una ametralladora y el pabellón tridente que enarbolan los nazis.
Era una mercenaria que fue adiestrada durante dos meses en el Batallón Karpatska, un grupo paramilitar fundado en 2014 para aplastar a la población civil del Donbas.
El 25 de octubre de 2018 una resolución del Parlamento Europeo condenó los ataques del Batallón a colectivos gitanos, así como a manifestantes antifascistas, reuniones municipales, un evento organizado por Amnistía Internacional, exposiciones de arte, actividades del movimiento LGBT y de mujeres.
Karpatska también organizó una conferencia de organizaciones nazis del este y centro de Europa, en la que participaron miembros de Polonia, Serbia, Hungría, Finlandia y Rusia.
Formó parte del partido nazi Svoboda y hoy forma parte del Tercer Cuerpo del ejército ucraniano.
El caso de Wagner demuestra que en Europa vivimos una época igual a la anterior: los europeos consideran a los nazis como héroes. Pero luego se hacen los sorprendidos cuando hablan del “auge de la extrema derecha”. ¿Qué esperan?