Durante mucho tiempo BMW ha sido considerada una empresa más resistente que sus competidores gracias a su decisión de mantener una amplia gama de vehículos con motor de combustión interna, mientras desarrollaba una nueva línea eléctrica. Pero el pasado mes de junio se vio obligada a rebajar sus previsiones de rentabilidad tras un nuevo descenso en su mercado en China.
El fabricante de automóviles ofrecerá bajas voluntarias a casi la mitad de su plantilla en Alemania para eliminar aproximadamente 8.000 puestos de trabajo para finales de 2027. Unos 40.000 de los 85.000 trabajadores de BMW en Alemania, sin incluir al personal de producción, recibirán ofertas de baja voluntaria a partir de octubre, como parte de un plan que ilustra una vez más la crisis de la industria automovilística alemana, especialmente afectada por la competencia china en el segmento de los vehículos eléctricos. El plan fue acordado entre la dirección y los sindicatos tras aproximadamente seis semanas de negociaciones.
“La plantilla se reducirá finalmente en aproximadamente 8.000 personas para finales de 2027. Estamos trabajando sobre esa base”, declaró un portavoz de la empresa. Ante una serie de desafíos —la caída de la demanda, la competencia china, la presión sobre los márgenes de los vehículos eléctricos y los altos costes de producción—, los fabricantes de automóviles y proveedores alemanes están anunciando importantes planes de reestructuración uno tras otro.
El mayor monopolio europeo, Volkswagen, planea recortar hasta 100.000 puestos de trabajo, mientras que Mercedes-Benz, rival directo de BMW, también ha puesto en marcha un programa de bajas voluntarias.
BMW, que emplea a aproximadamente 154.000 trabajadores en todo el mundo, está limitando su programa de reducción de plantilla a los trabajadores con funciones administrativas. Se prevé que la mayor parte de los despidos se produzcan en 2027.
Las ventas del monopolio en el país, su mayor mercado, cayeron un 30 por cien interanual en el segundo trimestre, tras alcanzar su nivel más bajo desde 2017 el año pasado.
Si bien la industria alemana eliminó 124.000 puestos de trabajo el año pasado, el recorte de plantillas se concentró principalmente en el sector automotriz, un sector clave en una economía alemana que atraviesa una profunda crisis.
“Debemos seguir haciendo todo lo posible para reducir costes y así ofrecer nuestros productos de calidad a precios competitivos”, declaró el martes el director de Mercedes-Benz, Ola Källenius.