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Cultura

Los nuevos nómadas ya no son los viejos vagabundos de antes

Hace ya casi cinco años que recomendamos el libro de Jessica Bruder, Nomadland, que lleva el subtítulo de “La supervivencia en los Estados Unidos del siglo XXI”. Ahora queremos repasar la película dirigida por Chloe Zhao e interpretada magistralmente por Frances McDormand, en el papel de Fern, una viuda que abandona su hogar y su mundo en un pueblo de Nevada cuya única industria ha sido destruida por la crisis económica.

El capitalismo siempre se parece a sí mismo. Un siglo después vuelve “Las uvas de la ira”, aquella novela de Steinbeck que relató -como ninguna- la Gran Depresión de 1929. Entonces el banco se quedó con la pequeña granja y la familia protagonista buscaba en California una nueva “Tierra Prometida” que no existe.

En el siglo XXI los trabajadores siguen perdiendo su trabajo, luego su vivienda y, finalmente, se convierten en nómadas. Unos 20 millones de personas viven en caravanas en Estados Unidos. También son emigrantes, pero no van a ninguna parte.

En la película la protagonista se echa a la carretera en su furgoneta y pronto descubre que es una de los miles de estadounidenses ancianos obligados a llevar una vida de vagabundos. Recorren las carreteras en busca de trabajo y aparcamiento gratuito.

En una de las primeras escenas de la película, Fern consigue un trabajo temporal en Amazon y se la ve caminando por el enorme almacén, saludando con la cabeza a sus compañeros. Pero en el mundo real los trabajadores de Amazon no se pasean como Fern. Se les obliga a sostener un ritmo frenético. Los trabajadores de más edad, en particular, sufren en estas condiciones, pero -a pesar de ello- Amazon les contrata.

El monopolio logístico se ha dado cuenta del valor de estos trabajadores ancianos y errantes. Obtiene créditos fiscales del gobierno por contratarles porque pertenecen a categorías laborales desfavorecidas, exigen muy poco salario, no tienen prestaciones y no se afilian a ningún sindicato.

A diferencia del libro, que no hace concesiones, la película carga una parte de la responsabilidad sobre la propia protagonista, que rechaza las oportunidades que se le presentan. Es una nómada vocacional, muy al estilo gringo, de los viejos “hobos”, “On the road” o “Easy rider”.

El guión trata un tema inevitablemente político, pero la cineasta lo suaviza porque para hacer una “buena película” hay que rebajar su carga ideológica, sobre todo en los tiempos que corren, cuando al vaso de orujo siempre le añaden cubitos de hielo.

Así queda como una película “personal”, descriptiva más que crítica. El horror del capitalismo, que arroja a los trabajadores a la carretera, hay que verlo como una nueva oportunidad: te deshaces de todo, incluso de tu casa, y puedes ir a donde te de la gana, como Thelma y Louise. A eso le llaman “libertad”. A veces también dicen que eso es lo realmente divertido.

La precariedad es un chollo. En todo el mundo millones de personas ya han perdido la mayor parte de lo que tienen o lo han perdido todo. Los trabajadores deberían empezar a pensar en el decrecimiento, en cómo sobrevivir con lo mínimo en una condiciones económicas cada vez peores, pero con la oportunidad de ser, por fin, “libres” porque la libertad consiste en que te priven de todo lo que te mantiene atado, que son siempre cosas materiales, prescindibles.

¿A quién no le gusta viajar? En Estados Unidos todos los años hay una reunión en Quartzville, Arizona, de los nuevos nómadas que viven en autocaravanas. Se llama la “Rubber Tramp Rendezvous”. Como muestra la película, allí recibes lecciones para hacer más confortable una vieja furgoneta. No puedes sentirte solo. Hay muchos en tu misma situación, lo cual siempre es reconfortante.

Cuando te pregunten “¿A dónde vas?”, responderás que “No hay camino, se hace camino al andar”, porque hoy las personas sólo viajan para ir a algún sitio. Nadie conduce por el simple placer de conducir sin pisar nunca el freno, como los nómadas de verdad.

No es otra película distópica más; es que las utopías ahora son así. Hacen de la necesidad virtud.

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Asia

Uigures, los ‘yihadistas buenos’ que patrocina Estados Unidos para desestabilizar a China

La salida de China de la esfera de control estadounidense en octubre de 1949 fue quizá el golpe más serio a la hegemonía mundial de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. El éxito de la campaña independentista china se esperaba en Washington desde hacía muchos meses.

En septiembre de 1948, el clarividente diplomático estadounidense George Kennan señaló que “existen límites considerables a lo que podemos hacer para influir en el curso de los acontecimientos en China”. En las siete décadas transcurridas desde entonces, el alcance de la influencia estadounidense en los asuntos internos de China ha sido, en el mejor de los casos, limitado, aunque continúa a buen ritmo. Washington ha aplicado una serie de políticas con la esperanza de desestabilizar y dividir a China.

Las estrategias del Pentágono hacia China han reflejado en cierto modo las que dirigieron contra la URSS: el uso de grupos interpuestos, extremistas y minorías étnicas, y Estados clientes.

El Partido Islámico del Turkestán (TIC), organización terrorista, fue fundado por yihadistas uigures en 1988, justo cuando estallaban las revueltas separatistas en la provincia noroccidental china de Xinjiang. El Partido Islámico del Turkestán, anteriormente conocido como Movimiento Islámico del Turkestán Oriental, recibió el patrocinio de la CIA desde su creación.

Contradictoriamente, el Partido Islámico del Turkestán, con sede en gran parte del noroeste de Pakistán, está considerado una organización terrorista por Estados Unidos, junto con otros países importantes como Rusia y, por supuesto, China y su vecino Pakistán.

En 2001 los militantes uigures se preparaban para la guerra de guerrillas en los mismos campos de Afganistán donde la CIA y el ISI, el servicio de inteligencia pakistaní, habían entrenado en su día a extremistas muyahidines, con el fin de obstaculizar a las tropas soviéticas en Afganistán hace 40 años. Entre 1990 y 2001, el Partido Islámico del Turquestán llevó a cabo más de 200 actos terroristas, como la voladura de vehículos y mercados y el asesinato de funcionarios del gobierno chino.

Tras los atentados del 11-S en Estados Unidos, se vio a extremistas uigures luchando contra soldados estadounidenses durante la “guerra contra el terror” de Washington en Afganistán. Casi dos docenas de uigures fueron enviados al tristemente famoso campo de detención de Guantánamo, en el sureste de Cuba, gestionado por Estados Unidos, y algunos de ellos permanecieron recluidos allí durante 12 años.

Destacados separatistas uigures, como Anwar Yusuf Turani, nacido en Xinjiang y fundador del gobierno en el exilio del Turkestán Oriental, vive en el estado de Virginia, en la costa este de Estados Unidos. Turani ha sido un instrumento dispuesto en el juego de poder de Washington con China; en junio de 1999, se reunió con el Presidente Bill Clinton y le pidió que apoyara los movimientos políticos que buscaban la independencia en Xinjiang; y Turani mantuvo posteriormente un diálogo con el sucesor de Clinton, George W. Bush, quien prometió apoyar los “derechos humanos básicos” de “los uigures y otras personas que viven en China”.

Otros destacados exiliados uigures que viven en Estados Unidos han pedido la independencia de Xinjiang de China, como la cinco veces nominada al Premio Nobel de la Paz Rebiya Kadeer, nacida en Xinjiang y residente también en el estado estadounidense de Virginia.

Durante 11 años, hasta noviembre de 2017, dirigió el Congreso Mundial Uigur (WUC), con sede en Munich, financiado en parte por la Fundación Nacional para la Democracia (NED). La NED, financiada en parte por el Congreso estadounidense, tiene un largo historial de injerencias de “poder blando” en Estados soberanos de todo el mundo: China, Nicaragua, Ucrania, etc.

El Congreso Mundial Uigur fue fundado en abril de 2004 por Erkin Alptekin, ex asesor de la CIA.

El marido de Kadeer trabajó anteriormente como comentarista para la emisora Radio Free Asia, gestionada por el gobierno estadounidense. Al igual que Turani, Kadeer es una especie de peón de Washington en la creciente rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China. En el pasado, aceptó invitaciones para reunirse con el Presidente George W. Bush y la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, con el fin de recabar apoyo para la independencia uigur de China. Durante una visita en junio de 2019 a Japón, aliado de Estados Unidos, pidió a Tokio más apoyo político para Xinjiang.

El plan de Estados Unidos para desmantelar China: terroristas y narcotraficantes

Una de las principales razones por las que Pekín presta tanta atención a Xinjiang es que la región es rica en yacimientos de petróleo (21.000 millones de toneladas) y carbón (40% de las reservas totales de China). Algunos uigures nativos se han quejado de que Pekín se limita a enviar materias primas de Xinjiang directamente a la capital china y a otras ciudades relativamente ricas como Shangai, sin ofrecer una compensación adecuada como respuesta. Incluso un pequeño recargo podría contribuir en gran medida a mejorar las condiciones de vida de los uigures.

El veterano historiador brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira ha escrito que la preocupación de Pekín por Xinjiang se debe también en parte a su posición como centro de oleoductos; un territorio a través del cual fluyen hacia China recursos naturales procedentes de Asia Central y que, según Bandeira, “fue uno de los factores de las tensiones étnicas que estallaron durante la década de 1990 y principios del siglo XXI, ya que China invirtió 15.000 millones de dólares en infraestructuras y desarrollo en la región hasta 2001, incluidas plantas petroquímicas y transporte de gas a Shangai”.

La Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), empresa estatal con sede en Pekín, “ha intentado convertir Xinjiang en la mayor base de producción de petróleo y gas del país hasta 2020. Como era de esperar, la explotación de los recursos de Xinjiang por parte de Pekín ha aumentado, mientras que la provincia es también un punto focal para el enorme proyecto industrial chino “Nueva Ruta de la Seda”.

Además, el gobierno de Xi Jinping tiene grandes ambiciones de unir Xinjiang con Gwadar, un puerto estratégico en el sur de Pakistán que se encuentra en el mar Arábigo. Pekín lleva varios años invirtiendo fuertemente en Pakistán, llegando también al sur, a Gwadar, lo que podría proporcionar a la administración china un punto de apoyo en algunas de las rutas marítimas petroleras más vitales del mundo; con las aguas del Golfo de Omán y el Golfo Pérsico situadas cerca de Gwadar.

China es el mayor socio comercial de Pakistán, y Pekín considera a su vecino un importante aliado, como demuestra el Corredor Económico China-Pakistán, un programa de infraestructuras entre ambas naciones valorado en decenas de miles de millones de dólares.

Tíbet: otra de las mechas para prenderle fuego a China

Centrándonos de nuevo en los esfuerzos del Pentágono por desestabilizar China, dirigimos nuestra atención al Tíbet: una gloriosa región del suroeste de China cuyo paisaje está dominado por imponentes picos nevados del Himalaya y vastas llanuras deshabitadas, mientras que el tamaño del Tíbet es casi el doble del de Francia.

Tras la revolución china de 1949, el Congreso de Estados Unidos consideró que Tíbet tenía derecho a la “autodeterminación“; y Washington dio su pleno apoyo al gobierno tibetano en el exilio, establecido en 1960 por el actual Dalai Lama (Tenzin Gyatso). El Dalai Lama, que mantiene vínculos con la CIA desde la década de 1950, huyó a la India desde Lhasa, la capital del Tíbet, tras el fallido y sangriento levantamiento tibetano de 1959 contra el control chino, respaldado por Washington.

Este levantamiento se desencadenó en parte en los propios Estados Unidos, bajo los auspicios del oficial de la CIA Bruce Walker en Camp Hale, el centro de entrenamiento del ejército estadounidense en Colorado. En Camp Hale, entre 1956 y 1957, la CIA entrenó intensivamente a entre 250 y 300 “luchadores por la libertad del Tíbet”, todo ello en secreto. El entrenamiento de tibetanos por parte de la CIA continuó en Camp Hale hasta su cierre en 1964.

Otra base secreta para las operaciones estadounidenses contra China se estableció en la estación de esquí de Aspen (Colorado), donde aviones estadounidenses sobrevolaban las fuerzas de representación tibetanas antes de lanzarlas en paracaídas.

Otros campos de entrenamiento de la CIA se establecieron en distintos lugares del país surasiático de Nepal, que limita al norte con el Tíbet. Entre 1949 y 1951, el número de agentes de la CIA implicados en acciones encubiertas se multiplicó por diez. El presupuesto de la CIA para fomentar las revueltas y el malestar social en China fue 20 veces superior a la cantidad de dinero destinada al derrocamiento de Mohammed Mossadegh en Irán en 1953. La CIA recibió ayuda de los servicios especiales de Nepal e India para atacar a China.

El hermano mayor del Dalai Lama, Gyalo Thondup, participó en varias operaciones contra China patrocinadas por la CIA, que finalmente fueron aplastadas por Pekín, matando a varios miles de personas. Thondup, que a menudo actúa como “enviado no oficial” del Dalai Lama, vive ahora en la India y tiene unos 90 años, visitó Estados Unidos por primera vez en 1951. Ha proporcionado amplia información al Departamento de Estado estadounidense sobre todos los asuntos relacionados con Tíbet.

Un ejército tibetano financiado y armado por la CIA, el Dokham Chushi Gangdruk, llevó a cabo durante años una campaña de guerrillas dentro de las fronteras chinas. A mediados de la década de 1960, operaban cerca de 2.000 combatientes de origen tibetano respaldados por Estados Unidos. El Dalai Lama recibió generosas cantidades de fondos de la CIA y sólo en 1964 fue subvencionado con 180.000 dólares.

Hasta 1975 el Dalai Lama ocultó el papel de la CIA en el levantamiento tibetano de 1959 y otras actividades en una época en la que estaba en contacto con agentes estadounidenses en el Tíbet. El Dalai Lama, que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1989, recibió un estipendio de la CIA que se remonta a principios de la década de 1950, pero quizá incluso antes.

En una entrevista concedida al New York Times a mediados de septiembre de 1993, el Dalai Lama declaró: “Hoy en día, la ayuda y el apoyo que recibimos de Estados Unidos son realmente fruto de la simpatía y la compasión humanas. Hasta bien entrado el siglo XXI, los gobiernos estadounidenses han seguido canalizando fondos a causas tibetanas independientes, a través de ramas del Departamento de Estado estadounidense como la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM).

En otros lugares de China, y más recientemente, Washington se ha limitado a utilizar sus organizaciones de “poder blando”, como la NED, fundada por Reagan, que apoya financieramente las protestas contra Pekín en Hong Kong. Desde 2014, la NED ha proporcionado unos 30 millones de dólares a manifestantes prooccidentales o independentistas en Hong Kong. Las protestas han recibido amplia cobertura y simpatía de la prensa generalista.

Shane Quinn https://www.globalresearch.ca/u-s-sponsored-uyghur-insurgency-in-xinjiang-70-years-of-u-s-destabilisation-in-china/5698425

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Estrategia

Bajmut, punto de partida de la ofensiva de invierno

Expertos militares de todo el mundo esperan la reanudación de las acciones ofensivas a gran escala en Ucrania. A partir del sábado las temperaturas en el este y el sur de Ucrania oscilarán entre -8° y -13°. El terreno estará helado y la zona de primera línea permitirá el movimiento a gran escala de vehículos blindados, obuses autopropulsados e infantería motorizada. Es la ventana óptima para lanzar una nueva operación ofensiva.

A petición de los asesores de la OTAN, en el frente de Bajmut, el ejército ucraniano ha llevado a cabo dos rotaciones de brigadas mecanizadas y de infantería en el último mes. El objetivo era suplir las pérdidas del 15-20 por cien en personal y equipos de combate. Los suplementos de personal se hicieron con reservistas recién movilizados cuya preparación para el combate se había reducido. Pero la relación de fuerzas es muy superior en el lado ucraniano, en cuanto al número de tropas de infantería. El general Valeri Zaluzhnyi es extremadamente inteligente y, si actúa con rapidez, puede ofrecer sorpresas insospechadas. Así que todo el mundo se pregunta: ¿puede el ejército ucraniano avanzar en este frente en una futura ofensiva y, en caso afirmativo, hasta dónde?

De momento el terreno intransitable ha favorecido a las tropas defensivas. No hay que olvidar que los grupos de artillería ucranianos han sufrido importantes pérdidas en obuses, radares contra-batería y drones de corrección de tiro. Y la falta de apoyo de fuego reducirá el ritmo y la fuerza de cualquier ofensiva ucraniana. Sin embargo, detrás de la línea del frente, entre Soledar y Bajmut, hay más de cinco minas de sal, en las que los ucranianos han instalado depósitos subterráneos de armas y municiones, hospitales de campaña y zonas de descanso para los soldados.

Han excavado numerosos túneles que comunican con las líneas de defensa en la superficie. Por lo tanto, lo más probable es que las unidades ucranianas prefieran permanecer en la enorme red de trincheras y fortificaciones, desde donde lanzarán innumerables contraataques relámpago e infiltraciones en las profundidades de la maquinaria rusa. Si tienen suerte, los ucranianos registrarán victorias rápidamente. De lo contrario, cada día que pase, las brigadas terrestres ucranianas perderán fuerza de combate frente al ejército ruso.

Por lo tanto, hay más de un 50 por cien de probabilidades de que Rusia tenga la iniciativa en este sector del frente. Gracias a la congelación, los rusos pueden renunciar al ataque frontal que venían utilizando hasta ahora. En su lugar, realizarán maniobras en amplias zonas, con apoyo de fuego y bajo la cobertura de fuerzas aéreas y helicópteros artillados. El equilibrio de fuerzas en tanques y aviones favorece a los rusos. En teoría, los rusos pueden doblar su velocidad de avance actual para sortear las fortificaciones ucranianas de sus flancos.

Si Ucrania gana la batalla por Bajmut, conseguirá prolongar la duración de la guerra, ya que Occidente tendrá una buena razón para suministrarle armas cada vez más modernas. Para Rusia la batalla por Bajmut significa, sobre todo, obligar a Ucrania a llevar al frente la mayor parte de sus tropas regulares y de su armamento. Los rusos pretenden neutralizarlos. Para el general Sergei Surovikin, desde el punto de vista estratégico, Bajmut es sólo un señuelo.

El objetivo de la futura ofensiva de Serguei Surovikin podría ser más amplio: bloquear al ejército regular ucraniano en el frente oriental ucraniano interponiéndose entre las fuerzas rusas. Al cortar todas las rutas de suministro al resto de Ucrania y, por tanto, el acceso a las armas suministradas por la OTAN, al tiempo que llena las pérdidas con reservistas, esta maniobra dará al ejército ruso total libertad de acción en las zonas occidental, noroccidental y septentrional de Ucrania. Allí sólo hay tropas territoriales, formadas por reservistas, sin apenas capacidad de combate y armadas de forma más bien teórica.

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Resistencia popular

Los trabajadores británicos van hacia una huelga general

La subida de precios ha esquilmado los bolsillos de millones de obreros en Reino Unido, algunos de los cuales están cayendo en la pobreza: en la mitad de los hogares se saltan comidas. Incluso más que la inflación general, la de los alimentos se ha acelerado hasta el +16,5 por cien en un año.

Los británicos, 14 millones de los cuales ya vivían por debajo del umbral de la pobreza antes de la pandemia y la inflación, acuden en masa a los bancos de alimentos. Algunas empresas, como los hospitales, están creando sus propias reservas de artículos de primera necesidad para los trabajadores más pobres de la sanidad.

Del mismo modo, la subida de los precios de la electricidad y el gas está obligando a 3 millones de hogares a dejar de calentar sus casas. El fenómeno está adquiriendo tales proporciones que este invierno se han abierto 4.300 “bancos de calor”, es decir, iglesias, ayuntamientos, salas de fiestas y otros lugares públicos con calefacción y abiertos a todos.

Huelgas en todos los sectores económicos

Es normal que los trabajadores se levanten en masa. Reino Unido lleva seis meses agitado por un movimiento social que sigue creciendo. Desde trabajadores de correos a ferroviarios, pasando por enfermeros y operadores de telecomunicaciones, las huelgas han paralizado el país durante días enteros, como ocurrió con el metro de Londres en junio y noviembre.

Los sectores con escasez de personal sufren aún más. El gobierno tuvo que llamar a 1.200 militares para sustituir a los policías de fronteras y conductores de ambulancias en huelga en Navidad.

El descontento no cesa. Se han emitido preavisos de huelga para enero en los ferrocarriles, las enfermeras y los conductores de ambulancias. En plena crisis de la carestía de la vida, se exigen aumentos salariales para hacer frente a la subida del coste de la vida.

Rishi Sunak y sus ministros han prometido no ceder ante los huelguistas y lo que califican de demandas salariales “poco razonables” en una entrevista. El gobierno no quiere oír hablar de subidas salariales. No propone nada nuevo ni concreto para responder a los huelguistas. Incluso hace lo contrario y propone endurecer el derecho de huelga.

Si los salarios subieran, Downing Street teme un bucle salarios-precios que alimente la inflación. Rishi Sunak también promete recortes fiscales tras el plan antiinflacionista de su predecesora Liz Truss, un programa sin financiación que provocó los ataques de los mercados a la deuda británica y disparó sus tipos de interés.

Para compensar este calamitoso episodio, el nuevo Primer Ministro, nada más tomar posesión de su cargo, emprendió una brutal vuelta a la austeridad. Su primer presupuesto supuso un ahorro de unos 55.000 millones de euros, repartidos entre subidas de impuestos y recortes del gasto público. El límite de las facturas de energía se redujo a seis meses en lugar de dos años. Privado de margen financiero, el Estado no parece dispuesto a amortiguar el choque energético e inflacionista como hacen Francia y Alemania con su población y sus empresas.

El desmantelamiento de la sanidad pública

El NHS (Servicio Nacional de Salud) es la ilustración más llamativa de las dificultades a las que se enfrenta Reino Unido. Según los médicos de urgencias británicos, entre 300 y 500 personas mueren cada semana a causa de los retrasos y la saturación de sus servicios. Detrás de estas estadísticas hay historias sobrecogedoras de pacientes que se ven obligados a esperar días para recibir tratamiento.

Los sindicatos de médicos denuncian las consecuencias de las decisiones políticas del pasado. Instan al gobierno a aumentar sus recursos, sobre todo para remediar la escasez de personal médico, patente desde la pandemia, que ya sacudió el sistema hospitalario. La huelga del sindicato de enfermeras, iniciada en diciembre y renovada en enero -la primera en un siglo- para obtener un aumento salarial del 20 por cien, que el gobierno se niega a concederles, cuenta con el apoyo de la mayoría de los británicos. Pero no del gobierno, que considera estas exigencias “inasequibles”, según la Ministra de Sanidad.

El miércoles Rishi Sunak se comprometió a reducir las colas de espera en los servicios de urgencias, sin precisar los medios que piensa destinar a ello. Las sucesivas medidas de austeridad de los gobiernos han sido culpadas del deterioro del NHS y, más ampliamente, de los servicios públicos.

Una crisis política generalizada

Reino Unido se encuentra en una crisis de esas que califican como “sistémica”. Es la consecuencia de la negativa a subir los salarios y la escasa inversión en servicios públicos e infraestructuras, con la posible excepción de la energía, ya que los británicos han seguido apostando por la nuclear y la eólica antes que muchos otros países. Se trata de una crisis que precede al Brexit; no es consecuencia de él.

2022 fue un año de crisis política en Reino Unido. Tras las chapuzas de Boris Johnson, cesado por sus ministros en julio, y la ineptitud de Liz Truss, que abandonó en octubre tras menos de dos meses en el cargo, los británicos tienen su tercer gobierno, presidido por Rishi Sunak.

Pero la recesión económica y sus terribles consecuencias sociales no han desaparecido. Este año el país entrará en recesión con un -1,4 por cien, el peor resultado de los países del G7. Es probable que las cosas empeoren aún más.

La inflación en Gran Bretaña está en su nivel más alto en cuarenta años, con una tasa anual máxima del 10,7 por cien, cercana al 10,2 por cien de la eurozona. Pero lo peor es que hace ya décadas que el colchón de protección social fue desapareciendo. Poco a poco.

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Resistencia popular

El horror de las jornaleras marroquíes en España

Las jornaleras marroquíes enviadas a España han conocido un calvario. Su llegada se llevó a cabo en el marco del programa de emigración acordado en 2007 entre los gobiernos de ambos países para enviar mano de obra estacional de bajo coste a trabajar en explotaciones agrícolas de fresas. España es el mayor productor de fresas de Europa.

Para este año, el programa prevé el envío, en tres oleadas, entre enero y marzo, de 15.000 trabajadoras a Andalucía, concretamente a Huelva, donde se concentran los cultivos de fresas.

Este programa, que pretende reducir la población rural marroquí, esconde en realidad una industria de explotación de mujeres en redes de prostitución y diversas formas de trata de seres humanos. Las “feministas” españolas no han exigido el “sí es sí” para ellas. El otro silencio llamativo es el del gobierno de Marruecos, que tampoco ha protestado.

El fenómeno no es nuevo y se remonta a 2018, cuando una decena de jornaleras marroquíes denunciaron el acoso laboral y sexual durante la recogida de la fresa en Andalucía. El caso arrojó luz sobre las deplorables condiciones de trabajo de 16.000 mujeres llegadas de Marruecos. El 17 de junio un millar de trabajadoras se manifestaron en Huelva (Andalucía) contra el maltrato que reciben las jornaleras marroquíes contratadas para recoger fresas en España.

Estas denuncias que se difundieron en España, no provocaron ninguna reacción del gobierno marroquí, que no ha denunciado el acuerdo de emigración concluido con España en 2007 ni ha exigido el respeto de los derechos de estas trabajadoras, procedentes en su mayoría de zonas rurales.

El asunto adquirió incluso una dimensión europea en abril, tras la publicación de una investigación por el sitio web alemán Correctiv, donde una trabajadora marroquí daba testimonio de los abusos sexuales que había sufrido a manos de un capataz español durante la recolección en 2017. Otra dice que su jefe era “cruel y despiadado”.

Las jornaleras trabajan diez horas al día, sin poder beber agua ni tomarse un descanso para comer. Sus jefes también les insultan. Ocho mujeres marroquíes y cuatro españolas, que recogían fruta en tres fincas distintas, denunciaron el acoso laboral y sexual, así como violación o intento de violación, según la fiscalía de Huelva. Otras mujeres tienen demasiado miedo para presentar una denuncia, o ya han regresado a Marruecos.

El gobierno marroquí ha utilizado este acuerdo como medio para enriquecerse y guarda silencio de los crímenes cometidos contra las trabajadoras. Por el momento, varios capataces ya han sido inculpados por “abusos sexuales”, según informó la fiscalía sin especificar su número.

El acuerdo de 2007 no concede ningún derecho a las jornaleras, que siguen siendo presa de redes mafiosas, que tienen sus ramificaciones en ambos lados del Estrecho de Gibraltar.

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Antifascismo

El homenaje a Stepan Bandera levanta ampollas en Polonia

Parece que algo empieza a moverse porque en Ucrania la apología del fascismo se está pasando de rosca. El 1 de enero el gobierno ucraniano organizó una serie de actos para conmemorar el cumpleaños del nazi Stepan Bandera y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, ha expresado su indignación al primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal.

“No tengo suficientes palabras de indignación por todo tipo de acciones que alaban o saludan a los responsables de crímenes en Volhynia. Entre 100.000 y 200.000 polacos murieron a manos de los ucranianos en aquella época. Fue un genocidio. Nunca lo olvidaremos… Hoy, hace unas horas, he hablado de ello con el Primer Ministro ucraniano y le he expresado mi actitud absolutamente negativa hacia todos aquellos que no entienden esto y perpetúan la memoria de Bandera”, dijo Morawiecki.

En 2016 la Cámara Baja del Parlamento polaco aprobó una resolución que se reconocía el 11 de julio como día de conmemoración de las víctimas de las matanzas cometidas por los nazis ucranianos contra la población polaca.

Las masacres de los polacos en Volinia y Galicia Oriental en 1943-1945 indignan al gobierno polaco, que no se muestra tan furioso cuando los asesinados son los soviéticos, tanto durante la Segunda Guerra Mundial como tras su finalización.

Oficialmente, más de 26.000 miembros del aparato de seguridad y de las fuerzas terrestres de la antigua Unión Soviética (NKVD, MGB y más tarde KGB, guardias fronterizos, policía, etc.) murieron entre 1945 y 1955 luchando contra los nazis en Ucrania, con la ciudad de Jarkov como foco.

Es la guerra olvidada tras el Telón de Acero. En la URSS se produjeron atentados, envenenamientos, sabotajes de infraestructuras industriales y tecnológicas en un contexto de subversión subterránea permanente. Washington y Londres lanzaron en paracaídas armas y municiones en medio de la URSS para ayudar a los nazis y explotar su potencial contrarrevolucionario. Pero el KGB acabó aplastando a los terroristas ucranianos, lo mismo que a los de los países bálticos.

Como ya explicamos, Bandera fue uno de los dirigentes del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) y dirigente de la organización nazi ucraniana OUN-B en la lucha contra la antigua URSS y Polonia. No dudó en colaborar con el III Reich y la Wehrmacht. La Gestapo y la Abwehr protegieron a Bandera por considerarlo útil en su guerra contra la URSS.

Recibió millones de marcos del III Reich para la creación de un futuro ejército ucraniano que se beneficiaría del apoyo alemán en la guerra contra el Ejército Rojo.

Sin embargo, Hitler se negó a reconocer la independencia de Ucrania y Bandera y los ministros de su gobierno fueron puestos bajo arresto domiciliario por los alemanes.

En septiembre de 1944 Bandera llamó a los ucranianos a tomar las armas contra el avance soviético y envió tropas de la OUN-B y la UPA a luchar junto a la Wehrmacht en apuros y luego a retirarse. Hasta 1945, los periódicos nazis de Alemania se referían al UPA de Bandera como “un luchador por la libertad de Ucrania”, que es lo mismo que está diciendo la OTAN en la actualidad. Tras la caída de Alemania, Bandera se refugió en la zona estadounidense de Munich.

En 1946 la URSS pidió al general estadounidense Franklin C. Sibert que le entregara Bandera. Sibert respondió que Bandera era un peón de Reinhard Gehlen y que seguía en paradero desconocido. El general Gehlen era uno de los conspiradores contra Hitler y un agente del servicio secreto aliado dentro de la Wehrmacht. Colaboró activamente con Estados Unidos después de la guerra en proyectos de extrema importancia estratégica y fue el fundador del BND (servicio secreto) de la República Federal de Alemania.

El papel de la Organización Gehlen en el establecimiento de la Guerra Fría fue muy importante. Reclutó a miles de antiguos nazis para llevar a cabo acciones clandestinas, sabotajes y atentados tras el Telón de Acero, ayudando a las guerrillas nazis ucranianas, cuyos elementos combatieron hasta la ejecución de Bandera en 1959. Esto llevó al KGB a librar una implacable guerra secreta.

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Represión

Golpeados, humillados, intimidados: las prisiones israelíes según un adolescente palestino

Tras 41 días de palizas e interrogatorios por su presunta participación en un incidente en el que se arrojaron piedras, Shadi Jury, de 16 años, queda finalmente bajo arresto domiciliario, por orden del Tribunal Supremo israelí.

Le llamaban “el cristiano” como insulto. Le golpearon y humillaron varias veces en prisión. Durante su secuestro al amanecer en su casa de Jerusalén Este, los policías vestidos de negro le golpearon hasta hacerle sangrar. Le rompieron la nariz y un diente después de que se negara a desnudarse en su presencia. Luego lo arrastraron a la fuerza, atado y con los ojos vendados, hasta su furgoneta.

Cuando llegamos a su casa al día siguiente de su detención, el suelo de la bonita vivienda seguía manchado de sangre, y su madre, que había visto cómo apaleaban a su hijo ante sus ojos, sollozaba destrozada.

Dos meses después, Shadi Jury, estudiante de 11 curso en la Escuela de los Amigos Cuáqueros de Ramala y residente en el barrio de Beit Hanina, estaba de vuelta, ayudando a sus padres a decorar la casa para Navidad. Todo era aún más hermoso que en nuestra visita anterior. Europa en las afueras de Ramala.

El árbol de Navidad resplandecía con un abanico de colores, al igual que los demás adornos brillantes en todos los rincones del gran salón, reflejando el resplandor y la calidez de las fiestas. Había galletas de jengibre decoradas y tarta navideña de mazapán, además de buen vino francés. Lo único que faltaba era nieve en las ventanas. Shadi había vuelto a casa.

Ahora se encuentra bajo arresto domiciliario. La fiscalía había recurrido al Tribunal Supremo para impedir su puesta en libertad, sin éxito. Pero el 27 de noviembre, tras 41 días de malos tratos, encarcelamiento e interrogatorios, el adolescente regresó por fin a casa con una alegre bienvenida. Pero cuando estuvimos de visita, vimos a un joven al que retenían y que no parecía querer sonreír.

Shadi es un chico alto, fuerte e impresionante que, como el resto de su familia, habla bien inglés. Ha tenido una experiencia difícil, cuyos signos aún son visibles en él. Es una experiencia a la que nunca pensó que se enfrentaría. Sus padres tampoco se lo esperaban.

Su madre, Rania, es directora del Centro Cultural Yabous de Jerusalén Este. Su padre, Suhail, es músico, compositor y director del Conservatorio Nacional de Música Palestina Edward Said de Jerusalén Este.

La tía de Shadi, Lora Jury, de 91 años, que vive cerca, en su propia casa de la calle Ingeniero Jury, que lleva el nombre de un patriarca de la familia, es una fiel lectora de Haaretz en inglés. (En una ocasión escribió una furibunda carta al ex Primer Ministro británico Tony Blair por no hacer nada para poner fin a la ocupación. “¿Parezco agresiva y enfadada? Así es exactamente como me siento”, concluyó en su carta a Blair).

En cualquier caso, fue Lora Jury quien nos llamó la mañana de la detención de Shadi, el 18 de octubre. Había oído sus gritos desde su casa. “Vinieron a detenerle, ¿por qué pegarle?”, nos preguntó entonces. “¿Qué ejército y qué policía han creado?”

Esta semana, Shadi ha relatado sin titubeos y sin miedo lo que vivió en una prisión israelí. En muchos momentos, no se comportó como un chico de 16 años. Por el contrario, parecía un adulto equilibrado, aunque con cicatrices. A su madre le preocupa que su adolescencia se haya perdido para siempre.

Ambos tenían opiniones diferentes. Ella animaba a Argentina en la final del Mundial, mientras que él era seguidor de Francia. Suhail apoyó a ambos bandos.

Esa noche, unos 40 parientes vinieron a colocar el árbol de Navidad familiar y a decorar la casa. El día de Navidad, habrá el mismo número de personas alrededor de la mesa festiva. Este año, sin embargo, tendrán que romper su tradición habitual de visitar a la madre de Rania el día de Navidad en Belén y no asistirán a la misa de Navidad, ya que Shadi se encuentra bajo arresto domiciliario.

La policía israelí llegó al domicilio de la familia a las 5.45 horas de aquel fatídico martes. Pidieron ver a Shadi, que vestía pijama: camiseta y pantalones cortos. Le confiscaron el teléfono móvil y le ordenaron que se cambiara. Le daba vergüenza desnudarse delante de ellos y empezaron a pegarle hasta que empezó a sangrar.

Una tomografía computarizada realizada tras su salida de prisión reveló que la policía le había roto la nariz. Cuando la policía lo sacó de la casa, quedó un rastro de sangre. Sus angustiados padres no sabían de dónde procedía la hemorragia.

Estaba descalzo cuando la policía lo sacó fuera y se lo llevó detenido. Permaneció con la misma ropa durante días, hasta que, en una vista judicial, su hermano Yussef se ofreció a darle a Shadi su propio abrigo y los guardias de la prisión accedieron.

Al describir su detención, Shadi dijo que 30 segundos después de despertarse sobresaltado, ya podía ver a los agentes en la casa. Recuerda que le tiraron al suelo y le golpearon.

Por su parte, la policía afirmó posteriormente que Shadi propinó puñetazos y patadas a los agentes, “empujando y corriendo salvajemente, intentando activamente frustrar la detención”. También acusaron a la familia Jury de intentar interferir en la detención, lo cual es muy cuestionable.

Justo después de la detención escribí: “Nuestros corazones están con los inocentes e ingenuos tipos de negro de la policía israelí. Un chico de 16 años les ‘atacó’, dicen, y su padre, el compositor, y su madre, que dirige un centro cultural, también se unieron. Y quizás Lora, la vecina y pariente de 91 años, también participó en el salvaje ataque a los agentes de la ley”.

Tras escuchar la descripción de Shadi de lo sucedido con sus propias palabras, no he revisado mi valoración de los hechos.

Shadi recuerda especialmente a un oficial llamado Moshe, el que le golpeó y le rompió la nariz mientras yacía en el suelo antes de ser sacado a rastras. Y en el coche que le llevó a la sala 4 del centro de interrogatorios del servicio de seguridad Shin Bet, en el Complejo Ruso del centro de Jerusalén, había otro agente que le sujetó por el cuello y le golpeó en el pecho.

La sala 4 está en la última planta del edificio. Tras tropezar en el primer escalón, Shadi, con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda, fue arrastrado escaleras arriba por sus carceleros. Ahora no sabe si sus interrogadores eran del Shin Bet o policías. Nunca aparecieron.

Los interrogatorios se graban, y en las tres sesiones distintas a las que se sometió en el Complejo Ruso, Shadi dijo que sus interrogadores se abstuvieron de golpearle. Pero sus carceleros le agredieron repetidamente antes y después del interrogatorio.

Antes del interrogatorio, los interrogadores le pidieron que les diera la clave para desbloquear su teléfono. Shadi recuerda que estaba mareado en ese momento, por lo que les dio el código equivocado dos veces, con el resultado de golpes en ambas ocasiones. También le acercaron a la cara un bote de espray de pimienta, sin llegar a utilizarlo, dijo, y le golpearon la cabeza contra una pared, enfadados porque no les había dado el código correcto.

Shadi declaró que perdió brevemente el conocimiento tras ser arrojado contra la pared y que se desmayó tres veces por la paliza. Uno de los agresores era un hombre alto con barba pelirroja que también compareció ante el tribunal; a Shadi le dijeron que se llamaba Avishai. Al parecer, también había golpeado a los otros adolescentes implicados en el caso, pero después de que el abogado de Shadi, Nasser Odeh, se quejara de él, Avishai abandonó la sala.

Cuando comenzó el interrogatorio, Shadi se negó a responder sin poder consultar a un abogado, como exige la ley. Odeh, a quien los padres de Shadi contrataron la mañana de la detención de su hijo, acudió a verlo, pero no se le permitió estar presente durante el interrogatorio.

Shadi nos contó que le interrogaron sobre un incidente ocurrido a principios de octubre en el que se apedreó un coche israelí en Beit Hanina, en el que una mujer resultó herida leve por fragmentos de cristal. Es uno de los seis jóvenes detenidos como sospechosos de estar implicados en el caso. Uno de los otros era Shadi, que niega haber estado presente durante el incidente. A diferencia de otros, no se le acusa de tirar piedras realmente, sino de golpear el coche, empujarlo y golpearlo con los puños.

El chico que lo nombró afirmó que Shadi era el cabecilla del grupo, pero Shadi insistió en que no conocía a los otros cinco. Los interrogadores le llamaron repetidamente “Shadi al-Masihi”, que en árabe significa “Shadi el Cristiano”. Le gritaron e insultaron a él y a su familia durante las sesiones.

Recuerda que uno de los interrogadores era un hombre llamado Shemi. Avishai, con barba pelirroja, también iba y venía durante el interrogatorio. En un momento dado, le dijeron que podía enfrentarse a seis años de cárcel si no confesaba. También le exigieron que firmara un formulario en hebreo, que él no lee. Le dijeron que era un formulario de consentimiento para tomar una muestra de ADN. Al principio se negó, pero entonces un carcelero pegó el formulario a una pared y metió en él la cabeza de Shadi. Finalmente firmó.

Shadi es un estudiante de secundaria de 16 años que nunca ha cometido ningún delito antiisraelí ni de otro tipo. Fue detenido con una camiseta del maratón de Belén, en el que participó con otros miembros de su familia. El lema de la camiseta es “Corriendo hacia la libertad”, lo que también enfureció a los guardias. En un momento dado, en su celda, levantó su ira cantando la canción árabe “Ala Bali” (“Lo que tengo en la cabeza”), y le ordenaron que se detuviera.

Shadi explicó que estuvo recluido 16 días en una celda similar a una jaula en el Complejo Ruso, tras lo cual fue trasladado a la prisión de Damoun, en el norte, donde había nueve presos por celda. Los reclusos con largas condenas de prisión son responsables de los menores detenidos allí. Profesores que hablaban árabe vinieron de fuera de la prisión para enseñar a los menores.

Cuando Shadi tuvo que comparecer ante el tribunal, pasó por el calvario habitual de dormir una o dos noches en una prisión de Ramle, y luego un viaje por la autopista hasta una breve vista en el Tribunal de Magistrados de Jerusalén. Cuando su caso llegó al Tribunal Supremo de Jerusalén -después de que el Estado solicitara que no se le permitiera el arresto domiciliario-, sus padres pidieron que no se le llevara a la sala del tribunal para evitarle la estancia en el centro de Ramle, y su petición fue aceptada. La próxima vista judicial está prevista para el 8 de enero.

“No dejaremos que nos estropeen la Navidad”, afirmó Rania Jury.

—Gideon Levy https://www.haaretz.com/israel-news/twilight-zone/2022-12-24/ty-article-magazine/.highlight/beatings-humiliation-fear-israeli-jail-according-to-a-palestinian-teen/00000185-4237-dc10-a7d7-5ef77af50000

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Economía

Ucrania no sólo quiere ingresar en la OTAN sino en BlackRock

Ucrania no sólo quiere ingresar en la OTAN sino en BlackRock. Si el Ministerio de Defensa de Ucrania es la OTAN, el de Economía es BlackRock. Es lamentable para un país que en 1991 lo tenía todo y se ha quedado sin nada. Fue saqueado implacablemente desde el primer instante de su “independencia”. No necesitó la guerra para vaciar la despensa. Podía haber sido el primer país de Europa y se ha quedado sin nada. Casi la mitad de la población ha emigrado.

Ahora empieza la subasta de los restos bajo el patrocinio de BlackRock. El miércoles de la semana pasada Zelensky mantuvo una videoconferencia con el consejero delegado de BlackRock, Larry Fink para “reconstruir un país devastado por la guerra”, “coordinar las inversiones” y bla, bla, bla, bla, bla…

El sitio web de Zalensky califica al fondo buitre como “uno de los principales gestores de inversiones del mundo”, señalando que “gestiona aproximadamente 8 billones de dólares en activos de clientes” (*).

“Zelensky y Larry Fink acordaron centrarse a corto plazo en coordinar los esfuerzos de todos los posibles inversores y participantes en la reconstrucción de nuestro país, canalizando las inversiones hacia los sectores más relevantes e influyentes de la economía ucraniana”, señala la web.

Algunos ejecutivos de BlackRock visitarán Ucrania este año para ponerse al frente del Ministerio de Economía. “El equipo de BlackRock lleva varios meses trabajando en un proyecto para asesorar al Gobierno ucraniano sobre cómo estructurar los fondos de reconstrucción del país”, asegura el gobierno ucraniano.

Como ya informamos en su día, uno de estos acuerdos preliminares entre BlackRock y Ucrania fue un memorando de entendimiento firmado por el Ministerio de Economía ucraniano y BlackRock en Washington el 10 de noviembre del año pasado.

El comunicado de prensa de BlackRock sobre la nota del 10 de noviembre está lleno de palabrería vacía. Los buitres trabajarán con Ucrania “para establecer una hoja de ruta para la aplicación del marco de inversión, incluida la identificación de opciones de diseño para la configuración, estructura, mandato y gobernanza previstos”.

Este verano el Wall Street Journal afirmó que BlackRock era una de las muchas grandes empresas de inversión que distorsionaban el mercado inmobiliario. Están utilizando sus fondos para comprar viviendas unifamiliares, elevando así los precios.

¿De donde sacará el gobierno ucraniano el dinero para pagar el asesoramiento de BlackRock. Ucrania no sólo no tiene sino que debe grandes cantidades de dinero. Tendrá que vender lo poco que le queda -si es que queda algo- a precio de saldo.

Pero ese el negocio de los fondos buitres: aprovecharse de las dificultades para comprar gangas y luego revenderlas. Pura especulación.

(*) https://www.president.gov.ua/en/news/prezident-obgovoriv-z-generalnim-direktorom-blackrock-koordi-80105

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Resistencia popular

Las huelgas obreras obligan a movilizar al ejército británico

Siguen las huelgas en Reino Unido, con subidas salariales como de costumbre, mientras que la inflación se mantiene alta, a pesar de un ligero descenso en noviembre hasta el 10,7 por cien interanual tras un máximo de 40 años en octubre (11,1 por cien).

Son muchos los sectores afectados, empezando por el sanitario, con las enfermeras en diciembre, que volverán a la huelga el 18 de enero durante dos días, así como los conductores de ambulancias los días 11 y 23 de enero. Además de la subida salarial, los profesionales de la medicina alertan sobre el estado del sistema sanitario británico, infradotado desde hace años y más presionado que nunca. Varias organizaciones de médicos han señalado la crisis de los servicios de urgencias, donde dicen que muchos pacientes mueren por falta de atención adecuada u oportuna, y han pedido al gobierno que responda al creciente descontento social.

Las huelgas también afectan a los operadores de telecomunicaciones y al transporte. Estas últimas se vieron perturbadas durante el periodo festivo por las huelgas de los ferroviarios, pero también de los guardias de tráfico de las autopistas británicas, el personal de limpieza de los trenes y algunos conductores de autobús en Londres. La mayoría de estas huelgas continuaron en enero. El 12 de este mes, la huelga se extenderá al metro de Londres, cuando los trabajadores de la línea Elizabeth, inaugurada en mayo, dejen de trabajar.

Además, una huelga de ocho días de la policía de fronteras a finales de diciembre provocó el despliegue de personal militar en varios aeropuertos de Reino Unido para sustituir a los funcionarios en huelga. Alrededor de 1.000 miembros del sindicato de Servicios Públicos y Comerciales (PCS), empleados del Ministerio del Interior, se declararon en huelga en los aeropuertos londinenses de Heathrow y Gatwick, así como en los de Birmingham, Cardiff, Glasgow y Manchester, y en el puerto de Newhaven, en el sur de Inglaterra.

Aunque los huelguistas mantienen la presión, el gobierno no piensa ceder. El Primer Ministro, Rishi Sunak, rechazó los aumentos exigidos por los trabajadores de los servicios públicos, como enfermeros, conductores de ambulancias y policías de fronteras.

El Ministro de Transportes, Mark Harper, también ha criticado a los ferroviarios en la cadena Sky. A mediados de diciembre, los miembros de los sindicatos TSSA y Unite votaron a favor de una oferta salarial mejorada de Network Rail, que incluía un aumento retroactivo mínimo del 5 por cien en 2022 y del 4 por cien en 2023. Dijeron que no habían recibido una oferta comparable de empresas ferroviarias privadas.

El secretario general de RMT, Mick Lynch, dijo que el gobierno estaba “socavando los esfuerzos para garantizar un acuerdo” al imponer condiciones excesivamente estrictas a los negociadores de los ferrocarriles. Los miembros de RMT rechazaron una oferta de Network Rail en diciembre.

Las huelgas gozan de una imagen positiva entre los británicos. Según una encuesta publicada a finales de diciembre, dos tercios apoyan las huelgas de enfermeros y el 63 por cien las de ambulancias. Sin embargo, la huelga ferroviaria es menos popular, apoyada por el 43 por cien de los encuestados.

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Antifascismo

Biografía de Stepan Bandera, una figura legendaria para los nazis ucranianos

Bandera nació en 1909, en una aldea de Galicia, cuando la región aún estaba bajo el control del Imperio de los Habsburgo. Creció en el seno de una familia católica nacionalista. Tras la derrota de los Imperios Centrales, su padre se unió a las tropas nacionalistas ucranianas y se convirtió en diputado de la Rada de la República Popular Ucraniana Occidental ZUNR (dirigida por Petrushevich). El asunto salió mal, así que su padre se alistó en el Ejército Ucraniano de Galitzia (UGA), que luchó contra los polacos, los rusos blancos, los bolcheviques y los verdes de Majno (1918-1921). Este ejército protagonizó importantes pogromos y masacres de judíos (que ya se calculan entre 60 y 120.000 víctimas).

A una edad muy temprana, fue inscrito por sus padres en la organización clandestina nacionalista “Escolares”, así como en la Asociación Ucraniana de Scouts “Plast” (refundada en la actual Ucrania, a la manera de la Juventudes Hitlerianas). A lo largo de su vida estudiantil, pasó de una asociación nacionalista a otra, de la GUGM a la OSKUG, que se fusionaron para formar la Unión de la Juventud Nacionalista Ucraniana (1926).

En 1927, cuando quiso ingresar en una academia ucraniana en Podebrady (Checoslovaquia), las autoridades polacas le denegaron el pasaporte. Tuvo que quedarse en el pueblo y finalmente ingresó en la Escuela Politécnica de Lvov, donde estudió agronomía (1928). Desde entonces fue miembro de la UVO, la Organización Militar Ucraniana, de la que pronto se convirtió en oficial de inteligencia y propaganda (1931). Se afilió a la OUN, la Organización de Nacionalistas Ucranianos, fundada en 1929, y continuó sus estudios hasta 1934.

Pronto se convirtió en uno de los principales dirigentes nacionalistas ucranianos, pero, a diferencia de muchos, su corta edad no le permitió participar en los combates de la Guerra Civil rusa, en las acciones terroristas y en los asesinatos llevados a cabo activamente por los primeros nacionalistas ucranianos (mediados y finales de los años veinte). Sin embargo, pronto lo compensó, participando en acciones de comandos (1931-1933) y yendo a Alemania para aprender técnicas de inteligencia y propaganda (1933).

Los nacionalistas ucranianos entraron en contacto con los nazis antes de 1933, que empezaron a financiarlos y armarlos. El propio Stepan Bandera se convirtió en agente de la Abwehr, el servicio secreto nazi, y en agente de la Gestapo (1934). Ganó aún más fuerza al acudir a la Conferencia de la OUN en Berlín (abril de 1933), teniendo la responsabilidad de toda la parte occidental de Ucrania, entonces en manos polacas (las dos Galicias, occidental y oriental). Organizó el asesinato del cónsul soviético en Lvov (junio de 1933), que fue un fiasco, ya que el asesino disparó a un trabajador.

Un pistolero profesional

Sin embargo, organizó acciones espectaculares, como la “acción escolar” (septiembre), en la que escolares y estudiantes boicotearon la lengua oficial polaca y derribaron símbolos polacos. Racionalizó las acciones terroristas para evitar crear terror, prefiriendo acciones selectivas contra personalidades polacas, ucranianas o soviéticas. Entre 1933 y 1934, dirigió los asesinatos del ministro del Interior Bronislaw Pieracki (1895-1934), el ministro de Asuntos Exteriores Tadeusz Holowko (1889-1931) y varias docenas de personalidades más.

La policía polaca reaccionó. Detuvo a Bandera cuando intentaba huir a Checoslovaquia y se hizo con los archivos de la OUN, unos 2.000 documentos que revelaban el alcance de la organización y sus actividades clandestinas. Fue juzgado en Varsovia (18 de noviembre de 1935), junto con 11 cómplices, y se mostró extremadamente arrogante, negándose a hablar otro idioma que no fuera el ucraniano y gritando regularmente “Gloria a Ucrania”, el famoso Slava Ukraini, el “Heil Hitler” ucraniano que hoy es toda una institución en Ucrania. Tras un largo juicio, fue condenado a muerte (13 de enero de 1936), y en otro juicio a dirigentes de la OUN (mayo). Pero su pena fue conmutada por la de prisión. La OUN pensó en intentar liberarlo (1937), y montó una operación que no se llevó a cabo. Otra fue montada por Roman Shukhevich (junio de 1938), que también fue abandonada.

Un colaborador del III Reich

La invasión alemana de Polonia cambió todo eso. Fue liberado y volvió a centrar la OUN en la Ucrania occidental ocupada por los soviéticos. Prefirió huir a Cracovia, en el Gobierno General alemán de Polonia, para escapar del NKVD y reorganizar la OUN (octubre de 1939). Entró en conflicto con el dirigente más moderado de la OUN, Andry Melnyk, contrario a la colaboración con la Alemania nazi y partidario de un acercamiento a los aliados franceses y británicos.

El apoyo de Bandera a Hitler provocó la escisión de la OUN en la OUN M y la OUN B (febrero de 1940). A partir de entonces, se comprometió en cuerpo y alma a colaborar con la Alemania de Hitler y preparó la invasión de la Unión Soviética, aconsejando a los alemanes que concedieran la independencia a Ucrania. De hecho, fundó la Legión Ucraniana, formada por los batallones Nachtigall y Roland, que participaban en la retaguardia de las tropas alemanas y del Eje en operaciones de caza de judíos y comunistas.

El 22 de junio de 1941, al iniciarse el plan Barbarroja, Jaroslav Stetsko (1912-1986, fallecido en Múnich, más tarde agente de la CIA y del servicio secreto de Alemania Occidental) proclamó la independencia de Ucrania. Los alemanes, que no tenían ninguna intención de fundar un Estado ucraniano, detuvieron a Bandera y a otros dirigentes, pero utilizaron a los nacionalistas ucranianos en las masacres a balazos de la Shoah y en la caza de partisanos (masacres de Lvov y Ternopil, masacre de Babi Yar, integración en los Einsatzgruppen, pogromos en Ucrania). Bandera fue entonces encerrado en un campo de concentración.

Tras un largo periodo de dilación, hizo un llamamiento (marzo de 1943) a todas las tropas auxiliares ucranianas, ordenándoles desertar de las filas de las tropas nazis y formar un ejército nacional ucraniano clandestino. Había esperado al final de la batalla de Stalingrado para intentar jugar a última hora un acercamiento a la italiana con los aliados… que fue rechazado por éstos. Unos miles de nacionalistas desertaron con Shujevich y otros nacionalistas. Fundaron el UPA, un ejército nacionalista organizado para luchar contra los soviéticos y los polacos.

Las masacres de los nazis ucranianos

Los partisanos ucranianos practicaron una política de terror y masacraron a varias decenas de miles de polacos, gitanos y otras personas en Volinia y Galicia (1943-1944). El UPA luchó principalmente contra los soviéticos, pero a partir de marzo de 1944 también contra los alemanes. Ante el hundimiento de los ejércitos alemanes, Bandera dio rápidamente la orden de abandonar la lucha contra los alemanes y concentrar la lucha de la UPA contra el Ejército Rojo (mayo de 1944). La lucha… durará entonces oficialmente sólo dos meses contra el mejor aliado de Bandera, Adolf Hitler.

Pronto fue liberado por orden suya (septiembre de 1944), para intentar organizar el UPA y participar en la lucha contra la URSS. De hecho, el Ejército Rojo avanzaba inexorablemente hacia Occidente. Equipados y armados por los alemanes, unos 250.000 ucranianos se organizaron en unidades regulares o en maquis, y lucharon encarnizadamente contra los soviéticos. Pero la derrota era ya segura, así que Bandera no esperó al final de la guerra, huyó a Berlín (diciembre de 1944), desde donde dirigió las operaciones del UPA casi hasta el final. No esperó al Ejército Rojo y huyó de nuevo, escabulléndose a Austria, luego a Alemania y finalmente a Suiza, tratando de escapar del Ejército Rojo. Inmediatamente después fue transferido al servicio secreto británico (1946).

Los estadounidenses se mostraron más reticentes, pero utilizaron la UPA en la Guerra Fría para combatir a los soviéticos e intentar desestabilizarlos en Ucrania. El movimiento guerrillero ucraniano estuvo activo hasta principios de la década de 1960, pero fue aniquilado gradualmente por los soviéticos. En 1954 se destruyó el último gran maquis y en 1960 se eliminó la última célula nacionalista ucraniana. Los supervivientes que no habían emigrado fueron perseguidos sin descanso, pero muchos sobrevivieron, se escabulleron de la red o regresaron de la deportación con la llegada de la desestalinización (1956-1959).

En cuanto a Bandera, se instaló en Múnich bajo la protección de los estadounidenses y británicos, mientras los soviéticos intentaban eliminarlo. Se frustraron varios intentos en 1947, 1948 y 1952. Finalmente fue asesinado en su domicilio el 15 de octubre de 1959 por un agente del KGB, Bogdan Stachinsky, que dos años antes había ejecutado a otro nazi ucraniano: Lev Rebet.

A su funeral asistieron numerosos anticomunistas de los países de Europa Central y Oriental.

El superhéroe de la nueva Ucrania

Tras el colapso de la Unión Soviética, Bandera pasó de las cloacas de la memoria nazi a convertirse enn un superhéroe rehabilitado por las bendiciones de los países “democráticos” de Occidente. Partidos neonazis como Svoboda o Pravy Sektor reescribieron la biografía de Bandera presentándolo como un dirigente independentista limpio de su colaboración con Hitler o de las masacres de judíos y polacos.

El Golpe de Estado fascista de 2014 llevó esta exaltación un poco más lejos, exhibiendo los retratos de Bandera y Shujevich en todas las manifestaciones con las banderas negras y rojas de la UPA y los símbolos nacionalistas o nazis utilizados en el pasado (tridente ucraniano, ángel de lobo nazi).

El Presidente Viktor Yushchenko le concedió a título póstumo la más alta condecoración de Ucrania, el título de “Héroe de Ucrania”. Este acto, otorgado el 17 de febrero de 2010, fue objeto de un escándalo internacional severamente juzgado por numerosas personalidades políticas de Rusia, Polonia, Israel, el Centro Simon Wiesenthal, que presentó una protesta ante la embajada de Ucrania en Estados Unidos. Sólo los movimientos ultranacionalistas “banderistas” de Ucrania aplaudieron y se enfurecieron cuando el Tribunal de la región de Donetsk declaró ilegal el decreto del presidente ucraniano (2 de abril de 2010). Esta oposición dio lugar a un recurso del Presidente Yúschenko, que confirmó la revocación del título de Héroe de Ucrania a Stepán Bandera (23 de junio de 2010), confirmada por el Tribunal Supremo de Ucrania (2 de agosto de 2011).

Esto no impidió que los ultranacionalistas y neofascistas ucranianos construyeran multitud de monumentos conmemorativos a Bandera. En particular, en su ciudad natal (1991), un monumento que fue destruido por opositores antifascistas y luego restaurado (1992). Pronto se erigió un verdadero bosque de monumentos en muchos otros pueblos y ciudades, en Strary-Ougrinov (1990), Kolomye (1991), Stry y Kozovka (1992), Borislav (1997), Drogobich (2001), Dublianakh (2002), Verbov (2003), Zalechikaj (2006), Lvov, Uzin, Boutchatch y Nikitintsy (2007), Gorodenk, Starom-Sambor y Grabovka (2008), Stredni-Berezov, Stroussov y Terbovlia (2009), Trouskavets y Kremenets (2010), Sambor (2011), y la lista continúa hasta hoy, por no mencionar varias calles de Koloma, Ivano-Frankovsk, Lvov y Ternopil.

En un programa de televisión participativo sobre los grandes hombres de Ucrania, Stepan Bandera obtuvo el tercer puesto con el 16,12 por cien de los votos. Se convirtió en un icono del ultranacionalismo ucraniano, y su popularidad aumentó aún más tras el Euromaidán y la Revolución Marrón del invierno de 2013-2014.

Fue con su retrato y gritando su nombre que los reclutas de los batallones neofascistas Azov, Aidar, Dnepr-1 y 2, Mariupol, Donbass y muchos otros subieron a atacar el Donbas. Desde entonces, Stepan Bandera, después de jefes de Estado como Mussolini, Franco o Adolf Hitler, se ha convertido en un símbolo europeo del fascismo en Europa, ocultado y disimulado durante mucho tiempo por los medios de comunicación occidentales.

Sin embargo, mientras los partidarios de Stepan Bandera encabezaban el Golpe de Estado de 2014, el ejército ucraniano y los mercenarios neonazis internacionales en el Donbas, con gritos de “Gloria a Ucrania, muerte a los enemigos, muerte a los moskovitas (rusos), muerte a los yugoslavos”, el grito de guerra se ha ido reduciendo gradualmente a “Gloria a Ucrania, gloria a los héroes”, y los medios de comunicación occidentales ya se han puesto manos a la obra para ofrecernos un retrato respetable de Stepan Bandera.

Laurent Brayard https://www.donbass-insider.com/fr/2022/12/28/qui-est-vraiment-stepan-bandera-un-heros-romantique-ou-le-pierre-laval-ukrainien/