Documentos desclasificados aportan más datos sobre los vínculos del Dalai Lama con la CIA

La contrarrevolución tibetana en armas
Maxime Perrotin

La CIA y el Departamento de Estado han proporcionado estructura militar y apoyo político a los separatistas tibetanos en los países vecinos, pero también en Occidente. Esto es lo que revela una serie de documentos desclasificados que se centran en los años 60. Es una inmersión en los archivos de la Guerra Fría.

“La actividad tibetana de la CIA se compone de una acción política, de propaganda y de actividad paramilitar. El fin del programa en esta etapa es el mantenimiento activo del concepto político de un Tíbet autónomo en el propio Tíbet y entre los países extranjeros, principalmente en India, y construir una capacidad de resistencia a los posibles acontecimientos políticos en el interior de la China comunista”.

¿Wikileaks? No. Desde luego ese no es el único medio de conocer los pequeños secretos de las administraciones de Estados Unidos, que se suceden y son similares entre sí. El anterior párrafo es un extracto de un documento hecho público por el Departamento de Estado.

Las Agencias estadounidenses son las encargadas de la desclasificación de la mayoría de sus documentos, con una media de temporal de unos 25 años. Por lo que respecta a los asuntos exteriores, estos documentos son puestos a disposición del público por la Oficina de Asuntos Públicos del Departamento de Estado y su “Office of the Historian”. Publica una cantidad de material homérico, que reagrupa en más de 480 volúmenes las decisiones de política exterior más importantes de Estados Unidos desde 1861.

En el trigésimo volumen, que abarca los años 1964 a 1968, y principalmente dedicado a China, se encuentran numerosos documentos que tratan abiertamente el apoyo aportado por las Agencias norteamericanas a los tibetanos que habían decidido tomar las armas contra Pekín. Les proporcionaron apoyo diplomático dentro de la ONU y también ayuda paramilitar en Nepal y la India, cuando no directamente en territorio estadounidense.

Pero, ¿cómo apoyaba concretamente la CIA el Tíbet? El documento citado anteriormente trata sobre los gastos de la “operación” del “Programa tibetano”. Conocemos mediante este documento como la “Agencia” aportó su apoyo sobre el terreno, enviando “subsidios al entorno del Dalai Lama a Dharmsala, en India”, apoyando a “los guerrilleros tibetanos con base en Nepal”. La CIA detalla haber organizado a más de 2.000 combatientes tibetanos, 800 de ellos armados mediante suministros aéreos desde 1961, o cómo algunos de ellos (unos 250 en 1964) fueron transportados a Estados Unidos a fin de recibir un entrenamiento en “técnicas políticas, propagandísticas y paramilitares”, antes de ser devueltos a las zonas fronterizas del Tíbet. También se recuerdan los contactos con grupos de refugiados a fin de “mantener una correspondencia política” con vistas a “crear y reforzar una conciencia nacional tibetana entre estos refugiados”.

El documento cita numerosos equipos de vigilancia y comunicaciones en las fronteras, y también el establecimiento de una veintena de agentes directos en el Tíbet. A fin de “paliar la falta de funcionarios cualificados dotados de capacidades lingüísticas y administrativas”, que se presentaba como uno de los mayores problemas para los tibetanos, 20 “jóvenes funcionarios” fueron formados en la Universidad de Cornell, una formación que fue patrocinada por un “comité consultivo compuesto de eminentes ciudadanos norteamericanos”.

Son operaciones que dejan pistas, operaciones presupuestarias. A título de ejemplo, un informe del 9 de enero de 1964 lista los gastos ligados al “Programa Tibetano”. Entre el apoyo directo a los guerrilleros, los fondos para el Dalai Lama, diversas operaciones de relaciones públicas y de formación de cuadros civiles y militares, se llega a la considerable suma para la época de 1,7 millones de dólares-

Pero el apoyo estadounidense no se limita a ese estricto terreno. En el aspecto político y mediático, la “Agencia” aporta una ayuda nada despreciable al Dalai Lama y a sus seguidores. En Nueva York y Ginebra funda las Casas del Tíbet. “Las Casas están destinadas a servir de representación no oficial al Dalai Lama para mantener el concepto de una identidad política tibetana distinta. La Casa del Tíbet de Nueva York trabajará en estrecha colaboración con los seguidores tibetanos de Naciones Unidas, en particular la delegación malaya, irlandesa y tailandesa”.

Si la conciencia nacional tibetana debe nacer entre los exiliados, también debe nacer en sus países de acogida y en la opinión occidental, y mundial. Desde esta óptica política, Washington aporta una especial atención a India, vecina del Tíbet, con el fin de que aporte su apoyo en la ONU a las diferentes resoluciones relativas a la “cuestión tibetana”, o para servir de tribuna al Dalai Lama, como sucedió en la XIX Asamblea General, en donde la “cuestión del Tíbet” fue incluida en el orden del día por las delegaciones malaya, irlandesa y tailandesa. Entre los documentos publicados se encuentra un telegrama dirigido por el Departamento de Estado a la embajada estadounidense en India, en el que el presidente Lyndon Johnson asegura apoyo político y material al Dalai Lama.

A pie de página una nota de la embajada estadounidense dirigida a los tibetanos estipula que el Departamento de Estado “no espera ninguna publicidad sobre el intercambio de correspondencia”. En otro telegrama del Departamento de Estado, dirigido  su embajador en India, se transmite la consigna de “animar a India a adoptar una posición política más que humanitaria respecto al Tíbet”.

La ayuda de la CIA a los tibetanos sigue siendo mal conocida, y su influencia sobre el desarrollo de los acontecimientos fue disminuida parcialmente. Sin embargo, el “Programa tibetano” comenzó en 1956, el año que marca el inicio de los enfrentamientos entre rebeldes tibetanos y fuerzas chinas. En 1958 el Grupo Especial a cargo de la supervisión de las operaciones secretas de Estados Unidos concede “la aprobación inicial del apoyo secreto de la CIA la resistencia tibetana”. ¿Un detonante? El “levantamiento tibetano” que supone el éxodo de más de 80.000 tibetanos empieza en 1959.

Fuente: https://legrandsoir.info/la-cia-ce-discret-sponsor-du-dalai-lama.html

 

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