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Mes: abril 2021 (página 3 de 11)

La vacuna de Pfizer ha causado más muertes en Israel que la vacuna de AstraZeneca en toda Europa

Destacados expertos en salud pública han formado un Comité Popular en Israel (IPC) que acaba de publicar un informe detallado sobre los efectos secundarios de la vacuna de Pfizer (*).

Las conclusiones no pueden ser más demoledoras: “Nunca ha habido una vacuna que haya perjudicado a tanta gente”, afirman. Es lógico que el informe haya recibido tan escasa cobertura mediática.

Si las cifras del IPC sobre la tasa de mortalidad entre los vacunados son correctas, las del Ministerio de Sanidad han sido falseadas a la baja en más de 22 veces.

Ningún dato coincide con los informes oficiales. Mientras el Ministerio de Sanidad sólo reconoce 45 muertes relacionadas con la vacunación, el IPC asegura que ha recibido 288 sobre fallecimientos, de los cuales el 90 por ciento ocurrieron en los 10 días posteriores a la inoculación.

Si las conclusiones del IPC son ciertas, la vacuna de Pfizer podría estar asociada a más muertes sólo en Israel que la vacuna de AstraZeneca en toda Europa.

El IPC confirma la correlación entre la vacunación y las muertes: “Existe una fuerte correlación entre el número de personas vacunadas por día y el número de muertes por día, en un rango de hasta 10 días, en todos los grupos de edad”.

También revela que “el riesgo de mortalidad tras la segunda vacuna es mayor que el riesgo de mortalidad tras la primera”.

Pero la muerte no es el único riesgo asociado a la vacunación. “A la fecha de publicación del informe, se han acumulado 2.066 informes de eventos adversos que han llegado al Comité de Investigación Civil y los datos siguen llegando. Estos informes indican daños en casi todos los órganos del cuerpo humano… Nuestro análisis reveló una tasa relativamente alta de lesiones cardíacas, ya que el 26 por ciento de todos los eventos cardíacos se produjeron en personas jóvenes de hasta 40 años, siendo el diagnóstico más común en estos casos la miositis o la pericarditis. También hubo una alta tasa de hemorragias vaginales masivas, lesiones neurológicas y daños en los sistemas óseo y cutáneo. Cabe señalar que un número importante de informes de efectos secundarios están relacionados, directa o indirectamente, con la hipercoagulabilidad (infarto), infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, aborto involuntario, alteración del flujo sanguíneo a las extremidades, embolia pulmonar”.

(*) https://gilad.online/s/2021.pdf

Más información:
— Las vacunas no están obrando milagros ni siquiera en Tierra Santa
— Otro fraude científico para explicar el éxito de las vacunas en Israel

Un corrido mexicano por la II República española

El 5 de abril de 1932, “Guty” Cárdenas, una de las más prometedoras voces mexicanas del momento, se encontraba en la mesa de una cantina llamada Salón Bach, en la Ciudad de México, cuando se inició una pelea con dos hermanos españoles que se encontraban en el lugar. Según el informe policíaco, “Guty” murió a la temprana edad de 27 años por un disparo del comerciante español Ángel Peláez Villa, natural de Posada de Llanes, Asturias, muy conocido en el ambiente de los monárquicos españoles que residían en la capital mexicana.

En su momento se especuló mucho sobre el motivo de esta riña. Según la policía, algunos testigos presentes afirmaron que fue el propio “Guty” quien inició la pelea por un asunto de faldas con uno de los dos españoles, y que fue el hermano de aquel el que respondió a la agresión de Cárdenas con unos certeros disparos que truncaron la vida del artista.

Sin embargo, a pesar de aquella primera versión reflejada en el atestado, pocos meses después se llegó a decir que el cantante no fue en realidad asesinado por una riña de cantina motivada por celos, sino a causa de un corrido que había grabado en Nueva York, días después de la proclamación de la república en España, y que había resultado toda una ofensa entre los elementos más radicales de los círculos monárquicos españoles que vivían en México. Esta segunda hipótesis con el tiempo fue cobrando más fuerza, hasta que 5 años después la filiación política del asesino acabó de confirmarla.

Aquél corrido, titulado “La República en España”, y editado por la discográfica Columbia Records, tuvo una gran difusión, tanto en América Latina como en España. Según el poeta Ricardo López Méndez, el asesino del cantante, después de cumplir una breve condena por su crimen, regresó a España donde participó en la guerra civil del lado de las fuerzas fascistas, adscrito a un batallón de “Renovación Española”.

La República en España

A contarles vengo la última noticia
que en el mundo entero la atención merece:
hoy la vieja España es republicana
y ya no es monarca don Alfonso XIII.

Después del gran triunfo de las elecciones
y por el camino de la acción civil,
los republicanos, que ya eran legiones,
tumbaron el trono el 14 de abril.

España, España, tu valentía
la monarquía ya destruyó;
España, España, tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

Sin haber desorden, sin algarabía,
cuando en el destino se llegó la hora,
en la paz completa a la Monarquía
derrotó con votos Alcalá Zamora.

Cuando la derrota era irremediable
dicen que el Monarca dijo a Romanones
“La paz de la Patria es lo indispensable,
Me voy al destierro con mis tradiciones”.

España, España tu valentía
la monarquía ya destruyo
España, España tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

Y gallardamente se fue don Alfonso
aceptando el fallo de la democracia
y por toda España se cantó un responso
como funerales de la aristocracia.

Al subir a bordo oyó en una barca,
a un grupo de obreros gritando con saña:
“¡Muera Alfonso XIII, abajo el monarca!”
Y el rey destronado dijo “¡Viva España!”

España resurge, otra vez despierta,
a las realidades que impone la historia.
España renace, España esta alerta,
y de nuevo marca en pos de la gloria.

España, España tu valentía
la monarquía ya destruyó
España, España tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

Y al partir con rumbo hacia el extranjero
le dejó a su pueblo una alocución.
Fue una despedida un adiós postrero,
pero nada dijo de la abdicación.

En un tren expreso la reina Victoria,
salió con sus hijos para la frontera.
Por un accidente en la trayectoria,
llegaron a Francia viajando en tercera.

España, España, tu valentía
la monarquía ya destruyó.
España, España, tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

Y Madrid vestido ya de primavera,
vio flotar airosa en la Castellana,
y sobre el palacio en España entera,
la nueva bandera la republicana.

Se instaló el gobierno y el primer decreto,
junto a toda España bajo ley marcial.
Luego en su programa dijo don Niceto,
que ¡habrá una asamblea constitucional!

América espera, que de nuevo brote
con la rebeldía, y dificultad,
la justicia hidalga del buen Don Quijote,
el perdón sereno y la libertad.

España, España, tu valentía
la monarquía ya destruyó;
España, España, tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

(Letra y música: “Guty” Cárdenas, 1931)

Bizkaiko Errepublikazaleen Ateneorantz
https://errepublikaplaza.wordpress.com/2016/10/08/la-republica-en-espana/

Europa exige a Lituania aumentar la edad de jubilación hasta los 72 años

Hace 17 años que Lituania se convirtió en miembro de pleno derecho de la Unión Europea y para regresar del socialismo al capitalismo ha tenido que convertirse en un país mendicante.

Año tras año Bruselas ha sido muy generosa con el país báltico pero ha llegado el momento de pagar las deudas. Se acabó el “todo es gratis”. Llegan las imposiciones y, con ellas, los recortes, empezando por las pensiones.

La Comisión Europea exige a Lituania aumentar la edad de jubilación hasta los 72 años. En la actualidad, el 35 por ciento de la población del país tiene más de 55 años. Las previsiones son que dentro de cuatro años habrá 50 pensionistas por cada 100 personas en edad de trabajar, lo que tendrá consecuencias muy pesadas para los presupuestos públicos, que exigirán un aumento de los impuestos o, lo que es lo mismo, un reducción de salarios.

Como todas las demás exigencias de la Unión Europea, el gobierno lituano tragará con lo que le impongan porque, en caso contrario, el grifo del dinero se cerrará.

Pero no se lo pierdan: en Lituania la esperanza de vida de la población es de 71,5 años, por lo que el plan de la Unión Europea es imposible de cumplir. A los lituanos les faltarían seis meses de vida para permanecer en su puesto de trabajo. En otras palabras: lo que Bruselas quiere es que los lituanos trabajen hasta que se mueran. De esa manera se acaba con el problema de las pensiones.

Pero por si eso no bastara, hay otro problema no menos importante. Según el antiguo ministro de Sanidad y actual representante de la OMS para Europa, Vytenis Andriukaitis, la población de Lituania padece un estado de salud muy malo.

“Incluso antes de llegar a la edad de jubilación, muchas personas en Lituania no pueden trabajar debido a la alta prevalencia de enfermedades crónicas no infecciosas”, dijo Andriukaitis. En Lituania “las tasas de enfermedades cardiovasculares, pulmonares, musculares y óseas son enormes”. Lo que en el socialismo no es un problema, en el capitalismo carece de remedio porque los enfermos son una “carga”.

El capitalismo no entiende de ancianos ni de enfermos sino de precios, beneficios, impuestos y gastos contables. No solamente tendrán que trabajar los ancianos, sino también los enfermos.

Bajo el socialismo los países del este de Europa nunca conocieron nada parecido y empiezan a salir de su estupor. El gobierno lituano anima a los trabajadores a permanecer en su puesto de trabajo durante más tiempo y a jubilarse más tarde.

Pero si la salud de la población es tan frágil como dice Andriukaitis, eso va ser muy complicado. Los ancianos de Lituania no están lo suficientemente sanos como para vender su fuerza de trabajo por encima de sus cualidades físicas.

Las declaraciones de algunos políticos lituanos al respecto son tan cínicas como en otros países capitalistas. “La sugerencia de la Comisión Europea no consiste estrictamente en elevar la edad de jubilación, sino en crear las condiciones para que las personas que quieran y puedan trabajar permanezcan en la población activa” hasta los 72 años”, declaró en la televisión el diputado y presidente de la Comisión de Asuntos Sociales del Parlamento, Mindaugas Linge.

La cadena del capital también se rompe siempre por su eslabón más débil: ancianos, enfermos…

El riesgo de padecer un trombo tras la vacuna de AstraZeneca se ha duplicado en quince días

El riesgo de padecer un coágulo sanguíneo grave tras la vacuna de AstraZeneca se ha duplicado en quince días, según las últimas cifras de la Agencia británica que regula los productos sanitarios (MHRA). Los casos han aumentado de 79 a 168 desde el 8 de abril, y las muertes de 19 a 32.

El riesgo de padecer un coágulo de sangre también ha aumentado de uno de cada 250.000 a uno de cada 126.600, lo que supone un incremento de cuatro por cada millón a 7,9 por cada millón.

A principios de este mes, el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización (JCVI) aconsejó que se ofreciera a los menores de 30 años una alternativa a la vacuna de AstraZeneca, porque el riesgo ya no supera los beneficios para los más jóvenes.

El JCVI examinará cuidadosamente los nuevos datos para evaluar si el riesgo sigue valiendo la pena para los grupos de mayor edad, ahora que el riesgo de contraer un coágulo de sangre ha aumentado.

La MHRA instó a las personas a buscar atención médica urgente si experimentan un fuerte dolor de cabeza a partir de unos cuatro días después de la vacunación, que no mejora con analgésicos y empeora al acostarse o agacharse.

También aconseja buscar ayuda si el dolor de cabeza iba acompañado de visión borrosa, confusión, dificultad para hablar, debilidad, somnolencia o convulsiones.

El organismo regulador pidió a las personas que estuvieran atentas a una erupción que pareciera un pequeño hematoma o una hemorragia bajo la piel, a la falta de aire, al dolor en el pecho, a la hinchazón de las piernas y al dolor de estómago persistente.

—https://www.telegraph.co.uk/news/2021/04/22/risk-suffering-serious-blood-clot-astrazeneca-jab-doubles-fortnight/

El confinamiento ha sacado a 20.000 alumnos del sistema escolar británico

El confinamiento ha tenido muchos efectos secundarios lamentables, que sólo se conocerán con el paso del tiempo. Uno de ellos es que en Reino Unido han desaparecido 20.000 alumnos de las listas escolares y, lo que es peor, su paradero no está nada claro. Pero hay algo aún más dramático: nadie pregunta por ellos.

A diferencia de España, en Reino Unido la escolarización no es obligatoria. Los padres pueden llevarla a cabo en sus casas o con profesores particulares. Cuando a causa del confinamiento se cerraron las escuelas, había un determinado número de alumnos y cuando se reabrieron faltan 20.000 niños y adolescentes sin que nadie parezca interesarse por su suerte.

Los muertos por el “covid” preocupan mucho, pero la desaparición de niños del sistema escolar no tanto. Cuando Anne Longfield era comisionada para la infancia, investigó el asunto, pero nadie sabe cuántos alumnos se educan en casa. No hay ningún registro. La mejor estimación es de unos 75.000 alumnos, aunque la cifra aumentó casi un 40 por ciento el año pasado a causa del confinamiento.

Los ayuntamientos pueden iniciar una investigación y si sospechan alguna irregularidad, pueden ordenar que el niño vuelva a las aulas. Pero tras el confinamiento hay demasiados casos para investigar.

Se ha producido un crecimiento de las escuelas ilegales. Victor Shafiee, funcionario del Ofsted (Office for Standards in Education), calculó que habría unas dos docenas de escuelas de ese tipo, pero encontró más de 700, algunas de ellas en oficinas ruinosas y sin ventanas. En el último recuento se calcula que hay 340 escuelas fuera del sistema escolar.

Pero no se trata sólo del confinamiento. Los recortes presupuestarios también han sacado a muchos niños del sistema escolar y las consecuencias se verán a largo plazo porque las encuestas realizadas entre los presos muestran que casi dos tercios han sido excluidos de la escuela en algún momento. Dos de cada cinco habían sido expulsados de forma permanente, y esas son las personas con más probabilidades de ser reincidentes.

Hace unas semanas, las autoridades de Oxfordshire publicaron un informe sobre el caso de un joven de 16 años que se había sumergido en el mundo del tráfico de drogas y había sido encontrado muerto en su habitación. Llevaba dos años sin ir a la escuela y había sido reprobado por todos. El informe mencionaba la “importancia primordial del papel de las escuelas para mantener la seguridad de los niños”, lo que se ha olvidado durante el confinamiento.

Dado no se llevan registros, la cifra de 20.000 abandonos escolares desde el confinamiento podría ser errónea. Podría haber muchos más. La cifra procede de una encuesta realizada el pasado mes de octubre, antes del último confinamiento. Nadie sabe cuántos alumnos volvieron a la escuela después de Semana Santa y nadie se preocupa de averiguarlo.

Fraser Nelson https://www.telegraph.co.uk/news/2021/04/22/conspiracy-silence-among-politicians-hidden-victims-lockdown/

Israel no reconoce el genocidio de los armenios

La política de Israel sobre el genocidio armenio ha recibido una atención creciente en las últimas dos décadas. Académicos, profesionales, periodistas, activistas y el público en general intentan trazar un mapa de las diferentes razones y agravios que enmarcan la firme posición de Israel: no reconocer el genocidio armenio.

La sabiduría convencional apunta a dictámenes como “las relaciones de Israel con Turquía son demasiado importantes“ o que “Israel prefiere a Azerbaiyán antes que a los armenios”.

Sin embargo, esas razones son demasiado generales para explicar un fenómeno más complejo: qué instituciones estatales de Israel rechazan el reconocimiento y por qué.

Yo diría que es bastante comprensible por qué los dos gobiernos israelíes consecutivos, y el amplio espectro político y cultural representado en el parlamento de Israel, la Knesset, mantienen lo que parece ser una postura totalmente pragmática a pesar de ser contraria a las consideraciones normativas y democráticas liberales, incluida la experiencia histórica específica del pueblo judío.

¿Por qué la Knesset no aprueba el proyecto de ley sobre el genocidio armenio una y otra vez, y hasta qué punto esta postura es estática o fluida de cara al futuro? ¿Y qué impacto tiene la creciente tendencia legislativa y normativa de los países occidentales que reconocen el genocidio en las consideraciones de Israel, con la administración Biden como último ejemplo?

En primer lugar: ¿Qué significa realmente el “reconocimiento del genocidio armenio”? En los círculos académicos, a pesar de la falta de una definición interdisciplinar ampliamente aceptada, el término “reconocimiento” se entiende generalmente como una expresión normativa del reconocimiento de una necesidad humana valiosa: en este caso, la comprensión de que los armenios otomanos sufrieron un genocidio en 1915 y la contrarrestación del revisionismo y el negacionismo históricos.

El acto legislativo de reconocimiento no sólo contribuye a la conmemoración y a la preservación del patrimonio histórico armenio, sino que también puede desencadenar un Día Conmemorativo sancionado oficialmente, incluso un museo nacional conmemorativo respaldado por el Estado. Este paso es de vital importancia para las comunidades armenias de la diáspora. Así, la lucha por el reconocimiento es significativa para tres partes: los armenios, los turcos (que se oponen) y los países que debaten si reconocer el genocidio armenio.

También es un paso que refrenda los valores de la democracia liberal, al afirmar valores fundamentales como la protección de los derechos humanos, la justicia y la protección de las minorías contra la discriminación y la violencia. También impulsa las instituciones internacionales dedicadas a esos valores, como el Tribunal Penal Interno y la Responsabilidad de Proteger de la ONU, un compromiso de 2005 para prevenir el genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad.

Por tanto, si el reconocimiento es un paso normativo que refuerza la democracia liberal, no parece haber un obstáculo evidente para Israel. Pero hay otros dos factores importantes: Turquía y el Holocausto.

A pesar de los fríos vientos diplomáticos que soplan entre Ankara y Jerusalén desde hace varios años, Israel mantiene importantes vínculos económicos y estratégicos con Turquía. Pero si examinamos la política de reconocimiento de otros Estados con un compromiso mucho más profundo con Turquía, vemos que ya no existe una correlación tan inmutable entre los lazos con Ankara y el reconocimiento del genocidio, y el contraste con Israel se vuelve aún más sorprendente.

Tomemos, por ejemplo, las legislaturas de tres miembros de la OTAN: Estados Unidos, Alemania y los Países Bajos. Al igual que Israel, han sido aliados tradicionales de Ankara desde principios de la década de 1950 y, al igual que Israel, fueron reacios a reconocer el genocidio armenio durante más de 40 años. Su razón principal era no poner en peligro el papel estratégico clave de Turquía en la alianza de la OTAN.

Pero entre 2016 y 2019, algo cambió: los parlamentos de los tres países reconocieron formalmente, el genocidio armenio. Y sus decisiones, que desafían el statu quo, no fueron ni vacilantes ni ad hoc.

¿Qué ocurrió? El desencadenante principal fue una declaración del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

El 23 de abril de 2014, en el 99 aniversario del genocidio, Erdogan señaló la muerte de los armenios otomanos que habían perecido junto a millones de personas de “todas las religiones y etnias“ en 1915, describiendo la tragedia como “nuestro dolor compartido”.

Aunque el presidente de Turquía reconocía por fin algunos hechos históricos básicos y ofrecía sus condolencias a los armenios, su mensaje era en realidad una forma sofisticada de negación. No hubo genocidio, y el Estado sucesor de los otomanos, Turquía, no tenía nada por lo que disculparse.

Pero a pesar de la ofuscación, su discurso abrió la puerta a algunos países que querían modificar su posición. Irónicamente, Erdogan había normalizado efectivamente el proceso de reconocimiento del genocidio armenio.

También hubo otros factores que rompieron el tabú del reconocimiento. Estaba el desmoronamiento de las relaciones entre Turquía y sus tres aliados, y el consiguiente debilitamiento progresivo de la OTAN. El proceso de introspección y eventual reconocimiento del propio papel de esos países en la perpetuación de la negación de Turquía. Y el creciente escrutinio de las políticas de Erdogan, especialmente hacia los kurdos. Para el gobierno de Biden, es el cumplimiento de la promesa de volver a dar prioridad a los derechos humanos en la política exterior de Estados Unidos. De ahí que el reconocimiento legislado por Alemania, Países Bajos y Estados Unidos sea una forma de declaración normativa.

¿Y qué pasa con Israel? Cada 2 de abril, desde 1989, el partido de izquierdas Meretz ha intentado y no ha conseguido aprobar el proyecto de ley sobre el genocidio armenio en la Knesset. La declaración de Erdogan de 2014 no supuso ningún cambio significativo en su suerte.

En mayo de 2018, Turquía expulsó al embajador de Israel, Eitan Na’eh, a raíz de la muerte de 61 palestinos a manos de las FDI en las protestas tras el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Donald Trump. La dura retórica de Erdoğan incluyó la acusación de que el “Estado terrorista” de Israel estaba perpetrando a su vez un “genocidio” contra los palestinos. Pero ni siquiera esta crisis movió el dial en la Knesset.

Así que si las cambiantes circunstancias geopolíticas afectaron a los tres aliados de la OTAN, ¿por qué no afectaron a Israel? Porque hay una cuestión básica y fija, mucho menos influenciada por partidos y acontecimientos externos, pero que influye de forma exclusiva en la política israelí respecto al reconocimiento del genocidio armenio: la memoria del Holocausto como “única”.

En Israel existe el compromiso de “nunca más”, una consigna en la sociedad, la política y la diplomacia israelíes desde el nacimiento del Estado de Israel. Pero se ha adoptado en su forma particularista: “nunca más” a la vulnerabilidad judía frente al antisemitismo asesino, en lugar del “nunca más a nadie”, la forma en que se entiende ampliamente, por ejemplo, en la comunidad judía liberal estadounidense.

Ese mismo particularismo funciona también con carácter retroactivo. Las analogías con el Holocausto suelen ser tachadas de “trivialización” del sufrimiento judío. Ese anatema de “compartir” la idea de ser víctimas de un genocidio, o el miedo a las conmemoraciones de genocidios en competencia, tiene un lugar específico.

La fecha del Día del Recuerdo del Holocausto en Israel se observa según el calendario hebreo, pero generalmente cae en la segunda quincena de abril o principios de mayo. Si la Knesset reconociera el genocidio armenio, su Día de la Memoria del 24 de abril caería muy cerca, actualizando la amenaza de “competencia” sobre las conmemoraciones del genocidio.

A pesar de estas importantes consideraciones que pesan en contra del reconocimiento, todavía existe la posibilidad de cambiar el cálculo de Israel. Es menos probable que el punto de inflexión dependa de un deterioro de las relaciones con Turquía o de la presión de Azerbaiyán, sino más bien de un fortalecimiento de los propios procesos democráticos fracturados de Israel.

La existencia de controles y equilibrios problemáticos entre los poderes legislativo y ejecutivo de Israel se plasma en el poder ilimitado que ejerce el ejecutivo sobre la Knesset.

Y debido a las peculiaridades de la cultura política israelí y a sus poco flexibles gobiernos de coalición, el ejecutivo impone una estricta disciplina de coalición para muchas votaciones que en otras legislaturas serían libres votos de conciencia, o reflejarían mejor la diversidad de opiniones dentro de los partidos políticos.

Este es un factor esencial en la cuestión de la aprobación de un proyecto de ley sobre el genocidio armenio: como la unidad de la coalición se impone sobre la libertad de acción de los miembros de la Knesset, hay muy poco margen de maniobra.

Con gobiernos más estables que den más autonomía a los miembros de la coalición (una quimera en la actualidad) es probable que la legislación sobre el reconocimiento del genocidio armenio se apruebe en el pleno, sobre todo si los legisladores son presionados por aquellos israelíes liberales y más jóvenes que quieren ampliar las lecciones universalistas del Holocausto. Por ahora, esta modesta esperanza tendrá que ser suficiente.

Eldad Ben Aharon https://www.haaretz.com/middle-east-news/.premium-why-won-t-israel-recognize-the-armenian-genocide-it-s-not-just-about-turkey-1.9731967

Amnistía Internacional pide al gobierno tunecino que permita a los médicos expresarse libremente sobre la pandemia

Una de la secuelas más absurdas que acompañan a la pandemia es la de quienes suponen que todos los médicos mantienen el mismo criterio terapéutico. Algunos creen que eso incluso se puede decir de todos los médicos del mundo. Otros creen que esa opinión uniforme se extiende a todos los médicos de un determinado país, como los españoles, los chinos o los indonesios.

Buena prueba de que no es así, son las represalias impuestas en España contra los díscolos, que vienen sufriendo toda clase de insultos y sanciones, incluidas las de sus propios colegas, en un ataque inquisitorial sin precedentes. En España ese siniestro papel censor ha procedido de los Colegios de Médicos, que han emprendido una verdadera caza de brujas contra algunos de sus miembros. En otros casos, como en Túnez, los ataques proceden del propio gobierno.

El 16 de abril el Ministerio de Sanidad tunecino publicó una lista de médicos y funcionarios sanitarios autorizados a hacer declaraciones a los medios de comunicación o en las redes sociales sobre la pandemia. Los demás se exponen a sanciones si se expresan sin el acuerdo de las autoridades.

El gobierno decide los que pueden hablar y los que no. Los que pueden hablar es para apoyar las medidas represivas del gobierno. Los que no pueden hacerlo es porque son capaces de expresar una voz crítica.

Afortunadamente se han producido reacciones contrarias a dicha imposición. Amnistía Internacional y el Colegio de Médicos de Túnez han pedido al gobierno que permita a los médicos expresarse libremente sobre la pandemia.

El martes Amnistía Internacional criticó la medida como “desproporcionada” y un “grave ataquen a la libertad de expresión. Es “un claro intento de censurar a los trabajadores de la salud”, dijo Amna Guellali, portavoz de la organización en un comunicado público.

Por su parte, en otro comunicado el Colegio de Médicos ha adoptado una postura bien diferente de sus colegas españoles, reafirmando “el derecho de los médicos a expresar sus opiniones en su campo de especialización y de acuerdo con los datos científicamente establecidos”.

Los huthíes están ganando la Guerra de Yemen

Los rebeldes huthíes están envalentonados. El movimiento alineado con Irán está convencido de que está ganando la Guerra de Yemen, y tienen razón. Ansarollah, la milicia huthi dominante, controla el territorio donde vive cerca del 80 por ciento de la población de Yemen.

La confianza de los huthíes procede del cambio en la política exterior de Washington hacia Yemen con el nuevo gobierno de la Casa Blanca y los continuos ataques de Ansarollah contra Arabia saudí, ilustrados recientemente por los ataques del 7 de marzo en Ras Tanura, dirigidos a uno de los mayores puertos petroleros del mundo.

En lugar de deponer las armas y aceptar lo que el enviado especial de Estados Unidos a Yemen, Tim Lenderking, calificó de plan de alto el fuego “sólido”, los huthíes decidieron continuar su lucha armada para apoderarse de la provincia de Marib, rica en hidrocarburos.

El gran dilema del gobierno de Biden es lidiar con la determinación de los huthíes de continuar la lucha. Con los huthíes actualmente a la ofensiva, para Estados Unidos es difícil encontrar una manera de conseguir que depongan las armas y confíen en un proceso de paz que les obligue a hacer concesiones a sus adversarios nacionales, regionales e internacionales.

Gran parte de la dificultad para Biden proviene del hecho de que Estados Unidos no tiene prácticamente ninguna influencia directa sobre los huthíes. Debido al apoyo de Washington a Arabia saudí en la guerra, los rebeldes ven a Estados Unidos como un enemigo.

Desde el inicio de la campaña saudí apoyada por Washington -Operación Tormenta Decisiva- en 2015, los huthíes empezaron a considerar la posibilidad de establecer relaciones más profundas con Irán, China y Rusia en un esfuerzo por contrarrestar el apoyo de Riad de los gobiernos occidentales y otros países árabes.

Alineados con Irán y el Hezbolah libanés, los huthíes han adquirido un inmenso poder. El grupo probablemente nunca tendrá la fuerza necesaria para controlar todo Yemen, y la naturaleza fluida de la guerra sugiere que algunos de sus avances podrían revertirse si el conflicto continúa. Sin embargo, el alcance del control de los huthíes sobre Yemen en la actualidad debería dar a todos los responsables políticos razones para descartar la posibilidad de que Arabia saudí y el débil gobierno del presidente yemení Abdrabbuh Mansur Hadi puedan derrotar militarmente a Ansarollah.

“Una cosa no puede estar más clara: los huthíes no sucumbirán a la presión”, escribe Bruce Riedel, del Brookings Intelligence Project. “Casi seis años de bombardeos saudíes, de bloqueo y de catástrofe humanitaria no han conmovido a los rebeldes”.

La batalla primero, las negociaciones después

Los mayores logros de la campaña de bombardeos saudíes han sido negativos. Ha generado una virulencia extrema y ha profundizado las divisiones tribales y sectarias en Yemen, lo que hace mucho más difícil crear una confianza suficiente o incluso mínima entre las partes enfrentadas.

Ansarollah teme que el desarme sin garantías suficientes de que los huthíes estarán protegidos, es demasiado arriesgado. En última instancia, los huthíes temen, con razón, ser atacados por sus enemigos yemeníes y saudíes tras ser derrotados por las negociaciones de paz. En este contexto, los combatientes huthíes continúan su ofensiva en Marib, así como sus ataques cada vez más sofisticados con cohetes y drones contra objetivos saudíes. Para los rebeldes, ambas acciones sirven para aumentar la influencia de los huthíes antes de las negociaciones.

Esta estrategia tiene cierta lógica a corto plazo. Si se iniciaran negociaciones serias sobre la paz después de que los huthíes tomaran el control de Marib, Ansarollah estaría en una posición mucho más fuerte para dictar los términos. Estratégicamente situada al este de la capital de Yemen, Sanah, controlada por los huthíes, Marib alberga gran parte de los recursos petrolíferos y gasísticos de Yemen y es el último bastión del gobierno de Hadi en el norte.

Descrito por los expertos como un “faro de relativa estabilidad” que era un “remanso de paz en medio de una guerra”, Marib es ahora un importante punto caliente en el que se juegan tanto los huthíes como sus oponentes. Si los huthíes consiguen hacerse con el control de la ciudad, Ansarollah se sentirá aún más envalentonado, ya que este cambio sobre el terreno reforzará inevitablemente la sensación de debilidad del gobierno de Hadi y probablemente le inducirá a aceptar condiciones de paz favorables a los huthíes.

Por otro lado, Ansarollah está asumiendo riesgos importantes al tratar de apoderarse de más tierras antes de las negociaciones. La agresividad de los huthíes en su deseo de conquistar Marib podría unir a las fuerzas antihuthíes, anteriormente divididas, contra ellos. También podría hacer que el gobierno de Biden estuviera menos abierta al diálogo con un grupo claramente comprometido con la escalada del conflicto, en lugar de reducirlo.

En consonancia con el compromiso de Biden de encontrar una salida a la Guerra de Yemen por vías diplomáticas, ¿cómo podría Washington dar a Ansarollah razones para considerar que un alto el fuego es un camino mejor que continuar la guerra? Para empezar, Estados Unidos podría mostrar su buena voluntad convenciendo a Arabia saudí de que ponga fin al bloqueo de Yemen, incluidos los del aeropuerto de Sanah y el puerto de Hodeida, ambos bajo control de los huthíes.

Este asedio ha tenido un efecto mínimo en la capacidad de lucha de los huthíes, pero es directamente responsable de la muerte de innumerables yemeníes. Esta medida señalaría el compromiso de Estados Unidos de tomar medidas concretas para ayudar a poner fin a esta guerra y abordar los problemas humanitarios actuales. De este modo, si los saudíes accedieran a levantar el bloqueo, los huthíes podrían, a su vez, aceptar el cese de todos los ataques en territorio saudí para responder a las legítimas preocupaciones de seguridad de Riad.

Además, Washington debería aprovechar cualquier oportunidad futura para entablar un diálogo constructivo con los huthíes en busca de objetivos alcanzables y medidas de fomento de la confianza, generando un impulso para la eventual negociación de un acuerdo político.

Lo más probable es que Estados Unidos dependa de otros países que puedan facilitar el diálogo entre Washington y los rebeldes alineados con Irán, contra los que la coalición saudí respaldada por Estados Unidos lleva luchando seis años. Los Estados más cualificados para desempeñar este papel son Omán, Qatar y quizás Rusia, todos ellos con un historial de compromiso y diálogo con los huthíes. La capacidad de Mascate, Doha y Moscú para desempeñar un papel de puente será fundamental, dada la falta de confianza entre Estados Unidos y los huthíes.

Cualquiera que sea el enfoque de el gobierno de Biden hacia el movimiento huthi, el futuro de grandes franjas del norte de Yemen permanecerá bajo el control de los huthíes, incluso después de que los combates hayan terminado, y esta es sólo una de las muchas áreas de conflicto en Yemen hoy en día.

En lo que respecta al panorama político del país, no se volverá a las épocas pasadas de la historia yemení. Lo que ocurra cuando se asiente el polvo será inevitablemente el producto único de los últimos seis años de guerra civil y sufrimiento humano. Cualquier política exterior realista que adopte Washington con respecto a Yemen debe aceptar esta y otras realidades para poder comprometerse de forma pragmática con este país devastado por la guerra.

De cara al futuro, cabe suponer que Yemen seguirá siendo un país profundamente fracturado que necesita mucha más ayuda internacional de la que recibe actualmente. Sin embargo, no cabe duda de que la continuación de la guerra es la principal razón por la que los grupos externos no pueden proporcionar la ayuda necesaria a los millones de yemeníes que, en palabras del director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, David Beasley, “están llamando a la puerta de la inanición”.

En última instancia, el gobierno de Biden haría bien en respaldar sus palabras sobre los desastres humanitarios en Yemen con acciones concretas que prioricen la necesidad de salvar vidas por encima de cualquier otro objetivo. La única manera de hacerlo es reforzar el compromiso entre Washington y los huthíes, y el equipo negociador de Biden debe utilizar estos canales para aumentar lentamente el alcance de las negociaciones.

—https://responsiblestatecraft.org/2021/03/21/bidens-problem-in-yemen-the-houthis-are-winning/

El Golpe de Estado sanitario

El equipo de 70 expertos que asesora al gobierno suizo desde el origen de la pandemia lleva un título militar, “task force”, como si fuera una unidad de choque. Lo mismo que en otros países, su campo de acción no es sólo la enfermedad, ni la ciencia, sino los hábitos de comportamiento de las personas, es decir, que han puesto en práctica un experimento de ingeniería social.

El reglamento interno del equipo establece que sus miembros no deben comunicarse directamente con los medios de comunicación. Sólo su presidente está facultado para ello, y si la comunicación se refiere a nuevas medidas, debe hacerlo después de que se hayan hecho públicas por el gobierno.

Los miembros del equipo se han saltado a la torera estas disposiciones, participando regularmente en los medios de comunicación, que los han elevado a los altares: sólo lo que ellos afirman es ciencia. La televisión, la radio y los periódicos han convertido a unos desconocidos en auténticas estrellas de la sociedad del espectáculo (*).

Hace un año nadie conocía a Fernando Simón en España y lo mismo ocurría con Martin Ackerman, su homólogo en Suiza, que aparece en la foto de portada. Hoy no hay nadie que no los conozca en sus respectivos países. En un año, los periódicos han dedicado miles de portadas y primeras planas a estas nuevas figuras del famoseo, un fenómeno que jamás había ocurrido antes, ni siquiera con el deporte, la música o cualquier otro espectáculo de masas. Antes los periodistas eran altavoces de los políticos y ahora de los científicos.

Naturalmente, el equipo científico no se limita a aconsejar. Está creando un nuevo tipo de sociedad, de relaciones personales, de comportamientos públicos y privados.

Las armas de estos expertos son muy simples. Se componen de amenazas, miedo y falsedades. Si el gobierno (y la sociedad) no hacen lo que ellos dicen, llegará la hecatombe. Cuando el gobierno decide no seguir sus recomendaciones, los expertos se salen con la suya acudiendo a los medios, porque los periodistas, como la sociedad, siempre cree más a un científico que a un político. El científico sabe; el político sólo opina.

Así ocurrió en Suiza con el uso obligatorio de mascarillas en el transporte público, o el cierre de restaurantes, bares y discotecas.

El equipo científico es ahora uno de los organismos más influyentes de Suiza y a nadie parece importarle que no los haya elegido nadie, que no representen a nadie y no sean responsables ante nadie. Sus miembros son cooptados. Se han elegido a sí mismos. No existe ningún reglamento que establezca los criterios de elección o de destitución. En marzo del año pasado invitaron a incorporarse a Pietro Vernazza, médico jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas de un Hospital Cantonal y a continuación le despidieron sin ninguna explicación. ¿Por qué? No se sabe…

Además de la falta de legitimidad democrática, el funcionamiento de los equipos es totalmente opaco.

¿Al servicio de quién están los expertos? Ni siquiera en Suiza hay transparencia sobre los conflictos de interés de los asesores científicos del gobierno. Hasta junio del año pasado los expertos suizos no hicieron declaraciones de interés. Sin embargo, sigue pendiente la comprobación de su exactitud.

¿Cómo toman sus decisiones?, ¿por mayoría?, ¿por unanimidad?, ¿se lo juegan al mus? Nadie lo sabe.

¿Llevan actas? En caso afirmativo, ¿se darán a conocer algún día o serán secretas?

¿Cuánto tiempo estarán en su cargo, tomando decisiones que comprometen la vida y los derechos de las personas?, ¿hasta que ellos mismos decidan? Tampoco se sabe.

En Suiza dicen que los expertos no están cobrando por su asesoramiento, lo cual no hay quien se lo crea. En España parece que son de pago, pero ¿cuánto han cobrado en lo que llevamos de pandemia?, ¿han cobrado las horas extra o no?

En Suiza saben quiénes son los expertos, pero en España no. Los expertos son fantasmas (en el más amplio sentido de la palabra). ¿Qué papel están jugando los sicarios de IS Global en el equipo que asesora al gobierno español?, ¿a quién deben su lealtad?, ¿al gobierno o a La Caixa que los financia?

Por cierto, el Vicepresidente de IS Global no es otro que Javier Solana, antiguo secretario general de la OTAN.

(*) https://www.foeg.uzh.ch/dam/jcr:13f6efc8-f9c4-45dd-816c-b6a8356edfe6/2020_Gesamtausgabe.pdf

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