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Rechazo masivo a las vacunas entre el cuerpo de marines de Estados Unidos

El rechazo masivo de las vacunas contra el coronavirus entre los marines está provocando un escándalo en Estados Unidos. Casi el 40 por ciento del cuerpo de élite ha dicho que no se vacunará contra el coronavirus, con porcentajes muy elevados de negativas en algunas bases.

La actitud de los militares estadounidenses hacia las vacunas ha cambiado en sólo unos meses. La aceptación de la vacuna por parte de las tropas era mayor que la de la población estadounidense en general. Hasta ahora, el coronavirus ha infectado a 273.503 fucionarios del Departamento de Defensa.

Alrededor de 48.000 infantes de marina, es decir, el 40 por ciento del personal, se han negado a recibir la vacuna, mientras que 75.500 han recibido al menos una dosis. Sin embargo, en la base militar de Camp Lejeune, en Carolina del Norte, el porcentaje de marines que la han rechazado fue del 57 por ciento. A otros 102.000 marines aún no les han preguntado si tienen intención de vacunarse.

Después de que estos porcentajes fueran revelados por el periódico Barras y Estrellas, del Cuerpo de Marines, la dirección de la unidad emitió un declaración destinada a salvaguardar la imagen de la institución. La tarea de abordar el escándalo en cuestión recayó en la portavoz del Cuerpo de Marines, Kelly Fruschour, que intentó reducir la controversia sobre los porcentajes, declarando: “Entendemos perfectamente que la aceptación generalizada de la vacuna Covid-19 nos da la mejor oportunidad de derrotar la ‘pandemia’. La clave para vencer la ‘pandemia’ es crear confianza en las vacunas”.

La portavoz trató de dar a la prensa y a las cadenas de televisión una explicación para el elevado número de marines que se oponen a la vacuna, especulando, en primer lugar, que los soldados podrían preferir que otros tuvieran prioridad en la vacunación o, en segundo lugar, que preferirían esperar hasta que las inoculaciones fueran obligatorias por ley.

La última hipótesis de Fruschour es que los marines que se oponen a la vacunación pueden ser alérgicos a las vacunas o haber obtenido ya una vacuna por otras vías. Sin embargo, la portavoz aseguró que “los miembros del servicio que se nieguen un día pueden cambiar de opinión y vacunarse cuando surja la siguiente oportunidad”. El Pentágono se ha comprometido a “fomentar la confianza” de los soldados en las vacunas existentes.

—https://www.ilgiornale.it/news/mondo/bufera-sui-marines-usa-40-loro-rifiuta-vaccino-1938097.html

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Las sucesivas olas de muertes y hospitalizaciones de la pandemia corresponderán a los que se vacunen

Las previsiones oficiales del gobierno británico para la tercera ola de la pandemia coronavirus suponen que las hospitalizaciones y las muertes corresponderán a las personas ya vacunadas.

El 31 de marzo la subcomisión SPI-M-O del equipo científico que asesora al gobierno británico publicó las previsiones sobre el efecto que tendría la relajación del toque de queda en las futuras hospitalizaciones y muertes (*). Los datos proceden de las previsiones facilitadas por la Universidad de Warwick, el Imperial College de Londres y la London School of Hygiene and Tropical Medicine.

Como en otros países, las instituciones sanitarias británicas predicen la llegada de una “tercera ola” de la pandemia que recargará los servicios de salud, pero el documento de la SPI-M-O contiene una afirmación sorprendente:

“El resurgimiento, tanto de las hospitalizaciones como de las muertes, está dominado por aquellos que han recibido dos dosis de la vacuna, comprendiendo alrededor del 60 por ciento y el 70 por ciento de la ola respectivamente. Esto puede atribuirse a los altos niveles de aceptación en los grupos de edad de mayor riesgo, de manera que los fallos de inmunización representan más enfermedades graves que los individuos no vacunados”.

Un párrafo posterior reafirma esta hipótesis, señalando que en la tercera oleada “la mayoría de las muertes e ingresos en un resurgimiento posterior a la Hoja de Ruta corresponden a personas que han recibido dos dosis de vacunas”.

El informe del SPI-M-O refleja que las cifras de efectos adversos y muertes tras la vacunación son mucho más importantes de lo que admiten y que así seguirá siendo en el futuro.

(*) https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/975909/S1182_SPI-M-O_Summary_of_modelling_of_easing_roadmap_step_2_restrictions.pdf

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El chollo de las vacunas: los médicos franceses recaudan 2.000 euros por cuatro horas de vacunación

La vacunación en masa son muy interesantes desde el punto de vista económico en los días de gran afluencia. Pero no sólo para las empresas farmacéuticas, sino también para los médicos. En Francia las aseguradoras permiten a los médicos elegir entre cobrar por los servicios prestados o en función de un canon fijo, dice Le Canard Enchaîné en su edición de 31 de marzo.

Las “consultas vacunales obligatorias” previas a la inyección facturan a 44,60 euros por candidato el sábado y el domingo, y 25 euros el resto de la semana. Hasta ahora era una tarifa plana de 420 euros por 4 horas entre semana y 460 euros el fin de semana.

A un ritmo de 20 consultas por hora durante la semana, algunos médicos pueden recaudar 2.000 euros en cuatro horas. Casi 5 veces más que una sesión de precio fijo y casi 8 veces más si es durante el fin de semana. Además, hay una tasa de 5,40 euros para registrar a cada paciente en el registro público de vacunas.

En total, un médico puede recaudar 4.000 euros durante un turno del fin de semana y si inyecta él mismo, 9,60 euros más por cada dosis. Por supuesto, no todo el mundo puede inyectar a 20 pacientes por hora, pero en un centro de vacunación no bajan de 15.

—https://www.nexus.fr/actualite/vaccin/centres-vaccination-jack-pot/

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Orden de cerrar los ojos ante los efectos adversos de las vacunas

En todos los países, los médicos no suelen informar sobre los efectos adversos de los medicamentos y vacunas. En Francia los cálculos estiman que sólo un 7 por ciento de las advertencias que llegan a los sistema de salud pública proceden de los médicos generalistas (1).

Se trata de cifras insignificantes que contribuyen a propagar el mito de las excelencias y los avances de la medicina moderna.

Por eso un titular del periódico Ouest France llama mucho la atención: “Covid-19. El centro de farmacovigilancia de Tours está asediado por informes sobre vacunas” (2). En tres meses habían registrado más de 1.400 informes de efectos adversos, más que a lo largo de todo el año anterior.

Ante la avalancha, la medida del centro de farmacovigilancia fue pintoresca, a tono con la pandemia: pidieron a los médicos y a los pacientes que dejaran de denunciarlo todo para poder dar prioridad a las denuncias más graves.

Los burócratas del centro no quieren trabajar. El director declaró que “los pacientes y los médicos lo declaran todo y eso nos ha hecho estar muy ocupados”. O quizá sea algo mucho más simple: es posible que no estén acostumbrados a tramitar tantas quejas como está ocurriendo con el coronavirus. También es posible que no tengan personal suficiente para atenderlas.

También cabe pensar que es mejor cerrar los ojos para que luego los “expertos” puedan decir por televisión que hay pocos riesgos y que, en cualquier caso, los beneficios son mayores.

Las cifras y las estadísticas oficiales siempre funcionan así: se inflan y se desinflan según convenga en cada caso.

(1) https://www.cairn.info/revue-sante-publique-2019-4-page-561.htm
(2) https://www.ouest-france.fr/centre-val-de-loire/tours-37000/covid-19-le-centre-de-pharmacovigilance-de-tours-assailli-par-des-signalements-sur-les-vaccins-7218408

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Tres clínicas de Estados Unidos suspenden la vacunación con Johnson & Johnson a causa de los efectos adversos

La Agencia Europea del Medicamento se ha reunido hoy para analizar cuatro casos de trombosis aparecidas después de administrar la vacuna de Johnson & Johnson, de los que uno ha fallecido.

Al mismo tiempo, tres clínicas de vacunación de Carolina del Norte han suspendido la administración de dicha vacuna después de que 26 personas experimentaran reacciones adversas, sobre todo desmayos, según un comunicado oficial de las autoridades sanitarias del estado.

Cuatro personas fueron trasladadas a hospitales para ser examinadas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalaron que reacciones como los desmayos no eran infrecuentes tras la vacunación y que estaban revisando los informes de acontecimientos adversos en Carolina del Norte y otros tres estados.

Un centro de vacunación del condado de Wake anunció ayer por la noche que había dejado de administrar dosis de Johnson & Johnson después de que 18 de las más de 2.300 personas vacunadas tuvieran reacciones adversas. Los que se encontraban en el lugar recibieron entonces las vacunas de Pfizer o se les permitió reprogramar su vacunación con Johnson & Johnson.

Otros dos centros (Hillsborough y Chapel Hill) también han optado por dejar de ofrecer la vacuna de Johnson & Johnson y están en proceso de reprogramar la vacunación de 350 personas que tenían previsto recibir hoy su inyección.

En Colorado, 11 personas tuvieron reacciones adversas el miércoles tras recibir la misma vacuna. Dos fueron trasladados al hospital.

La vacuna, desarrollada por Janssen Pharmaceutica, una filial de Johnson & Johnson, está autorizada en unos 30 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.

Requiere una sola inyección y puede almacenarse a temperaturas que van de 2º a 8ºC.

—https://abc7ny.com/adverse-reaction-to-johnson-and-shot-jj-covid-vaccine-side-effects-north-carolina-pnc-arena/10501577/

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Los serbios no se vacunan, sobran vacunas y quieren inyectárselas a los extranjeros

Mientras la mayoría de los países del mundo luchan por conseguir suficientes vacunas contra el coronavirus, Serbia se enfrenta a una batalla distinta: convencer a sus ciudadanos de que se vacunen.

El gobierno de Belgrado logró cerrar acuerdos por casi 15 millones de dosis de vacunas para una población de 7 millones de habitantes. El país balcánico tiene tantas vacunas que incluso ha ofrecido inyecciones a cualquier extranjero que quiera llegar hasta allí, lo que ha provocado una afluencia de miles de “turistas de las vacunas” procedentes de los países vecinos.

Con casi 3 millones de dosis ya en la mano -un surtido de Pfizer, AstraZeneca, Sputnik y Sinopharm- y 2 millones de ellas ya administradas, Serbia se ha situado rápidamente entre los que más rápido vacunan de Europa.

Sin embargo, según el gobierno, poco más de una cuarta parte de los que pueden acogerse a la inyección la han solicitado. Después de que vacunaran a la mayoría de los serbios que se presentaron, el ritmo empezó a decaer y los médicos creen que la administración de vacunas ha alcanzado su punto máximo.

En las dos últimas semanas de marzo, el número de personas que recibieron su primera dosis se redujo a unas 12.000 al día, aproximadamente la mitad del número registrado en el mismo periodo de febrero.

La semana pasada, el gobierno ofreció a los ciudadanos extranjeros la posibilidad de vacunarse. También han ofrecido la vacuna a los inmigrantes.

Los políticos instan a los ciudadanos serbios que aún no se han vacunado a que se presentaran sin cita previa. “Os ruego, gente, que os vacunéis”, rogó el Presidente serbio Aleksandar Vucic. “Las tenemos y las volveremos a tener, te lo ruego, en nombre de Dios, tómalas”.

Sin embargo, a pesar de pregonar sin cesar la inoculación en los medios de comunicación locales, el propio Presidente ha esquivado la aguja hasta ahora y los serbios no le han hecho caso. “Está claro que no hay un número suficiente de personas dispuestas a vacunarse”, dijo Rade Panic, presidente del sindicato de médicos.

Según el principal epidemiólogo de Serbia, Predrag Kon, la falta de interés es “únicamente una consecuencia” de la desinformación antivacunas difundida en internet por los propagadores del miedo. “Llevo muchas décadas haciendo este trabajo y he visto su poder de persuasión”, dijo Kon, y añadió que “uno o dos por ciento” de los antivacunas “pueden afectar fácilmente hasta el 50 por ciento de los indecisos”.

Sin embargo, muchos ciudadanos reacios a la vacuna no se consideran antivacunas. “En estos tiempos locos, tengo serias dudas… sobre todo por la falta de información de las instituciones pertinentes”, dijo Iván, propietario de un restaurante de 32 años.

El ministro de Sanidad, Zlatibor Loncar, ha sugerido prohibir en las plataformas de las redes sociales los contenidos que menoscaben el proceso de vacunación, mientras que la policía ha tomado medidas contra los escépticos de las vacunas, deteniendo a cinco de ellos la semana pasada por “causar pánico”.

Hace mucho tiempo que la población serbia desconfía de sus gobiernos y sus instituciones a causa de la corrupción y la falta de transparencia. Una encuesta realizada en octubre por el Grupo Asesor de Políticas de los Balcanes en Europa (BEPAG), reveló que más de la mitad de los encuestados en la región no pensaba vacunarse. Los serbios “no confían en la forma en que el Estado comunica las vacunas”, dijo el investigador de BiEPAG y experto en los Balcanes, Florian Bieber.

Las sospechas son avivadas por algunos médicos, algunos de los cuales han cosechado cientos de miles de seguidores en las redes sociales y se les da espacio regularmente en los medios de comunicación nacionales.

En marzo, miles de personas asistieron a una protesta en Belgrado contra las restricciones sanitarias y se les vio cogidos de la mano en una danza tradicional serbia.

—https://www.scmp.com/news/world/europe/article/3128266/coronavirus-serbia-sees-influx-vaccine-tourists-citizens-shun

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Represión

Los pasaportes de vacunas se encargaron antes que las vacunas

El gobierno británico siempre ha negado que tuviera previsto de antemano nada parecido a los pasaportes sanitarios pero, como la mayor parte de lo que hemos escuchado desde hace año procedente de fuentes oficiales, es mentira. Los pasaportes se encargaron antes que las vacunas.

En diciembre del año pasado el plan para imponer los pasaportes de vacunas ya estaba en una fase avanzada (1), al mismo tiempo que los ministros mentían en público asegurando que no existía nada similar, porque un documento así resultaría discriminatorio y totalmente erróneo, en palabras de Nadhim Zahawi (2).

Un informe gubernamental del 17 de diciembre muestra las negociaciones con la consultora suiza Zühlke Engineering, una empresa que participa en las aplicaciones de seguimiento y localización del servicio público de salud.

El documento detalla las posibles actitudes de la población ante un certificado de coronavirus, a veces llamado “pasaporte nacional Covid”. Se necesitaría acreditar la vacunación en forma de prueba Covid negativa reciente o una prueba de anticuerpos contra el coronavirus para permitir a la población viajar a lugares potencialmente concurridos cuando el país acabara con el confinamiento.

El informe también incluye diagramas de un certificado Covid basado en una aplicación informática con códigos QR que pueden escanearse, todo ello conectado a los servidores de sistema público de salud. Es casi exacto al actual “Covid Pass” oficialmente aprobado.

En diciembre del año pasado el gobierno de Londres contrató a varias empresas para desarrollar “salvoconductos de libertad” contra la pandemia (3), que se utilizarían para separar a los que se han sometido a las pruebas de coronavirus o se han vacunado, y los reacios a ello.

Mientras tanto, una fuente del Departamento de Salud mentía descaradamente: “Están estudiando si eso es factible, pero no tienen intención de implementar ningún pasaporte de vacunas”. Era como decir que los pasaportes de vacunas no eran realmente pasaportes de vacunas.

(1) https://summit.news/2020/12/15/uk-vaccine-minister-u-turn-absolutely-no-plans-for-covid-passports/
(2) https://summit.news/2020/12/01/gove-claims-government-not-considering-vaccine-passports-to-enter-venues/
(3) https://summit.news/2020/12/22/british-government-contracts-firms-to-make-covid-freedom-passports/

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Salud

Los médicos ya hablan de la ‘distopía nazi’ de las vacunas en las revistas especializadas

Me he vacunado más veces en mi vida que la mayoría de la gente y tengo una gran experiencia personal y profesional en esta pandemia, ya que he gestionado un servicio durante las dos primeras oleadas y todas las contingencias que siguieron.

Sin embargo, lo que me preocupa en este momento es que no se tenga en cuenta la realidad de la morbilidad causada por nuestro actual programa de vacunación dentro del servicio sanitario y del personal. Los niveles de enfermedad tras la vacunación no tienen precedentes y el personal está enfermando mucho, algunos con síntomas neurológicos, lo que está teniendo un gran impacto en el funcionamiento de los servicios sanitarios. Incluso personas jóvenes y sanas se ausentan durante días o incluso semanas, y algunas requieren tratamiento médico. Se retiran equipos enteros cuando se iban a vacunar juntos.

La vacunación obligatoria en este caso es estúpida, poco ética e irresponsable cuando se trata de proteger a nuestro personal y la salud pública. Estamos en la fase voluntaria de vacunación, y estamos animando al personal a tomar un producto no autorizado que afecta a su salud inmediata, y tengo experiencia de primera mano de que el personal ha contraído el Covid después de la vacunación y probablemente lo ha transmitido. De hecho, se indica claramente que estos productos vacunales no proporcionan inmunidad y no previenen la transmisión. Entonces, ¿por qué lo hacemos? No hay datos de seguridad longitudinales (como mucho, unos pocos meses de pruebas) y estos productos sólo se autorizan con carácter de urgencia. ¿Cómo sabemos que no hay eventos adversos longitudinales a los que podríamos enfrentarnos y que podrían poner en riesgo a todo el sector sanitario?

La gripe es una muerte masiva anual, inunda el sistema sanitario, mata a los jóvenes, a los ancianos y a los que tienen comorbilidades, y sin embargo la gente puede elegir si se pone o no esta vacuna (que existe desde hace mucho tiempo). Y se pueden enumerar muchos otros ejemplos de vacunas que no son obligatorias y que, sin embargo, protegen de enfermedades más graves.

La coacción e imposición de tratamientos médicos a nuestro personal, a los miembros del público, especialmente cuando los tratamientos están todavía en fase experimental, es definitivamente una distopía nazi totalitaria y está muy alejada de nuestros valores éticos como guardianes de la salud.

Yo y toda mi familia hemos tenido Covid. También lo han hecho la mayoría de mis amigos, familiares y colegas. Hace poco perdí a un familiar relativamente joven por una insuficiencia cardíaca comórbida como consecuencia de una neumonía inducida por Covid. A pesar de ello, nunca me rebajaría a aceptar que abandonáramos nuestros principios liberales y nuestra posición internacional sobre la soberanía corporal, la elección libre e informada y los derechos humanos, y apoyáramos una coacción sin precedentes sobre los profesionales, los pacientes y las personas para que reciban tratamientos experimentales con datos de seguridad limitados. Esto y las políticas que lo acompañan son un peligro mayor para nuestra sociedad que todo lo que hemos enfrentado en el último año.

¿Qué ha pasado con el principio de “mi cuerpo, mi elección”? ¿Qué ha pasado con el debate científico y abierto? Si no prescribo un antibiótico a un paciente que no lo necesita porque está sano, ¿soy un antiantibiótico? ¿O un negador de los antibióticos? ¿No es hora de que la gente piense realmente en lo que nos está sucediendo y en el rumbo que está tomando todo esto?

K. Polyakova, Do doctors have to have the covid-19 vaccine?, British Medical Journal, 29 de marzo de 2021

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7 muertos de trombosis cerebral tras recibir la vacuna de AstraZeneca en Reino Unido

Siete personas que recibieron la vacuna de AstraZeneca han muerto por coágulos de sangre en el Reino Unido, de un total de 30 casos identificados hasta ahora, según informó ayer la agencia británica de medicamentos (MHRA).

De los 30 casos registrados hasta el 24 de marzo inclusive, siete han muerto, dijo el MHRA en un comunicado. El organismo regulador dijo que había recibido informes de 22 casos de trombosis venosa cerebral y otros ocho casos de trombosis asociados a una deficiencia de plaquetas, de un total de 18,1 millones de dosis administradas.

“Nuestra revisión minuciosa de estos informes continúa”, dijo la directora de la MHRA, June Raine, en el comunicado, señalando que no se habían notificado casos similares para la vacuna de Pfizer, de la que también se han inyectado varios millones de dosis.

La vacuna de AstraZeneca, desarrollada con la Universidad de Oxford, ha sido objeto de sospecha en varios países tras los graves casos de coágulos de sangre, varios de ellos con resultado de muerte. Algunos países han decidido dejar de administrar la vacuna a los niños menores de cierta edad, como Francia, Alemania, Suecia y Canadá.

Noruega y Dinamarca han tomado una decisión más radical al suspender por completo la vacuna por el momento. En marzo la empresa AstraZeneca aseguró que no había “ninguna evidencia de aumento del riesgo”. El miércoles, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) insistió en que “no se había demostrado ninguna relación causal” entre estas trombosis y la vacuna, pero que era “posible”.

No obstante, la EMA admitió que “se están realizando nuevos análisis”, antes de tomar una nueva decisión la semana que viene.

La EMA se columpia. A mediados de marzo dijo que la vacuna de AstraZeneca era “segura y eficaz” y que “no estaba asociada” a un mayor riesgo de trombosis. “La semana pasada las pruebas no eran lo suficientemente claras”, comentó Paul Hunter, microbiólogo médico de la Universidad de East Anglia.

“Sin embargo, como ahora estamos viendo que la misma enfermedad se produce después de las mismas vacunas en diferentes grupos de población, creo que es más probable que las pruebas apunten a la vacuna de Oxford-AstraZeneca como la causa.

Incluso si se demostrara, el riesgo seguiría siendo “muy pequeño”, continuó, casi como te toque el gordo en la lotería, con la diferencia de que una cobaya totalmente sana puede irse al cementerio de cabeza.

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Los negros son los más reacios a vacunarse en Reino Unido

Entre la población de Reino Unido, la población negra es la más reacia a vacunarse contra el coronavirus. Más de 4 de cada 10 adultos de raza negra se mostraron reacios a vacunarse, según una reciente encuesta de la Oficina de Estadísticas Nacionales.

Es el porcentaje más alto de todos los grupos étnicos. Esto se compara con el 13 por ciento de los asiáticos, el 12 por ciento de los mestizos y sólo el 5 por ciento de los blancos.

Aproximadamente 1 de cada 20 adultos (5 por ciento) en Inglaterra está contra la vacunación. Esto incluye a los que se les ofreció la vacuna y decidieron no vacunarse, y a los que dijeron que era muy o bastante improbable que se vacunaran si se les ofrecía.

En cuanto a las principales razones de esta reticencia, los encuestados dijeron estar preocupados por los efectos secundarios (44 por ciento), por los efectos sobre la salud a largo plazo (43 por ciento), por esperar a ver si la vacuna funciona bien (40 por ciento) o por dudar de que la vacuna sea segura (24 por ciento).

En cambio, el nivel de confianza en las vacunas está aumentando en Reino Unido. El sentimiento positivo hacia las vacunas ha pasado del 78 por ciento en diciembre del año pasado al 94 por ciento a finales de febrero de este año, a pesar de la controversia que rodea a la vacuna de AstraZeneca, muy utilizada en Reino Unido.