Los médicos ya hablan de la ‘distopía nazi’ de las vacunas en las revistas especializadas

Me he vacunado más veces en mi vida que la mayoría de la gente y tengo una gran experiencia personal y profesional en esta pandemia, ya que he gestionado un servicio durante las dos primeras oleadas y todas las contingencias que siguieron.

Sin embargo, lo que me preocupa en este momento es que no se tenga en cuenta la realidad de la morbilidad causada por nuestro actual programa de vacunación dentro del servicio sanitario y del personal. Los niveles de enfermedad tras la vacunación no tienen precedentes y el personal está enfermando mucho, algunos con síntomas neurológicos, lo que está teniendo un gran impacto en el funcionamiento de los servicios sanitarios. Incluso personas jóvenes y sanas se ausentan durante días o incluso semanas, y algunas requieren tratamiento médico. Se retiran equipos enteros cuando se iban a vacunar juntos.

La vacunación obligatoria en este caso es estúpida, poco ética e irresponsable cuando se trata de proteger a nuestro personal y la salud pública. Estamos en la fase voluntaria de vacunación, y estamos animando al personal a tomar un producto no autorizado que afecta a su salud inmediata, y tengo experiencia de primera mano de que el personal ha contraído el Covid después de la vacunación y probablemente lo ha transmitido. De hecho, se indica claramente que estos productos vacunales no proporcionan inmunidad y no previenen la transmisión. Entonces, ¿por qué lo hacemos? No hay datos de seguridad longitudinales (como mucho, unos pocos meses de pruebas) y estos productos sólo se autorizan con carácter de urgencia. ¿Cómo sabemos que no hay eventos adversos longitudinales a los que podríamos enfrentarnos y que podrían poner en riesgo a todo el sector sanitario?

La gripe es una muerte masiva anual, inunda el sistema sanitario, mata a los jóvenes, a los ancianos y a los que tienen comorbilidades, y sin embargo la gente puede elegir si se pone o no esta vacuna (que existe desde hace mucho tiempo). Y se pueden enumerar muchos otros ejemplos de vacunas que no son obligatorias y que, sin embargo, protegen de enfermedades más graves.

La coacción e imposición de tratamientos médicos a nuestro personal, a los miembros del público, especialmente cuando los tratamientos están todavía en fase experimental, es definitivamente una distopía nazi totalitaria y está muy alejada de nuestros valores éticos como guardianes de la salud.

Yo y toda mi familia hemos tenido Covid. También lo han hecho la mayoría de mis amigos, familiares y colegas. Hace poco perdí a un familiar relativamente joven por una insuficiencia cardíaca comórbida como consecuencia de una neumonía inducida por Covid. A pesar de ello, nunca me rebajaría a aceptar que abandonáramos nuestros principios liberales y nuestra posición internacional sobre la soberanía corporal, la elección libre e informada y los derechos humanos, y apoyáramos una coacción sin precedentes sobre los profesionales, los pacientes y las personas para que reciban tratamientos experimentales con datos de seguridad limitados. Esto y las políticas que lo acompañan son un peligro mayor para nuestra sociedad que todo lo que hemos enfrentado en el último año.

¿Qué ha pasado con el principio de “mi cuerpo, mi elección”? ¿Qué ha pasado con el debate científico y abierto? Si no prescribo un antibiótico a un paciente que no lo necesita porque está sano, ¿soy un antiantibiótico? ¿O un negador de los antibióticos? ¿No es hora de que la gente piense realmente en lo que nos está sucediendo y en el rumbo que está tomando todo esto?

K. Polyakova, Do doctors have to have the covid-19 vaccine?, British Medical Journal, 29 de marzo de 2021

comentarios

  1. Que esto es una farsa ha quedado claro. Que quieren eliminar a parte de la población es un hecho. Que el miedo sirve para imponer una dictadura en pleno 2021 es innegable. No tiene sentido infectarse tras una vacuna que dice protegerte. Menos sentido tiene decir que un no vacunado es anti algo y un peligro para los vacunados. Todo es una manipulación, desde la PCR y sus falsos positivos a los ingresos por los que los hospitales se llevan hasta 5000€

  2. Venga, no pasa nada, esto es una farsa, mientras tanto sea o no real va falleciendo gente, sea por lo que sea. Ahora que alguien diga, que solución hay ahora mismo si no es por la vacuna, sabemos que en todas las desgracias humanas hay quienes se benefician, allá ellos, piensen que tarde o temprano a todos nos llega la hora y que el dinero ayuda pero no hace totalmente feliz a quien lo posee, la verdad de la felicidad es, pienso, es ver a los demás ser feliz y en ello haber sido colaborador, lo demás es utopía.

    1. Tal y como se está haciendo la prueba PCR (a más ciclos de amplificación de los que se debería y a todo tipo de personas en lugar de a personas con una sintomatología clínica concreta para confirmar el diagnóstico), las cifras de casos y muertes por Covid son dudosas a causa de los falsos positivos de las PCR. Por eso yo prefiero fijarme en el exceso de muertes por todas las causas (aunque en este caso, las propias medidas tomadas han provocado una parte de esta mortalidad) que, en realidad no difieren demasiado, pero algo sí.

      Si nos fijamos en el exceso de muertes por todas las causas a nivel nacional ( https://momo.isciii.es/public/momo/dashboard/momo_dashboard.html#nacional ) podemos observar tres olas. Si nos fijamos en el límite superior de muertes esperadas (franja azul), vemos que las sucesivas olas cada vez sobresalen menos de la franja azul, lo cual indica que la mortalidad ya se está ajustando a lo que consideramos «normal». Pero si analizamos el exceso de muertes por comunidad autónoma ( https://momo.isciii.es/public/momo/dashboard/momo_dashboard.html#ccaa ) obtenemos en mi opinión el dato más interesante: en general, en las comunidades que tuvieron una primera ola fuerte (Madrid, Cataluña,..) las olas sucesivas han sido prácticamente inexistentes, mientras que comunidades que tuvieron una primera ola muy suave (Andalucía, Comunidad Valenciana,…) han tenido las siguientes olas más fuertes (produciendo la segunda y tercera ola nacional). Viendo la evolución de Madrid por ejemplo (y de la mayoría de las CCAA), no se me ocurre una explicación mejor que la de que se obtuvo algo próximo a la inmunidad de rebaño (inmunidad por anticuerpos + inmunidad celular + condiciones ambientales (como la densidad de población, etc.)) en la primera ola.

      Todo parece indicar que la pandemia ya tiene muy poco recorrido por la inmunidad adquirida, que no es solo la inmunidad por anticuerpos. Los estudios serológicos miden solo los anticuerpos en sangre, pero no tienen en cuenta las personas con anticuerpos en mucosas que no los han desarrollado en sangre y lo que es más importante, no tienen en cuenta la inmunidad celular. Y el papel principal lo juega la inmunidad celular, que tiene un mayor porcentaje de la población (por el contacto con otros coronavirus además de con este) y que es mucho más duradera (y menos específica, lo cual es bueno de cara a futuras variantes) que la inmunidad por anticuerpos, y que en realidad te protege para toda la vida porque dura bastantes años (y con el nuevo coronavirus no va a ser diferente porque es algo que depende fundamentalmente de nuestro sistema inmune y no del tipo de coronavirus) y se actualiza con cada futuro contacto con el coronavirus. La inmunidad celular es la que hace que otros coronavirus endémicos que llevan con nosotros desde no se sabe cuando los pasemos como un simple catarro a pesar de que siempre estén mutando y eso es lo que debe esperar alguien que ha pasado el actual coronavirus.

      El problema es que, los que están gestionando la pandemia, no tienen interés en que esta termine. Como dijo el príncipe Carlos de Inglaterra, esta es una oportunidad de oro para resetear el sistema. La gente que está detrás de los pocos grandes fondos de inversión, necesita hacer este reseteo porque, como ha reconocido British Petroleum recientemente, la producción de petróleo no se recuperará del pico máximo de producción ocurrido en 2018. Por lo tanto, hemos pasado el pico del petróleo ( https://es.wikipedia.org/wiki/Pico_petrolero ), y las consecuencias para la humanidad no van a tener precedentes (a su lado la Covid es una broma). La Covid es el pretexto, el verdadero problema que está detrás de estas medidas sin precedentes es el pico del petróleo, para cuya gestión van a necesitar (según ellos) estados autoritarios (hace años, se filtró que un think tank del ejercito alemán veía al pico del petróleo como un detonante del descontento social, que podría derivar en el fin de los estados democráticos), restringir la movilidad (el petróleo es responsable de aproximadamente el 95% del transporte) y destruir sectores de la economía que ellos consideren innecesarios para adaptarse a la disponibilidad de recursos (energéticos sobre todo). Por otro lado, el problema energético puede verse como un problema de escasez de energía o como un problema de exceso de gente.

      Las vacunas pueden ser lo que les permita seguir dando vida a una pandemia que ya tenía poco recorrido, ya que, en los estudios que se han hecho en animales con este tipo de vacunas (ya sean vectorizadas o de ARNm), siempre se ha producido ADE (enfermedad aumentada por vacunas) y/o inmunopatologías. Es decir, las vacunas nos van a hacer mucho más susceptibles al coronavirus, por paradójico que parezca, si se da lo que hasta ahora se ha visto en otros animales. Si todos nos vacunamos siempre podrán echar la culpa a las nuevas cepas, pero si no nos vacunamos muchos, se detectará que los vacunados son el problema, y tendrán que responder. Por eso quizá, su desesperación por vacunar al 100%. Ya hemos visto como después de la vacunación masiva en Israel, las muertes por todas las causas reportadas a Euromomo se empezaban a disparar, momento en el que Israel ha abandonado Euromomo, dejando de reportar las muertes ocurridas en el país.

      Más info sobre vacunas:

    2. Muy de acuerdo y se vió venir desde el principio. Es un negocio que le conviene sólo a unos pocos y sabemos desde un principio quiénes son.

  3. El mayor engaño a la humanidad jamás pertrechado, de consecuencias insospechadas más allá del Holocausto que estamos viendo delante de nuestros ojos y con un alcance que veremos por muchas generaciones. Yo maldigo a todos los que han sido autores con especial mención a politicos y terrorismo mediático

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