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Antifascismo

Rusia publica los documentos de los crímenes de guerra cometidos por los nazis letones

El Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa (FSB) ha desclasificado y publicado en su página web las actas de los interrogatorios a los colaboradores letones de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial (*).

Estas revelaciones se producen en un momento en el que los medios occidentales tratan de ocultar las acciones de los nazis ucranianos y subestiman las de los colaboradores letones del III Reich. Tras la liberación, el Ejército Rojo descubrió fosas comunes en Letonia con más de 300.000 cadáveres.

Los documentos demuestran que los asesinatos en masa de judíos, gitanos y discapacitados por parte de los nazis comenzaron en Letonia en julio de 1941, mucho antes de la Conferencia de Wansee (20 de enero de 1942).

También atestiguan que las masacres de judíos y opositores políticos alcanzaron proporciones mucho más altas de lo que generalmente se admite. Por último, indican que los propios dirigentes nazis se escandalizaron por la crueldad de los voluntarios letones que formaban el Batallón Arajs, dirigido por el SS-Sturmbannführer Viktors Arajs, un antiguo policía letón.

Dicho Batallón era una unidad de la policía auxiliar letona, subordinada al Sicherheitsdienst (SD) nazi. Lo formaban entre 500 y 1.500 voluntarios, cuyas tareas eran fundamentalmente represivas y policiales, y se ejercían en la retaguardia contra los propios letones.

En diciembre de 1941, los 30.000 judíos del gueto de Riga fueron exterminados. La unidad del Batallón Arajs que vigilaba el campo de concentración de Salaspils ejecutó a 30.000 prisioneros.

Los prisioneros, principalmente niños, eran desangrados cada dos días hasta que morían de agotamiento para las necesidades de la Wehrmacht. 46.000 civiles, entre ellos 12.000 judíos, fueron llevados a Letonia desde Austria, Alemania y Checoslovaquia para ser asesinados en el bosque de Biķernieki. 105.000 de las 120.000 personas fueron asesinadas por los letones en el gueto de Minsk, capital actual de Bielorrusia.

A pesar de las matanzas cometidas por su Batallón, tras la guerra Arajs fue liberado por el ejército británico en 1949 para formar un grupo terrorista eencargado de seguir combatiendo contra la Unión Soviética.

Volvió a ser detenido en 1975 y condenado a cadena perpetua en 1979 en Alemania. Murió en prisión en 1988.

Los gobiernos de Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Australia también intentaron extraditar a Konrads Kalejs, antiguo oficial del Batallón Arajs, a Letonia para ser juzgado por genocidio.

Kalejs murió en 2001 en Australia antes de que se pudiera proceder a la extradición.

Herberts Cukurs, miembro del Batallón Arajs, apodado el “Carnicero de Riga”, nunca fue juzgado por los crímenes de guerra. Fue ejecutado por el Mosad en 1965, en Montevideo.

A pesar de ello, el Parlamento letón aprobó una ley que ordena el desmantelamiento de todos los monumentos que honran al Ejército Rojo, mientras sigue rindiendo homenaje a los colaboradores nazis en Letonia y Ucrania.

(*) http://www.fsb.ru/fsb/history/archival_material/Arays.htm

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Memoria Histórica

¡Rusia es culpable!

Desde este alarido ululado por el nazi-falangista y cuñadísimo del general Franco, Ramón Serrano Suñer, hasta hoy, Rusia, o la URSS, siempre ha sido culpable ya sea por eslavista o por socialista. Si lo primero, dizque una raza inferior; si lo segundo, vade retro. Incluso la Iglesia se llama “ortodoxa” para diferenciarse de la verdadera, la nuestra.

Hoy el eslavismo se «perdona» si lo consuetudinario y el ecosistema está “occidentalizado”, como ocurre, por ejemplo, en el oeste de Ucrania, país eslavo, que viene a ser “lo moderno”. Lo contrario del este, el Donbass, la parte industrial y más desarrollada del país, que, aún también occidentalizada, es demasiado rusófona, demasiado eslavista, poco moderna. Son culpables.

Adoctrinados bajo el franquismo, siempre supimos que Rusia era culpable, pero no ya tanto por su eslavismo -ni sabíamos qué de era eso y menos que Dostoyevski era paneslavista- como estigma, sino por algo infinitamente peor: el socialismo y/o el comunismo. Pecado imperdonable.

Incluso la II República española no reconoció a la Unión Soviética hasta la guerra civil en que recibió ayuda de ella y nadie más que ella, además de las Brigadas Internacionales. Todavía nos dan arcadas la lectura de un editorial del diario El País comparando inicuamente la ayuda soviética a la República contra la sublevación militar nazifascista, con las ayudas de los países miembros de la OTAN a Ucrania, cuyo ejército está infestado de nazis.

Sucede que Rusia es culpable. Cuando la Revolución de octubre de 1917 en Rusia, una coalición de 17 países europeos la atacaron para asfixiarla. Inmediatamente después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, con la victoria aliada sobre los nazis, donde el papel de la Rusia soviética fue decisivo, se diseñó la “guerra fría” contra la URSS, creándose la OTAN en 1949.

Caído el muro de Berlín, toda la política exterior estadounidense se ha dirigido contra la antigua Unión Soviética y el mundo bipolar. En la actualidad se instruyen “revoluciones de colores” estratégicamente antirrusas. Y, lo último, se desata y provoca una guerra en Ucrania para tener a Rusia mås cerca de tiro. Serrano Súñer, Hitler, Churchill, Biden, todos de acuerdo: “Rusia es culpable”.

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Memoria Histórica

El ingreso de Finlandia en la OTAN es una declaración de guerra contra Rusia

Lo mismo que Ucrania, Finlandia debe lo que tiene a la Revolución de Octubre, que le permitió conquistar su independencia como Estado, bajo el paraguas de Alemania. Sin embargo, la derrota del Reich en la Primera Guerra Mundial les permitió guardar ciertas apariencias de autonomía.

La actual Guerra de Ucrania también tiene muchos paralelismos con la “guerra de invierno” que enfrentó a Finlandia con la URSS entre 1939 y 1940.

El 30 de noviembre de 1939 el Ejército Rojo atacó a Finlandia, iniciando así la “guerra de invierno” entre ambos países. En 1963 el presidente finlandés Urho Kekkonen reconoció que los soviéticos tenían razones “comprensibles” para iniciar aquella guerra.

La “guerra de invierno” terminó con la firma del Tratado de Moscú el 13 de marzo de 1940, que Finlandia no respetó al unirse a la agresión alemana contra la URSS en junio de 1941. En Finlandia los historiadores la llaman “guerra de continuación”.

En ella Finlandia desempeñó un papel importante -pero ignorado- en el asedio nazi a Leningrado que acabó con el exterminio de un millón de personas, la tercera parte de la población.

La guerra con Finlandia acabó el 19 de septiembre de 1944, un poco antes que con Alemania. Ambos países firmaron el Armisticio de Moscú, en el que la URSS realizó importante concesiones al país nórdico, porque el combate fundamental era con el III Reich. El Ejército Rojo necesitaba concentrarse en la derrota de Alemania.

El tratado de paz definitivo se firmó en París el 17 de febrero de 1947 bajo los auspicios de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

El elemento fundamental del tratado era la neutralidad de Finlandia porque la URSS necesitaba, como ahora Rusia, un cordón para proteger sus fronteras, es decir, que sus vecinos no se convirtieran en un foco de conflictos.

Los tratados de paz han estado vigentes durante más de 70 años si que jamás se haya producido ningún conflicto entre embas partes.

La adhesión de Finlandia a la OTAN supone, pues, una violación de los términos del Tratado de París o, en otras palabras, anularía el armisticio de 1944. Eso significa que ambas partes, Finlandia y Rusia, volverían a la situación anterior, es decir, a la guerra.

En ella, una vez más, Finlandia jugaría exactamente el mismo papel subordinado respecto a la OTAN que ahora juega Ucrania.

Gracias a Finlandia, la OTAN pondría sus misiles a 50 kilómetros de San Petersburgo. Uno de los motivos de la “guerra de invierno” fue precisamente la nacesidad de la URSS de desmilitarizar la frontera con Finlandia para salvaguardar Leningrado.

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Memoria Histórica

Con las tropas rusas vuelven a Ucrania las banderas rojas y los monumentos a Lenin

Así lo dice un reportaje del diario británico The Guardian: las tropas rusas llevan a Ucrania las banderas rojas y los monumentos a Lenin, lo cual es lo peor que cabía esperar de la guerra. Lo de Rusia es más que imperialismo y expansionismo: es un colonialismo que ha suplantado a la desnazificación que se había propuesto Putin.

Por aquí nuestros “expertos” dicen que la guerra ha fortalecido a la OTAN, y da la impresión de que en el otro lado de la trinchera lo que se fortalece es… la Unión Soviética. Es posible que veamos renacer el Pacto de Varsovia y el muro de Berlín. Según los entendidos, la historia da marcha atrás.

Ya ocurrió en 2015 tras la anexión de Crimea. La población se puso a custodiar los monumentos a Lenin día y noche para que nadie pudiera derribarlos. Lo mismo que ahora, no se trataba de los alcaldes, ni del ejército, ni de la policía, ni de ningún funcionario público, sino de los vecinos de los barrios, apegados a los símbolos que consideran como suyos propios. Hay pueblos que sí tienen memoria histórica, y muy fresca, por cierto.

El reportaje del Guardian se refiere a la ciudad costera de Henichesk, donde Lenin volvía a su pedestal con su calva y su perilla característica frente al edificio principal del Ayuntamiento. Las banderas soviéticas y rusas ondeaban en el techo. Fue el 22 de abril, el cumpleaños de Lenin, que se celebra como el de uno más de la familia.

Por lo demás, el reportaje se llena de las típicas falsedades, históricas y políticas, a cada cual más rocambolesca. El nudo de la crónica del periódico no puede ser más simple: Rusia invade a un país vecino para apoderarse de sus territorios porque es expansionista, lo mismo que la URSS y aquel brazo llamado Tercera Internacional.

A través del sur de Ucrania, Rusia quiere llegar a Moldavia, donde tiene un caballo de Troya, que es Transnistria otro territorio “separatista” parecido al Donbas, “prorruso”, etc.

Con el regreso de la hoz y el martillo, dice The Guardian, la policía militar rusa ha destruido la literatura y los libros de texto ucranianos, como hicieron los nazis en su tiempo, una comparación que nunca falla, por más ridícula que resulte.

La prensa imperialista es así de zafia y no le hace ascos a dar un giro completo a cualquier relato. En 2014 los nazis ucranianos derribaron los munumentos a Lenin, y ahora reaparecen. Reescribieron la historia de Ucrania a su manera y ahora tienen que restituir los hechos en su sitio. Prohibieron la lengua y la literatura rusas, que ahora regresan otra vez a donde siempre estuvieron, porque nadie debería admitir que los nazis se salgan con la suya, ni en el siglo pasado ni en éste.

Esta guerra no va de ucranianos y rusos sino de fascistas y antifascistas.

(*) https://www.theguardian.com/world/2022/apr/23/back-in-the-ussr-lenin-statues-and-soviet-flags-reappear-in-russian-controlled-cities

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Economía

Los países de Europa oriental dependen del uranio que sólo Rusia les puede suministrar

Aunque Austria nunca ha tenido una central nuclear en funcionamiento y Alemania tiene previsto cerrar sus tres últimas a finales de año, la electricidad procedente de centrales nucleares diseñadas por Rusia es una fuente de energía indispensable para 100 millones de personas en los países del este de Europa.

En los países del antiguo bloque oriental, pero también en Finlandia, los reactores nucleares de agua a presión de la serie VVER, desarrollados en la época soviética, proporcionan alrededor del 40 por cien de la electricidad necesaria en esos países. Pero también en otros lugares, como en China, Turquía, India, Irán y pronto en Bangladesh, los reactores VVER rusos son los que producen la energía eléctrica.

Pero a diferencia de una central de carbón convencional, a la que le da igual que el combustible llegue a la caldera desde Polonia, Rusia o Australia, los reactores nucleares requieren barras de combustible de uranio adaptadas con todo detalle a cada tipo de reactor. Estas barras de combustible son componentes mecánicos de precisión en los que se colocan pastillas cerámicas de uranio ligeramente enriquecido en conjuntos de barras de circonio, con tolerancias de una centésima de milímetro.

La producción debe cumplir normas reglamentarias muy estrictas, en particular para garantizar que el material fisionable no pueda reutilizarse posteriormente con fines militares. En general, el proceso de obtención de una licencia internacional para un fabricante de barras de combustible dura unos cinco años, y pocos países del mundo disponen de la infraestructura y la tecnología necesarias.

Los reactores VVER actualmente en funcionamiento, de entre 440 y 1.200 megavatios, sólo pueden funcionar con barras de combustible fabricadas por TVEL, filial de Rosatom, en sus plantas de Elektrostal, cerca de Moscú, y Novosibirsk. Es cierto que el grupo estadounidense Westinghouse fabrica ahora barras de combustible compatibles, que también se utilizan en algunas centrales VVER de Ucrania. Pero incluso dentro de una gama de modelos, las barras de combustible no pueden intercambiarse a voluntad, y las réplicas estadounidenses son mucho más caras que las originales de Rosatom.

Así que no hay alternativa para los operadores de las plantas de Europa oruental si no quieren quedarse a oscuras. Incluso los políticos responsables lo han reconocido y por eso no han incluido la tecnología nuclear rusa en la lista de prohibiciones y sanciones.

La subida generalizada del precio de las materias primas energéticas no ha eximido al mineral de uranio en bruto. El precio del mineral de uranio en la Bolsa de Chicago se ha triplicado en los dos últimos años hasta alcanzar los 63,5 dólares por libra estadounidense (unos 0,45 kg), después de haber fluctuado entre 20 y 25 dólares durante una década. La mitad de este aumento se ha producido en las pocas semanas transcurridas desde el inicio del conflicto ucraniano.

—https://zurzeit.at/index.php/uranbrennstaebe-russlands-verdecktes-energiemonopol/

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Memoria Histórica

Las raíces históricas del problema del Donbas, la ‘Tierra Salvaje’

Los acontecimientos actuales han vuelto a poner en el punto de mira al Donbas, una región histórica en la frontera entre Ucrania y Rusia. En términos históricos, esta región ha surgido hace poco y siempre ha sido un poco atípica. Es importante entender su evolución al analizar esta crisis, que comenzó en 2014.

Hoy en día, Donbas es una región industrial y minera, pero durante mucho tiempo estuvo prácticamente deshabitada. La zona esteparia situada a lo largo de las fronteras meridionales de la “Rus” medieval (que aún no estaba dividida en Rusia, Ucrania y Bielorrusia) se denominaba “Tierra Salvaje”. Era el hogar de pueblos nómadas y los agricultores se desplazaban hacia el sur con gran dificultad. Tras la invasión de los mongoles en el siglo XIII, el desierto era un lugar peligroso.

Hace unos cuatrocientos años, algunos agricultores de Rusia y Ucrania comenzaron a instalarse gradualmente en el futuro Donbas.

En el siglo XIX se produjo un gran avance, cuando los yacimientos de carbón descubiertos allí se hicieron necesarios para la industria. Fue entonces cuando se fundaron muchas de las ciudades sin las que es imposible imaginar el Donbas actual. En 1869, el industrial británico John Hughes construyó una fábrica en torno a la cual creció el pueblo de Yuzovka, que recibió varios nombres, entre ellos Stalino, antes de que un residente lo rebautizara como Donetsk en 1961.

En 1868, apareció Kramatorsk, y en 1878, Debaltseve. Las ciudades se desarrollaron rápidamente. Los yacimientos de carbón y el creciente número de fábricas constituían la “cara” única de la región. Lo mismo ocurre con el paisaje: vayas donde vayas en el Donbas moderno, los gigantescos vertederos llaman la atención. El Donbas se formó como una región industrial y sus ciudades y fábricas se encuentran a menudo, incluso hoy. La región estaba habitada por varias corrientes de colonos procedentes de Rusia y Ucrania y su población era muy diversa, pero sus pueblos se mezclaban fácilmente debido a la proximidad de sus lenguas y culturas.

Su desarrollo meteórico a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se convirtió en una enorme mina y forja para el Imperio Ruso, la convirtió en el Donbas que conocemos hoy.

Mucho cambió en 1917. Dos revoluciones y una guerra civil dividieron la historia de toda Rusia en “antes” y “después”.

Tras la revolución de febrero, cuando cayó la monarquía, un comité provisional gobernó la región. Mientras tanto, la Rada Central de Kiev declaró a Ucrania autónoma, antes de hacer una declaración de independencia tras la Revolución de Octubre. La Rada formuló amplias reivindicaciones territoriales, que incluían el territorio de Donbas. Sin embargo, esto no es del todo así. Yuzovka era una ciudad fronteriza, según las estipulaciones de la Rada. El matiz es que la Rada no tenía autoridad sobre la mayoría de estos territorios, y rápidamente se enemistó con el gobierno provisional de Petrogrado.

La Revolución de Octubre

Toda la disputa podría haberse acallado en el debate parlamentario, pero el 7 de noviembre de 1917 tuvo lugar la revolución socialista. Después, los acontecimientos se sucedieron rápidamente. En Kiev, el levantamiento comunista fue reprimido y los oficiales rusos, que consideraban a la Rada un mal menor que los rojos, participaron activamente en él.

Mientras tanto, en el este de la autoproclamada Ucrania, se formó una coalición muy inusual. Su centro era Jarkov, una gran ciudad industrial que no formaba parte de la región de la cuenca de Donetsk, pero que estaba estrechamente vinculada a ella. Para entonces, ya había surgido la identidad propia del Donbas. Aunque la región estaba dividida administrativamente en tres entidades, tenían una economía e intereses comunes.

Mientras la Rada estaba reunida, los consejos locales del este de Ucrania anunciaron la unificación de los yacimientos de carbón de Donbas y Krivbass. Esto incluía también ciudades pertenecientes a la región del ejército cosaco del Don, como Mariupol y Krivoy Rog, que administrativamente formaba parte de la provincia de Jerson, así como Jarkov. Esta estructura, llamada informalmente “Donkrivbas” o simplemente “Donbas”, no reclama la independencia y considera absurda la idea de separarse de Rusia, considerándose autónoma dentro de ella. Además, sus creadores no estaban interesados en los planes de independencia de Ucrania.

Nikolai von Ditmar, presidente del Consejo de Congresos Mineros del Sur de Rusia, señaló: “Desde el punto de vista industrial, geográfico y práctico, toda esta región es completamente diferente de Kiev. Todo este distrito tiene una importancia fundamental completamente independiente para Rusia y vive una vida aparte. La subordinación administrativa del distrito de Jarkov a Kiev no está en absoluto justificada, sino que, por el contrario, no se corresponde con la realidad. Esta subordinación artificial no hará más que complicar y entorpecer la vida del distrito, sobre todo porque esta subordinación está dictada por cuestiones de conveniencia y exigencias estatales, y exclusivamente por las reivindicaciones nacionales de los dirigentes del movimiento ucraniano”.

La República Soviética de Donetsk-Krivoy Rog

En febrero de 1918, Fyodor Sergueyev, un bolchevique conocido por el seudónimo de Artyom, proclamó la República Soviética de Donetsk-Krivoy Rog (RKK) como región autónoma dentro de la RSFSR, o Rusia Soviética.

¿Era legítimo el DKR? Ni más ni menos que cualquier otra entidad autoproclamada formada sobre las ruinas del Imperio ruso, donde los estados proclamaron su independencia sólo para colapsar en una semana. Otro ejemplo fue la “Ucrania Verde”, un intento de fundar un estado ucraniano independiente cerca del Océano Pacífico. Este proyecto se centró en la ciudad de Jabarovsk, que se encuentra a 8.924 kilómetros de Kiev.

El proyecto del DKR no fue una idea de la dirección del partido bolchevique. Surgió precisamente sobre la base de una identidad regional que ya se había formado. El dirigente Vladimir Lenin estaba al tanto de la próxima creación del DKR y no se opuso a ella. Las fronteras reclamadas por Artyom para la república eran más modestas que las trazadas por la Rada, pero seguían siendo muy amplias. El problema del DKR es el mismo que el de la Rada: el control real sobre el territorio es muy tenue, si no inexistente. El DKR tenía su propio gobierno, que incluía representantes de tres partidos de izquierda: los bolcheviques, los mencheviques y los socialrevolucionarios. Algunos de los matices de su legislación parecen muy inusuales y suaves para los estándares de la época y el lugar. Por ejemplo, la pena de muerte estaba oficialmente prohibida. En general, Artyom y su equipo tenían fama entre los bolcheviques de ser liberales de corazón blando que obstaculizaban la represión y liberaban a los “burgueses” de la cárcel.

En resumen, en la escala de la Rusia devastada por la guerra civil, el DKR era un verdadero bastión de la humanidad. En realidad, no todo salió tan bien como los creadores de la república hubieran querido. Por ejemplo, las represalias arbitrarias están prohibidas, pero las autoridades locales las practican en secreto. Sin embargo, la tendencia general fue más benévola que en otros lugares.

El principal problema era que Artyom y sus camaradas no podían mantener el poder. El ejército alemán, que proseguía su ofensiva en la Primera Guerra Mundial, entraba por el oeste y las fuerzas de Berlín destruyeron el DKR en mayo de 1918.

El Donbas y toda Rusia se hundieron en el abismo. Al principio los alemanes saquearon la región. Luego se convirtió en el escenario de las batallas entre los rojos y los blancos, los principales protagonistas de la guerra civil.

Sin embargo, la “especificidad” del Donbas no desapareció. El debate sobre cómo tratar la región continuó hasta 1923. El lugar de la región en el nuevo orden no estaba nada claro. Sus ciudades eran predominantemente rusas, tanto en lengua como en identificación. Sin embargo, las fuerzas de ocupación alemanas instalaron un gobierno ucraniano colaboracionista. Los alemanes y los ucranianos fusilaron a los opositores políticos y a los sospechosos de simpatizar con los rojos.

Al mismo tiempo, el gobierno ucraniano comenzó a aplicar una política de “ucranización”, es decir, un intento de imponer su propia lengua e identidad a la población local. Una de sus primeras exigencias fue: “En todas las instituciones públicas de la región de Járkov, todos los asuntos deben llevarse a cabo sólo en la lengua ucraniana”. Otra exigencia fue “que todas las instituciones sustituyan toda la escritura de los carteles, pósters y anuncios por la lengua ucraniana en un plazo de tres días”.

Las declaraciones de los dirigentes de que es imposible sustituir la escritura en tres días no se consideran convincentes porque algunas instituciones ya han cumplido esta orden. “Si los carteles, pósteres, anuncios, etc. no han sido sustituidos por los que contienen la lengua del Estado en el plazo previsto, los jefes designados de los distritos, los departamentos de transporte y las oficinas de correos serán severamente castigados de acuerdo con las leyes de la República Popular de Ucrania”.

Estos intentos fracasaron por una razón trivial: no había suficientes expertos en lengua ucraniana para introducir el idioma en las escuelas y oficinas. La situación alcanzó el nivel de comedia cuando el jefe de la comisión de ucranización saludó a sus subordinados en ucraniano, tras lo cual todos cambiaron al ruso.

Los rojos contra los blancos

Tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, el Donbas fue fácilmente despejado de formaciones ucranianas, y comenzó la verdadera lucha: entre los rojos y los blancos. Sin embargo, la cuestión del estatus de Donbas sigue sin resolverse.

Ni los rojos ni los blancos reconocieron un Estado ucraniano independiente. Los bolcheviques, por su parte, acogieron la creación de Ucrania, pero sólo una Ucrania estrictamente roja. Sean cuales sean los deseos de la Rada, no podía asegurar sus reivindicaciones por la fuerza de las armas, y la autoridad sobre las ruinas de Rusia sólo podía imponerse bajo la amenaza de las armas.

Artyom insistió en que la región debía formar parte de la Rusia soviética, basándose en los vínculos económicos y el idioma de la población. Sin embargo, esta idea fue torpedeada nada menos que por Lenin, quien inmediatamente se burló de la idea de recrear el DKR, declarando que era “jugar con la independencia”. La lógica en la que los dirigentes soviéticos basaron la inclusión de Donbas en Ucrania es interesante: “Separar de Ucrania las provincias de Jarkov y Ekaterinoslav (actual Dnepropetrovsk) creará una república campesina pequeñoburguesa y provocará el temor perpetuo de que la mayoría campesina se imponga en otro Congreso de los Soviets, porque los únicos distritos puramente proletarios son las zonas mineras de la cuenca de Donetsk y Zaporozhye”.

La ucranianización del Donbas

Los bolcheviques, que contaban con el apoyo mayoritario de los obreros, machacaron literalmente la zona de Ucrania, precisamente porque la región industrial era muy diferente del resto de la república. Artyom murió en un accidente ferroviario en 1921 y, por supuesto, no pudo evitarlo. Donbas se incorporó a la Ucrania soviética sin ningún estatus especial y se lanzó una campaña de “indigenización” en la región. La ideología soviética exigía que la cultura, la lengua y las tradiciones de los pueblos considerados autóctonos se implantaran literalmente en las repúblicas nacionales. La URSS, especialmente en los primeros tiempos, mantuvo una especie de política gubernamental de “discriminación positiva”. Uno de los líderes de la naciente Unión Soviética, Nikolai Bujarin, formuló la tarea de la siguiente manera:

“Ni siquiera se puede abordar esta cuestión desde el punto de vista de la igualdad de las naciones, y Lenin lo ha demostrado repetidamente. Por el contrario, debemos decir que nosotros, como nación ex-grande potencia, debemos… ponernos en una posición desigual haciendo concesiones aún mayores a las tendencias nacionales… Sólo con una política así, cuando nos ponemos artificialmente en una posición inferior en relación con los demás, podemos comprar para nosotros a este precio la verdadera confianza de las naciones antes oprimidas”.

La ucranianización del Donbas se llevó a cabo de forma sistemática y con la rigidez típica de la URSS. Se prohibió cualquier mención a la época en que la región era autónoma, se intentó introducir la lengua ucraniana en todas partes y, en 1930, se detuvo a varios profesores universitarios por negarse a cambiar a la lengua ucraniana y adoptar la “cultura ucraniana”. La ucranización de la prensa, la educación y la cultura continuó hasta la segunda mitad de la década, cuando José Stalin dio una dirección diferente a la política nacional.

Sin embargo, el carácter distintivo del Donbas, aunque algo difuminado, no había desaparecido por completo. El modo de vida de la región seguía siendo muy diferente al del resto de Ucrania. Esta región industrial, de habla rusa y mayoritariamente rusa, conservó su carácter distintivo tanto durante las increíbles convulsiones de la primera mitad del siglo XX como en el periodo de estancamiento del final de la URSS. Y también se ha conservado desde el colapso de la Unión Soviética en 1991.

Evgeniy Norin https://www.rt.com/russia/552285-Donbas-russia-ukraine-history/

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Antifascismo

Rusia desclasifica documentos sobre los crímenes de los nazis ucranianos durante la Segunda Guerra Mundial

El Ministerio de Defensa de Rusia ha lanzado el proyecto “Los archivos lo recuerdan todo” que pone al descubierto los crímenes y atrocidades de los nazis ucranianos contra su propio pueblo durante la Segunda Guerra Mundial.

La desclasificación de los archivos va encaminada a preservar la memoria histórica y la verdad sobre las barbaries que últimamente “fueron dejadas deliberadamente en el olvido por el régimen criminal ucraniano”.

“Se descubrieron y confirmaron numerosos hechos de genocidio de la población civil soviética por parte de los ocupantes nazis y los nacionalistas ucranianos: vejaciones, saqueos y asesinatos en masa (a menudo con especial crueldad) de ciudadanos inocentes, incluidos ancianos, mujeres y niños”, afirma el comunicado oficial al respecto (*).

Los archivos filtrados revelan que en 1942 el Comisario del Pueblo de Defensa de la URSS ya sabía que la jefatura militar alemana creó “el ejército ucraniano” en el territorio ocupado de la República Socialista Soviética de Ucrania.

(*) https://function.mil.ru/news_page/country/more.htm

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Antifascismo

Las organizaciones nazis ucranianas fueron promovidas por Estados Unidos desde 1945

Los nazis no desaparecieron en 1945 en medio del humo de los incendios. Sólo habían sido derrotados. Las organizaciones nazis que operaron en Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial fueron rescatadas por Estados Unidos en 1945 de las manos del III Reich para ponerlas a su servicio como ariete contra la URSS.

La Guerra Fría no fue tan fría para la URSS. La inteligencia estadounidense recurrió a los nazis para seguir cometiendo sabotajes en territorio soviético. Tras su creación, la CIA se hizo cargo después de aquellas redes.

De aquellos polvos vienen estos lodos. Las operaciones corrieron en paralelo con lo que en Europa occidental se conoce como Gladio. En 1988 se publicó la obra “Blowback” de Christopher Simpson, subtitulada “El reclutamiento de nazis por parte de Estados Unidos y sus efectos en la Guerra Fría” (*). Más tarde aparecieron nuevos datos entre los documentos confidenciales de la CIA que fueron desclasificados parcialmente en 2007 y 2015.

Los operativos de la CIA tenían nombres en clave, como la Operación Cartel y Aerodynamic, aunque fueron cambiando. Uno de los proyectos afiliados a Aerodynamic tenía el nombre en clave de Capacho.

La Operación Aerodynamic preparó lanzamientos aéreos de equipos de comunicaciones y otros suministros para cometer asesinatos selectivos y sabotajes en Ucrania. También envió mercenarios que, a su vez, establecieron contacto con otros en el interior. La CIA violó el espacio aéreo soviético de forma subrepticia y desde el aire lanzó espías y equipos, además de armas, documentación y dinero.

Según Simpson, la CIA llegó a reclutar a unos 60.000 nazis y criminales de guerra de las SS para ponerlos a su servicio contra la URSS y los países del este de Europa. Uno de los criminales de guerra que pasó a integrarse en la CIA fue Otto von Bolschwing, un veterano de las SS que participó en la matanza de 600 personas en Bucarest, la capital de Rumania. En 1945 la CIA le escondió en Estados Unidos.

Otro hombre clave en los operativos fue Stepan Bandera, que fue ejecutado por el KGB en Munich en 1959. En la posguerra trabajó para el servicio secreto británico MI6 porque la CIA no le quería. En los documentos desclasificados aparece con el nombre cifrado de “Cónsul 2”. El espionaje estadounidense le tenía catalogado como “fascista” y “agente profesional de Hitler”. A pesar de ello, en 2010 el presidente ucraniano Viktor Yushchenko le rindió homenaje y le nombró “Héroe de Ucrania”.

Las redes terroristas fueron cayendo progresivamente en manos soviéticas y quedaron inactivas. Sus miembros fueron evacuados a Estados Unidos, Canadá y Europa occidental, donde encontraron refugio. No obstante, los documentos desclasificados muestran que Aerodynamic seguía funcionando en la década de los setenta.

Las diversas organizaciones nazis ucranianas estban enfrentadas entre sí y la CIA colaboró con todas ellas, que acabaron convirtiéndose en meras marcas comerciales del espionaje estaounidense y el MI6 británico. Las más importantes fueron la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) y el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA). La OUN-B era el brazo armado de la OUN y en 1970 la CIA admitió en un documento secreto que había estado en contacto con el ZPUHVR desde 1950.

En una entrada anterior ya mencionamos el papel de la “Hermandad del Bosque”, que actuó al final de la Segunda Guerra Mundial en Polonia y los países bálticos.

La mayoría de los mercenarios nazis fueron entrenados en Alemania Occidental por la rama política y psicológica de la inteligencia del ejército estadounidense (FI-PP). Las comunicaciones entre los espías de la CIA en Ucrania y sus jefes en occidente se realizaban a través de radios bidireccionales de onda corta a través de canales de correo internacional y mensajeros clandestinos por aire y tierra.

Operación Aerodynamic fue el primer plan de la CIA para desestabilizar la URSS a través de Ucrania. Un documento confidencial de la central, fechado el 13 de julio de 1953, lo describió de la siguiente manera: “El propósito del Proyecto Aerodynamic es utilizar y ampliar la resistencia antisoviética ucraniana con fines de guerra fría y caliente. Se utilizarán grupos como el Consejo Supremo de Liberación de Ucrania (UHVR) y su Ejército Insurgente Ucraniano (OUN), la representación en el extranjero del Consejo Supremo de Liberación de Ucrania (ZPUHVR) en Europa Occidental y Estados Unidos, así como otras organizaciones como la OUN/B”.

A la operación se le sumó un programa de guerra psicológica. Para ello la CIA estableció una oficina de propaganda en Manhattan que atendía las necesidades de impresión y publicación de la propaganda antisoviética del ZPUHVR, que luego se introducía en Ucrania. La empresa tapadera de la CIA para estas tareas era Prolog, que con el tiempo amplió sus operaciones de Nueva York y Munich a Londres, París y Tokio.

Aerodynamic continuó en la década de 1980 como Operación Qrdynamic, asignada al Programa de Personal de Acción Política y Psicológica Clandestina de la CIA en Europa del Este.

Qrdynamic amplió sus operaciones en China desde la oficina de Tokio, así como en Checoslovaquia, Polonia, Estonia, Lituania, Letonia, Yugoslavia, Afganistán, Asia Central soviética, el Extremo Oriente soviético y entre los ucranianos de Canadá. Según la documentación desclasificada, el operativo también encubría el pago a periodistas influyentes por sus artículos. Estos periodistas se encontraban en Suecia, Suiza, Australia, Israel y Austria.

Con la llegada de Gorbachov a mediados de los años ochenta, los fondos empezaron a escasear para Qrdynamic. El elevado coste de los alquileres en Manhattan la llevó a buscar barrios más baratos en Nueva Jersey y sus operativos comenzaron a financiarse con dinero del especulador internaccional George Soros, en particular con los espías del Helsinki Watch Group en Kiev y Moscú.

(*) https://latvianlegion.org/index.php?en/accusers/simpson-blowback/level-020-hazners.ssi

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Estrategia

La neutralidad y el ‘ninismo’ ante los neonazis ucranianos garantiza los intereses de la OTAN en el este de Europa

La nueva doctrina militar actual de Rusia, publicada en 2014, y su estrategia de seguridad nacional (2015) reflejan la preocupación del gobierno ruso por la posible fragmentación del Estado, especialmente en las regiones del Mar Negro y el Cáucaso, con el trauma de la desintegración de la URSS como telón de fondo.

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Los nazis viajaron de Ucrania a Canadá en 1945 con un billete de regreso

Actualmente Canadá tiene 900 soldados de tierra, mar y aire en apoyo de la provocación de la OTAN en Ucrania. Es una provocación sobre otra de una país que no es otra cosa que un triste comparsa de Estados Unidos.

900 soldados no aportan absolutamente nada, lo mismo que las declaraciones de los ministros del gobierno, como la encargada de Defensa, Anita Anand, que llegó a suelo ucraniano el 30 de enero y, tras reunirse con los mandos de la operación canadiense Unify, dijo en una rueda de prensa: “La información que utilizamos coincide con la de nuestros aliados de la OTAN en que -y es bien sabido- hay una agresión rusa en la frontera ucraniana en Bielorrusia”.

“Nuestras fuerzas armadas se han desplazado al oeste del río Dnieper, y seguiremos tomando todas las precauciones necesarias para garantizar su seguridad”. Es una declaración de guerra innecesaria y puramente retórica, destinada a la galería y a las primeras planas.

La agresividad verbal tiene, sin embargo, una pequeña explicación, que debe empezar por presentar al Primer Ministro, Justin Trudeau, que es uno de esos políticos posmodernos que sólo sirven de figurín para las cámaras de televisión y las listas electorales.

¿Quién corta el bacalao en el gobierno canadiense?

Quien corta el bacalao en el gobierno es la vicepresidenta, Chrystia Freeland, portavoz de un poderoso grupo de presión de petroleros y nazis ucranianos. Procede de una familia de ucranianos refugiados en Canadá al finalizar la Segunda Guerra Mundial por su complicidad con el III Reich (1).

En los años ochenta Freeland estudió en Ucrania, cayendo bajo el radar del KGB desde su llegada (2). Era algo más que una agitadora nazi. Organizaba manifestaciones y concentraciones para atraer el apoyo occidental. Entregó dinero en efectivo, equipos de grabación de vídeo y audio, e incluso un ordenador personal a sus contactos sobre el terreno.

También comenzó su carrera periodística en Kiev como corresponsal del Financial Times, el Washington Post y The Economist. De 1999 a 2001 fue subdirectora del Globe and Mail de Toronto. Pasó de ser una furibunda antisoviética a un furibunda antirrusa y así comenzó su carrera política.

De noviembre de 2015 a enero de 2017, ocupó el cargo de ministra de Comercio Internacional, supervisando las negociaciones del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Desde enero de 2017 hasta noviembre de 2019, fue ministra de Asuntos Exteriores y dirigió la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre Canadá, México y Estados Unidos.

En noviembre de 2019 fue nombrada viceprimera ministra de Canadá y ministra de Asuntos Intergubernamentales, encargándose durante la pandemia de dirigir las histéricas restricciones sanitarias. En 2018 gestionó el encarcelamiento de Meng Wanzhou, la subdirectora de la empresa china Huawei, a petición de Estados Unidos. Hizo todo lo que pudo para impedir cualquier acuerdo negociado con Huawei o con China.

El cabildo petrolero canadiense

Ahora Freeland está al mando de las operaciones militares de Canadá en Ucrania. Desde 2014 el gobierno de Ottawa ha entregado 700 millones de dólares canadienses en ayuda militar al gobierno de Kiev y acaba de aprobar otros 120 millones porque Ucrania es un pozo sin fondo.

Es posible que Canadá tenga la mayor comunidad ucraniana fuera de Ucrania, pero eso no lo explica todo. Detrás está el cabildo petrolero. Lo mismo que Estados Unidos, Canadá quiere abrir el mercado europeo al gas licuado. Ya existe un proyecto, la Iniciativa de los Tres Mares, para mejorar las infraestructuras para acoger el gas natural licuado estadounidense en doce países de Europa del este.

Para el cabildo petrolero canadiense, el gas ruso es la competencia. El proyecto Quebec LNG de exportación de gas natural de Alberta, licuado en Saguenay, a 200 kilómetros al norte de Quebec, tenía como mercado a Alemania. Se ha firmado un acuerdo no vinculante con la empresa belga Fluxys, un holding de infraestructuras de transporte de gas natural con sede en Bruselas, para construir una terminal en Hamburgo.

El proyecto se archivó por el bajo precio del gas natural, pero ahora está subiendo y el abandono del Nord Stream II podría crear las condiciones idóneas para su reactivación.

Además, Canadá ha firmado una asociación energética con Alemania para el transporte de gas a través de un nuevo gasoducto que pasará por Quebec hasta una planta de licuefacción en Nueva Escocia. El proyecto Goldboro LNG, de 13.000 millones de dólares canadienses, desarrollado por Pieridae Energy, es comparable al proyecto Saguenay LNG, ya que ambos transportan una cantidad similar de gas natural.

Ambos proyectos forman parte de un plan de transición ecológica para evitar que Alemania y otros países europeos recurran a la energía nuclear.

El abuelo nazi de Freeland

El abuelo materno de Freeland, Mijailo Chomiak, fue un colaborador de los nazis desde el principio de la invasión de la URSS en 1941. El ejército alemán le dio un cargo, dinero, vivienda y un vehículo en Cracovia, entonces capital de la administración alemana de la región de Galicia. Su principal trabajo era el de redactor jefe de “Krakivsti Visti”, el periódico más importante en lengua ucraniana bajo la ocupación. Su imprenta había sido robada a un editor judío, que fue asesinado en el campo de concentración de Belzec.

El periódico fue robado por la Wehrmacht y supervisado por la inteligencia militar. Chomiak fue contratado por un oficial alemán llamado Emil Gassner, responsable de prensa en la región. La publicación de Chomiak tenía carácter oficial en la administración alemana en Galicia.

Tras la contraofensiva del Ejército Rojo, Gassner se trasladó de Cracovia a Viena y se llevó a Chomiak con él para seguir difundiendo propaganda nazi, al tiempo que informaba a los alemanes sobre otros ucranianos, entre ellos Stepan Bandera.

Justo antes de que Viena cayera en manos del Ejército Rojo en marzo de 1945, Chomiak fue evacuado con el ejército alemán a Alemania, terminando cerca de Munich, en Bad Worishofen. El 2 de septiembre de 1946 nació la madre de Freeland en un balneario en el que se habían refugiado los últimos combatientes de la Wehrmacht. El ejército estadounidense controlaba entonces esa parte de Alemania.

La inteligencia militar creó una unidad de adiestramiento en Bad Worishofen, para reclutar a europeos del este, incluyendo lituanos, ucranianos, polacos y otros que habían estado luchando contra el Ejército Rojo en las filas nazis, entre ellos Chomiak, a cambio de permitirle la entrada en Canadá en 1948. Eran las primeras fases de la Operación Paperclip.

Si Ucrania celebra la presencia de Freeland en el gobierno de Canadá, no ocurre lo mismo con Polonia, que ha abierto una investigación sobre Chomiak, que no sólo apoyó las matanzas de los judíos gallegos, sino también las de los polacos de Cracovia. Para tener todos los datos sería necesario que Estados Unidos abriera los expedientes confidenciales sobre el reclutamiento de los nazis para la Guerra Fría.

En una ocasión a Trudeau le correspondió visitar Polonia en compañía de Freeland y, cumpliendo los deberes rituales de su cargo, tuvo que viajar al campo de concentración de Auschwitz. Las fotos le muestran emocionado y llorando. Pero estaba solo. No aparece Freeland. Quizá no se desplazó hasta allá, o no lloró. Su abuelo había trabajado apenas a 80 kilómetros del campo, aplaudiendo y jaleando a los asesinos.

Ucrania es un gobierno de nazis que a los nazis les gusta visitar. Así cierra la historia su circunferencia. Cuando algunos creían que aquello no volvería a suceder, los herederos de los nazis se pasean por sus viejos dominios con nuevos ropajes y nuevas palabras sobre democracia y derechos humanos… y vuelta a la guerra contra Rusia.

(1) http://johnhelmer.org/victim-or-aggressor-chrystia-freelands-family-record-for-nazi-war-profiteering-and-murder-of-the-cracow-jews/
(2) http://www.theglobeandmail.com/world/article-kgb-archives-show-how-chrystia-freeland-drew-the-ire-and-respect-of/