En tiempos de la Guerra Fría se hablaba de la “carrera espacial” y siempre estuvo claro que aquello no era sólo una cuestión científica y tecnológica, sino que formaba parte de un enfrentamiento larvado, militar, entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Lo mismo ocurre hoy con la inteligencia artificial: forma parte de otra guerra y, como en cualquier otro enfrentamiento, hay que elegir un bando. Tampoco es sólo una cuestión científica y tecnológica, neutral y comercial.
Estados Unidos ha tomado medidas en los últimos 18 meses para ampliar los lazos económicos con los cinco estados de Asia central. Trata de recuperar el puesto de cabeza y ha amenazado a 35 países: “o con nosotros o con China”. Los países deben demostrar que están alineados con la tecnología estadounidense (1). El bloque tecnológico estadounidense se llama “Pax Silica” y el de China lleva el nombre de Waico.
Kazajstán se ha unido a Pax Silica, a pesar de lo cual continúa expandiendo la cooperación de inteligencia artificial con China. Por su parte, Uzbekistán dice que quiere acceso tanto a la tecnología estadounidense de vanguardia como a los modelos de inteligencia artificial chinos.
Sus posiciones ilustran la dificultad que enfrenta Washington para intimidar a los gobiernos de Asia central para que tomen partido en sus intentos de ganar la carrera a China.
El 18 de agosto dirigentes de las respectivas academias de ciencias de los países acordaron desarrollar conjuntamente una plataforma de inteligencia artificial centrada en la ciencia para analizar “la literatura científica y los grandes conjuntos de datos, la identificación de patrones, la formulación y prueba de hipótesis, el modelado de procesos complejos, la planificación de experimentos y la predicción de resultados”, según una declaración del gobierno de Kazajstán.
En Astana trabajan con China en una iniciativa de inteligencia artificial llamada DeepBas, que tiene como objetivo desarrollar “modelos especializados” que permitan una gestión más eficiente de los recursos hídricos.
Recientemente ingenieros kazajos de la empresa espacial local han participado en China en un programa de formación sobre el uso de la inteligencia artificial para analizar datos satelitales para mejorar las capacidades de alerta temprana de desastres naturales.
Además, en un simposio reciente en Almaty, los investigadores chinos y kazajos discutieron las aplicaciones de la inteligencia artificial en medicina y agricultura, así como la investigación y formación conjunta para jóvenes especialistas en inteligencia artificial.
Uzbekistán tal vez haya sido más directo al abordar el tema de la inteligencia artificial. Hablando en un foro de tecnología en Tashkent el 24 de agosto, Bobur Jodjaev, asistente del presidente Shavkat Mirziyoyev, pidió a Estados Unidos que abandone su postura de “nosotros o ellos”. Declaró que los dirigentes uzbekos continuarán optando por las mejores soluciones de inteligencia artificial disponibles, independientemente de su origen. Reconoció que la tecnología china era más asequible.
“Como país en desarrollo, queremos tener acceso a todas las tecnologías disponibles”, dijo (2). “Las empresas tecnológicas estadounidenses ofrecen chips de inteligencia artificial y modelos de inteligencia artificial de vanguardia. China, a su vez, ofrece modelos de código abierto que son significativamente más baratos que los estadounidenses. Y nos gustaría tener acceso a ambos”.
“Estamos abiertos a la colaboración con todos los socios y partes interesadas y nos esforzamos por implementar tecnologías de inteligencia artificial no solo en finanzas sino en todas las áreas de nuestra economía”, agregó Jodjaev.
(1) https://wwwhatsnew.com/2026/08/17/eeuu-pax-silica-carta-35-paises-elegir-bando-ia-china-2026/
(2) https://www.gazeta.uz/ru/2026/08/24/ai-uzbekistan/