Ceuta es una de las capitales que alberga las mayores cotas de desigualdad en la distribución de la renta por barrios. Esta realidad es tan marcada que se habla de la existencia de «dos Ceutas»: una central y rica, frente a una periférica y empobrecida, que afecta fundamentalmente a la población musulmana.
En los pogromos racistas de los últimos días, ceutíes bien vestidos junto a neonazis venidos de toda Europa salían a la caza de los migrantes que entraron a territorio ceutí el pasado 30 de julio, y ya de paso, atacar a la población más pobre de Ceuta, que se aloja en los barrios de la periferia y que es la que está soportando el peso de la ayuda humanitaria a las personas que deambulan por la Ciudad Autónoma.
Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) (generalmente referidos a 2023) dibujan un mapa de contrastes abismales. Ceuta es la tercera región de España con mayor renta media por hogar (44.907 euros anuales), pero esta media esconde una realidad muy polarizada.
«Las dos Ceutas»
Las rentas más altas se concentran en el Distrito 1 (Centro) y, en particular, en el eje de Gran Vía, Calle Jáudenes y Paseo de las Palmeras. En estas zonas, la renta media anual por persona puede alcanzar o superar los 32.000 euros, e incluso los 90.000 anuales en algunos hogares. Se calcula que la renta media de los hogares en estas zonas centrales es de 83.000 euros al año, mientras que la renta media por persona en el Distrito 1 es de aproximadamente 24.714.
En el extremo opuesto, barriadas como Príncipe Alfonso, Benzú o Loma Colmenar presentan las rentas más bajas, con rentas anuales por persona que apenas superan los 5.500 euros. El Distrito 6, que agrupa a estas barriadas, encabeza los rankings de menor renta de España. Su renta media familiar apenas supera los 20.000 euros anuales, y en zonas como Loma Colmenar, las familias subsisten con menos de 18.000 al año.
De acuerdo a estos datos, la brecha es colosal. La renta de las zonas más ricas puede ser hasta 5,85 veces superior a la de las más pobres. Según el informe FOESSA de 2025 publicado por Caritas Diocesana, se señala que «ser musulmán es un factor de riesgo para caer en la exclusión social». La realidad de la ciudad muestra que la mayoría de la población en situación de pobreza severa se concentra en barrios periféricos con una alta densidad de población musulmana.
Agresiones e impunidad
Las agresiones y ataques racistas de los últimos días, si bien han tenido como principales víctimas a las personas que entraron a España el 30 de julio, también ha tenido como blanco a españoles y residentes ceutíes de confesión musulmana, que residen en los barrios más pobres de la ciudad autónoma.
Se han registrado incidentes en los que grupos de encapuchados han agredido a musulmanes españoles en barrios como Hadú. El pasado jueves 27 de agosto una familia de ceutíes musulmanes fue agredida por manifestantes ataviados con banderas españolas, resultando el padre con una fractura nasal.
Al día siguiente de la entrada masiva, una manifestación para «defender Ceuta» acabó en una persecución por el centro de la localidad, donde se lanzaron piedras a personas magrebíes, tanto recién llegadas como residentes.
Los líderes comunitarios también han denunciado un incremento de los insultos y agresiones verbales hacia los musulmanes. Mohamed Layasi, un ceutí musulmán residente en el barrio de El Príncipe, declaró al diario El Correo «Dormimos con miedo, porque después de días sin ropa, sin comida y en unas condiciones que no son ni humanas, la gente pierde primero la paciencia y luego los estribos».
El Ministerio del Interior está dejando hacer
Amnistía Internacional ha denunciado que estas agresiones se están cometiendo con total «impunidad» y a plena luz del día. A juicio del organismo fue «especialmente grave» la quema del campamento de inmigrantes en la playa del Trampolín a la vista de las Fuerzas de Seguridad, sin que todavía haya detenidos por ello.
También confirma que ha recibido «denuncias y testimonios creíbles» de uso excesivo de la fuerza por parte de agentes y también de particulares que se manifiestan contra la presencia de los inmigrantes y, en ocasiones, se dedican al «hostigamiento con insultos racistas», según un comunicado de la organización.
Fue particularmente revelador cómo neonazis filiados de toda Europa han llegado a Ceuta y han pasado los controles fronterizos sin inconvenientes, y también cómo manifestantes que se saltaron el recorrido comunicado inicialmente han llegado a bloquear los camiones de Cruz Roja con ayuda humanitaria, a la vista y paciencia de la Unidad de Intervención Policial (antidisturbios), en un territorio en el que el número total de efectivos entre policías, guardias civiles y militares desplegados en Ceuta y Melilla se acerca a los 4900.