En 2010 el diario británico The Guardian participó en una campaña de falsedades sobre la presa iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani que, supuestamente, iba a ser lapidada por adulterio. Lo cierto es que la condena de Ashtiani fue por ser cómplice del asesinato de su marido.
No fue ejecutada. Tras pasar nueve años en la cárcel, fue indultada y puesta en libertad en 2014.
Las organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Amnistía Internacional, desataron una fuerte campaña de intoxicación en los medios occidentales. The Guardian fue uno de los que más se empeñó en la denuncia, publicando una supuesta entrevista con la reclusa “a través de intermediarios”.
Al corresponsal del periódico en Teherán, Saeed Kamali Dehghan, la Asociación de la Prensa Extranjera de Londres le nombró Periodista del Año 2010. Sin embargo, en un arranque de dignidad, Kamali ha confesado que se inventó la entrevista.
Es difícil saber exactamente cuántas fueron las invenciones del periodista durante los 15 años que trabajó para The Guardian como corresponsal en Irán. Fue el responsable de cubrir la campaña de desestabilización de 2009. Pero sus reportajes no sólo aparecieron en The Guardian, sino en medios de intoxicación occidentales característicos como CNN, CBC, France 24 y Channel 4.
Kamali también fue coproductor del documental “Por Neda“ de HBO. El título hacía referencia a Neda Agha-Soltan, que murió en Teherán durante las protestas de la campaña de desestabilización de 2009 contra el gobierno de Irán. Fue aclamado: era un valiente que se jugaba el tipo para informar al mundo.
Pero en 2020 renunció a su obra y en una entrevista con el periódico iraní Teheran Times confesó su arrepentimiento. Le manipularon. “Fui ingenuo al creer la versión occidental sobre su muerte. Como periodista, me enviaron a Irán para humanizar su narrativa, ingenuamente, pero desconocía su historia. Cuando obtuvieron mi material, a partir de entonces, me convertí en un don nadie, y me sentí profundamente dolido por la película, aunque no la proyecté en su momento”.
Sin embargo, la teología miente: el paraíso no admite arrepentidos como Kamali. Ahora en Teherán creen que el antiguo corresponsal ha rectificado porque se ha pasado al enemigo: la temible Guardia Revolucionaria. Una persona con sus contactos puede convertirse en un soplón.
Lo más probable es que la guerra haya cambiado su perspectiva. Por eso los medios occidentales ya no le publican sus reportajes. Ahora su altavoz no va más allá de las redes sociales.