El fascista argentino Fernando Cerimedo ha sido detenido en Bolivia por organizar el asesinato de su pareja, Nadia Beller, con la ayuda de dos sicarios. La víctima reveló que está embarazada de cuatro semanas de Cerimedo y lo acusó de haber intentado ahorcarla en dos ocasiones desde que comenzaron su relación, a finales del ño pasado.
Su detención ha abierto la caja de los truenos porque el preso es un fontanero de Javier Milei. Pero también es una de las conexiones del fascismo regional. Sus servicios se han extendido a Perú, Chile, Honduras, Bolivia y Brasil. Un equipo dedicado al asesoramiento político y los apaños electorales ha establecido redes de poder en la sombra, en su mayoría, para el desarrollo de actividades criminales. Fundador del sitio digital La Derecha Diario, trabajó para las campañas de los candidatos de derecha Jair Bolsonaro en Brasil, José Antonio Kast en Chile y Rodrigo Paz en Bolivia.
El que está en el centro neurálgico de esta red subterránea es Brad Parscale, el mismo que organizó la campaña electoral de Trump y el lavado de imagen de Israel. En 2012, hasta entonces un operador digital desconocido, Parscale se unió al holding de Trump como diseñador de los sitios de sus diversos productos comerciales.
En 2016 logró su consagración ayudando a transformar la plataforma publicitaria de Facebook gracias a una iniciativa de microsegmentación entre diferentes tipos de audiencias, un movimiento estratégico para promover la victoria electoral de Trump.
Para lograr su objetivo, Parscale no dudó en recurrir a los servicios de Cambridge Analytica, la empresa responsable de la fuga de millones de datos sobre votantes potenciales que, junto con una campaña de mentiras, distorsiones, anuncios engañosos y acusaciones falsas, se convertirían en el modus operandi del desarrollo de las estrategias electorales tecnológicas.
Sobre la base del éxito político de 2016, Parscale asumió el papel de director de campaña para la reelección de Trump en 2020; sin embargo, sería despedido unos meses después.
Luego Parscale se dedicó a construir un holding de empresas digitales (Clock Tower X, Salem Media Network, Campaign Nucleus e Influenceable) porque las elecciones ya no solo intentan persuadir a los votantes, sino también dominar los algoritmos que condicionan la información que les llega.
En septiembre del año pasado fue reclutado nuevamente por Trump. Su empresa fue contratada por de 45 millones de dólares para limpiar la imagen de Israel, muy deteriorada a escala mundial por sus crímenes en Gaza.
La limpieza se llevó a cabo a través de un grupo de medios interconectados y agencias de relaciones públicas, todos dirigidos por Parscale y apoyados por la inteligencia artificial y los lacayos de las redes sociales, que debían dirigirse a los jóvenes con un lenguaje específico en las publicaciones relacionadas con Israel.
La empresa de Parscale produjo 100 contenidos originales al mes que, en un 80 por cien, se concentraron en TikTok, Instagram, YouTube y podcasts. Generó al menos 50 millones de impresiones digitales mensuales e influyó en chatbots como ChatGPT, Claude y Gemini.
La columna vertebral a partir de la cual se estructuró la operación fue Salem Media Network y sus “canales de distribución alineados”: una vasta empresa de transmisión y publicación de orientación cristiana, donde Parscale ocupa el papel de director de estrategia.
No ha tenido mucho éxito. Según el Pew Research Center, la opinión positiva sobre Israel y Netanyahu ha estado disminuyendo desde el año pasado. Solo el 32 por ciento de los estadounidenses ahora tienen una opinión favorable de Israel, el nivel más bajo en décadas.