El 7 de septiembre comenzará el juicio en el Tribunal Internacional de Justicia por la denuncia presentada por Nicaragua contra Alemania por su complicidad en el genocidio de Gaza.
Nicaragua fundamenta su acusación en el suministro de armas y el apoyo de Alemania a Israel, así como en la suspensión de la financiación de la UNRWA, el organismo de la ONU para la protección de los refugiados palestinos. El juicio podría marcar el comienzo de la responsabilidad de los países que apoyaron a Israel durante el genocidio de Gaza.
Es uno de los juicios más importantes que ilustran la responsabilidad de los países occidentales por las graves violaciones del derecho internacional y las normas para la protección de los pueblos de los crímenes internacionales.
La denuncia no afecta la responsabilidad de Alemania por los actos cometidos directamente por Israel. Lo que plantea es una cuestión más sofisticada: ¿en qué medida se puede considerar responsable a un tercer país de sus propias acciones si concede apoyo político, financiero o militar a un país acusado de graves violaciones del derecho internacional? Aquí radica la importancia del caso: traslada la discusión de la responsabilidad directa del Estado, que se considera responsable del crimen, hacia la responsabilidad de los Estados que contribuyen a perpetrarlo, lo apoyan o no toman las medidas necesarias para prevenir un crimen de lesa humanidad.
Desde octubre del año pasado, el juicio se encuentra en una fase decisiva. Alemania se ha opuesto a la jurisdicción del Tribunal de Justicia y a la admisibilidad de la denuncia de Nicaragua. Eso condujo a la suspensión de la investigación y al inicio de un procedimiento separado para aclarar estas cuestiones preliminares.
Desde un punto de vista legal, las objeciones de Alemania a la jurisdicción del Tribunal Internacional de Justicia y, en consecuencia, a la admisión de la denuncia de Nicaragua son uno de los puntos más fuertes de su defensa.
Las responsabilidades criminales de los traficantes de armas
En marzo de 2024 Nicaragua presentó una denuncia contra Alemania ante el Tribunal Internacional de Justicia. El país centroamericano acusó a Alemania de violaciones de los principios del derecho internacional. Las obligaciones de los Estados no se limitan a las órdenes directas de violación. También cubren las obligaciones de prevención, no ayuda y garantía del derecho internacional. Nicaragua acusa a Alemania de apoyar a Israel política, financiera y militarmente y de suspender la financiación de la UNRWA. Además, Nicaragua argumenta que esos actos también son violaciones de sus obligaciones de prevención del genocidio.
La importancia del juicio deriva de que si el Tribunal condena a Alemania por complicidad en un genocidio, también condena a Israel de manera indirecta como autor material del crimen. Dicho de otra manera, Alemania sería responsable de los delitos cometidos por Israel, o bien, el genocidio de Gaza no se hubiera podido cometer sin el apoyo de Alemania. El 99 por cien de las armas que utiliza el ejército israelí las suministran Estados Unidos y Alemania.
El juicio contra Alemania no es una repetición del iniciado por Sudáfrica contra Israel, que es la cuestión central. No trata sobre un crimen sino sobre la obligación de impedirlo. Por ejemplo, ordenando un embargo de armas al Estado delincuente. Si el Tribunal llegara a la conclusión de que los países que exportan armas tienen la obligación de evaluar los riesgos asociados a las entregas, tendría consecuencias devastadoras para Alemania y otros países que trafican con armas.
Naturalmente, este tipo de tinglados, como el Tribunal Internacional de Justicia, no son de fiar. En 2006 ya sancionó que en Srebrenica se había cometido un genocidio, lo cual es una falsedad histórica. Serbia no fue condenada por haberlo cometido sino por no haberlo impedido, lo cual lo acerca al caso actual, donde sí se ha cometido un genocidio. El problema obvio es político: Israel no es Serbia. Hasta ahora Israel ha tenido carta blanca en violar repetidamente todos y cada uno de los principios del derechos internacional.
La clave del juicio también es evidente: si durante décadas Israel se ha podido burlar del derecho internacional y cometer todo tipo de crímenes es porque países, como Alemania, se lo han permitido. Si hasta ahora nadie ha sido capaz de detener la mano del criminal, quizá haya alguna esperanza de detener a sus cómplices.