El canciller Merz busca la mejor manera de atribuir oficialmente a los rusos el intento de ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig. El anuncio se va a presentar acompañado de las correspondientes medidas directas alemanas y nuevas sanciones de la Unión Europea.
La fecha límite está prevista para principios de la próxima semana y coincidirá, no por casualidad, con la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE en Irlanda.
En una entrevista con RTL el propio Merz anunció que los responsables del incidente serían nombrados en breve. El ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, hasta ahora solo ha hablado de “potencias extranjeras”.
En la noche del 4 de agosto, los servicios de emergencia del aeropuerto de Leipzig descubrieron un dron con un dispositivo explosivo. Un robot de la policía retiró el detonador, a pesar de que no había funcionado. El aeropuerto estuvo cerrado durante unas dos horas. También se ha dicho que un segundo dron chocó con un carguero de despegue de DHL que fue desviado a Hannover.
Por si no fuera suficiente, el 14 de agosto se encontró un tercer dron en el cercano Kabelsketal. Un día después, aseguraron que habían descubierto una cantidad insignificante de “explosivos militares hexógenos”: unos 50 gramos.
El miércoles otro dron fue visto de nuevo en el mismo aeropuerto. Se tuvieron que desviar dos máquinas, incluido un avión que estaba estacionado. El tráfico aéreo nunca estuvo en riesgo en ningún momento. Era un dron privado que debía documentar los trabajos de renovación de una casa cercana y fue redireccionado como medida de precaución.
Según el control de tráfico aéreo alemán, seis drones ya han interrumpido el tráfico aéreo en Leipzig este año, y cinco en Dresde. Hace décadas que el aeropuerto de Leipzig lo utilizan tanto el ejército como la OTAN para el transporte de materiales, incluso como parte del programa SALIS con los cargueros Antonov del tipo An-124.
Lo sorprendente de estos incidentes es que los drones siempre han sido descubiertos a tiempo y se han vuelto inofensivos. Al relatarlos, los reportajes de los medios alemanes se llenan de “quizá”, “debería”, “podría” y “es posible”. Cuando se trata de señalar a Rusia, no hablan de hechos sino de hipótesis, pronósticos y amenazas.