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El gobierno británico pretende criminalizar las manifestaciones

Las enmiendas de última hora introducidas por el gobierno de Boris Johnson en el proyecto de ley sobre policía, delitos, sentencias y tribunales son un intento descarado de reprimir las protestas. Priti Patel, la ministra del Interior, insertó 18 páginas adicionales en el proyecto de ley después de su paso por la Cámara de los Comunes y tras la segunda lectura en la Cámara de los Lores. Esto parece una táctica deliberada para evitar el control parlamentario efectivo. Sin embargo, hay un silencio ensordecedor en gran parte de los medios de comunicación británicos.

Entre las nuevas enmiendas hay medidas que prohibirían a los manifestantes encadenarse o sujetarse a otra persona, objeto o elemento en el suelo. Estas medidas están redactadas de forma tan vaga que podrían aplicarse a cualquier persona que se encadene en cualquier lugar, con el riesgo de una condena de 51 semanas de prisión.

Obstaculizar de cualquier manera las grandes obras de transporte también será delito, con una pena que puede llegar a las 51 semanas de cárcel. Es un intento de detener las grandes protestas contra la construcción de carreteras y la ampliación del aeropuerto.

Otras enmiendas amplían en gran medida las facultades de detención y registro de la policía. La policía tendrá derecho a detener y registrar a personas o vehículos si sospecha que llevan un instrumento que se pueda utilizar en las protestas prohibidas, lo que presumiblemente incluye pancartas, folletos y carteles.

Otras nuevas facultades darían a la policía el derecho a detener y registrar a las personas sin necesidad de sospechas, si creen que se va a celebrar una manifestación en esa zona. Cualquiera que se resista a la búsqueda podría ser encarcelado hasta 51 semanas.

Las actuales facultades de detención y registro se utilizan de forma desproporcionada contra los negros y mulatos, que tienen seis veces más probabilidades de ser detenidas que los blancos. Estas nuevos facultades disuadirían aún más a las minorías a protestar. Los medios de comunicación pueden seguir culpando a los movimientos de protesta por ser predominantemente blancos y poco representativos.

A partir de ahora será difícil participar en una manifestación sin cometer un delito. A una persona se le puede prohibir manifestarse si participa o contribuye a una manifestación que sea “susceptible de causar graves disturbios”.

No se puede manifestar quien ha cometido previamente “delitos relacionados con la protesta”. Quien publique algo en las redes sociales que anime a las personas a manifestarse también puede entrar en la lista negra.

Cualquiera que entre en uno de estos apartados de la ley -como un preso en libertad condicional- podría estar obligado a presentarse ante las autoridades a “determinadas horas y en determinados días”. También se le puede prohibir relacionarse con determinadas personas o “utilizar internet para facilitar o fomentar” un “delito relacionado con las protestas”.

Estas enmiendas se suman a otros ataques del gobierno de Boris Johnson a las libertades fundamentales, como las “órdenes civiles”, que podrían hacer que los periodistas sean tratados como espías y se les prohíba reunirse con ciertas personas y visitar ciertos lugares.

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Los manifestantes incendian los barrios de la capital de las Islas Salomon

Ayer entró en vigor un toque de queda nocturno en Honiara, la capital de las Islas Salomón, después de tres días de disturbios en los que la vivienda del Primer Ministro, Manasseh Sogavare, fue atacada y barrios de la ciudad reducidos a ruinas humeantes.

Los manifestantes violaron el toque de queda y la policía disparó sus armas de fuego, así como gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que desfilaban hacia la vivienda del Primero Ministro, situada en el este de la capital.

Tras los confinamientos las islas han dejado de ser un paraíso turístico. En los últimos días los manifestantes han quemado dos comisarías de policía. También se han producido saqueos e incendios en bancos y comercios que han devastado la capital. La multitud bloqueó durante una hora el centro de la capital con barricadas. Algunos blandían piedras, hachas y cuchillos y deambularon por los centros comerciales.

La explosión de furia se debe al desempleo crónico, agravado por unos confinamientos que se han prolongado durante dos años. El turismo se ha hundido y la población apenas recibe una comida al día.

El Primer Ministro le dijo a su homólogo de Papúa Nueva Guinea, James Marape, que “ciertos elementos” habían “intentado derrocar a un gobierno elegido democráticamente” y pidió que enviaran fuerzas de paz por un período “de tres a cuatro semanas”.

El gobierno australiano ha enviado un contingente de sodados y antidisturbios que patrulla junto con la policía local. Papua Nueva Guinea también ha enviado refuerzos.

Sogavare también culpó de las protestas a la injerencia extranjera, por la decisión de su gobierno de romper relaciones diplomáticas con Taiwán en 2019.

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Las protestas populares en Martinica dan el salto a las armas

En la colonia francesa de Martinica la resistencia popular ha dado un salto a las armas y anoche dos policías resultaron heridos por disparos cuando intentaban retirar una barricada en un barrio de la capital, Fort-de-France.

Cuatro periodistas, entre ellos un fotógrafo de la AFP, otro de Abaca Presse y dos periodistas de BFM también fueron tiroteados durante la misma noche en el mismo barrio. FranceInfo informa de que dos hombres dispararon contra un control de carretera desde una moto en una calle que estaba desierta a causa del toque de queda.

Un miembro de la policía judicial fue alcanzado en un brazo y un antidisturbios en su chaleco antibalas. Ambos fueron tiroteados mientras trataban de impedir que el control de las carreteras siga en poder de los manifestantes.

Los hechos ocurrieron anoche y el prefecto ha anunciado que enviará a las fuerzas especiales para retirar la barricada. El policía herido no corre peligro.

En Martinica las protestas han sido una constante desde el inicio de los confinamientos el año pasado. La huelga general ha sido convocada por 17 organizaciones sindicales. La población se moviliza contra el pasaporte sanitario y la vacunación obligatoria, y se han producido numerosos disturbios, saqueos, incendios y barricadas. El 31 de julio quemaron un vacunódromo y una farmacia.

El prefecto de policía de Martinica ha impuesto el toque de queda de 19 a 5 horas “hasta que vuelva la calma” para hacer frente a lo que califica como “violencia urbana nocturna” que comenzó con el intento de imponer los pasaportes sanitarios.

“Grupos de individuos han cometido daños y han montado barricadas”, dice el prefecto. “Se han producido actos de violencia contra las fuerzas de seguridad”, añade. La policía ha detenido a 11 personas y ha incautado varias armas de fuego.

La seguridad se reforzará a partir ahora con un dispositivo más móvil y numeroso para dirigirse a los puntos más difíciles, dice el prefecto.

Por su parte, la prefectura de Guadalupe ha informado de que las fuerzas especiales de la policía habían ayudado a frustrar un ataque a la brigada de la gendarmería en Morne-A-l’Eau, en el centro de Grande Terre. “Se realizaron diez detenciones en todo el departamento”, dijo.

Algunos sindicatos, como FO, y organizaciones, como Attac, han convocado para mañana una manifestación en París en solidaridad con la lucha de la población colonial, la vacunación obligatoria y los pasaportes sanitarios.

—https://francais.rt.com/france/93034-crise-martinique-policier-blesse-par-tirs-fort-de-france

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Crisis insurreccional en Turquía por el desplome de la divisa

El colapso total de la divisa turca ha provocado protestas masivas en todo el país. Decenas de miles de ciudadanos han salido a la calle exigiendo la dimisión del gobierno y la de Erdogan.

La situación se está yendo poco a poco de las manos. El descontento también crece dentro del ejército. Los sueldos de los soldados se han reducido casi a la mitad desde principios de año. Algunos medios afirman que se está gestando un nuevo Golpe de Estado militar, como el de 2016.

Las imágenes de vídeo muestran manifestaciones masivas en varias ciudades turcas. Según diversas previsiones, se espera que la lira turca se deprecie al menos un 10 por ciento de aquí al final de esta semana.

Hasta ahora la policía ha logrado contener a los manifestantes, pero la situación se está volviendo muy grave. Erdogan podría intentar involucrar al ejército, lo que podría llevar a que las tropas se involucren en las protestas contra la situación del país.

El empeoramiento de la divisa turca comenzó después de que el gobierno anunciara que estaba dispuesto a lanzar una operación militar en Siria. Muchos expertos atribuyen la crisis a las ambiciones políticas internacionales de Ankara.

—https://avia.pro/news/v-turcii-nachalis-massovye-protesty-k-buntu-gotovitsya-i-armiya

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En Europa se ha desatado el infierno contra los pasaportes sanitarios

A lo largo del fin de semana se han celebrado manifestaciones contra la vacunación obligatoria y las restricciones sanitarias en Suiza, Croacia, Italia, Irlanda del Norte, Países Bajos y Macedonia del Norte.

En varios lugares las manifestaciones se han celebrado a pesar de las prohibiciones expresas de la policía, aprobadas con el pretexto de la pandemia.

La consigna de los obreros italianos de Trieste, “La gente como nosotros nunca se rinde”, se ha convertido en la consigna más coreada en las manifestaciones de las principales capitales europeas.

Como relatamos ayer, en Holanda, tras las cargas policiales, estallaron disturbios en las calles del centro de Rotterdam. La policía abrió fuego contra los manifestantes. Hay siete personas heridas y 51 detenidos, aunque se espera que haya muchos más tras estudiar las grabaciones de las cámaras de seguridad.

Un testigo presencial, fotógrafo de prensa, declaró a los medios locales que vio casquillos de bala “por todas partes en el suelo”. El partido político Leefbaar Rotterdam afirmó que la ciudad se había transformado en una “zona de guerra”.

Horas después, miles de personas se volvieron a reunir en Ámsterdam. El colectivo organizador, United We Stand Europe, desconvocó la manifestación porque en Rotterdam “se había desatado el infierno”. Pero las personas se reunieron a pesar de todo y desfilaron pacíficamente por las calles de la ciudad, vigilados de cerca por la policía.

Un número similar de manifestantes desafiaron el toque de queda y desfilaron ayer por la ciudad de Breda, al sur de Holanda, cerca de la frontera con Bélgica, portando pancartas con lemas como “No al confinamiento”.

Los organizadores dijeron que se oponían a los planes del Primer Ministro Mark Rutte de excluir a los no vacunados de los bares y restaurantes.

El gobierno holandés ha dicho que quiere aprobar una ley para que las empresas puedan restringir la entrega de pasaportes de vacunas sólo a las personas totalmente vacunadas o que se hayan recuperado del “covid”, lo que excluiría a las personas que den negativo en los tests.

Austria

Las violentas escenas de Rotterdam reflejaron la reacción de gran parte del continente a planes similares anunciados por Austria, Alemania, la República Checa y Eslovaquia, y se informa de que Italia y Grecia también están estudiando medidas para restringir los movimientos de las personas no vacunadas.

Anoche estalló la violencia en Viena cuando 10.000 manifestantes salieron a la calle para manifestarse contra el nuevo confinamiento y la vacunación obligatoria. La policía desplegó unos 1.300 efectivos, que utilizaron megáfonos para decir a los manifestantes que era necesario llevar mascarilla, a lo que hicieron caso omiso.

Cantando “¡Resistencia!” y haciendo sonar silbatos, los manifestantes empezaron a avanzar lentamente por la circunvalación interior de la ciudad. Muchos ondeaban banderas austriacas y llevaban pancartas en las que se burlaban de los dirigentes del gobierno, como el canciller Alexander Schallenberg y el ministro de Sanidad Wolfgang Mueckstein.

Algunos llevaban batas de médico; otros, sombreros de papel de aluminio. La mayoría de las pancartas se centraban en la anunciada vacunación obligatoria: “Mi cuerpo, mi elección”, decía una. Otro pregonaba: “Defendemos a nuestros hijos”.

A media tarde, la multitud había aumentado a unas 35.000 personas, según la policía, y marchaba por la vía de circunvalación interior de Viena antes de volver a dirigirse al centro.

La policía fue fotografiada deteniendo a dos manifestantes. Un portavoz dijo que se habían producido 10 detenciones, por infracción de las restricciones sanitarias.

Los austriacos protestan contra el nuevo confinamiento y la vacunación obligatoria, que el gobierno dijo ayer que se pondría en marcha el 1 de febrero. El canciller austriaco, Alexander Schallenberg, dijo ayer que el país permanecerá confinado durante 10 días, después se reevaluará la situación y podría prolongarlo otros 10 días más.

La mayoría de los comercios cerrarán y se cancelarán los eventos culturales. Los ciudadanos sólo podrán salir de sus casas por determinadas razones, como comprar alimentos, ir al médico o hacer ejercicio.

Las vacunaciones en Austria se han estancado en una de las tasas más bajas de Europa Occidental, por debajo del 66 por ciento. “No hemos conseguido convencer a suficientes personas para que se vacunen”, dijo el canciller Alexander Schallenberg en una conferencia de prensa. “Duele que todavía haya que tomar estas medidas”, añadió el hipócrita.

Italia

En Italia 3.000 personas acudieron al Circo Máximo de Roma para protestar contra los pasaportes de vacunas exigidos en los lugares de trabajo, restaurantes, cines, teatros, centros deportivos y gimnasios, así como para viajar en tren, autobús o ferry de larga distancia, incluso dentro del país.

En Irlanda del Norte, varios centenares de personas que se oponen a los pasaportes de vacunas protestaron ante el ayuntamiento de Belfast, donde el sábado se inauguró el mercado navideño, que exigía una prueba de vacunación o un test negativo para entrar.

El gobierno de Irlanda del Norte votó esta semana la introducción de certificados de vacunación para la entrada en clubes nocturnos, bares y restaurantes a partir del 13 de diciembre.

En Zurich dos mil personas protestaron contra un próximo referéndum para la aprobación de la ley de restricciones pandémicas del gobierno.

En Croacia miles de personas se reunieron en la capital, Zagreb, portando pancartas contra la vacunación y las restricciones a las libertades y derechos fundamentales de las personas.

En el norte de Macedonia, cientos de manifestantes antivacunas se manifestaron el sábado por la tarde en el centro de Skopje contra las órdenes de las autoridades sanitarias para vacunar a la población a la fuerza.

La situación se puede reproducir en la República Checa y Eslovaquia. A principios de esta semana , este país de 5,5 millones de habitantes ha reforzado las restricciones a las personas que no se han vacunado.

Alemania

El gobierno alemán también ha introducido restricciones de movilidad a los no vacunados. Se les ha prohibido el acceso a los restaurantes.

El ministro de Sanidad, Jens Spahn, ha dicho que las vacunas por sí solas no reducirán el número de “casos”. Cuando le preguntaron si Alemania podía descartar un confinamiento total al estilo austriaco, Spahn respondió: “Ahora estamos en una situación -aunque esto produzca una alerta informativa- en la que no podemos descartar nada”. Estamos en una situación de emergencia nacional”, dijo en una rueda de prensa.

El gobierno alemán decidirá las nuevas restricciones sanitarias en función de que las tasas de hospitalización alcancen determinados umbrales, mientras que el viernes sus primeros estados -Sajonia y Baviera- cancelaron todos sus mercadillo navideños.

El martes, Munich, la capital del estado de Baviera, se convirtió en la primera gran ciudad alemana en cancelar su mercadillo navideño por segundo año consecutivo. Las cancelaciones de Sajonia significan que el famoso mercadillo navideño de Dresde también se cancela.

En Alemania se celebran cada año unos 2.500 mercadillos navideños, muy apreciados por los vecinos que acuden a saborear vino caliente y castañas asadas, y a comprar baratijas de temporada en chalets de madera.

Antes de la pandemia, los mercadillos alemanes atraían a unos 160 millones de visitantes nacionales e internacionales al año, que aportaban unos ingresos de entre 3.000 y 5.000 millones de euros.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha dejado claro que cree que los altos niveles de vacunación deberían ser suficientes para evitar futuros confinamientos.

Gran Bretaña está poniendo en marcha las terceras dosis -o refuerzos- para compensar la disminución de la eficacia de las dos primeras dosis.

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Represión

La lucha de los chalecos amarillos cumple tres años

El movimiento de los chalecos amarillos se inció a finales de 2018 a causa de la subida de los precios de la gasolina por los nuevos “impuestos verdes”, un asunto que sigue de máxima actualidad hoy en Europa.

Hasta que el año pasado impusieron los confinamientos, miles de personas se reunieron espontáneamente en refinerías, rotondas y autovías, además de las calles, para protestar por las subidas de los precios.

El movimiento marca la señal del despliegue en Europa de nuevos movimientos sociales de lucha caracterizados por la espontaneidad y, en consecuencia, por la falta de un programa político. Quienes debieron ponerse al frente no existen (o no lo hicieron), e incluso lo despreciaron recurriendo, como ahora, al mito de que eran “de extrema derecha”.

Como cualquier movimiento espontáneo, los chalecos amarillos no se arrugaron nunca frente a la brutal represión policial y respondieron en la medida de sus posibilidades. “No se puede hacer una tortilla sin romper antes los huevos”, ha sido una de sus consignas.

Hasta las actuales movilizaciones contra el pasaporte de vacunas, los chalecos amarillos protagonizaron el movimiento de masas más importante desde Mayo de 1968. La lucha creció imparable no por sus motivaciones inmediatas, sino por la existencia de un malestar de fondo, que es característico de Europa y que se está reproduciendo en la lucha contra los pasaportes de vacunas y demás medidas de represión sanitaria.

En su punto álgido, hubo más de 300.000 manifestantes en las calles en contra del gobierno, pero hubo jornadas en las que participaron hasta 1.300.000 personas cortando las carreteras de Francia. No fueron batucadas ni procesiones festivas.

Sólo en el primer año de manifestaciones la policía detuvo a más de 10.000 manifestantes, que dieron lugar a 3.100 condenas y 400 penas de prisión. Se registraron entre 10 y 13 muertes en las manifestaciones, cerca de ellas o después de ellas, y entre los miles de heridos, 24 manifestantes perdieron un ojo tras ser alcanzados por balas de goma disparadas por la policía. Muchas otras fueron hospitalizadas con lesiones graves causadas por la brutal represión policial.

Pero lo que obligó al gobierno francés a ceder no fue el número sino, sobre todo, la determinación del movimiento. Macron tuvo que suprimir el impuesto sobre los carburantes e incluso recientemente ha prometido un bono de 100 euros a seis millones de personas de bajos ingresos para compensar el aumento de los precios de la gasolina.

Como tantos otros, el movimiento quedó paralizado el año pasado por los confinamientos y cuando volvió a levantar cabeza no era el mismo de antes porque a los problemas originales se habían sumado otros, derivados de la brutalidad sanitaria. Los que siguen en la batalla se han sumado a la lucha contra el pasaporte de vacunas.

Las condiciones siguen ahí latentes para que vuelva a explotar un fuerte movimiento popular de protesta. La emisora Europe 1 informó en un sondeo confidencial de que los ánimos siguen muy caldeados en Francia. “Una medida malinterpretada, una novedad o una controversia podrían encender la pólvora”, concluía.

En primavera hay elecciones presidenciales y Macron tiene que impedir otra revuelta masiva si quiere mantener la poltrona.

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Economía

Triunfan las movilizaciones campesinas en India: el gobierno deroga las tres leyes ‘negras’

El gobierno de India va a derogar las tres leyes de reforma agraria que durante casi un año han desencadenado masivas protestas de los campesinos, dijo el viernes el primer ministro, Narendra Modi, que tras un año de movilizaciones se ha visto obligado a claudicar.

“Hemos decidido derogar las tres leyes agrícolas. Empezaremos el proceso constitucional para anular las tres leyes en la sesión parlamentaria que empieza a finales de mes”, dijo Modi en un discurso.

“Pido a todos los agricultores que participan en la protesta […] que vuelvan a sus casas, a sus seres queridos, granjas y familias”, añadió, pidiendo “comenzar de cero y avanzar”.

Desafiando las restricciones sanitarias, desde noviembre del año pasado miles de campesinos, muchos de ellos del estado norteño de Punjab, estaban acampados en los confines de la capital, Nueva Delhi, en lo que ha supuesto uno de los mayores desafíos al gobierno de Modi.

Casi dos tercios de los 1.300 millones de indios deben su subsistencia a la agricultura, un sector que siempre ha sido un campo de minas para la oligarquía dominante.

La reforma “negra” se aprobó en septiembre del año pasado para dejarar a los campesinos a merced de las grandes multinacionales agrarias.

Las protestas tomaron un cariz violento en enero, cuando un desfile de tractores en Nueva Delhi se transformó en una embestida que causó la muerte de un campesino y dejó heridos a cientos de policías.

El mes pasado, ocho personas murieron en disturbios en el estado de Uttar Pradesh, al norte de India.

Crónica de un año de luchas campesinas en India:
— La crisis de agricultura en India: monopolismo y control de los grandes mercados internacionales
— El campesinado se levanta contra el dominio monopolista de las grandes empresas agrarias de India
— 200 millones de trabajadores salieron a la huelga en India contra la política económica del gobierno
— Un muerto en las movilizaciones campesinas de India contra la política agraria del gobierno
— El campesinado ha bloqueado las carreteras estratégicas que recorren India

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Represión

39 manifestantes han muerto en las protestas en Sudán contra el Golpe de Estado militar

Al menos 11 manifestantes murieron el miércoles en los suburbios del norte de Jartum, la capital de Sudán, durante las protestas populares contra el Golpe de Estado militar. Al día siguiente las manifestaciones continuaron y fueron dispersadas por la poicía con el lanzamiento de gases lacrimógenos.

En la mañana del jueves, mientras se restablecían las comunicaciones telefónicas, que fueron por el gobierno durante la represión, la policía volvió a intentar dispersar a los manifestantes que permanecían en sus barricadas en los suburbios del norte de la capital. Allí, al menos once personas, entre ellas una mujer, fueron acribilladas el miércoles por balas disparadas, según un sindicato de médicos, por los antidisturbios, que apuntaban “a la cabeza, el cuello o el torso”. En total, desde el golpe, 39 personas, entre ellas tres adolescentes, han muerto y cientos han resultado heridas.

Después de más de tres semanas de apagón de internet -que continuaba ayer- la brutal desconexión de los 45 millones de sudaneses ha iniciado la movilización: donde los manifestantes eran decenas de miles el 30 de octubre y el 13 de noviembre, esta vez, sólo eran miles el miércoles.

Frente a ellos, la policía era igual de numerosa, bloqueando los puentes que unen Jartum con sus suburbios y las avenidas que suelen recorrer los manifestantes desde 2019 para derrocar a Omar Al-Bashir y luego al general Abdel Fattah Al-Burhane, director del golpe militar. Ayer se desplegaron de nuevo e intentaron despejar las barricadas en el norte de Jartum.

El día anterior una manifestante de 42 años, Soha, denunció una feroz represión con continuos disparos de gases lacrimógenos y granadas de sonido. En el país donde más de 250 manifestantes fueron asesinados durante la revuelta que puso fin a 30 años de dictadura en 2019, una de las puntas de lanza del levantamiento de entonces, la Asociación Profesional Sudanesa, denunció crímenes contra la humanidad.

Para este movimiento, a pesar de todo, la masacre del miércoles no hace más que reforzar las consignas: “ninguna negociación, ninguna asociación, ningún compromiso” con el ejército, coreadas desde el 25 de octubre en las calles de Sudán, a pesar de los cientos de detenciones de militantes, periodistas o simples transeúntes. La policía ha dicho que no abrirá fuego y la televisión pública ha anunciado una investigación sobre los manifestantes muertos.

El miércoles por la noche el sindicato de médicos acusó a la policía de perseguirlos en los hospitales y de disparar granadas de gas lacrimógeno contra los heridos y las ambulancias. El 25 de octubre, el general Burhane reorganizó una transición que se tambaleaba desde hacía meses. Apartó a casi todos los civiles del poder y puso fin a la sagrada unión formada en 2019 por civiles y militares.

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Salud

El Tercer Mundo declara la guerra a las vacunas

“¿Por qué en Papúa Nueva Guinea tienen pavor a las vacunas?”, se pregunta un columnista de El País (*). Solo un 1,7 por ciento de los habitantes de esta región suroeste del Pacífico han recibido la pauta completa. Algunos responsables de la campaña de vacunación han sido amenazados de muerte y atacados porque los consideran parte de una “campaña de terror”.

La oposición frontal a las vacunas es algo característico de las colonias del Tercer Mundo, que tienen una amplia experiencia con todo tipo de fármacos que se han ensayado en sus cuerpos, con consecuencias drámáticas que los imperialistas y sus cómplices se cuidan muy bien de silenciar.

Los “progres” se lamentan de que las vacunas no han llegado al Tercer Mundo. Han tenido buena suerte (hasta ahora). Pero a los países a los que han llegado, no se quieren vacunar porque los que siempre han sido esclavos saben apreciar muy bien el verdadero significado la libertad. En Benin el antiguo Secretario General de la Confederación Sindical de Trabajadores, Paul Esse Iko, se ha opuesto a los planes del gobierno para vacunar obligatoriamente a la población.

El viernes los dirigentes sindicales de Guadalupe se reunieron para anunciar una huelga general indefinida a partir del lunes contra la vacunación obligatoria y los pasaportes sanitarios.

La oposición generalizada a las vacunas amenaza con enviar a la calle a miles de trabajadores, a pesar de lo cual no aceptan vacunarse. Mañana empezarán a llegar las cartas de despido.

En la rueda de prensa, Maité Hubert M’Toumo, secretario general de la UGTG, lo dejó muy claro: “Desde septiembre, el Estado francés ha decidido reabrir las hostilidades […] todos los médicos, las enfermeras pueden recibir una carta para prohibirles trabajar. Esto significa que, a partir del lunes, el Estado francés, que hablaba de guerra, acaba de declararnos la guerra. La situación es catastrófica, miles de trabajadores están afectados y quieren despedirlos descaradamente, sin plazo de impugnación. No podemos aceptarlo, no es posible. El pueblo de Guadalupe está en peligro y desde el momento en que se declara la guerra, estamos obligados a responder. A partir del lunes, la guerra está declarada, nada funcionará, tenemos que organizarnos para que nada funcione: lunes, martes, miércoles, jueves… todos los días”.

“No tenemos elección, tenemos que estar juntos, todas las categorías socioprofesionales, todos los guadalupeños. A partir del lunes habrá dos bandos, el del Estado francés que ha decidido mancillarnos y el de todos los que se oponen a lo que quieren poner en marcha. Y el otro bando que quiere proteger el país para vivir en libertad. El presidente francés dijo que las vacunas son la libertad, por lo que la libertad está condicionada a una vacuna, una vacuna que no está controlada, una vacuna que genera efectos secundarios cada vez más graves. ¿Esto es libertad? No es posible. Así que a partir del lunes, ¡se declara la guerra!”

En julio la intersindical de los trabajadores de Martinica ya inició una huelga general contra la vacunación obligatoria, que se prolongó hasta el mes pasado con un claro triunfo de los trabajadores. El director del Hospital Universitario anuló la orden de exigir al personal del hospital el pasaporte sanitario para entrar a trabajar.

En Polinesia el vicepresidente del gobierno, Tearii Alpha, fue destituido la semana pasada porque no se quería vacunar.

(*) https://elpais.com/actualidad/the_conversation/2021-11-12/por-que-en-papua-nueva-guinea-tienen-pavor-a-las-vacunas.html

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Sabotaje contra un tren para protestar contra el estado de emergencia en Chile

Un descarrilamiento y quema de vagones de un ferrocarril de la empresa Fepasa se produjo en Victoria, Provincia de Malleco, en la región de la Araucanía durante la madrugada de hoy.

Un grupo de desconocidos arrancaron los rieles del ferrocarril cerca del cruce Queipul, a la altura de un servicentro Copec, en la comuna de Victoria.

Victoria es la segunda ciudad más poblada de la provincia de Malleco, que se encuentra bajo el estado de emergencia impuesto por el Presidente en funciones, Sebastián Piñera, quien extendió la medida que se inició el 12 de octubre pasado y que se extenderá hasta el 11 de noviembre, cuando será revisada por el Congreso.

El estado de emergencia ha supuesto la masiva presencia policial y militar en las zonas donde las comunidades mapuche se han levantado para recuperar sus tierras. Pese a esta masiva presencia policial, militar, armamento, maquinaria y tecnología de guerra, se produjo el hecho bajo las narices de la policía chilena.

Los enfrentamientos entre los mapuches y la policía chilena han aumentado en los últimos años. Proliferan los atentados incendiarios contra iglesias, quema de viviendas, ataques armados contra conductores en caminos rurales. Este año ha habido 1.475 sabotajes rurales, lo que representa un 46 por ciento más de los que se registraron en el mismo período del año pasado.

En lo que llevamos de año ha habido 462 detenidos, lo que corresponde al 53 por ciento de las detenciones de los últimos 4 años en la zona de conflicto.

Varios mapuches y campesinos, los mismo que policías, han muerto en los enfrentamientos, lo que ha conducido al gobierno a enviar al ejército para reforzar la actuación de los Carabineros.