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La retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán sólo es una artimaña bélica

La retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán es una artimaña bélica que muestra los cambios operados en la manera de dirigir las guerras modernas, como ya se ha visto en Siria. El Pentágono la llama “reducción de firma”. Se trata de mantener una presencia militar lo más reducida posible, junto a la continuación de las actividades de la CIA que, por su propia naturaleza, no es ostensible.

En el caso de Afganistán, el ejército estadounidense quiere hacer salir a los talibanes “a campo abierto” para entablar batallas simétricas en las que sus fuerzas puedan ser aniquiladas, bien por comandos de operaciones especiales, bien a través del ejército afgano.

El general Petraeus implementó la nueva estrategia en Irak en 2007 y también está operativa a los países del cuerno de África, donde opera contra los yihadistas.

Es un nuevo tipo de guerra, mucho más barata y menos aparatosa porque el grueso de las fuerzas son delegados locales. La CIA y los comandos especiales, con el apoyo de la fuerza aérea, dirigen al ejército afgano en las operaciones militares sobre el terreno y las adiestran permanentemente.

Una guerra barata se puede prolongar en el tiempo y requiere que una parte del dinero vaya a los bolsillos de los “señores de la guerra”, los partidos políticos, las ONG, la policía…

Se trata de una guerra a través de los cómplices locales del imperialismo y del tradicional “divide y vencerás”. Para ello la embajada de Estados Unidos debe enfrentar a unas religiones con otras, a unas etnias con otras y a unas tribus con otras.

El dinero y las armas se entregan a las etnias y religiones que se mantienen leales a Washington y sólo hay que esperar que dicha lealtad se mantenga en el tiempo, porque la Guerra de Siria ha demostrado es muy frecuente que muchos juren fidelidad y luego cambien de bando.

Los programas militares de “reducción de firma” comprenden también la intoxicación en las redes sociales y la subcontratación de mercenarios y empresas privadas de seguridad. Hace ya años que la mayor parte de las tropas de Estados que están presentes en Afganistán operan bajo la forma de contratos con el gobierno de Kabul.

Afganistán dejará de ser noticia gracias a la “reducción de firma”. Las operaciones militares aparecerán como si formaran parte de la actividad de la policía local, como operaciones “antiterroristas”.

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Rusia dispara contra un buque de guerra británico cerca de Crimea

Ayer Rusia disparó contra un buque de guerra británico que había entrado en sus aguas territoriales en las proximidades de Crimea. El Ministerio de Defensa británico negó que se produjera el incidente, afirmando que “no se hicieron disparos de advertencia contra el HMS Defender” (1).

Los británicos han vuelto a hacer el ridículo porque a bordo del buque viajaba Jonathan Beale, corresponsal británico de la BBC, que ha confirmado los disparos. Según Beale, sae trató de una provocación británica porque las armas del barco fueron cargadas previamente y la tripulación ocupaba sus puestos de combate (2).

El buque de guerra cambió de rumbo sólo después de los disparos de advertencia de los barcos y aviones rusos, para dirigirse a Georgia.

El buque partió de Ucrania, un país que reclama las aguas territoriales de Crimea, pero el Reino Unido no tiene costas en el Mar Negro. Según el Ministerio de Defensa británico, el buque estaba realizando un “paso inocente por las aguas territoriales ucranianas de acuerdo con el derecho internacional”. Pero enviar cañoneras a Crimea es tan poco inocente como navegar con un portaaviones en el Mar de China Meridional.

Los buques de guerra británicos no infestan el Mar Negro con intenciones pacíficas, y no hay razón para que entren en aguas disputadas cerca de la costa de nadie. No se trata de una cuestión de libertad de navegación en el sentido de la Convención de la ONU sobre Derecho Marítimo. El Mar Negro es un callejón sin salida y un buque de guerra británico no puede dirigirse a ninguna parte del Reino Unido en virtud del derecho de paso inocente que le obligaría a cruzar las aguas costeras de Crimea.

Hace dos años y medio, tras de la provocación ucraniana en el estrecho de Kerch, fue Reino Unido quien decidió tentar a Rusia enviando un barco militar a las aguas territoriales de Crimea.

Existe un derecho de paso al puerto ucraniano de Odesa, pero eso no requiere en absoluto pasar cerca de Crimea. Existe un derecho de paso por el estrecho de Kerch, que Rusia ha respetado hasta ahora. Rusia no sólo tiene el derecho sino también el deber de hacer respetar las vías marítimas para una navegación segura en el Estrecho, al igual que Reino Unido lo hace en Dover, en el Canal de la Mancha.

Ante la proximidad de las maniobras conjuntas “Sea Breeze”, Rusia ha vuelto a prohibir, como medida de seguridad, el paso de los buques de la OTAN por determinadas zonas cercanas a Crimea, y por el estrecho de Kerch, por si acaso algún misil pierde su rumbo.

Empezará una nueva campaña de rusofobia, y no se trata de buques de guerra rusos cerca de la costa británica, sino de buques de guerra británicos en una zona en la que no tienen nada que hacer.

(1) https://www.theguardian.com/world/2021/jun/23/russian-ship-fired-warning-shots-at-royal-navy-destroyer-hms-defender-moscow-says
(2) https://www.bbc.com/news/world-europe-57583363

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La OTAN tiene un programa que resume la ideología típica de la posmodernidad: B3M

En su última reunión, celebrada en Bruselas, la OTAN ha acuñado el término B3W (Build Back Better World, reconstruir un mundo mejor) con varios significados. Aparentemente es una respuesta simétrica a la nueva Ruta de la Seda que trata de llevar a cabo China y, en consecuencia, de seguir acosándola en sus fronteras occidentales.

Pero también se refiere a la “amenaza rusa”, que aparece mencionada 63 veces en el comunicado final, para que no queden dudas. El remedio a estos males es siempre el mismo: rearme y aumento del gasto militar, que deberá alcanzar una cifra fabulosa, por encima de los 1.000 millones de dólares.

Pero si a los programas de la OTAN se les borra la palabrería típica sobre los países del Eje del Mal, parece una organización posmoderna, del estilo de la de Errejón, BNG o cualquier otra “ecosocialista”. No es posible diferenciar el lenguaje de unos y otros.

La OTAN califica el proyecto B3M como “verde” e “inclusivo”. Incluso Boris Johnson fue un poco más allá en su infinita estulticia: la construcción de infraestructuras debe ser más “neutral” o “femenina”.

La Casa Blanca caracteriza a B3M como una “asociación de infraestructuras transparente, de alto nivel y basada en valores” que “movilizará el capital del sector privado en cuatro áreas de interés -clima, salud y seguridad sanitaria, tecnología digital e igualdad de género- con inversiones catalizadoras de nuestras respectivas instituciones de desarrollo”.

Son los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, la síntesis del recetario que inculcan a los niños antes de que vayan a la universidad a culminar el lavado de cerebro: pandemias, móviles, CO2 y queer. En torno a esta receta, el imperialismo ha creado en todo el mundo otros tantos movimientos dopados de subvenciones que se dedican a darle un carácter reivindicativo a su propio programa.

La OTAN promete un diluvio de dinero para implementar el programa BW3: 100.000 millones de dólares, una parte del cual irá a parar a ese reformismo posmoderno y sus medios “alternativos”, como Contexto, que lo mismo defiende el toque de queda que al bielorruso Protasevitch, porque todo forma parte del mismo paquete ideológico.

Ya lo dijo Lenin hace un siglo: no hay manera alguna de diferenciar al imperialismo de lo que él calificaba como “socialimperialismo”, que entonces era la socialdemocracia casi exclusivamente y hoy esa constelación de oportunistas de la misma receta. Los países de la OTAN quieren que en la calle les exijan cumplir el programa que quieren implementar de antemano. No es que se les haya ocurrido a ellos, sino que cumplen con la “voluntad popular”. En eso consiste la democracia.

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La OTAN activará la defensa colectiva ante ‘amenazas híbridas’ y ‘ataques en el espacio’

La guerra ya no es lo que era. Los que hablan del “peligro de guerra” están a la espera de algo que no va a regresar nunca: grandes ejércitos operando en una extenso campo de batalla con sus artilugios característicos, como tanques, aviones, morteros…

Hace ya muchos años que ningún escenario bélico se describe en esos términos, sino en otros, como “reducción de firma” que no sólo no llaman la atención, sino que pasan mucho más desapercibidos. Cuando el campo de batalla es internet, casi nadie habla de guerra, ni hay protestas, ni denuncias, ni pancartas.

Lo mismo ocurre si el campo de batalla es el espacio, a pesar de que desde 2016 la OTAN lo considera como un dominio operativo por derecho propio, junto con los entornos terrestre, naval y aéreo. Los ejércitos más importantes del mundo tienen unidades de guerra aeroespacial.

Tanto el espacio exterior como el ciberespacio están militarizados, o sea, vigilados por unidades militares con armas específicas para combatir en dichos escenarios: láseres, misiles, ordenadores…

“La OTAN no tiene intención de colocar armas en el espacio. Pero debemos asegurarnos de que nuestras misiones y operaciones cuenten con el apoyo adecuado”, explicó Jens Stoltenberg, secretario general de la Alianza Atlántica, en 2019.

La cumbre de la organización imperialista que acaba de celebrarse en Bruselas ha vuelto a insistir en la “creciente importancia” del espacio: “Los ataques hacia, desde o en el espacio representan un verdadero desafío para la seguridad de la Alianza, cuyo impacto podría amenazar la prosperidad, la seguridad y la estabilidad de los países y del área euroatlántica, y podría tener un efecto en las sociedades modernas tan perjudicial como un ataque convencional”.

La OTAN considera que tales ataques “podrían dar lugar a la invocación del artículo 5” del Tratado del Atlántico Norte, que es el de los mosqueteros: “uno para todos y todos para uno”. Una acción hostil contra un país miembro activa la cláusula de defensa colectiva.

El comunicado precisa que “corresponde al Consejo del Atlántico Norte decidir, caso por caso, las circunstancias de una invocación del artículo 5 a raíz de tales ataques”.

La defensa colectiva también cubre las “amenazas híbridas”, es decir, ataques “por debajo del umbral de conflicto”, la mayor parte de las cuales ni siquiera se pueden atribuir a un enemigo definido. Su objetivo es el de obtener una ventaja estratégica. Entre ellas se encuentran la interferencia en los procesos electorales, el despliegue de grupos armados irregulares, las acciones clandestinas (sabotajes, asesinatos selectivos) y los ciberataques.

Este tipo de ataques se ha acelerado en los últimos años y su origen siempre se busca en los mismos países, Rusia, China, Corea del norte, aunque la mayor parte de ellos son autoataques o ataques de bandera falsa o, simplemente, ficciones que sirven para mantener la tensión internacional.

En su comunicado la OTAN repasa muchas de las agresiones características de la posmodernidad bélica, como “los intentos de interferir en las elecciones”. Las campañas de desinformación son otra de sus obsesiones y por eso en todo el mundo han aparecido los “verificadores de hechos”, como los de la agencia EFE, Maldita o Newtral, que han militarizado internet mediante una vigilancia de las noticias procedentes de fuentes independientes, que ellos califican como “falsas”.

En 2018 un informe del diputado británico Lord Jopling, aportado a una sesión de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN, defendió la aprobación un “artículo 5 bis” al Tratado fundacional para poder activar la defensa colectiva en caso de ataques híbridos contra un aliado.

“En estos tiempos de guerra híbrida, tenemos que recurrir al artículo 3, que habla de cooperación y asistencia mutua sin llegar a la defensa colectiva, y al artículo 4, que obliga a los aliados a consultarse cuando la seguridad de uno de ellos está amenazada. La acción colectiva depende de una evaluación unánime de la amenaza, que las tácticas híbridas de Rusia están diseñadas para impedir”, explicó Lord Jopling.

Pues bien, cuatro años después, la OTAN ha dado un paso más: a partir de ahora, las “amenazas híbridas” también estarán cubiertas por el artículo 5 porque así se ha aprobado en la reciente cumbre de Bruselas. “Aunque la responsabilidad principal de responder a las amenazas híbridas corresponde a la nación objetivo, la OTAN está preparada, por decisión del Consejo, para ayudar a un Aliado en cualquier fase de una campaña híbrida contra él, incluso mediante el despliegue de un equipo de apoyo híbrido”, decía el comunicado final.

El texto añade: “En los casos de guerra híbrida, el Consejo puede decidir invocar el artículo 5 del Tratado de Washington, como en el caso de un ataque armado”. El umbral de guerra se ha bajado considerablemente: “Los aliados individuales pueden considerar, cuando sea apropiado, atribuir actividades híbridas y responder de manera coordinada, quedando entendido que la atribución es una prerrogativa de la soberanía nacional”.

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Las grandes potencias han aumentado el número de ojivas nucleares en sus fuerzas operativas

El año pasado las potencias nucleares aumentaron el número de ojivas en sus fuerzas operativas, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo en un informe presentado el lunes.

A principios del año pasado, 9 potencias nucleares, entre ellas Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte, poseían un total de 13.400 unidades de armas nucleares. Aunque ahora tienen 13.080 unidades, el número de ojivas nucleares actualmente desplegadas en las fuerzas operativas ha aumentado a 3.825 desde las 3.720 del año pasado. Alrededor de 2.000 de ellas, en su mayoría pertenecientes a Rusia y Estados Unidos, estaban en alerta.

Rusia ha aumentado su arsenal militar en unas 180 ojivas, principalmente mediante el despliegue de misiles intercontinentales tierra-tierra con varias ojivas intercontinentales, así como de misiles submarinos.

La cantidad de fuerzas nucleares estratégicas de Rusia y Estados Unidos se mantuvo dentro del marco del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas de 2010 (Start 3), que no limita el número total de ojivas nucleares.

“Aunque la prórroga del nuevo tratado Start entre Rusia y Estados Unidos en febrero fue un alivio, las perspectivas de un mayor control bilateral de las armas nucleares entre las superpotencias nucleares siguen siendo escasas”, afirma Hans Kristensen, colaborador del Programa de Desarme Nuclear y Control de Armas del Instituto.

Según Kristensen, Rusia y Estados Unidos poseen conjuntamente más del 90 por ciento de las armas nucleares del mundo. Ambos países tienen amplios y costosos programas para reemplazar y modernizar sus ojivas nucleares, sus sistemas de lanzamiento balístico y aéreo, y sus capacidades de producción. Cada vez prestan más atención a las armas nucleares en sus estrategias para garantizar su seguridad.

El informe del Instituto afirma que las otras siete potencias nucleares están planeando desarrollar o desplegar nuevos sistemas o están indicando tal intención.

Refiriéndose a la Revisión Integrada de Seguridad, Defensa, Desarrollo y Política Exterior del gobierno británico, publicada a principios de 2021, el informe del Instituto habla de un cambio en la política de Reino Unido, que antes estaba orientada a la reducción del arsenal nuclear, con el techo elevado de 180 a 260 unidades ahora.

Según el informe, China está llevando a cabo una amplia modernización y refuerzo del armamento estratégico. Una tendencia similar se observa en India y Pakistán.

Corea del Norte también sigue ampliando su programa nuclear, que es un componente central de su estrategia de seguridad. A pesar de la ausencia de ensayos nucleares, incluidos los misiles de largo alcance el año pasado, el país ha seguido produciendo material fisible y desarrollando misiles de corto y largo alcance.

“La entrada en vigor del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares a principios de 2021 subraya la creciente brecha entre los estados con armas nucleares que invierten en el futuro a largo plazo de sus fuerzas nucleares y otros países que esperan el progreso del desarme nuclear prometido por el Start”, según Matt Korda, investigador del Programa de Desarme Nuclear, Control de Armas y No Proliferación del Instituto.

—https://www.sipri.org/media/press-release/2021/global-nuclear-arsenals-grow-states-continue-modernize-new-sipri-yearbook-out-now

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Francia reduce el número de tropas que ocupan el norte de África

Tras más de ocho años de ocupación militar, ayer Macron anunció el cierre de algunas bases y una reducción de tropas francesas en el Sahel, que será sustituida por una “alianza internacional” con participación europea.

Francia viene sufriendo un revés tras otro en el norte de África y la situación se ha complicado en las últimas semanas. El país clave en la región, Malí, ha sufrido dos golpe de Estado en menos de un año, lo que ha llevado a París a suspender sus operaciones conjuntas con el ejército malienses.

El presidente de Chad, Idriss Deby, un peón fiel a cualquier orden procedente de París, murió recientemente.

Francia mantiene a más de 5.000 soldados dentro de la Operación Barjan, que Macron da por terminada “como operación exterior”. Ahora busca socios, no sólo en Europa, sino también entre los Estados de la región.

En 2023 las tropas francesas se reducirán a la mitad, que seguirá siendo una presencia “significativa”, dice el comunicado oficial. París cuenta con la internacionalización de la ocupación para acompañar en el combate a unas fuerzas locales insuficientemente equipadas y entrenadas.

La lucha contra los yihadistas se hará con fuerzas especiales estructuradas en torno a la Operación Takuba, que tiene un alcance europeo.

En febrero, durante una cumbre en Yamena con los miembros de la organización G5 Sahel, que reúne a cinco países de la zona (Mauritania, Malí, Burkina Faso, Níger y Chad), el presidente francés aplazó el plan de reducción de tropas para mantener la ocupación militar.

El pretexto para la ocupación militar del norte de África son los yihadistas. En la región operan el Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS) y las organizaciones afiliadas a Al-Qaeda agrupadas en el GSIM (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes).

Ante la proximidad de las elecciones presidenciales de 2022, la ocupación militar militar a largo plazo también plantea crecientes dudas en Francia, donde 50 soldados han muerto en combate desde 2013.

Macron deploró que la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) haya reconocido al coronel Assimi Goita como presidente de la transición en Mali, tras un segundo golpe de Estado por su parte en nueve meses.

Pero a su vez Macron ha sido criticado en Francia por apoyar la transición militar en Chad tras la muerte de Idriss Deby, que sentó un precedente para los golpistas de Mali.

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Guerra psicológica

Ya no es conspiranoico hablar de ovnis porque el Pentágono ha confirmado su existencia

Como hemos explicado tantas veces, una tesis es conspiranoica y anticientífica en función de quién la exprese. Da igual que sea sobre virus que sobre ovnis. En medio de la avalancha de intoxicación sobre los primeros, los virus, ha comenzado la intoxicación sobre la segunda, los ovnis.

Antes los ovnis era un asunto del que sólo se ocupaban elementos como Iker Jiménez, o sea, que resultaba ridículo el mero hecho de hablar de ellos. Antiguamente a los ovnis los llamaban “platillos volantes”. Fueron característicos de la Guerra Fría y lo que se llamó “la conquista del espacio” por los soviéticos: el vuelo tripulado de Gagarin, el lanzamiento del Sputnik…

Los soviéticos habían llegado al cielo y en Estados Unidos hablaban de platillos volantes y marcianos, o sea, lo que hoy llaman extraterrestres y exobiología.

Ahora los avistamientos de ovnis ya no están en los expedientes secretos del Pentágono y las seudociencias se han puesto de moda, de la mano de los medios de intoxicación más “prestigiosos”, esos cuyas noticias nunca son bulos, no necesitan fuentes, ni verificadores de hechos que las contrasten. “Los ovnis existen y el Pentágono lo ha confirmado: ¿por qué no nos lo tomamos en serio?”, pregunta GQ (1).

Los ovnis ya no son cosa de magufos. Ya podemos hablar sobre ellos sin miedo de que nos acusen de chalados. Hace un año el New York Times escribió sobre tres vídeos de ovnis desclasificados por la Marina. La semana pasada el New Yorker publicó otro y la veda se ha abierto en la prensa mundial, incluso en la deportiva (2). El Pentágono es la fuente para hablar de ovnis y los medios estadounidenses ejercen de correa de transmisión.

Los ovnis desafían las leyes de la física, e incluso las de la lógica. Pero eso no significa que sea mentira, un fraude, sino todo lo contrario. Al argumento se le da una vuelta de tuerca para decir que se trata de extraterrestres, una civilización avanzada. Posiblemente acabaremos leyendo que los ovnis proceden de un laboratorio chino.

La palabra “ovni” es un acrónimo para referirse a algo no identificado. Por lo tanto, cualquier cosa puede ser un ovni o, en otraas palabras, los ovnis no son nada. Lo que les da credibilidad son las fuentes que propagan los avistamientos, que ahora proceden de los despachos oficiales, e incluso del mismo Pentágono, un origen del que no cabe dudar. “La confesión del Pentágono sobre los ovnis lo cambia todo”, dice El Confidencial (3).

Los que han cambiado no son, pues, los ovnis sino el Pentágono, que los ha sacado del armario, y hay que preguntarse por los motivos de ello. La explicación es la misma que con los virus, que son siempre una amenaza. Los ovnis y los extraterrestres también son una amenaza porque si Estados Unidos no tuviera amenazas, tampoco tendría armas y sin ellas no hay dinero.

El nuevo jefe de la NASA, Bill Nelson, se ha subido al carro y quiere “investigar” la existencia de ovnis. En una entrevista publicada el martes, Nelson dijo que nadie -ni siquiera la dirección de la agencia espacial- sabe qué son exactamente los ovnis detectados por las fuerzas de la Marina (4). La NASA hace lo mismo que el Pentágono: cuando necesita dinero excita la imaginación de los diputados que aprueban los presupuestos con leyendas sobre ovnis y extraterrestres.

Las amenazas de la OMS se llaman virus y pandemias. Su solución son vacunas. Las del Pentágono son extraterrestres y su remedio son las armas.

No sabemos nada de los extraterrestres, excepto que quieren acabar con Estados Unidos y su estilo de vida, lo cual es intolerable. En todas las películas de extraterrestres aparece el ejército para salvar al mundo de sus pretensiones de invadirnos. Hay que matarlos en cuanto pisen el suelo terrícola. Para ello, el Pentágono necesita nuevas armas, más sofisticadas, y más dinero para fabricarlas.

Esta película ya la vimos en los ochenta, cuando Reagan inventó la “guerra de las galaxias” para acabar con la URSS. “Los funcionarios de inteligencia creen que al menos algunos de los fenómenos aéreos podrían ser obra de la tecnología experimental de una potencia rival, muy probablemente Rusia o China”, según el Times. “Un alto funcionario informado del asunto dijo sin dudar que los funcionarios estadounidenses sabían que no era tecnología estadounidense. Añadió que los funcionarios de inteligencia y militares temían que China o Rusia estuvieran experimentando con la tecnología hipersónica” (5).

De esta manera pasamos a un asunto más terrenal: los extraterrestres son países como Rusia, China, Corea o Irán, y las naves espaciales son en realidad armas hipersónicas para las cuales el Pentágono no está suficientemente preparado. Tanto si son extraterrestres como rusos, la conclusión es la misma: el ejército de Estados Unidos necesita más armas y más dinero para fabricarlas.

(1) https://www.revistagq.com/noticias/articulo/ovnis-existen-pentagono-confirmacion
(2) https://www.marca.com/tiramillas/actualidad/2021/05/31/60b46796ca47411c1b8b45c1.html
(3) https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2019-07-21/confesion-pentagono-ovnis-cambia-todo-area-51_2018738/
(4) https://edition.cnn.com/2021/06/04/tech/ufos-nasa-study-scn/index.html
(5) https://caitlinjohnstone.substack.com/p/msm-wastes-no-time-using-senate-ufo

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Pakistán se niega a albergar bases militares estadounidenses

El ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Shah Mahmood Qureshi, ha anunciado que su gobierno se niega a albergar bases militares estadounidenses, según el periódico Daily Pakistan.

En respuesta a un artículo publicado por los medios de comunicación estadounidenses sobre bases en un país del sur de Asia para operaciones en Afganistán, Qureshi dijo que “el actual gobierno ha informado a todos los partidos políticos de que no tiene intención de permitir ninguna base militar estadounidense en suelo pakistaní”.

El jefe de la diplomacia pakistaní comentó un informe de un periódico estadounidense, subrayando que “puede ser una expresión de su deseo, pero no se puede permitir que dirijan operaciones militares desde Pakistán, ya que tenemos que tener en cuenta nuestros propios intereses”.

El New York Times informó el lunes de que “Estados Unidos sigue apostando por Pakistán como base militar en la región, aunque algunos funcionarios estadounidenses creen que las negociaciones se han estancado por el momento”.

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Drones de combate turcos han atacado a la población libia sin seguir instrucciones de seres humanos

La guerra de las máquinas contra los seres humanos ya no es ninguna película, según afirma la ONU en un informe de 500 páginas sobre la situación en Libia que publicó en marzo.

Los drones de combate Kargu-2, fabricados por la empresa turca STM, persiguieron a la población sin seguir instrucciones procedentes de seres humanos.

“Los convoyes logísticos en retirada y las unidades de las fuerzas afiliadas a Haftar fueron perseguidos y tiroteados a distancia por drones de combate o sistemas de armas letales autónomas”, dice el informe.

Los sistemas automáticos de armas “habían sido programados para atacar objetivos, sin necesidad de una conexión de datos entre el operador y la munición y, por lo tanto, estaban realmente en modo de búsqueda automática», añade la ONU.

El documento no dice si hubo víctimas o heridos como resultado de los ataques, pero los expertos de la ONU dicen que “el acoso constante de drones de combate, combinados con sistemas de armas letales autónomas” ha ocasionado la “derrota de las fuerzas afiliadas a Haftar en el oeste de Libia”.

“Kargu puede utilizarse eficazmente contra objetivos tanto estáticos como móviles gracias a su capacidad de procesamiento de imágenes en tiempo real y a sus algoritmos de aprendizaje automático integrados en la plataforma”, asegura la empresa fabricante de drones.

Las armas de guerra autónomas llevan años preocupando a la ONU. En 2017 se inició un debate sobre su prohibición y en 2013 Human Rights Watch lanzó una campaña “Stop Killer Robots” para expresar su preocupación por estos avances tecnológicos del material bélico.

En 2018 el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó estas armas como “políticamente inaceptables y moralmente repugnantes” y pidió a los Estados miembros que las prohibieran.

En agosto del año pasado Human Rights Watch publicó un informe en el que afirmaba que la mayoría de los países del mundo reconoce la necesidad de que sean los seres humanos quienes manejen este tipo de armas.

Sin embargo, Estados Unidos, Rusia, Corea del Sur, Israel y Australia se oponen a su prohibición internacional. En cuanto a China, desea prohibir su uso, pero no su desarrollo y producción. Todos estos países siguen desarrollando o invirtiendo masivamente en en sistemas de inteligencia artificial y armas autónomas.

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El Pentágono ha creado la mayor fuerza militar encubierta que ha conocido el mundo

En la última década el Pentágono ha creado la mayor fuerza militar encubierta que ha conocido el mundo. Unas 60.000 personas forman ahora parte de ese ejército secreto, muchas de las cuales trabajan con identidades enmascaradas y con un perfil bajo, todo ello como parte de un programa masivo llamado “borrado de rastros”.

Esa fuerza es diez veces superior a los elementos clandestinos de la CIA, lleva a cabo misiones dentro y fuera del país, tanto con uniforme militar como bajo cobertura civil, en la vida real y en línea, a veces ocultándose en empresas y consultorías privadas, algunas de las cuales ya son conocidas.

Este cambio sin precedentes ha colocado a un número cada vez mayor de soldados, civiles y contratistas bajo identidades falsas, en parte como resultado natural del crecimiento de las fuerzas especiales encubiertas, pero también como respuesta intencionada a los retos de viajar y operar en un mundo cada vez más transparente.

El traslado de guerra a internet ha generado miles de espías que realizan su trabajo diario con nombres falsos, el mismo tipo de operaciones nefastas que Estados Unidos denuncia cuando los espías rusos y chinos hacen lo mismo.

El informe de la revista Newsweek sobre este mundo secreto es el resultado de una investigación de dos años que incluyó la revisión de más de 600 currículos y 1.000 anuncios de empleo, decenas de solicitudes de la Ley de Libertad de Información y docenas de entrevistas con participantes y responsables de la defensa (*).

Lo que surge es una ventana a un sector poco conocido del ejército estadounidense, pero también a una práctica no regulada. Nadie conoce la dimensión total del programa, y la explosión del “borrado de rastros” nunca ha sido examinada por su impacto en la política y la cultura militar.

El Parlamento nunca ha celebrado una audiencia sobre el tema, y los militares que dirigen esta gigantesca fuerza clandestina desafían la ley, las Convenciones de Ginebra y el código de conducta militar.

(*) https://www.newsweek.com/exclusive-inside-militarys-secret-undercover-army-1591881