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José Pio Tamayo, pionero del marxismo en Venezuela

José Pío Tamayo
Germán Saltrón Negretti

Fundador del Partido Comunista Cubano y pionero en divulgar el marxismo en Venezuela. El 4 de marzo de 1898, se cumplieron 119 años de su nacimiento, en el Tocuyo Estado Lara,  murió en la ciudad de Barquisimeto a los 37 años, luego de permanecer 7 años en prisión, durante la dictadura criminal y nefasta del General Juan Vicente Gómez. Emigra obligado en 1926, por causa de sus actividades conspiradoras contra el gobierno de Juan Vicente Gómez. Se traslada a Puerto Rico y luego a Nueva York, donde conspira con los opositores al general Gómez. Partió a La Habana, Cuba y participa en la fundación del Partido Comunista. Posteriormente, con algunos de los venezolanos antigomecistas participó activamente en la Liga Antiimperialista de las Américas, colaborando en la publicación El Libertador.

Es detenido en Panamá en 1925, por dirigir una huelga de inquilinos, siendo expulsado del país.  Logra regresar a su país el 1926, al conseguir una amnistía de Francisco Baptista Galindo, quien era Secretario de la Presidencia. En Caracas se incorpora como colaborador en la revista Élite y en el diario Mundial. Participa de la Semana del Estudiante de 1928. En el acto inaugural Pío Tamayo lee en el Teatro Municipal, un poema suyo titulado Homenaje y demanda del Indio, cuyo contenido fue calificado por Juan Vicente Gómez de conspirador, le cuesta la cárcel en la Rotunda y luego en el Castillo Libertador de Puerto Cabello, junto con varios jóvenes estudiantes que participaron en la jornada. En prisión fundó «La Carpa Roja», un espacio para la formación política, el estudio y el debate donde les dicta clases de marxismo a los estudiantes.

Lo recuerda Fernando Key Sánchez, que en las bóvedas del Castillo Libertador de Puerto Cabello, entre de abril y noviembre de 1929, recibieron las primeras lecciones de marxismo dictadas por Pio Tamayo. En mayo de 1929, fue aprobada una reforma constitucional, la cual prohibió la propaganda comunista en todo el territorio nacional y a su vez, declarando «traidor a la Patria a todo aquel que practicara esa doctrina». Por presiones políticas de la sociedad venezolana, muchos jóvenes fueron liberados y enviados al exilio. Pio Tamayo permanece en prisión donde contrae tuberculosis, y en diciembre de 1934, le otorgan la libertad por su gravedad. Muere el 5 de octubre de 1935 en Barquisimeto.

Recuerdo que varios ilustres larenses, entre ellos Frank Ortiz, Yeo Cruz, Ramón Querales, Janette García Yépez, Pedro Rodríguez Rojas, entre otros, se reunieron en la sede de la Biblioteca Pío Tamayo, para crear una Cátedra que rescatara el pensamiento del luchador tocuyano, divulgar su obra y solicitar que sus restos ingresarán al panteón nacional. Dirigieron una carta al presidente Chávez. La Asamblea Nacional aprobó un acuerdo en homenaje José Pio Tamayo el 15 de agosto de 2010 por unanimidad.

El diputado Fernando Soto Rojas leyó el acuerdo. Trascurrido seis años esperamos una respuesta positiva. Pio Tamayo es pionero del socialismo y líder de la generación del 28. Recuerdo que 1931, en la clandestinidad fue fundado el Partido Comunista de Venezuela y espero que también sea recordado para siempre, junto con el Presidente Hugo Chávez Frías como los promotores del Socialismo venezolano.

http://www.alainet.org/es/articulo/183937
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La Revolución de Octubre es el tema principal del Festival de Cine de Londres de este año

El centenario de la Revolución de Octubre es el tema principal del London Film Festival, bajo el título “Conquistar el mundo: un siglo de revolución en la pantalla”.

El Festival comenzó el viernes y se desarrollará hasta el 15 de abril por inciativa de la fundación cultural Kino Klassika.

Como no podía ser de otra forma, el festival se ha inaugurado con el pase de la mayor obra cinematográfica de la historia del séptimo arte: Acorazado Potemkin, dirigida por Serguei Eisenstein.

El 8 de marzo se exhibirá la película de Andrei Smirnov y Larissa Shepitko “Un comienzo de siglo sorprendente” estrenada en 1967 como encargo para el 50 aniversario de la Revolución. También se pasará una película de 1964, “Soy Cuba”, de Mijail Kalatozov.

El proyecto del Festival es mostrar tanto películas soviéticas como rusas, así como obras de Jean Luc Godard, Glauber Rocha, Andrzej Wajda, Bernardo Bertolucci y Ken Loach.

Para cerrar está prevista la proyección de la otra obra manestra de Eisenstein, “Octubre”, una película muda de 1927 que se acompañará con la música de la Orquesta Sinfónica de Londres.

“Estamos interesados en explorar la historia de la revolución a partir de esta película que, a su vez, es la base del cine ruso”, ha comentado la actriz británica Justine Waddell, pionera de la fundación cultural Kino Klassika. “Creo que el público británico percibe tales acontecimientos con curiosidad. La gente continúa interesándose por el arte ruso, el cine y el diseño”, añadió.

Las proyecciones tendrán lugar en el cine más antiguo de Londres, el Regent Street Cinema, que se abrió en 1848 y se considera como la cuna del séptimo arte británico.

Al mismo tiempo, el 28 de abril la British Library inaugura la exposición “La Revolución Rusa: esperanzas, tragedias y mitos”.

Fuente: http://www.kpu.ua/ru/86140/stoletye_oktjabrskoj_revoljutsyy_stanet_glavnoj_temoj_kynofestyvalja_v_stolytse_brytanyy

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En Rusia la simpatía por Stalin sigue creciendo en todas las encuestas

El índice de apoyo dado por los rusos a Stalin subió hasta alcanzar su nivel más alto en los últimos 16 años, según informa RBK remitiéndose a los resultados de la encuesta del Intituto Levada.

El estudio de Levada estaba dedicado a la percepción que tienen los rusos de determinadas figuras históricas. Se realizó en 48 regiones entre el 20 y 23 de enero. En total fueron entrevistados 1.600 ciudadanos rusos mayores de edad.

En el último año el nivel de apoyos a la figura de Stalin ha crecido del 37 por ciento al 46 por ciento. Al mismo tiempo, han disminuido los que se muestran indiferentes hacia el dirigente del partido bolchevique, pasando del 32 por ciento al 22 por ciento.

Con la entrada este siglo XXI, en Rusia se siguen construyendo monumentos a Stalin. Generalmente se trata de pequeños bustos que erige la población por todas partes. Desde 2012 en las ciudades los rusos instalan retratos de Stalin en los autobuses, a los que llaman “stalinobuses”, durante la celebración del Día de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial.

En Penza (a 640 kilómetros al sureste de Moscú) han abierto un Centro-Stalin y el año pasado lo proclamaron como el Año de Stalin. Este tipo de iniciativas son recibidas muy positivamente por la población.

La proporción de rusos que opinan que la represión de los contrarrevolucionarios fue una “necesidad política” resultó más alta que nunca, según una encuesta del año pasado: era la opinión de un 26  por ciento de los encuestados.

La simpatía por Stalin es también una forma de protesta. La imagen de Stalin es la de un dirigente modesto que viste un sencillo abrigo. En una situación como la actual, en la que los dirigente aparecen corrompidos, muchos perciben a Stalin como un modelo de honradez.

Tras la caída de la URSS, inicialmente los representantes del Partido Comunista (el segundo partido con mayor representación en el parlamento actualmente) repudiaron utilizar la imagen de Stalin, mientras que desde las elecciones de setiembre del pasado año han empezado a hacerlo para atraer un mayor número de votos.

Para impedirlo, los diputados del partido nacionalista LDPR han presentado proyecto de ley que prohibe el uso de la imagen de personas fallecidas durante la campaña electoral. Según estos diputados, el proyecto de ley no está relacionado con la iniciativa del Partido Comunista de apoyarse en la figura de Stalin.

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Los 100 años de la Revolución de Octubre se celebran en las capitales europeas (y 2)

Gorki con Tolstoi
Para el aniversario de la Revolución de Octubre, el 8 de noviembre, la Tate Modern de Londres organizará otra exposición titulada “La estrella roja sobre Rusia”, algo ineludible para los amantes de la propaganda y del grafismo. Entre los objetos expuestos está el famoso cartel de Dimitri Moor “¿Te has presentado voluntario?” y la obra de la autora de “No hable”, Nina Vatolina.

Los británicos conceden una particular atención a esta fecha histórica. La editorial londinense Pushkin Press ha publicado una antología titulada “1917; historias y poemas de la Revolución rusa”, que compila prosa y poesía escritos entre 1917 y 1919. Entre los autores nos encontramos con Marina Tsvetayeva, Mijail Bulgakov, Boris Pasternak, Alexander Blok, Alexander Kuprin, Teffi y también Mijail Kuzmin. El prefacio de la obra subraya que hoy sus obras son “tanto mas pertinentes”, porque describen una época en la que “el mundo se dio la vuelta de arriba abajo” y “todo fue puesto en cuestión”. Por su parte, la editorial Vintage Classics considera que el centenario de la revolución es una buena ocasión de recordar a los lectores la literatura clásica. Seis nuevas ediciones de “las mayores obras de la literatura rusa” se han publicado con nuevas versiones.

En la lista del aniversario figuran Guerra y Paz, Ana Karenina, Crimen y Castigo, El Doctor Zhivago, El maestro y Margarita y Vida y Destino.

Ignoramos cómo hubieran reaccionado Tolstoi y Dostoievski a la inserción de sus obras en la serie “revolucionaria”, pero los editores están convencidos de que la literatura rusa de todas las épocas es susceptible de provocar “alteraciones en la conciencia del lector”.

‘No hable’, cartel de Nina Votolina
Los estudiantes de la Universidad de Kingston en Londres han seguido el mismo camino que Vintage Classics. A iniciativa de la editorial han diseñado dibujos animados, inspirándose en obras clásicas rusas. Los jóvenes realizadores han conseguido resumir los temas de “El maestro y Margarita” y de “Vida y Destino” en un vídeo de 40 segundos. El primer premio lo ha conseguido el dibujo animado sobre “El Doctor Zhivago”  con un premio de 1.000 libras.

El centro cultural de Londres Dash Arts ha adoptado un enfoque mas serio. Durante cinco años, los supervisores han preparado un programa especial denominado Revolución 17, previsto para todo el año y que incluye préstamos, exposiciones, conferencias, lecturas y presentaciones del legendario film “El acorazado Potemkin”, realizado por Serguei Eisenstein. El punto culminante de ese programa será el viaje de la “Casa de las Artes” móvil a través de Gran Bretaña desde mayo a agosto con la participación de pintores, escritores y músicos del Reino Unido, de Rusia, de Ucrania, de Bielorrusia y de Azerbaiyán. En otoño, esta expedición cultural volverá a Londres, al Centro Barbican, en donde se proyectará otro film de Serguei Eisenstein, “Octubre: diez días que estremecieron al mundo”.

Los británicos apasionados por el teatro no podían dejar de lado el drama ruso prerrevolucionario. Entre las piezas de Anton Chejov que forman parte de los repertorios de prácticamente cada teatro de Londres, se esperan estrenos inéditos. En marzo destacará la puesta en escena la obra “Los talentos y los admiradores”, de Ostrovski, y en junio “Los últimos” de Máximo Gorki. Pero probablemente el programa mas interesante ha sido presentado por uno de los mas antiguos teatros de Off West End, el Arcola. La nueva temporada se denomina “Revolución” y se compone enteramente de espectáculos consagrados a este período puente de la historia rusa: “Los bajos fondos”, “Los futuristas”, “Corazón de perro” y “Los cerezos”.

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Los 100 años de la Revolución de Octubre se celebran en las capitales europeas (1)

Cartel anunciando una obra de Gorki
En noviembre del pasado año la mayor galería de arte contemporáneo de la capital alemana, CFA Berlin, organizó la exposición “Café Pittoresque”, en homenaje al célebre café artístico del barrio Kuznetski en Moscú, fundado por Vladimir Tatlin y Alexander Rodtchenko en 1917. Pinturas, fotografías y poetas futuristas favorables a la revolución se reunían en esta “estación mundial de las artes”.

La exposición del CFA incluye las Ventanas Rosta (carteles de propaganda) de Vladimir Mayakovski y de Mijail Tcheremnyj, la obra de El Lissitski, de Amshei Nurenberg, de Alexander Rodtchenko, de Abram Chterenberg y de los diplomados en la escuela Vjutemas. Los pintores alemanes contemporáneos dialogan en la galería con los vanguardistas rusos.

Sus obras remiten al suprematismo, al constructivismo, a la propaganda, y muestran que las ideas inspiradas por la revolución siguen siendo hoy actuales. La exposición, que saca a la luz lo que aquella época aportó al arte europeo, permanecerá hasta el 4 de marzo. Hasta el 12 del mismo mes también será posible visitar la exposición “Impulso revolucionario: el ascenso de la vanguardia rusa” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Esta exposición cubre el período entre 1912 y 1935, y evoca la apertura de caminos artísticos en todos los campos: pintura, escultura, prensa, diseño, cine, fotografía, arquitectura y literatura. Las principales figuran coinciden con la cabeza de cartel de la exposición en Berlín, pero a la obra de Mayakovski, de Lissitski y de Rodtchenko se añade la de Alexandra Exter, Natalia Gontcharova, Kazimir Malevitch, Liubov Popova, Olga Rozanova y Dziga Vertov.

Incluyendo a los museos de arte contemporáneo, este año las instituciones más tradicionales vuelven la mirada hacia el fenómeno de la revolución. La filial del Hermitage en Amsterdam ha organizado la exposición “1917. Los Romanov y la revolución”, sobre el destino de la última dinastía que reinó sobre el Imperio ruso.

Entre los objetos expuestos se encuentra documentos de archivo, fotos, retratos, objetos personales y diarios de Nicolás II y de su esposa Alexandra Fedorovna, así como dibujos de sus hijos y la obra del célebre joyero Fabergé creada para el monarca. A partir del 11 de febrero, Londres estará en el centro de la agenda revolucionaria: la Academia Real de Bellas Artes, en colaboración con la galería Tretiakov de Moscú presentará el proyecto “Revolución: el arte ruso de 1917 a 1932”. Contando con los maestros de la colección de la Academia, la galería moscovita hará llegar a la capital británica los mejores trabajos de Kandinsky, Malevitch y Chagall.

Junto con pinturas, esculturas, fotografías y carteles, la exposición presentará objetos de la vida cotidiana, como vales de racionamiento soviético de porcelana. Los visitantes podrán también experimentar la atmósfera de los primeros años posrevolucionarios visitando un apartamento colectivo reconstruido. Esa exposición durará hasta el 27 de abril. Y también en abril, la Biblioteca británica abrirá la exposición “Revolución rusa: esperanza, tragedia y mitos”. Las organizaciones focalizarán la atención sobre el ciudadano corriente y la forma en que su vida cambió en el torrente de acontecimientos revolucionarios. Los principales objetos expuestos serán cartas, principalmente de la correspondencia de Vladimir Lenin, quien visitó en numerosas ocasiones esta biblioteca durante su residencia en Londres.

Algunos de los mayores intelectuales de la Revolución de Octubre:
Pasternak, Lily Brik, Maiakovski y Eisenstein
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Operación Luch: ¿por qué vendió Gorbachov a la República Democrática Alemana?

A lo largo de su vida, Honecker estuvo preso en dos periodos distintos. El primero fue durante el III Reich y el segundo tras la caída de la República Democrática Alemana. Las memorias que escribió en esta segunda ocasión han pasado desapercibidas. En ellas dice que Gorbachov vendió a Alemania oriental a cambio de miles de millones de dólares, que fueron a parar a la arcas deficitarias de la URSS, entonces en sus últimos días.

La República Democrática Alemana fue, pues, vendida y traicionada de la manera más literal y Honecker en persona fue luego traicionado por segunda vez, cuando Yeltsin concedió su extradición a la otra Alemania, la occidental (no se sabe a cambio de qué esta vez, posiblemente fuera gratis).

Nadie hizo caso a Honecker, ni entonces ni ahora, pero la desaparición de la Alemania oriental tuvo un aspecto sórdido, que en la jerga del espionaje se llamó Operación Luch.

Hace unos años la Universidad de Miami tradujo algunos documentos de la Stasi sobre dicha Operación (1), pero la explicación de Honecker seguía en segundo plano. Lo que interesaba era el papel que Putin, entonces un agente del KGB de segunda división en Alemania oriental, había desempeñado en ella (2).

La traición de Gorbachov a la República Democrática demuestra que uno de los grandes tópicos de la Guerra Fría era mentira: cuando en la URSS todos arrojaban la última toalla que les quedaba frente a los imperialistas, en Alemania oriental otros, como Honecker, se negaban a seguir el dictado de Moscú. El gobierno de Berlín no era tan sumiso como decían.

La Operación Luch fueron los contactos entre los enviados de Gorbachov y los del presidente alemán Kohl para reunificar Alemania a cambio de dinero sin contar con los alemanes con los que había que contar, es decir, con los que vivían en la República Democrática (3).

El precio es sólo el aspecto amarillista de la transacción. La Operación Luch era un giro estratégico en la política exterior de la URSS que pasaría inmediatamente a Rusia. Lo que Gorbachov llamó “la casa común europea” consistía en que aquel aliado que hasta entonces había sido Alemania oriental se convertía en un estorbo. El verdadero aliado de la URSS (y de la Rusia actual) debía ser la otra Alemania, la de Kohl.

Eso es lo que Putin aprendió cuando trabajaba en Dresde. Llegará un momento en el que también Alemania tendrá que enfrentarse con Estados Unidos y, lo mismo que Rusia, carece de fuerza suficiente para ello. Necesita a Rusia, lo mismo que Rusia necesita a Alemania.

Han pasado tres décadas desde la Operación Luch que, lo mismo que las palabras de Honecker, sigue pasando completamente desapercibida. La URSS creyó entonces que “un gesto de buena voluntad”, como la venta de Alemania oriental, podría ser suficiente. Es un error. La reunificación no es el único ni el principal problema que Alemania arrastra desde que fuera derrotada en la Segunda Guerra Mundial. La división de Alemania siempre ha ayudado a ocultar que, en realidad, el único gobierno títere siempre fue el occidental. Estados Unidos siempre se ha preocupado por mantener esa situación de dependencia, sobre todo con un fabuloso despliegue militar que en poco difiere del de cualquier colonia tercermundista.

(1) Sarah-Christian Muller y Dr. Karen Dawisha, Vladimir Putin, Operation Luch and Matthias Warnig: The Secret KGB-Stasi Relationship, http://miamioh.edu/cas/_files/documents/havighurst/stasi-documents.pdf
(2)The Atlantic, How the 1980s Explains Vladimir Putin, 14 de febrero de 2013, http://www.theatlantic.com/international/archive/2013/02/how-the-1980s-explains-vladimir-putin/273135/
(3) Michel Meyer: Histoire secrète de la chute du mur de Berlin, París 2009, pg.94.

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Cuando Stalin propuso la reunificación de Alemania

Jorge Álvarez

El 10 de marzo de 1952 pudo cambiar el rumbo de la Historia si hubiera prosperado una atrevida propuesta para la reunificación alemana. Alemania (entonces dividida en dos bloques, uno proocidental, la RFA, y otro prosoviético, la RDA) se convertiría en un único estado donde estuvieran garantizados “los derechos del Hombre y las libertades básicas, incluidas las de expresión, prensa, religión, ideas política y reunión”, admitiendo además la libre actividad de partidos y otras organizaciones democráticas, así como la formación de un ejército.

Lo que sorprenderá a más de uno es que el autor de dicha proposición fue nada más y nada menos que José Stalin. En efecto, los representantes de los gobiernos de Reino Unido, Francia y Estados Unidos recibieron un documento de manos de Andrei Gromyko, conocido desde entonces como Nota de Marzo o Nota de Stalin, donde el líder soviético ofrecía esa posibilidad casi sin condiciones, aunque en un contexto muy obvio: en esos momentos las potencias occidentales estaban preparando la fundación de lo que luego sería la OTAN y negociando con la República Federal de Alemania (creada en mayo de 1949, cuatro meses antes que la República Democrática Alemana) su ingreso en esa alianza militar, de ahí que la nota ofreciera una nueva Alemania libre, sí, pero neutral y desmilitarizada (o, al menos, sin integrarse en ninguna alianza estratégica).

Por eso y porque se estimó que la Nota de Stalin era una trampa, pues aún cuando fuera sincera se daba por hecho que los soviéticos contaban con que el país germano reunificado podría ser inducido al modelo comunista, occidente rechazó la oferta y contaatacó con su propia versión, diciendo que a Alemania debía dejársele elegir libremente su incorporación a la OTAN y concederle el derecho a un ejército si tal era su deseo.

Por supuesto, se sabía que esa alternativa resultaba imposible de aceptar por la URSS, que aún tenía sangrantes la ominosa invasión de su territorio por las tropas teutonas durante la reciente Segunda Guerra Mundial. Aquel intercambio de ofertas y contraofertas es lo que se ha dado en llamar la Batalla de las Notas, que constituyó un buen ejemplo de lo que sería la Guerra Fría (una realidad ya con el conflicto de Corea en marcha desde 1950).

El primero y más decidido en decir no a Stalin fue Konrad Adenauer, el canciller alemán, al que no bastaron las promesas soviéticas sobre retirar las tropas de ocupación, devolver las fronteras a las pactadas en la Conferencia de Postdam y facilitar la reincorporación del país a los mercados mundiales, así como suspender el proceso de desnazificación para exmilitares e incluso miembros del Partido Nazi con la excepción de los que fueran considerados criminales de guerra.

Esa actitud negativa del canciller, al que algunos críticos extremos acusaron de querer mantener separada a la mayoría católica del Oeste de la protestante del Este (que además era el tradicional feudo socialdemócrata), se explicaba más bien por ligar a Alemania al bloque capitalista y le pasaría factura tiempo después, cuando algunos políticos de su propio país plantearon que quizá había dejado pasar una oportunidad única, aunque él siempre opinó que la reunificación sólo podía desarrollarse tras un tiempo de coexistencia entre ambas repúblicas durante el cual, de forma paralela y complementaria, se fuera produciendo una adaptación de la RDA al sistema capitalista para evitar que ocurriera al contrario.

Otros, en cambio, eran más posibilistas y sugerían que Alemania podía ejercer un importante papel de mediadora entre Este y Oeste, y si se garantizaban elecciones libres y las fronteras de Postdam se podía y se debía negociar con Stalin con su nota como punto de partida.

Fue el caso del titular de Interior, Jakob Kaiser, y de algunos ministros más que, junto a varios miembros del FDP (Partido Democrático Libre, el que gobernaba), declararon dos días después que no se perdía nada con intentarlo y si resultaba ser una trampa, los mismos soviéticos quedarían en evidencia.

Pero Adenauer impuso su decisión temiendo que Stalin impusiera la presencia de la RDA en las negociaciones -consiguiendo hábilmente que fuera reconocida de facto– y aduciendo que una Alemania neutral carecería de capacidad defensiva ante una absorción por el bloque del Este. La mayoría del parlamento le apoyó, incluyendo la oposición socialdemócrata.

En la RDA la propuesta de la URSS fue recibida con entusiasmo, pues aunque ya se había organizado una fuerza paramilitar denominada Kasernierte Volkspolizei, en septiembre de 1951 también había hecho ofertas a la RFA para organizar elecciones conjuntas si antes se firmaba un tratado de paz.

Sin embargo no tardaron en volver a la realidad cuando el 25 de marzo, quince días después de la nota de Stalin, Reino Unido, Francia y EEUU enviaban la suya a Moscú condicionando la firma de ese tratado a la celebración de elecciones libres comprobadas por la ONU, a reconocer el derecho de Alemania a aliarse con quien quisiera y a rechazar las fronteras habladas en Postdam (dado que sólo eran válidas hasta firmar un tratado).

El 9 de abril Stalin presentó una segunda nota ratificando su documento pero proponiendo un cambio: que las elecciones fueran supervisadas pero no por la ONU sino por las cuatro potencias ocupantes, que seguirían activas mientras se negociaba el citado tratado de paz.

La respuesta de occidente se produjo el día 13 aceptando en parte la idea si bien con la condición de que los supervisores no fueran funcionarios del gobierno sino observadores imparciales. El líder soviético mandó una tercera nota el 24 de mayo, cuando acababa de hacerse pública la fundación de la EDC (Comunidad Europea de Defensa), criticando a esta nueva organización porque suponía un obstáculo para el ansiado tratado.

El 23 de agosto todavía vería la luz una cuarta y última nota que era más de lo mismo; dado que occidente también estaba en esa línea de cerrarse a lo que dijera el otro, la cuestión fue disolviéndose poco a poco y un muro de hormigón terminó poniéndole la puntilla a partir de 1961.

Fuente: http://www.labrujulaverde.com/2017/01/cuando-stalin-propuso-la-reunificacion-de-alemania

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Documentos desclasificados aportan más datos sobre los vínculos del Dalai Lama con la CIA

La contrarrevolución tibetana en armas
Maxime Perrotin

La CIA y el Departamento de Estado han proporcionado estructura militar y apoyo político a los separatistas tibetanos en los países vecinos, pero también en Occidente. Esto es lo que revela una serie de documentos desclasificados que se centran en los años 60. Es una inmersión en los archivos de la Guerra Fría.

“La actividad tibetana de la CIA se compone de una acción política, de propaganda y de actividad paramilitar. El fin del programa en esta etapa es el mantenimiento activo del concepto político de un Tíbet autónomo en el propio Tíbet y entre los países extranjeros, principalmente en India, y construir una capacidad de resistencia a los posibles acontecimientos políticos en el interior de la China comunista”.

¿Wikileaks? No. Desde luego ese no es el único medio de conocer los pequeños secretos de las administraciones de Estados Unidos, que se suceden y son similares entre sí. El anterior párrafo es un extracto de un documento hecho público por el Departamento de Estado.

Las Agencias estadounidenses son las encargadas de la desclasificación de la mayoría de sus documentos, con una media de temporal de unos 25 años. Por lo que respecta a los asuntos exteriores, estos documentos son puestos a disposición del público por la Oficina de Asuntos Públicos del Departamento de Estado y su “Office of the Historian”. Publica una cantidad de material homérico, que reagrupa en más de 480 volúmenes las decisiones de política exterior más importantes de Estados Unidos desde 1861.

En el trigésimo volumen, que abarca los años 1964 a 1968, y principalmente dedicado a China, se encuentran numerosos documentos que tratan abiertamente el apoyo aportado por las Agencias norteamericanas a los tibetanos que habían decidido tomar las armas contra Pekín. Les proporcionaron apoyo diplomático dentro de la ONU y también ayuda paramilitar en Nepal y la India, cuando no directamente en territorio estadounidense.

Pero, ¿cómo apoyaba concretamente la CIA el Tíbet? El documento citado anteriormente trata sobre los gastos de la “operación” del “Programa tibetano”. Conocemos mediante este documento como la “Agencia” aportó su apoyo sobre el terreno, enviando “subsidios al entorno del Dalai Lama a Dharmsala, en India”, apoyando a “los guerrilleros tibetanos con base en Nepal”. La CIA detalla haber organizado a más de 2.000 combatientes tibetanos, 800 de ellos armados mediante suministros aéreos desde 1961, o cómo algunos de ellos (unos 250 en 1964) fueron transportados a Estados Unidos a fin de recibir un entrenamiento en “técnicas políticas, propagandísticas y paramilitares”, antes de ser devueltos a las zonas fronterizas del Tíbet. También se recuerdan los contactos con grupos de refugiados a fin de “mantener una correspondencia política” con vistas a “crear y reforzar una conciencia nacional tibetana entre estos refugiados”.

El documento cita numerosos equipos de vigilancia y comunicaciones en las fronteras, y también el establecimiento de una veintena de agentes directos en el Tíbet. A fin de “paliar la falta de funcionarios cualificados dotados de capacidades lingüísticas y administrativas”, que se presentaba como uno de los mayores problemas para los tibetanos, 20 “jóvenes funcionarios” fueron formados en la Universidad de Cornell, una formación que fue patrocinada por un “comité consultivo compuesto de eminentes ciudadanos norteamericanos”.

Son operaciones que dejan pistas, operaciones presupuestarias. A título de ejemplo, un informe del 9 de enero de 1964 lista los gastos ligados al “Programa Tibetano”. Entre el apoyo directo a los guerrilleros, los fondos para el Dalai Lama, diversas operaciones de relaciones públicas y de formación de cuadros civiles y militares, se llega a la considerable suma para la época de 1,7 millones de dólares-

Pero el apoyo estadounidense no se limita a ese estricto terreno. En el aspecto político y mediático, la “Agencia” aporta una ayuda nada despreciable al Dalai Lama y a sus seguidores. En Nueva York y Ginebra funda las Casas del Tíbet. “Las Casas están destinadas a servir de representación no oficial al Dalai Lama para mantener el concepto de una identidad política tibetana distinta. La Casa del Tíbet de Nueva York trabajará en estrecha colaboración con los seguidores tibetanos de Naciones Unidas, en particular la delegación malaya, irlandesa y tailandesa”.

Si la conciencia nacional tibetana debe nacer entre los exiliados, también debe nacer en sus países de acogida y en la opinión occidental, y mundial. Desde esta óptica política, Washington aporta una especial atención a India, vecina del Tíbet, con el fin de que aporte su apoyo en la ONU a las diferentes resoluciones relativas a la “cuestión tibetana”, o para servir de tribuna al Dalai Lama, como sucedió en la XIX Asamblea General, en donde la “cuestión del Tíbet” fue incluida en el orden del día por las delegaciones malaya, irlandesa y tailandesa. Entre los documentos publicados se encuentra un telegrama dirigido por el Departamento de Estado a la embajada estadounidense en India, en el que el presidente Lyndon Johnson asegura apoyo político y material al Dalai Lama.

A pie de página una nota de la embajada estadounidense dirigida a los tibetanos estipula que el Departamento de Estado “no espera ninguna publicidad sobre el intercambio de correspondencia”. En otro telegrama del Departamento de Estado, dirigido  su embajador en India, se transmite la consigna de “animar a India a adoptar una posición política más que humanitaria respecto al Tíbet”.

La ayuda de la CIA a los tibetanos sigue siendo mal conocida, y su influencia sobre el desarrollo de los acontecimientos fue disminuida parcialmente. Sin embargo, el “Programa tibetano” comenzó en 1956, el año que marca el inicio de los enfrentamientos entre rebeldes tibetanos y fuerzas chinas. En 1958 el Grupo Especial a cargo de la supervisión de las operaciones secretas de Estados Unidos concede “la aprobación inicial del apoyo secreto de la CIA la resistencia tibetana”. ¿Un detonante? El “levantamiento tibetano” que supone el éxodo de más de 80.000 tibetanos empieza en 1959.

Fuente: https://legrandsoir.info/la-cia-ce-discret-sponsor-du-dalai-lama.html

 

Más información:
– El Dalai Lama es un agente a sueldo de la CIA




– Revolución y contrarrevolución en Tíbet
– La alianza de la CIA con el Dalai Lama contra China
– 7 años en el Tíbet
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2017: La Gran Revolución Socialista de Octubre cumple 100 años y sigue más viva que nunca

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Muere Fidel, no sus ideas comunistas

B.

No haré epinicio ni hagiografía -los gusanos dirían «culto a la personalidad»– de un líder revolucionario, de origen burgués, abogado brillante, que tuvo el arrojo, junto a sus compañeros y camaradas, de coger el fusil y tumbar la tiranía batista para hacer una Cuba Libre y no un garito para los ociosos gringos. Pocos pueden decir lo mismo y mejor homenaje que este, también pocos.

Muerto Fidel, ya el «mundo libre» le está comiendo la oreja a Raúl Castro Ruz. Ya esputan que es más «tolerante» y «aperturista» que su hermano Fidel, el intransigente. Ya empiezan, no ahora, pero sí esperaban el deceso físico del exjefe del Estado, los cantos de sirena para que haya «libertades», o sea, la libertad de robar impunemente.

Si se «aplica» Raúl, veremos no más en breve lapso cómo le dan el Nobel de la Paz, lo mismo que Las Cortes españolas guardarán un minuto de silencio por aquello de sus orígenes gallegos (su padre lo era). Es joda.

Gloria eterna a Fidel Castro.