Categorías
Noticias

Los astros del firmamento que recuerdan a las mujeres que murieron por la revolución socialista

Eugenia Rudneva
El astrónomo soviético Nicolás Chernij estaba un buen día trabajando en el observatorio de Crimea cuando descubrió un asteroide entre Marte y Júpiter. Era el 11 de septiembre de 1972 y podía saltar a la fama sin ningún problema. No es que sea difícil descubrir asteroides, cometas y demás, pero lo que es difícil es evitar el protagonismo. Tenéis el ejemplo del cometa 67P, donde se posó la sonda Philae a mediados del mes de noviembre y que, por unos días, estuvo activa y casi cada minuto recogían la historia los medios de propaganda (antes llamados medios de comunicación). Este cometa lleva el nombre de sus descubridores, los también soviéticos Churyumov-Gerasimenko.

Nicolás Chernij decidió que el nombre que le iba a dar al nuevo asteroide, que por su tamaño es casi un planeta menor, no iba a ser el  suyo. Trabajaba en el Observatorio Astrofísico de Crimea y recordó que allí había combatido, y muerto en acción, una heroína soviética, Eugenia Rudneva. Así que decidió que ese iba a ser el nombre del asteroide.

Eugenia Rudneva había nacido en 1920 y pronto había mostrado una fascinación por el universo. Su facilidad con las matemáticas y la  astronomía era tal que pronto comenzó a destacar en la Universidad Estatal de Moscú y en 1938, es decir, con 18 años, entró a formar  parte de la Sociedad Astronómica y Geodésica de la URSS. Un año después publicó su primer artículo científico. Entró a trabajar en el departamento de estrellas variables del observatorio de Presnia y su futuro era más que prometedor.

Entonces, era 1941, se produjo la invasión nazi y Eugenia no lo dudó ni un momento: se alistó voluntaria. A ver si adivináis en qué arma. ¿No? La aviación. Alguien como ella no podía estar en el suelo, sino lo más cerca posible de las estrellas. Era su pasión. Así que cuando se enteró de que Stalin había accedido a la petición de Marina Raskova de crear tres regimientos aéreos en los que se podían integrar las mujeres, le faltó tiempo para inscribirse.

Eugenia Rudneva fue una de las 17 jóvenes, ninguna mayor de 25 años, que fueron elegidas como las primeras integrantes de uno de estos  regimientos, el mítico y legendario 46 Regimiento “Taman”, más conocido como “Las brujas de la noche” y que fue formado en su totalidad por mujeres, llegando a convertirse en la pesadilla de los nazis. Recordad que os hablé del libro que recoge esta extraordinaria historia y si no, pinchad en el enlace anterior. Pues bien, en él hay una nota en la que se habla de Nicolás Chernij y su gesto de nombrar a su asteroide descubierto como Rudneva.

Eugenia Rudneva era militante del Komsomol, las Juventudes Comunistas, y su comportamiento fue ejemplar durante toda la guerra. Era la  primera en dar un paso al frente y la última en retirarse. Participó en 645 misiones de combate hasta que su avión fue derribado en  septiembre de 1944 en el estrecho del Kerch, en Crimea. Y allí está enterrada junto a su camarada Praskovia Prokofieva, que iba con ella en el avión.

Chernij descubrió el asteroide, casi un planeta menor, en 1972 y en 1976 fue aceptado el nombre de Rudneva por el Centro Internacional de Planetas Menores. El número (1907) es correlativo según se van descubriendo planetas menores, asteroides y cometas.

Ana Teresa Diego
Un poco más tarde que Chernij otro astrónomo, argentino, descubrió un cometa en la misma zona. Era Mario Cesco y trabajando en el  Observatorio Astronómico El Leoncito, en San Juan, descubrió un cometa también entre Marte y Júpiter que fue denominado inicialmente  como 1975YD, dado que ese fue el año del descubrimiento. Pero unos años más tarde, y a iniciativa de Adrián Brunini, decano de la facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de La Plata, pasó a denominarse (11441) AnaDiego.

Ana Teresa Diego era una joven estudiante de astronomía que fue detenida y hecha desaparecer por la junta militar fascista. Había  nacido en 1954 y, al igual que Eugenia Rudneva, pronto destacó por su pasión por las estrellas y era una estudiante destacada en el Observatorio Astronómico de La Plata hasta que en 1976 fue secuestrada por orden de la junta militar y hecha desaparecer. Y al igual que Eugenia Rudneva, también Ana Teresa Diego era militante de las Juventudes Comunistas.

Cuando en el año 2012 se encontraron unos restos en Avellaneda y se comprobó que eran los suyos, el decano decidió que había que presentar el nombre de Ana Teresa para el cometa 1975YD y así se cambió ese nombre por el actual (11441) AnaDiego. En esta imagen (no he podido conseguir otra) aún aparece con la denominación inicial puesto que es de un año antes de que apareciesen sus restos.

El asteroide (1907) Rudneva es un homenaje a todas las mujeres soviéticas que combatieron a los nazis. Se calcula que unos tres millones de mujeres soviéticas tuvieron una participación directa en la guerra. Todas ellas eran combatientes (en número de 980.000), en todas las ramas militares, guerrilleras (unas 150.000) y sanitarias (142.000 médicas estuvieron en la primera línea). Murieron 94.000 de ellas y otras 32.000 fueron “desaparecidas”. Todas están en ese asteroide.

El cometa (11441) AnaDiego es un homenaje a los 30.000 desaparecidos en Argentina. Se puede decir mucho de ello, pero lo más emotivo es lo que dijo, Zaida Franz, madre de Ana Teresa y otra luchadora puesto que es fundadora de las Madres de Mayo: “No tengo su cuerpo ni su tumba, pero ya sé en qué lugar del cielo está. Desde que me enteré que en un lugar del cielo hay un cuerpo celeste que lleva el nombre de mi hija, pienso en escribirle una carta con las siguientes coordenadas: Ana Teresa Diego. Asteroide 11.441 (entre Marte y Júpiter). Remitente: tu mamá. Y que empiece con algo así como: ‘Por fin, querida hija, me puedo conectar con vos en algún lugar. Un sitio adonde pueda mirar y pensar que estas allí’”. Con ella, en ese cometa, están todos los desaparecidos.

Cada vez que miréis hacia arriba una noche estrellada, pensad en el asteroide (1907) Rudneva y en el cometa (11441) AnaDiego. Y si por un casual veis algún punto rojo en el firmamento, seguro que es alguno de ellos.

[…] Un amigo argentino, Augusto Gabrieli, pintor y arquitecto que reside en la actualidad en Colombia, se ha inspirado en él para hacer una obra que ha donado a la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de La Plata.

Como dijo otro argentino, Rodolfo Walsh, “las clases dominantes pretenden que el pueblo trabajador no tenga historia, ni teoría, ni  héroes, ni mártires; de forma que cada vez haya que comenzar desde cero”. Pero siempre habrá gente como Augusto Gabrieli, como otros muchos, como otras muchas que nos consideramos herederos y herederas de quienes nos fueron mostrando el camino, herederos y herederas de Eugenia Rudneva, de Ana Teresa Diego y de tantos millones de anónimos que dieron lo mejor, su vida, por un mundo nuevo, sin explotadores ni explotados. La Historia, con mayúscula, la hace gente como Eugenia y Ana Teresa. Nosotros, a su lado, somos muy insignificantes. Pero siempre serán nuestras guías. Felicitaciones a Augusto por la iniciativa y gracias por enviarla cuando el 30 de septiembre se han cumplido 41 años del secuestro y desaparición de Ana Teresa Diego provocada por los esbirros de la junta militar fascista.


http://elterritoriodellince.blogspot.com.es/2017/10/el-asteroide-de-una-bruja-de-la-noche-y.html
Categorías
Noticias

500.000 comunistas fueron masacrados en Indonesia en 1965

Mi primera impresión de Indonesia es como la de cualquier turista: rumor y muchedumbre, hormigueo de personas y motocicletas, hacinamiento y embotellamientos. La densidad poblacional es aquí, en efecto, una de las mayores del mundo. No dejo de ver gente y de tropezar con ella mientras camino. Sin embargo, cuando hablo con mis anfitriones y recuerdo lo que ocurrió hace poco más de medio siglo, alcanzo a sentir y entrever un gigantesco vacío que está detrás y por debajo de todo. Y entonces las masas de indonesios aparecen proyectadas como sombras de wayang en la pantalla con la que se oculta el vacío que está en el fondo.

Es como si el espacio vacío fuera mayor y más profundo y más verdadero que lo lleno y multitudinario que se ve por todos lados. La presencia de la multitud no corrige la ausencia de quienes faltan. El saldo es negativo. Todo es demasiado poco para llenar de verdad, más allá de las apariencias, el hueco dejado por los comunistas.

¿Comunistas en Indonesia? Los hubo, pero se les exterminó en 1965. Fueron demasiados los masacrados: no mil ni diez mil ni cien mil, sino al menos medio millón, aunque seguramente más, un millón, y quizás aún más, dos o tres millones.

El furor anticomunista se desató hace exactamente 52 años, el 30 de septiembre de 1965, y se abatió sobre las mayores islas del archipiélago. Barrios y pueblos enteros quedaron desiertos. Los cadáveres flotaban por decenas en los ríos y obstruían los canales. Y no se les mató ni en serie ni en masa, ni con bombas ni en cámaras de gases ni de modo mecanizado y automatizado, sino manualmente, artesanalmente, uno por uno, y a veces poco a poco, dándose tiempo de humillar, torturar o castrar antes de apuñalar, desmembrar, ahorcar o decapitar. Las hileras de cabezas clavadas en picos alternaban con las cadenas de penes amarrados en cordones.

Los asesinos eran militares, paramilitares, pandilleros o delincuentes, civiles ordinarios, muchos extremistas musulmanes, pero también hinduistas y hasta estudiantes católicos. Los diferentes grupos consiguieron superar sus diferencias y aliarse a sus enemigos de siempre con el fin de luchar todos juntos contra los nuevos enemigos de todos, los comunistas, a los que se acusaba de haber asesinado a seis generales de la Armada Indonesia. Era la ocasión perfecta para deshacerse de unos rojos ateos que no sólo ponían en peligro la religión y la moralidad, sino también lo que realmente importaba: las jerarquías y los privilegios de ciertos sectores, las estructuras tradicionales de sujeción y dominación, la opresión religiosa de la mujer, la discriminación y segregación de los chinos y de otros grupos étnicos, la dependencia neocolonial del país, las abismales desigualdades en Java, la explotación en las grandes plantaciones en Sumatra y el sistema de castas en Bali, así como también, desde luego, los intereses de los Estados Unidos en la región.

La embajada estadounidense proporcionó listas interminables con los nombres de los comunistas a los que se debía eliminar. Los militares iban tachando a los eliminados y luego devolvían las mismas listas en la embajada. El gobierno de los Estados Unidos contaba, sumaba y calculaba. Sabía muy bien lo que hacía y lo hizo del modo más efectivo. Había que acabar con el PKI, el Partido Comunista de Indonesia, el mayor del mundo tras los de China y la Unión Soviética. Las elecciones de 1957 habían convertido al PKI en la primera fuerza electoral de Indonesia. Para el Secretario de Estado norteamericano, John Foster Dulles, el PKI era “el principal problema” de aquel país y no podía resolverse con los “medios ordinarios democráticos”.

Los Estados Unidos también querían derrocar al presidente Sukarno, el Gran Líder, el Proclamador, el Padre de Indonesia, culpable de aliarse con los comunistas y de organizar en 1955, en Bandung, la Conferencia de “países no alineados”, entre ellos la China de Mao, la India de Nehru, la Yugoslavia de Tito y el Egipto de Nasser, todos ellos opuestos al intervencionismo neocolonial y al reparto del mundo entre los bloques estadounidense y soviético. A Sukarno se le imputaban también otros crímenes como los de confiscar bienes de compañías holandesas, nacionalizar el petróleo, realizar una tímida reforma agraria, oponerse al imperialismo estadounidense y adoptar la doctrina de nasakom, síntesis de nacionalismo, religión y comunismo. Y, por si fuera poco, la estrategia política de Sukarno, basada en el consenso, pretendía superar la democracia parlamentaria occidental, representativa y liberal, centrada en la mayoría y juzgada intrínsecamente conflictiva e insuficientemente democrática.

Sukarno fue testigo de la brutal aniquilación de sus aliados antes de ser depuesto y condenado al aislamiento y al arresto domiciliario. Quien ocupó su lugar fue uno de los principales responsables de las matanzas de comunistas, el general golpista Suharto, el hombre de los Estados Unidos, famoso por su corrupción y por su lucrativa participación en el saqueo de los recursos naturales de Indonesia. Durante su gobierno autoritario, que se prolongó de 1968 a 1998, Suharto se dedicó además a nutrir el miedo y el odio hacia esos comunistas a quienes tan sólo podía reprocharse que se hubieran dejado matar. El comunismo fue presentado como la mayor amenaza en discursos gubernamentales, programas de televisión, periódicos, libros y películas.

Hoy en día, veinte años después del final de la dictadura, una gran parte de la población de Indonesia continúa temiendo y aborreciendo a esos mismos comunistas que ya no existen desde su exterminio en 1965. Es como si los espectros de los centenares de miles de víctimas estuvieran acechando a quienes deberían tener mala conciencia. La sociedad sigue obsesionada con los comunistas. El comunismo no deja de ser castigado por la justicia y violentamente atacado por grandes sectores de la sociedad.

Ayer, en la víspera del aniversario de la masacre, decenas de miles de indonesios recorrieron las calles de Yakarta para manifestarse contra “la creciente amenaza del comunismo”. Hace unos días, en la misma ciudad, una multitud enardecida, lanzando piedras y gritando consignas anticomunistas, arremetió contra el edificio en el que se realizaba un seminario sobre las matanzas de 1965. Por su parte, la policía indonesia prohibió la realización de varios eventos académicos “sospechosos” de comunismo y encarceló a un manifestante por llevar una pancarta con la hoz y el martillo. El mismo símbolo estampado en una camiseta hizo que un turista ruso fuese recientemente agredido y arrestado en Riau. También hay el rumor de un comerciante detenido por vender una medalla de la armada soviética. Y cuando se me ocurre preguntar si aún hay comunistas, provoco gestos de asombro e inquietud, así como respuestas reveladoras: “no, porque es ilegal”; “no, porque te matan si eres comunista”; “no, porque los mataron a todos”, etc.

Entre quienes me rodean en Indonesia, muchos no dudan en situarse a sí mismos en la extrema izquierda. Sienten una gran afinidad con el comunismo. Podrían ser comunistas. Quizás lo fueran en otro lugar, pero aquí no pueden serlo.

Conocí al nieto de una de las víctimas de las matanzas de 1965. Me confesó que le habría gustado ser comunista como lo era su abuelo, pero que no hubo nadie para “enseñarle el comunismo”. ¿Cómo ser comunista en el vacío, en la orfandad, a partir de nadie, solo, ex nihilo, después del exterminio de todos los comunistas?

Los exterminados no dejaron sino su ausencia. Es tan sólo un vacío, pero está en el centro de todo lo que se dice y se discute actualmente en Indonesia. Es como un punto de referencia para cualquier posicionamiento ético y político.

Los indonesios empiezan por tomar posición ante el vacío de los comunistas asesinados. Este vacío es lo que está en juego desde un principio y hasta el final. Todos lo señalan y lo rodean, hablan de él y lo ven con terror. No importa que aquello que aterre sea el rojo de la sangre o el rojo del comunismo. Lo importante es que hay algo aterrador que se vislumbra en ese desolador vacío dejado por los asesinados y por todos aquellos que no han podido ser lo que habrían sido, que no han tenido ni siquiera la ocasión de nacer, entre ellos los hijos de quienes murieron, sus nietos y bisnietos, sus seguidores y sus compañeros más jóvenes.

Es mucho lo que no pudo ser, lo que ha quedado pendiente y en suspenso. Afortunadamente la historia de Indonesia, como la del resto del mundo, no ha terminado todavía. Queda el futuro para ocuparse del pasado, hacer justicia y honrar la memoria de los muertos.

El vacío de ayer es el mismo de mañana. Volverse comunista puede ser una manera de resucitar al menos a uno de los cientos de miles de asesinados injustamente. Se entiende que la izquierda consecuente pueda sentirse tan provocada por el abismo. Se entiende también que la derecha siga sintiéndose amenazada.

Quizás lo que aterre sea “ese porvenir eternamente amenazador, provocador”, como lo caracteriza Pramoedya Ananta Toer al abrirse el telón de su monumental Cuarteto de Buru. ¿Cómo calmarse ante el insondable abismo de lo que habrá de ser? Nadie sabe lo que puede salir de ahí. ¿Cómo no temer que salga otra generación de comunistas? ¿Cómo no sentirse tentado a formar parte de ella?

http://michoacantrespuntocero.com/espectros-comunistas-en-indonesia/

Categorías
Noticias

Un viejo comunista surcoreano que pasó 30 años encarcelado lucha por regresar al norte

Condenado dos veces por espionaje a favor del Corea del norte, con 30 años de reclusión a sus espaldas en Corea del sur, no hay ONG humanitaria que se apiade para cumplir el último sueño de Seo Ok-Ryol: morir en el país por el que ha sacrificado su vida (Corea del norte).

El sueño tiene su explicación: Seo nació y vivió en el sur, lo mismo que su familia, pero él quiso algo muy distinto: que fuera como el norte. Toda su lucha fue por ese sueño. Está muy cerca, apenas unos cuantos kilómetros; pero le separan las alambradas y los nidos de ametralladora del paralelo 38.

Eligió un bando que tiene muy mal cartel. Si hubiera sido al revés, ya habríamos visto su rostro en Tele5, la CNN, la Cadena Ser y toda clase de tertulias, donde hablarían de presos políticos y de que es muy poco humano tener a un anciano de 90 sin poder ver a sus familiares durante décadas.

En su pequeño apartamento se mueve despacio, con bastón, aspecto fatigado, la espalda curvada y los ojos hundidos en sus cuencas. Otra cosa es la cabeza y la argumentación, al que le llevan siempre empezando por el mismo punto: “¿No se arrepiente Usted?”

Entonces el abuelo saca energías de alguna parte escondida del alma para levantar un poco la voz: “No he hecho daño a nadie, sólo he amado a mi patria”, que no es ni el sur ni el norte sino ambas a la vez.

Corea sigue “de moda”. Alguien no se conforma con haber destruido a un anciano, como Seo Ok-Ryol, y quiere acabar con todos los coreanos, uno por uno. El candelero del Extremo Oriente ha permitido que la agencia AFP envíe a su corresponsal en Seúl a hablar con el viejo espía.

No ha pasado tanto tiempo cuando, tras la histórica cumbre de 2000 entre las dos Coreas, el gobierno de Seúl permitió que 60 ancianos encarcelados durante décadas pudieran volver a sus casas en el norte, casi en silencio para que nadie se entere que donde realmente hay presos políticos no es donde creíamos sino al otro lado de la línea de alto el fuego que separa a ambas Coreas.

Entre aquellos ancianos no estaba Seo Ok-Ryol, convertido en un héroe también para los movimientos progresistas del sur, un símbolo de resistencia inquebrantable. Ahora hacen campaña por su liberación y de la de otros 17 ancianos, uno de ellos de 94 años, para que puedan vivir sus últimos años en el lugar de sus sueños: Corea del norte.

Hace ya muchas décadas, cuando Seo Ok-Ryol era estudiante en Seúl, se afilió al Partido del Trabajo, incorporándose al ejército del norte en 1950, durante la guerra contra Estados Unidos.

Tras el armisticio comenzó a impartir clases en la universidad de Pyongyang, hasta que en 1961 se matriculó en una escuela de espionaje y le destinaron al sur para reclutar a un alto miembro del gobierno cuyo hermano había desertado al otro lado. Cruzó ilegalmente la frontera por el Río Yeomhwa y pudo ver a sus familiares por última vez.

Pero su encuentro con el alto cargo del gobierno de Seúl resultó un fiasco total. Llevaba una carta para él escrita por su hermano, pero no quiso recibirla. “Mi hermano ha muerto para mí. Le dije a las autoridades que murió durante la guerra”, fue su respuesta.

Al tratar de regresar al norte llegó tarde a la cita con el barco. Trató de cruzar el paralelo 38 a nado, pero la corriente le devolvió al sur, donde le detuvieron. Le interrogaron durante meses y fue duramente torturado. Le dejaron sin comer y le privaron del sueño. Finalmente, un consejo de guerra le condenó a muerte.

En la cárcel ha vivido en estricto  aislamiento, con una alimentación a base de arroz hervido y pescado salado. En 1963 le conmutaron la pena de muerte por la cadena perpetua, aunque diez años después le volvieron a condenar a muerte por otro crimen grave: había tratado de afiliar al Partido del Trabajo a otro preso.

“Seis veces he escuchado las palabras ‘pena de muerte’ en boca de fiscales y jueces”, le dice al periodista. “Mi madre se desvaneció varias veces y mi familia vendió su casa para pagar los gastos de mi defensa”. Una vez más, logró fintar a la muerte en el último momento. Pero sus padres murieron viéndole entre barrotes y rejas.

Minúsculas celdas de castigo, poco más grandes que un féretro… Palizas… Torturas… Simulacros de ahogamiento… Un año, otro y otro. Luego una década tras otra… No es el relato de la vida de un preso en las cárceles del norte sino en las del sur.

Después de una infección que la cárcel se negó a curar, el anciano perdió un ojo. En medio de la penumbra del apartamento, su mayor orgullo es poder gritarle a todo el mundo a la cara que él tampoco ha cedido ni un ápice porque cuando ya no te queda nada, la derrota depende de tí mismo: de seguir diciendo que no, a pesar de las promesas, de las migajas y de los cantos de sirena. “No puedo cambiar mis convicciones políticas a cambio de un ojo”, le dice al periodista. “Mi ideología política es más preciada que mi propia vida”.

En 1991 aceptó un compromiso con el gobierno y prometió respetar la ley surcoreana: libertad condicional bajo control judicial. Se instaló en la localidad meriodional de Gwangju, feudo de las fuerzas progresistas surcoreanas, cerca de su ligar de nacimiento, soñando con ver a su mujer y a sus dos hijos, que siguen viviendo en el norte.

A quien le quiera oir, saluda la resistencia numantina del gobierno de Pyongyang frente al imperialismo, un país al que pone como ejemplo de sociedad igualitaria donde cualquiera puede estudiar en la universidad a cargo del Estado.

El gobierno de Pyongyang -dice- tiene que defender a su pueblo con todas las armas a su alcance, incluidas las nucleares, frente a sujetos como Trump, al califica de “loco furioso”.

Este año ya ha sido hospitalizado dos veces por problemas cardiacos. Le queda muy poco aliento. En su humilde apartamento recibe a todo el mundo y tiene el apoyo más completo de 25 organizaciones populares del sur que promueven una campaña para que pueda volver al norte a ver a su mujer y a sus dos hijos.

Si logra verlos, es seguro que no podrá reconocerlos. “¿Qué les diría si les viera?”, le preguntan. “Les daría las gracias por seguir vivos. Me han faltado todos estos años. No esperaba haber vivido separado de ellos tanto tiempo”.

Categorías
Memoria Histórica

La nueva Armenia recurre a los viejos nazis para encontrar lo peor de su historia

La caída de la URSS no sólo supuso el cambio de un modelo de producción sino una gran venganza, aunque sólo sea literaria, de papel. La historia no sólo se está volviendo a escribir en Ucrania y los países bálticos, sino también en Armenia.

Es muy significativo que en los antiguos países soviéticos esa re-escritura coincide siempre en un punto común a todos ellos: la glorificación de los nazis locales, de los peores carniceros y asesinos de la Segunda Guerra Mundial.

Los armenios tienen varios héroes así. Pertenecían a partidos políticos muy diversos, aunque el más importante era el “dachnak”, una organización de la socialdemocracia armenia.

Durante la Segunda Guerra Mundial el dirigente “dachnak” más conocido era Drastamat Kanayan, alias “Dro”, quien se puso a la cabeza del 812 Batallón armenio de la Wehrmacht, compuesto por 20.000 soldados.

En 1942 se inauguró en Berlín, apadrinado por Alfred Rosenberg, el Consejo Nacional Armenio, encabezado por Ardaches Apeghian, presidente la Asociación Germano-Armenia y corresponsal del periódico Drochak, órgano oficial de los “dachnaks”.

Casi al mismo tiempo, en 1935 el representante de los “dachnaks” en Italia, Ichjanian, propuso a Musolini la creación de una Legión Armenio-Georgiana para combatir en la expedición fascista y colonial a Etiopía.

El nazi armenio Gareguin Nzhdeh
Otro ejemplo es Gareguin Nzhdeh, uno de los “dachnaks” que durante la Segunda Guerra Mundial se unió en Crimea a los ocupantes nazis para servir de torturador y verdugo. Tras la guerra fue capturado en Bulgaria en 1944 y condenado a 25 años de cárcel, donde murió en 1955.

Ahora en Erevan, la capital de Armenia, hay una estación de metro, una avenida y una plaza que llevan su nombre. Incluso han rebautizado a una ciudad para honrar su memoria y en mayo del año pasado se inauguró un monumento suyo, un acto solemne que estuvo encabezado por el Presidente de la República.

Nzhdeh era mucho más que un nacionalista. Había combatido al Ejército Rojo en los tiempos de la guerra civil y se declaraba defensor de la superioridad de la raza armenia que, lo mismo que la alemana, formaba parte de la raza aria, o sea, indoeuropeos.

Tras la Revolución de Octubre, Armenia logró esa “independencia” de la que hablan siempre los nacionalistas que, por un lado, es sumisión al imperialismo y, por el otro, avasallamiento de los vecinos. Nzhdeh fue su ministro de Defensa.

Los “dachnaks” pretendían la Gran Armenia (“desde el Cáucaso al Mediterráneo”) y no vacilaron en imponer la limpieza étnica sobre los azeríes en el Zanguezur, hasta que llegó el Ejército Rojo en 1921.

Es lo mismo que pretendió el III Reich en la Segunda Guerra Mundial: la Gran Alemania. Quizá por eso a Nzhdeh se le atribuye una frase muy común entre los chovinistas armenios: “Los que luchan por Alemania, luchan por Armenia”.

Tras la caída de la URSS, el 30 de marzo de 1992 la nueva República independiente de Armenia le rehabilitó de las calumnias que los soviéticos siempre le imputaron. Era todo mentira. La televisión armenia le considera como la figura histórica más importante. En 2013 el gobierno puso siete millones de dólares para rodar una película biográfica…

Categorías
Noticias

Se inicia el juicio por la masacre de 133 presos políticos en la cárcel del Frontón, en Perú

La semana pasada se inició en Lima, la capital de Perú, el juicio contra 34 oficiales y suboficiales de la Marina de Guerra que participaron en la matanza de 133 presos durante un motín en la cárcel del Frontón en 1986 promovido por presos de la organización guerrillera Sendero Luminoso.

Hace 31 años, el 18 de junio de 1986, varios penales de Lima fueron sacudidos por un motín de presos de Sendero Luminoso y el entonces presidente Alan García no vaciló en aplastarlo a sangre y fuego, cuya tarea encomendó a la Marina de Guerra, pertrechada con armamento de guerra.

La cárcel, construida en una isla frente al Callao, la provincia vecina a Lima, quedó reducida a escombros tras una serie de explosiones provocadas por las fuerzas armadas.

Pero los presos no sólo murieron en el enfrentamiento con la Marina sino en cobardes ejecuciones extrajudiciales después de que los últimos supervivientes se hubieran rendido.

El crimen fue declarado como un delito contra la humanidad por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el Tribunal Constitucional, por lo que no prescribirá nunca. Uno de los abogados que representa a las víctimas, Hugo Noroña, declaró que “no queremos venganza de nada contra nadie, simplemente que se sepa la verdad”.


En octubre pasado, la fiscalía presentó formalmente la acusación contra 35 marinos por estos hechos, para los que pidió entre 30 y 25 años de cárcel, y en abril de este año el Poder Judicial reconoció que existen motivos para abrir el juicio oral.

Uno de los acusados reconoció ante los fiscales que existían órdenes de masacrar a los presos y fue retirado de la causa.

Desde el inicio del gobierno de Alan García en 1985, los presos de Sendero Luminoso habían realizado motines en varios penales con resultados diversos. En algunos la solución pasó por una firma de acuerdos y en otros hubo enfrentamiento.

El inclumplimiento de los acuerdos causó que los presos del penal El Frontón hablaran de un “plan genocida” que suponía el traslado a Canto Grande.

El 16 de junio, día en el que comenzaba el XVII Congreso de la Internacional Socialista en Lima, el sindicato nacional de carceleros anunció un paro indefinido, por lo que privaban a los presos de su derecho a recibir visitas. Eso caldea más los ánimos en el interior del penal y se amotinan el 18 de junio en el interior de una prisión que había sido modificada y preparada para un enfrentamiento con las Fuerzas Armadas: túneles de resguardo, paredes reforzadas, etc.

Los presos capturaron rehenes y, aunque una comisión intentó negociar, el gobierno lo tenía todo preparado para la masacre.

Categorías
Noticias

Una placa conmemorativa dedicada a Stalin preside el paraninfo de la Universidad más importante de Rusia

La Universidad de Derecho Kutafin de Moscú, la más importante de Rusia, ha restaurado una placa conmemorativa dedicada a Stalin (1) que recuerda que en 1924 leyó allí, en el paraninfo, una declaración sobre las conclusiones del XIII Congreso del Partido bolchevique.

Desde 1949 la placa siempre había estado en aquella Universidad, aunque la trasladaron a un lugar más discreto, donde no provocara polémicas. Ahora preside todos los actos solemnes que se celebran. Ocupa un lugar de honor.

Merece la pena prestar atención a los pormenores del asunto desde el principio porque pone al descubierto toda la complejidad histórica de la Rusia actual y de la desaparecida URSS, que algunos quieren reducir a mera caricatura ridícula.

La Universidad quiso recuperar la placa de una manera vergonzante, sin que nadie se enterara, sin ceremonias oficiales y sin anunciarlo en el sitio web. Quien lo publica primero es un abogado británico y a partir de entonces se desata la caja de los truenos (2). Tomen nota: un tipo que vive en Nueva York inicia una campaña de recogida de firmas en change.org dirigida al rector para que retire la placa.

A medida que la bola de nieve baja por la pendiente, cuando al rector le piden explicaciones, saca a relucir un decreto de… 1960, nada menos, en plena desestalinización, que declaraba que el paraninfo era un monumento histórico o, como diríamos aquí, “patrimonio nacional” de obligada conservación (3).

Entonces los truenos se convirtieron en tormenta que, como procede de ciertos sectores poderosos de la sociedad, parece aún mayor. Una parte del equipo directivo de la Universidad dimite, algunos profesores se niegan a impartir clases y el Centro de Derecho Constitucional de la Escuela Superior de Economía, un feudo de los “neoliberales rusos” (digámoslo así, para entendernos), cesa cualquier clase de colaboración con la Universidad Kutafin mientras la placa siga ocupando ese lugar honorífico.

Uno de los aspectos más curiosos de este asunto es que los mequetrefes que presionan al rector mienten descaradamente (como no podía ser de otra forma tratándose de Stalin). Dicen que el dirigente bolchevique arrasó con el sistema jurídico, cuando fue justamente al revés: tras la Revolución de Octubre las facultades de derecho se integraron en las de ciencias sociales y no volvieron a adquirir autonomía hasta después de la Segunda Guerra Mundial (incluido el estudio del Derecho Romano).

El asunto adquiere verdadero interés cuando se traslada a las redes sociales, donde los que no son tan poderosos como los que presionan también tienen la posibilidad de expresarse. La polémica cambia de tono. Los internautas se burlan de quienes tratan de seguir la campaña de desestalinización iniciada en 1956 y, por pura reacción, sus simpatías por Stalin se multiplican: si determinados personajes —a los que los internautas rusos detestan— odian tanto a Stalin, es porque debía ser un gran tipo.

“Stalin el nuevo héroe de Rusia”, titulaba el año pasado el New York Times (4). No es algo reciente. El aprecio por el dirigente bolchevique siempre ha estado en la conciencia de los rusos, como de todos los pueblos de la antigua URSS, pero es especialmente significativa en Rusia porque Stalin no era ruso. Las sucesivas campañas difamatorias que se han vertido desde 1956 han tenido el efecto opuesto de acrecentar cada año la admiración por su figura.

El comunista georgiano acabará convirtiéndose en un mito, para unos tanto como para otros. Es una parte indigesta de la historia del siglo XX, detestada por una minoría insignificante (pero muy poderosa) y apreciada por las grandes masas que le recuerdan por lo que fue tanto como por la esperanza que para ellos representa. Como siempre, las masas tienen razón: en Stalin no sólo hay un problema con el pasado sino, sobre todo, con el futuro.

(1) МГЮА восстановил памятную табличку в честь Иосифа Сталина
(2) Тоска имени Сталина: Адвокат Генри Резник ушел из профессоров ведущего юридического вуза из-за мемориальной таблички
(3) Сотрудники ВШЭ отказались участвовать в мероприятиях МГЮА из-за установки мемориальной доски Сталину
(4) https://www.nytimes.com/es/2016/03/19/stalin-el-nuevo-heroe-de-rusia/
Categorías
Noticias

El gobierno de Ucrania desata el terror contra las juventudes comunistas

Desde los tiempos de la ocupación fascista (1941-1944) no se había visto nada parecido en Ucrania. Se ha condenado a jóvenes comunistas por “tenencia” de banderas de la Victoria, carnets de la UJC y tomos de Marx y Lenin. Solo en la Alemania de los años 30 cazaban y arrestaban a los ciudadanos del país por sus convicciones comunistas.

El gobierno ucraniano, como ferviente admirador de sus ídolos, ha ido más allá: llevando a juicio incluso a menores de edad por la lectura y estudio de los cásicos, de Marx y Lenin. No es difícil imaginar lo que han podido hacerles a unos adolescentes, en las dependencias de la SBU, si no reconocían su culpa. Todos entendemos perfectamente cómo desataban las lenguas en la Gestapo y cuáles son los métodos que usan las fuerzas de seguridad ucranianas en los interrogatorios. Baste recordar el escándalo de los integrantes del Grupo “Tornado”, dependiente del Ministerio del Interior, famosos por sus palizas, violaciones y asesinatos de detenidos.

El juzgado del distrito Galitski de la ciudad de Lvov declaró culpable a un joven comunista de 22 años, imponiéndole una pena de dos años y medio de cárcel por llevar flores a la tumba de los soldados soviéticos el 9 de mayo y hacer lo propio ante los monumentos a Taras Shevchenko y Iván Franko, según se deprende de los materiales de la causa y de la condena. Agravó la condena del miembro de la UJC de Ucrania el hecho de que en su página de Facebook hubiese publicado un lema “criminal”, que en opinión del juez supone un llamamiento a cometer actos terroristas: “Lenin vivió. Lenin vive. Lenin vivirá.”

En esta ejemplarizante causa penal figuran además dos miembros de la Juventud Comunista. Uno de ellos tiene apenas 15 años. Pero en opinión de la investigación es ya un redomado terrorista, ya que la acusación que se le ha interpuesto es en base a los artículos 258 (terrorismo) y 436 (distribución de símbolos comunistas). Según se desprende de las pesquisas de la causa, los terroristas miembros de la UJC suponían una amenaza para la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, del mismo modo que suponían un peligro para la sociedad, por el hecho de llevar flores el 9 de mayo, o subir entradas a las redes sociales con citas de Lenin y estar en posesión de carnets de la UJC y de una cinta de San Jorge. Los miembros de la “banda” estuvieron conspirando para adecentar las tumbas en la “Colina de la Gloria” de los soldados soviéticos, caídos durante la Gran Guerra Patria y lo que todavía es más terrorífico, se dedicaban a leer literatura “prohibida”, como el Capital de Karl Marx.

El cabecilla de esta célula terrorista del Komsomol, era precisamente el chaval de 15 años. Por eso tuvo que actuar la Fiscalía de Menores. Los investigadores de la SBU informan que también ha sido condenado. ¿Se lo pueden imaginar? ¡A los 15 años! Todo por leer a Marx y asear las tumbas de los soldados soviéticos para ponerles flores. Todos son miembros de la Juventud Comunista, los que han recibido penas de cárcel, los que están a la espera de condena y el joven “terrorista” de 15 años. El reconocimiento de su “culpa” por los juzgados y los que esperan juicio por causas análogas, totalmente fabricadas, es resultado de la coacción física y psicológica a la que han sido sometidos los jóvenes comunistas por parte del gobierno oficial, mediante los cuerpos de seguridad de la SBU, la Policía Nacional, la Fiscalía de Ucrania y los juzgados, con el objetivo de acabar en el país con la disidencia, la libertad de expresión y de conciencia, sofocando así las aspiraciones de democracia de los ciudadanos de Ucrania.

El juez Strelbitski dispuso a su vez eliminar las pruebas materiales de la actividad “terrorista” del joven comunista: el carnet de la UJC a nombre del acusado, un manual de El Capital de Karl Marx, una cinta de San Jorge, otra roja y otra amarilla y celeste, 4 chubasqueros, 5 banderas, 19 camisetas, 7 gorras y 5 discos con simbología comunista, 8 carnets de la UJC, tarjetas con los datos, impresos de afiliación, tarjetas con simbología comunista, que se encuentran en dependencias de la Dirección Gral. De la Policía Nacional en la región de Lvov. El juzgado no solo ha condenado de manera ilegal a personas por sus ideales políticos, sino que ha decretado destruir una propiedad que pertenece por ley al Partido Comunista de Ucrania y al Komsomol de Ucrania, que ejercen su actividad de manera legar en el territorio de Ucrania.

Comenzando desde febrero de 2014, contra miembros de la organización y sus dirigentes se cometieron más de cien ataques de diversa índole con uso de la agresión física, mientras que el miembro de la UJC Vadim Papura fue asesinado el 2 de mayo en Odesa, junto con otro casi medio centenar de ciudadanos de Ucrania. Recordemos que el primer menor asesinado en Ucrania, en Odesa, y el estudiante de Lvov condenado por el uso de la propaganda soviética, son miembros  del Komsomol de Ucrania. La sede principal de la Unión de la Juventud Comunista de Ucrania en la ciudad de Kiev fue quemada y saqueada. El 90 por ciento de las sedes locales, de distrito y regionales a lo largo del país han sido destruidas y todos los bienes y literatura que había en ellas convertidos en hogueras. No se ha hecho justicia en ninguna de las denuncias interpuestas por la organización o los miembros de la UJC por los episodios de asesinato, palizas, amenazas, calumnias y destrucción premeditada de la propiedad. Ninguno de los criminales ni delincuentes implicados ha sido puesto a disposición judicial, lo que es una muestra más que evidente del terrorismo de Estado que se aplica contra las organizaciones sociales y políticas de la oposición en Ucrania.

http://lksmu.com/1302-gosudarstvennyj-terror-protiv-komsomola-ukrainy,
https://larepublica.es/2017/05/18/gobierno-ucraniano-desata-terror-los-jovenes-comunistas/

Categorías
Noticias

La mujer comunista más perseguida por la Gestapo

La comunista brasileña Olga Benario
Unas 2.000 páginas contiene el más extenso archivo de la Gestapo sobre una sola víctima del Tercer Reich. Sputnik entrevistó a Anita Prestes, quien estudió los documentos liberados por Moscú sobre su madre, Olga Benario, a los 75 años de su muerte en un campo de concentración, en 1942.

“No veo contradicción entre mi papel como historiadora y el hecho de ser hija de [Luiz Carlos] Prestes y Olga [Benario]”, dijo Anita Prestes, quien lanza en los primeros días de mayo una nueva biografía sobre su madre en Brasil. “Una comunista en los archivos de la Gestapo”, subtitula el libro que revela detalles del proceso de 2.000 páginas que resultó en la ejecución de la judía alemana y comunista en una cámara de gas por los nazis en 1942, a los 34 años.


“Olga Benario Prestes fue mi madre y la gran inspiración de toda mi vida. Mi padre, Luiz Carlos Prestes, también fue una gran inspiración. Antes de conocerlo en persona, a los nueve años de edad, ya conocía su historia, que me fue transmitida por mi abuela Leocadia Prestes y mi tía Lygia Prestes. Siempre estuve conectada con mi padre y su lucha abnegada por la revolución en Brasil. De adulta, me convertí en su interlocutora de confianza y actué como su asesora en sus últimos 15 años de vida”, contó la historiadora.

‘La Revolución creó seres humanos con pensamiento crítico’

Benario, nacida en Munich en 1908, tuvo desde muy joven un papel activo en los movimientos comunistas de Alemania. A los 20 años, debió exiliarse en la Unión Soviética con su pareja, el escritor Otto Braun, a quien ayudó a fugarse de la prisión, pero después se separaron.

En Moscú conoció al líder político brasileño Luiz Carlos Prestes, al que llamaban “Caballero de la Esperanza”, porque entre 1925 y 1927 recorrió Brasil en una marcha de 25.000 kilómetros a pie, junto con 1.500 hombres para sembrar la revolución en el país. Los intentos de este grupo, conocido como “Columna Prestes”, fracasaron y debió partir al exilio a la Unión Soviética. En 1934 se le encargó volver a su país para liderar un nuevo movimiento y Benario recibió la misión de protegerlo, debido a que estaba militarmente entrenada por los soviéticos. Los dos viajaron encubiertos como una pareja en luna de miel.

Ficción y vida real se mezclaron: ambos establecieron una relación. Sin embargo, la pareja terminó en manos de la policía más tarde. El Gobierno del entonces presidente de Brasil, Getulio Vargas, coqueteaba con las potencias del Eje. Una investigación conjunta con la Gestapo reveló la verdadera identidad de Benario, quien además era judía en plena época de persecución nazi. Pese a que estaba embarazada de un brasileño, se dictó su deportación a la Alemania en 1936.

A finales del mismo año nació Anita Leocadia Prestes en una cárcel de Berlín. Indagada sobre el peso de ser hija de personajes tan emblemáticos, la doctora en Filosofía por el Instituto de Ciencias Sociales de Moscú remarcó el orgullo que siente de sus padres y el ideal de la justicia social que le imprimieron.

Poco más de un año después de nacer, Anita Prestes fue separada de su madre y fue entregada a su familia brasileña para escapar de la prisión. Benario resistió seis años más y pasó por otros campos de concentración hasta que murió ejecutada en una cámara de gas el 23 de abril de 1942. En su última carta a Prestes y a su hija, Olga escribió: “He luchado por lo justo, por lo bueno y por lo mejor del mundo… Quiero que me entiendan bien: prepararme para la muerte no significa que me rinda, sino saber hacerle frente cuando llegue”.

Una parte de esa historia ha sido retratada en numerosos libros y en una conmovedora película. Pero, ¿cómo describían a Olga los agentes de la Gestapo?


“Mi libro sobre mi madre está basado en documentación inédita del archivo de la Gestapo liberado al público hace dos años. Habrá muchas informaciones hasta ahora desconocidas. Por ahora, las mantengo en secreto para provocar la curiosidad del público”, aseveró.

Dichos documentos suman cerca de 2.000 páginas del llamado “Proceso Benario”. Los papeles habían sido aprehendidos por el Ejército Rojo, tras la derrota de Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Se mantuvieron guardados durante décadas en la capital rusa.  De acuerdo con la presentación preliminar de la obra por la editorial responsable, Boitempo, el material revelado incluye una cincuentena de cartas recibidas y escritas por Olga para la familia de su marido, también detenido, pero en Brasil.

El año pasado, Anita también publicó una biografía de su padre, “La Columna Prestes” en referencia a la histórica marcha encabezada por el Caballero de la Esperanza. La escritora se presenta como una “comunista brasileña” orgullosa de los ideales internacionalistas de sus padres, “quienes dieron sus vidas por la Revolución”.

Anita, que estuvo exiliada en dos períodos de su vida en la Unión Soviética, recuerda con cariño esos momentos y destaca “la solidaridad del Gobierno y del pueblo soviético hacia los revolucionarios de todo el mundo que eran perseguidos en sus países de origen”.


“Las entrevistas que he concedido buscan esclarecer mis libros al público, así como la vida y la actuación política de mis padres y de los comunistas. Como historiadora marxista, considero necesario contribuir para que las nuevas generaciones conozcan interpretaciones históricas comprometidas con la evidencia, como defendía el gran historiador Eric Hobsbawm. Por ello, considero importante hablar a la prensa siempre que soy solicitada”, remarcó.
https://mundo.sputniknews.com/entrevistas/201704271068705983-anita-prestes-olga-benario/

Más información:
Olga Benario, la vida heroica de una militante comunista
 

Categorías
Noticias

Graves enfrentamientos internos durante una reunión del PCPE que conducen a la escisión

El domingo, durante una reunión del Comité Central del PCPE, se produjo un fuerte enfrentamiento interno entre dos facciones enfrentadas que acabó en una escisión.

La minoría escindida ha abierto una nueva página en internet (1) con las mismas siglas y eligieron al asturiano Ástor García como nuevo Secretario General en sustitución del anterior, el canario Carmelo Suárez, que se mantiene a la cabeza del otro grupo administrando el mismo sitio en internet (2).

En unos y otros la escisión carece por completo de contenido ideológico o político. En el cruce mutuo de acusaciones no hay divergencias de línea política sino rencillas personales.

Los escindidos califican a la mayoría de “grupo liquidador” por haber publicado la crisis interna que vive el referido partido, una decisión “irresponsable” según ellos.

La otra parte utiliza términos parecidos, pero tampoco muestra ningún motivo de fondo sino que se limita a lamentar la falta de unidad interna y el trabajo fraccional y antipartido de los opositores, de los que anuncia su expulsión.

Las juventudes CJC, que numéricamente tienen más afiliados que el propio partido, son la más afectadas por la escisión. Hace semanas decidieron por unanimidad “suspender” sus relaciones con la dirección del partido a pesar de lo cual participaron en la reunión del domingo.

Aunque en una entrevista a Canarias Semanal el Secretario General habla de unos “problemas ideológicos”, en lo que se explaya realmente es que los escindidos “son gente que quiere prosperar, que quiere triunfar pronto. Por eso les ha entrado la prisa y se han echado a correr pensando que por ahí van a conseguir resultados exitosos a corto plazo” (3).

“El PCPE damos espectáculo gratuito en Facebook –escribe uno de los expulsados—. Tenemos todos los ingredientes: dos direcciones, dos páginas web, acusaciones cruzadas de fraccionalismo, traición, trostkismo, socialdemocracia y carrillismo. Enhorabuena: hemos conseguido ser una caricatura de nosotros mismos”.

(1) http://www.partido-comunista.es/
(2) https://www.pcpe.es/
(3) http://canarias-semanal.org/not/20221/grave-ruptura-en-el-seno-del-comite-central-del-partido-comunista-de-los-pueblos-de-espana/
Categorías
Noticias

Camino Oskotz: dirigente comunista navarra fusilada en 1936

Camino Oskotz
Camino Oskotz nació el 11 de abril de 1910 en la calle de Santo Domingo en Pamplona, donde ahora está la librería Abartzuza. Era hija de Antonio y Anastasia.

Maestra de Güesa, valle de Saraitzu/Salazar, en el pirineo navarro. 26 años. Secretaria del Partido Comunista y militante de la Federación de Enseñanza de la UGT de entonces, socialista revolucionaria. Asesinada en Pamplona o en el balcón de Pilatos (ironías de la historia en la Navarra nacionalcatólica y fascista de 1936).

Soltera y compañera de Tomás Ariz (conocido dirigente del Partido Comunista de Euskadi de Pamplona) que ya había sido fusilado antes que Camino, dato que ella seguramente conocía en el momento de su detención.

“A una sima de Urbasa es posible que fuera a parar la maestra Camino Oscoz Urriza, de 26 años, cuya detención y humillaciones relató Galo Vierge en Los culpables”.

Miguel Sánchez Ostiz recoge una crónica cruda y detallada reconstruyendo el calvario de Maria Camino en sus últimas horas.

La detienen el 1 de Agosto. Fue paseada y humillada por Pamplona, varios falangistas, entre ellos el cruel motejado como “toico” le administran grandes dosis de aceite de ricino. Seguramente le rapan pelo y cejas como a tantas “pelonas”. La maltratan y se burlan de ella durante horas en el “Hogar del camarada” de Falange, que se asienta lo que fuera la clausurada Casa del pueblo de los socialistas.

La llevan de nuevo por calles de la ciudad y la Plaza del Castillo para escarnio y sorna de aquella ciudad convertida en circo del horror y la humillación de los “extremistas”, “rojos”, “separatistas” pues el escarmiento iba más lejos que las terribles detenciones y juicios sumarísimos, había que humillar, apalear, herir, ridiculizar… y luego ya la ruleta rusa del “sacrificio” y los “paseos”.

María Camino se encuentra fugazmente con Galo Vierge en la comisaría de la Calle Roncesvalles, donde le interroga “formalmente” Germán Izquierdo Larramendi (qué ironía, en la misma calle donde luego al final del franquismo los grises bajo órdenes de Martín Villa matan a otro Germán con total impunidad en otro escarmiento tardío). A Galo le cuenta entre el llanto y el agotamiento las vejaciones sufridas y él trata de consolarla.

La policía ejerce su papel en el teatro de la arbitrariedad y no remedia la cacería, forman parte deimage10 ella de un modo u otro. Un jefe de Falange cuyo nombre es conocido por Galo y que éste no desvela en “Los culpables” pese a que sólo circula de modo privado (tan alto es el miedo que perdura décadas) habla con el comisario Izquierdo y trasladan a Camino y a Galo a la cárcel.

Al llegar a la cárcel Camino está derrumbada y se apoya en Galo que le anima diciendo que no la perjudicarán más por ser mujer. Una monja-carcelera se hace cargo de Camino….

Según otros testimonios y como recoge (Navarra 1936) Maria Camino pudo acabar en una Sima de Urbasa y ser fusilada el 10 de agosto de 1936…

Camino Oskotz es la Rosa Luxemburg de Iruñea, la Louise Michel de Pamplona, nuestra florecica de la cuesta Santo Domingo, nuestra Maravillas
Lamberto…

Militantes de Iruñerria de la Herritar Batasuna llevamos sus fotos en la mani del día de la mujer trabajadora, el 8 de marzo.


Dos mujeres revolucionarias, feministas proletarias, comunistas…
Dos estrellas rojas en nuestro camino…
¡Hasta la victoria, siempre, compañeras!
Borroka da bide bakarra! [¡La lucha es el único camino!]

https://herritarbatasuna.wordpress.com/2017/03/09/camino-oskotz-y-rosa-luxemburg-estuvieron-en-la-manifestacion-del-8-de-marzo-en-irunea/