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El viaje de Lenin en el tren blindado a través de una Europa en guerra

Lenin y su mujer Krupskaia llegaron a Berna, Suiza, en 1914 en calidad de exiliados políticos. Años antes, la pareja había vivido en Ginebra. En esta segunda ocasión se establecieron en la capital helvética hasta febrero de 1916, cuando se mudaron al número 14 de Spiegelgasse, en el casco antiguo de Zurich. Una placa junto al portal recuerda la estancia de Lenin.

Las razones del traslado fueron políticas: en plena guerra imperialista, Lenin buscaba aliados para reconstruir la Internacional y los socialistas de Zurich estaban más avanzados que los de Berna. En la ciudad a orillas del Limmat, Lenin pasó buena parte de su tiempo asistiendo a las reuniones de los socialistas suizos. En Zurich escribió su obra “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, publicada hace 100 años.

Lenin permaneció durante poco más de un año en Zurich. La Revolución de Febrero y la caída del zarismo le abrían las puertas para regresar a Rusia.

Pero para volver necesitaba pasar por Alemania, entonces en guerra con Rusia. A Alemania le interesaba Lenin y a Lenin le interesaba Alemania. Por eso Alemania organizó la expedición en un tren blindado que evitara cualquier contacto entre la población alemana y los bolcheviques rusos.

El 9 de abril de 1917, cuando la dirección bolchevique se reunió en la Estación y se preparaban para salir, apareció otro grupo de exiliados rusos (eseristas, mencheviques y otros) que se les acercó para insultarles, gritándoles que se habían vendido al imperialismo alemán.

Los bolcheviques se habían guardado un as en la manga, una ficción jurídica: obligaron a los alemanes a declarar que el tren era “extraterritorial”, es decir, que es como si nunca hubieran pisado suelo alemán.

El tren dejó la estación de Zurich para adentrarse en la historia. Lenin viajaba en el último vagón del convoy, acompañado de Krupskaia y otros 32 dirigentes bolcheviques que, hasta entonces, habían vivido exiliados repartidos por toda Europa. La mayoría eran rusos, pero también había un suizo y un polaco.

El tren llegó a Berlín el 11 de abril, de donde continuó hacia el Báltico, al puerto de Sassnitz, donde un memorial recuerda la llegada del legendario tren blindado.

En el puerto tomaron un ferry que los trasladó a Malmoe, Suecia, en la otra orilla del Báltico, desde donde se trasladaron a Estocolmo. En la capital sueca hicieron una breve parada para mantener una reunión con los internacionalistas suecos.

Luego no tomaron otro ferry para ir directamente a Petrogrado sino un tren que recorrió toda la costa del Báltico, cruzó la frontera con Finlandia en Tornio e hizo una breve escala en Tampere, el lugar donde Lenin había conocido por primera vez a Stalin en 1905. Hoy en la localidad sigue existiendo el Museo Lenin que evoca los numerosos lazos comunes entre la URSS y Finlandia.

Tras ocho días de viaje, el 16 de abril el tren arribó finalmente a San Petersburgo, donde a Lenin le esperaban muchos bolcheviques en la Estación de Finlancia, la mayor parte de ellos recién salidos de la cárcel.

Estaban exultantes. Creían que la Revolución de Febrero colmaba sus muchos años de lucha y le insistieron a Lenin para que pronunciara un discurso allí mismo. No le quedó más remedio que tomar la palabra, que fue como un jarro de agua fría para sus camaradas: la Revolución no había acabado, como suponían, sino que empezaba en ese momento.

Para eso había viajado enfrascado en la redacción de las Tesis de Abril.

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El último escondite de Lenin

Libardo Muñoz
La lluvia de las dos últimas noches le da a Petrogrado un aspecto húmedo y sucio. A tres kilómetros de la casa de Margarita Wassiljewna Fofanova el zar Nicolás lleva dos noches de insomnio. Un mensaje llega antes de las 7 de la mañana al escritorio del monarca que luce extraño a lo que está ocurriendo: “Empeora aún más la situación, urge tomar decisiones inmediatas, mañana será demasiado tarde, llegó la hora suprema en la que se van a resolver el destino del país y de la dinastía” – Rodzianko-
En vano, Nicolás trata de recuperar algo de sueño y deja el mensaje con un gesto displicente. La historia sigue su marcha. La madera de los coches cruje y los cascos de los caballos suenan contra el empedrado. En las afueras, unos cortejos fúnebres se entrecruzan, son los entierros de ambos bandos, la parte más triste de la Revolución, allí van los que ya no escucharán los cañonazos del “Aurora”, que están más próximos de lo que se cree.
En muchas ventanas hay fusiles emplazados, guardias rojos, como el zar, llevan varias noches sin dormir, y tienen las cartucheras con sus revólveres colgados al pecho. Los alzados tienen su propia decoración en la atmósfera cargada y tensa de la ciudad. Los parias de la tierra, escriben la epopeya que dejará al mundo sin respiración.
En la nomenclatura de la época, Lenin, más impaciente y desesperado que nunca, se esconde en el apartamento 41 de Sverdlovskaia Street. El jefe de la revuelta está de incógnito protegido por Margarita Fofanova, militante bolchevique desde 1902.
Como la Fofanova, así a secas, la conocería el Estado Mayor que le encomendó la tarea de esconder a Lenin, ella y Eino Rahja, con dos revólveres debajo del abrigo, serán las únicas dos personas que estarán más cerca del líder revolucionario antes de la toma del poder.
La mujer que esconde a Lenin
Margarita Fofanova sufrió su primer arresto en 1903, se convirtió en experta en agronomía, en 1917 después de la Revolución de Octubre fue Diputada del Sóviet de Petrogrado. El papel de La Fofanova era, además de protegerlo en su apartamento de un 4º Piso, mantener a Lenin informado de todo y ser su enlace con el Comité Central. Murió La Fofanova el 29 de marzo de 1976 en Moscú, donde nació el 2 de octubre de 1883, mantuvo una gran lucidez mental y nos deja este relato divertido, dramático y estremecedor de aquellas horas cruciales: “A fines de septiembre, Lenin llegó directamente a mi casa, recuerdo que fue un viernes a eso de las cinco de la tarde. Venía directamente de la estación del tren que quedaba cerca de mi casa. Cuando nos quedamos solos, me pidió que le mostrara el apartamento. Cuando entramos a la habitación y le mostré el balcón, Vladimir Illich sonrió alegremente y dijo: ‘Magnífico. Ahora debemos ver si el canalón pasa cerca de mi pieza en caso de que tenga que bajar por él, salió al balcón, contó las ventanas y observó: la pieza está bien elegida’”.
Lenin era un lector insaciable, como correspondía a su papel de ideólogo y conductor de la que iba a ser una sacudida de la humanidad, la de los parias de la tierra, de millones de seres anónimos que ya no tenían más que las cadenas para perder.
Continuemos de la mano de la Fofanova: “Por lo general Lenin leía todos los periódicos que entonces se publicaban en Petrogrado. Como yo no siempre podía comprarlos todos, me veía obligada a ir al centro. Pero incluso allí tenía que buscar los que necesitaba. Si yo no conseguía comprar algún periódico, Lenin se afligía. Por la tarde me daba un papelito en el que anotaba los números que le hacían falta para que yo se los consiguiera de alguna manera. Recuerdo que una vez me pidió que le trajera todos los números de las noticias del Sóviet de diputados campesinos de toda Rusia. Eran muchos y Lenin estuvo dos días leyéndolos, incluso, por las noches. Por último dijo: ‘Bueno, creo que me he estudiado a los socialdemócratas al derecho y al revés. Sólo me queda por leer el mandato de sus campesinos. No es broma el mandato ha sido firmado por 242 diputados locales. Nosotros lo pondremos como base de la Ley sobre la tierra. ¡Que traten entonces de desentenderse los socialdemócratas de izquierda!’”.
Un enérgico mensaje
Desesperado, acosado por el torbellino de los rumores que llegaban a su piso, Lenin envía a Margarita Fofanova al Smolny: “Vaya al Comité Central, averigüe que pasa, ya no se puede seguir aplazando la sublevación armada”. ¿De qué tienen miedo? Pregunta Lenin, y él mismo se responde: no esperaré más allá de las once.
Lenin se queda sólo y da vueltas en la habitación y cada rato mira su antiguo reloj de plata, que siempre lleva en un bolsillo del chaleco.
En un bote de remos, La Fofanova llega por el Neva a cumplir su misión.
Cuando regresa son las once de la noche, sube a tientas casi porque el pasillo no está bien iluminado, mete la llave en la cerradura y no encuentra los fósforos, no puede encender la lámpara pero el cristal aún está caliente.
Lenin deja la cama arreglada y no parece que alguien se haya acostado en ella.
Tampoco está el gabán de Lenin en el perchero. Margarita Fofanova se devuelve y observa que hay una cena servida que apenas fue tocada, los cubiertos están limpios, un papel pisado con el salero dice: “He ido donde vosotros no queríais que fuese. Hasta la vista. Ilich”. Lenin firmó aquella nota por primera vez, en muchos años, con su verdadero nombre.
Petrogrado ya es toda roja y se escucha un tiroteo que viene de la vieja estación de correos.
La victoria
Las prisiones están atestadas y Gorki, con algunas páginas en borrador de “Los hermanos Karamazov” en su bolsillo, llega a Petrogrado para desmentir las noticias alarmistas que daban a San Basilio, en Moscú, como una enorme hoguera ya reducida a cenizas.
Lenin salió a su cita con la historia, trató de ocultarse con la peluca y la vieja gorra grasienta que todos le conocían.
Eino Rahja va un poco más atrás, lleva los dos revólveres empuñados, uno en cada mano dentro de su abrigo también descolorido.
Gracias a un conductor de tranvía, estas dos sombras, Lenin y Rahja, que se deslizan bajo otra llovizna gris, evitan la larga caminata de tres kilómetros que los separan del grito: “Todo el poder a los Sóviets”.
El Smolny es una caldera que hierve, y en el palacio, el Zar cumplirá su tercera noche de insomnio.
Rusia está sin gobierno, a las 10 de la mañana del 25 de ese octubre de 1917, ya se había entregado a la imprenta el llamamiento “A los ciudadanos de Rusia” anunciando que el gobierno provisional acaba de caer.
Es el parto de un mundo nuevo.


http://semanariovoz.com/ultimo-escondite-lenin/
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La insurgencia comunista se enfrenta a una vasta ofensiva del ejército de Filipinas

Combatiente de la guerrilla filipina
El jefe de las Fuerzas Armadas filipinas, general Rey Leonardo Guerrero, dijo que el ejército comenzó a movilizar a las tropas que combatieron a los terroristas en Marawi, en el oeste de Mindanao, hacia la parte oriental de la isla para luchar en otro frente: la guerrilla del Nuevo Ejército Popular, dirigida por el Partido Comunista.
“Con las órdenes de marcha del Presidente y con la declaración de los NPA como terroristas, seguro que le daremos más importancia y más enfoque a nuestras operaciones contra el CPP-NPA, especialmente ahora que hemos observado un aumento en las atrocidades”, dijo Guerrero el viernes en una conferencia de prensa.
Inicialmente la extensión de la ley marcial en Mindanao se había decretado por la necesidad de aplastar la amenaza de la “rebelión” procendente de los grupos armados vinculados con la red terrorista internacional del Califato Islámico. Pero las declaraciones y los movimientos militares últimamente se han concentrado en el Nuevo Ejército Popular, un objetivo secundario de la extensión de la ley marcial.
El 5 de diciembre el presidente Rodrigo Duterte firmó la proclamación oficial de que el Partido Comunista de Filipinas y el Nuevo Ejército Popular como una única organización terrorista, consecuencia del fin de las conversaciones de paz con los comunistas.
Las operaciones militares contra el NPA se desarrollarán a escala nacional porque la guerrilla también tiene una presencia considerable en Luzón y Visayas. “Se realizarán operaciones militares concentradas en todo el país, especialmente en Mindanao”, anunció Guerrero, el nuevo ejecutor de la ley marcial en Mindanao, que reemplazó al jefe retirado del ejército, el general Eduardo Año, en octubre.
Antes del puesto militar superior, era el comandante general del Comando del Este de Mindanao (Eastmincom), responsable sobre las áreas donde se concentran la guerrilla.
Se suponía que debía retirarse este mes del servicio activo, pero su actividad se ha extendido hasta abril del año que viene.
Guerrero dijo que los militares continuarán persiguiendo a los “remanentes” de los grupos terroristas en el oeste de Mindanao, pero que los militares deben ponerse al día en su plan de campaña contra la guerrilla que, según dijo, se vio afectado cuando las tropas se concentraron en Marawi.
Dijo que ahora se esperan menos escaramuzas en Marawi, pero los militares continuarán rastreando otras áreas como Sulu y Basilan.

https://www.rappler.com/nation/191417-philippine-military-communist-insurgency
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La alianza entre los partidos comunistas gana las elecciones de Nepal por amplia mayoría

Una alianza entre los partidos comunistas de Nepal formada por el CPN-UML (marxista-leninista) y el CPN Centro (maoísta) se perfila como clara ganadora de las históricas elecciones generales que culminaron el pasado jueves en el “techo del mundo” cuando se ha contado un 60 por ciento de los votos.

“El UML va camino de convertirse en el partido con mayor representación mientras que el Centro Maoísta y el Partido del Congreso están en segunda y tercera posición respectivamente”, indicó el portavoz de la Comisión Electoral Nabaraj Dhakal.

Nepal celebró el pasado jueves la segunda y última fase de las históricas elecciones generales con las que se pondrá fin a 18 años de interinidad en el Legislativo y para dar paso a un nuevo Parlamento bicameral aprobado en la Constitución de 2015.

En la votación se eligieron a 165 miembros de los 275 miembros del Parlamento Federal (cámara baja) y a los representantes de las asambleas provinciales, donde a su vez se nombrará a los 59 senadores de la nueva cámara alta o Asamblea Nacional.

De acuerdo con el cómputo hasta las 12.00 de hoy (6.15 GMT) el UML gana 51 escaños y encabeza el recuento de otros 27, mientras que los maoístas se han adjudicado 22 y encabezan otros 13 recuentos.

El UML y los maoístas alcanzaron un acuerdo preelectoral para concurrir de forma conjunta y no presentar candidatos en aquellas circunscripciones en que lo hiciera el otro partido.

Ese acuerdo implicaba que el UML presentaría candidatos en el 60 por ciento de las demarcaciones electorales y los maoístas en el 40 por ciento restante.

El actual partido de gobierno, el Congreso de Nepal, está sufriendo un duro correctivo hasta el momento al haber obtenido apenas 10 escaños, encabezando el recuento en otros 12.

“Tenemos que admitir que al NC le ha ido bastante mal. Nos sentaremos una vez que los resultados salgan para analizar qué fue mal”, indicó Gagan Thapa, miembro del Comité de Trabajo del Congreso de Nepal.

Los partidos madhesi, de la región sureña de Terai, la más industrializada del país y escenario de constantes tensiones, ganan hasta el momento 6 asientos y encabezan otros 15.

Además de los 165 diputados elegidos directamente, otros 110 serán elegidos de acuerdo con un sistema que tendrá en cuenta el resultado de votos de cada partido en todo el país.

Se espera que el recuento final de los escaños de elección directa finalice mañana y que la asignación de los 110 escaños en base al resultado proporcional pueda concluir el viernes, según indicó Dhakal.

Los resultados en las elecciones provinciales han sido similares a los de la elección nacional.

Con el nuevo Parlamento bicameral, Nepal pondrá punto final a un proceso de transición que comenzó en 2008 con el final de la monarquía, dos años después del final de la guerrilla maoísta.

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Virginia González, fundadora del Partido Comunista de España

Virginia González, fundadora del PCE
Nació en Valladolid el 2 de abril de 1873. Era guarnecedora o ribeteadora de calzado. Comenzó a trabajar en este oficio a los nueve años. Se casó con el zapatero Lorenzo Rodríguez Echevarría, natural de Ponferrada, donde nació el 1 de junio de 1870.

Por motivos de trabajo, el matrimonio se trasladó a León y de allí a La Coruña, donde se desenvolvieron en un ambiente anarquista. En 1893 ingresaron en la Sociedad de Zapateros y Guarnicioneros de La Coruña y en 1894 allí nació su único hijo César.

En 1899 se trasladaron a Bilbao, donde tomaron contacto con el socialismo organizado y se unieron a sus filas. En el periódico “La Lucha de Clases” publicó Virginia sus primeras colaboraciones periodísticas.

En 1904 fundó y presidió el Grupo Femenino de Bilbao y en 1905 representó a los constructores de calzado de Bilbao en el VIII Congreso de la UGT.

Por falta de trabajo, en 1906 emigró a Buenos Aires, donde permaneció poco más de un año. Al regresar a España residió en Vigo, Palencia y León, donde Virginia participó activamente en la huelga general de 1909 y como consecuencia de ello fue encarcelada primero y expulsada de León después, emigrando esta vez a Bayona (Francia).

A finales de 1910 se instaló en Madrid, donde abrió una tienda en las cercanías de la Casa del Pueblo. Ingresó en el Grupo Femenino Socialista de Madrid el 1 de diciembre de 1910, ocupando diversos cargos de su Comité y de la Mesa de discusión.

A partir de entonces desarrolló una intensa actividad política y sindical realizando numerosas excursiones de propaganda por toda España, en la mayoría de las ocasiones acompañada por Andrés Saborit, presidente de la Federación de Juventudes Socialistas de España en esos años.

Fue vocal del Comité Nacional del PSOE de 1915 a 1918 y Secretaria Femenina de la Comisión Ejecutiva en 1918-1919. También ocupó el cargo de vocal del Comité Nacional de la UGT de 1916 a 1918.

En 1914 representó a los conserveros de Vigo (Pontevedra) en el XI Congreso de la UGT y en 1916 en el XII Congreso a los zapateros de Madrid.

El 23 de septiembre de 1916 fue condenada a un año, ocho meses y veintiún días de destierro y 750 pesetas de multa por injurias a la Iglesia católica.

Formó parte del Comité de la huelga general de agosto de 1917 por lo que fue detenida, aunque luego resultó absuelta. Representó al Grupo Femenino Socialista de Madrid en el IX Congreso del PSOE en 1912, en el X Congreso en 1915 y en el Congreso Extraordinario en 1919.

En el Congreso Extraordinario en 1921 representó a las Agrupación Socialista de Begíjar (Jaén), Puebla de Cazalla (Sevilla), San Julián de Musquiz (Vizcaya) y Lancey (Francia).

Partidaria de la Tercera Internacional, firmó el manifiesto tercerista y abandonó el PSOE en abril de 1921, participando en la constitución del Partido Comunista Obrero Español en la reunión celebrada en los locales de la Escuela Nueva de Madrid. Su hijo César siguió su mismo camino, mientras que, por el contrario, su marido Lorenzo Rodríguez siguió afiliado al PSOE.

El recién constituido Partido Comunista Obrero Español la designó para participar en el III Congreso de la Internacional Comunista en Moscú. Al llegar a París tuvo que dejar a sus compañeros de delegación y regresar a Madrid gravemente enferma.

Fue elegida Secretaria Femenina del Comité Central del Partido Comunista de España en su I Congreso, celebrado en marzo de 1922 y falleció en Madrid el 15 de agosto del año siguiente.


http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/9398_gonzalez-polo-virginia
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El ejército filipino asesina a 15 guerrilleros cerca de Manila

El mismo día en que el gobierno de Duterte cerró la puerta a las conversaciones de paz con el Partido Comunista, asesinó a 15 guerrilleros en un ataque de las tropas al sur de Manila, según el New York Times.

Los intensos combates estallaron el martes por la noche cuando fuerzas policiales y militares combinadas atacaron una unidad del Nuevo Ejército Popular cerca de la ciudad de Nasugbu, a unas 45 millas al sur de Manila.

El general Arnulfo Marcelo Burgos, comandante de la brigada de infantería local, dijo que se creía que se había matado a un dirigente guerrillero de alto rango.

Las tropas en el campo han estado fortaleciendo sus fuerzas contra el Nuevo Ejército Popular, al que consideran como brazo armado del Partido Comunista de Filipinas, que ha estado involucrado en conversaciones intermitentes de paz con el gobierno de Manila.

El año pasado, el presidente Rodrigo Duterte comenzó a negociar con los comunistas poco después de asumir el cargo. Una de sus reivindcaciones fue la liberación de sus camaradas encarcelados. La semana pasada el gobierno interrumpió airadamente las conversaciones y les amenazó con una guerra abierta.

El Nuevo Ejército Popular está en una lista estadounidense de organizaciones terroristas buscadas, pero el gobienro de Manila nunca lo ha designado oficialmente con tal carácter.

El martes, el portavoz del presidente, Harry Roque, dijo que habían retirado la inmunidad a los comunistas que intervenían en las conversaciones a fin de que no fueran detenidos. Los comunistas debían rendirse inmediatamente “o enfrentar acciones punitivas”, dijo Roque.

“Tenemos que cerrar las puertas por ahora a cualquier conversación de paz en curso”, dijo. “No estoy en condiciones de decir que la puerta se cerrará para siempre”. Roque añadió que el presidente podría considerar la reapertura de las negociaciones si los comunistas mostraban “la sinceridad requerida”.

La decisión de Duterte de finalizar las conversaciones se produjo después de un ataque guerrillero en la isla sureña de Mindanao. Tres policías y seis civiles resultaron heridos en dicho enfrentamiento.

El mayor general Rhoderick Parayno, comandante de la segunda división de infantería del ejército, dijo que la unidad guerrillera involucrada en los combates en la noche del martes estaba prófuga desde septiembre y era responsable de una serie de ataques en la región.

Los comunistas filipinos luchan desde 1969, siendo una de las insurgencias más antiguas de Asia, en las que han sido asesinados miles de ellos. El ejército calcula que la guerrilla tiene más de 5.000 combatientes en decenas de puntos calientes en todo el país.

A principios de esta semana, Duterte amenazó con cerrar las empresas en el campo que pagan el impuesto revolucionario exigido por la guerrilla.

https://www.nytimes.com/2017/11/29/world/asia/philippines-duterte-communist-rebels.html

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Milicias de Defensa Antifascista: la fuerza de choque del Partido Comunista de Alemania

Durante la República de Weimar (1920-1933), el Partido Comunista de Alemania creo una organización de autodefensa antifascista llamada Roter Frontkämpfer-Bund (RFB). Ya antes de la llegada de los nazis al gobierno en 1933, el Partido Comunista de Alemania vio la necesidad de proteger sus actividades políticas frente a los ataques de la policía y las organizaciones paramilitares nazis y reaccionarias.

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‘Soy una guerrillera y he disparado contra los soldados alemanes’

Cuando en 1941 la Wehrmacht llegó a Minsk, la capital de Bielorrusia, encerraron a los judíos en un ghetto. Entre los recluidos había una joven militante comunista, María “Masha” Borisovna Bruskina, que vivía con su madre.

Sólo tenía 17 años y se fugó del ghetto para unirse a la resistencia. Estuvo en las primeras células clandestinas. Se tiñó el pelo de rubio y adoptó el nombre de su madre, que no era judía.

Primero empezó a trabajar como enfermera en un hospital para presos del Ejército Rojo convalecientes de sus heridas. Expropiaba vestidos y medicinas para la resistencia guerrillera. También falsificaban documentos de identidad para organizar fugas.

La detuvieron el 14 de octubre a causa de la delación de Boris Rudenko, un oficial que estaba preso. Fue salvajemente torturada durante su detención.

Junto a ella condenaron a otros 11 resistentes antifascistas a la pena de muerte por ahorcamiento y les hicieron desfilar por las calles de Minsk. A Masha le colgaron un cartel del cuello: “Soy una guerrillera y he disparado contra los soldados alemanes”.

Los encargados de su ahorcamiento eran unos vecinos muy especiales, lituanos que colaboraban con los nazis en la retaguardia en tareas de “limpieza”, es decir, redadas, interrogatorios, torturas y ejecuciones sumarias.

El ahorcamiento se llevó a cabo a la entrada de la fábrica de levadura de Minsk. Los verdugos quisieron dar un escarmiento, aterrorizar a la clase obrera. Varias veces intentaron que la joven girara su rostro hacia la muchedumbre con la soga en el cuello. Una y otra vez Masha volvía la cabeza. “Otros vendrán detrás y me vengarán”, fueron sus últimas palabras, dirigidas a sus verdugos.

Tras el ahorcamiento los cadáveres fueron expuestos durante 10 días en grupos de tres por varias plazas de Minsk. Cuando los descolgaron, los cuerpos estaban ya en un avanzado estado de descomposición.

Los actos fueron fotografiados por otro lituano que colaboraba con los nazis. Quiso inmortalizar una humillación y legó al mundo el ejemplo de coraje de una adolescente revolucionaria que con sólo 17 años de edad se había atrevido a plantar cara al fascismo y a la muerte con absoluta entereza.

Unos días antes de su muerte, Masha escribió a su madre: “Vivo atormentada por las enormes desgracias que te he causado. Perdóname. No tengo nada malo. Te juro que nunca más volverás a padecer más desgracias por mi culpa. Si puedes, envíame mi vestido, mi blusa verde y mis zapatos blancos. Quiero salir de aquí vestida con el uniforme escolar”.

A su lado fueron ahorcados otros dos camaradas de Masha. Uno era un joven comunista, Volodia Sherbatsevitch, de 16 años de edad que había participado en una acción guerrillera contra el ejército de ocupación.

El mismo día los nazis ahorcaron también a su madre, Olga, que formaba parte de la misma célula clandestina.

El tercer ahorcado junto a Masha era Kiril Trus, un veterano de la Primera Guerra Mundial.

La historia heroica de los comunistas de Minsk que plantaron cara al fascismo no se conoció hasta 1968, cuando lo publicó el diario soviético “La Tarde de Minsk”.

El director de cine Lev Arkadiev inició una investigación para que Masha fuera identificada por una veintena de testigos, entre ellos si tío, el escultor Zair Azgur.

Su madre murió un mes después de Masha en el ghetto. Hasta 1960 no se descubrió el rastro de su padre en Moscú. Su salud mental se había quebrado definitivamente al presenciar el ahorcamiento de su hija y su exposición en la calle durante varios días. Murió mientras permanecía ingresado en un hospital siquiátrico en los años setenta. Nunca dejó de hablar de su hija Misha, brutalmente asesinada por el fascismo.

La United States Holocaust Memorial Museum la condecoró con la medalla de la resistencia por su coraje durante la guerra contra el fascismo.

En 2006 se inauguró una placa en Israel con el siguiente mensaje: “A la memoria de Masha Bruskina y de todas las mujeres judías que murieron combatiendo al nazismo”.

En el barrio Pisgat Zeev de Jerusalén, una calle lleva su nombre desde 2007, aunque en Israel nunca mencionan que Masha era comunista para mantener la ficción de que sólo los judíos fueron víctimas de los nazis.

En 2008 su nombre se unió a la esquela conmemorativa con los demás ahorcados y en 2011 L. Egaire Humphrey escribió un libro relatando su biografía.

La propaganda imperialista califica al chivato Rudenko como el típico “represaliado político del stalinismo”. Fue juzgado por traición y ejecutado el 16 de mayo de 1951.

No todos los nombres de los héroes comunistas ahorcados en Minsk han podido ser identificados hasta la fecha. Además de los mencionados de Masha, Kiril, Volodia y Olga, también se conocen los de Elena Ostrovskaia y Nadejda Ianushkevitch.

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Estados Unidos participó en la matanza de los 500.000 comunistas indonesios en 1965

Estados Unidos prestó apoyo al Gobierno indonesio durante los asesinatos en masa que los militares y paramilitares anticomunistas de este país realizaron entre 1965 y 1966. Es lo que afirman nuevos archivos desclasificados recientemente por la embajada estadounidense en Yakarta, según los cuales los funcionarios de esta apoyaron la narrativa del Gobierno indonesio, lo que envalentonó al Ejército para perpetrar los asesinatos.

En los dos años mencionados, entre 500.000 y un millón de personas murieron en el país asiático como parte de una campaña de exterminio dirigida por el jefe del Ejército, el general Suharto.

Según los documentos, Estados Unidos, metido entonces de lleno en la Guerra Fría contra el bloque soviético, respaldó las atrocidades de los militares, que culparon a los comunistas de un golpe de Estado fallido de 1965 contra el presidente Sukarno y asesinaron a toda persona sospechosa de ser comunista, así como a estudiantes e integrantes de sindicatos.

“Estados Unidos seguía lo que estaba sucediendo muy de cerca, y si no fuera por su apoyo, podría argumentar que el Ejército nunca habría sentido la confianza para tomar el poder”, ha explicado John Roosa, autor de “Pretexto para un asesinato en masa”, en una entrevista realizada por el New York Times.

En un cable secreto enviado desde la embajada a Washington DC en noviembre de 1965, un funcionario detalló los esfuerzos en las provincias para reprimir a los militantes del Partido Comunista de Indonesia y las ejecuciones de prisioneros como medio para controlar la población de las prisiones.

“Tanto en las provincias como en Yakarta continuó la represión del Partido Comunista, con el principal problema de cómo alimentar y dónde alojar a los prisioneros”, escribió un consejero de asuntos políticos entonces. “Muchas provincias parecen enfrentar con éxito este problema ejecutando a sus prisioneros del Partido Comunista, o matándolos antes de ser capturados”, continuaba.

De acuerdo con algunos de los 39 cables publicados por el Archivo de Seguridad Nacional el pasado martes, Washington también retuvo la ayuda de Indonesia hasta que Sukarno fuera retirado del poder, y fomentó la subida de su sucesor, el dictador militar Suharto, quien había ordenado los asesinatos en masa. “Un cambio fantástico”, ironiza Roosa.

https://elsaltodiario.com/indonesia/suharto-documentos-revelan-implicacion-eeuu-matanzas-indonesia

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La gran masacre que Estados Unidos mantuvo siempre en silencio

El gobierno de Estados Unidos estuvo al corriente de la gran masacre del ejército indonesio en 1965 dirigida contra los comunistas y las organizaciones obreras y campesinas, según revelan los archivos de la embajada en Yakarta que se abrieron el martes.

Aproximadamente medio millón de comunistas, sindicalistas y militantes revolucionarios fueron asesinados impunemente en medio del silencio internacional de las grandes cadenas de “información”.

Los archivos desclasificados se componen de 39 documentos relativos a una de las peores matanzas del siglo pasado, que comenzaron cuando el general Suharto dio un golpe de Estado haciendo creer que eran los comunistas quienes lo habían hecho.

Ni el más siniestro gobierno militar latinoamericano organizó al semejante a lo que ocurrió en Indonesia, que fue el inicio de una feroz dictadura que se prolongó durante 32 años, hasta que en 1998 un levantamiento popular le destituyó.

La embajada de Estados Unidos estuvo al corriente de los acontecimientos según se fueron sucediendo. En las matanzas tuvieron un papel destacado las organizaciones musulmanas.

Según un cable diplomático, miembros de una de las más grandes organizaciones musulmanas de Indonesia, Muhammadiyah, afirmaban que los comunistas eran “infieles del más bajo nivel de la escala” por lo que “derramar su sangre es como matar gallinas”.

La persecución musulmana estuvo desencadenada, entre otros motivos, porque el poderoso Partido Comunista local procedía de un movimiento budista y era muy influyente en esa corriente religiosa.

En un telegrama enviado el 26 de noviembre de 1965 desde la ciudad de Surabaya, el cónsul local utilizaba la expresión “masacre” para describir la matanza de los 15.000 comunistas que vivían en el este de la isla de Java.

Un mes más tarde el mismo cónsul indicaba que los prisioneros comunistas detenidos en campos de concentración por el ejército indonesio habían sido entregados a una muchedumbre enfurecida para ser linchados.

Ningún país ni tribunal, nacional o internacional, ha abierto nunca una investigación para depurar las responsabilidades derivadas del medio millón de asesinatos cometidos.