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Irán quiere crear un centro financiero con bancos chinos y rusos

Irán quiere crear un centro financiero en la zona libre de la isla de Qeshm para atraer instituciones financieras a un mercado de 80 millones de personas.

Por su parte, los bancos chinos y rusos quieren abrir oficinas de representación en la zona y uno de los principales bancos de Japón también está negociando para estar presente.

Tradicionalmente la economía iraní ha dependido de los ingresos del petróleo y del consumo interno, un mercado que crea oportunidades para la banca minorista y de financiación de proyectos.

El Fondo Monetario Internacional prevé un crecimiento de la economía iraní del 4 por ciento en un período de 12 meses hasta marzo de 2017.

El país está llevando a cabo una reestructuración de las infraestructuras y está invirtiendo miles de millones de dólares en la ampliación de aeropuertos, conexiones de transporte y el sector de la energía tras el levantamiento de las sanciones económicas en enero.

Los bancos iraníes están presionados por la falta de acceso a capital internacional, por lo que el país busca financiación para los proyectos en distintos sectores y un centro financiero ayudará a tener acceso a ella en mejores condiciones.

El presidente de Irán, Hassan Rouhani, cree que el ingreso de inversiones y la llegada de empresas internacionales ayudarán a impulsar la economía del país, aquejada por la alta inflación y un desempleo juvenil crónico.

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El suicidio del capital financiero

Es muy común que las obras de economía de los seudomarxistas se salten a la torera la exposición que del dinero hizo Marx, a partir de lo cual es imposible concebir siquiera la Economía Política o fenómenos modernos, como el capital monopolista, al que dedicaron inútilmente su atención Baran y Sweezy, o el capital financiero, por el que se preocupó Hilferding de la misma manera inútil.

Tan malo es no tener ni idea de lo que es el dinero como tener una idea errónea, o tenerla incompleta. No me refiero al capitalismo, sino al dinero, que es de donde surgen esas consignas “radicales” sobre “salir del euro” e incluso de la Unión Europea y contra las políticas de austeridad y recortes.

Podemos empezar por la mejor de las hipótesis, la de que el lector ha comprendido bien la exposición de “El Capital” sobre las funciones del dinero. Entonces es bastante común que, por su inserción sistemática, al modo de la economía burguesa, el lector relacione, casi inconscientemente, al dinero con el intercambio mercantil de manera exclusiva en esa fórmula didáctica en la que aparece: M-D-M. El dinero está en el medio; sirve para comprar y vender mercancías.

Incluso es posible que vaya un poco más allá y tenga en cuenta la transformación del dinero en capital, que es el punto en el que Marx le da un giro a su exposición para pasar de una economía mercantil a una economía capitalista. Es una de sus geniales explicaciones sobre una transición histórica, muy parecida a la acumulación originaria de capital, es decir, la transformación de un fenómeno en otro a lo largo del tiempo.

Esa manera de exponer le permite al lector romper con una idea muy arraigada: la de que el dinero no es exactamente lo mismo que el capital y, por lo tanto, la diferencia entre la circulación mercantil y la capitalista. Esta última la resume Marx en una fórmula distinta D-M-D’ en la que, además de una metamorfosis cualitativa hay un crecimiento cuantitativo (D’>D) en el que la diferencia D’-D es la plusvalía (D’=D+p).

Sin embargo, al final del tomo III de su obra “Teorías sobre la plusvalía” (*) la exposición de Marx es bastante diferente: el dinero no es que se transforme en capital sino que ya circula como capital sin tener a las mercancías como intermediarias, según la fórmula D-D’ en donde D es el capital principal y D’ es dicho principal más los intereses: D’=D+i.

Si el dinero es un fetiche (“una religión de lo vulgar”) ese capital dinero al que hoy llamamos capital financiero es el más perfecto de los fetiches, dice Marx volviendo a la mixtificación creada por la mercancía y por el dinero de los que ya había hablado en “El Capital”. Si no se entiende el dinero, mucho menos se puede entender el dinero circulando como capital. De ahí que Marx repita una y otra vez su repertorio de desprecios hacia los economistas burgueses, teólogos vulgares, que va mucho más allá de la crítica: se burla abiertamente de ellos.

La reproducción “perfecta” del capital D-D’ es el préstamo a interés, dice Marx, cuando el dinero “no se convierte en capital sino que entra como capital en la circulación”. La fórmula D-D’ es una deuda y, por lo tanto, a diferencia de los teólogos del dinero, los marxistas no separan con ningún “velo” a la economía real de la financiera, sino todo lo contrario, especialmente en la fase imperialista actual en la que el capital bancario y el industrial forman una unidad: el capital financiero.

Por lo tanto, los flujos financieros dependen de los reales, de la reproducción del capital, de manera que las crisis económicas desembocan en suspensiones de pagos, quiebras y bancarrotas de personas, de empresas, de bancos y de Estados.

Los teólogos sólo se hacen la pregunta al revés. Quieren saber la manera en que la economía financiera puede influir en la real, para lo cual inventan todo el catálogo de estupideces acerca de la “creación” del dinero porque tratan así de impedir la crisis: con la fotocopiadora de papel moneda.

Naturalmente que el fenómeno funciona al revés: lo que la teología burguesa entiende como “dinero” estimula la economía real. La diferencia es que no la puede inventar, es decir, no puede sostener un aparato productivo en crisis con sobredosis de “dinero”.

Los teólogos creen que sí y una cierta experiencia así se lo demuestra, por lo que lanzan las campanas al vuelo y, por lo tanto, parece que tiran ese “dinero” por la ventana.

El asunto tomaría un aspecto muy diferente si los teólogos fueran capaces de entender que eso a lo que llaman “dinero” no son otra cosa que préstamos que, tarde o temprano, hay que pagar y, como en toda borrachera, después llega la resaca.

El tiempo juega aquí su papel: cuando alguien acude al banco a pedir un préstamo es porque hoy no tiene dinero pero cree que mañana lo tendrá y el banco se lo da si opina lo mismo. Entonces la famosa “creación de dinero” de que habla la teología vuelve al punto de partida, a la resaca: finalmente todo depende de la economía real.

Sin embargo, no es cualquier clase de economía real sino de una economía en crisis que, cuando aparece, no hay ninguna posibilidad de pagar. Entonces las deudas se van acumulando con la misma rapidez -o más- con la que se han contraído.

Como, además, los teólogos no saben que las crisis son inherentes al capitalismo, acumulan gigantescas cantidades de deudas con la ingenua pretensión de retrasarlas en espera de tiempos mejores. Esas deudas generan más deudas (D-D’) que acaban siendo como una gran bola de nieve que rueda por la pendiente. Ahora las llaman “burbujas” porque -finalmente- se han dado cuenta de que todo giraba sobre el vacío, es decir, que el dinero no se puede separar de la crisis de la economía real.

El endeudamiento mundial es de tal magnitud que es imposible pagarlo y de las únicas alternativas de las que hablan los teólogos es de las diferentes formas de “pinchar” la burbuja y, por lo tanto, de planificar el desplome financiero.

Las políticas económicas han venido estrujando al proletariado con los recortes y las políticas de austeridad, pero poco más queda por recortar, prácticamente nada si tenemos en cuenta el gigantesco volumen de deuda que existe. Hasta aquí los teólogos creían que el problema era de quienes debían pagar las deudas pero, por fin, se han dado cuenta de que el verdadero problema es el de quienes tienen que cobrarlas y no van a poder hacerlo.

De mala gana el capital financiero ha hecho suya esa consigna callejera de que ahora les toca a ellos poner su parte para pagar la crisis. Lo que se están preguntando es: ¿cuál es la mejor manera de hundirnos?, ¿a quién le toca hundirse esta vez?, ¿qué banco?, ¿qué país?

Ese es el significado de los tipos de interés negativos en donde el capital no se reproduce sino que se reduce: D’=D-i. A una economía real decreciente le siguen unas finanzas igualmente decrecientes.

Como demuestra el ejemplo de Grecia, para evitar el pánico, las deudas se están pagando con otras deudas, lo que escandaliza a los teólogos como Varufakis. Pero eso tiene una explicación muy sencilla si tenemos en cuenta que ahora los deudores ya no son los mismos que al inicio de la crisis. Ya no es sólo el proletariado el que está esquilmado por las deudas sino países enteros.

Si los tipos de interés siguen cayendo y entran en el terreno negativo, las deudas se reducen cuando se refinancian. Ahora los deudores son unos privilegiados; cuanta más deuda mejor.

El capital financiero está entrando en una etapa de paradojas teológicas que, en el terreno real, es un proceso de autodestrucción parecido al de la guerra. En definitiva, las crisis del imperialismo van siempre acompañadas de autodestrucción y de guerras.

“Las tasas de interés negativas no están contribuyendo a la recuperación económica en Europa”, titula un diario económico. Naturalmente. Después de destruir a los demás, lo que está haciendo el capital financiero es destruirse a sí mismo. ¿Acaso esperaban otra cosa los teólogos?

(*) Marx, Teorías de la plusvalía, México, 1980, tomo III, pgs.403 y stes.

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Salud

Las multinacionales farmacéuticas trafican con la salud de las personas

El encuentro tiene lugar en una de las pequeñas oficinas de la editorial Flammarion en plaza de Odeón [París]. Su libro “Omertá en los laboratorios farmacéuticos” se publicó el pasado mes de febrero. Bernard Dalbergue tiene aspecto de cansado tras recorrer un largo camino. De cabellos rubios grises, ojos azules claros a juego con su camisa, aún sigue llevando el traje azul oscuro y la corbata de rayas que fue su uniforme durante más de veinte años al servicio de la industria farmacéutica.

Empleado hasta el año 2011 en la norteamericana Merck (en Francia MSD), este médico de 55 años levanta hoy el velo sobre prácticas inquietantes: ensayos clínicos sesgados, efectos secundarios disimulados, expertos comprados. En su opinión, el laboratorio ha transgredido muchas reglas para que sus medicamentos tengan éxito.

Actualmente en juicios con MSD [Merck], asegura no actuar por espíritu de venganza. “Hay ciertamente muchos medicamentos inútiles, o incluso peligrosos, pero salvan millones de vidas en el mundo”, defiende Bernard Dalbergue. “La gran mayoría de los empresarios son honestos, pero algunos están en el origen de excesos inaceptables”, añade.

Médicos ‘comprados’ por las multinacionales

Escrito en colaboración con la periodista Anne-Laure Barret, “Omertá en los labos” [laboratorios] da ejemplos precisos de medicamentos colocados en el mercado en condiciones dudosas, o cuyos peligros han sido ocultados voluntariamente por el laboratorio norteamericano.

El “Victrelis” un tratamiento indicado para ciertas hepatitis C, se lanzó con éxito en 2011 gracias al concurso de muchos médicos “comprados” para la causa del laboratorio, e “infiltrados” en las instituciones encargadas de otorgar su autorización de salida al mercado (AMM).

Sin citar nombres, Dalbergue precisa que Merck ha remunerado en numerosas ocasiones a estos líderes de opinión, como se les llama en la jerga, para misiones relacionadas con el lanzamiento de Victrelis, en tanto que la Agencia francesa para los medicamentos (la AFSSAPS entonces, hoy la ANSM) y su equivalente europeo los escogieron como expertos para evaluar el medicamento. ¿Para qué tomar tantos riesgos? “Para empujar los plazos, y colocarse a la cabeza de la competencia en la línea de salida”, responde Bernard Dalbergue. En la época, los directivos franceses de Merck sólo tenían un temor, explica: verse adelantados por el Incivo de los laboratorios Janssen (filial farmacéutica de la norteamericana Johnson & Johnson), que acaba de depositar el expediente para la autorización de salida al mercado. Por consiguiente, cuentan con sus expertos “preferidos” para acelerar la validación de su demanda.

‘Se ha tomado la costumbre de ahumar a las autoridades sanitarias’

Puestos en contacto con MSD-Merck explican con prudencia que los médicos son los únicos responsables de los lazos de interés que declaran a las agencias. “No somos nosotros los que escogemos a los expertos”, subraya un portavoz antes de reconocer los límites del sistema.

“Los mejor situados para hablar del medicamento son los médicos que han seguido a los pacientes durante los ensayos clínicos. Puede ser difícil para la agencias encontrar especialistas que no tengan relaciones con los laboratorios implicados”. Es una declaración que hace el eco de un dicho repetido a menudo en este universo: “Un experto sin conflicto de intereses es un experto sin interés”.

Para explicar estas dificultades de reclutamiento, Dalbergue sugiere por su parte argumentos más pegados a tierra: “Hay muchos inconvenientes y no mucho que ganar: noches en vela expurgando cientos de páginas, un trabajo de titanes con mucho papeleo a cambio de unos 500 euros […] Es por lo que la mayoría de las eminencias prefieren el dinero de los laboratorios a los honores”.

En 2011 Bernard Dalbergue no se cae de un guindo descubriendo la verdad, porque conoce desde hace mucho tiempo a estos expertos y las costumbres del sector. Pero el “Victrelis” es para él el exceso final, el símbolo de una industria claramente muy enferma.

“Se cogió la costumbre de echar cortinas de humo ante las autoridades sanitarias. Pero el lanzamiento de nuestro nuevo medicamento roza la desmesura”, escribe Bernard Dalbergue. “Durante toda mi carrera jamás había sido testigo de tales amistades peligrosas entre los matasanos y una empresa privada”.

Si se verifican, estas infracciones pudieras costar caras al laboratorio, incluyendo en su país de origen, en donde a los legisladores no les agradan los conflictos de intereses. La poderosa Ley de Prácticas Corruptas en el Exterior les permite sancionar, a menudo duramente, a empresas norteamericanas sospechosas de corrupción, independientemente del país en el que han sucedido los hechos.

250 reclamaciones ocultadas

Ironías del destino: justo cuando la dirección francesa de Merck se hunde en sus contradicciones, la casa madre del laboratorio despliega en todo el mundo un programa destinado a avisar sobre cualquier potencial conflicto de intereses.

Otros dos “asuntos” relatados en el libro plantean una cuestión más grave: ¿están algunos laboratorios dispuestos a sacrificar algunos pacientes en el altar del negocio? Para Bernard Dalbergue esto no tiene duda. ¿La prueba? Una dispositivo inyector lanzado por Merck para administrar un tratamiento contra la hepatitis C. Se comercializó en 2002 y sólo se ha retirado del mercado en 2013, cuando desde su lanzamiento el laboratorio estaba avisado de su mal funcionamiento.

Entre tanto, diez años de comercialización bien orquestada mantienen un año con otro las ventas de su pelotazo con un argumento imparable: no es el inyector lo que plantea el problema, sino los pacientes que no saben emplearlo. Comoquiera que sea, y sin saberlo, una parte de los pacientes no ha recibido regularmente la dosis adecuada del medicamento.

¿Con qué consecuencias? “Es difícil decirlo, ya que los incidentes han sido muy poco comunicados”, se lamenta Bernard quien, en perspectiva, se plantea como ha podido avalar y tapar eso durante diez años.

Cita una cifra inquietante: Merck, dice, ha admitido durante una reunión con la Agencia de Medicamentos haber ocultado 250 reclamaciones. Según él, la vigilancia sobre los fármacos es “un auténtico coladero”: ni los médicos ni los laboratorios señalan correctamente los problemas que observan. “Solo el 1% de los casos se detectan, por lo que cuando aparecen una o dos muertes es realmente para inquietarse”.

Los medicamentos te pueden matar

La investigación complementaria llevada por Anne-Laure Barret vuelve por su parte a tratar el asunto del Vioxx, un antiinflamatorio lanzado por Merck a principios de la década del 2000 y retirado bruscamente del mercado en 2004. Aunque es sospechosos de haber causado entre 20.000 y 40.000 muertes prematuras en Estados Unidos, curiosamente no ha sido objeto de investigaciones en este lado del Atlántico, como ha comprobado la periodista.

Peor aún, su sucesor, un antiinflamatorio de la misma familia, obtuvo un permiso de salida al mercado en 2008 pese a serias dudas sobre su eficacia y a datos muy preocupantes sobre sus efectos secundarios. “Este tratamiento, recetado a 50.000 personas en 2011 ¿es, como su pariente, un producto peligroso?”, se pregunta la periodista.

Reúne en todos los casos elementos preocupantes: el informe de un epidemiólogo americano subrayando los sesgos de los ensayos clínicos, el informe moderado de la Alta Autoridad Sanitaria, la institución que califica los medicamentos, y también el giro de la Agencia de Medicamentos que redacta conclusiones como poco contradictorias antes de dar luz verde.

“Para saber si este medicamento mata bastaría con que las autoridades fueran a buscar en la gigantesca base de datos del Seguro de Enfermedad. Allí se encuentran todas las recetas. Analizándolas y relacionándolas con otras fuentes sobre muertes y hospitalizaciones se podría fácilmente detectar los efectos secundarios de los medicamentos en la vida real”, señala Bernard Dalbergue.

Estas informaciones han sido obtenidas en el asunto Mediator, pero después no se ha continuado ningún seguimiento sistemático. “A nadie le interesa eso, es explosivo”, opina.

‘La salud está en manos del negocio de los laboratorios’

Además de estos asuntos principales, que tal vez acaben un día en la mesa de un juez, el médico saca también a la luz prácticas que, sin ser ilegales, llaman la atención. Es el caso de las técnicas de marketing empleadas por los laboratorios, a veces en el límite de la manipulación.

Bernard Dalbergue lo sabe muy bien, porque el mismo ha participado en estos seminarios de formación intensivos en lujosos hoteles por todo el mundo. Describe el “reclutamiento casi sectario” de los visitadores médicos encargados “de vender” los medicamentos en las consultas y hospitales.

Es un ejército cuyo discurso perfectamente estructurado conquista tanto más fácilmente en cuanto que es difícil o imposible para los médicos relativizar o examinar las informaciones que se les comunica. “Los estudios clínicos, cuando se publican, son muy complicados de desentrañar, y tienen sesgos sabiamente disimulados. Incluso los expertos se confunde, En este aspecto, estamos en las manos de los laboratorios”, opina Bernard Dalbergue.

Una dependencia sabiamente orquestada, de la cual proporciona los secretos: cómo obtener entrada al hospital, qué argumentos emplear para incitar a un médico a recetar el medicamento aun cuando es notoriamente menos bueno que el de la competencia, qué presentar como contrapartida si acepta avalar un ensayo… Todos los trucos manejados por un buen visitador médico. Todo está muy lejos de la ciencia y del progreso.

—http://www.lemonde.fr/economie/article/2014/02/04/un-ancien-de-merck-denonce-les-pratiques-du-laboratoire_4359560_3234.html

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El Salvador: otro país en bancarrota financiera

A finales de este año El Salvador podría declararse en quiebra, dejando de pagar sus obligaciones financieras, si no frena o reduce su alto índice de endeudamiento, según un informe de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades).

Son las conclusiones sobre coyuntura económica de la Fundación correspondiente al primer trimestre de este año. “Si no hay dinero adicional el Estado tiene contados los meses para operar normalmente”.

El director del departamento de Estudios Económicos de la Fundación, Álvaro Trigueros, aseguró que esto se podría decretar el próximo mes de diciembre de este mismo 2016 y se manifestará con señales claras y graves como la falta de pago de salarios y otros compromisos financieros, aunque, obviamente, esto “dependerá del encargado de la caja”, en cuanto a qué o no pagar, aclaró.

Según Fusades, a pesar de que el año pasado déficit fiscal disminuyó en 55,3 millones de dólares, ha sido insuficiente para detener el ascenso de la deuda pública, que aumentó del 59,8 al 61,4 por ciento, lo que quiere decir que por cada 100 dólares que se producen en el país, alrededor de 61 se destinan a pagar deuda.

Sin embargo, en el primer trimestre de este año, el déficit fiscal alcanzó 146,2 millones de dólares, menor que los 164,9 millones del mismo periodo del año pasado.

A pesar de ello, el desequilibrio fiscal se ha traducido en problemas de liquidez que se reflejan en acumulación de pagos atrasados por 306,5 millones de dólares a diciembre del pasado año; crecimiento acelerado del saldo de Letras del Tesoro, al alcanzar 873,8 millones en mayo y solicitudes de nueva emisión de bonos por 1.200 millones de dólares.

El colón es la unidad monetaria de El Salvador, aunque desde 2001 ha sido sustituido progresivamente por el dólar estadounidense.

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La explotación infantil en la industria tabaquera de Indonesia

Laura Martin

En Indonesia, hay niños trabajando en la industria tabaquera, con peligro de su vida. Human Rights Watch revela en un informe que los menores manipulan las hojas de tabaco y pesticidas sin protección, lo que, según la ONG, pone su salud en peligro.

“Las empresas del tabaco hacen dinero a costa de la salud de niños indonesios que trabajan”. La afirmación de Margaret Wurth, investigadora en la división de Derechos de los Niños en HRW es abrumadora. Participa en la escritura de un informe sobre la industria del tabaco en Indonesia para la ONG, titulado “La cosecha está en mi sangre”.

Ha descubierto que los niños, de apenas 8 años, participan en el cultivo y en la recolección de tabaco en condiciones peligrosas para su salud. Como se puede ver en el vídeo de Human Rights Watch, los niños manipulan las hojas de tabaco sin protección.
 

La nicotina, según HRW “puede absorberse por la piel, mediante contacto con las hojas húmedas y provocar intoxicaciones”. Los niños indonesios caen por ello a menudo enfermos. Ayu, una joven de 13 años citada en el informe, relata: “Una vez no dejaba de vomitar. Mi padre tuvo que llevarme a casa. Esto sucedió durante la recogida. Hacia mucho calor, y yo estaba muy fatigada…”

Además manipulando pesticidas, a veces sin guantes, se ve amenazada la salud de los menores, y puede producirse cáncer cáncer y degradación del sistema nervioso y reproductivo.

En Indonesia numerosas familias viven de la industria del tabaco, pero los padres están muy poco informados sobre sus efectos nocivos, y los niños están afectados por ellos. Un artículo de “La Tribune de Genève” pone el ejemplo de Dihan, un niño de seis años que fumaba cerca de dos paquetes al día, antes de caer enfermo.

En 2010 el vídeo de un mofletudo niño, adicto a la nicotina, demostró la amplitud de la plaga del tabaquismo entre los pequeños indonesios.

Indonesia cuenta con 500.000 plantaciones de tabaco que alimentan en lo esencial el mercado interior. Pero una cuarta parte de esa producción se exporta y revende por los gigantes de la industria tabaquera. Según Jo Becker, miembro de HWR entrevistado por la AFP “un fumador que encienda un Dunhill, un Lucky Strike u otro cigarrillo en Europa o en Estados Unidos muy posiblemente estará fumando un cigarrillo fabricado en Indonesia gracias al trabajo infantil”.

La Organización Internacional del Trabajo considera que más de 1,5 millones de niños, con edades entre 10 y 17 años, trabajan en el sector agrícola en Indonesia. La edad mínima para trabajar en ese país es de 15 años. Los niños entre 13 y 15 años pueden trabajar, pero solamente si el empleo no exige grandes esfuerzos físicos y no tiene consecuencias sobre sus estudios. Human Rights Watch ha encontrado una muchacha que a veces falta a la escuela para ayudar a sus padres durante la cosecha.

Indonesia incluso eleva la edad legal a los 18 años cuando el trabajo supone la manipulación de sustancias químicas nocivas, que es evidentemente el caso de la industria tabaquera.

¿Cuál ha sido la respuesta de las multinacionales? Todas dicen haber prohibido el trabajo de los menores en sus cadenas de producción. Pero según HRW, estas empresas no tienen políticas ni procedimientos que garanticen que su tabaco no es recogido por niños.

Fuente: http://geopolis.francetvinfo.fr/indonesie-des-enfants-employes-dans-l-industrie-du-tabac-au-risque-de-leur-vie-107599
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Ni dios se libra de la ruina del capitalismo

El Banco Popular siempre estuvo ligado al Opus Dei, la congregación mafiosa del franquismo que fundó el canonizado Jose María Escrivá de Balaguer. Su quiebra hace que quiebre la Obra del mismísimo Dios del Vaticano, una demostración evidente de que las catástrofes terrenales y la caída de la cuota de ganancia llegan hasta el cielo.

A pesar del voto de pobreza que juran los afiliados al Opus Dei, cuando los obispos, los fieles, los devotos y las beatas querían guardar sus expolios y sus ahorros, siempre iban a parar al mismo paraíso especulativo: las acciones y los depósitos del Banco Popular, porque desde los más negros tiempos del franquismo en la Bolsa de Madrid siempre se ha escuchado la misma tonadilla: “El Banco Popular es el más rentable del mundo”.

En la autovía de salida de Madrid hacia Coruña, la antigua Nacional VI, hay un viejo caserón de ejerce las veces de monasterio y, al mismo tiempo, centro de datos, uno de los más modernos del mundo, donde decenas de monjas se apiñan sobre los ordenadores para gestionar y esconder la contabilidad real del Banco, mientras por los altavoces escuchan cantos gregorianos y rezan rosarios.

Ahora que los Papeles de Panamá han descubierto los paraísos, hay que recordar que el Banco Popular nació de otro banco, el Credit Andorra, cuyo nombre es bastante elocuente por sí mismo. El Banco siempre ha lavado el dinero del más grande paraíso fiscal jamás concebido, el Vaticano, al tiempo que ocultaba el expolio de tierras y de patrimonio artístico y monumental que viene cometiendo la Iglesia católica desde hace años, muchos años.

Esos sinvergüezas que protestan públicamente por la evasión fiscal, aún no han dicho nada acerca de la mayor red ‘offshore’ que se ha creado en España, la Iglesia católica, sus órdenes religiosas, sus fundaciones caritativas y demás tentáculos eclesiásticos que no sólo no pagan impuestos sino que cobran de ellos.

Los billetes de dólar llevan una divisa que reza: “In God we trust” (Confiamos en Dios). Pero no hay que confiar tanto. El dinero sagrado está sometido a las mismas leyes del capitalismo que el dinero más negro y hoy el paradisíaco Banco ha arruinado a los capitales más ligados al nacional-catolicismo: las acciones que antes valían 30 euros ahora se cotizan a 1,8 euros.

En todo el mundo, incluida España, las grandes religiones están ligadas al feudalismo y, por lo tanto, a la tierra, a lo que antes los economistas llamaban “sector primario” y ahora simplemente inmobiliario. En España siempre se ha ocultado que el terrateniente más poderoso no es ningún marqués sino la Iglesia católica, un verdadero ejemplo de monopolio económico.

Si los “marxistas” hispánicos no se hubieran contagiado de anarquismo folklórico habrían entendido en dónde está el núcleo del poder de la Iglesia católica y que la “lucha contra la religión” no radica en mofarse de las ideas de los fieles sino en atacar las propiedades de sus jefes, esto es, tratar a la Iglesia como el monopolio que es.

Aún falta aludir al otro pilar de la España negra, el franquismo, sin el cual no se podría entender ni el poder actual de la Iglesia católica ni el Banco Popular, que durante décadas creció con los labios pegados a las ubres de la feroz explotación del proletariado derrotado en la guerra y esclavizado después.

En los años sesenta una parte del gobierno franquista se reservaba para ministros del Opus Dei, que contaba con el apoyo del almirante Carrero Blanco. Sin embargo, los capitalistas nunca ponen todos los huevos en la misma cesta y Luis Valls, miembro del Opus Dei y eterno director del Banco Popular, perteneció al Consejo Privado de Juan de Borbón. Al mismo tiempo el Opus Dei también jugaba la baraja de la “oposición domesticada”, financiado proyectos como el diario Madrid, que fue derribado -literalmente- por el franquismo. “Tenemos que envolver el mundo en papel de periódico”, decía Escribá de Balaguer.

El impulsor de Credit Andorra y del Banco Popular, Rafael Termes, fue presidente entre 1966 y 1990 de la Asociación Española de Banca, el “holding” a través del cual la banca se relaciona con el Estado fascista español. Era un reducido círculo al que en los tiempos de la transición se le llamó “Los Siete Magníficos”, en referencia a las reuniones periódicas que mantenían los presidentes de los siete bancos más importantes de la época, de los que hoy ya sólo quedan dos por algo que Marx calificó como “concentración de capitales”.

Poco antes de morir en 2005, Termes inició la campaña contra el matrimonio homosexual a través del Foro de las Familias, otro de los tinglados creados y financiados por el Opus Dei.

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El Banco Popular está en quiebra

Cualquier sociedad mercantil que no fuera un banco, en las circunstancias que se encuentra el Banco Popular, estaría en quiebra. El capital del banco son 1.096 millones de euros y el Consejo de Administración está dispuesto a lanzar una ampliación de capital por 2.500 millones de euros y dejar este año de repartir dividendo entre sus accionistas. Es decir, se amplia capital para cubrir pérdidas, para nada más, para mantenerse a flote y así y todo sigue estando en quiebra.
Veámoslo con más detalle:  1.096 millones de capital, más 2.500 millones por la ampliación resultan 3.596 millones pero en el balance contable le quedan 5.366 millones en pérdidas ocultas. Resulta que para restaurar el capital de 1.096 millones son necesarios otros 2.866 millones. Si nos referimos a su cotización bursátil, es más de lo mismo, (28/5) = 3.486 millones ¿Para salvar 3,4 millones hace falta desembolsar 5,3 millones de euros? Más bien, no.

Llueve sobre mojado, en 2012 ya se ampliaron otros 2.500 millones más otros 1.000 que se sacaron de la manga con la coña de los créditos fiscales. En octubre del año pasado el Banco Popular intentó soltar lastre a marchas forzadas de su enorme exposición al ladrillo y emprendió contactos con el Ministerio de Economía y el Banco de España para crear un banco malo inmobiliario como paso previo para escindir de la matriz una cartera valorada en unos 5.000 millones de euros. La operación no prosperó. No hay partido político que con una campaña electoral por delante apruebe un banco malo que supone extraer nuevamente dinero de las escuálidas arcas del Estado. No más dinero público para los bancos. Al PP le echan escaleras abajo aunque el banco malo suponga un importante alivio, para el Popular, de cara a las nuevas exigencias de capital impuestas por el Banco Central Europeo, ya que permitiría una reducción efectiva de los activos ponderados por riesgo dentro del balance de la entidad.

El Popular necesita estos 5.000 millones como el maná que le tienen que permitir dejar de caminar por la cuerda floja de un balance contable totalmente trucado. Sin esta sobredosis de mentira no pasará los futuros ejercicios de estrés, por lo que necesita imperiosamente disminuir el volumen de deuda al tiempo que aumentar la rentabilidad. Pero todo esto es una ilusión para el Banco Popular en un momento especialmente crítico para el sector bancario ante la caída drástica de los márgenes de intereses.

El ladrillo ha llevado al Popular al abismo. Es un pozo sin fondo. Para estabilizar el balance, con independencia de las ampliaciones de capital han sido necesarios 1.480 millones de euros en avales del Estado y se ha tenido que recurrir a un préstamo por importe de 14.500 millones de euros con el Banco Central Europeo. ¿Tú crees que puedes ir a pedir a un banco un préstamo que supere más de 14 veces tu patrimonio?¿No es un indicio de que algo pasa con la solvencia del Banco Popular?

Las agencias de calificación de riesgos Standard & Poor’s, Fitch, y Moody´s han rebajado un (o dos) escalones el rating de la deuda del Banco Popular. Llegados a este punto se puede decir, sin margen de error, que si se hubiera dejado caer al Banco Popular y el Consejo de Administración (representado con el 25% del capital) se tuviera que enfrentar con una calificación de insolvencia punible (que se resuelve por la vía penal) serían las élites económicas, tenedores de esa gran montaña de deuda, los que hubieran pringado perdiendo la gran mayoría de su riqueza en la que sustentan su poder.

Tiene que ser difícil esconder un agujero de 5.000 millones con un capital social de 1.000 millones de euros. El auditor Pricewaterhouse encontraría ante la famosa aguja en el pajar que el pufo que arrastran las cuentas del Banco Popular […] El pufo se esconde en un paraje alejado del cuerpo principal del balance contable: en el Anexo de Sociedades participadas. Cualquier sociedad mercantil que tenga entre sus activos acciones de otras sociedades que cotizan en bolsa, al final del ejercicio tendrá que regularizar el valor en que se han situado estas acciones.

Si suben de cotización tendrán más valor y si bajan menos. Por otra parte la rentabilidad que ofrezcan estas acciones (la rentabilidad bursátil) y el más valor (si lo tienen) irán a engrosar los beneficios. En las cuentas del Banco Popular pasa lo mismo, por ejemplo la sociedad participada Total Bank lo es al 100% y le ha supuesto 8,5 millones de euros de beneficio. La sociedad Aliseda S.A. también participada al 100% tiene activos (inmuebles) por 4.882 millones de euros con unos fondos propios negativos de 865,1 millones de euros y unas pérdidas que se suman a las del banco por 146,7 millones. Desviando ladrillo a una sociedad participada se dejan caer las pérdidas con cuentagotas y se disfrazan los resultados. Además de este pufo hay otro: los Fondos de titulización.

Si se toma como referencia la información facilitada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores donde han quedado registradas las emisiones de los Fondos de Titulización del Banco Popular Español S.A. y del absorbido Banco Pastor S.A. resulta que esta información, cuando se obtiene de las sociedades gestoras, no se corresponde con los estados contables del banco. Los administradores de la entidad financiera y la sociedad auditora son responsables de esta ocultación contable que afecta a la solvencia del Banco Popular Español S.A. Como hemos visto los activos de las sociedades participadas figuran en los activos del banco. Los beneficios o pérdidas de las sociedades participadas afectan a los beneficios o pérdidas del banco.

Los Fondos de Titulización que figuran al margen y que ascienden a un saldo vivo de 5.300 millones de euros forman parte de las sociedades participadas del banco. No tendrían que figurar ya que en su momento se sacaron del balance del banco para constituir ante notario el Fondo que dio lugar a la colocación de bonos hipotecarios en el mercado financiero AIAF y, el banco, los cobró al contado. Entonces, una vez colocada la emisión, el Banco Popular se reconvirtió en el cobrador de las cuotas mensuales que satisfacen los deudores con la obligación de trasladarla a los bonistas inversores. Simplificando, los inversores que adquirieron los bonos hipotecarios en el mercado financiero son los acreedores de los deudores que cada mes pagan las cuotas. El banco sólo es el cobrador, por lo tanto no debe de figurar entre sus activos la relación de los Fondos de titulización. Si los incluye, como en este caso el Banco Popular, debe de figurar una contrapartida en el pasivo que sustente: lo que tengo, lo debo. En el balance contable del Popular no hay ninguna anotación en el pasivo.

La nueva crisis bancaria que se está cociendo no será igual que la anterior. La receta mágica de solventar el mal de los bancos con ayudas del Estado ya no será posible. Ahora toca que paguen los platos rotos los accionistas y si no fueran suficientes, que en el caso de Banco Popular no lo es, serán los depositantes.

[…] La oligarquía […] consiguió en 2007 que se dedicarán recursos financieros de origen público en resolver el problema que se había metido la banca. La expansión descontrolada de la banca utilizando la titulización fue el germen del mal de males al que se unió la variante de los derivados. La titulización es un método de financiación basado en la venta o cesión de determinados activos, incluso derechos de cobro futuros, al emitir valores que se colocan entre los inversores. La titulización permite transformar un conjunto de activos financieros poco líquidos en una serie de instrumentos negociables, con la particularidad que son homogéneos, líquidos y con unos flujos de pagos determinados. Cualquier empresa puede titulizar, pero normalmente lo hacen las instituciones financieras debido a su capacidad para generar activos financieros. En los últimos años, la titulización se ha convertido en una de las características más relevantes de la innovación financiera. Como parte de este proceso de innovación, los activos objeto de la titulización, en su origen eran básicamente hipotecarios, así como las estructuras a través de las que se desarrolla el proceso, se han ido ampliando y sofisticando sustancialmente.

Las entidades financieras, al utilizar masivamente el sistema de titulización, fueron el motor que aceleró el proceso de endeudamiento; a la vez que endeudaban a su clientela, se endeudaban en el mercado financiero emitiendo bonos hipotecarios. Para poder emitir esos bonos, debían otorgar hipotecas, y el proceso se convirtió en un carrusel sin el necesario control por las Autoridades pertinentes. Este esquema, cuando se vino abajo, fundamentó el epicentro de lo que se llamó “burbuja inmobiliaria”, cuando realmente la burbuja era de deuda con desastrosas repercusiones sobre la población. Por un momento rebobinemos: al igual que los deudores hipotecarios estaban en deuda con los bancos, estos también lo estaban con sus acreedores, no obstante les habían transmitido el riesgo de la operación. Cuando el mercado financiero se vino abajo y apareció una explosión de morosidad iban a ser los tenedores de los bonos hipotecarios quienes se enfrentaban a la quiebra.

Por decisión política se zanjó con ayudas a la banca dejando a los hipotecados a los pies de los caballos. La ley hipotecaria iba a hacer el resto: que los bancos se hicieran con las viviendas de los hipotecados. Así, se podía cambiar la naturaleza de los activos bancarios: de Cartera de Préstamos con garantía hipotecaria a Inmuebles Recuperados […]

Fuente: https://ataquealpoder.wordpress.com/2016/06/06/las-perdidas-del-banco-popular-superan-los-5-000-millones/
 
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Merkel se propone crear una unión económica con Rusia

La canciller alemana Angela Merkel se propone crear una unión económica con Rusia que iría de Lisboa a Vladivostok, según informa el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung.

“Me pronuncio por un acercamiento progresivo de Rusia con el espacio económico europeo a fin de que tengamos una zona económica única de Lisboa a Vladivotok”, ha declarado Merkel.

Al mismo tiempo la canciller ha reafirmaado su intención de “levantar inmediatamente las sanciones contra Rusia” si el Kremlin cumple los acuerdos de Minsk.

Merkel destaca que, dado el comportamiento de Rusia en Ucrania, la Unión Europea no puede faltar a sus principios.

Se puertas afuera, Merkel comparte las críticas a Moscú por apoyar a los insurgentes del Donbas y su posición respecto a Ucrania.

Moscú siempre ha rechazado estas acusaciones. El Ministerio de Asuntos Exteriores a subrayado que Rusia no es parte de los acuerdos de Minsk, firmados en setiembre de 2004 y que su influencia sobre los antifascistas del Donbas es muy limitada.

La aplicación de los acuerdos de Minsk quiebra actualmente por culpa de Ucrania, que rechaza reformar su constitución para dar un estatuto especial al Donbas y aplicar otras disposiciones de los acuerdos.

En realidad, Kiez sólo respeta la parte que le agrada, ignorando los que considera molestos. Ekl Presidente de la República Popular de Donetsk, Alexander Zajarchenko, recuerda que “los acuerdos de Minsk no son el menú de un restaurante en el que se pueden elegir los platos que más gustan”.

El gobierno ruso reprocha a París y Berlín que no presionan a Ucrania por faltar a sus compromisos desde hace tiempo. Pero Alemania y Francia, miembros del “formato Normandía”, permanecen sordos a esos reproches e insisten sobre un aspecto unilateral de los acuerdos.

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El parasitismo financiero de las grandes potencias

Valentin Katasonov

El Banco Mundial ha publicado este año la edición 2016 de su folleto de Estadísticas Internacionales de Deuda. El informe refiere 120 países clasificados como débiles o de renta intermedia (denominados países IMT) según criterios de la banca mundial.

Se proporcionan informaciones detalladas sobre la deuda externa de cada uno de los 120 países IMT. Esas informaciones se ven completadas a menudo por datos sobre inversiones extranjeras, lo cual permite evaluar el papel jugado por las entradas de capital, bajo forma de crédito o de préstamo, en los ingresos acumulados de los recursos financieros de estos países. Todos los Estados post soviéticos están incluidos en el informe.

El crecimiento de la deuda externa

Un total de 1,1 billones de dólares ha sido invertido en los países IMT en 2014, y de ellos 667.000 millones bajo la forma de inversiones directas y de cartera, y 464.000 millones en forma de préstamos y créditos. Parece que el 41 por ciento de todas las entradas de capital en los países de la periferia del capitalismo mundial lo ha sido bajo forma de préstamos.

Los principales beneficiarios de estos fondos han sido China, Brasil e India. En particular, el 51 por ciento de todo el capital recibido por estos 120 países bajo forma de inversión directa y en valores ha ido a un único país, China. Cerca del 52 por ciento de todas las entradas de capital bajo forma de préstamos ha ido a tres países: China, Brasil e India.

Para los países IMT que han recibido capitales, los nuevos préstamos y créditos han sido la explicación del continuo crecimiento de su deuda exterior. En 15 años, el valor absoluto de la deuda exterior de esos 120 países ha dado un salto de un 210 por ciento.

La banca mundial clasifica a Ucrania como un apéndice colonial

La carga relativa de la deuda de los países IMT, como se puede ver en sus préstamos extranjeros y en los créditos que les llegan del exterior en 2014, es mucho mejor que en el año 2000 y ligeramente mejor que en 2005. Por ejemplo, la ratio china de deuda exterior con relación a las exportaciones anuales era de solamente un 34,8 por ciento, mientras que su ratio deuda exterior/renta interior bruta era del 9,3 por ciento. La ratio intereses de deuda exterior/exportaciones anuales era de un 1,9 por ciento, mientras que el ratio reserva de divisas/deuda exterior era de un 402,2 por ciento.

Pero numerosos países tienen cifras muy por encima de la media. Tomemos el caso de Ucrania. En este país el ratio deuda exterior/exportaciones anuales es del 184,5 por ciento; su ratio deuda exterior/renta interior bruta es del 100,3 por ciento. El ratio intereses de deuda exterior/exportaciones es del 25,2 por ciento. La razón entre reservas en divisas/deuda exterior es de solamente un 5,1 por ciento. El peso de la deuda italiana es similar al de muchos países subdesarrollados de África, Asia y América Latina, que a menudo se etiquetan como apéndices coloniales de Occidente.

Hay razones para creer que las cifras de deuda de los países IMT se han deteriorado desde 2014. La mayoría de estos países se especializan en la exportación de sus recursos naturales, materias primas agrícolas y alimentos. El precio de estos productos básicos ha disminuido en el mercado mundial desde 2015. Los flujos de capital han dado marcha atrás, desplazándose desde la periferia hacia el centro del sistema capitalista mundial. Además, los tipos de interés son claramente más elevados en créditos y préstamos. Como destacan los expertos, “las materias primas son cada vez menos caras, pero el dinero se hace cada vez más caro”. En fin, la disminución de los tipos de cambio de las divisas de muchos países ha supuesto una bajada del volumen de sus reservas internacionales (resultado de la estampida de intervenciones monetarias masivas, destinadas a sostener el cambio legal de su moneda). Según datos procedentes de otras fuentes, en 2015, el valor de las reservas internacionales en poder de los países IMT ha superado su deuda exterior.

La estructura de la deuda exterior

La deuda exterior puede clasificarse como de largo plazo o de corto plazo. En 2000, cerca del 84 por ciento de la deuda exterior total de los países IMT era a largo plazo. El porcentaje de la deuda a largo ha disminuido desde hace 15 años, pero aún es el doble de la deuda a corto plazo.

A su vez, la deuda exterior a largo plazo puede ser dividida en pública y privada. La deuda exterior del sector público está constituida por las obligaciones que el Estado debe devolver, así como por las garantías que han sido emitidas. La deuda del sector público, en porcentaje de la deuda exterior total, ha disminuido de manera constante. Actualmente, los intereses de la deuda pública y de la privada son comparables en tamaño.


Miremos más de cerca la deuda del sector público.

En primer lugar, en el seno de la estructura de la deuda pública, la proporción entre acreedores oficiales y privados ha evolucionado considerablemente. En el año 2000, el 61,5 por ciento de los acreedores eran estructuras oficiales, y el 38,5 por ciento estructuras privadas. Pero en 2014, la mayor parte del conjunto de la deuda estaba en manos de acreedores privados (55 por ciento), seguidos de los acreedores institucionales con un 45 por ciento.

En segundo lugar, de todas las cantidades prestadas por acreedores oficiales, el FMI no es responsable más que de una parte sorprendentemente pequeña, un 10 por ciento de media.

En tercer lugar, los préstamos bancarios tradicionales son todavía el principal mecanismo empleado por los países IMT para procurarse capitales.

Una prosperidad basada en la deuda

¿En que se parecen las cifras de la deuda en países de ingresos pequeños y medianos (IMT) a las de países económicamente desarrollados?

En el transcurso del período 2010-2014 la deuda exterior bruta de los países económicamente desarrollados aumentó en seis billones de dólares, un 8,5 por ciento. El informe considera los 34 miembros actuales de la OCDE como países económicamente desarrollados. Sin embargo, los siete países principales (Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia) acumulan alrededor del 63 por ciento de la deuda exterior bruta del conjunto de los países de la OCDE. La mayoría de esta deuda exterior bruta es atribuible al sector bancario, y vienen a continuación otros  sectores de la economía, y, en fin, el Estado. El informe afirma que, a 31 de diciembre de 2014, la deuda exterior pública total se cifraba en unos 16 billones de dólares.

El crédito global está dividido entre los países ricos, las naciones del primer mundo (34 Estados) y los países de la periferia del capitalismo mundial (120 países). El contraste es violento. El primer grupo debe 70 billones de dólares, mientras que el segundo grupo no debe más que 5,4. Una comparación de los intereses relativos de la deuda se presenta también como profunda. Según datos de la banca mundial, la ratio de la deuda exterior bruta de los países económicamente desarrollados, con relación a su producto interior bruto total (PIB) se situaba en un 140 por ciento en 2014. Es un porcentaje del 530 por ciento más alto que en los países de ingresos medios o débiles. La ratio media es de un 140 por ciento. En Canadá esta cifra es del 83 por ciento, en Alemania del 83 por ciento y en el Reino Unido del 313 por ciento.

No hace tanto tiempo los manuales afirmaban que el estado de la economía de un país dependía del tamaño de su deuda exterior. Cuanto más elevado ese nivel, peor será su situación. Utilizando esta fórmula, el Reino Unido y muchos otros países occidentales debieran ser declarados en quiebra: su endeudamiento es decenas de veces más elevado que sus reservas en divisas y otros activos líquidos. Pero estos países no solamente continúan existiendo, sino que prosperan. Es una nueva forma de parasitismo financiero provocado por la deuda, pero que está enmascarado por las evaluaciones de las principales agencias de calificación occidentales.

Fuente: http://news360x.fr/parasitisme-financier-de-loccident/
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Los suizos se oponen en referéndum a una renta básica de 2.200 euros

Según los sondeos a la salida de los colegios electorales, un 78 por ciento de los votantes se ha opuesto a la aprobación de una renta universal básica de 2.500 francos suizos (2.200 euros) para los adultos y de 325 francos suizos (450 euros) para los menores de edad.

En el referéndum que se está celebrando este domingo ni el Gobierno suizo ni casi ningún partido político han apoyado la propuesta. “Si se paga a la gente por no hacer nada, no hará nada”, sostiene Charles Wyplosz, profesor de economía en el Instituto Universitario de Ginebra.

En Finlandia no han necesitado referéndum. Antes de que acabe esta década cada ciudadano finlandés mayor de edad recibirá del Estado una renta básica de 800 euros al mes libres de impuestos. El país nórdico se convertirá así en el primer socio de la Unión Europea en poner en práctica esta medida.

Al contrario de lo que sucede en España, donde la medida es defendida principalmente por el reformismo cutre del PSOE, Podemos e Izquierda Unida, en Finlandia es la consigna de las organizaciones políticas reaccionarias, porque creen que de esa manera se simplifica la burocracia de la Seguridad Social finlandesa y se ahorran muchos gastos.


Por el contrario, los sindicatos se oponen a esta medida porque bajarán los salarios y beneficiará a las grandes empresas. En efecto, la renta básica tiene trampa: reemplaza a todas las demás ayudas sociales, incluyendo las prestaciones por desempleo. Sin embargo, con 800 euros al mes es imposible que una persona sola puede pagar una vivienda, la alimentación y vestirse en Helsinki, la capital.

Según una encuesta, el 69 por ciento de los finlandeses está a favor de la renta básica.