Categorías
Noticias

El reparto mundial de las materias primas estratégicas

«Los monopolios adquieren la máxima solidez cuando reúnen en sus manos todas las fuentes de materias primas, y ya hemos visto con qué furor los grupos internacionales de capitalistas dirigen sus esfuerzos a arrebatar al adversario toda posibilidad de competencia, a acaparar, por ejemplo, las tierras que contienen mineral de hierro, los yacimientos de petróleo, etc.» (Lenin)

Al alimón, en 2012 Estados Unidos, la Unión Europea y Japón denunciaron a China ante la Organización Mundial del Comercio por las restricciones que el país asiático impuso a la exportación de tierras raras, una materia prima estratégica en la producción de muchos dispositivos de alta tecnología civil y militar.

Las tierras raras han pasado de un rincón olvidado en la tabla periódica de Mendeleiev, a convertirse en protagonistas de la tecnología punta del siglo XXI. Se trata de minerales con propiedades magnéticas y conductivas inusuales que son la materia prima con la que se fabrican las televisiones de pantalla plana, las pantallas de los ordenadores, la fibra óptica, los aparatos de rayos X o los teléfonos inteligentes.

Cada batería del modelo de vehículo híbrido Prius de Toyota lleva 15 kilos de un metal raro, el lantano, y la multinacional fabrica un millón de unidades cada año. El tungsteno se utiliza en tecnologías electrónicas, automotrices, aeroespaciales y médicas; China produce el 91 por ciento del tungsteno del mundo. El molibdeno es un elemento metálico que se usa para los filamentos de las bombillas; China produce el 36 por ciento del molibdeno del mundo.

La demanda de estos minerales está creciendo en todo el mundo, debido al aumento vertiginoso de las técnicas que los utilizan. En 1955 la producción mundial de estos metales fue de 5.000 toneladas, en 1990 se fabricaron 40.000 toneladas y en 2011 la producción se ha triplicado: 120.000 toneladas.

Son, pues, materias primas estratégicas. Cinco de las tierras raras y el indio se encuentran entre los suministros más críticos de materias primas para los próximos años según el informe “Critical Material Strategy” aprobado en 2010 por el Departamento de Energía de Estados Unidos. Al año siguiente el subcomité de Asuntos Exteriores sobre Asia y el Pacífico de la Cámara de Representantes convocó una audiencia sobre la dependencia de Estados Unidos en el suministro de metales raros. Uno de los asuntos tratados fue su importancia vital en las armas de primer nivel, incluyendo sistemas de guía de misiles, aviones no tripulados y los nuevos aviones de combate F-35 Joint Strike Fighter, cuya producción se había visto interrumpida.

De promedio China monopoliza el 95 por ciento del mercado mundial de metales raros, para alguno de las cuales no hay sustituto alguno en la actualidad. Por ejemplo, China controla el 99,9 por ciento del mercado mundial del europio, una materia prima que entra en la fabricación de las pantallas de los ordenadores, teléfonos inteligentes y lámparas fluorescentes.

Además de su posición monopolista, China va muy por delante de las demás potencias en la técnica de extracción de estas materias primas y sus competidores se lamentan de que hayan vuelto las prácticas imperalistas contra quienes las inventaron. Pero los chinos no tienen una ventaja innata; se la han ganado. Empezaron a invertir en este mercado hace 40 ó 50 años y hoy son capaces de producir de forma masiva y a precios sin competencia posible, cuando en las minas de otros países la obtención, además de difícil, resulta extraordinariamente costosa, no porque los yacimientos no sean rentables sino porque no tienen la técnica necesaria para rentabilizarlos, debido al carácter disperso y a la baja concentración de los metales.

China les hace bailar al son de su música. Siempre gana, tanto si baja como si sube los precios. Si los baja arruina los yacimientos del resto del mundo y les obliga a cerrar las explotaciones, como ocurrió en 2002 en la del desierto de Mojave, entre California y Nevada. Diez años después una empresa minera estadounidense de metales raros, Molycorp, tuvo que hacer algo insólito en Estados Unidos: pedir una subvención al gobierno para evitar la bancarrota.

En los últimos siete años China ha optado por la política contraria: ha reducido en un 40 por ciento las exportaciones para subir los precios y en 2010 elevó los impuestos y redujo aún más las cuantías máximas de exportación. Incluso suspendieron temporalmente los envíos a Japón.

Los precios se dispararon. Los del disprosio, por ejemplo, se multiplicaron por siete desde 2003 y los del terbio se cuadruplicaron entre 2003 y 2008. En otros casos se han multiplicado por diez.

Pero esa no es la única fuente del negocio. Al mantener los precios para el mercado interior mientras suben en el exterior, China crea una ventaja significativa para los capitalistas locales, que producen mucho más barato. El manejo de los precios también es un medio de presión para obligar a los imperialistas a trasladar sus inversiones y su tecnología al interior de China.

La multiplicación de los precios ha convertido a los metales raros y a las empresas que los producen en valores característicos de la especulación bursátil. También ha aumentado el valor residual del reciclado de las mercancías y medios de producción cuyos componentes se fabricaron con tierras raras y que han quedado obsoletos con el tiempo. Se han constituido empresas que trabajan en desguaces, vertederos y basureros en busca de viejos móviles, televisores, neveras, ordenadores, baterías o relojes. Lo llaman «minería urbana». Según algunas estimaciones, en Japón los aparatos electrónicos obsoletos contienen aproximadamente 300.000 toneladas de tierras raras, por lo que el gobierno ha impuesto por ley el reciclado de metales raros, revestido de justificaciones seudoecológicas. Las empresas también invierten cada vez en el reciclado de sus propias mercancías. Toyota ha estado reciclando metales raros de viejas baterías eléctricas de su modelo Prius. Hitachi adquiere una parte del neodimio y disprosio del reciclaje de mercancías como discos duros y aparatos de aires acondicionado.

Los capitalistas han tenido que ponerse a excavar minas por todo el mundo, especialmente en California, Suráfrica, Canadá, Groenlandia y Suecia. En Australia han localizado dos grandes yacimientos y Toyota ha adquirido una mina en Vietnam de la que únicamente la multinacional puede extraer los metales raros para las baterías de sus coches híbridos.

Más del 50 por ciento de las exportaciones de tierras raras chinas tiene al Japón como destino. La industria electrónica y de instrumentos de alta precisión japoneses depende de estos suministros y sitúa al Japón en una situación de dependencia en relación con su gran rival asiático, por lo que está buscando yacimientos hasta en el lecho marino del océano Pacífico, cerca de Hawai y de Tahití.

Categorías
Noticias

Saber y ganar

El 27 de julio de 2012 el diario alemán «Handelsblatt» informaba que en China el monopolio Volkswagen había sido víctima de espionaje industrial por parte de FAW, la empresa pública con la que opera de manera conjunta en aquel país. El objetivo de FAW era copiar los motores y cajas de cambio originales de la multinacional alemana.

Si es extraño espiar a un socio, aún más extraño es que en China ambos socios pretendieran lanzar un nuevo vehículo para el mercado ruso para competir con Skoda, una marca que pertenece al grupo Volkswagen, un monopolio que está en competencia consigo mismo.

El asunto no podía ser ninguna sorpresa para Volkswagen. Dos años antes su soció le había pirateado los planos de los motores para los nuevos modelos Polo y Golf para equipar a sus propios vehículos. Entonces el jefe de FAW se excusó diciendo que había sido «un error humano» y que iba a poner fin a la piratería. Pero FAW construyó una fábrica con los planos pirateados de los motores de su socio.

En enero de 2011 sucedió algo muy parecido en Francia. Renault presentó una denuncia contra una empresa de la que no dio el nombre, diciendo que se trataba de la «filial de una organización internacional» y despió a tres directivos de su «Tecnocentro» por espionaje industrial sobre su programa de vehículos eléctricos, el proyecto estelar del fabricante francés en el que había invertido 4.000 millones de dólares, de los cuales 1.500 concernían sólo al diseño de la batería.

En aquellos momentos Renault había registrado 56 patentes sobre vehículos eléctricos, tenía otras 34 a punto, más 115 en perspectiva.

Para referirse al asunto el ministro de Industria, Eric Besson, utilizó el término «guerra económica», por lo que se trataba de sabér quién era el adversario de la multinacional francesa. Según «Le Figaro» (7 de enero de 2011), que citaba fuentes del contraespionaje de la Dirección Central de Inteligencia Interior, las pistas conducían hasta China.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hong Lei, reaccionó diciendo que las acusaciones eran «totalmente infundadas, irresponsables e inaceptables». Pero lo cierto es que China ha puesto en marcha un ambicioso programa para fabricar vehículos eléctricos en el que participan 16 empresas públicas con una inversión prevista que se acerca a los 15.000 millones de dólares en diez años.

Estas guerras económicas muestran el verdadero rostro de la competencia imperialista, muy alejada de los bobalicones discursos de la pequeña burguesía sobre la «globalización». La guerra económica responde a su nombre; comporta tanto el espionaje industrial como la piratería, que en China estuvieron a cargo del hoy primer ministro Li Keqiang y que constituyen toda una disciplina académica desarrollada por el profesor Miao Qihao desde los tiempos de Deng Xiao-Ping.

Son muchos los países que tratan de reducir su atraso con respecto a las grandes potencias, pero pocos tienen planes tan minuciosos y completos como China. El presupuesto que el país asiático dedica a la investigación no conoce ningún tipo de recortes. En menos de 20 años ha pasado del uno al ocho por ciento del total mundial. Por primera vez, en 2009 el gobierno chino presentó un presupuesto para investigación que es el segundo del mundo, por detrás de Estados Unidos pero por delante de Japón.

Cualquiera no puede copiar ni piratear; antes hay que saber y China tiene 1,15 millones de investigadores. En 2025 una tercera parte de todos los investigadores del mundo será chino. Hay unos 200.000 estudiantes chinos realizando cursos por todo el mundo, financiados con dinero público. Uno de ellos era Wang Lili, una licenciada de la universidad francesa de ingeniería de Compiègne que estaba de prácticas en la multinacional Valeo, que fabrica accesorios para automóviles. En 2005 le descubrieron en sus seis ordenadores personales de gran capacidad miles de archivos confidenciales sobre la empresa para la que trabajaba.

En 2011 China se convirtió en el país que más patentes registró. Dentro de poco pasará de ser un país pirata a ser un país que se defiende de los piratas.

Categorías
Noticias

Corrupción y capitalismo

(Antorcha.org)

Se ha abierto la tapa de la alcantarilla y no deja de
salir mierda. Las corruptelas surgen por doquier. Alcaldes y concejales de
todas las latitudes del Estado se muestran muy aficionados a recibir comisiones
por hacer la vista gorda para que las constructoras sigan especulando y
construyendo a mansalva en terrenos urbanizables o no. Es una auténtica
epidemia. Como se suele decir, no se salva ni el tato. Aquí el que no pilla es
porque no quiere. Hasta la Pantoja está metida en el ajo.

¿Pero a alguien le podía extrañar todo esto que está
ocurriendo? El capitalismo es corrupción. Ni más ni menos. La corrupción no es
una anomalía ni una disfunción del sistema. Es su misma esencia. El capitalismo
se erige sobre la corrupción. Su máxima es todo se compra y todo se vende. Y en
un sistema donde todo gira en torno a esta lógica, la podredumbre no puede sino
extenderse y abarcarlo todo.

Y, efectivamente, lo abarca todo. Las corruptelas de
los alcaldes y concejales son sólo la punta de un enorme iceberg. Éstos,
parafraseando el título de una película de Woody Allen, son sólo unos granujas
de medio pelo. Lo más bajo dentro de la escala social de los delincuentes. Son,
además, la coartada tras la que se están ocultando las grandes, gigantescas
corrupciones en las que se mueven, no unos pocos millones de euros, sino
cientos y cientos de millones de euros.

En todos estos escándalos que están saliendo a la luz
sólo se habla de pequeñas o medianas inmobiliarias o constructoras, de
alcalduchos y concejalillos del tres al cuarto, de nuevos ricos horteras y
casposos como Roca y otros. Pero de las corrupciones de las grandes empresas y
los grandes bancos, de los multimillonarios como Botín y compañía, de los
políticos de postín no se oye ni una palabra.

Los grandes trapicheos quedan en la sombra. Este tipo
de basura se esconde bajo la alfombra. No pueden salir a la luz. De otro modo,
se vería hasta qué punto el capitalismo español, al igual que el resto de
capitalismos, es un enorme montón de mierda, una fosa séptica a rebosar.

No se habla de cómo los consejos de delegados del BSCH
o el BBVA roban a sus propios accionistas, ocultándoles beneficios que se
embolsan en sus nunca suficientemente repletos bolsillos; de cómo evaden
impuestos por medio de eso que llaman ingeniería financiera, en la que son unos
auténticos expertos; de cómo blanquean dinero procedente del narcotráfico… El
mismo narcotráfico es otro negocio capitalista, como las finanzas, la
construcción, el turismo, etc. Se diferencia en que está declarado ilegal.
Pero, en el capitalismo, lo legal y lo ilegal se confunden, sus fronteras no son
nítidas. Lo importante es hacer negocio, ganar dinero. El modo en que eso se
haga es una cuestión accesoria. Si para obtener beneficios hay que envenenar a
la gente, sobornar, delinquir, dar golpes de Estado, asesinar, provocar
guerras, bombardear civiles… se hace. El negocio lo es todo. Todo empieza y
termina en el negocio. Fuera de él no hay nada. Esto, y no otra cosa, es el
capitalismo.

No se habla tampoco de los enormes pelotazos
urbanísticos y especulativos de constructoras e inmobiliarias como Dragados,
ACS, Sacyr, Metrovacesa… De esto nada se oye. ¿Acaso alguien piensa que estas
empresas han llegado a convertirse en lo que son sin robar, sin hacer todo tipo
de trampas, sin sobornar? Eso no sucede en el mundo capitalista. El mundo
capitalista es el mundo del hampa. Entre un gran banco o una gran constructora
y la mafia napolitana existen muchas menos diferencias de las que se piensan;
sus diferencias, de hecho, son apenas de matiz.

También permanece en las tinieblas cómo el señor
Polanco, es decir, el grupo PRISA ha llegado a levantar un monopolio mediático
tan inmenso como el que tiene hoy, que abarca periódicos, varias televisiones,
radios, editoriales… El grupo PRISA se ha convertido en lo que es gracias a
su sucursal política, que no es otra que el PSOE, el cual, con González y ahora
con Zapatero, no ha hecho más que abrirle camino para su expansión, suavizando
o reinterpretando determinadas leyes, otorgándole licencias de todo tipo, etc.

Podríamos hablar igualmente de los trapicheos de
Repsol en Latinoamérica, que se ha dejado un buen dinero en sobornos de
funcionarios para seguir robando a manos llenas los recursos naturales de los
empobrecidos países de la zona, para no pagar impuestos…

En fin, que no se salva ni dios. Todos están metidos
hasta las cejas en la misma charca de lodo.

Y si hay que hablar de corrupción, por qué no hablar
de cómo el Estado no es sino el servidor fiel, la prostituta de la oligarquía
financiera, el instrumento del que se vale para mantener en pie su chiringuito,
que tan formidables beneficios le reporta.

Todo el Estado está a su servicio. Ni una sola de sus
instituciones se salva. El parlamento es una farsa, una gran mentira. Allí no
reside ni ha residido nunca la llamada voluntad popular, que, entre otras
cosas, no puede expresarse en un país donde los únicos partidos y proyectos
políticos que están permitidos son aquellos que comulgan con el sistema. Los
partidos parlamentarios, de izquierda o de derecha,
representan siempre a uno u otro sector oligárquico o burgués; no al pueblo. El
parlamento no tiene otra función que gestionar los intereses capitalistas.
Promueve reformas laborales cada vez más restrictivas para con los derechos de los
trabajadores, sus planes económicos no tienen otro objetivo que mantener o
aumentar los márgenes de beneficio de la patronal; aprueba leyes para la
represión del movimiento obrero y popular, como la Ley de Partidos, con la que
se proscribe y criminaliza, aún más de lo que ya estaba proscrita y
criminalizada, toda ideología, toda organización política que se salga de los
estrechos márgenes del pensamiento único, del fascismo constitucional que
heredamos directamente del Caudillo… La Justicia, con la
inquisitorial Audiencia Nacional a la cabeza, y la policía no son otra cosa que
el brazo armado del capitalismo, sus perros de presa, dispuestos a lanzarse
sobre cualquiera que se oponga a este régimen de explotación y opresión. No
están para proteger al ciudadano, como pretenden hacernos creer constantemente.
Sí, todo está corrompido, podrido, viciado. Todo
hiede. Hay que acabar con la corrupción. Hay que acabar con el capitalismo.
Categorías
Noticias

Carta de Manuel Arango Riego (21/07/12)

Queridos camaradas, recibid un fuerte abrazo.


Esta vez es para informaros de la agresión sufrida por un hombre de al lado de mi pueblo, por el hecho de escribirse conmigo. Voy con esta carta a vuela pluma.

Recibí su carta hace unos 4 dias, en la que explicaba toda una serie de hechos que os transcribiré después.

Por mi parte, le escribí inmediatamente, dándole todo el apoyo y explicándole por qué le avasallaron y lo que pretendían con ello, puse a chupa de dómine a los torturadores y a sus mentores políticos. Al mismo tiempo, le animaba a denunciarlo ante el pueblo y los mineros, ante la asociación del 15-M que hay por allí y ante la prensa. Recomendándole que pasara al ataque.

En el valle ya venían ocurriendo de un tiempo a esta parte agresiones de diverso tipo, de carácter “anónimo”, y amenazas contra los más activos defensores de la minería.
Y ahora llegó la policía política contra este hombre, con lo cual bien puede estar todo relacionado.

Este chaval se llama José María Gómez Pontón, vive en Villablino, estudió periodismo; hoy estudia en la UNED y debe  hacer algunos pequeños trabajos; vive con su madre. Escribió algunos libros de contenido social y de problemáticas actuales, que no conozco, aunque hace tiempo los llevó donde mis padres. No le conozco en persona; la generación de 30 años no la conozco.

Me comenzó a escribir hace algo más de un año. Quería saber de nuestra historia, del Partido, el movimiento, los tiempos de nuestra presencia en Laciana y mi trayectoria. Todo ello a fin de preparar un texto. Le pasé las direcciones de la web para que pudiera documentarse, al mismo tiempo que trataba con él temas diversos. No está de más deciros que su interés por nosotros no pasaba del de escribir su texto, sin más relaciones.
A grandes rasgos, su nivel político y de conocimientos sobre lo sucedido en décadas se debe a lo estudiado en la universidad, más todo lo que ha traído la prensa. O sea, bastantes desconocimientos y deformaciones.

Como le decía en mi carta, escrita inmediatamente antes de ésta, lo que buscaban era amedrentarle y sacarle información (que no sabía), intimidarle para que cesara toda relación epistolar y convertirle, llegado el caso, en alguien dócil a sus intereses.
Como vereis por su texto, dice que no le van a arredrar, ni va a dejar de escribirme.
Sin más demora, voy con su texto:

“Entraron a las 3 de la mañana, violando mi domicilio sin mandato judicial alguno; registraron todos mis enseres. Me acusaron de ‘sospechoso de colaboración con organización terrorista’. Me retienen después y hablan de pruebas contra mí. Me intimidan e interrogan en un ambiente represivo delirante. También me entero que mi móvil está intervenido, y sin orden judicial

“Al final me doy cuenta que es para intimidarme, para darme un escarmiento y hacerme entender lo peligroso que es cartearme con ‘terroristas’.

“Les dije que soy escritor, y el escritor escribe. Además, yo soy una persona tranquila, que ayuda a los vecinos y a la gente;  que no tengo ninguna vinculación con el PCE(r) ni con los GRAPO.

“Nuestra correspondencia comenzó por motivos periodísticos, y como no veo ningún delito en escribirte lo voy a seguir haciendo. Todo lo he denunciado en el juzgado.

“Todo esto me ha hecho más fuerte. Bueno, estimado amigo condenado por ‘terrorismo’, se despide de ti un ‘sospechoso de terrorismo’.

“PD: Mi línea del móvil la he cortado. Las facturas de los últimos 6 meses se las he enviado al Ministerio del Interior, para que las paguen por uso ilegal de mi teléfono.”

Poco más. A Askatu se lo llevaron hace unos días. Por aquí las condiciones son peores que en Aranjuez, la mitad de las medicinas para mis enfermedades concretas ni existen ni existirán, fisio no hay.

Aquí os mando 2 dibujitos que he hecho de los mineros, y un texto que tenía hecho de intercambio de cartas. Para la próxima os envío la denuncia que voy a hacer a la prensa de León sobre lo ocurrido con este chaval, y también os enviaré un texto completo contra la basura de la política de reinserción, etc, sobre la cual ya he hecho bastantes cartas de denuncia y las he enviado sucesivamente, así que os enviaré ese texto completo a vosotros y a medios de prensa.

Cuidaros todos. Y mucha resistencia.
¡Por el comunismo!

PD: Recibo temas de la web por Elipe, y el calendario de dibujos y textos de Pedro: una maravilla.


PASAJES SOBRE LA DESCOMPOSICIÓN DEL CAPITALISMO

Bastantes cartas nos venimos intercambiando entre nosotros, los presos políticos comunistas, así como entre nosotros y los trabajadores que nos escriben, sobre la aceleración que viene experimentando la descomposición del sistema capitalista.

Sirva este texto, realizado a modo de síntesis, como exposición de los aspectos más destacados de esa correspondencia intercambiada.

Ciertamente, al capitalismo se le abren frentes sin cesar, no dan abasto a enfrentar los numerosos y graves problemas de todo tipo que le asedian. Ante tan negro panorama, los en otro tiempo exultantes apologistas del “capitalismo eterno”apenas aciertan a balbucear algunas promesas de salvación de su sistema. También los hay más expeditivos al reclamar la necesidad urgente de “refundar el capitalismo sobre otras bases”, ya que vienen a reconocer que el sistema capitalista “presenta cierta decadencia”. Incluso los considerados “expertos”en crisis, perdidos  en la maraña de sus erróneas concepciones y agobiados por los continuos fracasos, han buscaco nada menos que en Carlos Marx la explicación sobre las causas de sus desastres, como señalaban algunos medios de comunicación europeos; en las obras de nuestro Marx, aparte de quedar al descubierto los crímenes del capitalismo desde su génesis y mostrar la inevitabilidad de sus crisis y de su imposible solución, sólo encontrarán la sentencia de muerte histórica de su sistema.

Atrás queda como un gran fiasco histórico aquel pretendido “paseo militar” que se prometió el imperialismo después del derrumbe del famoso muro berlinés y del final del bloque socialista; todavía existen algunos ideólogos del capitalismo que no aciertan a explicarse cómo fue posible que después del derrumbe del campo socialista, la descomposición del capitalismo experimentara, precisamente una gran aceleración. Así es que no hubo tal “paseo militar”, como tampoco salió adelante aquel “nuevo orden mundial” que, proclamado en los inicios de los años 90 por los principales centros de decisión del imperialismo, pronto se convirtió en desorden mundial, en un extenso entramado de enfrentamientos de todo tipo.

En el terreno económico, todos los intentos por frenar la crisis han resultado inútiles. En el abultado basurero de sus fracasos, se encuentran: las“políticas económicas neoliberales”, la llamada “nueva economía”, la estrategia de “economías sostenibles”, algunas que otras “revoluciones tecnológicas” que habrían de actuar de “motores del crecimiento”, las “revoluciones verdes”, los“estados del bienestar de varias intensidades”, etc. Todo un guirigay de callejones sin salida. La historia del capitalismo no conoce tan elevado número de estrategias o politicas económicas puestas en marcha y fracasadas en tan corto espacio de tiempo como el transcurrido desde los años 90.

También ha saltado en pedazos, como consecuencia de las crisis de diverso tipo, de las guerras y las rivalidades y enfrentamientos interimperialistas, aquel plan planetario dirigido a convertir el mundo en una controlada y pacífica “aldea global”, mediante la estrategia de la tan traída y llevada “globalización”;aquella pretendida etapa ultraimperialista que el capitalismo pensaba alcanzar como forma de prolongar su sistema de dominación. Los planificadores del capitalismo pretendían alterar las leyes del desarrollo histórico, ignorando que la fase monopolista-imperialista, como ya señalara Lenin hace más de un siglo, es la última fase de desarrollo del capitalismo y antesala inmediata del socialismo. De ahí que la supuesta “era de la globalización”, inviable desde su nacimiento, se convirtiera en una “era del pánico”.

Así es que nos encontramos inmersos en un muy saludable caos y descomposición capitalista mundial, concentrada en todo un conjunto de crisis (políticas, económicas, sociales, etc) que afectan a la línea de flotación del sistema capitalista. Es el marco histórico de “la crisis y el derrumbe del sistema capitalista”(*), como así lo caracterizó y analizó nuestro secretario general Manuel Pérez Martínez, y en que este sistema presenta una decadencia y decrepitud clamorosas.

Es en este marco histórico de crisis irresolubles y de contradicciones desatadas, donde se han venido desarrollando tres tendencias, sobre las cuales también se ha venido tratando en nuestra correspondencia.

Por una parte, se encuentra el desarrollo de las guerras imperialistas de conquista y de saqueo contra diversos pueblos, desencadenadas por las principales potencias desde la guerra del golfo en 1990 y dirigidas a un nuevo reparto del mundo. Estas guerras imperialistas vienen a ser también una toma de posiciones de las principales potencias enfrentadas entre sí por el control de materias primas, áreas de influencia, etc. Esta toma de posiciones bien puede desembocar en el enfrentamiento militar directo entre las grandes potencias; en ese caso, el imperialismo arrastraría  a todo el planeta a una nueva guerra mundial, si antes no lo impide una extensa y poderosa contestación revolucionaria.
Por otra parte, se encuentra el acelerado desarrollo de la contrarevolución fascista y del militarismo. Esta contrarevolución fascista está dirigida a incrementar el saqueo y la explotación de los trabajadores y a convertir los estados en presidios, con el propósito de atajar toda resistencia y proceso revolucionario; al mismo tiempo, está dirigida a convertir el propio territorio en plataforma de agresión militar contra otros pueblos, lo que conlleva un proceso de militarización de los resortes fundamentales del Estado y de la sociedad. La realidad es que la escalada fascista y las agresiones militares imperialistas están interrelacionadas, forman parte de una misma estrategia.

Junto a las dos tendencias anteriores, se encuentra en desarrollo un nuevo proceso revolucionario, que se viene configurando a través de diversas formas de lucha en diversos países. Esta tendencia tuvo su base de lanzameinto después de la derrota histórica del revisionismo que conformaba la línea política oficial del conjunto del desaparecido bloque socialista. Al mismo tiempo, la resistencia obrera y popular está poniendo en graves dificultades al capitalismo: presentándole batalla tanto en las retaguardias de las principales metrópolis y en los países esclavizados por el subdesarrollo impuesto, como en los países avasallados por las intervenciones militares imperialistas. Otro rasgo importante de los tiempos que corren, es la realidad de que el “todopoderoso”imperialismo ha cosechado sonoros fracasos militares en determinados escenarios bélicos, lo que ha dejado al descubierto su vulnerabilidad.

Junto a todo lo expuesto hay que tener presente que el fascismo y las guerras imperialistas, que se inscriben dentro del agotamiento histórico del sistema capitalista, no sólo son incapaces de perpetuar este sistema, sino que, además, con sus monstruosidades de todo tipo desencadenan la resistencia cada vez más masiva y decidida y despiertan las conciencias de pueblos enteros a la necesidad imperiosa de acabar con el capitalismo. Y en el caso de la guerra imperialista, está demostrado que o bien la lucha revolucionaria impide esta guerra, o es la guerra imperialista la que desencadena la revolución. Por aquí avanza el camino hacia el futuro.

Sin embargo, los comunistas sabemos que para que los procesos revolucionarios se desarrollen hacen falta las vanguardias comunistas. Si esta es una verdad irrefutable, también lo es que sin Partido Comunista no hay revolución socialista: esta es la condición histórica imprescindible para derrotar al capitalismo e instaurar el nuevo sistema social socialista.

No cabe duda que bajo este marco histórico de acelerada descomposición del capitalismo y de creciente resistencia obrera y popular, han de surgir nuevas vanguardias comunistas. Mientras tanto, los verdaderos partidos comunistas que ya existen, forjados en la lucha más decidida, ya hace tiempo que disponen de las condiciones históricas objetivas necesarias par fortalecerse continuamente.

Avanzamos hacia la lucha de clases más extensa y encarnizada, hacia la guerra total. Lo que se confronta es el final definitivo de un sistema social, el capitalista, y el nacimiento de un nuevo sistema social, el socialista, que sólo puede implantarse sobre las cenizas del anterior.
Y, en todo caso, transcurra el tiempo que transcurra, los comunistas también sabemos que la historia lo mismo que no se la puede hacer marchar hacia atrás (hacia otras etapas ya superadas), tampoco se la puede detener, y, por tanto, el triunfo revolucionario y la implantación de un nuevo sistema social están asegurados.

Abril – 2012, Aranjuez.

(*) Obra del mismo título publicada en la colección “Templando el acero” y que se encuentra también en http://librosml.blogspot.com
Categorías
Economía

Sobre el neoliberalismo

Últimamente está muy de moda hablar de neoliberalismo, hasta tal punto que a éste se le achaca la crisis económica actual. En el artículo, veremos cómo eso no es correcto. El neoliberalismo no es un sistema económico nuevo; es una política económica del capitalismo en la época del imperialismo. No es pues correcto que sea el causante de la crisis, como tampoco es correcto decir que en el capitalismo no se interviene en la economía. Que se intervenga o no en la economía va a ir en función de diferentes factores que más adelante nombraremos.

Vamos a centrarnos en la intervención del Estado en la economía bajo el  dominio del capital monopolista.

Lo primero que tenemos que aclarar para hablar de neoliberalismo es qué entiende el marxismo por liberalismo. El liberalismo es una ideología. Y como cualquier ideología, es la representación de los intereses de una clase social. En resumen, el liberalismo es la ideología política de la burguesía revolucionaria, en oposición a la ideología feudal, en la etapa ascendente del capitalismo. Se caracteriza por la neutralidad del Estado, que debe ser aconfesional en lo religioso, abstencionista en lo económico e instrumental en lo político. El Estado así queda como un mero instrumento para proteger el interés privado, es decir, el interés de la burguesía en tanto que clase social. De este modo, establece una división entre lo público y lo privado, donde esto último es lo fundamental y a lo que queda subordinado lo público. El individuo es el que llena de contenido la sociedad y la economía y la religión se conciben como un asunto privado, mientras que el Estado es una mera máquina gestionada por el partido mayoritario.

Una vez definido lo que es el liberalismo, procederemos a dar una visión general del desarrollo del capitalismo en la historia.

Según el marxismo, la historia del capitalismo ha tenido, tiene y tendrá dos fases fundamentales: la fase pre-monopolista, donde existe el libre cambio y la competencia, y la época monopolista, también llamada imperialista, donde el libre cambio y la competencia engendran los monopolios, los cuales se imponen en la escena económica y política.

La primera etapa es donde el predomina el libre cambio. En esta época, la burguesía, a la vanguardia de toda la sociedad oprimida, ya que sus intereses coinciden con aquella, se lanza a por el poder político y derroca por la violencia el Estado feudal, como nos muestra la Revolución Francesa y las revoluciones democrático-burguesas de la primera mitad del siglo XIX. En esta etapa de ascenso es donde se debe encuadrar el liberalismo, el cual representa los intereses de una clase revolucionaria como lo era la burguesía en aquel momento. Las revoluciones burguesas trajeron indudablemente un progreso a la sociedad de aquel momento: industria, sufragio, soberanía nacional y más tarde popular… Pero, con el desarrollo de las fuerzas productivas, la burguesía “no sólo forja las armas que han de darle la muerte, sino que, además, pone en pie a los hombres llamados a manejarlas: estos hombres son los obreros, los proletarios”. La misma clase obrera de la que se ha servido la burguesía para llevar a cabo su revolución se vuelve ahora contra ella, es decir, la burguesía y el proletariado entran en contradicción, como se puso por primera vez de manifiesto políticamente en la revolución de 1848.

La segunda mitad del siglo XIX va a estar marcada por el enfrentamiento entre la burguesía y el proletariado no ya sólo sindicalmente sino, por primera vez y gracias a la AIT, políticamente. La clase obrera empieza su lucha por el poder, que se manifestará por primera vez triunfalmente con la Comuna de París, aunque fue por muy poco tiempo, ya que la revolución proletaria quedó ahogada en la sangre de los propios communards.

A su vez, la acumulación originaria del capital va dando lugar a los monopolios, que marcarán la fase actual del capitalismo, lo que Lenin llamaba el imperialismo, fase superior (y última) del capitalismo. El gran capital monopolista en esta etapa domina la vida económica, política e ideológica. Los monopolios sustituyen a la libre competencia por la competencia monopolista. En la fase imperialista del capitalismo, el capital bancario y el capital industrial se fusionan para formar el capital financiero. Adquiere un papel importante la exportación de capitales, así como la formación de bloques imperialistas que se reparten el mundo creando esferas de influencia. Como consecuencia de todo este desarrollo, tienen lugar las guerras de rapiña, imperialistas, que tienen como objetivo redistribuirse un mundo que ya está repartido.

Con la entrada del siglo XX, tiene lugar la Primera Guerra Mundial, donde queda claro la naturaleza de clase (burguesa) de tal sangriento saqueo y, lo que es más importante para nuestra exposición: los países imperialistas, las burguesías monopolistas de dichos países, no pueden desprenderse del Estado y así cumplir con el principio liberal de no intervención del Estado en la vida económica, sino que lo ponen a su servicio, al servicio de la guerra imperialista y de la carnicería. En este sentido, cabe recordar la famosa frase de Lenin: “El Estado es el arma de represión de una clase sobre otra”. Por lo tanto, la burguesía monopolista no puede desprenderse de su Estado (puesto que el Estado sólo puede pertenecer a una clase social), sino que lo usa y lo utiliza para perpetuar su dominio como clase. A partir de más o menos el siglo XX, el capitalismo entra en su fase senil, reaccionaria, donde los monopolios y el Estado se hallan estrechamente ligados y la burguesía se hace más dependiente del Estado que nunca. No hay separación entre la burguesía financiera y el Estado, sino que es ésta quien lo domina.

En la actualidad, podemos poner dos ejemplos para corroborar lo dicho. Así como la burguesía liberal es partidaria de la no intervención del Estado, también es suya la consigna de “no subir impuestos”, si bien es esta una consigna demasiado abstracta. Pues bien, hemos visto cómo el gobierno que gestiona el Estado burgués actualmente, el gobierno del PP, ha subido los impuestos (los indirectos, claro). Otro ejemplo de cómo funciona el Estado burgués contemporáneo y el enlace que tiene con los monopolios es la nacionalización de Bankia. A medida que el capitalismo monopolista se va desarrollando, se hace más fuerte la necesidad de intervenir la economía y de controlarla, ya sea bien para favorecer a determinados grupos oligárquicos o bien para intentar aliviar la crisis sistémica en la que el capitalismo se halla actualmente ¿Para qué nacionaliza un Estado burgués un banco, si el propio Estado representa a los monopolios financieros? La respuesta es bien sencilla: ya que el Estado es un arma de represión de una clase sobre otra, la propia oligarquía financiera lo utiliza para apretar las tuercas a la clase obrera y a las masas populares. El objetivo de nacionalizar Bankia no es otro que socializar las pérdidas. Sí, Bankia ha quebrado y necesitaba capital urgentemente. El Estado se lo inyecta con dinero público (de la mayoría obrera) y convierte así el banco de nuevo en solvente. ¿Qué hará el Estado cuando Bankia vuelva a estar solvente? Privatizarlo con el fin de privatizar ganancias. Es decir: para la mayoría, la clase obrera, pérdidas y para la minoría, la oligarquía financiera, ganancias. Tal es el objetivo de dicha operación.

El neoliberalismo es, pues, una política económica usada en función de algunos factores (si la crisis económica es fuerte o no, si los grupos oligárquicos a los que representa la fracción gobernante en el poder se hallan en buena posición en el mercado nacional o mundial, etc). El neoliberalismo es una de las muchas políticas económicas de las que se sirve la oligarquía financiera para perpetuar sus beneficios y su dominio, como también lo es el neokeynesianismo. Que se emplee una u otra va a depender sobre todo de la coyuntura. Llegados a este punto, no cabe duda de que el neoliberalismo no sólo no se contrapone al neokeynesianismo, sino que lo complementa. Por lo tanto, si la burguesía tiene necesidad de intervenir con el Estado la economía, sin duda lo va a hacer.

Ahora bien, sería falso afirmar que el neoliberalismo es el causante de todos los males que sufre hoy la economía española. Es una teoría muy en boga de determinados reformistas que no entienden ni han entendido nada sobre la historia del capitalismo. Estos reformistas sostienen que hay que intervenir desde el Estado para dar prioridad al capital productivo (industrial) y no al especulativo (bancario). Y digo que no saben nada porque hoy en día (y desde hace mucho, para vergüenza de estos señores) el capital industrial se halla fusionado con el capital bancario. Aquí es donde hace aguas la teoría de los reformistas.

El imperialismo, como decía Lenin, es el capitalismo agonizante y en descomposición, que está sumido en una crisis general y sistémica a la que sólo se le podrá dar solución mediante la revolución socialista. La crisis sistémica del capitalismo no puede traer nada bueno a la sociedad. Si las masas quieren paz, el capitalismo les da guerra; si quieren comida, el capitalismo les ofrece hambre; si quieren trabajo, el capitalismo les da desempleo; si quieren aprender, el capitalismo las mantiene en la ignorancia; si quieren bienestar, el capitalismo les ofrece miseria y opresión; si quieren libertad, el imperialismo y el monopolismo les regalan cadenas, reacción y fascismo.

Sólo el socialismo puede salvar a las masas de los cinco continentes.