Categorías
Noticias

La crisis financiera alcanza a las empresas de seguros

Al igual que los bancos, las empresas de seguros también están en crisis, debilitadas por los tipos de interés negativos o muy bajos en Europa, que podrían llevar a algunas de ellas al desplome.

El rendimiento de los fondos en euros disminuye cada año (el 2,3 por ciento de media el año pasado), pero esta reducción no parece ser suficiente en el contexto actual del sector de seguros de vida.

Si la tasa de OAT (Obligaciones del Tesoro) a 10 años se mantiene en 0,5 por ciento durante varios años, las aseguradoras deberán invertir los ahorros mensuales pagados por los asegurados, así como bonos de alto rendimiento, llegando progresivamente a vencimiento de títulos muy débilmente remunerados, hundiendo en la práctica el rendimiento de los fondos en euros.

Para protegerse contra ese peligro algunos aseguradoras están rechazando ya inversiones importantes en fondos en euros.

Por eso, durante los últimos años, los reguladores del sector vienen exigiendo a las aseguradoras que retengan una parte de la remuneración de los fondos de euros para hacer frente a posibles días más oscuros.

Además, a finales del mes pasado la Autoridad Europea de Supervisión de Seguros (AESPJ) anunció el lanzamiento de nuevas pruebas de resistencia de las empresas aseguradoras. El objetivo es evaluar su capacidad para hacer frente a un prolongado periodo de tipos de interés bajos.

Las aseguradoras tienen hasta el 15 de julio para llevar a cabo estas pruebas, que “se centran en dos principales riesgos: un entorno de bajos tipos de interés prolongado y el mencionado escenario de golpe doble”, que consiste en un ataque simultáneo en los tipos de interés y en el valor de los activos.

En 2014 la AESPJ ya llevó a cabo pruebas de tensión en las aseguradoras europeas. Ahora deseaba incluir en las pruebas a empresas pequeñas y medianas y, con este objetivo, la prueba se extendió a los actores que representan “una cuota de mercado del 75 por ciento en cada país en términos de provisiones técnicas brutas en el segmento de seguros de vida”, frente al 50 por ciento en 2014.

Los resultados de estas pruebas se darán a conocer en diciembre, pero la lista exacta de las aseguradoras participantes en ella no se anunciará.

Categorías
Noticias

Estados Unidos ocultó su deuda con Arabia saudí durante 40 años

Durante más de cuatro décadas Estados Unidos ocultó la identidad de sus acreedores, algunos de los cuales estaban ocultos desde la crisis del petróleo de 1974.

Hasta ahora el Tesoro de Estados Unidos no desglosaba los datos de su deuda en poder de 14 países exportadores de petróleo, que incluía a Ecuador, Venezuela, Indonesia, Bahrein, Irán, Irak, Kuwait, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos (UAE), Argelia, Gabón, Libia y Nigeria.

Ahora la agencia de noticias Bloomberg ha obligado judicialmente al Departamento del Tesoro a detallarla.

En julio de 1974 la crisis del petróleo agravó la situación económica de Estados Unidos, que ya se había visto afectada por un embargo que los países miembros de la OPEP impusieron contra Washington por su apoyo a Israel durante la guerra del Yom Kipur.

A raíz de aquellos acontecimientos, el ministro de Finanzas de la época, William Simon, decidió hacer una gira especial por los países de Oriente Medio y Europa.

Oficialmente esta ronda de visitas fue presentada al mundo como una visita más. Sin embargo, Simon tenía realmente un único objetivo: llegar a Arabia saudí para hablar sobre el problema de la utilización del petróleo como arma económica.

Además, Nixon quería persuadir a los saudíes de la necesidad de invertir en la deuda pública de Estados Unidos. Entonces Nixon dejó muy claro a Simon que su fracaso en las negociaciones con Arabia Saudí podría afectar negativamente la salud económica del país.

Las principales condiciones del futuro acuerdo eran las siguientes: Estados Unidos se comprometía a comprar petróleo y facilitaban apoyo militar a Riad, a cambio, Arabia Saudí inviertía miles de millones de dólares en las arcas públicas de Washington.

Para ajustar todos los detalles del acuerdo, ambas partes sostuvieron una ronda de negociaciones a puerta cerrada. Tras varios meses de negociaciones solo faltaba fijar la única cláusula del futuro acuerdo: la compra de bonos de deuda pública estadounidense por parte de Riad debería quedar en secreto.

Los funcionarios del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos lograron encontrar una solución al problema de la confidencialidad al permitir a Riad no participar de una licitación especial, obligatoria en este tipo de casos, para poder comprar los bonos estadounidenses.

Con esta enmienda especial era casi imposible determinar la presencia de capitales saudíes en el mercado de deuda pública de los Estados Unidos.

Desde el punto de vista político, el acuerdo sellado por Arabia Saudí y Estados Unidos fue bastante complicado y ambiguo. Varios países luchaban en aquellas décadas por el dinero de Riad, como Japón, Francia y el Reino Unido pero Washington se había logrado adelantar a sus socios.

Por su parte, el tercer rey de Arabia Saudí, Faisal bin Abdelaziz, temía que el dinero saudí pudiera quedarse en manos de Israel. Este dinero habría podido llegar a Israel en forma de ayuda militar que los Estados Unidos prestaron a la entidad sionista después de la guerra del Yom Kipur.

De acuerdo con la información facilitada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, actualmente Arabia saudí posee bonos de Estados Unidos por valor de 116.800 millones de dólares.

Categorías
Noticias

La explotación de los trabajadores en las minas de oro de Mali

Mientras la guerra asola el norte de Mali, cada día en Kenieba, en el sudoeste del país, ve millares de buscadores de oro cavando incansablemente la tierra para escapar a la miseria y encontrar el filón que les hará ricos. Un sueño en un paisaje de pesadilla.

Con los brazos, Hamidu sube lentamente  de la profunda trinchera que ha excavado durante horas. Los gestos son lentos. El peso de la fatiga, cada vez más pesado. Sobre su cara cubierta de polvo, los rasgos acusan el cansancio. Los músculos de sus manos están casi paralizados.

En el horno, con una temperatura de más de 45 grados, desde las 7 hasta la 6 de la mañana, horadará la tierra sin apenas detenerse, como poseído por la fiebre del oro.

Como él, millares de mineros llegados de todo el país, transforman cada día la región aurífera de Kenieba, a unos 400 kilómetros de Bamako, no lejos de la frontera con el Senegal, en un gigantesco hormiguero a cielo abierto. Fuera de la vista se extiende unos entrelazamientos complicados de galerías, que son otras tantas perforaciones en la tierra árida.

Al fondo de estas minas, los hombres se desloman sin descanso, con la esperanza en el corazón. El oro está en todos los lugares. Lo saben, lo sienten. Es más fuerte que ellos. Esta vez es verdad. El filón está ahí, bajo sus pies. Les está esperando les hará ricos, inmensamente ricos. Adiós a la miseria de los barrios de Bamako, los peligros del norte del país y la guerra civil contra los islamistas  que les ha echado a las carreteras.

A más de 10 metros de profundidad, el minero sube uno a uno los sacos de tierra. Con la mirada un poco perdida, deslumbrado por el duro sol de este final del día, Hamidu también quiere creerlo. A algunos metros de su mina, un joven, casi un niño, llegado del vecino Burkina Faso ha tenido suerte el mes pasado. Ha encontrado  polvo de oro. Una veintena de gramos en el día, una fortuna. Mañana, eso seguro, será su suerte.

Mientras tanto, va a reunirse con sus camaradas en uno de los campamentos de fortuna de Kenieba para descansar y refrescarse un poco. Está formado por algunas casas contraídas con telas, maderas y chapa ondulada recuperadas aquí y allá, su alojamiento está situado a algunos centenares de metros de la mina.

Se va a dormir algunas horas antes de ir a beber una cerveza a uno de los numerosos “maquis” del pueblo minero. Un bar mugriento donde, bajo los neones, en el estrépito del R’n’B, los hombres olvidan en la borrachera y a veces en los brazos de prostitutas nigerianas que llevan aquí el mercado del amor fácil.

Apenas mayores de edad y con los estudios abandonados

Acodado en la mesa, una tapa de bidón solado a una biela, se reúne con sus amigos Abdu, Mussa, Umar y Usmane. Todos han abandonado su familia para venir aquí a tentar la suerte. Hace siete meses que excavan. Su trayectoria es la misma que la de la mayoría de los mineros. Después de llegar en autobús desde Bamako, han puesto en común sus gastos. Apenas mayores de edad, han abandonado sus estudios y han preferido ir a la mina “para ayudar a sus parientes”. Mussa trabajaba con turistas. Pero los sucesos del norte y el relato de los atropellos de los islamistas hicieron huir a los extranjeros. Al perder el trabajo se hizo minero.

La guerra y el temor de ver a Mali hundirse en la violencia enrarecen la atmósfera del campo. Pero, como cada tarde, los cinco amigos rehacen el mundo y cuentan la misma historia que se cuenta en todos los lugares, de Bamako a Mopti pasando por las carreteras que llevan a Kenieba. Es la del hombre de las afueras de la capital que llegó en autobús a la mina y volvió por la misma tarde con dos kilos de oro. Seguramente una fábula, pero que les da siempre esperanza. En este pueblo, surgido de la locura del hombre por el oro, los papeles están bien definidos. Tras el aparente caos, el trabajo minero está perfectamente organizado, y el circuito del oro estrictamente señalizado.

En medio del campamento de los mineros, las tiendas de “quincallería y varios” surgen como champiñones. Alrededor de la calle principal, otras callejuelas salen a derecha e izquierda. Reina una actividad intensa. Esta zona de lavado es conocida desde hace siglos, pero es la primera vez que se explota industrialmente.

Aunque los emplazamientos de algunos filones se transmiten de boca a boca, los mineros emplean ahora detectores de metales comprados en Bamako o alquilados a terceros por un porcentaje del oro descubierto. Cuando el detector suena el buscador comienza a cavar. Después repasa con el dispositivo por encima de la cavidad. Si todavía suena cavará de nuevo; si no, irá a ver más lejos.

El mercurio que envenena el agua de Kenieba

En todos los casos, el polvo fino se mezcla con agua, y luego se filtra. Para seguir un filón, los mineros pueden perforar la tierra hasta más de veinte metros de profundidad, deslizándose entre muros mal apuntalados que a veces no tienen más de 40 centímetros de ancho, con riesgo de ser sepultados entre los escombros y morir atrapados en esta trampa mortal. Cada día son centenares de kilos de tierra los que se suben y se transportan a hombros en sacos de tela, hacia la zona de machacado. Por cada saco los mineros reciben 500 francos CFA, es decir, unos 0,76 euros. Los mismos que cavan son los que llevan los sacos; aquí es la regla. Algunos han comprado su terreno, otros, más pobres, alquilan sus brazos.

En la trituración la tierra se lava, y luego se tamiza en busca del menor polvo brillante. El agua se extrae del río con ayuda de bombas hidráulicas. Alrededor de la zona de triturado, las mujeres manejan las bateas con destreza. En el agua fangosa, a pleno sol, aclaran la arcilla y las piedras molidas por la trituración, con su bebé a la espalda. Todo el mundo está movilizado. El oro manda. El mineral es triturado y luego filtrado hasta obtener un polvo tan fino como la harina. A continuación pasa a una especie de tobogán en donde los escalones de madera están a menudo recubiertos de pedazos de moqueta. El oro, aún adherido a una tierra fangosa, se queda pegado.

Situada en unas bateas cónicas, esta sopa espesa es la última etapa antes de la separación definitiva del oro. Los que manejan la batea hacer girar el agua y el mineral que contiene, dejando escapar, por el borde superior, la parte mas ligera. De repente aparecen minúsculas lentejas amarillas. Algunas depositan una gota de mercurio, ese metal tóxico que amalgama el oro, pero que envenena el agua de Kenieba, para permitir su recuperación final.

El oro se revende a compradores europeos o de Medio Oriente

Cuando un afortunado minero descubre oro, lo revende sobre la marcha a pequeños negociantes que proveen a los intermediarios, o vuelve a Bamako para hacer propuestas a un comprador de las casas de negocio de la ciudad, que recompra el oro en función de las variaciones cotidianas en el precio del mercado internacional (actualmente un gramo de oro de 18 kilates, que corresponde a cerca de un 75 por ciento de oro puro, puede cambiarse a 40 euros).

En los talleres, el polvo y las pepitas son seguidamente fundidos en finas placas, revendidas a compradores extranjeros llegados de Europa o de Medio Oriente. Pero una importante cantidad del metal precioso alimenta también el mercado de la bisutería local. Al final de la jornada no es difícil encontrar el equivalente de 20.000 euros en plaquitas sobre el escritorio de uno de estos nuevos barones del oro. Protegidos por guardaespaldas, algunos de ellos militares del ejército maliense, se benefician del alza mundial de los cambios y de la crisis política por la que atraviesa Mali para enriquecerse.

Unos 20.000 niños trabajando

Las autoridades del país parecer estar superadas por el desplazamiento anárquico de poblaciones hacia los lugares mineros. Según la ONG Human Rights Watch, al menos 20.000 niños estarían trabajando actualmente “en condiciones extremadamente duras y peligrosas” en las minas de oro artesanales del país. “Estos niños ponen literalmente su vida en peligro, asegura la ONG. Llevan cargas más pesadas que ellos, bajan a pozos inestables, tocan e inhalan mercurio, una de las substancias más tóxicas”.

Sin embargo, la legislación maliense prohíbe el trabajo en las minas y el uso de mercurio a toda persona menor de 18 años.  Pero el oro ha cambiado la situación… Según cifras obtenidas por Human Rights Watch del Ministerio de Minas maliense, la cantidad de oro artesanal exportado cada años se eleva a cerca de 4 toneladas, con un valor aproximado de 168 millones de euros. Un maná que atrae toda la codicia en un país al borde de la implosión, y convertidos en unos años en el tercer productor de oro de África, detrás de África del Sur y de Ghana.

Fuente: http://www.lefigaro.fr/international/2013/03/22/01003-20130322ARTFIG00433-mali-la-nouvelle-ruee-vers-l-or.php
Categorías
Noticias

La crisis financiera de China

Guillaume Nicoulaud

Los cinco mayores bancos chinos son, ordenados por importe decreciente de activos, el Industrial Bank of China, el China Construction Bank, el Agricultural Bank of China, el Bank of China y el Bank of Communications.

Los cinco suman por sí solos el 56 por ciento del sector bancario chino en términos de activos -75 trillones de yuanes contra los 60 que tienen los 145 siguientes, y detentan el 60 por ciento de todos los tipos de préstamos, 40,5 trillones de yuanes de un total de 67,50.

Desde hace algunos años, China salta de burbuja especulativa en burbuja especulativa. En 2014, por simplificar, fue sobre las acciones compradas con apalancamiento en Shangai y Shenzhen; en 2015 fue la burbuja inmobiliaria en Shangai, pero sobre todo en Shenzhen. En pocas palabras, en algunos años se observan aumentos de precios totalmente sorprendentes, subidas alimentadas por el crédito, y que termina sistemáticamente en hundimientos espectaculares.

Es el escenario en versión china de lo que habíamos llamado sucesivamente la “burbuja de internet”, después la “crisis de las subprimes” o, más en general, crisis capitalista. Dichas crisis se consideran consecuencias del liberalismo, de la mundialización, de las desregulación, etc.

Si he comprendido bien la teoría dominante que quiere explicarnos la crisis actual, debemos deducir que los bancos, debido a que han sido liberalizados, hacen cualquier cosa, todos a la vez, para aumentar sus beneficios, lo que supone burbujas, hundimientos y recesiones.

Pero el problema es que los cinco grandes bancos que acabamos de citar, y que controlan lo esencial del mercado, y que contratan una aplastante mayoría de los préstamos, están controlados por el Estado. Ya sea mediante Central Huijin, equivalente chino de la española SEPI, Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, o a través del Ministerio de Hacienda, Pekín mantiene la mayoría absoluta del capital de cada una de estas instituciones excepto en el caso de la más pequeña, en donde el Estado se contenta con ser mayoritario, con un 30 por ciento del capital.

Y esto es solamente a grades rasgos. En realidad si extendemos el análisis al conjunto del sector bancario, nos damos cuenta de que las cuotas de participación más o menos directas, los “bancos comerciales rurales” y los “bancos comerciales urbanos”, es el conjunto del sector bancario chino lo que está masivamente bajo control público.

Es decir, que estas repetidas burbujas, impulsadas por la política monetaria del Banco Popular de China, son transmitidas por un sector bancario que está más o menos tan liberalizado como el Consejo de Seguridad Nuclear o la RENFE.

Fuente: http://www.contrepoints.org/2016/04/23/248746-crise-bancaire-en-chine-liberalisme-etat
Categorías
Oriente Medio

El hundimiento del imperio Bin Laden

El 11 de septiembre de 2015 el hundimiento de una grúa en las obras de La Meca producía la muerte de 111 personas. Que recuerden los peregrinos, jamás un huracán tan violento se abatió sobre la Ciudad Santa. El poderoso soplo del destino se ceba sobre una máquina con solidez “Made in Germany”, pero perdona a otras centenares mas frágiles. ¿Por qué? ¿Por qué un 11 de septiembre? ¿Por qué 111 víctimas? ¡Subhana wa taraala! Alá todopoderoso manifestaba su cólera enviando una advertencia.

Inmediatamente, las autoridades reales y religiosas celebraron un cónclave para interpretar este funesto oráculo. Era algo totalmente inútil, porque todos habían comprendido el mensaje. Así comenzó la caída del imperio Bin Laden, cuya tribu completa está ahora destinada a servir de chivo expiatorio de los crímenes de Osama.

El Saudi Binladen Group (SBG), primera empresa de construcción y obras públicas de Oriente Medio, y desgraciada propietaria de la grúa mortal, se ve excomulgado de la noche a la mañana. Pedidos y acuerdos suspendidos, mercados públicos rescindidos, directivos trasladados. Los Bin Laden, cortesanos y servidores fieles de los monarcas desde 1931, ya no estaban en olor de santidad. Dios y el rey su servidor reclamaban el precio de los pecados de Al Qaeda. El centenar de hermanos y hermanas y los millares de primos de Osama iban a pagar por ello. ¡Entre los árabes, la solidaridad familiar obliga!

Tras ocho meses, el gigantesco grupo está en la agonía. Pero no se detiene la actividad de un gigante igual que se cierra una peluquería. El SBG tiene 230.000 obreros, 6.000 ingenieros y mandos, centenares de obras repartidas en Arabia y los Emiratos Árabes Unidos, en Egipto, en Malasia, en Senegal, millares de subcontratas… Saudi Binladen Group era un Estado dentro del Reino. Mantenía la exclusividad de las grandes obras en La Meca, y obtenía en todos los sitios mercados sin competencia.

Un monopolio unido a la autocracia saudí

El margen de beneficio era descomunal. Tanto en Oriente Medio como en otros lugares, el sector de obras públicas es el más engangrenado por la corrupción. El SBG, apadrinado por el Palacio, no tenía ninguna dificultad en obtener toda la oferta pública al precio que ellos mismos fijaban. La conclusión de las obras estaba sistemáticamente sometida al chantaje de acuerdos de trabajos suplementario imaginarios, con una sobrefacturación que alcanzaba el 65 por ciento. En otras palabras, el soborno estaba en el centro de todas las transacciones.

Pero las actividades de obras públicas no constituyen más que una parte de un formidable imperio familiar. Decenas de hermanos y centenares de primos de Osama ocupan de forma anónima posiciones dominantes en todos los sectores: energía, comunicaciones, armamento, química, farmacia, industria agroalimentaria, transportes; están asociados con millares de empresas internacionales. Las relaciones franco-saudíes no escapan a esta influencia. El poderoso French Business Club está presidido por un abogado de la familia. De hecho, nadie conoce el nivel de la fortuna del “clan” Bin Laden, ni siquiera los banqueros de Luxemburgo y de Panamá. Nadie sabe cuáles serán los efectos de su quiebra en las finanzas internacionales.

Desde la coronación por sorpresa del rey Salman en enero de 2015, y sobre todo desde su declaración de guerra a Yemen en marzo de 2015, los Bin Laden han entrado en la disidencia. Sin embargo, Hadramaut, provincia de Yemen del sur y cuna natal de la familia, nunca ha sido bombardeada. ¿Esto es para proteger a Al-Qaeda, que controla el territorio, o para evitar los daños colaterales? Los montañeses de esta región tienen un carácter corso-siciliano. Molestarles provocaría una inmediata respuesta de la numerosa diáspora repartida por el mundo entero. En Arabia saudí, los yemeníes de nacionalidad o de ascendencia son más de un millón; muchos de ellos trabajadores inmigrantes, pero también muchos millonarios.

Además, los Bin Laden pueden contar con la discreta solidaridad de una fracción de la nobleza irritada por las intempestivas iniciativas de Mohamed Ben Salman, hijo heredero del rey, y con la opinión radical mayoritaria de que Osama Bin Laden sigue siendo el héroe santo del siglo XXI. Es por tanto una lucha por el poder tramada detrás del decorado de una obra.

Lucha de clases en La Meca

El último episodio de la agonía del grupo de empresas data del 1 de mayo. Aquel día el SBG celebró a su manera el Día del Trabajador, despidiendo a 77.000 trabajadores extranjeros, la tercera parte de sus asalariados, y poniendo fin a su permiso de residencia, algo que les obligaba a abandonar el país. Se trata de trabajadores inmigrantes de una treintena de nacionalidades diferentes que hacía siete meses que no cobraban. Han protestado y se han rebelado. Muchas manifestaciones espontáneas fueron reprimidas; el 1 de mayo quemaron autobuses en La Meca, marcando la primera expresión de la lucha de clases en la Ciudad Santa desde el nacimiento del profeta. Según la “shariá laboral” en vigor en Arabia, sus reivindicaciones salariales son justas, porque, como recuerda un pasaje de la vida de Mahoma puesto en las pancartas, “el profeta ordenó a los musulmanes pagar los sueldos de los obreros antes de que su sudor se seque”.

Argumento indiscutible, al que el Ministerio de Trabajo ha respondido prometiendo que los salarios atrasados se pagarían. El gobierno, que teme la proliferación de revueltas, ha iniciado negociaciones discretas con el empleador. Para reanimar la esperanza de los parados, el gobierno anunció además el lanzamiento de un programa urgente de construcción de cien mil viviendas, y ha invitado a las empresas coreanas, británicas y… francesas a presentarse al concurso.

Para templar a los dirigentes del SBG impedidos de ejercer, los banqueros han enviado a Klaus Froehlich, un Mozart de las finanzas que ha abandonado deprisa Morgan Stanley Europa. Se ha unido en Arabia a Samer Younis, un manager superdotado que dirigía “Kharafi”, el gigante de la obra pública de Kuwait. Según las primeras comprobaciones, el “agujero” no sería “más que de” 30.000 millones, y los trabajos en las obras podrían reiniciarse pronto; sobre todo el de la emblemática torre de un kilómetro de altura.

Consecuencias internacionales incalculables

Como el aleteo de las alas de una mariposa en el Amazonas, la caída de la grúa de La Meca podría tener consecuencias internacionales sorprendentes, especialmente después de que el imprevisible Donald Trump pusiera los pies en el plató. Animada por la campaña electoral del candidato republicano, la arabofobia ha conquistado Estados Unidos. La opinión pública está al rojo vivo. En el campus de la pequeña ciudad de Pocatello, en Idaho, estallaron graves incidentes, obligando al Reino a trasladar urgentemente a cuatrocientos jóvenes saudíes.

Incluso Riad ha contemplado la repatriación de los 120.000 estudiantes que viven en Estados Unidos. Una perspectiva más grave es que Donald Trump ha prometido desclasificar las 28 páginas de la investigación sobre los atentados del 11 de septiembre, que contempla la responsabilidad de Arabia saudí.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores saudí ha amenazado con liquidar los 750.000 millones de dólares en activos en manos de Arabia saudí si el Congreso adoptaba un proyecto de ley autorizando a llevar al país ante los tribunales norteamericanos. El dossier de indemnización del atentado más devastador de la historia, con 3.000 muertos, 6.600 heridos, 25.000 millones de gastos ¿finalizará con la negociación de la mayor transacción de todos los tiempos? Los estrategas de la Casa Saúd ¿consideran el pago de todas las cuentas de la tragedia del World Trade Center entregando a la justicia de Estados Unidos la totalidad de los bienes de la familia Bin Laden? Sería una forma cómoda de salvar su dinastía y reconciliarse con Estados Unidos, sobre todo si, entre tanto, el joven príncipe heredero llega al trono.

Mohamed Ben Salman presenta el perfil ideal: moderno, reformador, ultraliberal, monógamo; pero especialmente es totalmente inocente de las vilezas terroristas, y además tiene una sólida coartada: en 2011 solamente tenía 11 años.

Categorías
Noticias

Estados Unidos también necesita ayuda

Desde comienzos de año, China, Rusia y Brasil han seguido deshaciéndose de sus carpetas de bonos del Tesoro de Estados Unidos para reducir el impacto de la crisis capitalista y la caída del precio de las materias primas en los mercados internacionales.

Los respectivos bancos centrales vendieron 17.000 millones de dolares que, según la CNN supone un registro máximo de 57.000 millones en enero de este año (1) y que, según una revista financiera rusa, es “el peor de la historia” (2). O el mejor, según se mire.

Al menos desde 1978 no se conocía una venta tan gigantesca de deuda de Estados Unidos por parte de los bancos centrales, lo cual es indicativo de la desconfianza hacia la solvencia de aquel país, cuyas deudas ascienden a cifras billonarias astronómicas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, además de dólares, Estados Unidos colocó al mundo entero cantidades crecientes de su propia deuda, generando una espiral ilusoria: la deuda financiaba la hegemonía militar y la hegemonía militar creaba la apariencia de solvencia económica.

Las gigantescas ventas proceden, principalmente, de los activos del Banco Central de China, que es el mayor acreedor de Estados Unidos y está sumido, a su vez, en una profunda crisis financiera.

Este tipo de operaciones económicas no son noticia porque se vienen produciendo desde hace dos años, al menos. Lo que es noticias es el ritmo y la cuantía que está adoptando, lo que hace que Estados Unidos busque en los mercados alguien que compre sus deudas.

En 2014 consiguió que Bélgica adquiriera 200.000 millones de dólares de sus bonos, lo cual pareció absolutamente inverosímil porque que el Producto Interior Bruto de Bélgica es inferior a 500.000 millones de dólares, por lo que pareció invertir casi la mitad de su PIB anual en deuda de Estados Unidos

Los rumores decían que Bélgica asumía el triste papel de testaferro. Luego Euroclear, una empresa con sede en Bruselas, aseguró que era quien estaba detrás de las compras masivas de deuda estadounidense.

Pero Euroclear tampoco es un comprador directo sino un conocido intermediario del mercado internacional, una especie de cámara de compensación. El verdadero comprador no daba la cara…

En 1972 Euroclear estuvo dirigida por el banco JP Morgan, un papel que se prolongó hasta el cambio de siglo, cuando se convirtió en una entidad “independiente”. Su gestión la asumen hoy los 120 mayores bancos del mundo y mantiene relaciones con más del 90 por ciento de los bancos centrales.

Lo mismo que Swift, los imperialistas instrumentalizan este tipo de tinglados internacionales, estrechamente controlados por sus bancos, para imponer el embargo y las sanciones económicas contra países, como Rusia, y organizaciones, como Hezbollah.

En el caso de muchas de las compras masivas y secretas de deuda de Estados Unidos, como las de 2014, no es fácil averiguar quién le está sacando las castañas del fuego, pero es posible que se trate del Fondo Monetario Internacional.

La diferencia con otros países en quiebra, como Grecia, es evidente, por dos razones. La primera es el secreto: un potencia hegemónica, como Estados Unidos, no puede transmitir la imagen de que tiene problemas, de que no puede valerse por sí misma y de que tiene que mendigar la ayuda de terceros.

La segunda es que la ayuda económica del Fondo a Estados Unidos no está sometida a ningún tipo de condiciones, ni a la realización de recortes de ningún tipo.

Notas:
(1) http://money.cnn.com/2016/05/16/news/economy/us-debt-dump-treasury/index.html
(2) http://www.vestifinance.ru/articles/66364
Categorías
Noticias

La guerra de los ‘ecologistas’ contra Nutella

La guerra que hay entablada en Francia sobre el aceite de palma ilustra bastante bien el papel que desempeñan determinadas organizaciones seudoecologistas en las guerras comerciales más diversas entre grandes grupos multinacionales.

Con el proyecto de ley sobre la biodiversidad el partido “ecologista” francés ha vuelto a demostrar que no es más que un grupo de presión al servicio de grandes intereses económicos.

La excusa de dicho proyecto de ley es que la producción de aceite de palma está provocando la desforestación de Indonesia y Malasia, por lo que intentan imponer una tarifa arancelaria progresiva hacia todos los derivados que, como Nutella, utilicen dicho aceite como materia prima.

Nutella es una marca comercial de la multinacional italiana Ferrero-Rocher cuyo mercado disputa el cártel europeo de empresas productoras de aceites vegetales. Junto a Ferrero-Rocher luchan  los países productores, Indonseia y Malasia, que exportaron a Francia más de 100.000 toneladas del referido aceite el pasado año.

En 2013 el monopolio Delhaize lanzó una marca comercial de pasta untable, parecida a Nutella pero con nueces y “choco” que no estaba elaborada con aceite de palma, entre otras razones porque -según dicen- está saturada de ácidos grasos que causan obesidad.

En torno al asunto se desencadenó el típico debate seudocientífico sobre lo que hay que comer o no. En 2013 el primer ministro Jean-Marc Ayrault tomó partido diciendo que “Francia no es hostil al aceite de palma”. Dos años después, en junio del pasado año la ministra socialdemócrata de Ecología se permitió recomendando por televisión a los franceses todo lo contrario: no debían comer Nutella porque lleva aceite de palma.

Al mismo tiempo Ferrero-Rocher se lanza al ataque contra Delhaize, a quien demanda ante los tribunales por la utilización del término “choco” para un preparado que carecía de chocolate. Por su parte, a través de los ecologistas, el monopolio belga desacredita públicamente a los derivados del aceite de palma.

Los ecologistas también fueron instrumentalizados por el cártel europeo de los aceites vegetales, cuyo mercado está en declive por la competencia del aceite de palma: éste cuesta 104 euros la tonelada, mientras que el aceite de oliva cuesta 190 euros.

Pues bien, la tarifa aduanera que se pretende imponer al aceite de palma multiplicaría su precio por 800, por lo que los aceites vegetales volverían a ser competitivos.

Por cierto: recientemente los belgas de Delhaize han ganado el pleito a Ferrero-Rocher porque “choco” no es lo mismo que chocolate. Según los jueces, la publicidad no es engañosa.
Fuente: http://www.knowckers.org/2016/05/la-taxe-nutella-une-guerre-informationnelle-a-double-echiquier/
Categorías
Economía

La fiebre del oro

Como las viviendas, el oro casi nunca se mueve del cofre en el que se almacena. En el mercado lo que se intercambian el vendedor y el comprador son títulos de propiedad, lo mismo que ante un notario las viviendas se venden con las escrituras.

Pero no hay viviendas ficticias y una misma vivienda nunca se vende dos veces. Además, las escrituras suelen describir viviendas que existen en alguna parte. Eso no ocurre con el oro, en donde el comprador nunca tiene ni un lingote entre sus manos. El título de propiedad le indica dónde está guardado.

En los mercados internacionales de oro está ocurriendo algo muy significativo, que no ocurre con ningún otro metal: se intercambia más oro del que existe en realidad. Los grandes bancos que guardan el oro y desempeñan el papel de intermediarios en los negocios, venden más oro del que tienen en sus reservas. Se aprovechan de que los dueños nunca les exigen la entrega física de su oro.

Los papeles que se negocian en los mercados internacionales representan a cantidades de oro inexistentes en porcentajes crecientes: con el mismo oro cada vez se venden más títulos de propiedad.

De enero a mayo de 2016 la proporción ha pasado de una onza de oro real por cada 100 onzas de papel a más de 500. Es como si por cada casa hubiera 500 propietarios.

A lo largo de la historia no ha habido nada más falsificado que el oro. Desde la Edad Media, escribió Marx, toda la historia de la acuñación de moneda se reduce a la historia de otras tantas falsificaciones (*).

Marx dice que la falsificación en la acuñación de moneda acabó en el siglo XVIII, pero la del oro no se ha acabado nunca, hasta el punto de engañar a la inmensa mayoría de los economistas, que golpean sus cabezas contra un muro fetichista.

Los economistas hablan del oro como si fuera una materia prima como cualquier otra. Pero en el mercado de materias primas no ocurre nada de esto porque, a diferencia del oro, no cumplen con una de las funciones típicas del dinero, como es el atesoramiento. Cuando una fábrica compra cobre, no es para guardarla en el almacén sino porque la necesita para elaborar cables.

Sólo una pequeña parte del oro se utiliza como materia prima, especialmente en joyería. Entonces, al valor propio del oro se le suma el de una obra de arte, por lo que no deja de cumplir con su función de atesoramiento.

La burguesía no hace caso de sus economistas. Con el mismo tesón con el que estos aseguran que “el dinero no es convertible”, aquellos se empeñan en convertirlo, cambiando sus papeles por dinero “metálico” de verdad, es decir, oro.

La fiebre del oro se multiplica en épocas de crisis y no hay mejor indicador de la profundidad de la misma que el alza persistente en su cotización que, de no ser por la falsificación bancaria, se habría disparado hace ya mucho tiempo.

Pero la burguesía también se cree sus propias ilusiones. Cree que en la caja de fuerte de algún banco tiene guardado su tesoro y que podrá echar mano de él en los malos momentos. Por cada uno de esos burgueses hay otros 500 que piensan lo mismo.

Es un corralito internacional a gran escala, un gigantesco castillo de naipes que sólo se ha levantado para desplomarse después.

(*) Marx, Contribución a la crítica de la economía política, Madrid, 1970, pg.148.

Categorías
Noticias

El imperialismo no va a regresar al patrón oro

Juan Manuel Olarieta

El artículo de Michelle Jamrisko y Elizabeth Dexheimer que publica la agencia Bloomberg (1) es otra perla de los tópicos y vulgaridades que envuelven a la teoría y a la política económica del imperialismo, incapaz de salir de la profunda crisis en la que está sumido. Merecería ser analizado detalladamente en cualquier aula, no sólo de economía sino de filosofía, al más puro estilo marxista.

La burguesía y sus teóricos jamás asocian el capitalismo a las crisis y, por lo tanto, para ellos el concepto de “crisis” no lo tienen en su vocabulario.

Cuando se refieren a cualquier crisis, como la actual, la entienden en un sentido subjetivo, vinculada a algún tipo de fallo humano, aun error de la política económica o a un factor que ellos consideran extraño a la economía “pura”.

Pero a la fuerza ahorcan y cuando la realidad de la crisis se muestra tozuda, buscan nuevas teorías o desempolvan las viejas, de las que siempre se burlaron en sus manuales. “Lo alternativo se ha convertido en corriente dominante”, dice Jesse Hurwitz, economista para Estados Unidos del Barclays Capital.

Pero la burguesía y sus economistas siguen inmersos en sus ilusiones subjetivas: creen que en algún sitio hay una herramienta olvidada de política económica que les va a sacar del atolladero y, puestos a buscar novedades, se han fijado en el viejo patrón oro.

Ahora, 35 años después, podríamos saborear nuestra venganza y regodearnos del “fracaso” del monetarismo, de la Escuela de Chicago y demás teorías económicas burguesas que han prevalecido estos últimos años. Pero sería incurrir en el mismo error que la burguesía: lo que ha fracasado no son unas u otras teorías sino que el capitalismo está en crisis y, por lo tanto, en su estado “natural”, del que no va a salir con ninguna teoría ni con ninguna política económica, ni vieja ni nueva.

De lo que nos regodeamos es de que el tiempo haya vuelto a demostrar que, en plena crisis, los escritos de Marx sigan de plena actualidad y muestren su precisión y su predicción, la misma que nos lleva a asegurar que el patrón oro no va a volver al capitalismo porque la historia no es reversible, no da marcha atrás.

Pero no será porque no lo intenten una y otra vez, no solamente Rusia y China, como es conocido, sino el mismo Estado de Texas, que se ha independizado del Banco de la Reserva Federal y ha creado su propio banco central, con su propias reservas de oro (2).

Los mismos buenos deseos expresó Donald Trump el año pasado a la cadena de televisión WMUR. Le gustaría volver al patrón oro, pero hay una pequeña gran pega: es muy difícil “porque no tenemos oro. Lo tienen otros lugares”. Podría haber añadido que no tienen oro y, además, tienen muchas deudas, que se pagan con emisiones crecientes de dólares de papel.

Hablando de deudas… Los lectores que conozcan la historia del movimiento obrero recordarán que en 1914 uno de los motivos de la ruptura de los comunistas con la socialdemocracia fue la aprobación de los créditos con los que en Europa los imperialistas financiaron la Primera Guerra Mundial.

Por eso es erróneo hablar de “neoliberalismo” y “financiarización” como si se tratara de alguna novedad. El endeudamiento masivo es consecuencia del imperialismo desde su mismo origen. Aunque no lo cuenten en los manuales de economía, ese endeudamiento condujo al abandono del patrón oro y a la inflación para forzar a las masas a pagar los gastos de la guerra.

El patrón oro no puede regresar, como tampoco el capitalismo premonopolista. La crisis necesita de emisiones masivas de papel moneda y de un endeudamiento gigantesco. El tercer pilar de esa ecuación es, naturalmente, la guerra imperialista.

Notas:

(1) http://www.bloomberg.com/latam/2016/05/17/impulso-de-brexit-acelera-oleada-de-salidas-a-bolsa-en-amsterdam/
(2) http://www.thenewamerican.com/usnews/constitution/item/23115-texas-contracts-to-build-nation-s-first-state-gold-bullion-depository
Categorías
Economía

La renta básica es el fruto de un reformismo putrefacto

El próximo 5 de junio se celebra un referéndum en Suiza sobre la anteúltima imbecilidad que se le podía ocurrir a un reformista: la renta básica. A los suizos les preguntan si quieren una renta mensual incondicional y suficiente para vivir desde el momento del nacimiento hasta la muerte, cualesquiera que sean los ingresos que puedan adquirir por otras vías.La renta básica no es una cuestión económica, ni asistencial; es una cuestión ética que sólo la degeneración del capitalismo ha podido engendrar en el podrido intelecto de los reformistas.

Desde sus orígenes, el lema del movimiento obrero ha sido “8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 de educación”. Los trabajadores nunca se han manifestado exigiendo un salario sin trabajar, sino pidiendo trabajo.

Algún degenerado quiere convertir a los trabajadores en un espejo de lo que son ellos, los burgueses: parásitos.

Algún degenerado pretende que los proletarios se transformen en parias mendicantes, que en lugar de ponerse a pedir unas monedas en la esquina, hacen cola en una ventanilla pública.

Algún degenerado suspira para que la clase obrera se vea obligada a agradecer su limosna al Estado burgués y sus organismos asistenciales y caritativos.

Algún degenerado persigue equiparar al trabajador con el funcionario ocioso que pasa la jornada leyendo el periódico sentado ante su mesa.

La renta básica lleva un mensaje muy claro a los parados: que mientras exista el capitalismo deben perder la esperanza de poder desempeñar un trabajo algún día.

Frente a ese mensaje hay que continuar la lucha en contra del paro, que es tanto como decir por el socialismo.

Nosotros, lo mismo que los millones de parados, sí rendimos culto al trabajo. Queremos trabajar, queremos trabajar menos, queremos mejores condiciones de trabajo, queremos un mejor salario…