Categorías
Oriente Medio

Israel no reconoce el genocidio de los armenios

La política de Israel sobre el genocidio armenio ha recibido una atención creciente en las últimas dos décadas. Académicos, profesionales, periodistas, activistas y el público en general intentan trazar un mapa de las diferentes razones y agravios que enmarcan la firme posición de Israel: no reconocer el genocidio armenio.

La sabiduría convencional apunta a dictámenes como “las relaciones de Israel con Turquía son demasiado importantes“ o que “Israel prefiere a Azerbaiyán antes que a los armenios”.

Sin embargo, esas razones son demasiado generales para explicar un fenómeno más complejo: qué instituciones estatales de Israel rechazan el reconocimiento y por qué.

Yo diría que es bastante comprensible por qué los dos gobiernos israelíes consecutivos, y el amplio espectro político y cultural representado en el parlamento de Israel, la Knesset, mantienen lo que parece ser una postura totalmente pragmática a pesar de ser contraria a las consideraciones normativas y democráticas liberales, incluida la experiencia histórica específica del pueblo judío.

¿Por qué la Knesset no aprueba el proyecto de ley sobre el genocidio armenio una y otra vez, y hasta qué punto esta postura es estática o fluida de cara al futuro? ¿Y qué impacto tiene la creciente tendencia legislativa y normativa de los países occidentales que reconocen el genocidio en las consideraciones de Israel, con la administración Biden como último ejemplo?

En primer lugar: ¿Qué significa realmente el “reconocimiento del genocidio armenio”? En los círculos académicos, a pesar de la falta de una definición interdisciplinar ampliamente aceptada, el término “reconocimiento” se entiende generalmente como una expresión normativa del reconocimiento de una necesidad humana valiosa: en este caso, la comprensión de que los armenios otomanos sufrieron un genocidio en 1915 y la contrarrestación del revisionismo y el negacionismo históricos.

El acto legislativo de reconocimiento no sólo contribuye a la conmemoración y a la preservación del patrimonio histórico armenio, sino que también puede desencadenar un Día Conmemorativo sancionado oficialmente, incluso un museo nacional conmemorativo respaldado por el Estado. Este paso es de vital importancia para las comunidades armenias de la diáspora. Así, la lucha por el reconocimiento es significativa para tres partes: los armenios, los turcos (que se oponen) y los países que debaten si reconocer el genocidio armenio.

También es un paso que refrenda los valores de la democracia liberal, al afirmar valores fundamentales como la protección de los derechos humanos, la justicia y la protección de las minorías contra la discriminación y la violencia. También impulsa las instituciones internacionales dedicadas a esos valores, como el Tribunal Penal Interno y la Responsabilidad de Proteger de la ONU, un compromiso de 2005 para prevenir el genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad.

Por tanto, si el reconocimiento es un paso normativo que refuerza la democracia liberal, no parece haber un obstáculo evidente para Israel. Pero hay otros dos factores importantes: Turquía y el Holocausto.

A pesar de los fríos vientos diplomáticos que soplan entre Ankara y Jerusalén desde hace varios años, Israel mantiene importantes vínculos económicos y estratégicos con Turquía. Pero si examinamos la política de reconocimiento de otros Estados con un compromiso mucho más profundo con Turquía, vemos que ya no existe una correlación tan inmutable entre los lazos con Ankara y el reconocimiento del genocidio, y el contraste con Israel se vuelve aún más sorprendente.

Tomemos, por ejemplo, las legislaturas de tres miembros de la OTAN: Estados Unidos, Alemania y los Países Bajos. Al igual que Israel, han sido aliados tradicionales de Ankara desde principios de la década de 1950 y, al igual que Israel, fueron reacios a reconocer el genocidio armenio durante más de 40 años. Su razón principal era no poner en peligro el papel estratégico clave de Turquía en la alianza de la OTAN.

Pero entre 2016 y 2019, algo cambió: los parlamentos de los tres países reconocieron formalmente, el genocidio armenio. Y sus decisiones, que desafían el statu quo, no fueron ni vacilantes ni ad hoc.

¿Qué ocurrió? El desencadenante principal fue una declaración del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

El 23 de abril de 2014, en el 99 aniversario del genocidio, Erdogan señaló la muerte de los armenios otomanos que habían perecido junto a millones de personas de “todas las religiones y etnias“ en 1915, describiendo la tragedia como “nuestro dolor compartido”.

Aunque el presidente de Turquía reconocía por fin algunos hechos históricos básicos y ofrecía sus condolencias a los armenios, su mensaje era en realidad una forma sofisticada de negación. No hubo genocidio, y el Estado sucesor de los otomanos, Turquía, no tenía nada por lo que disculparse.

Pero a pesar de la ofuscación, su discurso abrió la puerta a algunos países que querían modificar su posición. Irónicamente, Erdogan había normalizado efectivamente el proceso de reconocimiento del genocidio armenio.

También hubo otros factores que rompieron el tabú del reconocimiento. Estaba el desmoronamiento de las relaciones entre Turquía y sus tres aliados, y el consiguiente debilitamiento progresivo de la OTAN. El proceso de introspección y eventual reconocimiento del propio papel de esos países en la perpetuación de la negación de Turquía. Y el creciente escrutinio de las políticas de Erdogan, especialmente hacia los kurdos. Para el gobierno de Biden, es el cumplimiento de la promesa de volver a dar prioridad a los derechos humanos en la política exterior de Estados Unidos. De ahí que el reconocimiento legislado por Alemania, Países Bajos y Estados Unidos sea una forma de declaración normativa.

¿Y qué pasa con Israel? Cada 2 de abril, desde 1989, el partido de izquierdas Meretz ha intentado y no ha conseguido aprobar el proyecto de ley sobre el genocidio armenio en la Knesset. La declaración de Erdogan de 2014 no supuso ningún cambio significativo en su suerte.

En mayo de 2018, Turquía expulsó al embajador de Israel, Eitan Na’eh, a raíz de la muerte de 61 palestinos a manos de las FDI en las protestas tras el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Donald Trump. La dura retórica de Erdoğan incluyó la acusación de que el “Estado terrorista” de Israel estaba perpetrando a su vez un “genocidio” contra los palestinos. Pero ni siquiera esta crisis movió el dial en la Knesset.

Así que si las cambiantes circunstancias geopolíticas afectaron a los tres aliados de la OTAN, ¿por qué no afectaron a Israel? Porque hay una cuestión básica y fija, mucho menos influenciada por partidos y acontecimientos externos, pero que influye de forma exclusiva en la política israelí respecto al reconocimiento del genocidio armenio: la memoria del Holocausto como “única”.

En Israel existe el compromiso de “nunca más”, una consigna en la sociedad, la política y la diplomacia israelíes desde el nacimiento del Estado de Israel. Pero se ha adoptado en su forma particularista: “nunca más” a la vulnerabilidad judía frente al antisemitismo asesino, en lugar del “nunca más a nadie”, la forma en que se entiende ampliamente, por ejemplo, en la comunidad judía liberal estadounidense.

Ese mismo particularismo funciona también con carácter retroactivo. Las analogías con el Holocausto suelen ser tachadas de “trivialización” del sufrimiento judío. Ese anatema de “compartir” la idea de ser víctimas de un genocidio, o el miedo a las conmemoraciones de genocidios en competencia, tiene un lugar específico.

La fecha del Día del Recuerdo del Holocausto en Israel se observa según el calendario hebreo, pero generalmente cae en la segunda quincena de abril o principios de mayo. Si la Knesset reconociera el genocidio armenio, su Día de la Memoria del 24 de abril caería muy cerca, actualizando la amenaza de “competencia” sobre las conmemoraciones del genocidio.

A pesar de estas importantes consideraciones que pesan en contra del reconocimiento, todavía existe la posibilidad de cambiar el cálculo de Israel. Es menos probable que el punto de inflexión dependa de un deterioro de las relaciones con Turquía o de la presión de Azerbaiyán, sino más bien de un fortalecimiento de los propios procesos democráticos fracturados de Israel.

La existencia de controles y equilibrios problemáticos entre los poderes legislativo y ejecutivo de Israel se plasma en el poder ilimitado que ejerce el ejecutivo sobre la Knesset.

Y debido a las peculiaridades de la cultura política israelí y a sus poco flexibles gobiernos de coalición, el ejecutivo impone una estricta disciplina de coalición para muchas votaciones que en otras legislaturas serían libres votos de conciencia, o reflejarían mejor la diversidad de opiniones dentro de los partidos políticos.

Este es un factor esencial en la cuestión de la aprobación de un proyecto de ley sobre el genocidio armenio: como la unidad de la coalición se impone sobre la libertad de acción de los miembros de la Knesset, hay muy poco margen de maniobra.

Con gobiernos más estables que den más autonomía a los miembros de la coalición (una quimera en la actualidad) es probable que la legislación sobre el reconocimiento del genocidio armenio se apruebe en el pleno, sobre todo si los legisladores son presionados por aquellos israelíes liberales y más jóvenes que quieren ampliar las lecciones universalistas del Holocausto. Por ahora, esta modesta esperanza tendrá que ser suficiente.

Eldad Ben Aharon https://www.haaretz.com/middle-east-news/.premium-why-won-t-israel-recognize-the-armenian-genocide-it-s-not-just-about-turkey-1.9731967

Categorías
Estrategia

La CIA intentó asesinar a Raúl Castro en 1960

El primer intento de la CIA para asesinar a un dirigente de la revolución cubana se remonta a 1960, cuando un espía estadounidense ofreció 10.000 dólares al piloto que llevaba a Raúl Castro de vuelta a La Habana para que organizara un “accidente”, según documentos desclasificados publicados ayer por el Archivo de Seguridad Nacional.

La CIA reclutó al piloto del avión, José Raúl Martínez, para que simulara un “accidente”. A cambio el piloto pidió que, si moría en el “accidente”, Estados Unidos pagara la educación universitaria de sus dos hijos. La CIA se lo concedió, según los documentos desclasificados.

Cuando Martínez despegó hacia Praga, la oficina de la CIA en La Habana recibió la orden de abortar la misión y no pudo contactar con el piloto. A su regreso, éste había indicado que “no había tenido la oportunidad de organizar un accidente como se había discutido”.

La información aparece en un momento en el que Raúl Castro, hermano de Fidel, ha dimitido a sus 89 años y abandona la dirección del Partido Comunista de Cuba.

“Estos documentos nos recuerdan un capítulo oscuro y siniestro de las operaciones de Estados Unidos contra la revolución cubana”, dijo Peter Kornbluh, un analista de los archivos estadounidenses.

“Ahora que la era de los Castro llega oficialmente a su fin, los políticos estadounidenses tienen la oportunidad de dejar atrás este lastre y participar en el futuro de Cuba después de Castro”, añadió.

Fidel Castro, que asumió el poder en 1959, desafió a 11 presidentes estadounidenses y sobrevivió a 638 complots para asesinarle, motivo por el cual figura en el Libro Guinness de los Récords, sin contar con el intento de desembarco de mercenarios en Bahía de Cochinos en abril de 1961.

Categorías
Memoria Histórica

Ana Belén Montes

No puede recibir visitas, salvo de un hermano. No le está permitido hablar por teléfono, ni recibir periódicos, revistas ni ver televisión. Nadie puede indagar por su salud ni conocer por qué está en un centro destinado a delincuentes con problemas síquicos, cuando ella no está loca. Tampoco le permiten relacionarse con otras personas en esa cárcel, donde ha pasado dos décadas en absoluta soledad.

Categorías
Memoria Histórica

Se cumplen 81 años del atentado contra el periódico del Partido Comunista de Suecia

El 3 de marzo de 1940 tuvo lugar el atentado en la ciudad de Lulea, 900 kilómetros al norte de Estocolmo, a orillas del mar Báltico. Los explosivos de trotyl estallaron a las 3 de la madrugada. Destruyeron totalmente las instalaciones de la imprenta del “Norrskensflamma” (La Luz de la Aurora Boreal).

De la gente que estaba en las instalaciones algunos se salvaron, pero 5 personas murieron en el incendio. Las víctimas mortales fueron el miembro del comité central Arthur Hellberg y su esposa Alice con su hija de 8 años Maj. También murió la cajera de la juventud comunista Svea Granberg y su hijo de 12 años Torgny.

El esposo de Svea, Valdemar Granberg estaba en Storsien donde había un campo de trabajo forzado para presos políticos donde en esa época tenían confinados a comunistas y sindicalistas considerados un peligro para las concesiones que Suecia le daba a la Alemania nazi.

Los que hicieron el atentado fueron 5 personas, un periodista del diario de derecha Norrbottenkuriren, 3 subtenientes y un soldado, todos nazis. Luego fueron condenados a 6 y 7 años. Uno de ellos murió en la cárcel en 1941 y los otros fueron indultados en 1944 y 1945. Sin embargo, los autores intelectuales y que organizaron el atentado como el fiscal y jefe de policía de Lulea Ebbe Hallberg no fueron juzgados.

El atentado fue parte del ataque a los comunistas en Suecia en esa época. Los comunistas tenían que ser silenciados a cualquier precio. Tenían lugar persecuciones, razias y confinamientos en campos de trabajo forzado entre otras cosas. Tanto la prensa de derecha como la socialdemócrata alentaban los ataques contra los comunistas.

Incluso después del atentado se burlaron de las víctimas y un diario de derecha lo califico de auto atentado. En ese momento Finlandia era aliada a la Alemania nazi y estaba en guerra con la Unión Soviética. Finlandia tenía como presidente a Kyosti Kallio, el primer ministro era Risto Ryty y estaba bajo el mando militar del mariscal Gustav Mannerheim quien durante la guerra civil en Finlandia en 1919 asesinó a infinidad de trabajadores, comunistas y socialistas.

El 30 de noviembre de 1939 la Unión Soviética había atacado Finlandia para asegurar el área que rodeaba a Leningrado y defender así la ciudad ante el seguro ataque de la Alemania nazi. Fue lo que se llamó la guerra de invierno, vinterkrig. Duró del 30 de noviembre de 1939 al 13 de marzo de 1940. En Suecia estaba la campaña para alistar voluntarios para lucha contra la Unión Soviética en dicha guerra de invierno a la que, por supuesto, los comunistas suecos se oponían. Los autores del atentado habían sido voluntarios a la guerra contra la Unión Soviética.

En el centro de Lulea se inauguró en 1998, casi 60 años después del atentado, un monumento a las victimas realizado por la artista Toivo Lundmark.

https://suramericapress.com/81-anos-del-atentado-al-periodico/
Categorías
Memoria Histórica

‘La frontera salvaje. 200 años de fanatismo anglosajón en América Latina’

Miami, Florida 21 de setiembre de 1979. A las 7:00 de la noche, una camioneta espera al agente cubano de la CIA Antonio Veciana, cerca de su casa. Aunque Veciana siempre cambia de camino cada día para evitar sorpresas, dos desconocidos encuentran el momento adecuado y le disparan varias veces. Una de las balas calibre 45 se aloja en el estómago y otra en la cabeza. Veciana logra recuperarse en un hospital. Sospecha de la CIA y de Fidel Castro. Su hija, periodista de The Miami News, solo puede sospechar de Fidel Castro, que es lo único que conoce y sobre lo único que ha escuchado toda su vida.

Cuando en 1971 el intento de asesinar a Fidel Castro en Chile fracasó, el agente David Atlee Phillips le ordenó a Veciana matar a sus colaboradores cubanos para evitar exponer al Departamento de Estado. Decepcionado, luego de tantos lujos con los cuales lo había rodeado la CIA en Bolivia, Veciana se negó y Phillips, visiblemente alterado por el fracaso, le contestó: “Los cubanos no tienen huevos. Son unos cobardes. ¿Crees que hubieras podido hacer otra cosa si el plan resultaba un éxito? No te lo dije antes, pero la eliminación de los asesinos de Castro ya estaba decidida de antemano”.

Por esta razón, y luego de muchos años de atentados contra gente que no encajaba en su surco ideológico, Antonio Veciana había intentado alejarse de la CIA. Alguien tomó nota. Veciana regresó a su casa de Miami ese mismo año, pensando que podía tomarse unas vacaciones, pero poco después fue acusado de narcotráfico por el FBI. Lo más probable, pensó Veciana, es que Phillips haya hecho con uno de sus empleados lo que se hacía siempre con cualquier otro luego de alguna misión importante. Silenciarlo.

Ahora el periodista Gaeton Fonzi, contratado por el Comité Church del senado (encargado de investigar las actividades de inteligencia del país), convence a Veciana de ir con un dibujante experto de la policía para hacer un retrato hablado de su jefe, Marcel Bishop, el cual no consta en los registros declarados de la Agencia. Fonzi lleva el retrato a Washington y el senador republicano de Pensilvania, Richard Schweiker, reconoce a David Atlee Phillips. Luego lleva a Veciana a una reunión de camaradería donde lo presenta a Phillips, pero Phillips, con su español chileno, finge no conocer a Veciana. Ese día, Veciana también se dirige a su antiguo jefe como si fuese un extraño, pero hablan de temas que ambos conocen bien. Fonzi sabe que los dos están mintiendo, lo que Veciana reconocerá en 2017 cuando Phillips y Fonzi, estén muertos.

Veciana nunca renunciará a la lealtad hacia su jefe, David Phillips, ni a su obsesión de matar a Fidel Castro. Cuando en 1995 Castro visite las Naciones Unidas y sea recibido como héroe en una iglesia de Harlem, Veciana planeará una vez más su asesinato, esta vez por su cuenta. Con todas las armas listas en su casa de Miami, el FBI le ordenará entregarlas. Por este incidente tampoco habrá cargos; solo el cómplice silencio de las mascotas descansando en el hombro del gigante.

El programa de asesinatos impunes de la CIA no se limitará a líderes latinoamericanos. En Vietnam, por ejemplo, la CIA tenía licencia para matar bajo el bonito nombre de Phoenix Program. Luego de las incómodas investigaciones del senado de Estados Unidos en los 70s, la licencia fue renovada con otras precauciones. En el siglo XXI, durante las administraciones de presidentes tan opuestos como Barak Obama y Donald Trump, la CIA continuará sus programas de asesinato selectivo usando diferentes medios, como los drones. La diferencia entre las ejecuciones llevadas a cabo por el Pentágono y la CIA radicará en que sólo los primeros deberán informar al gobierno de los muertos. Tal vez haya otra diferencia: las víctimas de la CIA casi nunca mueren en campos de batalla. Probablemente nunca se conocerá la larga lista de disidentes y líderes víctimas de muertes naturales, como muertes por cáncer, como sí se conocen sus pasados experimentos con drogas y todo tipo de químicos, sus manipulaciones mediáticas y sus sangrientos golpes de Estado.

Jorge Majfud, extracto del libro “La frontera salvaje. 200 años de fanatismo anglosajón en América Latina”, de próxima aparición
Categorías
Estrategia

Serbia demanda a la OTAN por crímenes de guerra y bombardeos radiactivos contra la población civil

Tras la caída del Muro de Berlín y el colapso de la URSS, de camino a Rusia, la OTAN se plantó en Kosovo. El bombardeo de Yugoslavia, llamado oficialmente “Ángel de la Misericordia”, no fue nada misericordioso. Las operaciones militares de la OTAN contra Yugoslavia durante la guerra de Kosovo comenzaron el 24 de marzo de 1999 y terminaron el 10 de junio de 1999.

Los pilotos de la OTAN realizaron 38.000 salidas, incluidos 10.000 ataques aéreos, durante una operación que duró 78 días. Dispararon unos 3.000 misiles de crucero y lanzaron 80.000 toneladas de diversas bombas, incluidas municiones de racimo y misiles de uranio radiactivo. Las plantas petroquímicas y las refinerías fueron bombardeadas, contaminando los ríos y los suelos del país con productos químicos tóxicos.

Serbia estima que los ataques asesinaron entre 3.500 y 4.000 personas y herido a unas 10.000, dos tercios de las cuales eran civiles. No se conoce el número exacto de muertos y heridos, y los daños causados a Serbia se estiman en 100.000 millones de dólares. Los aviones de la OTAN lanzaron entre 10 y 15 toneladas de uranio radiactivo en territorio serbio. Como resultado, se han producido casi 5.500 casos de cáncer por millón de habitantes.

Serbia es ahora el primer país de Europa en cuanto a muertes por cáncer. Los efectos tóxicos a largo plazo se manifiestan en forma de una verdadera epidemia de cáncer, cuyas proporciones no dejan de aumentar. En Serbia, la realidad en cuanto a las patologías del cáncer es terrible. Unas 33.000 personas han enfermado, pero cada día un nuevo niño enferma de cáncer. El sur de Serbia y Kosovo están especialmente afectados y la población sigue sufriendo las consecuencias del uso de munición de uranio.

Un equipo internacional de abogados ha presentado una demanda contra la OTAN en nombre de las víctimas de los bombardeos de 1999. Tras reunir suficientes pruebas, el 20 de enero de 2021 se presentó una primera acción en Belgrado, a la que seguirán otras a finales de mes. Seguirán otros juicios en los tribunales de Vranje, Nis, Kragujevac y Novi Sad.

El juicio tendrá lugar 22 años después de los hechos, pero los crímenes de guerra no prescriben, así que nunca es tarde para procesar a los responsables de una catástrofe que ha provocado una epidemia de enfermedades malignas y deformidades.

Es la primera vez que la OTAN es demandada en Serbia en nombre de víctimas civiles, particulares, soldados, policías y reservistas del ejército regular que murieron y enfermaron en 1999 en Kosovo, Metohija o el sur de Serbia. La demanda presentada anteriormente por el Estado serbio se suspendió por el cambio de gobierno.

El juicio demostrará que los casos de enfermedad y muerte que afectan a la población en Kosovo y Metohija son consecuencia del uso de armas radiactivas y son de hecho idénticos a los observados en los soldados italianos, que ganaron su propia demanda. Se prevé una indemnización de al menos 100.000 euros por cada reclamación de las víctimas serbias. El importe de las indemnizaciones concedidas a los soldados italianos fue varias veces superior.

El abogado italiano Angelo Fiore Tartaglia demostró ante los tribunales italianos la relación causal entre la presencia de uranio empobrecido y las patologías desarrolladas por los soldados presentes en Kosovo en el marco de la agresión imperialista. Sobre esta base obtuvo una indemnización. Tartaglia cuenta con 181 decisiones judiciales que ya han entrado en vigor en Europa. Se han presentado al Tribunal Supremo de Belgrado más de 3.000 páginas de documentos, entre ellos sentencias, dictámenes de expertos y documentos de una comisión especial del gobierno italiano. Se han reunido suficientes pruebas para garantizar una decisión de los tribunales serbios a favor de las víctimas.

Tras recibir la demanda el 20 de enero de este año, se espera que el Tribunal Supremo de Belgrado envíe una notificación oficial por vía diplomática al Cuartel General de la OTAN en Bruselas en un plazo de seis meses, al que la OTAN tiene 30 días para responder. No obstante, el Secretario General de la OTAN ya ha respondido diciendo: “La ciencia está de nuestro lado”.

¡Maldita sea esa “ciencia” que siempre se pone del lado de los asesinos y los criminales!

Categorías
Noticias

Conspiranoicos, conspiradores y pedófilos

Recientemente un periódico típicamente socialdemócrata como le Nouvel Observateur, el de mayor tirada de Francia, publicaba un noticia típicamente conspiranoica: el presidente del Club Siglo, Olivier Duhamel, había tenido que dimitir tras ser acusado de incesto por su yerno.

Duhamel, que aparece en la foto de portada, es miembro del Partido Socialista y eurodiputado entre 1997 y 2004. También es un “experto” que preside la Fundación Nacional de Ciencias Políticas.

Cuando en 1944 Georges Bérard-Quélin fundó el Club Siglo sólo puso un veto: los comunistas no podían formar parte de algo tan exclusivo.

El tinglado reúne a la oligarquía francesa de manera confidencial para conspirar o, si se quiere, para presionar a las marionetas visibles del Estado para que aprueben formalmente lo que les recomiendan quienes nunca aparecen ante los focos.

Once miembros del gobierno francés pertenecen al Club Siglo, es decir, que juegan un doble papel: uno en público y otro clandestino. El periódico hace un listado pormenorizado de ellos, entre los que figura el antiguo primer ministro Edouard Philippe (*).

Es una característica del moderno Estado monopolista y uno de los secretos de polichinela. Quienes lo sacan a relucir son insultados como conspiranoicos precisamente por quienes se dedican a conspirar.

Lo mismo que el capitalismo tiene un mercado “negro” y otro “blanco”, también hay quien toma entre bastidores unas decisiones que luego pasan por las cámaras de la televisión. A los sitios discretos, como el Club Siglo, compuesto por unos 300 miembros, los manuales universitarios de sociología política los llaman desde 1956 “lugares de sociabilidad para las élites”.

También se les podría cosiderar como un grupo de presión que reúne a lo que antes se llamaba “alta sociedad” y ahora “influencers”: patronos de la industria, banqueros, periodistas, funcionarios de primer rango, sindicalistas, políticos, editores…

Con el escándalo de pedofilia el Club Siglo apesta más que el coronavirus, porque cuando a los conspiradores se les suman los pedófilos, el morbo está garantizado y nadie querrá reconocerse en lo que antes tenía un toque de distinción y se divulgaba en voz baja.

Este tipo de tinglados oligárquicos merecen ser deshuesados, empezando por personajes execrables de la escena política francesa, como Bernard Kouchner, que en 1977 firmó una petición para despenalizar las relaciones sexuales con niños menores de 15 años.

Ahora la víctima de la pedofilia es su hijo y eso ya no le gusta nada. Ha amenazado con “partirle la cara” a Olivier Duhamel. Antes eran como hermanos y pasaban largas temporadas juntos, por lo que el caso de pedofilia es casi un incesto.

Kouchner fue ministro francés de Sanidad y de Asuntos Exteriores, eurodiputado, fundador de Médicos Sin Fronteras y Médicos del Mundo. Pero se le recuerda, sobre todo, por su criminal intervención durante la Guerra de Yugoeslavia. La política actual está en manos de sujetos tan repugnantes como Duhamel, Kouchner, Cohn-Bendit y similares.

(*) https://www.nouvelobs.com/politique/20210203.OBS39705/info-obs-un-secret-bien-garde-qui-sont-les-onze-ministres-membres-du-siecle.html

Más información:
– Esos cabrones que ejercen de imperialistas por la mañana y de benefactores por la tarde
– Cohn-Bendit, uno de tantos degenerados del parlamento europeo
– Teoría de la conspiración
– La única historia de las conspiraciones y las teorías de la conspiración empieza con la CIA

Categorías
Memoria Histórica

Uno de los dos dientes de Patrice Lumumba vuelve al lugar del crimen

Hace ahora 60 años Patrice Lumumba, que siempre ha encarnado las esperanzas de libertad de África, fue salvajemente asesinado por un escuadrón de policías belgas, junto con dos de sus compañeros, Joseph Okito y Maurice Mpolo, en medio de la savana de Katanga.

Los criminales trataron de borrar las huellas de su crimen y, de paso, también la memoria de un Continente que entonces aún andaba en pañales. Descuartizaron su cadáver y metieron los trozos en una cuba de ácido sulfúrico para hacerlo desaparecer.

Tenía 35 años cuando le asesinaron y sólo pudo ocupar seis meses su cargo de Primer Ministro de Congo. “Hemos conocido las ironías, los insultos y las palizas que hemos tenido que soportar mañana, tarde y noche porque éramos negros. Aprendimos que la ley nunca era la misma dependiendo de si eras blanco o negro”, dijo en uno de los discursos que ha pasado a la historia.

Del cuerpo del dirigente africano sólo se salvaron dos dientes, que fueron arrancados y robados por uno de los policías belgas que lo asesinó cobardemente después de secuestrarle.

En 1999 el asesino explicó que había arrojado los dos dientes al Mar del Norte, pero la familia de Lumumba reclamó las reliquias y en 2016 los tribunales belgas ordenaron el registro de la vivienda de su hija, donde encontraron uno de los dientes.

Ahora los jueces belgas acaban de ordenar su devolución a la familia de Lumumba, al Congo y a África, con el boato al que sólo los héroes de leyenda tienen derecho.

Lumumba nunca tuvo un funeral. “Es un muerto sin obituario”, dice Juliana, su hija, que ahora tiene 65 años. En las culturas centroafricanas, cuando no se entierra a los muertos, se les condena a vagar por los abismos. “Ya no lloro, estoy mal de la vista”, repite Juliana.

¿Podrá un pequeño diente llenar tan enorme vacío?

En 2001 Bélgica publicó las conclusiones de un informe de 800 páginas elaborado por una comisión de investigación parlamentaria. La comisión se creó para establecer “la posible participación de los dirigentes políticos belgas” en el atroz asesinato del dirigente africano. Al año siguiente el gobierno belga ofreció sus “profundas y sinceras disculpas” a la familia de Lumumba y al “pueblo congoleño”.

El informe no destapa las responsabilidades de la CIA y el MI6 británico en el crimen.

Categorías
Noticias

Irlanda se disculpa por la muerte de 9.000 niños a manos de religiosos católicos

El Primer Ministro de Irlanda, Micheal Martin, ha pedido disculpas en nombre del Estado por la muerte de 9.000 niños entre 1922 y 1998 en los albergues católicos para madres solteras.

En un informe publicado ayer (*), la Comisión Irlandesa de Investigación sobre Hogares Materno-Infantiles determinó que 9.000 niños murieron desde 1922 en los centros dirigidos por monjas católicas.

La cifra de 9.000 muertes representa el 15 por ciento de los 57.000 niños que pasaron por esos albergues católicos durante el período de 76 años examinado por la comisión de investigación.

Los albergues acogían a adolescentes y jóvenes que habían sido rechazadas por sus familias. Los niños que nacían allí a menudo eran separados de sus madres y dados en adopción rompiendo todos los lazos con sus familias biológicas.

La comisión se creó en 2015 para arrojar luz sobre las miles de muertes infantiles registrados en ellos, desveladas por el trabajo de la historiadora Catherine Corless.

El informe constata que casi 800 niños nacidos en una de estas instituciones, el Hogar St Mary de las Hermanas del Buen Socorro en Tuam, en el oeste del país, fueron enterrados en una fosa común entre 1925 y 1961.

El Primer Ministro irlandés no habla de asesinatos, ni tampoco de muertes, sino de “daños”. “Pido disculpas por el profundo daño causado a las madres irlandesas y a sus hijos” en los establecimientos dirigidos por monjas católicas en colaboración con el Estado, dijo en el Parlamento.

Ya sólo falta que pida disculpas la Iglesía católica.

(*) https://www.nytimes.com/2021/01/12/world/europe/ireland-mother-baby-home-report.html

Más información:
— Los católicos igual que los nazis
— Queman cinco iglesias católicas tras aparecer las fosas de más de mil niños indígenas asesinados por los curas en Canadá

Categorías
Noticias

Biden pone a un criminal de guerra al frente del Pentágono

Biden ha nombrado Secretario de Defensa al general Lloyd Austin. Será el primer negro en ponerse al frente del Pentágono.

Como buen farsante, durante la campaña electoral Biden dijo que la Guerra de Irak había sido un “error”. Pues bien, Austin ayudó a dirigir dicho “error”. Primero dirigió la invasión y luego la ocupación militar.

En 2010 dirigió el entrenamiento de las ISF (Fuerzas de Seguridad Irakíes), que pronto destacaron por los crímenes de guerra que cometieron en Mosul. Una unidad de las ISF fue grabada golpeando y matando a irakíes desnudos, incluyendo a un niño.

En 2013 fue nombrado comandante del Centcom, oficialmente conocido como Comando de Combate, que está al mando de todas las tropas de Estados Unidos en Oriente Medio. Es uno de los 11 grupos de tropas de Estados Unidos en una región específica del mundo.

Entre las atrocidades más documentadas cometidas por las tropas de Austin en Oriente Medio figura la destrucción de ciudades enteras de Siria, el bombardeo de un hospital en Afganistán, en el que murieron 42 personas, y el comienzo de la guerra infame que Estados Unidos desató contra el pueblo yemenita, junto con Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Después de retirarse del ejército en 2016, Austin se unió a la empresa Raytheon, el tercer mayor contratista de defensa de Estados Unidos y uno de los mayores fabricantes de armas del mundo.

Dado que un tercio del equipo de transición de Biden proviene de empresas de la industria armamentista y de equipos de consulta, es lógico que los intereses comerciales de Raytheon estén representados por el secretario de Defensa.

Austin también forma parte de la junta directiva de Tenet Healthcare, un conglomerado de empresas con fines de lucro dedicadas a la atención de la salud que utilizó el dinero de los impuestos del seguro médico “Cares” para llenarse los bolsillos durante la pandemia.

Para que los civiles pudieran controlar mejor al ejército, en 1947 Estados Unidos aprobó una ley que prohíbe a los militares retirados, como Austin, ocupar cargos en el Pentágono cuando llevan menos de siete años jubilados.

Es papel mojado. Trump ya se la saltó al nombrar a James Mattis como secretario de Defensa. Lo mismo va a ocurrir con Austin.

Para tapar el asunto y la biografía de Austin, la prensa internacional va a iniciar una campaña de imagen destacando que Austin es negro y que es la primera vez que un negro se pone al frente del Pentágono. Para ascender a esas alturas, los negros tienen que cometer tantos crímenes como los blancos, por lo menos.