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| Seijo, el juez amigo de los bancos |
Etiqueta: corrupción

Una “fuente externa”, dice el comunicado en alusión a Bill Gates, ofreció 10 millones de dólares para aprobar por la vía rápida el proyecto de ley sin recurrir al debate público.
“Esta información se une a la de la supuesta recepción, de fuentes externas al país pero muy interesadas en el proyecto de ley, de la suma de 10 millones de dólares de Estados Unidos por parte de los patrocinadores y promotores del proyecto de ley para distribuirlos entre los diputados a fin de garantizar una aprobación sin problemas del proyecto de ley”.
El portavoz de la CUPP, el abogado Ikenga Imo Ugochinyere, envió un comunicado al Daily Post en Abuja instando a los diputados de la cámara baja a levantarse contra la arbitrariedad. La oposición dice que si eso se lleva a cabo, el presidente de la Cámara, Femi Gbajabiamila, debe ser destituido.
El Proyecto de Ley de Control de Enfermedades Infecciosas 2020, también conocido como el Proyecto de Ley de Vacunación Obligatoria, propone la vacunación obligatoria de todos los nigerianos, una auténtica carta blanca.
La CUPP asegura que es absurdo imponer a los nigerianos a la fuerza una vacuna que no existe. “¿Qué pasa si el mundo finalmente no encuentra una vacuna o una cura para el coronavirus como no ha encontrado una cura para el VIH SIDA? ¿Cuál es la prisa en aprobar un proyecto de ley basado en la especulación o hay algo más que los dirigentes de la Cámara de Representantes quieran decir a los nigerianos?”
https://dailypost.ng/2020/05/04/bill-gate-offered-house-of-reps-10m-bribe-for-speedy-passage-of-compulsory-vaccine-bill-cupp-alleges/
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| Tedros Adhanom Ghebreyesus |
Según el artículo, publicado el 2 de abril de este año, Bill Gates presionó a la OMS para que declarara la actual pandemia, ya que antes se había negado a reconocerla como tal.
La declaración oficial se llevó a cabo al día siguiente de una importante donación a una empresa asociada a la OMS. El dinero procedía de la Fundación Bill y Melinda Gates y el periódico de Washington sostiene que no es una coincidencia:
“De hecho, la OMS sólo anunció el coronavirus como pandemia el día después de que Gates -que había querido que la OMS declarara el coronavirus como pandemia durante algún tiempo- o más bien el día después de que Gates hiciera una donación muy importante a una causa que beneficia a la OMS”.
El murmullo no ha surgido ahora. Fue Bill Gates quien puso al etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus al frente de la OMS en 2017, a pesar de que era sabido que era un tipo corrupto. Unas semanas antes de su nombramiento, el New York Times le acusó de encubrir un brote de cólera en su país (2), lo cual sólo es una novedad para quienes no saben que las epidemias se quitan y se ponen por decisiones puramente políticas.
El 10 de marzo Business Insider denunció (3) que Bill Gates había sido el primero en declarar la pandemia por coronavirus, para presionar a una OMS que aún se resistía al ridículo por la mala experiencia pasada durante la gripe porcina de 2009.
Un anexo al artículo principal de Business Insider anunciaba que “la Fundación Gates, Wellcome y Mastercard han destinado 125 millones de dólares a empresas que desarrollan tratamientos para el nuevo coronavirus” y que “la financiación se utilizaría para acelerar los tratamientos contra el coronavirus a las personas infectadas”.
En un mensaje propio en línea, la Fundación Gates reconoció que su parte en la donación era de 50 millones de dólares.
Por lo tanto, como es de sobra sabido, Gates y la industria farmacéutica ya estaban trabajando en “tratamientos” contra el coronavirus antes de la declaración oficial de pandemia.
La empresa que recibió el dinero se llamaba precisamente Acelerador Terapéutico Covid-19 y la Fundación Gates escribió entonces en una publicación oficial: “El Acelerador Terapéutico Covid-19 trabajará con la Organización Mundial de la Salud, los donantes y las organizaciones de los sectores público y privado, así como con las instituciones mundiales de reglamentación y formulación de políticas”.
Un día después el sicario etíope de Gates hacía el anuncio oficial en una rueda de prensa: “Así que hemos hecho la evaluación de que el Covid-19 puede ser caracterizado como una pandemia”. Los lameculos son todos iguales en todas partes: no hacen otra cosa que corroborar las palabras de sus jefes a cambio de limosnas.
Para que vean hasta qué punto son rastreros estos estos monaguillos: en enero del año pasado el periódico británico The Guardian acusó a “un alto dirigente” de la OMS de gastar el dinero destinado a la epidemia de Ébola en comprar vuelos de avión para que su novia viajara por el mundo.
La salud de la humanidad está en manos de miserables como Gates, Fauci, Tedros y otros de la misma calaña.
(1) https://www.washingtontimes.com/news/2020/apr/2/bill-gates-and-his-coronavirus-conflicts-of-intere/
(2) https://www.nytimes.com/2017/05/13/health/candidate-who-director-general-ethiopia-cholera-outbreaks.html .
(3) https://www.businessinsider.com/gates-foundation-wellcome-mastercard-commit-125-million-to-covid-19-drugs-2020-3
(4) https://www.theguardian.com/global-development/2019/jan/18/senior-world-health-organization-official-accused-of-using-ebola-cash-to-pay-for-girlfriends-flight-corruption-racism-sexism
Más información:
-Las grandes multinacionales dictan la política sanitaria mundial a la OMS
– El término ‘pandemia’ fue sinónimo de corrupción hasta hace muy poco tiempo
– El fraude del virus del Zika
– El fabuloso negocio de las enfermedades y sus cómplices enfermos
– Vacunas, ciencia, Bill Gates y otras vergüenzas
– La Organización Mundial de la Salud está podrida hasta la médula

El portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic, tuvo que ponerse delante las cámaras para explicar por qué no se había declarado una pandemia. “No existe una categoría oficial [para declarar una pandemia] … La OMS no está utilizando el antiguo sistema de seis fases -que pasó de la fase 1 [sin informes de gripe animal que causara infecciones humanas] a la fase 6 [una pandemia] que algunas personas experimentaron a causa del H1N1 en 2009”.
La OMS no aguantó las presiones ni un mes y medio, hasta el 11 de marzo, cuando los pandemonios se salieron con la suya. Pero, además de las presiones, hay que retener dos datos fundamentales: el cambio de nombre del coronavirus por una nueva sopa de letras, abandonado términos gastados, como “gripe”, y la comparación con la pandemia de 2009.
Así, con 4.291 muertos en todo el mundo, empezó esta pandemia, un cifra ridícula que se infló añadiendo 118.000 “contagiados” o “infectados”, términos que no tienen ningún significado médico porque se trata de personas sanas (pero en este tipo de cambalaches hay que mezclar las churras con las merinas).
La anterior declaración política de pandemia en 2009 fue la “gripe porcina” o H1N1 en la sopa de letras de los virólogos. A diferencia de hoy, entonces el escándalo fue mayúsculo y la OMS ha tenido que esperar un tiempo para que todo se olvide convenientemente, incluso la espiral de corrupción trabada en torno a este tipo de declaraciones.
El término “pandemia” se convirtió en sinónimo de corrupción médica internacional y desapareció por un tiempo de la terminología. Por eso el 30 de enero la OMS habló de una “emergencia de salud pública de interés internacional”.
Son juegos malabares: discretamente la OMS quería cambiar la definición de “pandemia”. Ya no era necesario que una enfermedad notificada estuviera extremadamente extendida en muchos países y fuera extremadamente mortal o debilitante. Sólo era necesario que se extendiera como la gripe estacional, más o menos.
En 2009 los primeros informes no hablaban de Wuhan sino de Veracruz, en México. Un joven presentaba síntomas de gripe H1N1, que son los de un resfriado fuerte.
Entonces la directora de la OMS era Margaret Chan y se lanzó a la piscina de cabeza: oficialmente el mundo entraba en la fase 6, o sea, pandemia. Cada gobierno tuvo que poner en marcha los programas de emergencia que implicaban compras gubernamentales de miles de millones de euros de vacunas contra la pandemia de gripe H1N1, tirados a la basura en plena época de recortes… incluso en sanidad.
El ridículo fue de los que hacen época. Desde el primer momento se comprobó que las muertes por el H1N1 eran insignificantes en comparación con la gripe estacional de todos los años. El doctor Wolfgang Wodarg, al que ya hemos mencionado, especialista en neumología, era entonces Presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Pidió que se investigara el conflicto de intereses en torno a la respuesta de la Unión Europea a la gripe porcina.
El Parlamento holandés descubrió que el profesor Albert Osterhaus, de la Universidad Erasmus de Rotterdam, que en 2009 se encontraba en el epicentro de la pandemia mundial como asesor de la OMS en materia de gripe, se estaba llenado los bolsillos con la venta de vacunas.
Osterhaus no es una excepción. Muchos de los expertos de la OMS que aconsejaron a Chan percibieron dinero directa o indirectamente de las principales multinacionales farmacéuticas, entre ellas GlaxoSmithKline y Novartis.
La declaración de la OMS sobre la pandemia de gripe porcina fue consecuencia de la corrupción. La temporada de 2009 a 2010 estuvo marcada por la gripe más leve del mundo desde que la medicina comenzó a hacer seguimientos de este tipo de enfermedades. Los gigantes de la industria farmacéutica cobraron miles de millones de dólares gracias a la alarma mundial y los gobiernos se quedaron con las vacunas en las estanterías.
Después de aquel escándalo, la OMS dejó de utilizar la declaración de pandemia en seis fases y pasó a la declaración confusa que quiso utilizar en enero de este año, “Emergencia de salud pública de alcance internacional”. Pero las presiones pudieron más y reintrodujeron el término “pandemia”, admitiendo al mismo tiempo que todavía están buscando una definición.
En otras palabras, la OMS utiliza una terminología que nadie sabe lo que significa; ni siquiera ellos.
¡Los Borbones son unos ladrones!

No está de más recordar ahora que Juan Carlos I no llegó al trono así como así. Fue una larga carrera, recorrida paso a paso y golpe a golpe, en la que no escatimó esfuerzos para saltar obstáculos, ya fueran los obstáculos su hermano, su padre o una amante despechada. También hizo jeribeques con un alambre para convertir el Régimen de Franco en el Régimen del 78, dejándolo todo prácticamente igual y garantizando la impunidad de los asesinos fascistas. Su historial es tan extenso que cuesta resumir… Pero sobre todo pasará a la historia por su avidez en la rapiña para amasar una fortuna descomunal partiendo prácticamente de la nada.
Empezó recaudando dinero de las donaciones de la “lista civil”, cuando sólo era príncipe. Era un grupo de potentados del mundo de la empresa y las finanzas que, con el tiempo, vieron más que recompensada su generosidad. Bueno, algunos no, como Ruiz Mateos (y gracias a estas “piezas rotas” en el mecanismo pudimos saber cómo funcionaba). Pero para los más listos, aquello más que un regalo fue una inversión, que más tarde rentabilizaron con las influencias de Juan Carlos ya rey, aunque siguieron pagándole comisiones. Porque para Juan Carlos nunca fue suficiente una asignación millonaria de los Presupuestos Generales de Estado, ni siquiera cubriendo gastos con la asignación de otros ministerios para personal, viajes y saraos… Ni siquiera metiendo mano a los Fondos Reservados cuando le dio la gana para resolver conflictos y tapar escándalos, incluyendo el pago de chantajes, para poder seguir manteniendo su ritmo y nivelón de vida.
Juan Carlos también se metió en negocios de otro tipo, mediando -o metiéndose en el medio- en la firma de contratos públicos, nacionales o internacionales, a cambio de una comisión. Muchos de estos acuerdos comerciales, además, comisiones al margen, resultaron ser fraudulentos en todo o en parte, y Juan Carlos no tuvo reparos en aceptar que otros fueran juzgados y condenados por él, sin renunciar ni a un ápice de su inviolabilidad ni para ir a declarar ni como testigo (caso de Manuel Prado y Colón de Carvajal en el Caso KIO). Asimismo, dejó que el Estado -a través de indemnizaciones o empresas públicas- asumiera todas pérdidas (caso del Ave del Desierto, en el que la empresa pública Renfe va a tener que asumir la mayor parte del descalabro económico). Él nunca salió perdiendo.
Felipe VI ha heredado todo esto, no sólo una offshore en Panamá. Las deudas políticas con el Régimen, también. Y, por lo que parece, no es ajeno a otras herencias familiares al intentar salvar su imagen con una maniobra típica de su padre: sacudirse el polvo y tirar para adelante. Golpe a golpe, va dejando cadáveres a su paso mientras continúa firme en la defensa del Régimen del 78 y, sobre todo, en mantenerse en el trono a sí mismo. Primero fueron apartados de la familia su hermana y su cuñado Urdangarín, para mantenerse lo más lejos que pudiera del caso Noós y sus ramificaciones, que involucraban también a algún amigo íntimo como Pepote Ballester. Ahora, a Juan Carlos.
Legalmente, un hijo no puede renunciar a la herencia de su padre antes de que éste se muera. Resulta curioso que Felipe VI, “el preparao”, licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, nos quiera vender esta moto, y en cambio no haga amago de renunciar a la parte que ya ha cobrado en vida, a la que sí podría renunciar: la Corona y sus prebendas.
No ha querido renunciar, e incluso ha reforzado, la condición de impune ante la justicia que permitió a su padre amasar una fortuna ilegal y oculta, que solo la prensa y la justicia extranjeras se atreven a investigar. No sé si será un delito advertir de que esto lleva a pensar que Felipe VI puede estar haciendo exactamente lo mismo que hizo su padre en su día. La prensa extranjera, menos cauta, ya ha empezado a investigar su fortuna personal, que no es como la de su padre pero lleva camino de serlo, por lo que van publicando.
No ha querido renunciar a la falta de transparencia en sus actividades (como el viaje a Arabia Saudita de 2017, con lista de empresarios elegidos a dedo y no facilitada a la prensa, entre los que figuraban amigos íntimos con condenas por corrupción como López Madrid, y en el que se fraguó el polémico acuerdo comercial de venta de armas de Navantia, y se firmaron pactos como prórrogas y aumentos de presupuesto en la contrata del AVE del Desierto).
Y desde luego no ha querido renunciar a la herencia económica de los Borbones, ni siquiera dándose por cobrado por sus servicios y rechazando el seguir recibiendo -directa e indirectamente- cantidades millonarias de los Presupuestos Generales del Estado para su bienestar y lujo personal y el de su familia.
Que no nos venga con cuentos y pamplinas, que haga como Harry y Megan (o como les están imponiendo hacer a Harry y Megan), porque el modelo lo tenemos: Felipe, te toca dejar la casa en la que vives, asignaciones y títulos.
Renuncia a todo, incluida la Corona, si quieres apartarte el mundo de corrupción de tu familia. ¡Los Borbones son unos ladrones!

Lo que parece preocupar a la prensa española, ahorita mismo, es exclusivamente el patrimonio del emérito (y tampoco demasiado: se limita a hacerse eco de lo que se publica en el extranjero, y apenas se queda en el trazo grueso de los titulares, sin entrar en los detalles de la letra pequeña). Pero no deja de sorprender que nadie se pregunte a cuento de qué alguien le paga cantidades millonarias al susodicho, por muy monárquicos que sean. Es decir, ¿quién paga la comisión al rey Juan Carlos?, ¿por qué se necesitaba su mediación?, ¿por qué esa mediación era merecedora de la estratosférica cantidad de 50 millones de euros?
Pues aquí va una explicación, una versión que no procede de ninguna garganta profunda y que no cuesta más reconstruir que ir sumando dos más dos más dos… a partir de datos contrastables y publicados de forma desperdigada en distintos medios a lo largo del tiempo:
1. Los que pagaron la comisión fueron los Albertos (los primos de la gabardina, héroes de la cultura del pelotazo que empezó en tiempos del PSOE de Felipe González, apellidados Alcocer y Cortina, ex de las hermanas Koplovitz), que eran los principales accionistas del Banco Zaragozano, y por ende los beneficiarios de la operación. Y los Albertos eran, y son, amigos íntimos de Juan Carlos I. Dice la prensa seria que “amigos de cacerías”, no sé si como metáfora, ironía o mera tomadura de pelo, porque lo cierto es que su relación en negocios turbios con el monarca es perfectamente rastreable. Por ejemplo, en la operación de fraude a gran escala del caso KIO, que en sus diversas ramificaciones tantos beneficios dio a chorizos de alta alcurnia. Recordemos que los Albertos participaron con la venta de los terrenos en los que se construyeron las Torres KIO en Madrid, en 1988, a través de su empresa Urbanor.
2. Los Albertos ya estaban condenados por fraude. Precisamente fue el caso Urbanor el que hizo que los Albertos necesitasen la ayuda de Juan Carlos para deshacerse del Banco Zaragozano cuanto antes. El Tribunal Supremo acababa de condenarlos a 3 y 4 años de prisión (en 2003, el mismo año de la venta del Zaragozano al Barclays), por estafa y falsificación de documentos privados. Los angelitos habían cobrado una cantidad mucho mayor por la venta a los kuwaitíes que la que transmitieron a los socios minoritarios de Urbanor, para quedarse ellos con un trozo de la tarta sustancialmente mayor. La indulgente sentencia era firme (aunque estaba recurrida ante el Constitucional y consiguieron anularla en 2008, aquí siempre ganan los mismos), por lo que tendrían que haber sido inhabilitados (o desautorizados) para operaciones financieras como la venta del Banco Zaragozano, por muy socios mayoritarios que fueran (de hecho, ya habían sido apartados de la presidencia de la entidad por esa razón).
3. La venta fue un nuevo timo de los Albertos. El Banco Zaragozano estaba en ese momento en una situación financiera de grandes dificultades, que con el tiempo se conoció, pero que entonces se mantenía oculta a la opinión pública. Los Albertos intentaban deshacerse de sus acciones, pero no lo tenían fácil. Ninguna entidad en España estaba dispuesta a comprar el banco al precio desorbitado que exigían. Y entonces engañaron al Barclays, que quería expandirse en España, ocultándoles la situación real.
4. Tráfico de influencias imprescindible. Es más que probable que, para timar a la entidad británica, igual que a los kuwaitíes en el caso KIO, hubiera intervenciones al más alto nivel. Eso, para convencerlos de que compraran por una millonada algo que no valía lo que decían en absoluto. Pero, además, había que convencer a más gente. Era entonces decisión del Banco de España (presidido por Ángel Caruana) y del Ministro de Economía (entonces Rodrigo Rato) permitir o no la operación. La ley en tales circunstancias decía que no podía hacerse, por razones más que fundadas de que la influencia de los accionistas condenados fuese en “detrimentode una gestión sana y prudente”. Pero pese al gran debate que suscitó en su momento, Rato y Caruana decidieron mantener los “derechos políticos” de los Albertos en el Zaragozano y autorizar la venta, y no decir ni mu sobre las dificultades financieras que atravesaba el banco. Ese beneplácito requería sin duda la intervención alguien muy poderoso.
5. El rey emérito cobró 50 millones. La venta del Zaragozano se llevó a efecto en 2003 por 1.100 millones de euros, de los cuales 457 fueron a parar a los Albertos, en lo que fue uno de los mayores pelotazos de su vida; y 50, a una de las cuentas suizas Juan Carlos I (esto es lo que acaba de demostrar The Telegraph). La cuenta suiza en cuestión estaba a nombre de Álvaro de Orleans-Borbón, primo e identificado como testaferro del rey emérito por Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, socia y amante de Juan Carlos, en unas grabaciones que ni la justicia ni el gobierno español tuvieron a bien investigar, pero que sí cuentan para los ingleses.
6. Pérdidas millonarias. La operación fraudulenta, que el rey se encargó de facilitar y por la que cobró 50 millones, resultó ruinosa para Barclays Bank. En efecto, las dificultades financieras del Zaragozano estaban ahí y en seguida salieron a la luz. En los primeros años tras la compra, la delegación española del Barclays descubre el agujero financiero y reportaunas pérdidas de más de 600 millones de euros en la operación; en 2009 tiene que provisionar 553 millones más para mantener a flote su infraestructura en España; en 2010 se profundiza el agujero y debe provisionar 870 millones más; en 2011 hace otra provisión de 400 millones, dando ya por perdida toda la inversión; entre 2011 y 2014 las pérdidas ascienden a 1.300 millones de euros… En total, la propia entidad calcula que tiró por la ventana unos 4.000 millones de euros antes de conseguir desprenderse del marrón.
7. Otro pelotazo de otro amigo de Juan Carlos I: en 2015 otro gran amigo de Juan Carlos I, Isidro Fainé, aplaca los ánimos de Barclay recomprando los restos del Zaragozano para La Caixa, de la que es presidente, por 820 millones de euros. En realidad, Fainé no les está haciendo un favor, sino dando otro pelotazo. La delegación española de Barclay tiene un valor nada desdeñable, aunque sólo sea por el patrimonio inmobiliario de la red de sucursales, algunas de ellas tan emblemáticascomo la sede central del Banco Zaragozano, edificio de 10 plantas construido en los años 20 en el centro neurálgico de Zaragoza. Además, la entidad ya había sido saneada con varios ERE, y su fusión con La Caixa le va a permitir a ésta justificar uno nuevo que ya quería hacer (tras otra regulación poco anterior que había costado 2.600 empleos).
8. Más de 2.500 puestos de trabajo perdidos. En total, la operación fraudulenta con la que el rey se lucró supuso la destrucción de al menos 2.590 puestos de trabajo: 700 prejubilaciones de la delegación española del Barclay, para compensar las pérdidas, en 2011; 890 despedidos por la misma entidad, en un ERE de 2013; y 1.000 más tras la compra en 2015 por parte de LaCaixa, en otro ERE considerado justificado por la administración pública.
En resumen, la “mediación” del rey es en realidad tráfico de influencias muy bien pagado, a favor de amigos suyos, delincuentes para más señas, en negocios fraudulentos que traen consigo consecuencias negativas que pagamos todos, en este caso más de 2.500 puestos de trabajo.
Más información:
– ¡Los Borbones son unos ladrones!
– Juan Carlos I: la vida miserable de un soplón al servicio de sus amos de Washington

Hervé Falciani denunció al HSBC, Stéphanie Gibault al UBS, Antoine Deltour destapó Luxleaks y Elmer también tenía serios problemas de conciencia y quiso poner en nuestro conocimiento informaciones que ya sabemos, que nos suenan a viejunas: los bancos suizos ayudan a las multinacionales a evadir el pago de sus impuestos.
Desde los años ochenta Elmer trabajaba para Julius Bär, un banquero discreto, de esos a los que nunca se les arruga el traje. En 1994 le trasladaron a las Islas Caimán, un notorio paraíso fiscal, como jefe contable y luego como director de operaciones, antes de ser despedido en 2002.
Entonces proporcionó a la fiscalía de Zurich y a una revista un CD con los datos de los clientes del banco. En 2008 comenzó a pasar información a Wikileaks. En 2011 se entrevistó en Londres con Julian Assange. Le entregó dos CD con más datos confidenciales de clientes del banco.
A pesar de la persecución, no se arrepiente de nada, sino todo lo contrario: grita más alto. La realidad le ha abofeteado en el rostro y le ha abierto los ojos. El creía en el sistema pero el sistema no creyó en él. El sistema no era el remedio sino la enfermedad.
El 26 de agosto el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó, por cuarta vez, una de sus denuncias por el trato que le habían dado los tribunales suizos. El 13 del mes pasado le envió una carta abierta al Presidente del Tribunal Europeo.
Para lavarse la cara, Francia aprobó una ley para proteger a los denunciantes en 2016, llamada Ley Sapin 2, pero no hay nada parecido en Suiza, ni cuando Elmer comenzó a denunciar las prácticas de su banco, ni hoy en día.
La corrupción no existe. Eso que llaman “sistema” ni siquiera es un sistema; no es más que el capitalismo. Los incautos que luchan contra la corrupción se han equivocado de enemigo y acabarán en la carcel, como Assange o Elmer. Por eso han creado la Fundación Coraje, no tanto para denunciar sino para defenderse de las denuncias. Su lema es “el mundo necesita gente que cuente la verdad”.
Sin embargo, la verdad está detrás de una cortina de humo: el año pasado Suiza anunció que levantaba el secreto bancario, que está vigente desde 1934. Los bancos suizos tienen que intercambiar automáticamente los datos de sus cuentas en Suiza con las autoridades fiscales de otros países. A cambio, el mes pasado la Unión Europea le retiró a Suiza de su lista de paraísos fiscales.
El que hace la ley hace la trampa. El intercambio automático de información sólo funciona si el cliente tiene una cuenta a su nombre en Suiza. Pero si se trata de un fideicomiso, entonces el secreto sigue funcionando y lo mismo ocurre en los casos de extraterritorialidad (“offshore”), es decir, cuado el dinero no está exactamente en Suiza sino en sitios como las Islas Caimán.
“Tardé mucho tiempo en comprender que no podía cambiar a Suiza desde dentro”, dice ahora Elmer, casi convertido en uno de esos “antisistema”.
Más información:
– La impunidad cuesta muy barata
– Al servicio de dios, del capital y del Estado (tres personas distintas pero sólo un dios verdadero)
Roy Cohn estaba al principio de su carrera cuando entró en el círculo de chantajes sexuales aparentemente dirigido por Lewis Rosenstiel. De hecho, cuando Cohn conoció a Hoover, sólo tenía 23 años. Durante las tres décadas siguientes, más o menos, antes de su muerte por complicaciones relacionadas con el Sida en 1986, a la edad de 56 años, Cohn había construido una máquina bien engrasada, en gran parte gracias a sus estrechas amistades con algunos de los personajes más influyentes del país.

Entre los amigos de Cohn se encontraban figuras mediáticas de alto perfil como Barbara Walters, ex directores de la CIA, Ronald Reagan y su esposa Nancy, los magnates de la prensa Rupert Murdoch y Mort Zuckerman, muchos famosos, abogados prominentes como Alan Dershowitz, figuras prominentes de la Iglesia Católica y organizaciones judías de cabecera como Bnai Brith y el Congreso Judío Mundial. Muchos de los nombres que rodearon a Cohn hasta su muerte en la segunda mitad de la década de 1980 pronto rodearían a Jeffrey Epstein, con sus nombres escritos en el ahora conocido “pequeño libro negro” de Epstein.
Mientras que el presidente Trump está claramente conectado tanto con Epstein como con Cohn, la red de Cohn también se extiende al ex presidente Bill Clinton, cuyo viejo amigo y asesor político, Richard “Dirty Dick” Morris, era primo de Cohn y estrecho colaborador. Morris también era cercano al ex director de comunicaciones de Clinton, George Stephanopoulos, que es un estrecho colaborador de Epstein.
Sin embargo, estos son sólo los vínculos de Cohn con miembros respetables del establishment. También era conocido por sus profundos vínculos con la mafia y adquirió una posición prominente, principalmente por su capacidad para conectar a figuras clave del mundo criminal clandestino con figuras de influencia respetadas y aceptables en la esfera pública. En última instancia, como dijo el fiscal de Nueva York John Klotz, la herramienta más poderosa de Cohn era el chantaje, que usaba contra sus amigos y contra sus enemigos, gángsters o funcionarios públicos. La cantidad de material comprometedor que logró extorsionar a través de sus operaciones de chantaje sexual probablemente nunca será conocido.
Como revelará la segunda parte de esta investigación exclusiva, Cohn, Epstein y las operaciones de chantaje sexual tienen mucho en común, incluyendo no sólo a los mismos amigos y padrinos, sino también vínculos con agencias de inteligencia y consorcios de negocios vinculados a la mafia, los modernos equivalentes de Samuel Bronfman y Lewis Rosenstiel que desde entonces se han rebautizado a sí mismos como “filántropos”.
La segunda parte también revelará que las operaciones de Cohn tuvieron sucesores, como lo reveló una serie de escándalos a principios de la década de 1990, que desde entonces han sido barridos bajo la alfombra. La considerable superposición entre las actividades secretas de Epstein y Cohn en el chantaje sexual, así como sus vínculos con muchos de los mismos individuos poderosos y círculos de influencia, sugieren fuertemente que Epstein fue uno de los sucesores de Cohn.
Como se demostrará en el último capítulo de esta investigación, Epstein es sólo la última encarnación de una operación mucho más antigua, más grande y más sofisticada que abre una ventana aterradora sobre las profundas conexiones entre el gobierno de Estados Unidos y los modernos equivalentes del crimen organizado, al hacer un escándalo verdaderamente “demasiado grande para hundirse”.
Whitney Webb https://www.mintpressnews.com/shocking-origins-jeffrey-epstein-blackmail-roy-cohn/260621/
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| El cardenal Francis Spellman |
La pregunta que inevitablemente surge de las revelaciones sobre las actividades de Cohn, dentro de la suite 233, es ¿a qué otros estaba protegiendo Cohn proporcionándoles menores de edad prostituidas? Uno de ellos pudo haber sido uno de los amigos cercanos y clientes de Cohn, el cardenal Francis Spellman de la Archidiócesis de Nueva York, quien se dice que estuvo presente en algunas de las fiestas de Cohn en el Hotel Plaza.
Spellman, una de las figuras más poderosas de la Iglesia Católica en norteamérica, a menudo apodado “el Papa de América”, no sólo fue acusado de apoyar la pedocriminalidad en la Iglesia Católica y de ordenar a pedófilos conocidos como el cardenal Theodore “Tío Teddy” McCarrick, sino de exhibirse tanto que muchos sacerdotes en el área de Nueva York se refirieron a él llamándolo “Mary”. Además, J. Edgar Hoover tenía un archivo que detallaba la vida sexual del cardenal, sugiriendo la participación personal de Spellman en el círculo y el tráfico protector de pedófilos del que Cohn y Hoover eran cómplices.
La gente cercana a Cohn a menudo comentaba que estaba rodeado de grupos de chicos jóvenes, pero parecía no pensar en ello. Personas cercanas a Epstein realizaron comentarios similares sobre su afición a los menores antes de su detención.
El polémico agente de influencia política republicana y “sucio tramposo» Roger Stone que, al igual que Donald Trump, también era un protegido de Cohn, dijo lo siguiente sobre la vida sexual de Cohn en una entrevista con el New Yorker en 2008: “Roy no era gay. Era un hombre al que le gustaba tener sexo con hombres. Los gays eran blandos, afeminados. Siempre parecía tener a estos jóvenes rubios a su alrededor. Nunca hablamos de ello. Lo que le interesaba era el poder y los contactos”.
Compare esta cita de Stone con lo que Donald Trump, también cercano a Cohn, diría más tarde sobre Jeffrey Epstein, con quien también era muy cercano: “Conozco a Jeffrey desde hace 15 años. Un tipo terrible. Nos divertimos mucho con él. Incluso dicen que él ama a las mujeres hermosas tanto como yo, y muchas de ellas son muy jóvenes. Sin duda, Jeffrey disfruta de su vida social”.
Aunque se desconoce el tiempo durante el cual continuó el círculo sexual del Hotel Plaza, así como si continuó o no después de la muerte de Cohn de Sida en 1986, es importante señalar que Donald Trump adquirió el Hotel Plaza en 1988. Más tarde, los invitados presentes en el lugar informaron y confirmaron que Trump “celebraba fiestas en las suites del Hotel Plaza cuando era su dueño, donde se exhibía a mujeres y niñas a hombres mayores y más ricos”, y que “las drogas ilegales y las mujeres jóvenes pasaban de uno a otro, y las consumían”.
Andy Lucchesi, un modelo masculino que había ayudado a organizar algunas de las fiestas del Hotel Plaza para Trump, dijo lo siguiente cuando se le preguntó sobre la edad de las mujeres presentes: “Muchas chicas de 14 años parecen tener 24 años. Ese es mi límite en términos de lozanía. Nunca pregunté cuántos años tenían, sólo participé. También participé en actividades que se pueden cnsiderar controvertidas”.
https://www.mintpressnews.com/shocking-origins-jeffrey-epstein-blackmail-roy-cohn/260621/
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| Roy Cohn y Joe McCarthy en plena caza de brujas |
Durante la década de 1950 las relaciones de Roy Cohn lo convirtieron en una figura pública muy conocida y resultaron en una gran influencia política, que alcanzó su apogeo durante la presidencia de Ronald Reagan. Sin embargo, mientras Cohn estaba construyendo su reputación pública, también estaba desarrollando una oscura vida privada, que resultaría estar dominada por la misma influencia del chantaje pedófilo que parecía haber comenzado con Lewis Rosenstiel.
Una de las “fiestas del chantaje” a las que asistió Susan Kaufman con su entonces marido Lewis Rosenstiel fue organizada por Cohn en 1958 en el Hotel Plaza de Manhattan, suite 233. Kaufman describió la suite de Cohn como “magnífica, decorada en azul claro”. Describió su encuentro con Hoover, que estaba vestido de mujer, y con Cohn, que le informó de que el nombre de Hoover era “Mary” en un ataque de risa loca apenas contenida. Kaufman testificó que había chicos jóvenes presentes y Kaufman afirmó que Cohn, Hoover y su ex marido tuvieron relaciones sexuales con esos menores.
El abogado neoyorquino John Klotz, encargado de investigar a Cohn un caso mucho después del testimonio de Kaufman, también encontró pruebas sobre la “suite azul” del Hotel Plaza y su papel en un círculo de extorsión basada en el sexo, después de revisar documentos del gobierno local e información recopilada por detectives privados. Klotz compartió lo que había comprobado con el periodista Burton Hersh: “Roy Cohn ofrecía protección. Había muchos pedocriminales involucrados. De ahí sacó Cohn su poder: del chantaje”.
Sin duda la confirmación más espantosa de las actividades de Cohn en la suite 233 proviene de las declaraciones hechas por el propio Cohn al ex detective del Departamento de Policía de Nueva York y ex jefe de la División de Delitos de Trata de Personas y vinculado al Vicepresidente del Departamento de Policía de Nueva York, James Rothstein. Rothstein informó más tarde a John DeCamp -un ex senador del estado de Nebraska que investigó un círculo de pedófilos vinculado al gobierno de Omaha- que Cohn había admitido formar parte de una operación de chantaje sexual dirigida contra políticos con menores de edad prostituidas, durante una entrevista con el ex detective.
Rothstein le dijo a DeCamp sobre Cohn: “El trabajo de Cohn era dejar ir a los niños pequeños. Digamos que tuvieras un almirante, un general, un parlamentario que no quería seguir el programa. El trabajo de Cohn era atraparlos, y luego giraban suavemente. Cohn me lo dijo él mismo”.
Rothstein le dijo más tarde a Paul David Collins, un ex periodista que se convirtió en investigador, que Cohn también había identificado esta operación de chantaje sexual como parte de la cruzada anticomunista de la época.
El hecho de que Cohn, basándose en los recuerdos de Rothstein, afirmara que el círculo de chantaje pedófilo era parte de la cruzada anticomunista respaldada por el gobierno sugiere que elementos del gobierno, incluido el FBI de Hoover, podrían haber estado vinculados a él a una escala mucho mayor que la participación personal de Hoover, mientras que el FBI coordinó estrechamente con McCarthy y Cohn durante la mayor parte de la caza de brujas.
También vale la pena señalar que entre los muchos archivos de chantaje secretos de Hoover había un gran archivo sobre el senador McCarthy, cuyo contenido sugería fuertemente que el propio senador estaba interesado en las chicas jóvenes. Según el periodista y escritor David Talbot, el expediente sobre McCarthy de Hoover estaba “lleno de historias inquietantes sobre la obsesión de McCarthy por tocar a tientas los pechos y las nalgas de las chicas jóvenes cuando estaba borracho”. Las historias eran tan conocidas que todo el mundo lo sabía en la capital, según un cronista del FBI.
En su libro “El tablero del diablo”, Talbot también cita a Walter Trohan, jefe de la oficina del Chicago Tribune en Washington, como testigo personal de la obsesión de McCarthy por abusar de mujeres jóvenes. “No se podía privar de poner sus manos sobre las chicas”, dijo Trohan más tarde. “¿Por qué la oposición comunista no lo atrapó con una menor de edad para gritar que la habían violado?” La respuesta puede estar en que quienes “atraparon” a sus enemigos políticos con los menores fueron los aliados y asociados cercanos de McCarthy, no sus enemigos.
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